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Eucaristía de clausura del IV Congreso de Teología: Peter Hughes invita a ponerse a los pies de la cruz

(Por: Micaela Díaz)

 

Con cantos de gratitud y símbolos de esperanza, culminó en Lima la Eucaristía de clausura del IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, que este año coincidió con el Congreso Internacional Migraciones, Conflicto, Mujer y Juventud, Cuidado de la Casa Común. La celebración, presidida por el teólogo y sacerdote irlandés Peter Hughes, fue un momento de oración y compromiso, marcado por el recuerdo del maestro Gustavo Gutiérrez, a un año de su Pascua.

 

Con la intensión de agradecer al Dios por la vida, la amistad y el testimonio del discípulo de Jesús, querido hermano, amigo y maestro Gustavo Gutiérrez se celebró la misa, en un ambiente de fraternidad y emoción compartida.

 

Desde los márgenes y la cruz

 

En su homilía, Peter Hughes invitó a los participantes a situarse junto a los crucificados de hoy, “los que se sienten ninguneados, los sobrantes y desechables de esta historia de consumo y de idolatría al dios del dinero”. A partir del Evangelio de Lucas, remarcó que Jesús vino “a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos”, y que este anuncio sigue siendo “una carta magna de su proyecto”, vigente frente a las injusticias actuales.

 

El sacerdote señaló la coincidencia providencial entre el Evangelio proclamado y el último libro póstumo de Gustavo Gutiérrez, Vivir y pensar el Dios de los pobres, publicado pocos meses antes. “Eso es vivir la fe desde la práctica, desde la mística, desde el amor, y pensarla como acto segundo —que es teología— desde la perspectiva de los pobres y de los olvidados”, afirmó.

 

Hughes también se refirió al sufrimiento del mundo contemporáneo, mencionando el conflicto en Gaza como “un nuevo genocidio con todas sus letras”, y confesó el desconcierto de la fe frente a la crueldad: “Nos sentimos con sentimientos difíciles de explicar, una mezcla de frustración, rabia e impotencia que pone en tela de juicio qué significa nuestra propia humanidad”.

 

Desde una perspectiva de fe esperanzada, llamó a los creyentes a “ponerse de pie desde el pie de la cruz con el crucificado, con la víctima inocente Jesús de Nazaret”. “Su muerte cancela para siempre la violencia, el desprecio a la vida, el terror y el miedo, en favor de la fraternidad”, afirmó con tono firme.

 

Antes de un momento de silencio contemplativo, invitó: “Pensemos y compartamos un minuto de silencio… poniéndonos todos desde el pie de la cruz, entrar en el misterio pascual de Jesús que es muerte, pero también vida”.

 

Ofrendas con memoria

 

Durante el ofertorio, los participantes presentaron diversos signos de los días compartidos: el libro de Gutiérrez Libertad y esperanza; el telar confeccionado durante el Congreso, símbolo de las voces y realidades entrelazadas; y una fotografía de Gustavo, “cuya sonrisa nos ilumina y cuya palabra sigue acompañando las marchas de su pueblo”.

 

También se elevaron pañuelos de colores que representaban “los rostros de las mujeres, los niños, los jóvenes, los pueblos en su inmensa diversidad, las comunidades y la naturaleza que buscan reconocimiento y dignidad”.

 

El gesto de anudar los pañuelos en un círculo expresó la decisión de seguir tejiendo esperanza: “Que este gesto mantenga viva la memoria, la fuerza del amor y la presencia expansiva de Gustavo entre nosotros”, se proclamó en la liturgia.

 

Peticiones por la vida y la sinodalidad

 

Las oraciones de los fieles recogieron los clamores del continente: por los migrantes expulsados de sus tierras, por las víctimas de exclusión y violencia, por los jóvenes y por una Iglesia “que siga caminando en el proceso de reforma y conversión que propone la sinodalidad”. También se pidió por “una teología que mantenga viva la opción preferencial por los pobres y promueva el cuidado de la tierra y de toda vida”.

 

Envío a la acción

 

Al finalizar la misa, se compartió el mensaje final del IV Congreso de Teología, reafirmando la fidelidad a Jesús de Nazaret y su Evangelio “en el contexto de un capitalismo de guerra, genocidios y colapso socioambiental”. Los participantes enviaron además una carta al Papa León XIV, agradeciendo sus recientes mensajes y reiterando el compromiso con una Iglesia sinodal y comprometida con los pobres.

 

En las palabras finales, Peter Hughes recordó el carácter práctico del legado de Gutiérrez: “En los últimos meses de su vida, Gustavo siempre preguntaba: ‘¿Qué haces? ¿A qué te dedicas?’”. Y concluyó: “Estamos enviados por el Señor a la periferia, a la Galilea de estos días, para proclamar un Pentecostés nuevo”.

 

Con cantos de esperanza y una bendición final, la comunidad celebró el cierre de este histórico encuentro, entretejido con fe y memoria.

 

El teólogo Jon Sobrino honra a Gustavo Gutiérrez y recuerda a los mártires de El Salvador

(Por: Micaela Díaz)

 

 

En el  IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, el teólogo jesuita Jon Sobrino participó en el homenaje a Gustavo Gutiérrez, fundador de la Teología de la Liberación, con una reflexión sobre la presencia de Dios en la historia de los pueblos y el testimonio de los mártires de El Salvador.

 

Sobrino evocó palabras de su hermano jesuita Ignacio Ellacuría, asesinado en 1989 junto a otros compañeros de la UCA, recordando que “hay quienes aceptan que hay Dios, una ultimidad real y personal”. En ese sentido, señaló con emoción: “Yo he visto en Gustavo Gutiérrez algo de eso último, de Dios”.

 

El teólogo subrayó que, tanto en la vida como en la teología, la presencia de Dios se manifiesta en la cercanía a los pobres, en la compasión y en la búsqueda de justicia, pilares que inspiraron la obra de Gutiérrez y de toda una generación de teólogos comprometidos con la realidad latinoamericana.

 

Romero: el paso de Dios por El Salvador

 

Durante su intervención, Jon Sobrino rememoró la relación entre Ellacuría y monseñor Óscar Arnulfo Romero, mártir y santo de los pobres. Recordó un texto escrito por Ellacuría tras el asesinato del arzobispo, donde afirmaba que el pueblo salvadoreño “nunca había sentido a Dios tan cerca”.

 

“Con Monseñor Romero”, dijo Sobrino citando a Ellacuría, Dios pasó por El Salvador”. El teólogo compartió tres frases de Romero que, a su juicio, condensan su legado profético.
La primera: “Me alegro, hermanos, de que la Iglesia sea perseguida”.
Sobrino explicó que estas palabras, lejos de expresar resignación, revelan la fidelidad del Evangelio en medio del sufrimiento del pueblo: “Sería muy triste que en un país con tantas injusticias y asesinatos, a la Iglesia no le tocara nada de eso”.

 

La segunda, pronunciada el 23 de marzo de 1980, víspera de su asesinato, fue su último clamor: “En nombre de Dios, en nombre de los lamentos de este sufrido pueblo cuyos clamores suben hasta el cielo, les suplico, les ruego, les ordeno: ¡cese la represión!”.

Y la tercera, la más conocida y quizá más cierta hoy que nunca: “Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

 

Teología desde los mártires

 

Sobrino afirmó que el pensamiento de Gustavo Gutiérrez, Ellacuría y Romero sigue iluminando la fe de los pueblos latinoamericanos. “Ellos mostraron que Dios no se encuentra lejos ni en los templos, sino en la historia, en los pobres y en los que luchan por la vida”, expresó.

 

El homenaje cerró con un largo aplauso de los participantes del Congreso, reunidos en Lima bajo el lema Horizontes de liberación, tejiendo esperanzas desde abajo, quienes reconocieron en las palabras de Sobrino una invitación a mantener viva la memoria de los profetas que, con su vida y su muerte, revelaron el rostro de un Dios que camina con los pueblos de América Latina.

 

 

Leonardo Boff rinde homenaje a Gustavo Gutiérrez: “La teología de la liberación tenía que nacer de ti”

(Por: Micaela Díaz)

 

 

En el IV Congreso Continental de Teología, durante el homenaje a Gustavo Gutiérrez, el teólogo brasileño Leonardo Boff ofreció un testimonio lleno de afecto y memoria. Considerado uno de los principales compañeros de ruta del fundador de la Teología de la Liberación, Boff recordó a Gutiérrez como “un entrañable amigo” y “una figura genial que dio centralidad a los pobres en la reflexión teológica”.

 

“Conocí a Gustavo a inicios de los años 70, en el primer encuentro de teólogos latinoamericanos que tuvimos que realizar en Estados Unidos, porque en toda América Latina había dictaduras”, relató Boff. Aquel encuentro marcó el inicio de una relación fraterna y de una alianza teológica que transformaría la manera de hablar de Dios desde la realidad de los oprimidos.

 

“Le dije al principio: la teología de la liberación tenía que nacer de ti. Porque tú eras un mestizo, más bien un indígena, pequeño, enfermo, cojo… tú habías vivido en tu piel la opresión. Por eso podías hablar de liberación”, recordó Boff.

 

La teología que nace desde los pobres

 

Boff subrayó que la novedad de Gutiérrez consistió en situar a los pobres como sujetos de la reflexión teológica. “Él formuló por primera vez una teología que da centralidad a los pobres, no individualmente, sino como una gran colectividad”, señaló. “Por eso su punto de partida es la opción por los pobres y contra la pobreza que Dios no quiere”.

 

El pensador brasileño resaltó además que la teología de la liberación “no tiene a Marx como padre ni como padrino”, sino que “una teología inicialmente espiritual que mira al pobre como un Cristo sufriente, como alguien que renueva la vía crucis de Jesús que tiene más estaciones de que aquella que Él vivió cuando estaba sufriendo en Jerusalén”.

 

“El primer momento de la teología no es hablar sobre Dios, sino hablar a Dios —dijo Boff—. No desde la abstracción, sino desde los rostros humillados y ofendidos de los pobres”.

 

Teología encarnada en la historia

 

El autor de Jesucristo liberador recordó que tanto él como Gutiérrez desarrollaron sus obras casi simultáneamente, movidos por un mismo espíritu: “Parecía que el Espíritu del mundo nos hubiera tomado para hablar de la liberación. Gustavo escribía Teología de la liberación y yo, Jesucristo liberador; era el mismo aliento de fe y esperanza en medio de las luchas de los pueblos”.

 

Boff señaló la dimensión autobiográfica de la obra de Gutiérrez: “Desde joven sufrió enfermedades, pero también aprendió a sufrir con los demás. Su teología nació del dolor y la esperanza, de la experiencia viva de los oprimidos”.

 

Mencionó tres libros que resumen esa espiritualidad: Beber en su propio pozo, El Dios de la vida y Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente.

 

Liberación, vida y cuidado de la Tierra

 

Para Boff, la madurez del pensamiento de Gutiérrez lo llevó a ampliar su horizonte hacia una “teología de la vida”, ecológica y humanista: “Habló del Dios de la vida porque comprendió que la vida está amenazada: la vida de los pobres, de la humanidad y de la Madre Tierra”.

 

El teólogo brasileño conectó así el legado de su amigo con el ideal andino del buen vivir: “Nos enseñó que la economía no es acumulación, sino comunión; que debemos cuidar la Pachamama, vivir en armonía con la naturaleza, con la sociedad y con nosotros mismos”.

 

“Nacimos para brillar”

 

Boff concluyó afirmando que la Teología de la Liberación “nació en América Latina, pero se expandió al mundo entero”, con expresiones en África, Asia y Europa. “Para cada opresión —dijo— su correspondiente liberación”, de la mujer, de los pueblos indígenas, de la naturaleza, de todos los crucificados de la historia.

 

Al cerra su intervención evocó la presencia espiritual de su amigo: “Gustavo Gutiérrez está aquí, presente, posiblemente sonriendo, haciendo chistes con el espíritu fino que tenía”.

 

“Lo recordamos como un amigo inolvidable y que queremos estar juntos y llevar adelante lo que nos ha legado en la teología de la liberación: el amor de los pobres en los cuales encontramos el Cristo sufridor y que clama por resurrección, y vamos a luchar a pesar de todas las dificultades para que se cree espacio de libertad, espacio de respiración, espacio donde la persona puede sentirse humana, amada y capaz de amar y tener la alegría de vivir, porque si nacimos en el corazón de las grandes estrellas rojas, si nacimos allá, no es para vivir sufriendo en este mundo, sino nacimos para brillar”.

 

 

Memoria agradecida y compromiso vivo: homenaje a Gustavo Gutiérrez en el IV Congreso Continental de Teología

(Por: Micaela Díaz)

 

Teólogos, amigos y discípulos se reunieron para rendir homenaje al padre Gustavo Gutiérrez, a un año de su pascua. “Nuestro querido hermano, maestro y profeta de la vida”, así fue presentado por la moderadora de la mesa, quien recordó que su legado “sigue inspirando la fe comprometida de tantos hombres y mujeres en América Latina y en el mundo”.

 

El homenaje fue definido como “una conversación entre amigos, amigas que han compartido camino con Gustavo y que siguen creyendo que la fe sin compromiso con la vida, y especialmente con los pobres, no es una fe cristiana”. En la mesa participaron Leonardo Boff, Jesús Cosamalón, Yolanda Díaz, Edmundo Alarcón Caro, Carmen Lora, y se compartió también un mensaje del teólogo jesuita Jon Sobrino desde El Salvador.

 

Leonardo Boff: “Gustavo fue un entrañable amigo, un genio con alma de pueblo”

 

El teólogo brasileño Leonardo Boff abrió la mesa recordando a su compañero de ruta desde los inicios de la Teología de la Liberación. “Estoy feliz de poder participar en esta celebración de ese entrañable amigo que hace un año cayó en los brazos de Dios. Gustavo Gutiérrez era un entrañable amigo”, expresó.

 

Boff relató su primer encuentro con Gutiérrez en los años setenta, en un congreso de teólogos latinoamericanos realizado “en el corazón del imperio”, en Estados Unidos, debido a las dictaduras en la región. Desde entonces, dijo, se estableció una amistad profunda: “Le dije a Gustavo que la teología de la liberación tenía que nacer de él, porque era un mestizo, más bien un indígena; pequeño, cojo, con una pierna más corta… porque vivió en su piel lo que es la opresión”.

 

Para Boff, el aporte de Gutiérrez fue “crear otro tipo de hacer teología, una reflexión crítica de la praxis histórica a la luz de la Palabra de Dios”. Y añadió: “Gustavo inauguró un nuevo acercamiento al oficio teológico. Daba centralidad a los pobres, no individualmente, sino como una colectividad: las grandes mayorías víctimas de un sistema que produce pobreza”.

 

Recordó que, pese a la persecución sufrida por los teólogos de la liberación, “Gustavo fue siempre fiel a su compromiso con los pobres, vivió con ellos, en una extrema pobreza”. Subrayó que su espiritualidad no se basaba en el marxismo, sino en la experiencia del Cristo sufriente: “Veía en la situación del pobre la presencia del Cristo crucificado que clama por resurrección”.

 

Boff repasó también la dimensión histórica del pensamiento de Gutiérrez: “La Teología de la Liberación nació en Petrópolis, en 1964. Fue Gustavo quien propuso hacer una teología como reflexión de la praxis histórica”. Para él, esa teología se convirtió en una fuerza universal: “Se expandió a África, Asia, Europa; se ha hecho una teología popular. Pocas veces en la historia se inventan escuelas teológicas, y ahora se ha creado una propia de América Latina”.

 

Con emoción, concluyó: “Gustavo Gutiérrez será el primer gran doctor de la teología latinoamericana. Tiene claros signos de santidad personal, de humildad, de oración. Fue un representante de los pobres de la tierra, los amó hasta el final. Los que se fueron no están ausentes, apenas son invisibles. Gustavo está aquí presente”.

 

Jesús Cosamalón: “Conocimos al amigo, no al teólogo”

 

El historiador y exintegrante del grupo parroquial “Nueva Semilla”, Jesús Cosamalón, compartió recuerdos de los años en que Gutiérrez fue párroco en Cristo Redentor, en el barrio limeño del Rímac. “El Gustavo que conocimos era el amigo”, aseguró. “Convocó a jóvenes recorriendo el barrio, tocando puertas, invitando a formar comunidad”.

 

Recordó al sacerdote cercano, que jugaba básquet y conversaba de fútbol, pero sobre todo al hombre de fe que “vivía con apasionamiento”. Narró también un episodio doloroso: “Acompañamos a una familia que perdió a su hijo. La madre le preguntó a Gustavo: ‘¿Por qué?’ Y él respondió simplemente: ‘No lo sé’. Esa fue su humildad: no pretendía explicar el misterio del dolor”.

 

Cosamalón resumió el impacto que Gutiérrez tuvo en su generación: “Nos ayudó a reencontrarnos con un Dios vivo, presente en la historia. Nos enseñó a mirar los signos de esperanza en medio de las dificultades, a ser testigos de esperanza en tiempos de crisis”.

 

Yolanda Díaz: “Nos enseñó a crear signos de esperanza”

 

Desde Chiclayo, Yolanda Díaz, educadora y fundadora del Centro Esperanza, destacó que Gustavo “nos hacía buscar en la realidad motivos para creer”. Recordó su enseñanza sobre la perseverancia: “Nos decía que había una bienaventuranza jamás escrita: felices los tercos, felices aquellos que a pesar de las dificultades están allí para cuando lleguen las oportunidades”.

 

Díaz explicó una de las claves que Gutiérrez les dejó: “Nos decía que en la intersección entre Dios y el pueblo está la comunidad. En ella alimentamos la fe y reflexionamos sobre nuestra manera de estar en la historia”. Para ella, el legado de Gustavo fue “una espiritualidad laical que da sentido a la vida y genera signos de esperanza”.

 

Jon Sobrino: “Nos defendió a nosotros, los pobres”

 

En un mensaje grabado desde El Salvador, el jesuita Jon Sobrino recordó sus conversaciones con Gutiérrez y su amistad con monseñor Óscar Romero. “Gustavo me enseñó que la teología de la liberación tenía que ver con realidades concretas”, expresó. Recordó las palabras de Romero: “Nos defendió a nosotros, los pobres… y por eso lo mataron”. Sobrino destacó esa conexión entre la verdad, la defensa de los pobres y la cruz, núcleo de la fe compartida con Gutiérrez.

 

Edmundo Alarcón Caro: “Su vida sacerdotal inspiró la mía”

 

El sacerdote y docente Edmundo Alarcón Caro relató su encuentro con Gutiérrez en los años setenta, cuando era seminarista: “Su claridad explicativa, su rapidez mental, su agudeza para desvelar los textos bíblicos… me abrieron un universo teológico nuevo”. Años después, Gutiérrez lo invitó a integrarse a la UNEC, recordándole que “el sacerdote de hoy tiene que entrar en el mundo universitario, donde los jóvenes te exigen y te ayudan a actualizarte”.

 

De él aprendió que “es importante tener una vida comunitaria con los pobres para que las reflexiones no se queden en el aire”. Y agregó: “Gustavo siempre te dejaba desafíos. Decía que el equilibrio real lo hacen los pobres, que caminan sobre una cuerda que se bambolea entre la vida y la muerte”.

 

Recordó su delicadeza y atención a los demás: “Le pedí que leyera mi tesis doctoral y, para mi sorpresa, lo hizo. Me devolvió el texto con correcciones y recomendaciones. Ese era Gustavo: siempre atento a los detalles”.

 

Carmen Lora: “Mirar lejos, con los pies en la tierra y siendo amigo de los pobres”

 

La directora de la revista Páginas, Carmen Lora, cerró la mesa con una reflexión desde las palabras mismas de Gutiérrez. “He escogido citas de Gustavo, especialmente de Teología de la liberación, Mirar lejos, Beber en su propio pozo y Vivir y pensar el Dios de los pobres”, dijo.

 

Resaltó tres rasgos esenciales de su legado: “Su capacidad de mirar lejos, pero desde el aquí y ahora; su convicción de que conocer la realidad es para transformarla; y una espiritualidad arraigada en el mensaje de Jesús”.

Recordó la advertencia de Gutiérrez: “La Iglesia de América Latina requiere unir sus fuerzas y no desgastarlas. Podrá así coger la oportunidad de una nueva evangelización que se haga en solidaridad con los más pobres e insignificantes”.

 

Lora subrayó su espiritualidad: “Gustavo nos enseñó que la palabra del Señor es novedad permanente, gracia que quiebra inercias. La teología será un hablar enriquecido por un callar”. Y concluyó evocando su fe inquebrantable en la vida: “En tiempos de guerra y crueldad, su invitación sigue siendo mantenernos en pie junto a la cruz, sin arredrarnos ante la muerte injusta”.

 

Legado que sigue inspirando

 

El homenaje concluyó con palabras de gratitud: “Este acto de memoria agradecida es también afirmación de nuestro compromiso por seguir encarnando una teología que se hace vida y buena noticia”, expresó la moderadora. “Como decía Gustavo, anunciar la buena noticia es hacer presente a Dios en medio de su pueblo”.

 

 

 

Mensaje del IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña: «Nadie quede afuera de la fiesta y del encuentro»

(Por: Micaela Díaz)

 

Bajo el lema “Horizontes de liberación, tejiendo esperanzas desde abajo”, más de 200 personas provenientes de distintos países de América Latina y el Caribe, Europa, Estados Unidos y Canadá se reunieron en Lima, Perú, para participar del IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, organizado por Amerindia, el Instituto Bartolomé de las Casas (IBC) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

 

El encuentro se realizó a un año de la muerte del maestro Gustavo Gutiérrez, “Tomacito de América Latina, suma criolla de la liberación”, como lo definió Pedro Casaldáliga. Inspirados por su legado, las y los participantes compartieron sus reflexiones, sueños y compromisos en torno a los desafíos actuales de la Iglesia y la sociedad.

 

“Como hilos de muchos colores que embellecen una trama común, compartimos la riqueza de los diversos saberes, culturas y lenguajes. Hicimos presente la realidad geopolítica, ambiental, social y eclesial actual, atentos al clamor de los pobres y de la tierra”, expresa el mensaje final del Congreso.

 

Que el Espíritu nos mantenga en los pasos de Jesús

 

Durante las jornadas, se recorrió el movimiento de Jesús, la tradición teológica de América Latina y el Caribe y los procesos de liberación que los pueblos siguen gestando “comunitariamente y desde abajo, como expresión de una sociedad alternativa, donde sea posible la vida”.

 

En un contexto en el que se vive “un capitalismo de guerra, genocidios, colapso socioambiental, crimen organizado, crecimiento de extrema derechas y fundamentalismos religiosos”, las y los participantes ratificaron su compromiso con el Evangelio y las luchas de los pueblos: “Reafirmamos nuestra fidelidad a Jesús de Nazareth y su Evangelio, participamos de procesos eclesiales sinodales involucrados con las prácticas de liberación de nuestros pueblos”, señala el texto.

 

El mensaje retoma también una cita del Papa León XIV en referencia al discurso del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, recalcando la urgencia de “un compromiso colectivo y solidario para revertir la tendencia deshumanizadora de las injusticias sociales y promover el desarrollo humano integral”.

 

“Que el Espíritu nos mantenga en los pasos de Jesús, junto con los profetas y mártires de nuestra América, comprometidos en el cuidado de nuestra Casa Común, anudando las resistencias y esperanzas de nuestros pueblos y comunidades para posibilitar un mundo más humano y fraterno donde nadie quede afuera de la fiesta y del encuentro”, expresan los participantes al concluir su mensaje, dejando ver su deseo de esperanza compartida.



 

El IV Congreso Continental de Teología envía mensaje al Papa León XIV: “La paz sea posible”

(Por: Micaela Díaz)

Más de 200 participantes de América Latina y el Caribe, Europa, Estados Unidos y Canadá se reunieron en Lima en el IV Congreso Continental de Teología, bajo el lema “Horizontes de liberación, tejiendo esperanzas desde abajo”. El encuentro, organizado por Amerindia, Amerindia, el Instituto Bartolomé de las Casas (IBC) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Se realizó a un año del fallecimiento del maestro Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación.

 

En una carta dirigida al Papa León XIV, los teólogos y teólogas expresaron su gratitud por la Exhortación Apostólica Dilexit te y por el discurso en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, resaltando la sintonía de estos mensajes con los clamores y luchas de los pueblos.

 

“Querido León XIV, hermano en la fe, obispo de Roma: queremos agradecerte de corazón la Exhortación Apostólica Dilexit te y el discurso en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares”, expresan en su mensaje.

 

Lucha por la justicia y el cuidado de la Casa Común

 

El texto remarca la urgencia de mantener viva la opción preferencial por los pobres en un contexto sonde se enfrenta “el capitalismo de guerra, genocidios, colapso socioambiental, crimen organizado, crecimiento de las extremas derechas y fundamentalismos religiosos”. Frente a este escenario, los participantes manifestaron su compromiso decidido y radical con la justicia y el cuidado de la Casa Común, manifestando que la Teología de la Liberación “un momento del proceso por medio del cual el mundo es transformado abriéndose al don del Reino”.

 

Los participantes manifestaron su comunión con una Iglesia sinodal, al servicio de un mundo más humano, justo y fraterno, donde “la paz sea posible”.

 

“Que el Espíritu te bendiga y conduzca tu ministerio como un servicio a la unidad, la paz y la justicia”, concluye la carta, expresión de un caminar esperanzado y comprometido desde los pueblos y comunidades de base del continente.

Tejiendo esperanzas desde abajo: miradas y desafíos desde el Congreso Continental de Teología

(Por: Micaela Díaz)

Participantes del IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña compartieron sus reflexiones sobre los desafíos y horizontes de la teología y lo que se va tejiendo durante el encuentro, que lleva por lema: “Horizontes de liberación. Tejiendo esperanzas desde abajo”.

 

Esperanza desde abajo

 

Geraldina Céspedes, de República Dominicana, expresó con entusiasmo: “Nuestro cuarto Congreso Continental de Teología ha arrancado con mucho ánimo, con mucha fuerza y en una atmósfera de esperanza desde abajo”. Resaltó que el encuentro quiere “responder a los gritos de los más pobres y de la Madre Tierra”, en un clima fraterno y sororal que impulsa la búsqueda de caminos para la Iglesia latinoamericana.

https://youtu.be/fWSOE7mbwvU

 

Desafíos globales y mirada desde abajo

 

Desde Chile, Óscar Torres habló sobre la importancia de profundizar en los grandes desafíos del presente: “Las exposiciones apuntan al dilema central de la gran incertidumbre global en que estamos sometidos y los grandes peligros de la guerra y la destrucción del planeta”. Añadió que, aunque el trabajo “desde abajo” es esencial, también “puede ser nuestro techo si no logramos ampliar la mirada hacia las estructuras del poder mundial”.

https://youtu.be/A0XZB8wGPIo

 

Juventud y luchas de los pueblos

 

Por su parte, Rosalina Nájera, de Guatemala, compartió la emoción de participar en este proceso que le permite “tener una visión general de nuestras luchas a nivel latinoamericano”. Señaló que este espacio le ayuda a “comprender la realidad de los pueblos y las luchas” y a reencontrarse con “un Jesús que se entrega, que está con los pobres y los humildes”.

https://youtu.be/YErUgg7NXwk

 

Pequeñas historias que tejen esperanza

 

Carmen Balguerías, misionera en la Amazonía peruana, destacó el valor de la experiencia vivida: “Estoy muy ilusionada por presenciar toda la trayectoria de la teología latinoamericana y el legado del que estoy siendo testigo”. Para ella, el Congreso es una oportunidad de “enriquecerse y aplicar ese legado en la actualidad”, aprendiendo de las pequeñas historias que “van tejiendo esperanza desde los territorios”.

https://youtu.be/iaIDSm6Yeak

 

Teólogos latinoamericanos invitan a redescubrir a Jesús y hacer teología desde la realidad

(Por: Micaela Díaz)

 

 

 

Durante el segundo panel del IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, tres reconocidos teólogos latinoamericanos: Eduardo Arens, Luiz Carlos Susin y Francisco Aquino Júnior, compartieron reflexiones sobre los caminos actuales de la teología en América Latina y el Caribe. Las ponencias, se centraron en el Movimiento de Jesús desde el Evangelio, la Tradición teológica latinoamericana y el Método teológico. Coincidiendo en un mismo llamado: volver a la fuente viva de Jesús de Nazaret y hacer teología desde la realidad y las luchas de los pueblos.

 

 

Eduardo Arens: “Volver a Jesús de Nazaret, el gran ausente”

 

 

El teólogo peruano Eduardo Arens inició su exposición señalando que el mundo posmoderno vive una crisis de sentido, marcada por el individualismo, el consumismo y la desconfianza. Frente a ello, propuso mirar al Evangelio como alternativa: “Jesús encarnaba una humanidad que vivió en su sencillez, despojada de todo ropaje que impide ser transparente, auténtico y acogedor”.

 

Arens hizo hincapié en que la figura de Jesús ha sido muchas veces “mitificada y divinizada”, lo que ha llevado a perder su humanidad. “Jesús, el hijo de María, el Galileo, vivió y resucitó y sigue viviendo en lo que representaba y encarnaba: una vida nueva”, expresó. El biblista insistió en que el Jesús histórico debe volver a ser el referente de la fe cristiana: “Tomar como referente a Jesús supone conocer bien a este Jesús de Nazaret… me temo que este Jesús, el que se encarnó en el mundo, no lo tomamos en serio porque incomoda”.

 

Para Arens, el mensaje de Jesús sigue siendo revolucionario por su amor incondicional y su opción por la fraternidad: “Jesús puso en primer plano a las personas, no a la religión ni al culto. El amor que predica es gratuito, incondicional y sin esperar nada a cambio”. El teólogo concluyó con una exhortación a recuperar la sencillez y la humanidad de Jesús como modelo para el mundo actual: “Si no volvemos a nuestra fuente, la Iglesia está condenada a quedarse en los archivos o en los museos como piezas arqueológicas. Jesús es el gran ausente que debemos redescubrir”.

 

 

Luiz Susin: “El cristocentrismo es lo más original de nuestra teología”

 

 

En su ponencia sobre la Tradición teológica latinoamericana, el brasileño Luiz Carlos Susin señaló que el rasgo más original de la teología en el continente es su cristocentrismo, centrado en el Jesús de Nazaret. “Nuestro modo de practicar la fe es el seguimiento del maestro Jesús, su principal título, el primer título que aparece en el Evangelio”, afirmó.

 

 

Susin explicó que este seguimiento tiene implicaciones históricas y humanas: “Jesús nos enseña a dar atención a los signos de los tiempos, y esos signos son también signos ecológicos, signos de los espacios, de los territorios, de los lugares”.

 

 

El teólogo franciscano hizo un llamado a volver a “los espacios donde es posible la vida”: “No es en el espacio del grande universo ni en el espacio virtual digital, sino en el espacio de la casa, de la comunidad, donde el cuerpo pueda caber”.

 

 

Invitó a mantener viva la esperanza en medio de los desafíos actuales: “En tiempos muy desafiadores hay que confiar en el Espíritu y en el Cristo resucitado que nos invita también a la esperanza. El principio liberación y el principio misericordia se unen al principio esperanza; esos tres son hermanos gemelos y hay que tenerlos siempre presentes”.

 

 

Francisco Aquino Júnior: “La teología latinoamericana se hace desde abajo”

 

 

El también teólogo brasileño Francisco Aquino Júnior abordó el tema del Método teológico, centrando su reflexión en las características fundamentales de la teología latinoamericana. “Desde el principio se ha subrayado que la teología de la liberación no trata solo de doctrinas o textos, sino de explicitar lo teologal de la realidad”, explicó.

 

 

Aquino Júnior resaltó tres rasgos esenciales de esta corriente: su enfoque en lo teológico de la realidad, su carácter práctico y su lugar social. “Más que preocuparse por textos o conceptos, la teología de la liberación se ocupa de la realización histórica de la salvación”, dijo. Asimismo, compartió que esta es una “teología de la praxis”, que busca “colaborar en la realización histórica del reinado de Dios en el mundo”. Remarcó también que “la salvación y el reinado de Dios se van manifestando desde abajo, como se hizo en la praxis de Jesús”.

 

 

El teólogo recordó que el lugar de la teología no es neutro ni abstracto, sino situado: “Dios actúa en el mundo desde abajo; quiere salvar a todos, pero lo hace desde los últimos de este mundo”. Concluyó señalando que la teología latinoamericana conserva su identidad al mantenerse fiel a esa opción: “Todas las teologías de la liberación se enfrentan con la realidad, son teologías de la praxis y se hacen desde y al servicio de los pobres. Esa es su especificidad y su fuerza”.

 

 

 

 

La Cosecha de la primera jornada del IV Congreso Continental de Teología: tejer historias, resistencias y esperanza

(Por: Micaela Díaz)

Durante el IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, se celebró la Cosecha del día, guiado por el equipo de Bendita Mezcla, se transformó en un momento simbólico y comunitario, donde la metáfora del tejido se hizo acción, memoria y esperanza compartida.

 

“¿Cuántas veces hemos hecho talleres con metáforas sobre el tejido y no tejíamos realmente?”, se preguntó Francisco Bosch, facilitador del encuentro, invitando a unir símbolo y materialidad, pensamiento y gesto. Así comenzó un ejercicio de espiritualidad encarnada que recuperó la imagen del tejer como signo de comunión, resistencia y narración.

 

Durante la dinámica, las y los participantes contemplaron imágenes de tejidos, símbolo que evocaba historias bordadas por mujeres arpilleras de Chile y comunidades repatriadas de El Salvador. En esos tejidos se entrelazaban relatos de luchas, resistencias y esperanzas, incluyendo los bordados de las madres buscadoras de México que, con hilo y aguja, plasman la ausencia de sus seres queridos desaparecidos.

 

Entre las historias compartidas sobre salió la de Diego Maximiliano Rosas Valenzuela, desaparecido a los 16 años en el Estado de México en 2015. Su madre, Verónica, ha transformado el dolor en oración y gesto de reconciliación: “Diego es paz, Diego es libre, Diego es hijo de Dios… Adrián también es hijo de Dios”, dijo refiriéndose al joven que lo secuestró. De esta manera el tejido se volvió posibilidad de perdón y humanidad.

 

El momento recordó también la sabiduría andina del tejer que, además de crear, comunica con el origen. “Tejer en los Andes no es solo tejer —se explicó—, es sostener un diálogo con el cosmos y atrapar la información del universo en un manto que protege de la amenaza del olvido”.

 

Desde esta inspiración, los grupos del Congreso compartieron sus nudos y hilos temáticos: En la dimensión eclesial, se denunciaron el abuso de poder y la pérdida de alegría en la vida eclesial. En la dimensión digital, se advirtió sobre la manipulación informativa y la brecha generacional.

 

En la dimensión cultural, se recordó la masacre de 2022–2023 en Perú y la persistente discriminación racial y de clase. En la dimensión política, se señaló la corrupción y la estigmatización de las víctimas. En la dimensión nueva, se mencionaron la ausencia de jóvenes, la crisis de los vínculos comunitarios y la urgencia de una ética del cuidado.

 

Cada grupo fue invitado a tejer un hilo en un gran manto simbólico que será entregado al final del Congreso, como homenaje al maestro Gustavo Gutiérrez, inspirador de esta tradición teológica que sigue urdiendo liberación desde los pueblos.

 

“El oficio de hacer teología en América Latina es artesanal”, se recordó al cierre. “No puede dejar de lado el rostro de Cristo presente en las personas concretas, en los ríos, en las montañas, en las comunidades”.

 

El encuentro concluyó entre cantos y gestos de gratitud, reiterando que tejer la vida es una tarea teológica, política y espiritual. Una invitación a no olvidar, a seguir hilando esperanza en medio del dolor, y a inaugurar —como decía el canto final— talleres donde viva lo diverso, refugios de la esperanza, lugares de nacimiento donde nadie quede fuera de la fiesta y del encuentro.

 

 

 

 

En el IV Congreso Continental de Teología, un rito maya conectó a los participantes con la espiritualidad ancestral

(Por: Micaela Díaz)

En el segundo día del IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, los más de 200 participantes vivieron un momento de conexión espiritual a través de un rito maya, guiado por la invocación: “Dios que habita en el agua, en el viento, en la montaña, en el ser humano, en el pájaro y en las estrellas”.

 

El rito inició con la indicación de ponerse de pie y orientarse según los puntos cardinales, cada uno representado por un color y un significado específico. “El oriente se expresa desde el color rojo. Es la salida del sol, la energía de nuestro Dios quien da la vida. Es el deseo de vivir bien con la dignidad de una criatura de la madre Tierra”, explicó el guía del rito.

 

El occidente, representado con el color negro, simbolizó el descanso y la reflexión sobre las luchas históricas por la justicia y la defensa de los bienes naturales. “Pedimos al gran Ahau que nos ilumine para poder escoger siempre el bien, la justicia, la fraternidad y la sororidad”, afirmó durante la reverencia.

 

El norte se manifestó con el color blanco, recordando la presencia de los antepasados y sus enseñanzas. Los participantes se sintieron acompañados por figuras como Gustavo Gutiérrez, monseñor Ángel Angelelli, Pedro Casaldáliga, Chico Méndez, Berta Cáceres y Dorothy Stang, entre otros, así como por los mártires del Quiché y las víctimas de conflictos globales. “No estamos solos. Sus deseos, sus sueños, sus luchas se deben cumplir también en nosotros”, resaltó la guía.

 

El sur, representado por el color amarillo, simbolizó la fertilidad de la cosecha y la continuidad de la naturaleza y los sueños humanos. El centro se expresó con los colores azul y verde, evocando el cielo, la Pachamama y la persona completa en relación con su creador. “El cielo y la tierra, arriba y abajo, delante y detrás, nuestro Dios, corazón del cielo y corazón de la tierra, nos rodea totalmente. Está presente siempre con nosotras y nosotros”, concluyó la ceremonia.

 

El momento orante culminó con la danza, siguiendo el legado de los abuelos y abuelas mayas. Con esta ceremonia, los participantes del congreso reforzaron los saberes ancestrales, la conexión con la naturaleza y la espiritualidad como ejes de reflexión en la teología latinoamericana y caribeña.