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Domingo 28 Tiempo ordinario – Ciclo A – Mt 22, 1-14 – 11.10.2026

Cuando decimos entre nosotros “tenemos que juntarnos”, “a ver cuando nos vemos”, casi siempre en ese encuentro contamos con algo para comer y compartir. Son modos concretos que expresan esa necesidad tan humana de pan y abrazos, de alimento material y de cariño cuidadoso, que conectan con nuestra sed profunda de vida y de fiesta.

El Antiguo Testamento describe los tiempos mesiánicos como un banquete abundante con comida y bebida para todos los pueblos, donde el mismo Dios enjugará las lágrimas y terminará con los sufrimientos. Y Jesús recoge esta imagen para hablar del reino, en sus parábolas, como la de hoy, y en sus comidas con pecadores y publicanos, tan criticadas por el sistema de poder de su tiempo.

¿Qué nos dice hoy esta parábola de los invitados al banquete de bodas, en este tiempo donde en nombre de dios se deciden guerras, se justifica la persecución de los pobres y se celebra el triunfo de los poderosos como bendecidos? En primer lugar la parábola nos recuerda que Dios tiene un deseo inquebrantable de invitar a todos y todas a la mesa de una humanidad nueva y nos lo ofrece como un don, como un regalo, que no tiene que ver con premios ni merecimientos. Así lo vivió Jesús, anunciando que Dios es compasión ante quien sufre, que prefiere la misericordia al sacrificio, y no se cansa de ofrecernos su amor que nos convoca a una mesa de hermanas y hermanos.

También nos recuerda que participar de la fiesta es un ofrecimiento, expuesto a nuestra libre decisión. Podemos pensar, recordando a los invitados de la parábola, en cuántas formas de aislamiento egoísta vivimos hoy; cuántas decisiones que desconocen el sufrimiento de quienes nos rodean; cuántas maneras de rechazar, velada o descaradamente, la justicia y la fraternidad; tantas formas de dar muerte a quienes luchan por cuidar lo que es de todos y todas. Pero también reconocer cómo la invitación al banquete de una vida más humana se va abriendo paso en iniciativas comunitarias, sociales, artísticas, educativas, que posibilitan una sociedad y dentro de ella, una iglesia, más inclusiva, más capaz de hacer vida la esperanza que la anima. Una y otra vez, tenemos delante la posibilidad de sumarnos a la invitación junto con otros, o dejarla pasar.

Por último, la parábola nos cuestiona sobre qué exige entonces de nosotros esta gratuidad de la invitación al banquete. Porque no es sinónimo de que todo da lo mismo. Se nos pide dejarnos transformar por ese modo de amar salido de sí mismo del señor de la fiesta, que es el modo de amar de Jesús. Un amor que reconociendo el perdón recibido, perdona; que acogiendo los dones y oportunidades de la vida, comparte; que es capaz de reconocerse hermano y hermana de quien quedó tirado al borde del camino, para tender la mano que levanta dignamente. Se nos pide “revestirnos” de los mismos sentimientos de Cristo Jesús (Flp. 2,5).

Que podamos animarnos comunitariamente a entrar en este dinamismo de gratuidad y justicia en el amor, que va colaborando en hacer posible que nadie quede fuera de la participación en la mesa de la fiesta y de la vida, que el Dios de Jesús nos ofrece.

Juan José Tamayo, teólogo: “Jesús de Nazaret fue una persona vulnerable, frágil, para nada un héroe, más bien un fracasado”

Enero de 2006. El Nobel de Literatura José Saramago y el teólogo Juan José Tamayo salen juntos del Hotel Los Seises de Sevilla. A las nueve en punto pasan delante de la Giralda y empiezan a repicar las campanas.

–Tocan las campanas porque pasa un teólogo –murmuró Saramago.

–No –respondió Tamayo–, tocan las campanas porque un ateo confeso y convicto está a punto de convertirse al cristianismo.

–Ah, de eso nada. Ateo he nacido, ateo he vivido y ateo moriré, y lo podrás comprobar porque eres mucho más joven que yo.

Tamayo replicó con una definición de Dios: “Dios es el gran silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese universo”. Saramago saltó como un resorte: “¡Esa definición es mía!”.

–Por eso la he citado. Y esa definición está más cerca de un místico que de un ateo. O quizá místicos y ateos tienen más relación de lo que parece. No se olvide de que el gran místico Maestro Eckhart define a Dios como “la Nada” y Juan de la Cruz dice que a Dios se le encuentra en el vacío y la desnudez.

“La conversación duró apenas dos minutos. Son testigos Pilar del Río y la pintora Sofía Gandarías”, concluye Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 79 años), una de las figuras más relevantes de la teología contemporánea en lengua española, autor de más de 50 libros —también articulista de medios como EL PAÍS— y de expediente académico abrumador, como abrumadoras han sido sus disputas con el Vaticano y la Iglesia española. “No es posible ser teólogo sin ser heterodoxo”, escribe a este periodista después de la entrevista. “Lo decía el filósofo de la esperanza alemán Ernst Bloch: ‘Lo mejor de las religiones es que crean herejes’ y antes Pablo de Tarso: ‘Conviene que haya disensiones para que resplandezca la verdad’.

El profesor vive en Cadalso de los Vidrios (Madrid) desde la pandemia, donde enfermó de gravedad. En los dos últimos años ha publicado dos ensayos, Cristianismo radical (Trotta) y Política y religión (Tirant).

Pregunta. Mal nombre “cadalso” para un teólogo en la lista negra.

Respuesta. Peor sería en el siglo XVI. Como heterodoxo, hubiera corrido peligro mi vida y posiblemente mi cuerpo hubiera servido para las llamas.

P. A las llamas metafóricas lo arrojaron en 2003.

R. Siempre he tenido la censura delante de mí: en 1976 el Tribunal de Orden Público condenó y secuestró mi libro Por una Iglesia del pueblo. Y en 2003 la Congregación para la Doctrina de la Fe que dirigía Ratzinger antes de ser Papa se cebó en mi libro Dios y Jesús. Es uno de los libros más espirituales y religiosos que he escrito, pero la sentencia ya estaba dictada previamente por unos artículos que publiqué en EL PAÍS con motivo de la canonización de Escrivá de Balaguer. Llevaron enseguida mi último libro a Roma y allí fue objeto de condena y censura severa. Yo presentaba la imagen de Jesús de Nazaret de otra manera: como un hombre libre que realizó prácticas de liberación. Por eso lo mataron, y la resurrección es el triunfo de la justicia. Esa es básicamente la síntesis del libro.

P. Jesús fue mucho más incómodo que el cristianismo que después se construyó alrededor de él.

R. Sin duda, porque el cristianismo de Jesús es un movimiento igualitario de hombres y mujeres, un discipulado en el que las mujeres tuvieron un importantísimo protagonismo. La ética de Jesús de Nazaret es una ética radical. Él es una persona vulnerable, frágil, para nada un héroe; es más bien un fracasado. Y el fracaso se muestra en el final de su vida. Fue procesado, condenado y ejecutado como subversivo. Esta imagen de Jesús de Nazaret, que es el punto de partida o el origen del cristianismo, muy poco tiene que ver con el cristianismo posterior. Una de las claves fundamentales de la ética de Jesús es la opción por las personas más vulnerables, por los colectivos oprimidos.

P. Pero el Vaticano…

R. Durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI se produjeron numerosísimas condenas contra teólogas y teólogos que hicieron esta opción por los pobres y no he conocido en esos 33 años una sola condena contra teólogos que optaron por los ricos. También el estilo de vida de Jesús nada tiene que ver con el estilo de vida de nuestros jerarcas: una vida itinerante, una austeridad compartida, sin posesiones, sin seguridad, sin hogar. Podríamos decir que perteneció al colectivo de lo que hoy llamamos sinhogarismo. Y hay algo clave que no practica en este momento la jerarquía católica: la incompatibilidad que Jesús establece entre servir a Dios y al dinero.

P. Cumple 80 años el 7 de octubre. Su biografía académica, teológica y divulgativa es apabullante. ¿Por qué la teología?

R. El gran empeño de mi madre fue siempre que los hijos consiguieran una educación y se acercaran al mundo de la cultura al que ella no pudo acceder. En 1957 me mandó al seminario por eso. Estudié humanidades, filosofía y teología. La teología que estudié allí fue más bien escolástica. Pregunté al profesor de Teología el primer año: “¿Qué es un teólogo?”. Y me dijo: “Un teólogo es una persona muy sensata y sesuda que pasa toda una vida encerrado entre libros intentando dar respuestas precisas y exactísimas a preguntas que nadie se plantea”.

P. ¿Qué respondió?

R. Nada. Tenía 18 años y mi primer impulso fue coger el tren, ir a mi pueblo, a 20 kilómetros de Palencia, y subirme al tractor de mi padre para trabajar la tierra. Pero muy pronto me acerqué a la Teología de la Liberación, en la que estoy ahora ubicado. Allí me encontré con otra definición de teología que me agradaba más, la de Gustavo Gutiérrez: “La reflexión crítica sobre la praxis histórica a través de la fe”.

P. Y eso le cambia la vida.

R. Descubrí que en el principio del cristianismo no existían los dogmas, sino el mensaje de Jesús de Nazaret, la liberación de los pobres. Esa es la clave de mi orientación a la teología, que se convirtió en una teoría crítica de la religión y en una fuerza de lucha contra la injusticia.

Un profesor de Teología me decía que si se hubieran presentado 4.000 paparazis en el momento de la resurrección, la foto habría salido totalmente borrosa”

P. Mire atrás, muy atrás: ¿cuál es la mayor traición histórica del cristianismo a Jesús?

R. La alianza entre el trono y el altar a partir del siglo IV: ahí se produce esa identificación entre el poder político y el poder religioso.

P. ¿Qué ocurrió?

R. Esa alianza constituye un falseamiento del conflicto que Jesús de Nazaret y los primeros seguidores y seguidoras tuvieron con el poder. De la liberación se pasa al dogma; de la presencia y protagonismo de las mujeres en el movimiento de Jesús y en los primeros siglos de la Iglesia se pasa a la discriminación de las mujeres y a su exclusión de los espacios de responsabilidad; y de la Iglesia como comunidad de iguales se pasa al clericalismo, un fenómeno en el cual los jerarcas, todos ellos varones, ejercen todos los poderes y desposeen a la comunidad cristiana de cualquier tarea activa y de cualquier responsabilidad en la marcha de la Iglesia.

P. No duda de la existencia de Jesús. ¿Tampoco de la resurrección?

R. De su existencia no hay dudas por las aportaciones y los testimonios de historiadores romanos y, por supuesto, de los Evangelios, que son testimonios de la relación con él. La resurrección, sin embargo, no es un hecho empíricamente verificable. Un profesor de Teología de mis primeros años de seminario decía: “Si se hubieran presentado 4.000 paparazis en el momento de la resurrección, la foto que hubiera aparecido estaría totalmente borrosa”. Porque no es la reanimación de un cadáver. No es la vuelta a la vida de la figura de Jesús de Nazaret cuando existió en Galilea, en Israel, sino la experiencia que viven algunos de los grupos que le acompañaron: que la vida ha triunfado sobre la muerte y que los verdugos no han triunfado sobre su víctima.

P. Cuando reivindica el carácter feminista o igualitario del movimiento de Jesús, hay un dato: tuvo 12 apóstoles y los 12 eran hombres. ¿Corremos a veces el riesgo de convertir a Jesús en feminista porque necesitamos que lo sea?

R. No, para nada. Jesús no fue feminista porque el feminismo y los movimientos de liberación de las mujeres son mucho más posteriores, arrancan hace tres siglos. Pero la vida de Jesús y su relación con las mujeres se corresponde con la propuesta de liberación de las mujeres que hace el feminismo. Ahora mismo hay una reflexión muy potente dentro de la Iglesia católica que es la teología feminista. Y el cristianismo feminista tiene su base en la incorporación que hace Jesús de Nazaret de las mujeres a su movimiento en igualdad de condiciones con los varones. Una gran biblista y teóloga feminista alemana arraigada en Estados Unidos, Elisabeth Fiorenza, dice que las mujeres en el movimiento de Jesús tuvieron un protagonismo en la solidaridad desde abajo. En muchos relatos evangélicos se habla de los discípulos liderados por Pedro, Santiago y Juan y, al mismo tiempo, de mujeres que le acompañaban en el anuncio del Reino de Dios, le seguían y le apoyaban.

P. Esto choca con lo que hoy es la Iglesia católica.

R. Es una patriarquía donde el poder absoluto lo tienen los varones con las mujeres sometidas. Son excluidas de los ministerios sacerdotales, de los espacios donde se toman las grandes decisiones y del acceso directo a lo sagrado: para acceder a lo sagrado y a Dios necesitan la mediación de los varones. En el cristianismo originario no fue así. Las comunidades que crea Pablo de Tarso en la cuenca mediterránea son comunidades que en muchos casos tenían un liderazgo femenino.

P. Si el cristianismo debe combatir el capitalismo, el patriarcado, el racismo o la desigualdad, ¿cuándo deja de ser una religión y pasa a ser un programa político?

R. Lo que más me preocupa es que ha surgido una nueva religión con cada vez más seguidores: el cristoneofascismo. Es la alianza y la complicidad entre la extrema derecha y parte de la derecha política, social y cultural, y los movimientos cristianos fundamentalistas dentro de la Iglesia evangélica protestante y los movimientos integristas dentro de la Iglesia católica.

La figura física del diablo no existe, pero sí sus representaciones. Por ejemplo, en Netanyahu y en Trump, que hacen una interpretación belicista, antiinmigrante y antisolidaria de los textos de la Biblia hebrea y de la Biblia cristiana

P. ¿Usted se ha indignado alguna vez con Dios?

R. Sí. Pero la indignación con Dios no tiene su origen en mi actitud, sino en Jesús de Nazaret. La relación que Jesús tiene con Dios es de padre y madre. La palabra que utiliza para relacionarse con Dios es Abba, una palabra aramea que significa padre y madre. Es una relación de confianza, familiaridad y cariño. Experimenta a Dios como una persona de quien podía fiarse plenamente. Él era el centro, el horizonte de su proyecto liberador y quien daba sentido a la vida. No era el Dios lejano sino el Dios de la esperanza, el Dios abogado de los pobres, el Dios compasivo, y nada había que le separara de él. ¿Qué pasa en los momentos cruciales del final de la vida de Jesús? Que, llegado el momento de la prueba y la persecución en Getsemaní, siente verdadero pavor, angustia y una profunda tristeza. Y entonces se dirige a Dios con la misma confianza pero en una actitud de súplica y de indignación: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, tomando las palabras de un salmo de la Biblia hebrea. Jesús le pide cuentas a Dios por haberle abandonado.

P. Duro.

R. Hay una crisis de fe y de esperanza de Jesús. Un momento en el que toca fondo y en el que, como dice el gran teólogo alemán Jürgen Moltmann, sintió desesperación. Esa es la gran paradoja que vive Jesús de Nazaret en los momentos finales: después de una relación tan estrecha y directa con Dios, que le dio la fuerza para proponer una nueva religión liberada de la ortodoxia judía, Dios le deja en total soledad.

P. Y se enfada.

R. Con todos. Con las autoridades religiosas, económicas y políticas; incluso con sus discípulos, que no acaban de entender cuál es su proyecto de liberación y cuál es su imagen del Reino de Dios, que no es la de un líder triunfante, sino la de una persona totalmente fracasada. La pregunta es: ¿dónde está Dios en medio de tantas catástrofes en las que quienes sufren son los pueblos, los sectores más marginados y empobrecidos? ¿Dónde está Dios? De ahí la crítica que hacemos a la omnipotencia de Dios. ¿Cómo puede Dios ser todopoderoso, omnipotente, omnisciente, omnipresente, y no actuar ante situaciones de destrucción de la naturaleza y de la vida de los sectores más empobrecidos y de las mayorías populares?

P. ¿Y dónde está?

R. Elie Wiesel estuvo en los campos de concentración de Auschwitz y también se preguntaba dónde estaba Dios. Cuenta una escena en la que están siendo crucificadas tres personas y alguien de la multitud pregunta: “¿Dónde está Dios?”. Y la respuesta es: “Dios está con las víctimas que están siendo crucificadas”. Esa es mi idea del pueblo crucificado, Jesús crucificado, el Dios crucificado, que es el que nos libera de nuestro estado confortable, de una actitud egoísta que nos impide ver el sufrimiento de los demás seres humanos.

P. Hábleme del diablo.

R. Su figura física no existe, pero sí tiene sus representaciones. Hoy está representado en los oligarcas, en los plutócratas y en los nuevos teólogos del neofascismo. Ahí está la diablura representada, por ejemplo, en Netanyahu y en Trump. Yo defino a Netanyahu y a Trump como los teólogos del neofascismo, que hacen una interpretación belicista, antiinmigrante y antisolidaria de los textos de la Biblia hebrea y de la Biblia cristiana. Ahí encuentro encarnado al diablo.

Fuente: Manuel Jabois – El País

El Discurso de Benedicto XVI en Ratisbona

El 12 de septiembre de 2006 el papa Benedicto XVI pronunció en la universidad de Ratisbona (Alemania) un discurso que irritó a tirios y troyanos y se sitúa dentro de la lógica de su pensamiento desde que iniciara el giro conservador en la década de los setenta del siglo XX. Como presidente de la Congregación para Doctrina de la Fe, el cardenal Ratzinger condenó a varios teólogos que estaban elaborando una teología del pluralismo religioso en diálogo con otras religiones.

El ceilandés Tissa Balasurya fue suspendido a divinis y posteriormente rehabilitado. El jesuita belga Jacques Dupuis, profesor de teología durante casi cuarenta años en la India, sufrió un largo “calvario” por su obra Hacia una teología del pluralismo religioso, acusada de graves errores contra principios fundamentales de la fe divina y católica. También fueron condenadas algunas obras del jesuita indio Tony de Mello.

Pero los tres tuvieron defensores de lujo: la conferencia de provinciales jesuitas de Asia se pronunció a favor de Tony de Mello; el arzobispo de Calcula Henry D’ Suoza y el arzobispo emérito de Viena cardenal Franz König se definieron a favor de Dupuis; numerosas instituciones teológicas del mundo se colocaron del lado de Tissa Balasuriya.

El mayor ataque de Ratzinger contra el diálogo interreligioso fue la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe Dominus Iesus, de 2000, que abrió una brecha profunda entre las iglesias cristianas, al tiempo que dinamitó todos los puentes que veníamos tendiendo teólogos y teólogas de las diferentes religiones, líderes religiosos, intelectuales y políticos.

Ratzinger afirmaba en aquella Declaración que la Iglesia Católica es “la Iglesia verdadera” y que las “Iglesias particulares” (Ortodoxas) y las comunidades eclesiales (Protestantes y anglicanas) no son Iglesia en sentido propio” (n. 17). El tono era igualmente excluyente en relación con las religiones no cristianas. “Si bien es cierto –decía- que los no cristianos pueden recibir la gracia divina, también es cierto que, objetivamente se hallan en una situación gravemente deficitaria si se compara con la de aquellos que, en la Iglesia, tienen la plenitud de los medios salvífica” (n. 22, subrayado mío).

Tres años después siguió defendiendo similares posiciones en su libro Fe, verdad y tolerancia. El cristianismo y las religiones del mundo, cuyo fundamento es “la fe en Jesucristo como el único Salvador” (p. 47). La condición de posibilidad del surgimiento de la Iglesia entre los gentiles, afirma Ratzinger en este libro, fue la existencia de personas “temerosas de Dios”, que “sobrepasaron sus religiones tradicionales y tenían puesta la mirada en algo mayor” (p. 48).

La denuncia de la “dictadura del relativismo” fue una constante en el pensamiento de Ratzinger.  En la Dominus Iesus condenaba las teorías de tipo relativista que tratan de justificar el pluralismo religioso, “no sólo de facto, sino de iure”, el subjetivismo, el indiferentismo, etc. Todavía resuenan en mis oídos las severísimas críticas lanzadas contra el relativismo en la misa previa a la celebración del cónclave en el que sería elegido papa. Críticas hechas desde la conciencia de poseer la verdad en exclusiva, no desde la búsqueda conjunta.

Su crítica del relativismo lleva derechamente a la simplificación, deformación y falseamiento de las posiciones del contrario. Esas desviaciones son las que se dieron en el discurso de la Universidad de Ratisbona el 12 de septiembre de 2006, a partir de una cita, a mi juicio desafortunada, del emperador bizantino Miguel II Paleólogo, que ofrece una idea beligerante de la religión musulmana y una imagen violenta del Profeta Muhammad.

La propia cita, independientemente de que se comparta o no, no es casual, revela ya la tendenciosidad del discurso y, objetivamente, sitúa el discurso del papa en el horizonte de la teoría del choque de civilizaciones de Huntington, para quien el islam es “la civilización menos tolerante de las religiones monoteístas”, y en el planteamiento etnocéntrico de Sartori, que califica al islam como religión totalitaria e incompatible con la sociedad pluralista, ya que, dice, sigue pensando en la espada. “Debe quedar claro –afirmaba Ratzinger en 1996- que (el islam) no se inserta en el espacio de libertad de la sociedad plural”.  ¿Y el cristianismo sí?

Benedicto XVI podía haber elegido otros testimonios de la época más respetuosos con el islam y en actitud de diálogo con él como los de Francisco de Asís, de Raimon Llull en El gentil y los tres sabios o de Nicolás de Cusa en La paz de la fe. Francisco de Asís se mostraba partidario del diálogo islamo-cristiano y contrario a la cruzada contra los musulmanes por considerar que el evangelio manda amar a los enemigos y no hacerles la guerra. Una vez convocada la cruzada, se dirigió al campo de batalla y se entrevistó con el sultán. Los dos dialogaron en un clima pacífico y rezaron juntos.

Estos testimonios hubieran sido más conformes al objetivo del diálogo de las culturas que el papa decía proponerse.

Por lo demás, la violencia no pertenece a la esencia del islam, ni la guerra santa es uno de sus pilares y menos aún un deber de los creyentes musulmanes. Constituye, más bien, una perversión, una patología de la religión musulmana, como lo es también del cristianismo. Como se han encargado de demostrar los estudiosos del islam, resulta incorrecto y tendencioso traducir yihad por guerra santa. Su verdadero significado es esfuerzo por la propia perfección, seguir el camino hacia Dios, lucha contra el egoísmo.

Según Sayyid Abul al’ Mawdudi (1903-1979), escritor y político musulmán indio, yihad es ante todo una lucha moral en el interior de la comunidad islámica orientada a su reforma, que consiste en el cambio tanto personal como social. Sin cambio personal en las motivaciones, los puntos de vista, los objetivos y la personalidad de cada individuo no sirven de nada los cambios políticos y económicos.

Cambio que ha de llevarse a cabo de manera gradual y a través de la educación, no por la fuerza. Junto al cambio personal hay que luchar contra las injusticias y por las reformas sociales, fomentando la cooperación para el logro de mejores condiciones de vida para todas las personas, con atención especial a las personas más necesitadas, como las viudas y los huérfanos, los lisiados e incapacitados.

Es verdad que tras el incendio provocado por el discurso Benedicto pidió excusas posteriores de Benedicto XVI y aclaró que no se identificaba con el testimonio de Miguel II Paleólogo. Pero el problema no está en una cita o en un párrafo de la alocución del papa. Es el discurso en sí, en su conjunto, cristiano-céntrico y euro-céntrico, el que hay que revisar en profundidad, porque genera un choque entre el cristianismo y el islam, pone muros y no contribuye al diálogo cristiano-musulmán.

La alternativa es optar por un paradigma intercultural, interreligioso e interétnico en sintonía con la teología liberadora de las religiones y en convergencia con las distintas iniciativas de paz en el plano internacional.

Ese es el camino. El seguido por Benedicto XVI hace 20 años aquel 12 de septiembre nos lleva derechamente a una nueva edición de las guerras de religiones, creencias y espiritualidad.

 

 

 

 

Mensaje del 45 Congreso de teología “Crear comunidad, construir ciudadanía”

Del 11 al 13 de septiembre de 2026 hemos celebrado el 45 Congreso de Teología sobre CREAR COMUNIDAD, CONSTRUIR CIUDADANÍA, convocado por la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII con participantes de diferentes países y continentes. En él hemos hecho una reflexión interdisciplinar sobre el tema con el apoyo de especialistas en ecología, sociología, antropología, filosofía, teología, ciencias políticas y jurídicas y hermenéutica bíblica, y las intervenciones de las personas participantes. Estas son las conclusiones.

  1. Estamos viviendo una creciente fragmentación social, una desigualdad económica cada vez más profunda, una crisis de la ciudadanía y una destrucción de los lazos comunitarios tanto en la sociedad como en las religiones y, muy especialmente en el cristianismo.
  2. En el Estado capitalista la ciudadanía es exclusiva y excluyente. Incluso en las sociedades democráticas no es un derecho igualitario, sino una mercancía que se hereda o se otorga, se compra y se vende a un precio muy alto, incluso pagándolo con la vida. El capitalismo está en guerra contra los vínculos humanos y las relaciones con la naturaleza y, por tanto, contra la vida, y opera con una lógica sacrificial.
  3. El cristianismo institucional tiende a configurarse como una estructura jerárquico-piramidal, patriarcal y clerical, ha perdido los lazos comunitarios fraterno-sororales de sus orígenes y no fomenta el nacimiento y desarrollo de comunidades abiertas, participativas y respetuosas de las diferencias, como tampoco una ciudadanía crítica y activa.
  4. Como alternativa, el Congreso de Teología propone una ciudadanía cosmopolita intercultural, interreligiosa, interétnica, inclusiva de las diferencias, cuyas raíces no se conviertan en muros, cuyas identidades no se transformen en fronteras morales y donde lo lejano forme parte de nuestras vidas.

5 Defendemos una ciudadanía formada por comunidades concretas que se reconocen como parte de una humanidad común y no discriminan por razones étnico-culturales, religiosas, nacionales, de clase social, género o identidad afectivo sexual. Una ciudadanía como garantía del derecho a tener derechos y unas comunidades como comunión en la diferencia que se reconocen como iguales.

  1. No habrá comunidades verdaderas sin reconocimiento de la pluralidad, ni sociedad igualitaria sin protección de las diferencias. La apuesta por una comunidad plural es la única compatible con la dignidad humana y con el impulso evangélico de una fraternidad-sororidad universal.
  2. Necesitamos poner en pie la vida, recomponer los vínculos afectivos, fomentar una cultura del amor basada en la responsabilidad social, llevar a cabo una transición social justa y construir un sistema público de cuidados.
  3. Si Dios es relación, la Trinidad es comunión de personas y la comunidad cristiana nace de la fraternidad-sororidad de personas diferentes, la fe cristiana debe impulsar prácticas de hospitalidad, reconocimiento, cuidado mutuo y justicia. Asimismo, debe traducirse en solidaridad con quienes quedan en los márgenes de la ciudadanía: personas migrantes y refugiadas, pueblos sin Estado, mujeres discriminadas, colectivos empobrecidos, personas LGTBIQ+ perseguidas, minorías étnicas y religiosas y clases sociales explotadas.
  4. Es necesario reconstruir un cristianismo comunitario que tenga su base en varias experiencias del cristianismo originario:

– el movimiento de Jesús como comunidad de iguales en el que las mujeres tuvieron un protagonismo en la solidaridad desde abajo;

– el Buen Samaritano, que convirtió a la persona malherida diferente en prójimo y practicó con ella la compasión;

– Pentecostés como experiencia de comunidad plural sin homogeneización;

– la experiencia de las comunidades de Jerusalén cuyo ideal era poner en común los bienes el compartir

– las comunidades de Pablo de Tarso donde se pretendía eliminar la discriminación entre hombres y mujeres, judíos y gentiles, esclavos y libres y las mujeres ejercían el liderazgo.

13 de septiembre de 2026.

Escola amiga do agro

Dos, mesmos que inventaram ” escola sem partido” e que ” Professor é doutrinador”.

Procurando, desqualificar o papel do ensino público e dos educadores.

Agora, os mesmos vem com sua guerra ideológica, invadir as salas de aulas. Como o projeto Escola Amiga do Agro,que querem implantar na rede pública municipal de ensino no município de Pelotas [ RS].

Nas 94 escolas, mantidas pela prefeitura municipal de Pelotas [ RS].

61 Escolas Municipais de Ensino Fundamental [ EMEF]

33  Escolas Municipais de Educação Infantil [  EMEI].

Onde, vemos uma ofensiva doutrinaria do agronegócio. Invadindo todos os setores da sociedade brasileira.

Iniciativa esta iniciada e criada em 31 de Agosto de 2O16, com uma ampla peça de publicidade, difundida pela Rede Globo de que:

” Agro é pop, o agro é tech, o agro é tudo!”

Mostrando de que o agronegócio é importante na economia e no cotidiano do Brasil.

Algo, completamente falacioso, assim como foi tentado, mostrar um lado humanizado do mesmo, modelo econômico ou do setor. Na novela global ”  Terra e Paixão” [ 2O23].

Temos visto nesta ofensiva do agronegócio em todo o território na sua ” batalha cultural” ou ”  guerra cultural”.

De, conquistar e manipular as mentes das pessoas, iniciando pela base, pelas crianças e adolescentes.

Eles, sabem á influência em que tem o professor na sala de aula. Pode , ser desde a educação infantil, fundamental, médio até o superior.

Quando, se fala em agronegócio,o queridinho da mídia corporativista. Estão, defendendo os grandes proprietários rurais, cuja produção não gera renda e nem alimenta a produção local.

Muito menos alimenta as crianças, adolescentes da rede de ensino municipal, estadual ou particular [ privado].

A produção do agronegócio[ soja, arroz,pecuária] é para exportação ou para suprir as demandas do mercado do eixo Rio de Janeiro- São Paulo.

Fora, os problemas agrários existentes em nossa região da metade sul do Rio Grande do Sul.

Os trabalhos análogo a escravidão, conflitos hídricos [ estancieiros e pescadores artesanais], uso indevido de agrotóxicos proibidos em outros países, destruição do bioma pampa, dos campos neutrais.

Se, formos analisar o agronegócio moderno atual o latifúndio [ improdutivo ou especulativo; empresa rural],é responsável pelo empobrecimento e atraso dos 1O5 municípios da metade sul do estado do Rio Grande do Sul.

O setor não contribui em nada, para o desenvolvimento e fortalecimento da economia local. Muito  menos na alimentação escolar de nossos educandos.

Aquisição de alimentos pela rede pública ou mesmo privada de ensino. Que abastece o mercado varejista local e as feiras públicas. Vem da agricultura familiar, camponesa e dos assentamentos da reforma agrária.

São os pequenos agricultores que movimentam a economia local dos pequenos e médios municípios.  Mesmo as cidades metropolitanas de Rio Grande, Pelotas, Bagé e Santana do Livramento.

Temos, que ter sim, um programa,um projeto Escola Amiga da Agricultura Familiar Camponesa. Que os estudantes conhecem quem realmente produz alimento que chega na sua mesa, em casa e na escola, alimentos saudáveis e produzidos agroecologicamente.

Valorizando aqueles e aquelas que produzem alimentos de verdade,que cuidam da terra e preservam a vida na terra.

Diferente do agronegócio explorador, depredador e exportador,que empobrece cada  vez a nossa região sul do estado do Rio Grande do Sul.

Foto de portada: https://www.swissinfo.ch/

La muerte y resurrección de Jesús y el pueblo crucificado y resucitado

En el segundo Espacio de Escucha, organizado por Amerindia Uruguay, conocí al colectivo Familias Presentes, una organización civil integrada, sobre todo, por familiares de personas presas en nuestro país. Llevada adelante mayoritariamente por mujeres, la elijo para leer desde ella la realizada de muerte y de vida que nos ofrecen, como luces en la oscuridad del túnel, a decir de Gustavo Gutiérrez.

Lea aquí el artículo completo:

 

Organizaciones de Honduras conforman una articulación para defender los derechos humanos, la tierra y el territorio

 

El 25 de septiembre de 2026, organizaciones de la sociedad civil, redes y movimientos sociales y comunitarios de la región sur de Honduras anunciaron públicamente la conformación de la Articulación de Defensa de Derechos Humanos de la Región Sur, un espacio que busca fortalecer la unidad, la solidaridad y el acompañamiento a las comunidades que enfrentan amenazas sobre sus territorios y medios de vida.

La iniciativa surge de la convicción de que la defensa de la tierra, el agua, los bosques y la dignidad humana requiere esfuerzos colectivos y una actuación coordinada de las organizaciones sociales y comunitarias.

En su pronunciamiento público, las organizaciones expresaron su preocupación por las situaciones que enfrentan las comunidades campesinas, indígenas y rurales de Honduras, particularmente en la región sur, ante las presiones sobre la tierra, los conflictos territoriales y las denuncias de vulneraciones a los derechos humanos.

Preocupación por las comunidades campesinas y la defensa del territorio

El comunicado hace especial referencia a la situación de una comunidad del departamento de Choluteca, cuyos pobladores, según las denuncias recibidas por las organizaciones firmantes, habrían enfrentado hostigamientos y amenazas después de un desalojo preventivo realizado el 6 de agosto de 2026.

Ante esta situación, la nueva articulación reclama a las autoridades competentes que garanticen la integridad y seguridad de las personas afectadas, así como el derecho de las comunidades a defender sus territorios sin sufrir intimidaciones ni represalias.

Asimismo, solicita que se investiguen las denuncias sobre deforestación, contaminación y posibles daños ambientales, garantizando la aplicación de la normativa correspondiente y la protección de los bienes comunes naturales.

Las organizaciones recuerdan que toda decisión relacionada con la tierra, el territorio y los recursos naturales debe respetar la Constitución de Honduras, los derechos humanos y los compromisos internacionales asumidos por el Estado, asegurando la participación de las comunidades afectadas.

Una articulación para fortalecer la solidaridad y la acción colectiva

La conformación de este nuevo espacio representa un esfuerzo por sumar capacidades, fortalecer la solidaridad entre organizaciones y desarrollar acciones coordinadas de acompañamiento e incidencia en favor de los derechos humanos y la justicia territorial.

Entre las organizaciones participantes se encuentra Amerindia, junto a redes de mujeres, movimientos campesinos, organizaciones ambientalistas, colectivos de defensa de los derechos humanos y espacios comprometidos con la ecología integral.

En su declaración, las organizaciones reafirman su compromiso de trabajar de manera conjunta, pacífica y firme por el respeto de los derechos humanos, la justicia, la protección de los bienes comunes y la dignidad de las comunidades.

Finalmente, convocan a las organizaciones de la sociedad civil, los organismos de derechos humanos, los medios de comunicación, las instituciones nacionales e internacionales y la ciudadanía a mantenerse vigilantes y solidarios frente a las situaciones que atraviesan las comunidades del sur hondureño.

El pronunciamiento concluye recordando que «la defensa de los derechos y del territorio es una responsabilidad de todos y todas».

Desde la ONU una nueva visión del mundo

¡Sí, la diferencia es notoria!… La ONU (Organización de las Naciones Unidas) acaba de aprobar la utilización de un nuevo mapa de la Tierra, más real y conforme a las superficies exactas de los países, porque la representación que hacemos del mundo revela una interpretación de la realidad. Descarta la proyección de Mercator, sustituyéndola por la de Eckert. El mapa adjunto lo revela a simple vista: la proyección Mercator de 1569 hace los países del hemisferio norte 2 veces más extensos que el hemisferio sur, desplazando la línea equinoccial. De esta manera se multiplicaba la superficie real de los países nórdicos: por ejemplo, ¡Groenlandia aparece con una extensión casi igual a la de África cuando en realidad es 14 veces más pequeña! La nueva proyección Eckert nos obliga a mirar el mundo de manera más exacta.

Esta decisión fue aprobada en la ONU el 4 de septiembre pasado para “avanzar hacia mapas que reflejen con mayor precisión el tamaño real de los continentes”. La iniciativa, impulsada por países africanos, obtuvo 164 votos a favor, seis abstenciones y solo un voto en contra: el de EE.UU. Ya desde tiempo se criticaba la proyección del cartógrafo flamenco Gerardus Mercator. La Unión Africana y organizaciones culturales denunciaban que la distorsión contribuía a perpetuar estereotipos engañosos y a minimizar el peso real del continente africano en la política y la economía mundial.

El año pasado, 2025, esta misma Unión Africana respaldó la campaña internacional “¡Corregid el mapamundi!” porque la representación tradicional de Mercator “minimiza visualmente a África y otras regiones próximas a la línea equinoccial”, como América del Sur. ¡En el continente africano caben EE.UU., China, India, México, Japón, Perú y gran parte de Europa! El ministro de Relaciones Exteriores del Togo, Robert Dussey, antes de la votación, insistió firmemente: “Un mundo justo comienza con un mapa justo”.

Con su votación casi unánime, la Asamblea General de la ONU quiere corregir esta situación pidiendo a las instituciones educativas y otras abandonar progresivamente la proyección de Mercator en favor de un mapa que represente con mayor fidelidad el tamaño de los continentes y sus países. La resolución promueve como alternativa la proyección de “una Tierra igual”, del ingeniero estadunidense John Eckert, desarrollada en 2018 y diseñada para presentar de manera mucho más fiel las proporciones relativas de las superficies del planeta.

Desde finales del siglo pasado, en Paris, Francia, el CCFD (Comité Católico contra el Hambre y por el Desarrollo) va presentando de manera muy llamativa el mapa del cartógrafo alemán Arno Peters, publicado en 1973. Por su opción de ayudar los países del sur, puso el polo sur como ‘norte’ y el océano Pacífico al centro; retoma el lema de los países del hemisferio sur: “Nuestro norte es el sur”.

La proyección de Peters es equivalente en todas partes, es decir que conserva la misma proporción entre las superficies de los distintos países de todo el mundo. Esta nueva proyección huye de la imagen eurocéntrica y dominadora del mundo. Por eso el lema del CCFD es: “Cambiemos nuestra mirada y nuestra visión del mundo”.

Cada vez más los países del sur de las Américas, de África y de Asia hacen escuchar una voz alternativa a la hegemonía del norte, tanto en lo social como en lo religioso. Las gesticulaciones, obsesiones y mentiras del presidente de los Estados Unidos no son más que “patadas de ahogado”, pero no dejan de ser descabelladas y mortíferas: a toda costa quiere imponer globalmente el modelo capitalista que favorece a los países del norte a costa del sometimiento y empobrecimiento de los países del sur. Ya la alianza de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y África del sur) hace su comercio fuera del dólar y representan 40% de la economía mundial. Al nivel religioso, las iniciativas del papa Francisco durante 13 años, a partir de su experiencia latinoamericana, logró sacudir una Iglesia dormida, atrasada, alejada del mensaje de Jesús y en extrema minoría en Europa, en particular con la sinodalidad, es decir, más democracia en la Iglesia. Por ejemplo, ¡en Francia ni el 2% de los franceses va a misa los domingos! Las Iglesias cristianas del sur, gracias a sus teologías de la liberación, su opción por los pobres y sus Comunidades Eclesiales de Base, abren caminos nuevos que encuentran eco en las espiritualidades que responden a la búsqueda de las nuevas generaciones.

Para mirar el mundo de manera más justa y ser más solidarios, consigamos este nuevo mapa promocionado por la ONU. Exijamos que los centros educativos sustituyan el mapa tradicional del planeta por este nuevo. Tengamos fotos, afiches y banderas del mapa del CCFD o, a lo menos de, Arno Peters… para decir que existimos, que somos importantes, que tenemos alternativas al sistema neoliberal que nos ahoga y destruye la naturaleza. Sintámonos orgullosos de haber nacido en el sur y sigamos nuestra brújula, fijándonos en las estrellas de la “Cruz del Sur”, porque “nuestro Norte es el Sur”.

 

Enfrentar la organización social de nuestro país

He aquí el resumen de un taller sobre ‘Fe y Política’ que me dieron en el año 1977 unos amigos militantes de la Acción Católica Obrera (ACO) de Venezuela. Este taller duró 5 noches y siguió acompañándome desde 50 años. Era para entender cómo funciona la sociedad afín de poder incidir en ella a partir de los valores del Reino. Le he puesto el título de “Taller del Árbol del Reino” o “Taller del Árbol de la Vida”. Me ha ayudado mucho en entender y llevar adelante el compromiso político de la fe y lo sigo presentando de vez en cuando.

A continuación, está un resumen de sus 5 temáticas y una conclusión esperanzadora. He aquí las 6 temáticas para entender y enfrentar la organización social de nuestro país. ¡Se las recomiendo!

  1. Revitalizar el contrato social
  2. La economía es nuestra responsabilidad
  3. La política es la organización del convivir
  4. La sabiduría habita en todos
  5. La espiritualidad es nuestra fuerza invencible

Conclusión: ‘¡Alzad la mirada!’

Análisis de coyuntura, método ver-juzgar-actuar y pedagogía crítica: fundamentos teórico-metodológicos para la acción transformadora en movimientos políticos y comunidades cristianas que reflexionan sobre Fe y Política

El presente documento  examina la importancia del análisis de coyuntura como herramienta teórico-metodológica para movimientos políticos, sociales y comunidades de base . Se recuperan los antecedentes teóricos que van desde Gramsci hasta la teoría de las Estructuras de Oportunidades Políticas, se sistematizan los pasos y categorías para su aplicación, y se analiza la vigencia del método ver-juzgar-actuar de las Comunidades Eclesiales de Base latinoamericanas como dispositivo pedagógico que articula teoría y práctica. Finalmente, se proponen estrategias pedagógicas para la enseñanza-aprendizaje del análisis de coyuntura desde la educación popular y la pedagogía crítica.