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Javier Giraldo, profeta de los derechos humanos

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El fallecimiento de mi entrañable amigo y colega el teólogo jesuita colombiano Javier Giraldo el pasado 25 de agosto a los 82 años me ha producido una profunda tristeza, y en su país ha dejado un enorme vacío dentro del cristianismo liberador y en los colectivos comprometidos con la defensa de los derechos humanos, la causa más importante que, sin duda, dio pleno sentido a su vida.

Tenía una excelente formación interdisciplinar con estudios en sociología, literatura, filosofía y teología. Obtuvo la licenciatura y la maestría en Teología y en Filosofía en la prestigiosa Universidad Javeriana de Bogotá y se graduó en Análisis Regional y Equipamiento de Espacios en París. Esta sólida formación intelectual la puso al servicio de la paz, en un mundo convertido en un coloso en llamas, de la justicia, en un mundo donde reina la injusticia estructural, y de los derechos humanos, especialmente de quienes los ven amenazados a diario, en un mundo en el que los derechos humanos sufren una brutal erosión, más aún se encuentran en un colapso.

Acogió a las personas desplazadas forzosamente por el conflicto armado. Denunció las desapariciones de cientos de miles de compatriotas y los asesinatos de millones de personas. Los desplazamientos forzosos y los asesinatos masivos tuvieron lugar en la más absoluta impunidad y muchas veces con la colaboración de los diferentes gobiernos.

Llevó a cabo estos compromisos a través de su participación en iniciativas nacionales e internacionales orientadas a la protección de los derechos humanos. Fue fundador del Centro de Educación e Investigación Popular (CINEP), cofundador de la Comisión Intercongregacional y Intereclesial “Justicia y Paz” y secretario para América Latina del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre Crímenes e Impunidad contra la Humanidad en el continente latinoamericano. Acompañó a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, víctima de una terrible masacre, que decidió no participar en la guerra, ni colaborar con ningún actor armado.

Una de las figuras más influyentes en su pensamiento y en su práctica liberadora fue su compatriota Camilo Torres Restrepo y su propuesta del “amor políticamente eficaz”. Le resultó especialmente interpelante esta afirmación de Camilo: “He visto que los que aman no tienen fe y los que tienen fe no aman. Tenemos que dar un vuelco volteando al revés toda la pastoral de la Iglesia”.

Rechazó la Cruz de Boyacá, máxima condecoración de Colombia creada por Simón Bolívar y renunció a la protección frente a las amenazas de muerte que recibió y que le obligaron a exiliarse. Durante el exilio escribió Derechos Humanos y cristianismo (Dykinson, Madrid, 2008), que yo mismo edité, uno de los mejor fundamentados teológicamente sobre el tema.

En él hace un análisis crítico de las “instituciones cristianas” que “han logrado convivir pacíficamente con la barbarie sin enemistarse con el Estado esquizofrénico, más aún colaborando positivamente con él y avalándolo implícitamente en muchos aspectos” (p. 15). Junto a la crítica propone un cristianismo plenamente compatible y compañero de camino en la lucha por la defensa de los derechos humanos civiles y políticos, económicos, sociales y ecológicos y de los derechos de los pueblos.

Nada humano le era ajeno, especialmente el sufrimiento de las víctimas, a quienes acompañó durante más de 50 años durante el conflicto armado. Javier puso en práctica la afirmación del profeta y poeta Pedro Casaldáliga “mis causas son más importantes que mi vida”. Formuló con precisión lo que fue la guía de su vida y su compromiso con los derechos humanos: “El cristianismo que no sea una opción por la justicia concreta, la verdad y la solidaridad no es verdadero cristianismo”. Es lo que yo llamo “cristianismo radical”, frente los discursos de odio de los movimientos cristianos fundamentalistas que desembocan con frecuencia en prácticas violentas, como las que vuelven a producirse en Colombia con el gobierno de Abelardo de la Espriella.

Javier Giraldo nos ha dejado cuando más le necesita Colombia, que inicia una etapa de violación de los derechos humanos en nombre de Cristo, pieza clave del proyecto blasfemo de De la Espriella “Patria Milagro”. La mejor respuesta es seguir las huellas de Javier para frenar el “cristoneofascismo” que se inaugura.

Juan José Tamayo es emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus últimos libros son: Cristianismo radical (Trotta, 2026) y Política y religión (Tirant, 2026).

Adolfo Pérez Esquivel hizo llegar este regalo para los 50 años de los Mártires Riojanos; Enrique Angelelli, Wenceslao Pedernera, Gabriel Longueville, y Carlos Murias

“Mi sentir es de una gratitud enorme, de un regalo de Dios. Estoy muy agradecido con Adolfo Pérez Esquivel, quien confió en mí para esta obra tan importante.

Es un original que quedará como regalo para la diócesis de La Rioja, especialmente para la catedral, para el pueblo riojano y el pueblo de Dios.

Lo que quiso simbolizar Adolfo fue la multiplicación de los panes y los peces, el milagro que hizo Jesús con sus discípulos y el Pueblo. En la escena están los cuatro mártires con los cuales lleva a cabo la multiplicación, son protagonistas y también hay personas del pueblo. Hay mujeres que representan el trabajo cotidiano, la lucha por cuidar la vida, las infancias muchas veces no reconocidas. Los trabajadores, hay un hombre mayor que es un trabajador que representa también a las personas que incluso siendo jubiladas tienen que seguir trabajando para sobrevivir. También están representados los niños y niñas, las infancias; que están en vulnerabilidad que a pesar del paso del tiempo siguen no estando en el centro de la vida de la comunidad y corren riesgos ante el flagelo de la droga, de la falta de proyecto de vida, de oportunidades y la vulnerabilidad incrementa en tierra fértil todas estas cuestiones. El cuadro evoca la comunidad organizada: el compartir el pan, el milagro de compartir, la necesidad de multiplicar los panes y los peces ayer, hoy y siempre para que nadie sufra el hambre y nadie pierda la libertad en la Argentina de hoy. Es un cuadro que así como el Paño de la Resurrección, quiere inspirar a cada uno, a cada una, a tomar la tarea que le corresponde para hacer actual esa multiplicación de los panes y los peces.

El mensaje detrás de la obra tiene que ver fundamentalmente con los mártires y con Jesús, con lo que el Evangelio dice: el que quiera ser el primero, que se haga servidor; la multiplicación de los cinco panes y dos peces, la iglesia martirial, la semilla de trigo que cae en tierra y muere para dar vida. Es la buena noticia del evangelio lo que quiere reflejar esta obra para que cada uno, cada una de nosotros sepamos al verla que ahí está la esperanza, en entregar nuestra vida al amor al prójimo como a uno mismo, que es la gran invitación de Jesús y hacerlo en comunidad, porque como decía/dice nuestro querido Papa Francisco, nadie se salva solo y tenemos que construir una iglesia en la que estén todos, todos, todos.

La invitación es a que esta obra pueda multiplicarse en la Iglesia de La Rioja y de toda la Argentina, que se puedan realizar copias y sirva para difundir la vida y la obra de los Mártires Riojanos, que tanto bien le han hecho a nuestro pueblo y tanta fecundidad siguen manifestando hoy.

Para mí, conocer La Rioja y vivir esta Pascua riojana ha sido una experiencia de profunda conversión, de mucha emoción y de gran gracia, que me seguirá ayudando a transformar mi corazón para servir al prójimo, amarlo como a mí mismo, construir el reinado de Jesús y reconstruir su Iglesia en medio de todos nosotros.

Estoy infinitamente agradecido con la diócesis de La Rioja, con el obispo Dante Braida y con todos los hermanos y hermanas con los que me encontré en este tiempo, con quienes forjé amistad y con los que seguramente seguiremos trabajando juntos por el bien de nuestras comunidades, del pueblo argentino y latinoamericano. Les mando un abrazo muy grande de paz y bien a todos, y que Dios y la Virgencita de Guadalupe los bendigan mucho.

 

 *Claudio Fuentes Lizana: Licenciado en Relaciones Internacionales con estudios en Ciencia Política, Historia y Religión. Trabaja en el Colegio Santa Ethnea de las Hermanas de la Misericordia, en la Aldea Jóvenes para la Paz del Servicio de Paz y Justicia en Pilar y también en el Hogar de Cristo, actualmente soy Director del Centro Barrial María de Guadalupe.

Poder tecnológico e inteligencia artificial desafían a la teología de la liberación a repensar su misión

En el primer conversatorio del nuevo ciclo de Amerindia, Fernando Ordóñez y César Kuzma plantearon la necesidad de discernir críticamente el avance tecnológico desde la opción por los pobres, el cuidado de la dignidad humana y la construcción de comunidades capaces de resistir las nuevas formas de exclusión.

La relación entre poder tecnológico, inteligencia artificial y teología de la liberación fue el eje del primer conversatorio del nuevo ciclo promovido por Amerindia, una iniciativa que tiene como fin abrir espacios de reflexión sobre los desafíos contemporáneos a partir de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.

El encuentro reunió al filósofo y profesor uruguayo Fernando Ordóñez y al teólogo brasileño César Kuzma, quienes coincidieron en que la expansión de la inteligencia artificial no puede ser analizada únicamente desde sus posibilidades técnicas. Para ambos, el desafío central está en discernir qué modelo de sociedad se está construyendo y quiénes quedan dentro o fuera de sus beneficios.

Cultura algorítmica que transforma la experiencia humana

Fernando Ordóñez propuso ampliar la mirada más allá de la inteligencia artificial para abordar lo que denominó una “cultura algorítmica”, en la que las plataformas digitales adquieren una capacidad creciente para organizar la vida social, económica y política.

A su juicio, el principal desafío está en el poder concentrado en quienes controlan las infraestructuras digitales y en la capacidad de las plataformas para administrar el acceso a servicios, información y conocimientos. “Manda quien controla la puerta digital”, dijo.

El filósofo señaló que la experiencia humana corre el riesgo de convertirse en materia prima para anticipar e influir en comportamientos. Esta transformación afecta ámbitos como la educación, el trabajo y la política, al tiempo que genera nuevas formas de dependencia y concentración del poder.

En el ámbito educativo, por ejemplo, advirtió sobre la tendencia a sustituir procesos que requieren tiempo y aprendizaje por respuestas inmediatas generadas mediante herramientas digitales. Esta dinámica, sostuvo, puede contribuir al “adelgazamiento del pensamiento” y a una sociedad caracterizada por la fragmentación de la atención y el incremento de la ansiedad.

Del dato y la información a la sabiduría

Ordóñez planteó también una distinción entre dato, información, conocimiento y sabiduría. Mientras la cultura algorítmica puede procesar grandes cantidades de datos, reducir incertidumbres y producir resultados cada vez más precisos, permanece abierta la pregunta por aquello que constituye la sabiduría humana.

Desde una perspectiva creyente, sostuvo que la sabiduría no puede reducirse a la acumulación de información ni a aquello que puede ser medido y previsto. “La dignidad de la persona” es anterior al cálculo, dijo, y por ello el conocimiento humano implica una dimensión que no puede ser agotada por una máquina.

En este punto, recurrió a la noción aristotélica de phronesis, entendida como sabiduría práctica y capacidad de juzgar situaciones que ninguna regla puede anticipar completamente.

Para el profesor uruguayo, conocer implica asumir responsabilidad y responder ante la realidad. “Conocer es responder con la vida”, expresó, al subrayar que la experiencia humana está atravesada por la vulnerabilidad, el riesgo y la capacidad de tomar decisiones.

Babel y Jerusalén: dos maneras de construir el futuro

Una de las imágenes principales de su exposición fue la contraposición entre Babel y Jerusalén. Ordóñez interpretó Babel como una construcción basada en la pretensión de concentrar el saber en un único centro y de convertir la realidad, incluida la persona, en algo completamente medible.

Frente a ella propuso la imagen de Jerusalén, donde la construcción de la ciudad se realiza mediante la participación de diferentes personas y nadie posee por completo el plano de la obra.

Esta imagen le permitió relacionar el desafío tecnológico con una perspectiva sinodal: el conocimiento común se construye desde la responsabilidad compartida, el encuentro y el discernimiento. “Nadie posee el plano”, expresó, para señalar que tampoco la Iglesia puede considerarse propietaria absoluta de la verdad.

También llamó a la Iglesia a una autocrítica que le permita reconocer sus propias formas de concentración de información y poder. La búsqueda de la verdad, explicó, requiere escucha, apertura a la corrección y capacidad de reconocer los propios errores.

Atención y contemplación como formas de resistencia

Ordóñez encontró en la atención una posible respuesta frente a una cultura que fragmenta permanentemente la experiencia humana. Recuperando el pensamiento de Simone Weil, señaló que atender supone esperar la verdad sin fabricarla.

En este sentido, sostuvo que educar la atención ya no puede considerarse únicamente una práctica individual. También constituye una forma de resistencia frente a una economía digital que busca captar permanentemente la atención de las personas.

El ponente vinculó esta propuesta con la realidad de los pobres y de la Tierra. Detrás de la imagen aparentemente inmaterial de “la nube” existen cables, centros de datos, consumo de agua y energía y trabajadores que pueden encontrarse en condiciones precarias.

Planteó que la teología de la liberación necesita recuperar su capacidad de leer las nuevas estructuras que generan exclusión. “El clamor del pobre y de la tierra” exige, dijo, un saber capaz de preguntarse incluso cuándo es necesario detener el cálculo y poner límites a la lógica del crecimiento permanente.

En este camino, propuso recuperar la contemplación, la comunidad y la esperanza como prácticas capaces de purificar la acción de la prisa, el cálculo y la obsesión por los resultados.

La inteligencia artificial también exige nuevas preguntas teológicas

A continuación, César Kuzma situó el debate desde la teología y planteó que la fe cristiana no puede permanecer al margen de las transformaciones producidas por la tecnología.

Partiendo de la convicción cristiana de que Dios se hizo humano y asumió la realidad de la existencia, sostuvo que “nada es ajeno a la fe”. Por eso, la teología está llamada a escuchar, aprender, discernir y dialogar con los nuevos escenarios.

Kuzma insistió en que una buena reflexión teológica comienza con buenas preguntas. El desafío, explicó, no consiste en buscar respuestas inmediatas, sino en generar interrogantes capaces de abrir nuevos caminos de comprensión y acción.

Para el teólogo brasileño, el desarrollo tecnológico constituye un fenómeno simultáneamente global y local, con consecuencias humanas, sociales, políticas, económicas, socioambientales y religiosas.

Nuevas formas de esclavitud y colonialismo digital

Desde la tradición de la teología de la liberación, Kuzma pidió identificar las nuevas estructuras que producen pobreza, desigualdad y exclusión. La expansión de las infraestructuras digitales, sostuvo, puede generar nuevas formas de dependencia y configurar un “nuevo colonialismo”.

En este contexto, manifestó que una teología liberadora debe ser capaz de reconocer las nuevas cadenas que aprisionan a las personas y cuestionar las estructuras económicas y tecnológicas que las producen.

La opción por los pobres continúa siendo, para Kuzma, un criterio fundamental. No se trata solamente de optar “por los pobres”, consiste, más bien, en actuar contra las estructuras que generan pobreza e injusticia.

El teólogo recordó que la inteligencia artificial y el desarrollo tecnológico no son necesariamente contrarios a la vida humana. Son fruto de la creatividad y de la inteligencia de las personas. La cuestión fundamental, explicó, es preguntarse quién controla estas herramientas, para qué se utilizan y a quién benefician.

“¿Quién está incluido y quién no?”

Una de las preguntas planteadas por Kuzma fue precisamente quiénes quedan incluidos y quiénes son excluidos en esta transformación tecnológica.

El teólogo motivo a prestar especial atención a las personas y comunidades que pueden quedar rezagadas por los nuevos sistemas. Desde esta mirada, la teología de la liberación está llamada a recuperar una de sus tareas: reconocer a quienes permanecen invisibilizados por las estructuras de poder.

En diálogo con la encíclica Magnifica Humanitas, defendió la necesidad de “salvaguardar lo humano” y de comprender la liberación como un proceso integral.

También recurrió a la parábola del buen samaritano para proponer una actitud práctica ante las nuevas vulnerabilidades. Frente a quienes quedan “al borde del camino”, la pregunta cristiana no puede limitarse a identificar el problema, debe reconocer sus rostros, sus historias y sus esperanzas.

Desarmar el poder tecnológico y recuperar la centralidad humana

Durante el diálogo posterior, Alejandro Ortiz, coordinador de Amerindia, planteó a los panelistas dos cuestiones: cómo “desarmar” el poder tecnológico y cómo vivir la encarnación cristiana en este nuevo escenario.

Ordóñez relacionó el desarme con la construcción de una paz activa, comprometida con la justicia. Recordó la expresión del Papa León XIV sobre una “paz desarmada y desarmante” y sostuvo que cualquier proyecto de transformación social debe tener la paz como horizonte.

También propuso reconocer que parte de los instrumentos teóricos utilizados hasta ahora necesitan ser revisados ante la transformación provocada por la cultura algorítmica. Sin embargo, consideró que permanece vigente la opción radical por los pobres.

Para responder a los nuevos desafíos, planteó recuperar prácticas comunitarias como rezar, celebrar, contemplar y construir comunidad. La verdad, dijo, no puede ser monopolizada, sino que debe ser buscada y compartida con otros.

Kuzma, por su parte, señaló que hablar de “desarmar” implica preguntarse qué se quiere desarmar: palabras, estructuras de poder y herramientas que pueden producir nuevas formas de esclavitud. Las herramientas, aclaró, forman parte de la existencia humana; el desafío está en utilizarlas de manera que la persona no pierda su centralidad.

En esta tarea, insistió en la responsabilidad cristiana de preguntarse quién está incluido y quién queda fuera. “No podemos dejar a nadie para atrás”, reiteró.

La pregunta por los pobres sigue en el centro

Hacia el cierre, Kuzma recuperó una pregunta de Gustavo Gutiérrez que, a su juicio, mantiene toda su vigencia ante el poder tecnológico: “¿Dónde dormirán los pobres?”.

La interrogante, sostuvo, continúa siendo fundamental para una teología de la liberación y para cualquier teología que quiera responder a los desafíos de su tiempo desde el Evangelio.

El encuentro concluyó con una invitación a continuar el diálogo comunitario y el discernimiento.

Reviva el conversatorio en el siguiente enlace: https://youtu.be/MFRxLxR9Vwg

A energia curativa dos gatos domésticos

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Temos em casa um gato maravilhoso chamado Queiros. De vez em quando desaparecia e reaparecia 3-4 dias depois. Por esta razão, demos-lhe o nome de Queiros como referência àquela figura política que sumia e depois reaparecia. Servia aos interesses de uma conhecida famíla de políticos, todos homens, que costruiram suas fortunas de forma obscura. O nosso Queiros é amoroso e possui especial energia curativa.

Se entrarmos no Google ou em outras plataformas de informação, encontraremos em todas elas a constatação da energia terapêutica dos gatos. Eles cumprem uma missão que vai além de seres animais de estimação. São portadores de energias sutis que se conectam com as energias humanas. Seu ronronar em distintas escalas é uma das formas como se acerca a ser humano, especialmente adoentado.

Jean-Yves Leloup, um psicanalista do profundo, de origem francesa, estudou especiamente a terapia dos animais, particularmente dos gatos, na história do Egito antigo. Chegou a criar um movimento que vem sob o nome “Os terapeutas do Deserto”(Vozes 1997). O terapeuta não precisa de formação psicológica ou psiquiátrica acadêmica. Pode vir de outros saberes mas que se propõe entrar em contacto ínrimo com a natureza e seus elementos de forma a viver uma verdadeira comunhão com eles. É esse processo de comunhão que libera a irradiação das energias dos elementos  e faz com que se torne curativo. Sem invalidar as terapias clássicas das várias escolas da psicologia e da psiquiatria. C.G.Jung tenha sido um dos poucos que valorizou esse energia natural, pois, segundo a fórmula de Einstein, matéria e energia se equivalem. Werner Heisenberg, da mecânica quântica, sempre insistia que matéria não existe. Tudo é energia em distindos graus de densidade. E a energia, formando campos, sempre se difunde em todas as direções.

Tive a oportunidade de visitar algumas vezes uma mística, poeta e escritora Adriana Zarri (1919-2010), perto de Strambino no norte da Itália. Fazia dura crítica ao consservadorismo do Papa João Paulo II e de Bento XIV.Convivia com sua gatinha a Arcibalda, a quem dedicou seu último artigo.

Ela, como pude testemunhar pessoalmente, possuía uma relação afetuosa com a gata como de íntimos amigos. Aquilo que a nossa grande psicanalista junguiana Nise da Silveira descreveu em seu livro Gatos, a emoção de lidar (1998) foi confirmado pela escritora Zarri que escreveu: ”o gato tem a capacidade de captar o nosso estado de alma; se me vê chorando, logo vem lamber minhas lágrimas”.

Contam que a gata esteve junto dela enquanto expirava. Ao ver os amigos chegarem para o velório, se enrolava na cortina da sala para acolhe-los.  Como se soubesse a hora, discretamente, pouco antes de fecharem o féretro, entrou discretamente na capela que havia no casarão em que Zarri seria velada.

Alguém, sabendo do amor da gatinha pela mística, pegou-a ao colo e a aproximou ao rosto dela. Fixou-a longamente e parecia que lacrimejava. Depois colocou-se debaixo do féretro e aí permaneceu em absoluta quietude.

Voltemos ao nosso gatinho Queiros. Por razões que não cabe aqui referir, estive por certo tempo acamado. O Queiros ficava ao meu lado e às vezes  por longo tempo sobre o meu peito.Dormia ao meu lado, colado ao meu corpo para poder sentir-lhe o calor.

De manhã vinha pressuroso e com sua patinha me saudava colocando-a sobre o cobertor.Ficava por longo tempo sobre a parte ferida do corpo como  se quisesse passar sua energia curativa. Efetivamente a passava pois ouvia seu ronronar, a forma como os gatos e também as gatas se comunicam.

Estima-se que existem no mundo entre 600 milhões a 1 bilhão de gatos, de 250 raças diferentes. Geralmente vivem entre 15-20 anos.

Presume-se que o gato ancestral (Felis Catus) remonta há 15 milhões de anos. Entretanto sua domesticação começou na Babilônia por volta de 7500 (a.C). É  um animal cosmopolita pois existe no mundo inteiro. Ele foi importante no neolítico quando surgiu a agricultura. Alimentos e frutas eram atacados por ratazenas e outro roedores. Aí a função dos gatos, sempre tidos como bons caçadores, se tornou decisiva, também nas casas nas quais havia tais roedores.

Os gatos por seu DNA possuem um cérebro bastante evoluido, o que os torna capazes de sentir emoções e, como consideramos, possuir uma irradiação curativa. São extremamente higiênicos, empenhando largo tempo no cuidado do pelo, utilizando a parte áspera da língua para remover sujeita e pó.

Por mais que praticamente por todo tempo tenham sido animais de estimação, difundiu-se, no entanto, no início da Idade Média, a crença de estarem associados às bruxas e ao demônio. Curiosamente foram excomungados, julgados em praça pública e queimados como se fazia com as bruxas.

Graças a Deus, passado esse tempo sombrio, mesmo na Idade Média das universidades e dos estudos, foram reintroduzidos como animais de estimação.

Hoje gatos de toda as raças existem em muitas famílias. Alguns mais trabalhados artisticamente e até são levados pelas madames nos encontros sociais, talvez roubando mais carinho do que dedicado aos próprios filhos.

Por fim, cuidemos desses seres domésticos, amorosos como o Queirós, respeitando sua liberdade intrínseca, dando-lhes o alimento adequado sem as adições químicas que lhes são prejudiciais. Eles são companheiros em nossas sociedades que são parte da natureza, portadora de direitos. e por isso, os gatos comparecem como concidadãos, também sujeitos de direitos a serem respeitados.

Leonardo Boff escreve para a revista do ICL LIBERTA (https://www.revistaliberta.com.br); escreveu também O pescador ambicioso e o peixe encantado: a busca da justa medida, Vozes 2022. (https://www.leonardoboff.org).

Averroes: En defensa de la filosofía y del diálogo entre revelación y razón

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En el 900 aniversario de su nacimiento

El 900 aniversario del nacimiento del filósofo cordobés Averroes (1126-1198) me parece una excelente oportunidad para hacer memoria de uno de nuestros intelectuales más brillantes de todos los tiempos, a quien se ha relegado injustamente a un lugar marginal en la historia de la filosofía y hoy felizmente está siendo rehabilitado. En este artículo voy a ofrecer algunas de las líneas más originales su pensamiento, sobre todo en el diálogo entre filosofía y teología, religión y razón.

Me parece especialmente oportuno destacar la recuperación y la actualidad del filósofo andalusí en una época en la que tanto el islam como el cristianismo están siendo secuestrados por las tendencias integristas y fundamentalistas de ambas religiones poniéndolas al servicio de intereses económicos, políticos, religiosos y sociales espurios y rompiendo la convivencia. Espero que el conocimiento de su pensamiento contribuya a pasar del anatema al diálogo y del enfrentamiento al encuentro.

Juez, médico, científico y filósofo, Averroes fue el comentarista por antonomasia de Aristóteles, a quien se remite la filosofía posterior, y constituye la cima del aristotelismo. De Aristóteles dice que es “el más sabio de los griegos, el que Dios ha predestinado a la perfección, el que Dios ha elevado al más alto grado de excelencia humana”. Sus comentarios del filósofo griego ejercieron una influencia decisiva tanto en la filosofía islámica como en la occidental.

Pero, en certera y feliz expresión de Cruz Hernández, Averroes es “mucho más que un comentador”: con él se logra “la más lograda labor filosófica árabe y el final dialéctico de ésta”.  Su aproximación a Aristóteles y la valoración que hace de su pensamiento como lógico contribuyó a contrarrestar las tendencias neoplatónicas que predominaban en la filosofía islámica de su tiempo, especialmente en Avicena, a quien el filósofo Ernst Bloch dedica un libro muy original: Avicena y la izquierda aristotélica.

Averroes procedía de una familia de jueces prestigiosos: su abuelo y su padre lo habían sido. El fiósofo Ibn Tufayl jugó un papel decisivo para que el emir almohade Yusuf le nombrara juez mayor de Sevilla, médico principal de cámara y juez de Córdoba, cargos en los que fue confirmado por el sucesor Ya’qub al-Mansur, hijo de Yusuf. Viajó varias veces a Marruecos en misiones oficiales.

Sin embargo, la cercanía y amistad con los dirigentes políticos no le libraron del procesamiento, que terminó en condena de sus escritos y en destierro en Lucena durante dos años. Dos fueron los factores que jugaron un papel fundamental en la persecución contra Averroes: su racionalismo en materia religiosa, considerado una herejía, y la crítica política y social. Al final de su vida recuperó la confianza del emir.

El emir había pedido a Ibn Tufayl que comentara las obras de Aristóteles, ya que le parecían extremadamente oscuros tanto los textos del filósofo griego como los comentarios que había leído. Ibn Tufayl declinó la invitación alegando su avanzada edad y sus ocupaciones como médico de corte. Fue entonces cuando el emir, por indicación de Ibn Tufayl, le hizo el encargo a Averroes.

Averroes se mostró escéptico ante la posibilidad de construir una sociedad justa. Manifestó sus dudas razonadas y razonables en torno a la compatibilidad del ejercicio militar y de la judicatura en un mismo gobernante. Criticó sin piedad a la aristocracia, acusándola de tiránica. Fue especialmente duro en la denuncia de la dinastía de los almorávides -que eran unos integristas intolerantes-, a quienes acusaba de corruptos, tiranos, hedonistas y timocráticos (pasión por la riqueza).

Objeto de su afilada crítica fue también el fanatismo intolerante de los ulemas y alfaquíes. Llamó la atención sobre la total marginación de las mujeres en la sociedad islámica de su época, que desconocía sus habilidades y sólo las empleaba para servir a sus maridos y para la procreación, inutilizando así sus otras posibles actividades para las que estaban capacitadas.

Para Averroes, la única forma de dar sentido pleno a la realidad era mediante el incremento del pensamiento racional. Por eso defendía la ilustración del pueblo y la igualdad de los hombres y de las mujeres como condiciones necesarias para el progreso de los pueblos y la convivencia armónica.

Uno de los ejes de su reflexión es la compatibilidad entre la fe y la razón, la necesidad de conciliar religión y filosofía. El creyente no puede quedarse en una fe crédula, al margen o en contra de la razón; está obligado a comprender y a dar razón de su fe. El filósofo musulmán recurre a la razón para comprender la verdad revelada.  Es la propia revelación la que nos demanda, “nos impone”, dice Averroes, el estudio y la consideración de los seres a través de la razón. Es, por tanto, exigencia del creyente, y todavía con más razón del teólogo, conocer la lógica.

Averroes distingue dos sentidos en la revelación: el literal y el oculto. Si el sentido literal contradice una verdad que ha sido demostrada de manera apodíctica, debe ser interpretado, y ello de acuerdo con las reglas que se establecen en la lengua árabe. De los textos que necesitan interpretación, unos deben ser interpretados necesariamente para información y conocimiento de los fieles; otros, sin embargo, han de quedar reservados a los especialistas. Idea compartida por no pocos filósofos musulmanes de entonces.

Para Averroes, la religión del sabio es el estudio y la contemplación de las leyes de la naturaleza, y el culto más agradable a Dios es el conocimiento de sus obras, que lleva derechamente a conocer a Dios. Precisamente una de sus principales aportaciones es la aplicación de la razón a la comprensión de la revelación.

La actitud de Averroes ante Avicena es dialéctica. Por una parte, le acusa de haber falseado el legado aristotélico y lo considera acomodaticio con las corrientes místicas. Por otra, comparte con él ideas centrales del pensamiento de Aristóteles como la eternidad de la materia. Nada sale de la nada, dice citando al filósofo griego. Si Dios pudiese pasar algo de la nada al ser, también podría pasar del ser a la nada. La materia es, por tanto, increada. Las formas no son otra cosa que el resultado del movimiento de la materia.

Con quien no se muestra nada complaciente es con Al-Ghazzali. En su libro Refutación de la refutación rebate la crítica de la filosofía que había hecho Al-Ghazzali en Refutación de los filósofos. El ataque es frontal, como se pone de manifiesto ya en el prólogo: “Aun a riesgo de exponernos a la ira de los perseguidores de nuestra madre, la filosofía, vamos a describir el veneno escondido en el Tahafut (Refutación de los filósofos)”.

Para profundizar en la vida, obra y pensamiento de Averroes recomiendo el libro de Andrés Martínez Lorca, AVERROES, el sabio cordobés que iluminó Europa, Utopía Libros, Córdoba, 2026.

Una democracia socioecológica o el ecosocialismo

Con la crisis general de las democracias y ante los ataques del fascismo y de la extrema derecha al estilo de Donald Trump, estamos en busca de una democracia enriquecida que responda a los cambios ecológicos y geopolíticos que están en curso, especialmente a la monetarización de la política y a la uberización de la vida. Sigue siendo válido el supuesto básico de cualquier tipo de democracia: lo que interesa a todos debe poder ser decidido por todos, ya sea directamente o por medio de representantes. Estamos en busca de un nuevo tipo de democracia.

Hoy se está imponiendo el proyecto de una democracia ecológico-social o, en la formulación de Michael Löwy (Ecosocialismo: un proyecto de civilización, 2205) y de su grupo, de un ecosocialismo. Esta comprensión nos obliga a superar un límite interno del discurso clásico de la democracia: el hecho de que todavía sea antropocéntrica y sociocéntrica, es decir, centrada únicamente en los ciudadanos y en la sociedad. Estos enfoques son reduccionistas, pues el ser humano no constituye un centro exclusivo, ni tampoco la sociedad, como si todos los demás seres solo adquirieran sentido en cuanto están ordenados al ser humano y a la sociedad.

El ser humano y la sociedad constituyen un eslabón, entre otros, de la cadena de la vida. Sin las relaciones con la biosfera, con el medio ambiente y con las precondiciones físico-químicas, ni existen ni pueden subsistir. Elementos tan importantes deben ser incluidos en nuestra comprensión de la democracia contemporánea, en la era de la conciencia ecológica y planetaria, según la cual naturaleza, ser humano y sociedad están indisolublemente unidos, de tal manera que comparten un mismo destino común.

La perspectiva ecológico-social o ecosocialista tiene, además, la virtud de insertar la democracia en la lógica general de las cosas. Sabemos hoy, gracias a las ciencias de la Tierra y de la vida, que la ley básica que continúa actuando en la constitución del universo y de todos los ecosistemas es la cooperación, la sinergia, la simbiosis y la relación de todos con todos en todos los momentos y circunstancias. Incluso la supervivencia del más apto mediante la selección natural de Darwin, parcialmente válida en el reino de los seres vivos, se inscribe dentro de esta ley universal. Por medio de ella se garantiza la diversidad y se incluye también al más débil, que en el juego de las inter-retro-relaciones tiene oportunidades y derecho a estar sobre la Tierra.

La singularidad del ser humano consiste en el hecho de presentarse como un ser de sociabilidad, cooperación y convivencia, como bien señalaron los chilenos Maturana y Varela. Tal singularidad aparece con mayor claridad cuando nos comparamos con los simios superiores, de los cuales nos diferenciamos apenas en un 1,6 % de la carga genética. Estos también poseen vida social, pero se orientan por la lógica de la dominación y de la jerarquización. Al surgir el ser humano, hace algunos millones de años, en lugar de la competitividad y la subyugación comienza a funcionar la cooperación.

Ese 1,6 % de ácidos nucleicos y bases fosfatadas que nos diferencia funda lo humano en cuanto humano, como ser de cooperación.

Ahora bien, la socialdemocracia es el valor y el régimen de convivencia que mejor se adecua al orden general de las cosas y a la naturaleza humana cooperativa y social. Aquello que está inscrito en su naturaleza se transforma en un proyecto político-social consciente, fundamento de la democracia: la cooperación y la solidaridad sin restricciones. Realizar la democracia, de la mejor manera que podamos, significa avanzar cada vez más hacia el reino de lo específicamente humano. Significa también volver a vincularnos más profundamente con el Todo y con la Tierra.

Los cosmólogos vienen afirmando con insistencia que la vida debe entenderse como un momento de la historia evolutiva del universo, cuando la materia, situada lejos de su equilibrio (caos generativo), se complejiza y se autoorganiza. La vida humana es un capítulo de la historia de la vida. Como humanos, de acuerdo con el antiguo mito del cuidado —que pertenece a la esencia de lo humano—, venimos del humus (humus = homo); por eso somos fundamentalmente Tierra que, en su evolución, ha llegado al momento de sentir, pensar, amar y venerar. No vivimos solamente sobre la Tierra. Somos la propia Tierra que siente, piensa, ama y venera.

Por esta razón, destacados astrofísicos y biólogos como Lovelock, Margulis, Sahtouris, Swimme y Berry; juristas como Zaffaroni, y ecologistas como nuestro Lutzenberger, entre otros, sostienen que la Tierra es un superorganismo vivo. Presenta tal equilibrio en todos sus elementos físico-químicos que solamente un ser vivo podría manifestarlo. La llaman Gaia, nombre mitológico de los griegos para señalar a la Tierra como un ser viviente, o Pachamama, como la denominan los pueblos originarios.

Si esto es así, entonces la Tierra es portadora de subjetividad, de derechos y de una autonomía relativa, tanto ella como los ecosistemas que la componen. Existe una dignitas Terrae, una dignidad de la Tierra que reclama respeto y cuidado.

Se impone una ampliación de la personalidad jurídica a la Tierra, a las aguas y a los bosques. Bien lo expresó el pensador Michel Serres: «La Declaración de los Derechos del Hombre tuvo el mérito de decir “todos los hombres tienen derechos” y el defecto de pensar “solo los hombres”». Los indígenas, los esclavos y las mujeres tuvieron que luchar para ser incluidos entre «todos los hombres». Y hoy esta lucha incluye a toda la naturaleza con sus subsistemas, también sujetos de derechos y, por ello, nuevos miembros de una sociedad ampliada.

Por el hecho de haber creado la amenaza de destrucción de la Tierra-Gaia, con el antropoceno, el necroceno y, últimamente, el piroceno —incendios en todo el planeta—, ya no podemos excluirla del nuevo pacto social planetario, base de la sociedad mundial que queremos socialdemócrata o ecosocialista.

Hobbes, Locke, Rousseau y Kant, en sus concepciones del contrato social, daban por descontado el futuro de la Tierra, garantizado por las fuerzas rectoras del universo. Hoy ya no es así. Sin Gaia, ya no existe base para ningún tipo de ciudadanía ni de democracia. Si queremos sobrevivir juntos, la democracia debe ser también biocracia; en una palabra, democracia ecológico-social o ecosocial, que asuma la preservación de la Tierra, incluyéndola en el pacto social.

Es en razón de esta conciencia que el movimiento MST y la agroecología están desarrollando una comprensión semejante de la socialdemocracia. Se trata aquí de una nueva relación interactiva del ser humano con la naturaleza, en la cual ambos se reconocen incluidos.

Una ciudad no vive solamente de ciudadanos, instituciones y servicios sociales. En ella viven también paisajes, árboles, pájaros, animales, montañas, piedras, aguas, ríos, lagos, mares, la atmósfera, el aire, las estrellas del firmamento, el sol y la luna.

Sin tales realidades moriríamos de soledad, como dice el sabio indígena Seattle en 1854. Son los nuevos ciudadanos con quienes debemos aprender a convivir en armonía. Se hace necesaria una educación ecológica para que los seres humanos aprendan a acoger a todos los seres como conciudadanos, desde el respeto, la relación justa y la fraternidad universal.

He aquí el surgimiento de la democracia ecológico-social y del ecosocialismo, enriquecimiento necesario de la democracia clásica en tiempos de una nueva conciencia ecológica, de los riesgos de una IA autónoma y de responsabilidad por el futuro común de la Tierra y de la Humanidad.

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del ICL: Revista LIBERTA. Escribió también Cuidar de la Casa Común (2024). Puede consultarse su sitio: Leonardo Boff. (https://www.leonardoboff.org).

4 muertes. 4 mujeres

Era abril

Todo fue ese abril

Era nuestro primer día de camino

Un camino que duraría 8 días

A eso de las 5 de la tarde, entre el cansancio y la euforia del primer día, me entero:

Partió Alejandra

Había luchado contra un cáncer

Parecía que ganaba …

Todas en el grupo (de WhatsApp) la fuimos despidiendo con el cariño de los recuerdos, las sonrisas de las fotos …. los cantos de los videos…

Había ya terminado aquel viaje lleno de alegría

Me reintegro a trabajar y a la media hora un llamado…. partió Elisa

Mi única respuesta era el asombro de un NO repetido en sorpresa ingrata… Nos consolamos como pudimos la cantidad de amigas y amigos que nos presentamos a acompañar…. la despedida fue con preguntas. Algunas en silencio, en las miradas que se encontraban y en los sollozos que se ahogaban entre abrazos. Preguntas gritadas al aire por las almas que se van jóvenes y repentinamente…. Gritos increpando por qué se había muerto o suicidado… Y algún suave te quiero… algún gracias por lo que nos diste…. algún gracias por lo compartido.

El tercer sábado de abril me llegó como todos los sábados el video de Pan y Abrazo[1]. Cuenta lo hecho en el día y alguna novedad. Esta vez la novedad era que habían matado a Lola.

No la conocí sobria, los sufrimientos de su vida los fui descubriendo entre sus lamentos y sus bocanadas con aliento a alcohol en cada sábado.

Su madre, su abuela y sus hijos eran sus tristezas, sus ausencias… imaginé una muerte en calle, sola y a cuchillo…. pensé en esos últimos minutos en que se te escapa la vida y la conciencia vuelve… plena. No pregunté. Ese mes ya no aceptaba más preguntas… o quizás me había quedado petrificada en la pregunta de Elisa.

El 24 de abril me llega la noticia que partió Nené (le decíamos así, se llamaba Adelaida). Estaba muy viejita, 96 años. Siempre lúcida y risueña, preguntando lo que quedaba debajo de la superficie, lo escondido, lo molesto…. Haciendo palanca con la pregunta. Ella se quería ir desde que falleció Elbio -su esposo- así que estaba en paz y feliz seguramente…. Sin embargo, las preguntas me volvieron a surgir (me rondaron nuevamente): como transitó sola ese último tiempo cuando enseñó a caminar a cuatro hijos?

Quizás lo que se me murió junto con ellas es eso: la ilusión de compañía.

Quizás se me instaló la certeza de la soledad de algunos caminos. Sobretodo el pascual.

Extraño lo que conocí de ellas….

Me pregunto lo que supongo, lo que no sé…. Me dejan instalada esta soledad que había visto pasar – por el rabillo del ojo – más de una vez…

[1] Un espacio de encuentro en la Parroquia Santa Gema, presencia pasionista, en Montevideo. Nos encontramos allí cada sábado con personas en situación de calle, soledad, adicciones, sin trabajo, etc. vulneradas reiteradamente en su proceso de humanización. Compartimos lecturas, música, oración, un plato caliente y vida cotidiana. Escucha y abrazo.

Rubén Rada y nuestra espiritualidad laica

“Hay razones del corazón, que la razón no comprende”
Pascal
“… necesitamos poner palabra a lo que nos incumbe radicalmente,
sabiendo que siempre quedarán cortas o serán simples balbuceos…”
Armando Raffo, sj

La palabra “misterio” viene del verbo griego “myein”, que se traduce por cerrar los labios. Y sin embargo han corrido ríos de tinta a lo largo de los siglos para decir algo acerca del Misterio con mayúsculas, así como de otros y en particular del misterio humano. ¿Será, como decía Armando Raffo, que necesitamos poner palabra a lo que nos incumbe radicalmente, aún a sabiendas de que apenas damos rodeos, intentado porfiada y torpemente aproximarnos con balbuceos?

Hace pocos días falleció Rubén Rada, músico, compositor y cantante uruguayo. Que la gente se muera no es ningún misterio, que le ocurra a una persona de 83 años lo es aún menos, es “lo normal”. Pero ¿qué genera la muerte alrededor? ¿qué generó en este caso particular en un pueblo entero? Lo que he visto y oído en estos días me ha conmovido, generando admiración, asombro e interrogantes más “radicales”. Sin duda hay razones del corazón que aquí se expresaron vivamente.

Lo que se vivió en estos días a partir de la muerte del “Negro Rada” me generó una reflexión acerca de la espiritualidad de mi pueblo laico y su misterio.

¿Quién era este hombre? Fue un niño muy pobre, que confesaba haber pasado hambre, junto a sus hermanos. Recordaba agradecido los cuidados y consejos de su madre y su tía, melliza de su madre. Había mal cursado apenas la mitad de la educación primaria. Escribía mal y con faltas de ortografía. Nunca estudió música, pero tenía oído absoluto y fue un genio componiendo canciones y haciendo música. Integró bandas y luego se destacó como solista (si bien solía cantar acompañado por sus hijos y por muchos cantantes). Vivió en su país, pero también largos años en otros. No seguiré con detalles biográficos, su trayectoria puede leerse, o escucharse en entrevistas. Es fácil acceder a su inmensa producción discográfica y hay una película documental del 2024 que lleva su nombre.

Lo que importa plantear aquí es lo que suscitó su muerte en el pueblo y lo que eso nos interpela. El modo en que la gente vivió la muerte de Rada y la hizo suya, queriendo expresarle la gratitud escenificando sus canciones, realmente fue extraño y conmovedor, fue como un Pentecostés para el paisito. Muerto Rada desató una mística inusitada, bella, colorida, amén de dolida, extraña en este país, que se propagó como chispas de fuego hasta alcanzar a todos. Sorprendió ese lenguaje común de lágrimas, canto y baile que permite quizá atisbar una vocación de bondad y unidad.

¿Por qué este músico provocó llanto y movilización de todo un pueblo? Había en Rada un misterio de unidad, reconciliación y resiliencia que viviendo era admirado por muchos, pero muriendo nos encendió a todos, siguiendo la metáfora. Quizá oscuramente intuimos que su persona y la música que le brotaba de todo el cuerpo, así como su alegría inmensa de vivir, nos redimía de la culpa de la esclavitud a que fue sometida su estirpe africana. De modo misterioso y providencial la vida de los buenos nos abuena, y al morir sus virtudes estallan expandiéndose en miríadas que nos tocan. No estoy santificando a Rada, solo formulando hipótesis de comprensión de lo acaecido.

A pocas horas de su partida “de este plano”, -se decía en este ambiente secularizado uruguayo- fue impresionante el éxodo desde distintos barrios de Montevideo hacia la calle Isla de Flores, espacio emblemático del candombe. Allí empezaron a sonar las lonjas, y la gente a aplaudir, a bailar.

No es extraño que en el Barrio Sur suenen tambores, tampoco es tan raro que a un genio de la música se lo salude así. Lo extraño y conmovedor fue como ese sonido convocó a tantos. El origen de las famosas “llamadas”, fue precisamente el toque de tambores con que los esclavos africanos se llamaban a reunión. Siglos después, “el Negro”, esa noche, llamó a sus hermanos de todas las razas, de la única raza humana, como decía él. Acudió gente de diferentes clases sociales, edades y estados. Una religiosa argentina me lo contó feliz que se sumó con otras Hermanas a esa “fiesta de la espiritualidad uruguaya”. Desde muy lejos alguien me escribía: “orgulloso de ser uruguayo”.

Seguían las sorpresas, a nivel de Presidencia se declaró “duelo oficial” para el día siguiente y que el velatorio público se realizara en el amplio Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Ambas decisiones suponían un enorme reconocimiento del valor cultural de Rubén Rada. A estas decisiones se sumaron otras privadas: extrañamente los canales de televisión interrumpieron su programación, para ese día, y los siguientes, transmitir en vivo lo que sucedía, además de entrevistas y canciones.

El día 27 de agosto, desde las 15 hasta pasadas las 21 horas, hicieron largas filas miles de personas para pasar un instante frente al féretro y ofrendar una rosa, una foto, un cartel, una carta o una botella de vino. Sí, ¡también vino! Tan inédito como esa ofrenda fue escuchar en el suntuoso recinto durante todo el tiempo las canciones de Rada, cantarlas y con frecuencia aplaudir y bailar ante el ataúd. También llegaron y bailaron artistas de Argentina, y siempre se sumó su familia, familia de músicos como él. Nunca se había visto bailar en el Palacio Legislativo y más extraño aún: en un velatorio. Los medios transmitían en directo desde allí y se multiplicaban los videos por las redes.

¿Cómo explicar que, en un pueblo poco expresivo y poco dado a estridencias, se dieran estas expresiones? Tanto dolor, a la vez que tanto amor. Hacía un mes que Rada, que tanto amaba la vida, luchaba por vivir, que su familia lo acompañaba en esa lucha. Esa familia agotada de ese tiempo tan duro no se replegó, a ejemplo de él, se entregó, se expuso, sin retaceo ni pudor. Sus hijos no dejaron nunca de llorar, pero tampoco de abrazar y agradecer. En tanto todo el pueblo uruguayo, sin divisiones partidarias, y sus amigos argentinos, multiplicaban los gestos de gratitud y cariño.

¿Cómo se logró tal milagro de amor? ¿Fue la figura del artista notable y creativo que ofreció a todos su música durante tantas décadas? ¿Fue la persona misma de Rada, su alegría, su ternura, su humildad y autenticidad proverbial? Ahí entra lo histórico con toda su densidad y responsabilidad, lo que se construye desde lo dado. Ahí entran los otros -tantos otros en la vida de este hombre- como reverberaciones del Otro, entra el misterio humano y el Misterio. Aunque los uruguayos no se distingan por su religiosidad, creo que se distinguen por su profunda espiritualidad.

A partir del fenómeno de cómo vivió este pueblo la despedida de Rada las preguntas por las razones del corazón se repiten y siguen calando. ¿Qué imaginarios de vida en plenitud subyacen a las personas y a los pueblos, concretamente al nuestro? ¿Será que todos, más allá de ideologías y religiones, nos soñamos semejantes a Rada, humildes, buenos y generadores de unidad? ¿Será que, a pesar de nuestros empeños por acomodarnos a la sociedad, soñamos ser auténticos?

 Cientos de canciones tenía grabadas Rada, muchísimas se recordaron y sonaron en estos días, pero quizá las más cantadas fueron “Mi país” y “Muriendo de plena”. (disponibles en internet)

 ¿Qué imaginario nostálgico de país unido y feliz, nos mueve al cantar “Mi país”? Acaso detrás del gris y la expresividad medida, ¿nos gustaría vestir como él, desafiando la sobriedad y las modas? Cuando cantamos “Muriendo de plena”, ¿somos irreverentes, o será que soñamos cantar y bailar viviendo y hasta muriendo? ¿Acaso el pueblo uruguayo poco proclive a la fe ultraterrena, tiene una nostalgia de Absoluto y un sueño de eternidad inconfesado?

 Imagen: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRsX_y46thEluyIjHnb9rOTZk2eMxKtVpPYoUhk_PVuhuowjSnr4L672z72&s=10

Mons. Romero: El reino de Dios está más afuera de las fronteras de la Iglesia

[Por: Luis Van de Velde]

“Fuera de la Iglesia también todo hombre que lucha por la justicia, todo hombre que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está trabajando por el reino de Dios, y puede ser que no sea cristiano.  La Iglesia no abarca todo el reino de Dios.  El reino de Dios está más afuera de las fronteras de la Iglesia y, por lo tanto, la Iglesia aprecia todo aquello que sintoniza con su lucha por implantar el reino de Dios. Una Iglesia que trata solamente de conservarse pura, incontaminada, eso no sería Iglesia de servicio de Dios a los hombres.” (3 de diciembre de 1978).

 

Monseñor Romero es consciente de que la Iglesia está al servicio del Reino, y de que éste es mucho más amplio que la propia Iglesia. Podríamos decir incluso que va más allá de «las iglesias», más allá del cristianismo, más allá de las religiones del mundo.   Dios y el dinamismo de su Reino no se limitan a nuestras respuestas creyentes y religiosas…

 

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Dom Helder: Minha porta e meu coração estarão abertos a todos, absolutamente a todos

[Por: Ivanir Antonio Rampon]

Logo depois de sua chegada à Recife, em abril de 1964, o novo Arcebispo Dom Helder Pessoa Camara logo começou a ser visitado no Palácio São José de Manguinhos por parentes de presos políticos que lhe pediam socorro. No dia seguinte à tomada de posse, enquanto estava almoçando com Dom José Távora, entrou uma moça gritando e suplicando ajuda. Quatro policiais armados com metralhadoras queriam prendê-la…

 

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