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Steiner pide la inspiración del Espíritu Santo para dar a la Iglesia un Papa de paz, esperanza y misericordia

[Por: Luis Miguel Modino | Religión Digital]

Un hombre de paz, un hombre de esperanza, un hombre de misericordia. Este es el Papa que el arzobispo de Manaos, Cardenal Leonardo Ulrich Steiner, desearía ver elegido en el Cónclave que comienza el miércoles 7 de mayo. La elección se está preparando en las Congregaciones Generales que tienen lugar hasta el 6 de mayo y en las que participan los miembros del Colegio Cardenalicio.

 

Un Papa para este tiempo

 

Son 134 electores, tras la renuncia del cardenal Antonio Cañizares, arzobispo emérito de Valencia (España), por motivos de salud, y la renuncia definitiva del cardenal Angelo Becciu, según han confirmado fuentes vaticanas. Por ellos, el arzobispo de Manaos y presidente del Regional Norte 1 de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB Norte 1) pide la inspiración del Espíritu Santo, para que “podamos dar a la Iglesia un Papa en este tiempo en que vivimos”.

 

El cardenal Steiner afirmó que “las reuniones previas al Cónclave van muy bien”. Poco a poco los cardenales, tanto los electores como los cardenales que ya han cumplido 80 años, que participan en las congregaciones generales pero que no entrarán en la Capilla Sixtina en la tarde del 7 de mayo, están compartiendo sus reflexiones sobre la situación actual de la Iglesia y la figura del futuro Papa.

 

Amor de Francisco por la Amazonía

 

El arzobispo de Manaos participó en el funeral del Papa Francisco, que tuvo lugar en la mañana del sábado 26 de abril y al que asistieron 250.000 personas, además de las más de 150.000 que siguieron el cortejo fúnebre desde la Plaza de San Pedro hasta la Basílica de Santa María la Mayor, donde fue enterrado. Sobre la figura del último pontífice, el cardenal Steiner volvió a destacar, como ha hecho desde la muerte del Santo Padre, que “el Papa Francisco siempre mostró un amor tan grande por nuestra querida Amazonía”.

 

Asimismo, el cardenal brasileño, uno de los siete electores brasileños del próximo Papa, dijo al respecto del funeral de Francisco, que “en el momento de la celebración, me acordé de todos mis queridos hermanos y hermanas en el episcopado, de todas nuestras comunidades, que tanto han recibido del Papa Francisco”. Por último, el arzobispo de Manaos pidió, refiriéndose al Papa Francisco, “que del cielo nos acompañe y que Dios nos bendiga a todos”.

¿Patch Adams en el Vaticano? Una historia Laudato Si´ detrás de una foto

[Por: Alirio Cáceres Aguirre]

NOTA INTRODUCTORIA:

 

Este es un texto que había comenzado a escribir hace más de un año. Ahora, con memoria agradecida, lo ajusto y lo publico como homenaje al Papa Francisco, peregrino de la Esperanza. Es un escrito con la tipografía del alma. Narrativa subjetiva sin pretensiones de autoreferencialidad. Más bien, un testimonio de la ternura del “abuelo blanco” que aún hoy, en su Pascua, repercute en los filamentos de la existencia, nos consuela, nos anima y nos acerca a la Trinidad Santa con toda su bondad.

 

“Con la Alegría del Evangelio…contento, Señor, contento” fueron las palabras que nacieron de Río Clown en su saludo al Papa Francisco, el 27 de septiembre de 2023, durante la Audiencia General de los miércoles.

 

Lo que para algunos fue una cómica sorpresa, otros lo consideraron irrespeto, y otros valoraron como un gesto de ternura, esconde un relato profundamente ligado al Magisterio Pontificio.

 

“Río Clown” nació en febrero de 2019, durante el Congreso sobre Ecología Integral que Cáritas de América Latina y el Caribe organizó en Valle de Angeles (Honduras). Es una extensión de “Oikos: el mimo ecológico”, ambos personajes interpretados por un diácono permanente colombiano, ordenado hace casi 23 años en la Arquidiócesis de Bogotá. Al diácono Alirio Cáceres Aguirre, suelen llamarlo familiarmente “Ali” o “Alí” por lo que el complemento a su nombre es “río”” o “rió”. Este juego de palabras, dio sentido al nombre de este clown, que animado por el testimonio artístico pastoral de Diana Guzmán en el Centro Arquidiocesano de Evangelización en Bogotá, inspirado por Robin Williams en su película “Patch Adams” y en la “Dra. Clown” que realiza un maravilloso trabajo social en los hospitales, junto a un grupo de personas que sanan a los enfermos con la terapia de la sonrisa, dio un nuevo horizonte pastoral al Mimo Oikos, creado 25 años atrás, como herencia de un colectivo de teatro-danza que había llevado a las tablas una versión musicalizada de la vida de San Francisco y Clara de Asís.

 

Para Ali-Río, la actuación es un recurso para comunicar el Evangelio. Más que un artista es un pastoralista. Una manera de ArTeología que expresa la EcoTeología. La del lenguaje sim-bólico que se opone a lo dia-bólico. Aquello que une. Aquello que sana lo que nos separa. Por eso, cada vez que puede va a la Cárcel Distrital y luego de conversar con los reclusos y celebrar la liturgia con ellos, dedica un tiempo para narrar historias que fluyen a través de “Río Clown”. Cargar su nariz de payaso en el bolsillo, se ha convertido en un hábito diaconal. No hay niño inquieto que no se detenga ante un gesto travieso, u ocasión propicia para bromear con ella. Durante la pandemia, en los numerosos webinar referidos al cuidado de la casa común, una de las especialidades del diácono ecoteólogo, se hizo costumbre incluir narrativas con los meandros artísticos pastorales de Río Clown. Algunos de ellos inspirados por el Concurso de Cuentos Laudato Si´ que la Escuela Salmos, la Red Contemplar, el antes Movimiento Católico Mundial por el Clima, la que en su momento era la Coordinación para el Cuidado de la Casa Común de la Arquidiócesis de Bogotá, y Religión Digital promovieron con el aval de Su Santidad. Incluso en Madrid, a donde, días previos a la audiencia, fue invitado por el Movimiento Vida Ascendente, en calidad de Consiliario en Colombia, para este apostolado que promueve la misión evangelizadora de abuelos y personas mayores, también tuvo la oportunidad de interactuar con el lenguaje del cuerpo con delegados de África, Europa, América Latina y el Caribe.

 

Todo lo anterior, le motivó a invertir esos pocos segundos de saludo al Papa, con “una imagen que vale más que mil palabras”. Así que optó por sumar a la delegación colombiana de la Red Eclesial Panamazónica, REPAM, cuyo mensaje de buen vivir provenía de las cuencas de los ríos Caquetá y Putumayo, afluentes del gran Río Amazonas, este otro “río” simbólico que rinde homenaje a las familias campesinas que, desde la Doctrina Social de la Iglesia, abren las “aguas del mar rojo” del narcotráfico, la corrupción y los grupos armados, con proyectos agroecológicos, sistemas agroforestales, fincas amazónicas, casas y bancos de semillas y otras iniciativas basada en la encíclica Laudato Si´, en el contexto de un paradisiaco paisaje donde la cordillera de Los Andes se funde con la selva amazónica, con el torrente de los ríos que descienden de las montañas y serpentean por el corazón biológico del planeta.

 

Justamente la imagen del Río había sido utilizada por el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, del 1° de septiembre de 2023. El Tiempo ecuménico de la Creación tuvo como lema ese año “Que la justicia y la paz fluyan”, inspirado en las palabras del profeta Amós: «Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable» (5,24).

 

El Papa escribió: “como muchos arroyos y torrentes, al final confluimos juntos en un río potente para irrigar la vida de nuestro maravilloso planeta y de nuestra familia humana para las generaciones futuras”. Ahora sabemos que él se ha fundido en el infinito Mar del Amar, al que fluimos cada quien en su identidad. Así que para Ali Río, Río Clown, esta alegoría sintetiza su vocación de servicio al Creador, cuidando la Creación de la que somos “arte” y parte. Una mística ecologizada en las cuencas hidrográficas, los ríos voladores, en el rocío que acaricia los páramos, y gotica a gotica van dando cuerpo a quebradas y cascadas que fecundan la vida y hacen palpitar sus interconexiones, tal como hace la Querida Amazonía.

 

Aquella mañana azul del 27 de septiembre, las miradas con el Papa destilaban profunda admiración por quien era capaz de recordar con una palabra el valor de cada quien.  “Esta mujer me hizo llorar”, señalando a Gerardina quien un par de días antes en una audiencia privada con la delegación de REPAM – Colombia le había contado trágicas historias de violación de Derechos Humanos en el Caquetá. “Y ella es empresaria”, mirando a Marleny, quien le había explicado los detalles de la Finca Campesina. “Y este no se casa porque le tiene miedo a la suegra”, bromeó con Juan Felipe, su amigo, su bastón, su “nieto” consentido…y así a cada uno repartió una palabra dulce, una caricia.

 

Andrea, esposa del Diácono Alirio, tenía un prisma en sus ojos encharcados por la emoción e irradiando el arcoiris con el sol que la ilumina desde dentro. Era el día de su cumpleaños. El Papa no le soltó el rosario que, unos minutos antes, Sandra le había regalado. Y le recibió con gratitud una estampa con la oración por el camino a los altares de la joven española Cristina Gaztelu Vargas. El Papa con cara de niño: “¿Es para mi”? Andrea en un acto de confianza muy bogotana: “Sí, es para ti”.

 

Y de la nada apareció Río Clown diciendo: “Con la Alegría del Evangelio…contento, Señor, contento”. A lo que el Papa respondió con una sonrisa. La Alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium) fue su primera Exhortación, el documento programático de su pontificado, que en 2013 marcó una directriz para la Iglesia en salida, pobre y para los pobres. La frase de San Alberto Hurtado, jesuita chileno, quien padeciendo cáncer respondía a quienes le preguntaban por su salud, “contento, Señor, contento”, ya era una clave para indicar lo que vino a continuación. 

 

La mano del Papa, solidaria sobre el alba del guante y la blanca mano, en un instante eterno que aún perdura.  Ya no era Río Clown quien hablaba arrodillado, era la súplica de un esposo enamorado que imploraba una bendición para su amada, con un diagnóstico oncológico y un torrente de esperanza desbordada.

 

Ahora la mano del Papa Francisco sobre sus cabezas. El Animador Laudato Si´, para aquella época con el rol de asistente de incidencia para América Latina y el Caribe, el químico pastoralista, el ecoteólogo, el diácono, el hermano, el ser humano, de nuevo consagrado al Amor de los Amores, en un acto de fe, entregado, postrado a la Misericordia Divina. Aquel Bergoglio hincha del fútbol y de la química, aquel de las villas y la teología del pueblo, ese mismo que Ali Río escuchó con apetito espiritual, justo en las fechas de una fractura “pontificia” de tobillo jugando como delantero en el Colegio de los Jesuitas. El mismo Jorge, el padre Jorge, el Cardenal Bergoglio que supo liderar la redacción de Aparecida, el que pidió la bendición antes que darla, nos estaba consintiendo en nuestra angustia.

 

Porque como Garrick, “aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas”. El viacrucis de la visita del “hermano” cáncer, es una fuente de gracia, de belleza inesperada. No se puede ocultar la noche oscura, ni la debilidad ni la cruel incertidumbre, pero aquella mañana del 27 de septiembre, se anticipó la Pascua. Más allá de los pronósticos médicos, hay una fuerza del amor inquebrantable. Andrea es hoy un milagro de Dios sonriente y ambulante, que recibe bendiciones en quimioterapia y siente en el rosario la mano del Pontífice.

 

Ali Río prosigue por su cauce, a veces detenido por las piedras, a veces represado por incomprensiones, pero entrenando danzas como una colibrí, con la espuma de los remolinos que embellecen el caudal y juntan las orillas a las aguas.

 

Si se muere la fe, si huye la calma,

si sólo abrojos nuestra planta pisa,

lanza a la faz la tempestad del alma,

un relámpago triste: la sonrisa.

 

Gracias Francisco, por ser hacedor de puentes entre las culturas; por tender un puente entre el presente claroscuro y el futuro; por esa bendición y esa sonrisa. Gracias por ser el pontífice del Río Tíber, del Congo, del Amazonas y de este Río Clown que hoy te llora. Gracias por ser poeta social con los más pobres, reciclador de oficio de los descartados. Gracias por renovar la vida de este hermano diácono, por dejar sembrada la cultura del encuentro y por el cielo azul que hoy nos habita. Que Santa María cante el Magnificat con tu Magis. Que el ancla de la fe jamás nos falte. Que sigamos fluyendo hacia la plenitud en Cristo. Que encontremos el camino de las bienaventuranzas y seamos contigo, profetas y peregrinos de esperanza.

 

* Alirio Cáceres Aguirre es Diácono permanente, casado, padre de familia. Ingeniero químico ecoambientalista y teólogo. Animador del Movimiento Laudato S. Hace parte de varias redes ecoteológicas, ecuménicas e interreligiosas.

Descanse em paz Peregrino da Esperança. Nosso adeus a Francisco de Roma

[Por: Vitor Hugo Mendes]

A Igreja Católica e o mundo inteiro se despedem do Papa Francisco. Ainda no início do ano, em fevereiro, o santo padre foi internado no hospital, em Roma, para tratar de uma pneumonia dupla. Teve alta no dia 23 de março. No domingo de Páscoa, 20 de abril, embora fragilizado, uma vez mais quis se fazer presente na Praça de São Pedro. Presidiu a benção Urbi et Orbi (para a cidade e o mundo) e circulou entre a multidão de fiéis no papamóvel.

 

No dia seguinte, na madrugada de 21 de abril, Francisco celebrou a sua páscoa e se unia para sempre ao Ressuscitado. Com inúmeras manifestações de pesar, rapidamente ganhou máxima divulgação a notícia de que faleceu, aos 88 anos, o primeiro papa latino-americano. Sábado, 26 de abril, foi o seu sepultamento na Basílica Santa Maria Maior, em Roma.

 

No último dia 13 de março, completaram-se 12 anos do pontificado do Papa Francisco. Argentino de nascimento, foi eleito sucessor de Pedro aos 76 anos de idade. Desde o início o primeiro papa jesuíta fez-se notar por sua originalidade. A humildade expressa em gestos e palavras foi a marca maior do seu magistério não escrito. Ao escolher o nome resgatou do esquecimento o testemunho profético de São Francisco de Assis e assim demarcou um itinerário de vida e missão do qual jamais se afastou.

 

A partir de então, Francisco, bispo de Roma, simplesmente decidiu morar na Casa Santa Marta. Deixou de lado os muitos protocolos do Palácio Apostólico (a residência oficial dos papas) e buscou viver como sempre viveu: rodeado de gente, vida modesta e a serviço de todos (nunca fez férias). Tratou de viver o evangelho sem glosas, uma “Igreja pobre para os pobres”.

 

Não podemos esquecer que sua primeira viagem internacional foi ao Brasil, em julho de 2023, para participar da Jornada Mundial da Juventude, Rio de Janeiro. No total, foram 47 viagens apostólicas a todos os continentes, visitou 65 países. Mostrou-se incansável em promover na casa comum uma “cultura do encontro” capaz de vencer o individualismo e a indiferença.

 

O Magistério escrito do Papa Francisco, ao longo do seu intenso pontificado, foi sempre muito lúcido, objetivo e propositivo. Pode-se dizer, brevemente, que se orientou em duas direções.

 

Para levar em frente a reforma da Igreja, iniciada com o Vaticano II (1962-1965), com muita agilidade organizou o seu programa de trabalho na Exortação Apostólica Evangelii gaudium (A alegria do Evangelho, 2013). Ali retomou sem temor uma dinâmica eclesial participativa, dispôs a Igreja em saída missionária, na direção das periferias, e não titubeou em promover uma pastoral em conversão em toda a Igreja. Sem demora, com a Encíclica Laudato si’ (2015), o Papa Francisco propôs, com máxima responsabilidade, uma indispensável reforma da sociedade; trouxe com precisão o cuidado da casa comum, mediante uma primorosa ecologia integral (no Brasil, tema da Campanha da Fraternidade 2025).

 

E, tratando de colocar as necessárias reformas em movimento, Francisco instaurou uma nova dinâmica sinodal (caminhar juntos) que se pôs, imediatamente, a refletir sobre a sinodalidade da Igreja. Deixou claro que caminhar juntos não só é uma nota constitutiva da Igreja, mas, também, uma prerrogativa indispensável à reforma social da casa comum (Fratelli tutti, todos irmãos).

 

Para Francisco, a missão evangelizadora da Igreja pode ser comparada a um “hospital de campanha”, em meio à guerra, cuja tarefa é fazer o impossível para salvar vidas. Em suas palavras: “Todos, todos, todos. A igreja é para todos, a igreja deve receber todos, a igreja deve falar e dialogar com todos!”. De acordo com Francisco, “aquilo de que a Igreja mais precisa hoje é a capacidade de curar feridas e aquecer os corações dos fiéis; precisa de proximidade, vizinhança”.

 

Francisco de Roma é mais um Francisco de Assis. A cada 800 anos ressurge outro. Uma vida vivida em minúsculas e que para sempre será escrita em maiúsculas. Francisco é FRANCISCO. Descanse em paz Peregrino de Esperança!

Aranceles: rebote hacia EEUU

[Por: José A. Amesty Rivera]

Ante la guerra comercial y arancelaria desatada por la administración Trump hacia Occidente, y principalmente hacia China, deseamos, aunque no somos economistas, plantear la premisa que esta guerra de impuestos, violatoria de las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y afectando gravemente la estabilidad del orden económico internacional, pueda estar perjudicando a la misma EEUU. En este sentido, nos ayudarán las ideas del economista argentino Claudio Katz, en su artículo: “Un desmadre programado que desborda a Trump“…

 

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El Sínodo de la Sinodalidad: una Iglesia en punto muerto entre reforma y resistencia

[Por: Redes Cristianas]

El Sínodo de la Sinodalidad, comenzado en 2022, ve aplazado o aparcado su desenlace hasta el año 2028. Este retraso ha suscitado preguntas y debates sobre el propósito y la dinámica de este proceso sinodal. Si queremos comprender qué es este Sínodo, la finalidad que persigue, su polémico desarrollo y el insólito aplazamiento de su culminación, debemos analizarlo desde una perspectiva amplia y temporal. Este proceso sinodal debe considerarse no sólo en el contexto del Concilio Vaticano II, sino también teniendo en cuenta siglos anteriores en los que se evidenció la incapacidad de auto-reforma de la Iglesia Católica Romana…

 

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¿Saben qué es resucitar?

[Por: Hna Adry Osc]

¿Saben qué es resucitar? Resucitar es subvertir el orden de muerte que el poder ha impuesto. Es Dios diciendo “sí” a los descartados del mundo. No se trata de evadir el sufrimiento, sino de redimirlo. La Resurrección es esa certeza honda de que los proyectos de amor, de justicia, de solidaridad… no mueren, aunque los crucifiquen. Por eso, cada vez que un pueblo oprimido se organiza, resiste y sueña, ¡Cristo resucita otra vez en su historia!…

 

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Imagen: https://vidaesperanzayverdad.org/dios/quien-es-jesus/el-poder-de-su-resurreccion/

Manifiesto sobre las acciones de crimininalización contra la Junta Directiva de los 48 cantones de San Cristóbal Verapaz

[Por: Sociedad Civil San Cristóbal Verapaz]

La sociedad civil de San Cristóbal Verapaz manifiesta su repudio y rechazo a las acciones de criminalización, impulsadas por el Ministerio Público y el Pacto Criminal, en contra de cinco miembros de la Junta Directiva de los 48 cantones del año 2023…

 

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Francisco, el papa de las periferias y de los pobres

[Por: Óscar Elizalde Prada | El Tiempo]

Desde el momento en que las campanas de la Basílica de San Pedro doblaron a muerto  anunciando la muerte de Francisco a las 7:35 a.m. del lunes de Pascua 21 de abril, hasta su sepultura en la Basílica Papal de Santa María la Mayor, el sábado 26 de abril, no cesaron las manifestaciones de cariño y reconocimiento al Papa argentino que había llegado del “fin del mundo” para liderar por 12 años, un mes y ocho días a los más de 1.400 millones de fieles que hacen parte de la Iglesia católica.

 

No fue despedido como un hombre poderoso, sino como un “pastor y discípulo de Cristo”, según él mismo había dispuesto en el nuevo Ordo Exsequiarum Romani Pontificis, el libro litúrgico para las exequias de los papas que se publicó a finales del año pasado.

 

Si al inicio de su pontificado había renunciado a vivir en el Palacio Apostólico y a todo tipo de indumentarias y formalismos que no encajaban con su estilo de vida austera y su forma natural de ser y hacerse pueblo con el pueblo, como auténtico “pastor con olor a oveja”; el fin de su servicio a la Iglesia también estuvo marcado por signos de cercanía y sencillez: un ataúd en lugar de tres, sin catafalco —una plataforma elevada en la que era ubicado el féretro del papa fallecido— para quedar a la vista de quienes lo despidieron durante tres días con sus noches, y un lugar especial para los pobres en la misa de las exequias que presidió el cardenal Giovanni Battista Re, decano del colegio cardenalicio. También había dispuesto en su testamento que su sepulcro debía estar “en la tierra, sencillo, sin decoraciones especiales y con la única inscripción: Franciscus”.

 

Para Jorge Mario Bergoglio el poder era servicio, y el centro era la periferia. “Era el papa de la misericordia que siempre estaba al alcance de todos: de los excluidos, los marginados, los ancianos, los prisioneros, los migrantes y los pobres”, afirmó a EL TIEMPO el cardenal hondureño Óscar Rodríguez Madariaga, uno de sus hombres de confianza, a quien confió la coordinación del Consejo de Cardenales que participó activamente en la reforma de la curia romana.

 

Para ese momento, el cardenal Bergoglio llevaba 15 años como arzobispo de Buenos Aires y, antes de viajar al cónclave tras la dimisión de Benedicto XVI, adelantaba los preparativos para su retiro de la esfera pública y eclesiástica. Incluso, ya tenía reservada desde hacía un tiempo la habitación 13 del Hogar Sacerdotal Monseñor Mariano Espinosa, en el barrio de Flores, el mismo donde había nacido y crecido. A sus 76 años era consciente de su inminente llegada al grupo de los Eméritos, toda vez que la edad de jubilación para los obispos y cardenales de la Iglesia católica es a los 75 años, según el Código de Derecho Canónico.

 

Así lo dejó ver desde el día de su elección como 266.º sucesor de Pedro, aquel 13 de marzo de 2013. Sus primeras palabras ante la multitud de fieles que abarrotaban la plaza de San Pedro fueron: “Ustedes saben que el deber del cónclave era dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo”.

 

No obstante, Bergoglio fue elegido papa en la quinta votación de aquel cónclave. El cardenal brasileño Claúdio Hummes (1934–2022), quien se encontraba a su lado, lo abrazó y le susurró: “No te olvides de los pobres”. Acto seguido, cuando el cardenal Giovanni Battista Re, en nombre del Colegio Cardenalicio, le preguntó a Bergoglio: “¿Con qué nombre quiere ser llamado?”, este respondió: “Me llamaré Francisco”.

 

Así, fue el primer papa latinoamericano, el primer papa jesuita y el primero en adoptar su nombre en honor a san Francisco de Asís, el místico que impulsó la renovación de la Iglesia en el siglo XII dejando atrás una vida de privilegios y opulencia para tornarse en un poverello (pequeño pobre), servidor de los pobres y hermano de todas las criaturas.

 

“Quiero una Iglesia pobre para los pobres”. “Nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social”. “Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica”, rubricó en su exhortación apostólica Evangelii gaudium, con la que marcó el rumbo de su pontificado.

 

La preocupación de Francisco por los pobres y por las periferias lo llevaron a emprender auténticas cruzadas a favor de la dignidad humana y de la “cultura del encuentro”, denunciando los sistemas económicos de exclusión e inequidad —“esa economía mata”, decía— y  tendiendo puentes hacia los “descartados” de la sociedad, entre ellos los migrantes, convocando a los países a abrazar políticas para “acoger, proteger, promover e integrar”, cuatro verbos que condensan su legado frente al desplazamiento forzado y la movilidad humana.

 

Su visión de “una Iglesia en salida a las periferias geográficas y existenciales”, lo llevaron a asumir posturas autocríticas para combatir el inmovilismo, pasando “de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera”. Por eso solía repetir: “prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”.

 

Como obispo de Roma abrió las puertas de la Iglesia para que nadie se sintiera excluido. “Dios nos ama como somos”, afirmó durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa, subrayando que la misericordia es el mensaje clave de la evangelización. “La Iglesia es el lugar para todos… ¡Todos, todos, todos!”, repitió y lo hizo repetir varias veces a medio millón de jóvenes. En 2013, en el vuelo de regreso de su primer viaje apostólico fuera de Italia, cuando participó en otra JMJ, la de Río de Janeiro, en rueda de prensa con los periodistas que lo acompañaron, aseveró que “si una persona es gay y busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”. Como pastor y padre, permitió la bendición de parejas del mismo sexo, como quedó estipulado en la declaración Fiducia supplicans publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en diciembre de 2023. Salir al encuentro de todos era su prioridad, sin estigmatizaciones ni prejuicios.

 

Fue tal vez este ímpetu misionero lo que lo llevó a abanderar el cuidado de la ‘casa común’, convencido de que “no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental”, de modo que “las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”, como afirmó en su carta encíclica Laudato si’, que solía regalar a los mandatarios y a los líderes que lo visitaban.

 

El clamor de la Tierra y el grito de los pobres siempre tuvieron un lugar en su corazón de pastor y en su agenda multilateral, lo mismo que su preocupación por la Amazonía. Sus palabras y sus gestos lo confirmaron. Pero también supo comprender el valor y la urgencia de la reconciliación, el perdón y la paz, apostando por la fraternidad y la amistad social —tema de su tercera carta encíclica, Fratelli tutti— y reiterando una y otra vez que “¡toda guerra es una derrota!”. Su preocupación por la paz fue una constante hasta el final de su vida: “el sufrimiento que se ha hecho presente en la última parte de mi vida lo ofrecí al Señor por la paz en el mundo y la fraternidad entre los pueblos”, dejó escrito en su testamento.

 

Con todo, muchos afirman que la fuerza de su liderazgo pastoral y espiritual residía en su capacidad de reconocerse pecador, como lo expresó en no pocas entrevistas. “Soy un pecador en quien el Señor ha puesto los ojos. Mi lema, Miserando atque eligendo (lo miró con misericordia y lo eligió), es algo que, en mi caso, he sentido siempre muy verdadero”, confesó en una entrevista para La Civiltà Cattolica.

 

De ahí que tuvo el valor de afrontar el pecado dentro de la propia Iglesia y asumir posturas de “tolerancia cero” frente a la corrupción, al flagelo de los abusos y al clericalismo, al que calificó como un cáncer para la comunidad cristiana, al tiempo que impulsó su cura en la medida que fue abriendo nuevos espacios de participación y gobernanza a los laicos y a las mujeres, incluso al interior de la curia romana, una senda que se fue afirmando durante los últimos años, al tenor del sínodo de los obispos que tuvo lugar entre 2021 y 2024, un verdadero laboratorio de empoderamiento para la Iglesia de los pobres y de las periferias.

 

Por eso, también fue el Papa que experimentó la oposición dentro de la propia Iglesia y, sin embargo, no escatimó esfuerzos por mantener la unidad y la comunión entre los católicos, sin que eso significara renunciar a sus convicciones.

 

Su pontificado también fue el encargado de sostener la esperanza en tiempos de la pandemia de covid-19 y recordó a los líderes del mundo que “de una crisis no se sale igual: o salimos mejores o salimos peores”.

 

Desde hoy, quienes visiten la tumba de Francisco en la Basílica Papal Santa María la Mayor, la encontrarán junto a la capilla de la Salus Populi Romani, la virgen de su devoción, a la que acudía a rezar antes y después de los 47 viajes apostólicos que realizó a lo largo de su pontificado, y desde mucho antes de ser elegido como el 266.º sucesor de Pedro. Además de la inscripción Franciscus, se podrá contemplar una reproducción de su cruz pectoral: un pastor que camina con sus ovejas, un padre que camina con su pueblo. Una oración antigua que aún se reza en solemnidad de Pentecostés clama al pater pauperum, el ‘padre de los pobres’. Gratitud a Francisco, el papa de las periferias y de los pobres.

 

Publicado en: https://www.eltiempo.com/vida/religion/el-legado-de-francisco-el-papa-de-las-periferias-y-de-los-pobres-3448356

Comentarios bíblicos: El resucitado es el crucificado

[Por: Eduardo de la Serna]

En dos escenas Jesús se aparece a su comunidad otorgando los dones plenos esperados para el final de los tiempos. Por otra parte, se resalta la identidad entre el resucitado con el crucificado en los signos visibles de la cruz, pero – como el discípulo amado – el Evangelio se dirige a quienes creerán sin ver y así alcanzarán la vida plena de Dios…

 

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Francisco e Helder: Sintonia espiritual

[Por: Ivanir Antonio Rampon]

O Papa Francisco, nos seus doze anos de pontificado, realizou muitos gestos simbólicos de intensa força espiritual que foram captados por todo o mundo e divulgados pelos meios de comunicação. Desde o início do seu Pontificado, nos chamou a atenção as impressionantes semelhanças de tais gestos com ações realizadas por Dom Helder Camara e por outros bispos, presbíteros e religiosos que viveram intensamente o espírito do Concílio e/ou assumiram o Pacto das Catacumbas. Entre eles, havia uma profunda sintonia espiritual!…

 

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Imagem: https://www.religiondigital.org/luis_miguel_modino-_misionero_en_brasil/Papa-Francisco-santifica-Helder-Camara_7_2298140171.html