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En el Cónclave hay conflictos: traslucen los conflictos del mundo

[Por: Leonardo Boff]

Vivimos en un torbellino de conflictos y amenazas como raramente ha habido en la historia humana. Dos hechos escandalosos nos llenan de indignación y de vergüenza: el genocidio a cielo abierto que continúa en la feroz guerra que Netanyahu está llevando a cabo  contra el pueblo palestino en la Franja de Gaza. Tal crimen contra la humanidad es perpetrado por una coalición de fuerzas cuyas raíces se encuentran en el cristianismo: la comunidad europea, un expresidente católico, Joe Biden, y otro que se presenta también como católico, de la más perversa especie, Donald Trump. Los futuros manuales de historia (si hubiera todavía historia) serán implacables contra esta innombrable crueldad.

 

El otro hecho no se sabe si es más ridículo que un chiste sin gracia o si es una afirmación verdadera: Donald Trump se proclama presidente electo de los USA y del mundo, repito, presidente del mundo. Da la impresión de que estamos en los tiempos de la decadencia de los emperadores romanos, la mayoría perturbados, que eran capaces de tales estupideces.

 

Trump está haciendo una guerra contra toda la humanidad, pues ha roto con todos, amigos y enemigos, y quiere imponerse como señor del mundo, sin ninguna posibilidad de conseguirlo, pues la humanidad es sabia y sabrá cómo defenderse de tanta arrogancia.

 

Refiero tales eventos siniestros porque estamos en el contexto de un Cónclave de Cardenales, reunidos para escoger al sucesor del Papa Francisco. No seamos ingenuos: allí dentro, encerrados con llave, pese a la presencia misteriosa del Espíritu Santo, emergen también conflictos.La pelicula Conclave lo muestra muy bien. En cierta manera son naturales, porque la Iglesia Católica como institución religiosa no se organiza en torno al libro de los Evangelios, sino en torno a la sacra potestas (poder sagrado). Desde el siglo III la categoría central que sustenta la institucionalidad eclesial es el poder, heredado de los emperadores romanos. Y así continúa hasta hoy, hasta el punto de que el pequeño Estado del Vaticano es la única monarquía absoluta que aún existe. Veamos lo que el derecho canónico dice del Cabeza de la Iglesia, en el canon 331: «El Pastor de la Iglesia Universal (el Papa) tiene en la Iglesia el poder ordinario, supremo, pleno, inmediato y universal». Ese poder  fue todavía aumentado, más tarde, con la característica de ser el Papa infalible en cuestiones de doctrina y moral. ¿Puede un ser humano mortal y pecador como todos portar todos esos atributos que, a decir verdad, solo caben a Dios?

 

Quien se orienta por el poder, poco importa su calificativo, sea político, económico o religioso, obedece a esta lógica tan bien formulada por el gran teórico del poder que fue Hobbes:

 

«Señalo, como tendencia general de todos los hombres, un deseo continuo e incansable de poder y más poder, que cesa solo con la muerte. La razón de ello no reside en el placer más intenso que se espera, sino en el hecho de que el poder sólo puede asegurarse buscando todavía más poder».

 

Observo: todo esto no tiene nada que ver con el Papa Francisco que en su primer pronunciamiento dijo claramente que iba a conducir a la Iglesia no con el derecho canónico (canon 331) sino con el amor y el evangelio.

 

En el Cónclave reverbera también el tema del poder. Hay ultra-conservadores como los cardenales Robert Sarah de Guinea, el cardenal Leo Burke de USA y el cardenal Gerhard Müller de Alemania que postula una Iglesia extremadamente conservadora, una verdadera cisterna de aguas muertas. Están en contra de todas las reformas hechas y oficiales. Hay un buen número de conservadores que se empeñan en mantener las estructuras de la Iglesia como están, con la marginación de las mujeres y la obediencia de los demás cristianos. Les gustaría volver a la misa en latín con el sacerdote de espaldas al pueblo. Para asombro general, hay también una organización conspiratoria Red Hat Report financiada por católicos conservadores norteamericanos, por magnates ligados a Trump y al ultraconservador Brennan, que utiliza los servicios de la CIA y del FBI para recoger datos de la vida privada de cardenales progresistas con la intención de manipularlos y viciar el Cónclave. Su interés es evitar la elección de un Papa progresista, incómodo a la orientación del gobierno y preferir un conservador que esté afinado con las políticas autoritarias de la actual administración.

 

Hay toda una gama de orientaciones: algunos cardenales son más progresistas, en el sentido de caminar con el mundo moderno; otros progresistas más críticos con las modernidades recelan contaminar a los fieles con pensamientos poco alineados al cristianismo oficial. Hay otros francamente francisquistas, que optan por los pobres, defienden una moral más flexible con referencia a los divorciados, acogen a las personas de otra opción sexual, abiertos al diálogo con todos como hacía el Papa Francisco. Hay un poco de todo.

 

¿Como se conocerán los cardenales venidos de tantos países lejanos y con culturas diferentes? En la primera semana del Cónclave se discuten los problemas internos de la Iglesia y del mundo: identificar los desafíos más relevantes y suscitar la pregunta fundamental: ¿qué cardenal sería el más apto para asumir esa tarea ingente? Está el cardenal Tagle de Manila, totalmente en la línea del Papa Francisco de una Iglesia pobre y especialmente de los pobres. Está el cardenal Zuppi de Bologna que vive en una comunidad de cristianos, va a palacio en bicicleta, defiende claramente a todos los marginados de la sociedad y una Iglesia de todos sin discriminaciones. Está el cardenal Pietro Parolin, Jefe de Estado y muy amigo del Papa Francisco, un poco conservador en doctrina pero totalmente abierto a una Iglesia con los desafíos de la nueva fase planetaria.

 

¿Por dónde irá la opción de tantos cardenales con tantas líneas teológicas y pastorales? Nadie lo puede saber. Sin embargo, es conocida la hipótesis: cuando no se logra un cierto consenso ni siquiera entre los “papabili” se busca a alguien más discreto que sea capaz de dialogar con las distintas partes, apto para crear un consenso.

 

Sugiero el nombre del Cardenal de Manaus Leonardo Ulrich Steiner, franciscano y pariente del cardenal Don Paulo Evaristo Arns. Tiene buena experiencia mundial, habla con fluidez portugués, italiano y alemán, goza de una segura formación teológico-espiritual. Y lo más decisivo: es el único cardenal del inmenso bioma amazónico. La Amazonia, debido al clamor ecológico y al calentamiento global será con seguridad uno de los temas centrales en los debates de los cardenales. El cardenal Leonardo destacó por la defensa de los pueblos originarios, los ribereños y pueblos de la selva, fue duro contra el expresidente Bolsonaro por dejar morir a mucha gente de Covid-19, en especial por dejar los hospitales sin oxígeno.

 

Es de temperamento sereno y tierno, con una mirada profunda hacia las personas, especialmente a las que más sufren. ¿Podría ser tal vez la figura de consenso? Si lo fuera, no me admiraría si asumiese este nombre: Papa Francisco II. Que el Espíritu sople en esa dirección y repose sobre este cardenal.

 

Traducción de María José Gavito Milano.

La Iglesia católica, una patriarquía

[Por: Juan José Tamayo]

El pasado 23 de abril fui invitado como comentarista del programa La Hora de la 1 de TVE a seguir en directo el traslado del féretro del papa Francisco desde la residencia de Santa Marta, donde vivía, hasta la Basílica de San Pedro, donde está siendo despedido por decenas de miles de personas. Las escenas que vi eran la mejor representación del patriarcado en estado puro que caracteriza y define la estructura jerárquico-piramidal y clerical del catolicismo romano. Todos los participantes en la ceremonia eran varones: los cardenales vestidos de rojo, los sacerdotes, los portadores del féretro a hombros, la Guardia Suiza y los monaguillos que llevaban los cirios. Ni una sola mujer apareció en todo el recorrido. Su invisibilidad era total. Solo vi a dos mujeres periodistas informando sobre la ceremonia: Marta Carazo, directora del Informativo de las 9 de la noche de TVE, enviada especial estos días a Roma para informar in situ y en directo, y Begoña Alegría, corresponsal de TVE en Roma. La escena demuestra más que mil palabras la marginación, el silencio, la invisibilidad y el ocultamiento de las mujeres en la iglesia católica. Me cuesta entender cómo no había mujeres en tan solemne ceremonia de la despedida de Francisco cuando fueron ellas, y no los discípulos varones, quienes acompañaron a Jesús en los trágicos momentos de SU crucifixión.   

 

Esto sucede después de 12 años de pontificado del papa Francisco, que se caracterizó por revolucionar la doctrina social de la iglesia con un pensamiento político, económico y social revolucionario, que denunció el neoliberalismo como injusto en su raíz, pero apenas hizo cambios en el reconocimiento de la igualdad y la justicia de género y en la fata de protagonismo de las mujeres, que siguen siendo personas subalternas en el organigrama eclesiástico. Se cumple así la ley de todas las revoluciones: lo prioritario es el cambio de estructuras políticas, sociales y económicas, el cambio en la situación de las mujeres puede esperar, por muy discriminatoria que sea. Estamos ante el borrado de las mujeres de la faz masculina de la iglesia católica.  

 

La institución del cónclave para elegir al papa, vigente desde la Edad Media, es otra prueba más del patriarcado en el catolicismo. En esta práctica anacrónica sin luz ni taquígrafos,133 cardenales que carecen de representación popular cristiana se encerrarán para elegir al nuevo papa en un acto que transgrede todos los principios de la democracia. El papa nombra a los cardenales sin participación alguna del pueblo de Dios. Los obispos son nombrados por el papa sin consultar a las diócesis para las que son destinados. Los obispos nombran a los párrocos sin consulta previa a los “fieles”.

 

Muchas personas -y yo entre ellas- se preguntan cómo es posible que el papa que va a dirigir (“pastorear”, se dice en el lenguaje eclesial) a 1.400 millones de católicos y católicas sea elegido por un reducido grupo de notables, todos varones, todos clérigos, todos célibes, que a su vez han sido elegidos por el papa -también varón, en este caso el 80% por Francisco y el resto por Juan Pablo II y Benedicto XVI. Esta forma de elección no puede ser más aristocrática, patriarcal, antidemocrática y clerical.  ¿Dónde quedan los deseos y la opinión del resto de las personas católicas? La Iglesia que defiende la democracia en la sociedad no la practica en su seno. Estamos ante una grave incoherencia.   

 

Resultado: la Iglesia católica funciona como una perfecta patriarquía en la que las mujeres son excluidas de los espacios de poder, donde se toman las decisiones más importantes, del ámbito de lo sagrado, de los lugares donde se elabora la doctrina teológica y moral, incluso en aquellos temas que les afectan directamente, de muchas de las funciones ministeriales, de la administración de los sacramentos y,  por supuesto, de la representación de Dios y de Jesús de Nazaret, reservada solo a los varones, en este caso  a los clérigos.

 

A esto cabe añadir que las mujeres no son consideradas ciudadanas eclesiales, ni reconocidas como sujetos morales con autonomía para tomar sus propias decisiones y actuar en conciencia y conforme a la ética liberadora del Evangelio. Son comparsa, cristianas subalternas. ¿En qué queda, entonces, la igualdad de todos los cristianos y cristianas por el bautismo? ¿En qué queda la declaración de la igualdad de Pablo de Tarso – que el filósofo de la esperanza Ernst Bloch llamaba “la Primera Internacional de la Igualdad-: “Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”?

 

De la eclesialidad se ha apropiado la jerarquía eclesiástica en contra de la imagen de la Iglesia como comunidad de mujeres y hombres iguales conforme a los orígenes del cristianismo originario y al Concilio Vaticano II, que define a la Iglesia como comunidad de creyentes y pueblo de Dios. A la vista del análisis que acabo de hacer parece claro que no se trata de un pueblo de soberano, sino sometido a la jerarquía eclesiástica. 

 

¿Durante sus doce años de pontificado mutó Francisco la lógica excluyente de las mujeres en la Iglesia católica por la inclusiva? Creo que no. Intentaré argumentar la respuesta en el siguiente artículo.

 

Juan José Tamayo es teólogo y profesor emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es Cristianismo radical (Trotta, 2025).

El legado de Francisco: volver a Jesús y a la dignidad humana

[Por: Pablo Bonavía | El Observador]

El Papa Francisco fue un Papa incómodo, no sólo para muchos que se sienten lejos de la iglesia sino también para aquellos que formamos parte de ella. Y lo fue no porque se alineara con determinada corriente de pensamiento sino porque apuntó directamente al núcleo mismo del ser cristiano invitándonos a ‘volver a Jesús’.

 

Ese fue el verdadero lema de su pontificado: volver al seguimiento de Jesús poniendo en juego aquello que somos, tenemos y hacemos. Este llamado a volver al centro de la fe no es sólo la raíz de su magisterio doctrinal sino también de muchas actitudes y decisiones impactantes que caracterizaron su ministerio.

 

En un mundo que parece haber entrado en una profunda crisis de sentido y nos preguntamos qué es lo irrenunciable para crecer realmente en humanidad, Francisco nos recordó a quienes nos decimos cristianos que para nosotros la fuente de esa humanidad se manifiesta sobre todo en la manera de vivir de Jesús. Su mensaje central, pagado con la vida, fue el anuncio del Reino de Dios, entendido no sólo como algo futuro, sino como una fuerza ya presente dentro de la realidad que vivimos toda ella preñada de la cercanía de Dios. Jesús nos invitó a acoger este Reino que puja por abrirse camino aún en las situaciones más difíciles, a recibirlo con gratitud y compromiso, y a entender que Dios no es otra cosa que amor incondicional. A partir de esta profunda convicción el Papa nos instó a vivir en cercanía, misericordia y solidaridad con todos los seres humanos así como en el cuidado de los demás seres vivos y de la madre tierra porque la vida del planeta y de la humanidad están profundamente interconectadas.

 

La relación tan cercana de Francisco con los empobrecidos, con quienes que no cuentan para la sociedad, se alimenta precisamente de ese volver al seguimiento de Jesús.

 

Para él, como para el Nazareno, la única manera de reflejar el amor universal de Dios es comenzar por los últimos, por aquellos a quienes la sociedad margina. Esto no sólo lo proclamó el papa en sus mensajes sino que lo expresó en actitudes tales como el que su primera salida de Roma fuera a Lampedusa, le lavara los pies a una mujer musulmana en jueves santo, o decidiera enterrar en la basílica de San Pedro a un hombre de la calle que había muerto en la columnata vaticana. Eso sí, para Francisco, la solidaridad con los pobres no era sólo brindar algunas ayudas sino sobre todo reconocer la dignidad y fuerza interior de cada uno de ellos, y apoyarlos en la lucha por sus derechos.

 

El Papa Francisco generó un respeto poco común entre sectores no católicos porque nunca se presentó como el único poseedor de la verdad. Él se sintió parte de una búsqueda colectiva, donde la Iglesia, lejos de actuar con autosuficiencia, podía aprender de otras tradiciones, tanto de creyentes como de no creyentes. Francisco invitaba a compartir una mesa común, en pie de igualdad con todos, sin excluir a ninguna persona o grupo, independientemente de la situación económica, moral o religiosa de cada uno. Esta apertura, fue clave para ganarse la consideración más allá de los confines de la Iglesia. Pero por otra parte le generó una fuerte oposición en algunos sectores dentro y fuera de la comunidad eclesial que se sintieron amenazados por su actitud.

 

La forma de actuar de Francisco llevó a que se lo calificara como un Papa progresista. A mí no me parece adecuado etiquetarlo así. Porque, aunque parezca contradictorio, para un cristiano, lo más radicalmente revolucionario es ser conservador. ¿Por qué? Porque tomarse en serio el amor incondicional de Dios, tal como lo vivió Jesús, es algo profundamente transformador, subversivo. Jesús no fue perseguido sólo por hacer el bien, sino por la forma en que lo hizo: reconociendo en nombre de Dios la dignidad a todas las personas, empezando por los últimos. A él lo crucificaron como un insurrecto porque su misericordia con los excluidos y pecadores cuestionaba las estructuras del poder político y religioso de su tiempo.

 

Por mi parte quisiera que el próximo Papa, quienquiera que sea, a partir de su historia y estilo propios, recogiera el desafío de Francisco de vivir una iglesia sinodal, es decir una comunidad en la que caminemos juntos y en donde la autoridad, a todo nivel, se ejerza en diálogo constante con el conjunto de los creyentes.

 

Publicado en: https://www.elobservador.com.uy/opinion/el-legado-francisco-volver-jesus-y-la-dignidad-humana-n5996005

¿Qué nuevo Papa prolongará el legado del Papa Francisco?

[Por: Leonardo Boff]

El Papa Francisco escogió el día adecuado para ir a encontrarse con el  Señor: la Pascua, que es el comienzo de lo nuevo y una pequeña anticipación del fin bueno de la historia.

 

Reproduzco en parte un artículo que escribí el día 1/2//2020 ”Papa Francisco, ¿una nueva genealogia de papas?” Creo que expresa el deseo de muchos cristianos de América Latina. Nuestra perspectiva es que el Papa Francisco emerge como el inaugurador de una nueva genealogía de Papas que vienen desde fuera de la vieja cristandad europea.

 

En la Iglesia europea vive solo el 25% de los católicos. En las Américas el 65% y los restantes en varios continentes. El cristianismo europeo está agónico. Hay iglesias cerradas porque ningún fiel asiste a ellas. En las Américas se está consolidando un cristianismo-fuente y ya no más espejo de los europeos. Después de más de 500 años de presencia cristiana surgieron rostros nuevos de Iglesia, la Iglesia en la base de los fieles, obispos desposeídos, no viviendo más en palacios sino en medio del pueblo, curas que viven en las periferias, una serie enorme de movimientos laicos, que asumen su autonomía, y muchas religiosas que viven en el interior de la Amazonia. Con razón decimos que aquí está surgiendo una eclesiogénesis, es decir, la génesis de otro tipo de iglesia. Lógicamente todavía persiste mucho del viejo estilo romano de Iglesia. Pero no es esta la que lleva al futuro; no caracteriza otro estilo de Iglesia distinto del estrictamente tradicional.

 

Veo las siguientes características del papado de Francisco de Roma. En primer lugar Francisco no es solo un nombre sino un proyecto de Iglesia: pobre y especialmente para los pobres, una Iglesia anunciadora de paz contra todo tipo de guerras que existen en el mundo, denunciadora de un sistema económico que mata, pues practica dos injusticias: destruye la naturaleza y oprime a la mayoría de la humanidad, una Iglesia que cuida de la creación como Casa Común. Escribió dos bellas encíclicas: Laudato si‘ sobre el cuidado de la Casa Común (2020) y Fratelli tutti (2025). Especialmente en esta última presenta una alternativa al paradigma de la modernidad fundado en el poder/dominación y en el ser humano por encima y fuera de la naturaleza. Presenta como alternativa la fraternidad universal y el amor social, el ser humano dentro de la naturaleza y hermano y hermana de todos los demás seres, en particular de sus semejantes. En eso ve una posible salvación de la vida en la Tierra, “pues estamos todos en el mismo barco, o nos salvamos todos o no se salva nadie”.

 

Francisco de Roma imitando al de Asís no va a vivir a los palacios pontificios. Elige una casa de huéspedes, Santa Marta, vive en un cuarto sencillo y otro más para recibir a la gente. Está más próximo de la gruta de Belén que del palacio de Herodes. Es un hombre entre otros hombres. Dice que en primer lugar es obispo de Roma y después Papa, que quiere conducir a la Iglesia con amor y no con el derecho canónico. Pide a los obispos, cosa inaudita, una pastoral de la ternura y de la acogida sin restricciones.

 

El Papa Francisco “viene del fin del mundo”, de Argentina, con otra imagen de Iglesia, distinta de aquella de sus predecesores, una Iglesia que no sea un castillo, vuelta hacia dentro con su ortodoxia y su disciplina, y rodeada de enemigos, la cultura de la modernidad, sino una “Iglesia en salida” hacia los que están al margen, que sufren y se sienten marginados. Dice que quiere “una Iglesia hospital de campaña” que acoge a todos los heridos sin preguntar su religión, su moralidad, basta que sean humanos y necesitados.

 

Francisco no es un Papa centrado en la ortodoxia, ni en la vigilancia de los dogmas y de la recta disciplina. Respeta esto pero dice abiertamente que con estas cosas no se llega al corazón humano. Tenemos que acercarnos con bondad, con sentido de compasión y de ternura. No se trata de convertir a los otros sino de seducirlos con el mensaje humanitario de Jesús. Repitió muchas veces: Cristo vino para enseñarnos a vivir el amor incondicional, la solidaridad, la compasión, el perdón, valores que componen su proyecto de Reino de Dios.

 

El Papa Francisco se inscribe en el marco de la teología de la liberación de estilo argentino: liberar la cultura silenciada y al pueblo oprimido. Desde joven estudiante asumió esta teología asociada a una promesa que se hizo a sí mismo: ir a visitar, él solo, todas la semanas una villa miseria, entrar en las casas, conversar con la gente, animarlas y traerles la verdad de que Dios ama especialmente a los pobres, pues Dios está vivo y prefiere a aquellos que menos vida tienen. Recibe con cariño al fundador de la teología de la liberación, Gustavo Gutiérrez, a John Sobrino, a Pepe Castillo y también tenía muchas ganas de verme a mí. Importante: interrumpió el sínodo para recordar la muerte de Gustavo Gutiérrez de 96 años, gran servidor de los pobres. Quedamos en encontrarnos varias veces pero por problemas internos del Vaticano no fue posible. Pero tengo cartas cariñosas de él y una fotografía juntos, cuando estuvimos en Buenos Aires en 1972 dando conferencias.

 

Hecho cardenal, vivía solo en un pequeño apartamento, cocinaba su comida, prescindió del palacio y del automóvil. Iba a pie o se desplazaba en metro o en bus, salía a comprar su periódico.

 

Tema central de su predicación es la misericordia infinita de Dios. Dice que la condenación es solo para este mundo, pues Dios no puede perder a ningún hijo o hija que ha creado por amor, pues nadie puede imponer límites a su misericordia que va más allá de la justicia. Insiste: no prediquen el evangelio con el miedo y con la amenaza del infierno. Cristo bien dijo en el evangelio de san Juan: “si alguien viene a mí, yo no le diré que se vaya”. Acoge a todos independientemente de su condición sexual. Un niño que se revela al Papa como homoafetivo, oye esta respuesta: “Dios te quiso así. Dios te ama y yo también de amo”. Efectivamente hace del mensaje cristiano una realidad liberadora que humaniza y hace alegre la vida y no una pesadilla con miedo al fuego del infierno.

          

Me atrevo a pensar que, dado que la mayoría de los católicos viven fuera de la galaxia europea, los Papas, después del Papa Francisco, serán elegidos de las Iglesias nuevas, capaces de dialogar con las demás religiones y de vivir la nueva situación de la humanidad, habitando la única Casa Común.

 

¿Quién sabe si el único obispo de la Amazonia, el cardenal Leonardo Ulrich Steiner, franciscano, no podría ser la gran sorpresa, nombrado Papa con el nombre de Francisco II? En todo caso, junto con otros caminos espirituales, ayudará a mantener encendida la llama interior de la espiritualidad natural, la alimentará, la cultivará e impedirá que lo más sagrado del ser humano sucumba junto con su Casa Común.

 

*Leonardo Boff ha escrito Francisco de Asís y Francisco de Roma: una nueva primavera en la Iglesia, Madrid, Trotta 2013.

 

Traducción de MªJosé Gavito Milano.

Economía circular: Convertir pasivos urbanos en activos a través de la renovación urbana

[Por: Plataforma Urbana y de Ciudades]

En muchas ciudades de América Latina y el Caribe, las áreas centrales han sufrido un proceso de deterioro y abandono. El panorama actual varía según el contexto de cada país, pero una tendencia común es la existencia de grandes extensiones de suelo vacante en zonas urbanas consolidadas, así como edificios en desuso o con bajo nivel de ocupación…

 

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Despues del Chuchaki: las elecciones de Ecuador

[Por: Kajkoj Maximo Ba Tiul]

Hace muchos años estuvimos como familia viviendo en Ecuador y ahí, tejimos una buena amistad con mucha gente, tanto indígenas como no indígenas. Hermanos y hermanas de diferentes territorios; de la Sierra y de la Amazonia, del Centro y de la Costa, urbano y rural. Líderes y lideresas, académicos, intelectuales, y entonces conocimos muchas personas de comunidades y pueblos. Con algunos nos sigue uniendo, tal vez más que amistad, una hermandad. Nos une igual, las mismas esperanzas que, algún día seremos pueblos libres, nos une los mismos temores, porque mientras más tiempo pasa, el sistema capitalista-neoliberal-extractivista y ahora narco-capitalismo, sigue haciendo estragos en nuestros territorios y con complicidad con los diferentes gobiernos de turno, sean estos de derecha, extrema derecha, progresistas, de izquierda, quienes siempre pretenden quedar bien con los imperialismos: China, Rusia, Estados Unidos, etc…

 

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El Magisterio intelectual del papa Francisco

[Por: Leandro Sequeiros]

A las 7:35 de la mañana del lunes de Pascua día 21 de abril de 2025, nos ha dejado el papa Bergoglio, Francisco (en latín: Franciscus PP.), de nombre secular Jorge Mario Bergoglio (Buenos Aires, 17 de diciembre de 1936-Ciudad del Vaticano, 21 de abril de 2025), fue el 266.º papa de la Iglesia católica.

 

Ofrecemos algunos datos para conocer su magisterio intelectual. El Papa que optó por acercarse a las “periferias” de este mundo y llamó la atención para cuidar y socorrer a los “descartados” (los que no cuentan, los que son víctimas de un sistema “tecnocrático”). Alertó sobre la necesidad de un mundo diferente, el de la “ecología integral”, en el que los seres humanos viven en armonía con la realidad natural dentro de una cultura de la paz. …

 

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Imagen: https://revistaecclesia.es/los-mensajes-del-papa-francisco-misericordia-discernimiento-opcion-preferencial-por-los-pobres-y-esperanza/

Un Papa diferente…

[Por: Spanish Revolution]

Ha fallecido el Papa Francisco. Lamentamos su muerte y, con ella, el fin de una etapa histórica en la Iglesia católica.

 

Fue un Papa que intentó empujar los márgenes de una institución milenaria y conservadora.

 

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Imagen: https://www.conferenciaepiscopal.es/ha-fallecido-el-papa-francisco/

Sucesión papal, ¿continuidad o regresión conservadora?

[Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein]

Se debe advertir que el sector más conservador de la Iglesia y los que se han opuesto a muchas de las iniciativas y directrices de Francisco, encabezados por los cardenales de Estados Unidos, se afirmarán para sus falsos propósitos “aperturistas” en el próximo cónclave. Los vaticanólogos expertos consideran que no existe preponderancia de alguna de las corrientes internas (conservadores, reformistas y progresistas) para imponerse porque ninguna  tiene el respaldo suficiente para asegurar la mayoría de dos tercios necesarios para elegir holgadamente a un nuevo Pontífice en el próximo Cónclave. Los 138 cardenales menores de 80 años con derecho a voto, se aprestan en pocas semanas a celebrar el Cónclave que elegirá al sucesor de Francisco. La gran duda es si lo harán por la continuidad de su papado o por la subordinación del mismo a los poderes globales del planeta…

 

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Oración, escucha, diálogo, discernimiento para caminar juntos. La misión de los cardenales hasta el 7 de mayo

[Por: Luis Miguel Modino | Religión Digital]

Oración, escucha, diálogo, discernimiento para caminar juntos. Este será el camino, la misión que el Pueblo de Dios espera que asuman los cardenales hasta el 7 de mayo, fecha que marca el inicio del Cónclave en el que se elegirá al sucesor de Francisco.

 

Un viaje de casi 2000 años

 

En las próximas seis Congregaciones Generales, el Colegio Cardenalicio, pero sobre todo los 134 cardenales que se espera entren en la Capilla Sixtina el 7 de mayo, tienen el reto de poner en práctica la sinodalidad, de caminar juntos. En definitiva, ser Iglesia, superar divisiones, polarizaciones y enfrentamientos de todo tipo, para que en comunión puedan elegir a quien continuará un camino que comenzó hace casi 2000 años.

 

Se trata del Cónclave más diverso de la historia de la Iglesia. Dado el elevado número de participantes, que requiere 89 votos para ser elegido, y la diversidad de procedencias, no debe ser una tarea sencilla encontrar a quien ocupará la Cátedra de Pedro. De ahí la importancia de las congregaciones generales, siempre necesarias, pero de las que podemos decir que son indispensables en este momento previo al inicio del 267º Papado.

 

El reto: conocer a todos los cardenales

 

Muchos de los cardenales no se conocen entre sí. Sería difícil encontrar algún cardenal elector que, viendo las fotos de todos, supiese los nombres y el servicio prestado por cada uno de los 134 participantes en el Cónclave. Conocer a cada uno de los electores, tarea que debe completarse antes del 6 de mayo, podría facilitar el propósito que se pretende alcanzar en la Capilla Sixtina: elegir al pontífice.

 

Cada uno de nosotros, y obviamente también los cardenales electores, tiene un retrato robot de cómo debería ser el próximo Papa. El reto es superar lo que cada uno espera, porque en la primera votación todo indica, como es tradicional en la historia de los cónclaves, que la diversidad de cardenales votados será elevada. Para ello, es necesario, incluso una obligación, escuchar.

 

Generar unidad en la Iglesia y en el mundo

 

Escuchar a Dios, escuchar a los demás cardenales electores y escuchar al pueblo de Dios. Escuchar para descubrir lo que la catolicidad, pero también la humanidad entera, espera del próximo pontífice. Un Papa que pueda generar unidad en la Iglesia, fomentar la comunión, la sinodalidad y el caminar juntos. Pero también un Papa que pueda ayudar al mundo a superar la guerra a pedazos que estamos viviendo, la polarización cada vez más presente en la vida cotidiana.

 

Son elementos que deben ayudar en el proceso de discernimiento, y así descubrir lo que Dios, a través de su Espíritu, quiere de estos 134 cardenales, pero sobre todo lo que espera de la Iglesia. Una Iglesia profética, misericordiosa, samaritana, más preocupada por curar las heridas de los descartados que por su propio bienestar.

 

Publicado en: https://www.religiondigital.org/luis_miguel_modino-_misionero_en_brasil/Oracion-escucha-dialogo-discernimiento-cardenales-conclave_7_2774492535.html