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Con Trump nos esperan tiempos dramáticos y trágicos

[Por: Leonardo Boff]

Si tomamos en serio el proyecto imperial de Donald Trump bajo el lema “America First” (bien entendido: sólo América) no es impensable que puedan suceder tiempos dramáticos e incluso trágicos. Su propósito básico es usar el poder en todos los ámbitos de la vida. Comprendamos bien ese tipo de poder. No es expresión de la ciudadanía, sino el poder como dominación en el sentido que los padres fundadores de la modernidad, Galileo Galilei, Descartes, Newton y especialmente Francis Bacon confirieron al poder: es la voluntad de potencia/dominación sobre la naturaleza, sobre los pueblos (colonización), sobre las clases, sobre la materia hasta el último topquark, sobre la vida hasta su último gen. Ese proyecto formulado en Europa, con el cual dominaron el mundo, ha sido radicalizado por Trump. Y tal vez haya también llegado a su fin.

 

Percibiendo al imperio norteamericano en su ocaso, asume el poder como dominación en su mayor radicalidad. Pasa por encima de la ONU, de la OMC, OMS, de acuerdos internacionales, no respeta ninguna ley, rompe con sus propios amigos como los europeos. Intenta el diálogo, y si no, hace funcionar el uso de la fuerza y la rendición del adversario. En ese afán de poder muy en el estilo de Hobbes, gran teórico del poder, se propone agregar Canadá a los USA, apropiarse de Groenlandia y ocupar el canal de Panamá.

 

Tal vez la dimensión más inhumana y cruel sea la expulsión de millones de inmigrantes indocumentados, dividiendo familias, negando la ciudadanía americana a hijos de inmigrantes nacidos en USA. Su arrogancia de hacer “a América grande otra vez” (MAGA) lo ha llevado a imponer altos aranceles a productos importados, amenazando con pesadas penas económicas y políticas a los países que se nieguen a atender sus pretensiones. Deja claro que USA es el único país cuyos intereses son globales y se atribuye el derecho de intervenir para hacer a América grande otra vez.

 

Todos los acuerdos mundiales suscritos para aminorar el efecto invernadero, como el Acuerdo de París de 2015, han sido abandonados por él y considerados ridículos. Incentiva la explotación de energías fósiles y de carbón, principales causantes de los miles de millones de toneladas de CO2 y de metano lanzados anualmente a la atmósfera. Es un negacionista radical, negando la ciencia, haciendo cortes profundos a la investigación muy avanzada en USA. Llevar a cabo tal propósito, que va contra la corriente mundial preocupada con el calentamiento global, con los efectos extremos que revelan que la Tierra está cambiando o que incluso ya cambió, le hace enemigo de la vida y de la humanidad. Posee una mente asesina y ecocida, obcecado por el poder absoluto para someter a todo el planeta como si fuese su patio trasero ampliado del cual puede disponer a su antojo.

 

Lógicamente a todo poder absoluto se opone otro poder que le resiste y rechaza la estrategia de dominación mundial. Lo que Trump quiere conservar con uñas y dientes es considerarse el único país con poder para conducir los destinos del planeta. Se opone radicalmente al mundo multipolar, pues potencias poderosas como China y Rusia y eventualmente los BRICS están en la misma arena política, disputando poder en el escenario mundial.

 

Como Noam Chomsky y otros analistas de la geopolítica mundial han observado, después de una guerra económica sigue una guerra militar. Observa también Chomsky que hay suficientes locos en el Pentágono que arriesgarían una guerra letal según la fórmula 1+1=0, es decir, uno destruye totalmente al otro y liquida a la vez a toda la humanidad. Si ocurre eso, será el fin de gran parte de la humanidad, el cielo quedará blanco por las partículas, la fotosíntesis de las plantas y bosques será prácticamente imposible, se perderán las cosechas, gran hambre, enfermedades derivadas del terror nuclear y millones de muertos. Fue el sueño pronóstico de C.G.Jung antes de morir.

 

Tal tragedia no es imposible porque ahí están los datos de nuestra cultura insana que instauró la dictadura de la razón analítica sin ninguna conciencia ni compasión por las consecuencias de derivadas de ella, y que creó el principio de autodestrucción, aun sin ignorar todos los beneficios que esa razón innegablemente ha traído para la vida humana. Pero todo eso puede perderse.

 

Otros analistas plantean la posibilidad de que no haya guerras letales sino una total reelaboración de la potencia que ha llegado con retraso al desarrollo de la IA autónoma, capaz de controlar a cada persona, toda la estructura energética y toda la vida de un país. Por eso hay una carrera desesperada por la IA tipo Deep Seek, pues quien llegue primero paralizaría el país del competidor y volvería totalmente ineficaz su aparato bélico. Sería la abominación de la desolación, en términos bíblicos, un drama tras otro y tal vez el fin trágico del experimento humano. Después que asesinamos al Hijo de Dios cuando se encarnó en nuestra existencia, nada más trágico podría suceder, según la creencia cristiana.

 

Nos preguntamos ¿por qué no hemos desarrollado la Emoción Radical, ya que esta es millones de años más ancestral y más fundamental en nosotros que la Inteligencia? Esta jamás sería negada por ser una característica esencial de nuestra existencia, pero con la incorporación de la Emoción Artificial, que prefiero llamar Radical por ser la raíz de nuestro ser profundo y ser donde la razón hunde continuamente sus raíces, la actual situación humana sería otra: imperaría más amor que odio, más cooperación que competición, más cuidado que devastación de la naturaleza.

 

La vida ha pasado por inmensas crisis y sobrevivió siempre; no será ahora cuando desaparezca miserablemente por nuestra falta de cuidado y de justa medida.

 

*Leonardo Boff ha escrito La búsqueda de la justa medida: cómo equilibrar el planeta Tierra, Trotta 2024.

 

* Traducción de MªJosé Gavito Milano

 

Imagen: https://www.religiondigital.org/opinion/Trump-esperan-tiempos-dramaticos-tragicos_0_2760023997.html

Comentarios bíblicos: Jesús vence las fuerzas del anti-reino e inicia el Reino de Dios para los pobres de la tierra

[Por: Olga Consuelo Vélez]

Este conocido texto de las tentaciones de Jesús recuerda las tentaciones del pueblo de Israel en el desierto con la diferencia de que Jesús sí supera las tentaciones. Este pasaje también está en Mateo, lo que revela que ambos siguen la misma fuente (Q), con la diferencia de que Lucas invierte el orden de las dos últimas tentaciones, tal vez, con la intención de que esta etapa también termine en Jerusalén…

 

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Homilia: “Se es o Filho de Deus, mande que esta pedra se mude em pão… Não só de pão vive o homem”

[Por: Jose Oscar Beozzo | O Fato Maringa]

Neste início da quaresma, somos chamados a acompanhar Jesus na sua jornada, logo depois do seu batismo nas águas do rio Jordão (Lc 4, 1-13), quando ouviu aquela surpreendente declaração: “Este é meu Filho querido, o meu predileto” (Mc 1, 11). Lucas nos diz que “cheio do Espírito Santo”, Jesus foi para o deserto e “ali foi tentado pelo diabo, durante quarenta dias” (Lc 4, 1-2). O diabo é aquele que instiga a divisão, o dissenso, a disputa e prega um projeto de humanidade oposto à proposta de Jesus e do seu Reino. O deserto, na Escritura, é o lugar do encontro com Deus, mas também da provação, do descaminho, do abandono dos caminhos de Deus. Os primeiros cristãos provados pelas perseguições, procuraram entender Jesus, as tentações que sofreu ao longo de sua vida e como superou-as na oração e na confiança irrestrita no seu Pai…

 

Assista ao vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=gww0JpcFw1w

 

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Comentarios bíblicos: Jesús nos invita a seguir su ejemplo dejando a Dios reinar en la historia

[Por: Eduardo de la Serna]

Como el pueblo en el desierto, Jesús es tentado. Pero a diferencia de este, supera la tentación. Un conflicto entre el reino de Dios y el de satanás se desata y Jesús invita a los suyos a seguir sus huellas…

 

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A romaria da solidariedade

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Na Terça- feira de Carnaval, 04 de Março de 2025 a ” Tenda do Senhor fez morada” ( Sl 113,1). Retornou para o Vale do Rio Taquari ou a Região dos Vales. Que fora severamente afetada pelas enchentes causadas pela emergência climáticas de setembro de 2023 e abril-maio de 2023…

 

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Imagen: https://mst.org.br/2025/03/06/47a-romaria-da-terra-celebra-fe-e-resistencia-em-arroio-do-meio-rs/

Analise da Realidade

[Por: Raúl Zibechi]

Ler a realidade, na América Latina, é buscar entender a exploração predatória do capitalismo extrativista. As formas de opressão atuam de forma simultânea e combinada, de modo que a violência que sofre a terra (ecocídio) é também a ferida que faz sangrar os corpos das mulheres (feminícidio) e de povos inteiros (genocídio); além de liquidar formas de resistência e saberes tradicionais (epistemícidio)…

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Imagem: https://apitec.pl/p/64/32165/lupa-szklo-powiekszajace-x-2-5-100mm-do-przegladow-drobne-akcesoria.html

De la patriarquía religiosa a la comunidad de iguales

[Por: Juan José Tamayo]

 Las religiones son hoy uno de los últimos y más eficaces bastiones de legitimación y mantenimiento del patriarcado. Para ello se apoyan en la masculinidad de Dios, como ya reconocieran dos filósofas feministas estadounidenses: Mary Daly (1928-2019) y Kate Millet (1934-2017). En su libro Más allá de Dios Padre (1973) Mary Daly afirmaba: “Si Dios es varón, el varón es Dios”. Cierto: el patriarcado religioso legitima el patriarcado político, social y cultural. En la misma dirección apuntaba Kate Millet en su libro Política sexual (1970): “El patriarcado siempre tiene a Dios de su lado”.

 

Como contrapunto, el 8 de marzo es, sin duda, una de las fechas más significativas para la movilización de la ciudadanía, también de la ciudadanía que se considera religiosa, contra el patriarcado, y una excelente oportunidad que no podemos desaprovechar para reflexionar sobre el importante papel que todavía juegan con frecuencia las religiones en el mantenimiento del patriarcado y en la violencia de género con sus discursos homófobos, su teología androcéntrica, su moral misógina y su organización patriarcal.

 

Las religiones han ejercido históricamente, y siguen ejerciendo hoy, diferentes tipos de violencia contra las mujeres: física, psicológica, simbólica, sexual, religiosa, etc., a través de las más sibilinas e indecentes formas, llegando a la manipulación de sus conciencias, y han abusado de su credulidad, no porque lo sean por naturaleza, todo lo contrario, sino porque han sido educadas en la credulidad, no en la racionalidad, en la sumisión, no en la resistencia, en el acatamiento del orden patriarcal y no en la indignación y protesta contra él.

 

No pocos textos sagrados dejan constancia de ello. Justifican pegar a las mujeres, lapidarlas, ofrecerlas en sacrificio para cumplir una promesa y aplacar la ira de los dioses, dejarlas encerradas en casa, ponerles una mordaza y obligarlas a guardar silencio en las celebraciones religiosas, no reconocerles autoridad, no valorar su testimonio en igualdad de condiciones que el de los varones, excluyéndolas de las funciones directivas y de la toma de decisiones, incluidas las que tienen que ver con su vida. Las prácticas religiosas excluyentes vienen a ratificarlo.

 

A las mujeres no se les reconoce la presunción de inocencia, sino que se las presume culpables mientras no se demuestre lo contrario. A ellas se les acusa de caer en la tentación y de tentar a los varones, y por eso merecen castigo. ¿Cosas del pasado? No. Están tristemente presentes en el imaginario social religioso, así como en las mentes y las prácticas de no pocos dirigentes religiosos y “guías espirituales”. 

 

Algunos Padres de la Iglesia las consideraban “la puerta de Satanás” y la “causa de todos los males”. Un teólogo tan influyente en el cristianismo como Agustín de Hipona llegó a afirmar que la inferioridad de la mujer pertenece al orden natural. Otro teólogo tan decisivo en la teología cristiana como Tomás de Aquino definía a la mujer como “varón imperfecto”. Lutero hablaba de las mujeres como inferiores de mente y cuerpo por haber caído en la tentación y afirmaba que las mujeres habían sido creadas sin otro propósito que el de servir a los hombres y ser sus ayudantes.

 

La violencia de los hombres de Iglesia contra las mujeres, incluidos los santos como Agustín de Hipona, es descrita con toda su crudeza y realismo en una escena de la novela de Jostein Gaarder Vita brevis, que recoge la carta dirigida por Floria Emilia a Aurelio Agustín, con quien había vivido en concubinato doce años: 

 

“Una tarde, cuando habíamos compartido de nuevo los regalos de Venus, te volviste de pronto airado hacia mí y me golpeaste. ¿Recuerdas que me golpeaste? ¡Tú, precisamente tú que antaño fuiste un respetable profesor de Retórica, me pegaste brutalmente porque te habías dejado tentar por mi ternura! Sobre mí recayó la culpa de tu deseo… Obispo, me pegaste y gritaste porque me había convertido de nuevo en una amenaza para la salvación de tu alma. Cogiste una vara y me golpeaste de nuevo. Pensé que querías acabar con mi vida porque eso hubiera sido para mí lo mismo que castrarte. Pero yo no temía por mi vida, sólo estaba destrozada, tan decepcionada y avergonzada de ti que recuerdo claramente que deseé que me mataras de una vez”[1].

 

Tras relatar la agresión con pelos y señales, Floria comenta que no fue a ella a quien golpeó Agustín, sino a Eva, a la mujer, y le recuerda, citando a Publio Sirio, que quien se comporta injustamente con una persona, amenaza a muchas personas. Al final de la carta le confiesa al obispo de Hipona con justificado dramatismo: “Siento escalofríos porque temo que lleguen tiempos en los que las mujeres sean asesinadas por hombres de la Iglesia de Roma”[2]. Y sigue planteado una pregunta escalofriante: “Pero ¿por qué se las habría de matar, honorable obispo? Porque os recuerdan que habéis renegado de vuestra propia alma y atributos. ¿Y en favor de quién? En favor de un Dios, decís, en favor de Él que ha creado el firmamento que os cubre y la tierra sobre la que viven las mujeres que os dan a luz”[3].

 

La antigua compañera de Agustín dice a los hombres de Iglesia que, si Dios existe, los juzgará por los placeres a los que han dado la espalda y por negar el amor entre el hombre y la mujer. Floria Aurelia termina la carta comunicando al obispo que, si fue él quien se ocupó de hacerle llegar sus Confesiones para que se bautizara, no le va a dar esa satisfacción.

 

Una de las formas de rebelión de las mujeres contra las religiones es ponerlas entre paréntesis hasta que cambien sus prácticas machistas y sus discursos androcéntricos, y construyan comunidades fraterno-sororales inclusivas de las diferentes identidades afectivo-sexuales y modelos de familia, no sin antes denunciar sus abusos ante los tribunales, exigir un cambio radical antropológico y reclamar reparación por los daños causados contra su dignidad. 

 

En el caso del cristianismo el modelo de referencia es el movimiento igualitario de Jesús de Nazaret, que a lo largo de los siglos se ha convertido en su contrario: una patriarquía, cuyas bases son la imagen masculina de Dios y sus viejos atributos de la omnipoten-cia, omniscien-cia, omnipresen-cia, providen-cia e incluso violen-cia, y la patriarcalización de la cristología, que entiende la encarnación de Dios solo en clave de varón.

 

La deconstrucción de la patriarquía eclesiástica en la teoría y en la práctica requieren desmasculinizar a Dios y despatriarcalizar a Jesús de Nazaret. Esta es la tarea de la teología feminista, que está contribuyendo a pasar de la patriarquía a la comunidad de iguales, pero también lo es de la teoría de género, que no puede hacer oídos sordos al clamor de no pocas mujeres creyentes apresadas bajo el patriarcado religioso. Teología feminista y teoría de género deben caminar juntas y en sintonía para elaborar una teoría crítica del patriarcado en las religiones y en la sociedad y activar nuevas prácticas emancipatorias y superadoras de las discriminaciones interseccionales de género, etnia, cultura, religión, género, identidad sexual y clase social, que afectan especialmente a las mujeres. 



    [1] Jostein Gaarder, Vita brevis. La carta de Floria Emilia a Aurelio Agustín, Siruela, Madrid, 1997, pp. 112-113.

 [2] Ibid., 126.

[3] Ibid, 126-127.Las religiones son hoy uno de los últimos y más eficaces bastiones de legitimación y mantenimiento del patriarcado. Para ello se apoyan en la masculinidad de Dios, como ya reconocieran dos filósofas feministas estadounidenses: Mary Daly (1928-2019) y Kate Millet (1934-2017). En su libro Más allá de Dios Padre (1973) Mary Daly afirmaba: “Si Dios es varón, el varón es Dios”. Cierto: el patriarcado religioso legitima el patriarcado político, social y cultural. En la misma dirección apuntaba Kate Millet en su libro Política sexual (1970): “El patriarcado siempre tiene a Dios de su lado”.

 

Como contrapunto, el 8 de marzo es, sin duda, una de las fechas más significativas para la movilización de la ciudadanía, también de la ciudadanía que se considera religiosa, contra el patriarcado, y una excelente oportunidad que no podemos desaprovechar para reflexionar sobre el importante papel que todavía juegan con frecuencia las religiones en el mantenimiento del patriarcado y en la violencia de género con sus discursos homófobos, su teología androcéntrica, su moral misógina y su organización patriarcal.

 

Las religiones han ejercido históricamente, y siguen ejerciendo hoy, diferentes tipos de violencia contra las mujeres: física, psicológica, simbólica, sexual, religiosa, etc., a través de las más sibilinas e indecentes formas, llegando a la manipulación de sus conciencias, y han abusado de su credulidad, no porque lo sean por naturaleza, todo lo contrario, sino porque han sido educadas en la credulidad, no en la racionalidad, en la sumisión, no en la resistencia, en el acatamiento del orden patriarcal y no en la indignación y protesta contra él.

 

No pocos textos sagrados dejan constancia de ello. Justifican pegar a las mujeres, lapidarlas, ofrecerlas en sacrificio para cumplir una promesa y aplacar la ira de los dioses, dejarlas encerradas en casa, ponerles una mordaza y obligarlas a guardar silencio en las celebraciones religiosas, no reconocerles autoridad, no valorar su testimonio en igualdad de condiciones que el de los varones, excluyéndolas de las funciones directivas y de la toma de decisiones, incluidas las que tienen que ver con su vida. Las prácticas religiosas excluyentes vienen a ratificarlo.

 

A las mujeres no se les reconoce la presunción de inocencia, sino que se las presume culpables mientras no se demuestre lo contrario. A ellas se les acusa de caer en la tentación y de tentar a los varones, y por eso merecen castigo. ¿Cosas del pasado? No. Están tristemente presentes en el imaginario social religioso, así como en las mentes y las prácticas de no pocos dirigentes religiosos y “guías espirituales”. 

 

Algunos Padres de la Iglesia las consideraban “la puerta de Satanás” y la “causa de todos los males”. Un teólogo tan influyente en el cristianismo como Agustín de Hipona llegó a afirmar que la inferioridad de la mujer pertenece al orden natural. Otro teólogo tan decisivo en la teología cristiana como Tomás de Aquino definía a la mujer como “varón imperfecto”. Lutero hablaba de las mujeres como inferiores de mente y cuerpo por haber caído en la tentación y afirmaba que las mujeres habían sido creadas sin otro propósito que el de servir a los hombres y ser sus ayudantes.

 

La violencia de los hombres de Iglesia contra las mujeres, incluidos los santos como Agustín de Hipona, es descrita con toda su crudeza y realismo en una escena de la novela de Jostein Gaarder Vita brevis, que recoge la carta dirigida por Floria Emilia a Aurelio Agustín, con quien había vivido en concubinato doce años: 

 

“Una tarde, cuando habíamos compartido de nuevo los regalos de Venus, te volviste de pronto airado hacia mí y me golpeaste. ¿Recuerdas que me golpeaste? ¡Tú, precisamente tú que antaño fuiste un respetable profesor de Retórica, me pegaste brutalmente porque te habías dejado tentar por mi ternura! Sobre mí recayó la culpa de tu deseo… Obispo, me pegaste y gritaste porque me había convertido de nuevo en una amenaza para la salvación de tu alma. Cogiste una vara y me golpeaste de nuevo. Pensé que querías acabar con mi vida porque eso hubiera sido para mí lo mismo que castrarte. Pero yo no temía por mi vida, sólo estaba destrozada, tan decepcionada y avergonzada de ti que recuerdo claramente que deseé que me mataras de una vez”[1].

 

Tras relatar la agresión con pelos y señales, Floria comenta que no fue a ella a quien golpeó Agustín, sino a Eva, a la mujer, y le recuerda, citando a Publio Sirio, que quien se comporta injustamente con una persona, amenaza a muchas personas. Al final de la carta le confiesa al obispo de Hipona con justificado dramatismo: “Siento escalofríos porque temo que lleguen tiempos en los que las mujeres sean asesinadas por hombres de la Iglesia de Roma”[2]. Y sigue planteado una pregunta escalofriante: “Pero ¿por qué se las habría de matar, honorable obispo? Porque os recuerdan que habéis renegado de vuestra propia alma y atributos. ¿Y en favor de quién? En favor de un Dios, decís, en favor de Él que ha creado el firmamento que os cubre y la tierra sobre la que viven las mujeres que os dan a luz”[3].

 

La antigua compañera de Agustín dice a los hombres de Iglesia que, si Dios existe, los juzgará por los placeres a los que han dado la espalda y por negar el amor entre el hombre y la mujer. Floria Aurelia termina la carta comunicando al obispo que, si fue él quien se ocupó de hacerle llegar sus Confesiones para que se bautizara, no le va a dar esa satisfacción.

 

Una de las formas de rebelión de las mujeres contra las religiones es ponerlas entre paréntesis hasta que cambien sus prácticas machistas y sus discursos androcéntricos, y construyan comunidades fraterno-sororales inclusivas de las diferentes identidades afectivo-sexuales y modelos de familia, no sin antes denunciar sus abusos ante los tribunales, exigir un cambio radical antropológico y reclamar reparación por los daños causados contra su dignidad. 

 

En el caso del cristianismo el modelo de referencia es el movimiento igualitario de Jesús de Nazaret, que a lo largo de los siglos se ha convertido en su contrario: una patriarquía, cuyas bases son la imagen masculina de Dios y sus viejos atributos de la omnipoten-cia, omniscien-cia, omnipresen-cia, providen-cia e incluso violen-cia, y la patriarcalización de la cristología, que entiende la encarnación de Dios solo en clave de varón.

 

La deconstrucción de la patriarquía eclesiástica en la teoría y en la práctica requieren desmasculinizar a Dios y despatriarcalizar a Jesús de Nazaret. Esta es la tarea de la teología feminista, que está contribuyendo a pasar de la patriarquía a la comunidad de iguales, pero también lo es de la teoría de género, que no puede hacer oídos sordos al clamor de no pocas mujeres creyentes apresadas bajo el patriarcado religioso. Teología feminista y teoría de género deben caminar juntas y en sintonía para elaborar una teoría crítica del patriarcado en las religiones y en la sociedad y activar nuevas prácticas emancipatorias y superadoras de las discriminaciones interseccionales de género, etnia, cultura, religión, género, identidad sexual y clase social, que afectan especialmente a las mujeres. 



 [1] Jostein Gaarder, Vita brevis. La carta de Floria Emilia a Aurelio Agustín, Siruela, Madrid, 1997, pp. 112-113.

 [2] Ibid., 126.

[3] Ibid, 126-127.

 

Luchas de las mujeres, feminismo y solidaridad internacional

[Por: En Movimiento]

Este año, el llamado a la solidaridad es más urgente que nunca. Las mujeres en Palestina enfrentan una violencia indescriptible como parte de la brutal ocupación de Israel, pero siguen resistiendo y liderando los movimientos de liberación en medio del genocidio. En la región del Sahel, las mujeres están recuperando su papel en la construcción de un futuro libre del dominio imperialista. En América Latina, los movimientos feministas desafían las políticas neoliberales que profundizan la desigualdad y la violencia. A lo largo de África y Asia, las trabajadoras se organizan contra la explotación y el colonialismo, luchando por sus derechos. El movimiento feminista global está movilizado para enfrentar el militarismo y el imperialismo de Estados Unidos en todo el mundo…

 

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Cuaresma para todos y todas

[Por: Pedro Pierre]

El papa Francisco, en su corto ‘Mensaje de Cuaresma’, plantea muy acertadamente el desafío del momento para toda persona que busca un sentido a su vida: “Todos somos peregrino en la vida… (en) el difícil camino desde la esclavitud a la libertad… Cada uno puede preguntarse: ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad?” El papa nos plantea la pregunta que todos, cristianos y no cristiano, nos hemos hecho algún día: ¿Por dónde voy a caminar? ¿Qué voy a hacer con mi vida? Si no respondemos claramente, otros van a responder por nosotros afín de llevarnos hacia donde les beneficia a ellos…

 

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Imagen: https://diocesisazcapotzalco.org/por-que-el-morado-es-el-color-liturgico-de-la-cuaresma/

Cristianos en la política partidista: testimonio personal

[Por: Pedro Pierre]

SOY PEDRO PIERRE. Así me llaman. Nací en Francia hace 83 años de padre pequeños campesinos en la región montañosa del centro sur de Francia. Me ordenaron sacerdote en 1969 en la capital provincial. Por la invitación de un amigo sacerdote ecuatoriano, llegué a Guayaquil en 1976 y fui a trabajar con él en El Guasmo cuando se lo comenzaba a invadir, luego en san Martín de Porres por el suburbio cerca del puente de Portete…

 

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