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Sin respeto. Una crisis social

Creo que pocos pensadores han logrado un conocimiento más cierto y agudo sobre estos tiempos en los que nos movemos.

Este filósofo sabe como nadie radiografiar los cauces que nos hemos dado en tanto sociedades para organizarnos y vivir, en los comienzos de este siglo XXI: Sus posibilidades y sobre todo sus inmensos desaciertos.

Sus libros son siempre un llamado a cambiar nuestros rumbos, llamados a los que nadie parece -por otro lado- hacer caso ni prestar atención.

El planteamiento central que nos propone es que en las relaciones humanas y sociales, en las asociaciones, grupos o instituciones se ha perdido el respeto y todo lo que él conlleva de cuidado, atención, escucha, cercanía, acogida de la alteridad… y que eso está llevando a nuestras sociedades a la intolerancia, al odio y el resentimiento y en últimas, a la imposibilidad de relaciones armónicas y en paz que han dejado de ser un ideal para instalarnos en las distopías.

El autor desde este análisis sale a temas muy importantes que han sido tocados por este sin respeto.

La búsqueda de identidades, la amistad, el ejercicio de la política… apuntando en cada momento pistas de sabiduría para nuestra propia reflexión.

Examina por ejemplo cómo ya no nos movemos entre maestros que pueden ser nuestros “modelos” y señalarnos rutas ideales de vida sino entre influencers cuyas opiniones no comprometen la vida.

Nos muestra cómo las relaciones mediadas por las redes sociales impiden radicalmente la cercanía, el contacto y el amor-ágape que caracteriza a la amistad.

Y algo muy importante: Señala cómo la política ha dejado de ser debate y búsqueda conjunta de soluciones a las demandas y los derechos, búsqueda de una verdad común, para convertirse en descalificación moral de quien ya no considero mi contradictor sino mi enemigo.

Políticamente nos movemos entre amigos o enemigos y esto mata cualquier intento democrático:

“Cuánto más profunda es la crisis en la que se encuentra una sociedad, más emocional y agresivo es el cariz que toman los debates”, afirma Han.

Igualmente el autor se detiene en la crisis de autoridad, analizando el que la autoridad es absolutamente necesaria para crecer en la vida en común.

Por esta vía, plantea, se ha llegado a la erradicación social de la veneración al otro… Esto que podría parecer una tontería a la juventud actual muestra que la práctica del cuidado se ha perdido y ello conlleva irresponsabilidad y sobre todo narcicismo exacerbado como el que se exhibe por doquier en los tiempos actuales.

Hay un saludo espiritual feminista que dice: La Diosa que hay en mí, saluda a la Diosa que hay en ti.

Según lo visualiza muy bien nuestro autor en nuestros días ya no reconocemos lo sagrado de la otra persona, sólo reconocemos su utilidad para mis propios fines.

En últimas invito no sólo a leer este libro, sino a comentarlo y profundizarlo en pequeños grupos.

Creo que es un gran aporte para el caminar de todos aquellos y aquellas que creemos que otro mundo es posible y puede iluminarnos en nuestras pequeñas o grandes tareas… en nuestras pequeñas o grandes batallas diarias y sore todo en nuestras discrepancias y debates.

Carmiña Navia Velasco

https://www.feadulta.com/sin-respeto-una-crisis-social/

Carta de los obispos católicos al Pueblo de Dios sobre la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2026

«El Señor Dios ha hablado; ¿quién no profetizará?» (Am 3,8)

“El papa León XIV, en su encíclica ‘Magnifica Humanitas’, dice: «Hay situaciones en las que, para seguir siendo humanos, debemos abandonar las vacilaciones y tomar partido. Hay conflictos en los que no es justo permanecer neutrales ni basta con pensar en “no ser cómplice”» (216).

Nosotros, obispos católicos de diversas diócesis de Brasil, en comunión con la CNBB y en consonancia con el Mensaje del Consejo Permanente al pueblo brasileño, del 21 de octubre de 2026, creemos que es necesario y urgente redoblar nuestras oraciones por el país y multiplicar los mensajes que ayuden al discernimiento, ya que en Brasil vivimos una de esas situaciones mencionadas por el papa León XIV, ante el panorama electoral actual, que exige tomar partido en nombre del santo Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).

«El anuncio del Evangelio no puede olvidar la vida concreta de los pueblos» (Rerum Novarum, 15). Los católicos y las católicas deben ejercer su ciudadanía inspirándose en la DSI y decidir su voto a la luz de sus enseñanzas. Deben dejar «que el Evangelio […] evalúe las estructuras económicas y políticas que, como recordaría más tarde San Juan Pablo II, pueden convertirse en verdaderas y propias “estructuras de pecado”, para que ninguna persona ni ningún pueblo sean considerados prescindibles en los procesos de desarrollo» (Magnifica Humanitas, 36).

Hay dos candidaturas en liza. Independientemente de que votemos o no, uno de los candidatos será el próximo presidente de Brasil. Pero hay que votar. Votad para marcar la diferencia. El panorama es muy grave, pues una de las candidaturas amenaza frontalmente varios puntos centrales de la Doctrina Social de la Iglesia: la existencia de la democracia, la soberanía nacional y la práctica del bien común. No se trata solo de una elección electoral, como tantas otras que ya se han celebrado en Brasil, sino de la posibilidad de un cambio profundo en el rumbo de la nación, cuyos ejemplos en la historia del siglo XX han dejado recuerdos crueles y amargos.

Queremos ayudar a los católicos en su decisión, señalando algunos puntos de antagonismo entre la doctrina social de la Iglesia y una de las candidaturas en liza. Los cambios tecnológicos del mundo actual «no pueden evaluarse únicamente en términos de eficiencia, sino a partir de la dignidad del trabajador, del derecho a una remuneración suficiente y de la posibilidad efectiva de participar en la vida social» (Magnifica Humanitas, 37). La candidatura que siempre se ha opuesto a la eliminación de la escala 6×1 y proponía pagar el salario por hora trabajada no reconoce la dignidad del trabajador y podría volver a abordar este tema.

«La promoción del bien común nunca puede separarse del respeto al derecho de los pueblos a existir […]. Cualquier intento o proyecto de eliminar o someter a una nación es gravemente inmoral y, por lo tanto, inaceptable (Magnifica Humanitas, 64). Uno de los candidatos promete la sumisión de Brasil a Estados Unidos (EE. UU.), formó parte de una conspiración para gravar con aranceles los productos brasileños, defiende la intervención extranjera en nuestras elecciones y promete entregar nuestras tierras raras a la explotación de EE. UU.

La exhortación apostólica ‘Dilexi Te’ (Te amé, sobre el amor hacia los pobres) critica a quienes piensan que «sería mejor dejar [a los pobres] en la miseria y enseñarles antes a trabajar» y que «la libertad de mercado conducirá naturalmente a la solución del problema de lapobreza» (114). El partido de uno de los candidatos siempre se ha opuesto públicamente a los programas sociales y de lucha contra la pobreza, por desconocer las causas de la miseria en Brasil, aunque ahora su candidato afirme que va a continuar con algunos programas sociales. Se encuentran, por tanto, en contradicción con la opción evangélica preferencial por los pobres, reafirmada en los principales documentos de nuestra Iglesia.

La DSI propone el desarme y afirma que «el enorme aumento de las armas representa una grave amenaza para la estabilidad y la paz» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 508). Uno de los candidatos promete liberalizar ampliamente el acceso a las armas, tal y como hizo su padre durante su mandato. El cuidado de la ecología integral es hoy un elemento central de la DSI. La Laudato si’ critica «las actitudes que obstaculizan los caminos hacia la solución», que «van desde la negación del problema hasta la indiferencia» (14). Uno de los candidatos no reconoce la crisis climática, niega los problemas ecológicos y quiere dar continuidad a las políticas de devastación que caracterizaron el Gobierno de su padre y la actuación de su partido en el Congreso. Recordemos la «Ley de la Devastación» (n.º 15.190/2025) aprobada el año pasado.

«El discípulo de Cristo rechaza todo recurso [a la tortura], que en modo alguno es justificable» (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 404). Uno de los candidatos se muestra públicamente a favor de la tortura y su familia ha rendido homenaje a uno de los mayores torturadores de la dictadura brasileña, el general Brilhante Ustra, que mató a muchas personas. «La Iglesia ve con simpatía el sistema democrático […]; por lo tanto, no puede favorecer la formación de grupos restringidos de dirigentes que usurpen el poder del Estado en favor de sus intereses particulares o de objetivos ideológicos» (Centesimus Annus, 46). Uno de los candidatos es hijo del presidente que fue condenado y encarcelado por atentar contra la democracia y sigue sus ideas. Ha realizado varias declaraciones que suponen una amenaza para el orden constitucional y, si sale elegido, gobernará con mayoría absoluta en el Congreso Nacional y en el Tribunal Supremo Federal, creando las condiciones para una usurpación del poder y la sumisión del país a su ideología.

Por otro lado, tenemos otra candidatura que, aunque también es objeto de críticas, siempre ha mostrado responsabilidad hacia los pobres y hacia la Casa Común, y ha actuado dentro de los límites del orden democrático, respetando la Constitución. Que nos guste o no el actual Gobierno no puede ser motivo para entregar el país en manos de quien manifiesta tal contradicción con las enseñanzas de nuestra Iglesia.

Ante estos y otros innumerables elementos, no podemos mantenernos neutrales, para que ni nuestra conciencia ni la historia nos condenen en el futuro. Quienes guardaron silencio ante las amenazas totalitarias que se materializaron en la Europa del siglo XX dejaron un legado vergonzoso a las generaciones siguientes.

Hacemos un llamamiento a todos los católicos para que no dejen de ejercer su derecho y voten el 25 de octubre, en defensa de la democracia, de los valores humanitarios, de los pobres y de las enseñanzas de nuestra Iglesia.

Que Nuestra Señora de Aparecida, Patrona de Brasil, ilumine la mente de cada uno y cada una de nosotros.”

Contemplar o ser contemplativo

Hay una realidad en la vida del cristiano que es necesario tener en cuenta: la contemplación. Contemplar es un acto de conocer que supera el conocer conceptual, con el que conocemos todos nosotros en el día a día. Todos tenemos el mismo concepto cuando decimos, por ejemplo, perro o fuego.

El conocer conceptual es el adecuado para entender el universo, lo que hay fuera de nosotros, y para comunicarlo a los demás. Pero la realidad así conocida no es real, está sólo en nuestra mente.

Fuera de nuestra mente lo que hay es movimiento y con el conocer conceptual “paramos” el movimiento, es decir, conocemos como fotogramas, pero no conocemos la realidad en movimiento. Este conocer conceptual es el conocimiento científico, aquél que se aplica para alcanzar el enorme desarrollo técnico al que hemos llegado en el siglo XXI. Las matemáticas son un conocimiento conceptual generalizante, que nos permite escribir en una fórmula una complejidad tan grande como la teoría de la relatividad. Pero el número no existe fuera de nuestra mente.

Contemplar es un conocer distinto. Todos hemos tenido la experiencia de ver un museo acompañados por un guía. Al principio el cuadro puede no decirnos nada, pero con un experto apreciamos muchas cosas que antes no eran evidentes y así hemos aprendido a contemplar el cuadro. También podemos contemplar un eclipse, una puesta de sol, el mar, etc. Aquello que nos brinda el Creador y que nos produce una emoción superior al simple mirar. Pero esto no es contemplar a Dios.

Lo que sí afirma Polo y no lo afirman la mayoría de las corrientes filosóficas, es que el inteligir humano no tiene límite, es decir: podemos conocer al Creador.

Cuando intentamos conocer al Creador con la razón objetiva, lo conocemos como un objeto mental y así, decimos que es Uno, Verdadero, Bueno y Bello, siendo todos estos atributos cosas que pensamos de Él, pero que no son Él: ÉL ES.

Polo nos dice que hay otra forma de conocer que es el conocimiento habitual y que si aplicamos el hábito de los primeros principios, que todos tenemos innato, podemos, con el principio de identidad, advertir que existe un ser que es Idéntico a sí mismo y que es el Origen de todas las cosas, sin ser Él una cosa: Es la Identidad Originaria, el Acto puro.

Esta forma de conocer con los hábitos es la adecuada al hombre para conocer lo superior y para conocerse a sí mismo. Si no pudiéramos superar el Límite Mental (así denomina Polo a usar solo el conocimiento conceptual) sólo nos quedaría la fe como conocimiento superior a la razón y esto es el fideísmo, contra el que luchó toda su vida Benedicto XVI.

En este caso, los contemplativos serían sólo aquellos que han recibido esa fe, lo cual nos podría llevar a la conclusión de que los demás mortales no pueden conocer a su Creador sino es por la sola fe. También cabe usar el sentimiento para contemplar a Dios como una puesta de sol o un eclipse: algo efímero.

Pero eso no es ser contemplativo. Ser contemplativo es conocer a Dios como Él ES: fuera del tiempo. Contemplarle aquí en la tierra es comenzar a vivir en la eternidad. Es un camino que podemos recorrer para el cual necesitamos el hábito de la Sabiduría, no el conocer enciclopédico, ni el conocer de la IA. Ese conocer habitual es un conocimiento directo que no requiere de la presencia mental.

Este camino, que está abierto a todos, requiere el esfuerzo mental de encontrase a solas con Dios en lo más profundo de nuestro ser, en la Intimidad Personal. Así podemos reconocerle como Padre: siendo nosotros sus hijos. Conocerle con el hábito de la sabiduría, que es “el conocer personal” 1 , es conocer sin el límite mental. Conocer como conocían a Dios Adán y Eva antes de querer ser “como Dios”: cara a cara.

Ese encuentro personal es donal, no es posesivo como el que tenemos con nuestra voluntad, y también es aceptación que se establece como una dualidad entre la intimidad personal humana y la Intimidad Divina. Es el “juego” del amor que se da en la libertad trascendente al conocerse dos personas. Es entrar en la Intimidad Trinitaria donde, como decía santa Teresa, el “alma se engolfa” con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu Santo.

Todos los santos han sido contemplativos, unos a través del martirio y otros a través de la oración contemplativa. El santo cura de Ars pasaba muchas horas delante del sagrario y una vez le preguntaron qué decía, a lo que respondió: yo le miro y Él me mira.

En todo caso, ser contemplativo requiere que nuestro “yo” disminuya y que nuestra intimidad personal crezca, para que el encuentro entre esas dos personas sea en libertad. Es un encuentro de “sies”; de un futuro no desfuturizable, en palabras de Polo. Y eso puede comenzar ya en esta tierra.

Ser contemplativo no es una cuestión de voluntad, ni de sentimientos, sino de cambio interior para conocerle a Él como es Él, porque conviene recordar, como dice Polo, que la persona es un acto de ser co- existente: Ser-con Él, crecer con-Él y vivir con-Él.

Un santo moderno, San Josemaría, nos invita a ser contemplativos en medio del mundo, novedad santificadora. Toda una labor por hacer.

  • (1) Para Leonardo Polo existen tres trascendentales personales, propios del ser personal, es decir de Dios, del ángel y del hombre, que son: la libertad trascendental, el conocer personal y el amar personal.

https://www.religionenlibertad.com/espiritualidad/261022/contemplar-contemplativo_120544.html

 

Creer en jesús. Creerle a jesús

Mt 5, 1-12a

«Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia»

Las bienaventuranzas son a la vez un cauce para dar sentido a nuestra vida, una propuesta de felicidad individual, y un estilo de vida capaz de cambiar el mundo para hacer posible el sueño de Dios. Y no es probable que el sueño de Dios sea la raquítica salvación de media docena de perfectos, sino toda la humanidad realizada y perfecta como culminación de su obra. Jesús se sintió enviado por Dios para hacer realidad su sueño, y al morir nos envió a nosotros, sus seguidores, a completar su obra, lo que significa que los cristianos somos, primordialmente, enviados por Jesús con su misma misión.

Pero para aceptar una tarea de semejante envergadura es preciso tener mucha fe en quien nos la propone, y esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué significa para mí creer en Jesús?…

El verbo “creer” tiene una primera acepción que lo define como “tener por cierto”, y de acuerdo con ella, creer en Jesús es aceptar una serie de asertos propuestos por los teólogos cristianos: como, por ejemplo, “Creo en Jesucristo, su único hijo nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo… etc.” Pero esta fe, concebida como simple aceptación de una doctrina o un dogma, puede resultar estéril si no afecta a nuestra vida. Podemos asumir todos los postulados y mandamientos de la Iglesia, y actuar con unos criterios opuestos a los de Jesús.

Pero el verbo “creer” también tiene otras acepciones. Una de ellas queda definida como “fiarse de”. Por ejemplo, yo creo en mi médico, es decir, me fío de mi médico y me pongo en sus manos para que me abra en canal. Este segundo significado cuadra mucho mejor con la fe en Jesús, y a él nos vamos a atener en esta breve reflexión.

El mundo me dice que seré feliz si soy rico, si tengo poder o prestigio social, si no me dejo avasallar, si soy más listo que los demás para los negocios, si voy de diversión en diversión, si no me meto en líos, si no me insultan ni me persiguen… Jesús, en cambio, me propone un código de felicidad radicalmente distinto e inverosímil: ¿Quieres ser feliz…? –me dice–, pues confórmate con poco, comparte lo que tienes con los que no tienen, aprende a sufrir, di siempre la verdad, no seas violento, trabaja para que prevalezca la justicia, no trates de aprovecharte de nadie… y no te preocupes si te insultan y te persiguen por ello, pues a la larga serás mucho más dichoso.

¿Creo en él? ¿Le creo a él? ¿Me fío de él? ¿Estoy dispuesto a vivir compartiendo, perdonando, sembrando la paz, trabajando por la justicia, actuando siempre con sinceridad y sin temor al sufrimiento? ¿Me lo juego todo apostando por unos criterios de locos; viviendo de acuerdo a unos valores tan estrafalarios como poco evidentes?… Decir que sí, que me la juego, que cambio de vida, es tener fe en Jesús; lo demás será otra cosa. Creeré en Jesús si es él quien manda en mis criterios y mis valores; si es él quien da sentido a mi vida; si creo que sus criterios pueden salvar al mundo del desastre y me comprometo con la tarea de hacerlo. Porque la fe no es un privilegio otorgado a unos y vedado a otros, sino el compromiso firme con un modo de vida cuyo único aval es la palabra de Jesús y cuyo objeto es crear humanidad.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

https://www.feadulta.com/creer-en-jesus-creerle-a-jesus/

EE. UU.: Los obispos se encuentran en una encrucijada al acercarse a su asamblea anual

“Las demás elecciones para presidentes de comités no son irrelevantes, pero las opciones que se ofrecen no reflejan la necesidad de que la conferencia encuentre un nuevo camino a seguir”, escribe  Michael Sean Winters en un artículo publicado por  el National Catholic Reporter el 28 de octubre de 2026.

Aquí está el artículo.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos celebrará su reunión plenaria el próximo mes. La agenda es breve e incluye algunas novedades sobre temas importantes como la migración, la aprobación del presupuesto y las directrices para la presentación de informes financieros y las inversiones.

La Conferencia Episcopal se encuentra en un momento decisivo, pero muchos obispos parecen reacios a reconocerlo. El antiguo modelo de liderazgo eclesiástico, caracterizado por la postura de “guerrero cultural”, personificada por los arzobispos Charles Chaput y Joseph Naumann , está dando paso a un enfoque diferente, más pastoral y menos mundano. Existe frustración con una conferencia que rechaza la mayoría de las iniciativas, pero hay poco liderazgo enfocado en la reconstrucción de la organización.

Cuando doce obispos visitaron la Casa Blanca la semana pasada, las características de este punto de inflexión se hicieron evidentes. La priorización del aborto como tema central en la guerra cultural ha provocado que probablemente entre el 80 % y el 90 % del personal de cualquier curia sea republicano, inclinado a pasar por alto los numerosos errores del presidente Donald Trump porque cumplió su promesa sobre el aborto. Si se les consultara, probablemente no disuadirían a un obispo de asistir a una reunión de este tipo.

Los arzobispos más recientes no se detuvieron a preguntar: ¿Por qué no celebramos esta reunión después de las elecciones? La disculpa ofrecida por el arzobispo Jeffrey Grob reveló a un hombre que intenta sinceramente reflexionar sobre cómo interactuar con la cultura sin convertirse en cómplice de ella, y que además tuvo el valor de admitir un error de principiante.

La cuestión de qué modelo sustituirá al de la guerra cultural y cómo se puede poner en práctica es lo que los obispos deberían debatir el próximo mes. No tenemos una agenda definida para lo que los obispos discutirán en sesión privada, así que quizás el tema se debata allí. Pero el debate debería tener lugar en sesión pública. En la década de 1980, la Conferencia Episcopal celebró amplias consultas antes de redactar sus directrices pastorales sobre la paz y la economía, y deberían hacer lo mismo ahora. Deberían escuchar a laicos católicos liberales y conservadores, teólogos y profesionales que trabajan en primera línea en organizaciones como Caritas o la Red Católica de Asistencia Legal para Inmigrantes .

Lamentablemente, en lo que respecta a las decisiones más importantes que se tomarán en la reunión de Baltimore —la elección de un nuevo secretario de la conferencia y seis presidentes de comités—, las nominaciones no ofrecen muchas opciones. Al ver la lista, me vino a la mente el viejo chiste sobre los problemas de la administración Reagan : «La mano derecha no sabe lo que hace la extrema derecha ». La lista no refleja la realidad de una conferencia en transición.

Los candidatos para el puesto de secretario son el obispo  Kevin Rhodes , de Fort Wayne-South Bend, Indiana, y el obispo  Earl Fernandes , de Columbus, Ohio.

Rhodes ocupa actualmente el cargo de secretario, tras haber sido elegido el año pasado para completar el mandato del obispo  Paul Coakley en Oklahoma City, luego de que Coakley fuera elegido presidente de la conferencia. El secretario no solo es miembro del comité ejecutivo, sino que también es responsable de elaborar las listas de candidatos para los cargos de la conferencia. Dada la tendencia conservadora en la lista de este año, yo votaría por Fernandes , pero Rhodes ganará por amplio margen.

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El obispo Steven Maekawa de Fairbanks, Alaska, y el obispo  Michael Pham de San Diego han sido nominados para presidir el Comité de Diversidad Cultural . Por clemencia, los obispos no deberían exigirle a Maekawa que viaje a Washington varias veces al año para las reuniones del comité. Además, Pham es una figura destacada. Nacido en Da Nang, Vietnam , huyó de ese país en 1980 con dos hermanos, y el resto de su familia lo siguió durante los dos años siguientes. 

Tras unos años en Minnesota , la familia se mudó a San Diego , y en mis diversos viajes a San Diego , solo escuché elogios para el obispo. También fue el primer obispo en acompañar a los inmigrantes a las comparecencias judiciales para protegerlos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) . Pham es el único candidato entre los 12 para la presidencia del comité que demuestra claramente que está tratando de implementar la visión del Papa Francisco y ahora del Papa León XIV .

Los candidatos para el Comité de Doctrina son el obispo  William Joensen de Des Moines, Iowa, y el obispo  Steven Lopes del Ordinariato Personal de la Cátedra de San Pedro, hogar de anglicanos que cruzaron a nado el Tíber. Joensen fue uno de los obispos que participó en la desafortunada visita al Despacho Oval , pero afirmó que los obispos fueron “explotados” cuando la Casa Blanca publicó un video de ellos orando con el presidente. Dudo que esto influya en la elección. Lopes fue secretario durante muchos años del difunto cardenal William Levada , prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe , por lo que es difícil imaginar que los obispos no lo elijan.

Las demás elecciones para presidentes de comités no son irrelevantes, pero las opciones que se ofrecen no reflejan la necesidad de que la conferencia encuentre un nuevo camino a seguir.

¿Por qué es importante esto? Primero, porque el cuerpo episcopal tiende a tener en cuenta el trabajo de cualquier comisión específica. Segundo, porque cualquier obispo que se desvíe del camino correcto mancha a toda la conferencia con la imperfección que conlleva su desviación. Tercero, como miembros del comité administrativo, los presidentes de estas comisiones pueden ayudar a orientar a la conferencia hacia un rumbo más acorde con la agenda de reformas iniciada por Francisco y continuada bajo León XIV , o pueden oponerse a ella.

El año pasado, al elegir al presidente de la conferencia, los obispos optaron por la resistencia. Coakley es asesor eclesiástico del Instituto Napa , una organización de derecha fundada por Tim Busch para promover políticas y economía conservadoras dentro de la Iglesia. La conferencia anual del instituto reúne a la élite del catolicismo conservador y adinerado.

Muchos esperábamos que Coakley comprendiera que, al elegir a Leo , los cardenales votaron por la continuidad con Francisco , pero en una entrevista con EWTN el verano pasado, quedó claro que no lo entendió. Sobre inmigración , calificó la situación actual de los migrantes como “desafiante”. Se me ocurren palabras más fuertes y moralmente más acertadas para describir la horrible pesadilla que la administración Trump ha impuesto a nuestros hermanos y hermanas migrantes.

Cuando la conversación giró en torno al rito tridentino y la garantía del cardenal Arthur Roche de que León XIV no revocaría las restricciones de Francisco , Coakley dijo: «No estoy seguro de que hayamos escuchado la última palabra de este pontificado sobre la Traditionis Custodes [el documento que restringe el rito antiguo]… El cardenal Roche se ha pronunciado, pero hasta que el papa León XIV hable, no estoy seguro de cuál será el camino a seguir». ¿Acaso Coakley cuestiona a Roche sobre el tema más controvertido que se le presenta? ¿Cree que el cardenal se antepondría al papa en un asunto así? Por eso los obispos se equivocaron al elegir a Coakley como su presidente: se aferra a los restos de una agenda eclesiástica más alineada con los adinerados derechistas de Napa que con el obispo de Roma .

En la asamblea de obispos ya se han programado elecciones, incluso sin conocer los nombres de los candidatos. Los obispos elegirán a un nuevo secretario general, el máximo responsable administrativo de la conferencia. Casi con toda seguridad, elegirán al actual subsecretario general, el reverendo Paul Hartmann . Los obispos llevan décadas promoviendo al subsecretario general al puesto más alto. Eligen al secretario general, pero no al subsecretario, por lo que el sistema está esencialmente amañado para garantizar la continuidad. Este sistema falla cuando la conferencia se encuentra en una encrucijada.

La estrategia de “guerrero cultural” ha fracasado para la Iglesia Católica en Estados Unidos . Durante todo el pontificado de Francisco en Roma , la gente se ha preguntado: “¿Qué les pasa a los estadounidenses?”. Seguir el ejemplo de León XIV es el camino obvio para los obispos, pero me temo que las fuerzas de resistencia aún tienen el control.

https://www.ihu.unisinos.br/672749-os-bispos-dos-eua-estao-numa-encruzilhada-ao-se-aproximarem-de-sua-assembleia-de-outono-artigo-de-michael-sean-winters

San Agustín: El hombre santo

Habíamos prometido escribir una tríade sobre San Agustín. I. San Agustín, el hombre. II. San Agustín, el teólogo. III. San Agustín, el Santo. Con esta entrega terminamos esta propuesta acerca del gran Obispo de Hipona, Padre de la Iglesia.

Lo primero que tenemos qué decir es que la santidad de San Agustín no comienza con poner los ojos en blanco ni en hacer muchos rezos. Va por otro lado. Creo que la santidad de Agustín radica en su conversión. Ahí se expresa, ahí florece, ahí se entiende.

San Agustín había llevado una vida frívola, de fiestas, placeres sexuales y juegos en los anfiteatros con todas sus representaciones. Pero todas estas son creaturas. San Agustín se había detenido en ellas, las había abrazado, había apegado su corazón a ellas. Desilusionado de ella, vuelve su corazón a Dios.

Su conversión consiste en un giro radical al encontrar a Dios y hacerlo el ABSOLUTO en su vida y, entonces, TODAS las demás cosas pasaron a ser creaturas que lo podían encaminar a Dios o lo podían desviar.

San Agustín encontró en Jesucristo, en su Palabra viva, lo absoluto. De tal manera que después de su conversión nadie ni nada lo podía desviar.

Entonces, todas las creaturas el mundo, con su belleza, su grandeza, su perfección, su perfumes, su armonía, sólo lo conducían para más apreciar la grandeza, la sabiduría, la belleza, la infinita fuerza de Dios.

Entonces San Agustín se queda extasiado ante la perfección de una flor, de las estrellas, del cuerpo humano, de un órgano, de la perfección y habilidad de un animal, de un ave, de un pez. Lo mismo, admira las habilidades, ciencias y técnicas del ser humano. Ve todo esto como los medios que Dios nos dio para adorarlo, para obedecerlo, para glorificarlo. Las artes y artesanías sólo son un reflejo pálido de la belleza de Dios. En los misterios de las ciencias San Agustín descubre atisbos del ser humano acerca de la sabiduría de Dios que diseñó cada cosa para que reflejara parte de Él.

La santidad de San Agustín consiste en conocer, obedecer y aplicar las Palabras de la Sagrada Escritura a nuestra vida. Por eso escribe que todas las palabras y narraciones de la Sagrada Escritura se escribieron bajo la acción del Espíritu para nuestro provecho y enseñanza. Es admirable ver cómo Agustín encuentra en los salmos, anticipaciones de su pasión, muerte y resurrección de Cristo. O ver cómo en la vida de los profetas con su libertad, su predicación y su martirio, ve concretizaciones de lo que luego fue la pasión del Señor.

En el mismo pecado de las ciudades que se perdieron, en las prevaricaciones de los reyes de Israel, en la debilidad y traiciones de los personajes bíblicos, San Agustín ve advertencias de Dios para nosotros. Quiere explicar que el hombre sin Dios se pierde, cae en esos absurdos de la historia. Quiere explicar lo débil que es el ser humano cuando es abandonado por Dios en su pecado, y entonces el único camino es obedecerle en sus mandamientos y glorificarlo en su santidad y grandeza.

De ahí el Tratado de la Gracia que Dios siempre nos regala en Jesucristo y por el cual hemos sido redimidos. Para San Agustín la vida del hombre es Gracia, es pura gratuidad de Dios. Por eso empleará toda su inteligencia y voluntad para exaltar a este Dios que nos salvó en Jesucristo y para demostrar que en la Ciudad de Dios ya van apareciendo los signos de esta Gracia. Sobre todo ve la acción de Dios en la Iglesia que muestra al mundo en qué consiste esta salvación: en obedecer la Palabra de Dios, en el crecimiento de las virtudes, en el crecimiento de la justicia y de la paz, en la armonía y unidad en que viven los cristianos, en su compasión hacia los más débiles.

Aquí encontrará su lugar el pobre al que San Agustín ve como un sacramento de Cristo y nuestra acción en favor de él como una acción de compasión con el mismo Cristo.

Entonces, la santidad de San Agustín es una “santidad sin fronteras”; no se reduce a un aspecto de la vida como la oración, escuchar la Palabra de Dios, celebrar un sacramento, socorrer a un pobre. La santidad de San Agustín es la absolutización de Dios y la relativización de todas las demás cosas. Diríamos que es una santidad del Absoluto.

Tras unas elecciones históricas, Brasil saldrá adelante si todos, también la Iglesia, arriman el hombro

El proceso electoral en Brasil siempre ha sido una especie de novela de la Globo (la televisión más vista en el país, especialmente la novela de la nueve). Pero no cabe duda de que la realidad supera a la ficción: el niño nacido en la extrema pobreza, que con siete años viajó durante trece días en un camión junto a su madre y sus hermanos para poder sobrevivir en la periferia de São Paulo, a quien el sufrimiento se le ha pegado como una lapa a lo largo de su vida, ha seguido haciendo historia.

A sus casi 81 años, que ha cumplido dos días después de la segunda vuelta, ha conseguido ser elegido presidente por cuarta vez y ha dado la vuelta a los resultados de la primera vuelta, donde había acabado segundo. Nunca en la historia democrática de Brasil había sucedido eso, nadie gobernó el gigante sudamericano durante cuatro mandatos y la tradición decía que quien ganaba en la primera vuelta, lo hacía en la segunda.

A ello se une que, en el mismo día en que Lula celebraba su cumpleaños, menos de 48 horas después de perder las elecciones, el candidato derrotado, Flavio Bolsonaro, se ha fugado del país. Una huida que pone en grave riesgo el futuro del bolsonarismo, dado que Jair Bolsonaro esta cumpliendo la pena a la que fue condenado por diversos crímenes, entre ellos tentativa de golpe de Estado, Eduardo Bolsonaro, también indiciado por la justicia brrasileña vive en Estados Unidos bajo el amparo de Donald Trump, y su hermano Flavio ha seguido el mismo camino y, probablemente, destino.

Ha habido algunos factores para que Lula consiguiese 10 millones de votos más en la segunda vuelta que en la primera. Entre ellos cabe destacar la implicación de los jóvenes, que se han movilizado para voto a voto ir dando la vuelta a un resultado que amenazaba una catástrofe social imprevisible. También el voto de los ancianos, que han ido a votar en un porcentaje nunca visto. En Brasil el voto es obligatorio entre los 18 y los 70 años, pero han sido muchos los votos de hombres y mujeres mayores de 70 que marcaron el número 13 (en Brasil cada candidato tiene un número y este se digita en una máquina). Algo que Lula agradecía en su primer discurso tras la victoria electoral.

Un mapa de Brasil que recoge los resultados electorales nos muestra que la región Nordeste ha sido la mayor despensa de votos de Lula, con ciudades que ha superado el 90 por ciento de los votos a su favor. Un porcentaje que menor en la región Norte y en el estado de Minas Gerais, donde la victoria del actual presidente ha sido vista como fundamental para alcanzar el resultado final en el conjunto del país.

Mensajes de los obispos de Amazonas y Roraima

La vida de las parroquias y las redes sociales se han visto inundadas por mensajes en los que, más allá de pedir el voto para un candidato concreto, se defendían posturas acordes al Evangelio y a la Doctrina Social de la Iglesia. El primer gran mensaje, lanzado en la segunda quincena de septiembre, que rápidamente se extendió por todo el país, fue de los obispos de Amazonas y Roraima, donde animaban a votar y elegir bien, haciendo ver que la participación garantiza la democracia y es ejercicio de ciudadanía.

Cuenca del río Amazonas
Cuenca del río Amazonas

Dejaban claro que la Iglesia católica no tiene partido y que defiende las causas de Jesucristo y del Evangelio, que quiere que cuidemos de los más vulnerables y empobrecidos, paz, justicia, perdón y reconciliación, defensa y protección de los más pequeños. Un voto que tiene que llevar a controlar el trabajo de quien es elegido, asumiendo la política como una de las formas más elevadas de la caridad, que busca el bien común, el bien de todos, asumiendo las consecuencias del voto.

Pocos días antes de la segunda vuelta, 47 obispos divulgaron una nota en la que, sin citar el nombre de ninguno de los dos candidatos, criticaban las políticas de devastación del medio ambiente llevadas a cabo por Jair Bolsonaro, padre de Fabio, y que una de las candidaturas amenazaba puntos centrales de la Doctrina Social de la Iglesia, como la existencia de la democracia, la soberanía nacional y la práctica del bien común. Así como la propuesta que hacía uno de los candidatos de liberar el uso de armas en el país.

Posicionamiento de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil

El conjunto de los obispos del país, a través de diversos organismos de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, principalmente la Presidencia, se han ido manifestando a lo largo del proceso electoral. El 21 de octubre, pocos días antes de la segunda vuelta, el Consejo Permanente de la CNBB pedía para el país «trabajo digno, alimentación, sanidad, educación y seguridad de calidad», así como «cuidar el medio ambiente, garantizar los derechos humanos y promover la paz». Son exigencias que, sin decir el nombre de ningún candidato, se decantan por el programa del ganador de las elecciones.

Obispos de Brasil con el papa León XIV en el Vaticano
Obispos de Brasil con el papa León XIV en el Vaticano

Una vez pasadas unas elecciones que muchos consideran históricas, es necesario dar continuidad a la gobernabilidad del país. Una tarea que no será fácil, ni en el Congreso y el Senado, ni en la calle. La polarización y el enfrentamiento abierto se palpan en la vida cotidiana. Las agresiones verbales y físicas son comunes y la convivencia se ha deteriorado hasta límites insospechados pocos años atrás.

A quienes han sido elegidos, la presidencia del episcopado les ha dicho en nota publicada una vez concluido el proceso electoral, que «el ejercicio de la autoridad pública encuentra su razón de ser en el ejercicio del bien común», y les pide «espíritu democrático, integridad, transparencia, diálogo, respeto a las instituciones y compromiso con la dignidad de cada persona humana», más allá de intereses, partidos o sectores particulares.

El episcopado pide «responsabilidad para la superación de la pobreza y del hambre, la reducción de las desigualdades, la promoción del trabajo digno, el acceso a la sanidad, a la educación y la vivienda, a la protección de las familias, la seguridad pública, el cuidado de la Casa Común y la defesa incondicional de la vida y de la dignidad humana, desde la concepción hasta su fin natural».

Dada la tensión en que se vive, los obispos piden a los representantes elegidos, «fortalecer la convivencia democrática, rechazar la violencia, la intolerancia, la desinformación y toda forma de discriminación», así como «convergencia en todo aquello que es esencial para la vida y dignidad del pueblo brasileño». Una Iglesia que más allá de cuestiones partidarias, asume su responsabilidad de «colaborar para una sociedad en la cual nadie sea privado de las condiciones necesarias para una vida digna».

Compromiso de la Iglesia

En otra nota, dirigida al presidente Lula y su vicepresidente Geraldo Alckmin, se les pide «responsabilidad frente a todo el pueblo brasileño, inclusive a aquellos que eligieron diferente en las urnas». También «espíritu democrático, integridad, transparencia, diálogo, respeto a las instituciones y compromiso con la dignidad de cada persona». Así como superar el hambre, reducir las desigualdades, promover el trabajo digno y el acceso a la sanidad, educación y vivienda, entre otras cuestiones.

Una postura de la Iglesia católica que es de fundamental importancia, dada su trayectoria histórica marcada por el compromiso social y la defensa de los vulnerables. Los desafíos que Brasil enfrenta, un país profundamente dividido, son grandes, de ahí la necesidad de un empeño común, en el que la Iglesia católica, una vez más, está dispuesta a arrimar el hombro.

Foto de portada: EFE

Voces de Emaús: La conexión entre fe y vida en la experiencia de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) basadas en la opción por los pobres y la importancia de la educación política básica

«La opción preferencial por los pobres es una opción del Padre (cf. Ex 3,7-10; 20,2; Mt 11,25-26), del Hijo, Jesús de Nazaret (Lc 4,16-21), y del Espíritu Santo, que envía a Jesús en medio de los pobres (Lc 4,18-19). Es con esta espiritualidad que los cristianos están llamados a transformar la realidad injusta y a convertir esta opción en una opción radicalmente política, preservando la humanidad que se destruye en la persona de los pobres y excluidos.»

El artículo es de Benedito Ferraro , profesor jubilado de la PUC-Campinas. Es asesor de las CEB (Comunidades Eclesiales de Base) nacionales ampliadas, de la Articulación Continental de las CEB y de la Pastoral Obrera de Campinas. Es presidente del Centro Ecuménico de Servicios para la Evangelización y la Educación Popular (CESEEP).

Este texto forma parte de la columna Voces de Emaús , que presenta contribuciones semanales de miembros del Grupo Emaús . Para obtener más información sobre el proyecto, haga clic aquí .

Aquí está el artículo.

La conexión entre fe y vida implica reconocer relaciones en diferentes dimensiones de fe y vida. Cuando hablamos de fe, queremos enfatizar su valor como una motivación interior, mística y espiritual que apunta en tres direcciones: a) un encuentro personal con Dios-Padre-Madre-Mujer-Negro como el significado último de la vida y la historia; b) práctica y experiencia que exigen conversión (metanoia) y celebración; c) memoria que nos conecta con una gran tradición vinculada a Jesús de Nazaret , proclamado en los Evangelios como el Cristo, el Señor, el Salvador, el Libertador, cuyas raíces se extienden a la tradición de la liberación del Pueblo de Egipto en la proclamación del Éxodo .

Cuando hablamos de vida, también señalamos, como mínimo, tres dimensiones: a) conocimiento: la vida es cultura, conocimiento en consonancia con los valores fundamentales en las relaciones entre personas y naciones; b) poder: la vida implica tomar decisiones, ejercer el poder, vivir con la política; c) posesiones: la vida es economía, el ejercicio de la demanda de compartir los bienes dados por la Tierra y producidos por los seres humanos. Al involucrar estas dimensiones, frente a la crisis socioecológica, debemos considerar la dimensión ecológica, que nos obliga a pensar en nuestra relación con la Naturaleza, nuestra Madre Tierra, nuestra Casa Común, como nos enseñó el Papa Francisco a través de su encíclica Laudato Si’ –alabado sea– sobre el cuidado de nuestra Casa Común .

Si no cuidamos esta dimensión, como afirmó Leonardo Boff , traduciendo el pensamiento de Francisco , “los destinatarios de la encíclica no son los cristianos, sino la humanidad, porque esta vez o nos salvamos juntos —porque no es un arca de Noé que salva a algunos y deja perecer a otros— o perecemos todos” [1].

Para ayudar a explicar y comprender estas relaciones, una tabla ilustrativa puede resultar útil:

 

El gráfico ilustra la relación dialéctica entre la dimensión espiritual y la realidad social concreta. (Foto: Reproducción)

Opción para los pobres

La opción preferencial por los pobres ha sido un tema central de la Iglesia en América Latina y el Caribe durante las últimas décadas y sigue siendo su piedra angular: «La opción preferencial por los pobres es una de las características que definen a la Iglesia latinoamericana y caribeña» (Aparecida, 391). En la Conferencia de Aparecida , se profundizó aún más en este tema y surgieron nuevas demandas ante el nuevo contexto sociohistórico, reforzadas por las palabras de Benedicto XVI : «La opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en ese Dios que se hizo pobre por nosotros, enriqueciéndonos con su pobreza. Esta opción nace de nuestra fe en Jesucristo, Dios hecho hombre, que se hizo nuestro hermano (cf. Heb 2,11-12)» (Aparecida, 392).

El Papa Francisco también abrazó la opción preferencial por los pobres: «Hoy y siempre, “los pobres son los receptores del Evangelio ”, y la evangelización dirigida libremente a ellos es un signo del Reino que Jesús vino a traer. Es necesario afirmar inequívocamente que existe un vínculo indisoluble entre nuestra fe y los pobres. No los abandonemos jamás» ( Evangelii Gaudium , 48; cf. también nn. 188, 191, 193, 198).

El Papa León XIV , en su encíclica Dilexi Te : Sobre el amor a los pobres, abraza la opción preferencial por los pobres : «La condición de los pobres representa un clamor que, a lo largo de la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestras vidas, nuestras sociedades, nuestros sistemas políticos y económicos y, sobre todo, a la Iglesia. En los rostros heridos de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes y, por tanto, el mismo sufrimiento de Cristo » . 

Al mismo tiempo, deberíamos hablar, y quizás con mayor precisión, de los innumerables rostros de los pobres y de la pobreza, ya que es un fenómeno multifacético; de hecho, existen muchas formas de pobreza: la pobreza de quienes carecen de los medios de subsistencia material, la pobreza de quienes están socialmente marginados y carecen de los medios para expresar su dignidad y capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la pobreza de quienes se encuentran en condiciones de debilidad o fragilidad, ya sea personal o social, la pobreza de quienes no tienen derechos, ni lugar, ni libertad” (Dilexi Te, 9).

El compromiso de los cristianos en la transformación de la sociedad: un retorno al Concilio Vaticano II.

Es importante retomar Gaudium et Spes  cuando señala la superación de la división entre la Iglesia y el mundo y subraya la relación mutua entre la Iglesia y el mundo, mostrando que puede contribuir a la construcción de una sociedad que respete la dignidad de la persona humana, especialmente mediante la defensa de los derechos humanos: «La Iglesia, por lo tanto, en virtud del Evangelio que le ha sido confiado, proclama los derechos humanos de los hombres y las mujeres y valora enormemente el dinamismo de nuestro tiempo, que promueve estos derechos en todas partes» (GS, 41 (327). Para llevar a cabo esta misión, la Iglesia debe ser portadora de esperanza, y por ello Gaudium et Spes comienza con esta gran proclamación: «Las alegrías y las esperanzas, las penas y las angustias de los hombres y las mujeres de este tiempo, especialmente de los pobres y los afligidos de cualquier manera, son las alegrías y las esperanzas, las penas y las angustias de los discípulos de Cristo. En efecto, nada genuinamente humano deja de suscitarles preocupación» (GS, 1).

En su misión , la Iglesia debe escuchar el latido de todos los corazones de toda la humanidad: «Soñemos como una sola humanidad, como compañeros de viaje de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos acoge a todos, cada uno con la riqueza de su fe o convicciones, cada uno con su propia voz, pero todos hermanos y hermanas» ( Fratelli Tutti , 8). Por lo tanto, «para cumplir su misión, la Iglesia tiene en todo momento el deber de escudriñar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio , de manera que pueda responder, de forma adecuada a cada generación, a las preguntas eternas sobre el sentido de la vida presente y futura y sus relaciones mutuas. Es necesario, pues, conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y su naturaleza a menudo dramática» (GS, 4).

Interpretar los signos de los tiempos exige vivir la fe que «ilumina todas las cosas con una luz nueva. Revela el plan divino respecto a la vocación integral del ser humano. Y, por lo tanto, orienta la mente hacia soluciones plenamente humanas» (GS, 11). Es en esta interpretación de los signos de los tiempos donde reside la opción política de los cristianos, basada en la opción por los pobres que emana de la opción teológica, cristológica y pneumatológica, como afirma Gustavo Gutiérrez, una opción teocéntrica: una opción que proviene del corazón de Dios, de su gratuidad.

Creemos importante considerarla como una opción trinitaria: la opción por los pobres es una opción del Padre (cf. Ex 3,7-10; 20,2; Mt 11,25-26), del Hijo, Jesús de Nazaret (Lc 4,16-21), y del Espíritu Santo, que envía a Jesús en medio de los pobres (Lc 4,18-19). Es con esta espiritualidad que los cristianos están llamados a transformar la realidad injusta y a convertir esta opción en una opción radicalmente política, preservando la humanidad que se destruye en la persona de los pobres y excluidos. Esta es la razón de la participación de los cristianos en la lucha política por la liberación de los pobres, haciendo realidad lo que las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) denominan el vínculo entre fe y vida.

La importancia de la educación política básica.

Para contribuir a la transformación social, los cristianos necesitan comprender el funcionamiento de la sociedad. Esta es la función y misión de la educación política básica que, desde la perspectiva de Paulo Freire , se convierte en una educación política crítica, y Frei Betto insiste en que es una educación popular y participativa. Esta educación proporciona la base para comprender el papel de cada persona en la sociedad y para combatir las noticias falsas y las mentiras que se difunden hoy en día en las redes sociales.

Paulo Freire [2] afirma que la educación política crítica debe ser un instrumento de liberación, concienciación y transformación social. Debe partir de la realidad concreta de los estudiantes y, mediante el proceso de concienciación, las personas se vuelven críticas con la realidad social en la que viven. Paulo Freire criticó la educación tradicional, a la que denominó «educación bancaria», donde el profesor es visto como el poseedor del conocimiento y los estudiantes solo repiten la información que reciben. Su método es inductivo, crítico, participativo, con una pedagogía dialógica, donde profesor y estudiante participan en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

La educación política crítica y participativa de Paulo Freire constituye una propuesta emancipadora que promueve una visión crítica de la sociedad, siempre a favor de las clases dominadas por la lógica del capital. Esta propuesta pedagógica emancipadora de Freire sigue vigente en la educación contemporánea, impulsando una visión crítica de la sociedad y la construcción de una sociedad más justa, inclusiva, solidaria e igualitaria. En este sentido, la educación se convierte en un instrumento de liberación, concienciación y transformación social.

Frei Betto [3] subraya que la educación política es esencial para la formación integral del individuo y debe ser promovida por todas las instituciones, incluidas las escuelas. Argumenta que la educación política debe ser un instrumento para la liberación del pueblo y para afrontar la injusticia social. Frei Betto señala el método de educación popular de Paulo Freire : crítico, participativo e inductivo, para promover la conciencia crítica y la participación política activa de la población. Destaca la importancia de la educación política para superar la crisis política y prevenir nuevos ataques a la democracia brasileña . 

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En conclusión…

Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) , presentes en al menos 21 países de América Latina y el Caribe y en los Estados Unidos , con una presencia más pronunciada en algunos y menos en otros, indicaron, en una reunión de asesores y coordinadores, en Bogotá , en 2018 [4], cinco características de las CEB :

a) Siguiendo a Jesús de Nazaret y el Proyecto del Reino de Dios .

b) La centralidad de la Palabra de Dios con el poder del Espíritu.

c) Espiritualidad profética y liberadora.

d) Opción por los pobres.

e) Compromiso con las transformaciones estructurales de la sociedad.

En relación con la Educación Política Básica , esta quinta característica es fundamental, ya que la misión de la Iglesia es evangelizar (EN, 14) y, como afirma el Papa Francisco : «Evangelizar es hacer presente el Reino de Dios en el mundo». Para hacer presente el Reino de Dios en el mundo, la educación política básica es fundamental, pues proporciona los instrumentos y las herramientas para la acción transformadora sobre las estructuras de la sociedad. Como nos dice el Papa León XIV : «Debemos esforzarnos cada vez más por resolver las causas estructurales de la pobreza» (DT, 94).

Notas

[1] Laudato Si: «O nos salvamos todos juntos o perecemos todos», dice Leonardo Boff. Ver aquí . Consultado el 10/10/2026.

[2] Cfr. Paulo Freire. Pedagogía del oprimido. Paz e Terra, Río de Janeiro: 1968; La educación como práctica de la libertad. Paz e Terra, Río de Janeiro, 1967; Acción Cultural por la Libertad y otros escritos. Paz e Terra, 2ª Edición, Río de Janeiro: 1977.

[3] Frei Betto. Por una educación crítica y participativa. Editorial Rocco. Río de Janeiro: 2018. 2022; Sobre educación política. Artículo de Frei Betto. La educación en la era digital. Petrópolis-RJ: Vozes, 2026. Ver aquí .

[4] La Articulación Continental Latinoamericana y Caribeña señala aspectos de la Identidad de las Comunidades Eclesiales de Base. Acceda a ella aquí . «Como construcción colectiva, ponen a disposición del Pueblo de Dios una síntesis de la identidad de las CEB, recopilada a lo largo de su trayectoria en las últimas décadas. En el texto se esbozan algunos principios que definen la identidad de las Comunidades Eclesiales de Base. Estos son principios generales que deben considerarse con flexibilidad en cada una de las realidades en las que se desarrolla este proceso eclesial. Así es como deben interpretarse».

Bibliografía

Compendio del Vaticano II: Constituciones, Decretos, Declaraciones. Voces, 19ª Edición. Petrópolis: 1987

FRANCISCO. Evangelii Gaudium – La alegría del Evangelio: Sobre el anuncio del Evangelio en el mundo moderno. Paulus Editora – Edições Loyola Jesuítas. São Paulo: 2013.

FRANCISCO. Laudato Si’ – Alabado seas: Sobre el cuidado de la casa común. Paulus – Loyola Editions. São Paulo: 2015.

FRANCISCO. Fratelli Tutti: sobre la fraternidad y la amistad social. Pablo. São Paulo: 2020.

León XIV. Dilexi Te: Sobre el amor a los pobres. Ediciones CNBB, Brasilia-DF: 2025.

LEÓN XIV. Magnifica Humanitas – Magnificent Humanity: Sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial. Loyola Editions, São Paulo, 2026.

CELAM. Documento de Aparecida: Texto Conclusivo de la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño. Ediciones CNBB – Paulus – Paulinas, 12ª edición. São Paulo: 2011.

PAULO FREIRE. Pedagogía del oprimido. Paz e Terra, Río de Janeiro: 1968.

PAULO FREIRE. La educación como práctica de la libertad. Paz e Terra, Río de Janeiro, 1967.

PAULO FREIRE. Acción Cultural por la Libertad y Otros Escritos. Paz e Terra, 2ª Edición, Río de Janeiro: 1977.

FREI BETTO. Por una educación crítica y participativa. Editorial Rocco. Río de Janeiro: 2018. 2022.

FREI BETTO. Educación en la era digital. Petrópolis-RJ: Vozes, 2026.

https://www.ihu.unisinos.br/672552-vozes-de-emaus-a-ligacao-fe-vida-na-experiencia-das-cebs-a-partir-da-opcao-pelos-pobres-e-a-importancia-da-educacao-politica-de-base-artigo-de-benedito-ferraro

Una iglesia sinodal en constante evolución: las contribuciones del Papa Francisco a la eclesiología

La “Iglesia en movimiento” no puede entenderse simplemente como una imagen inspiradora del pontificado de Francisco, sino como una exigente propuesta de reforma eclesial, cuyo éxito dependerá de la capacidad de traducir la cercanía, la participación, la descentralización y la corresponsabilidad en prácticas eficaces.

La reseña es de Eliseu Wisniewski.

Eliseu Wisniewski es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Paraná (PUCPR).

El texto es una reseña del libro La Iglesia sinodal en movimiento: Contribuciones del Papa Francisco a la eclesiología , de André Luiz Bordignon-Meira (São Paulo: Paulus, 2026, 96 págs.).

Aquí está la reseña.

André Luiz Bordignon-Meira es autor de la obra *Iglesia sinodal en movimiento: Contribuciones del Papa Francisco a la eclesiología* (Paulus, 2026, 96 p.). Es licenciado en Teología por la Facultad Dehoniana de Taubaté (SP), máster en Teología por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo y doctor en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro . Su labor académica y pastoral está estrechamente ligada a la realidad eclesial brasileña. Sacerdote de la Arquidiócesis de Campinas , realiza labor misionera en la Arquidiócesis de Porto Velho (RO), donde también trabaja en la formación teológica. Es profesor en la Facultad Católica de Rondônia , investigador y miembro del grupo de investigación Ecología Integral y Arquitectura del Cuidado Integral, y colabora en espacios de difusión y reflexión teológica.

Esta obra se inscribe en el amplio campo de reflexión sobre la renovación eclesial impulsado por el Concilio Vaticano II (1962-1965) y profundizado por el magisterio del Papa Francisco , en particular por la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium . Su eje fundamental es la articulación entre una Iglesia que «sale» y la sinodalidad , entendida no como meras expresiones programáticas, sino como criterios para repensar la identidad, la misión y las estructuras eclesiales. Bordignon-Meira presenta una Iglesia llamada a superar el ensimismamiento , acercándose a las personas y a las periferias físicas y existenciales mediante la escucha, el diálogo, la misericordia y el servicio. La evangelización se entiende como un proceso de encarnación de la fe en las situaciones concretas de la historia, especialmente donde se manifiestan la vulnerabilidad, la pobreza, la exclusión y el sufrimiento.

A lo largo de los tres capítulos, el autor sostiene que el pontificado del Papa Francisco constituye una actualización significativa del impulso conciliar, especialmente al situar la misión evangelizadora en el centro de la reflexión eclesiológica. La expresión «Iglesia en movimiento» refleja un cambio de postura: en lugar de permanecer ensimismada, la Iglesia está llamada a «tomar la iniciativa», es decir, a acercarse a las realidades humanas y discernir en ellas los signos de los tiempos . Esta cercanía no se presenta como una estrategia pastoral, sino como consecuencia de una comprensión particular de su propia identidad eclesial.

La relación entre la propuesta eclesiológica de Francisco y la teología de la kenosis desarrollada por el teólogo Hans Urs von Balthasar (1905-1988) enriquece significativamente la propuesta presentada en esta obra. El vaciamiento de Cristo se convierte en una clave hermenéutica para reflexionar sobre una Iglesia capaz de renunciar a posiciones de autosuficiencia, privilegios y formas de poder excesivamente centralizadas. La kenosis eclesial propuesta por el autor posee una importante dimensión crítica: una Iglesia verdaderamente misionera no puede limitarse a preservar estructuras y prácticas heredadas, sino que debe dejarse interpelar por el Evangelio y las transformaciones del contexto histórico.

Desde esta perspectiva surge inevitablemente la cuestión del clericalismo . Al valorar el protagonismo de los laicos y la vocación bautismal de todos los miembros del pueblo de Dios, Bordignon-Meira identifica la sinodalidad como un posible antídoto contra los modelos eclesiales excesivamente clericalizados. En este contexto, las pequeñas comunidades se presentan como espacios privilegiados para la participación, el discernimiento y la renovación pastoral. Una eclesiología dinámica no se fundamenta únicamente en las reformas institucionales llevadas a cabo en el centro de la Iglesia, sino también en la vitalidad de las comunidades y la participación efectiva de quienes, por su bautismo, comparten la responsabilidad de la misión evangelizadora.

La reflexión se profundiza al confrontar a la Iglesia con los desafíos y transformaciones del mundo moderno: migraciones, pobreza , desigualdades económicas, conflictos políticos y cambio climático. El autor insiste en que la fidelidad al Evangelio exige una Iglesia capaz de humillarse ante estas realidades, asumiendo una actitud de escucha y servicio. La teología no puede permanecer ajena a la historia; necesita convertirse en una teología dinámica, dispuesta a involucrarse con los dramas humanos y discernir posibles respuestas.

Sin embargo, es precisamente en este punto donde reside uno de los desafíos de la propuesta. El lenguaje marcadamente programático de la «Iglesia en movimiento» y de la sinodalidad necesita encontrar mecanismos concretos para transformar las estructuras eclesiales. Descentralizar el poder , superar el clericalismo, ampliar la participación de los laicos, repensar los modelos parroquiales y fortalecer los procesos comunitarios son tareas que van más allá de la formulación teológica y requieren cambios institucionales, pastorales y culturales . La cuestión decisiva no es solo reconocer la necesidad de una Iglesia sinodal, sino determinar cómo esta sinodalidad puede modificar eficazmente las prácticas, las relaciones de autoridad y los procesos de toma de decisiones .

La obra de Bordignon-Meira constituye una valiosa aportación al debate eclesiológico actual. Su elemento más expresivo reside en articular el Concilio Vaticano II, el magisterio de Francisco, la sinodalidad, la kenosis y el protagonismo bautismal en torno a un único requisito: una Iglesia menos autorreferencial y más cercana a la humanidad concreta. Más que ofrecer un modelo definitivo de renovación eclesial, la autora subraya interrogantes que aún permanecen abiertos: ¿cómo superar eficazmente el clericalismo? ¿Cómo distribuir las responsabilidades y los espacios de toma de decisiones? ¿Cómo transformar la sinodalidad en práctica cotidiana de la vida eclesial? ¿Cómo convertir a las pequeñas comunidades en sujetos reales de la misión?

La contribución de este trabajo se manifiesta sobre todo en su capacidad para trasladar el debate de la mera adhesión conceptual a la «Iglesia en movimiento» al terreno concreto de sus consecuencias eclesiológicas y pastorales. El reto restante consiste en transformar el impulso misionero y sinodal en procesos duraderos de conversión de estructuras , relaciones y mentalidades. La «Iglesia en movimiento» no puede entenderse simplemente como una imagen inspiradora del pontificado de Francisco, sino como una exigente propuesta de reforma eclesial, cuyo éxito dependerá de la capacidad de traducir la cercanía, la participación, la descentralización y la corresponsabilidad en prácticas efectivas.

https://www.ihu.unisinos.br/672556-igreja-sinodal-em-saida-contribuicoes-do-papa-francisco-para-a-eclesiologia

El proyecto humano (Segunda parte)

En la segunda parte de El proyecto humano, Salvador Santos Pacheco profundiza en el prólogo del Evangelio de Juan para reflexionar sobre Jesús como modelo de humanidad plena.

El autor propone una lectura centrada en la vida, la libertad, la justicia, la solidaridad y el amor leal como caminos para construir una sociedad más humana.

Te invitamos a leer el artículo completo y descubrir las claves de esta reflexión: