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P. Anderson Pedroso: “La universidad no puede estar aislada del mundo, sobre todo del mundo que sufre”

El presidente de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (ODUCAL) valoró la primera visita del Papa León XIV a Uruguay como un gesto de cercanía con América Latina y una invitación a mantener viva la misión educativa de la Iglesia.

La primera visita apostólica del Papa León XIV a América Latina, desde el inicio de su pontificado, representa mucho más que un recorrido por distintos países. También constituye una oportunidad para renovar el diálogo entre la Iglesia, la sociedad y el mundo académico, de esta manera lo expresó el padre Anderson Pedroso, durante una entrevista concedida en el contexto del segundo día de la visita del Pontífice a Uruguay, el sábado 7 de noviembre.

Al reflexionar sobre el encuentro del Santo Padre con representantes del mundo educativo en la Universidad Católica del Uruguay, el sacerdote valoró especialmente que el Papa haya elegido comenzar su acercamiento al continente por un país con una marcada historia de secularización. “Yo creo que el primer punto es ese: el Papa elige llegar, entrar o volver a América Latina por la puerta que es Uruguay, como un gesto de cariño, un gesto de confianza y un gesto de coraje también”, señaló.

Para el entrevistado, la presencia del Papa León XIV en este espacio universitario confirma que la educación constituye uno de los caminos fundamentales para que la Iglesia dialogue con la sociedad, incluso en contextos culturales donde la expresión religiosa ha cambiado. “Tenemos que estar presentes en la sociedad de la manera que sea posible y sobre todo a través de la educación, que es un bien o un servicio prestado a todas las personas, a toda una sociedad”, dijo.

Universidad que mira las periferias

El sacerdote jesuita, quien también es rector de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, en Brasil, consideró valioso que la agenda del segundo día de la visita papal comenzara en los barrios periféricos de Borro y Casavalle, antes de continuar en la Universidad Católica del Uruguay.

A su juicio, esta secuencia expresa una continuidad con el testimonio del Papa Francisco y, al mismo tiempo, refleja la propia experiencia misionera del Pontífice, quien fue obispo de Chiclayo, en Perú.

“Más que un gesto de caridad es un gesto de importancia, hay que mirar y trabajar. Es un método”, explicó, al referirse a la opción por las periferias que ha caracterizado el magisterio de Francisco y que, según señaló, León XIV también hace propia.

“La universidad no puede estar aislada del mundo”

En esa línea, sostuvo que “la universidad no puede estar aislada del mundo, sobre todo del mundo que sufre”. Para el presidente de ODUCAL, la formación académica debe contribuir a transformar las condiciones de vida de las personas y responder a los problemas reales de las sociedades. Por eso, insistió en que el conocimiento y la preparación profesional no pueden estar orientados únicamente al beneficio individual.

“Partir de los problemas reales, transformar el mundo y, sobre todo, creo que tener esta mirada humana y muy cariñosa con las personas, todas las personas, sobre todo los que más necesitan, los más fragilizados socialmente o de otros tipos de fragilidad”, fue el método que identificó en el mensaje del Pontífice.

También la relacionó con la propuesta de una educación que no pierda de vista a la persona. Al mencionar la encíclica Magnifica Humanitas, hizo hincapié en que la inteligencia artificial y los cambios tecnológicos deben abordarse desde una preocupación central por la humanidad. “No es sobre inteligencia artificial, sino sobre inteligencia artificial es algo que se pasa en la humanidad y la humanidad es lo más importante, centrarse en el humano”, señaló.

La universidad como espacio de esperanza

Al preguntarle qué puede ofrecer la universidad al Papa después de recibir su mensaje, el padre Pedroso respondió que su principal aporte es la esperanza: la posibilidad de que las palabras del Pontífice encuentren continuidad en la vida académica y lleguen a otros espacios de la sociedad. “Yo creo que acoger un Papa en una universidad significa dar esperanza también al mundo o al magisterio del Papa. El magisterio del Papa tiene que resonar en la universidad”, manifestó.

En su reflexión, describió a las instituciones universitarias como espacios capaces de amplificar el mensaje de la Iglesia y ponerlo en diálogo con ámbitos donde su presencia no siempre llega de manera directa: “El mensaje del Papa va a llegar al mundo de la ciencia, va a llegar al mundo del trabajo, va a llegar donde la Iglesia muchas veces no llega por sí sola”.

También recordó que la Universidad Católica del Uruguay recibió a san Juan Pablo II hace casi cuatro décadas. Para el sacerdote, la presencia del Papa León XIV en esa misma institución representa una confirmación de su misión educativa y de su servicio a la sociedad.

“No renunciamos al mundo”

Expresó que las universidades católicas ofrecen al Santo Padre fidelidad y continuidad en la tarea educativa, sin renunciar a su presencia en un mundo que experimenta cambios políticos, sociales y culturales. “Continuamos. La sociedad cambia, cambios políticos, sociales, culturales, pero nosotros ahí estamos y no renunciamos al mundo”.

El sacerdote relacionó esta actitud con la espiritualidad agustiniana del Papa León XIV, particularmente con la interioridad y la comprensión de una fe que se encarna en la vida cotidiana. “Jesús es el maestro y un maestro que no nos quiere fuera del mundo, nos quiere en el mundo con los medios y con las capacidades que tenemos y con la esperanza, la fuerza que tenemos y con las debilidades también que tenemos”, reflexionó.

Y sintetizó esta convicción en una invitación que atraviesa su lectura del pontificado: “No renunciar al mundo, al contrario, como entrar más en el mundo, en las estructuras del mundo para transformar”.

El Pacto Educativo Global: una tarea que continúa

Otro de los temas abordados fue el estado del Pacto Educativo Global, promovido por el Papa Francisco y asumido como una propuesta que el Papa León XIV está llamado a continuar. El padre Pedroso explicó que esta iniciativa no debe entenderse como una propuesta concluida, más bien es una tarea que necesita renovarse de acuerdo con los desafíos educativos y sociales de cada época. “Es una herencia de Francisco, pero también es un trabajo que nos entrega León”, señaló.

Para el padre Pedroso, el actual Pontífice ha confirmado la importancia de este camino y, al mismo tiempo, ha invitado a las instituciones educativas a desarrollarlo y adaptarlo a las nuevas realidades. “Hay que continuar, hay que profundizar el pacto, hay que adaptar también. Entonces, yo siento que el Papa León nos confirma, pero también nos pide desarrollar, profundizar y, sobre todo, nunca renunciar al pacto”, expresó.

Para las universidades católicas de América Latina y el Caribe, este horizonte supone mantener una educación abierta al diálogo, comprometida con la sociedad y dispuesta a servir a las personas. En palabras del sacerdote, se trata de una Iglesia en salida y, por tanto, de una “universidad en salida, educación en salida”, que no se encierre en sí misma, sino que se comprenda como servidora de la misión de Cristo.

América Latina, una Iglesia con responsabilidad universal

Al dirigirse a la red de universidades católicas del continente, el presidente de ODUCAL resaltó la responsabilidad que representa para América Latina haber dado dos pontífices a la Iglesia universal: Francisco y León XIV. “Nosotros latinoamericanos y caribeños tenemos que tener mucho orgullo, orgullo humilde, pero orgullo porque hemos formado dos papas”, expresó.

Consideró que esta experiencia debe traducirse en una Iglesia que camine junto a los pueblos, capaz de transformarse y mantener viva la esperanza. También recordó los tres ejes del Plan Estratégico 2025-2028 de ODUCAL: comunidad, sinodalidad y servicio.

Sobre la sinodalidad, explicó que consiste en una manera de tomar decisiones y construir relaciones dentro de las instituciones. “Las decisiones, el modo de ser, es caminar juntos. Nadie puede quedarse para atrás, hay que caminar juntos, aunque tengamos que hacer un poco más despacio”, sostuvo. El servicio, por su parte, constituye una dimensión inseparable de la identidad de la Iglesia latinoamericana: “La Iglesia en América Latina siempre estuvo al servicio de la vida y eso no podemos renunciar, estar al servicio”, añadió.

Los gestos del Papa que permanecen en la memoria

Al preguntarle qué espera que deje esta primera visita de León XIV como Papa a América Latina, el padre Pedroso hizo hincapié en los gestos del Pontífice, además de sus enseñanzas y discursos. Recordó que cada Papa deja una huella en la memoria de los pueblos y que, en esta ocasión, los encuentros, las miradas, las sonrisas y la cercanía con las personas también comunicarán el mensaje del Papa León XIV.

“Todos los papas dicen cosas muy importantes, pero todos los papas también hacen gestos fundamentales”, señaló. Entre esos gestos mencionó la visita a las periferias, el encuentro con los niños, la acogida a las personas mayores y la cercanía con los trabajadores, realidades especialmente significativas para América Latina.

El sacerdote también recordó que el Papa León XIV nació en América del Norte, pero eligió vivir y desarrollar su misión en América Latina, una experiencia que considera significativa para comprender su cercanía con el continente. “Son las tierras donde él quiso vivir”, expresó con emoción.

Su expectativa es que las universidades católicas sepan acoger esos gestos y traducirlos en su propia misión educativa, manteniendo una red unida, sinodal y al servicio de la vida.

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