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León XIV en Casavalle: un llamado contra la violencia, la pobreza y la indiferencia social

Miles de personas recibieron al Papa León XIV en uno de los barrios más vulnerables de Montevideo, donde bendijo viviendas destinadas a doce familias y escuchó testimonios de sufrimiento y superación. El Pontífice denunció la inseguridad que afecta a numerosas comunidades uruguayas y pidió un compromiso conjunto de la Iglesia, el Estado y la sociedad civil para combatir la exclusión.

Entre aplausos, gritos de bienvenida y muestras de afecto, el Papa León XIV llegó este sábado al barrio Casavalle, en el norte de Montevideo, para encontrarse con una comunidad marcada por la pobreza, la inseguridad y las iniciativas de solidaridad impulsadas desde la Iglesia. Miles de personas lo esperaban frente a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde el Pontífice mantuvo uno de los encuentros más cercanos con la población durante su visita a Uruguay.

Acompañado por el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, León XIV llegó alrededor de las 17:00 y se detuvo a conversar con vecinos, niños y personas mayores. El público lo recibió con expresiones de entusiasmo, mientras desde distintos sectores se escuchaban gritos de apoyo. Al comenzar su discurso, el Papa manifestó: “Viéndolos, me siento como en casa, recordando las visitas a distintas comunidades como misionero”.

Doce viviendas y una comunidad comprometida

Antes del encuentro en la parroquia, León XIV recorrió el proyecto habitacional Familias de Guadalupe, una iniciativa comunitaria que contempla viviendas para doce familias de escasos recursos. El Pontífice bendijo las casas, saludó a sus futuros habitantes y conoció el trabajo de los voluntarios que participan en su construcción. El programa, impulsado por el párroco Pablo Coimbra, incorpora además acompañamiento familiar, formación y apoyo educativo.

La visita tuvo momentos de especial cercanía cuando León XIV conversó con varios niños y saludó a una persona en silla de ruedas. También se produjo una escena distendida al recordarse que ese día era el cumpleaños del padre Coimbra, circunstancia que provocó expresiones de alegría entre los presentes. En su mensaje, el Papa expresó su deseo de que las nuevas viviendas se convirtieran en “un verdadero hogar donde puedan crecer en dignidad, paz y esperanza”.

El Pontífice agradeció expresamente a los benefactores de la Papal Foundation, cuya contribución permitió apoyar el proyecto. También reconoció el esfuerzo de quienes trabajan diariamente en la parroquia y en otras iniciativas sociales de Casavalle, donde las dificultades económicas conviven con experiencias de organización comunitaria.

Una denuncia de la violencia y la exclusión

El momento más contundente del discurso llegó cuando León XIV abordó la inseguridad y la violencia que afectan a numerosos barrios uruguayos. Recurriendo a la parábola del buen samaritano, recordó que el sufrimiento provocado por una agresión puede agravarse cuando quienes observan la desgracia deciden permanecer indiferentes. “No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver”, dijo.

Sus palabras encontraron un contexto concreto en las preocupaciones expresadas por vecinos del barrio. Antes de la llegada del Papa, una residente se acercó al ministro del Interior, Carlos Negro, para denunciar las dificultades de seguridad que enfrenta su comunidad y reclamar una mayor presencia policial. La escena, documentada por la prensa uruguaya, mostró que el encuentro pastoral se desarrollaba en medio de problemas cotidianos que siguen sin resolverse.

León XIV también se refirió a las familias que carecen de recursos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas. “No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos”, señaló ante los asistentes. El Pontífice insistió en que la pobreza, la soledad y la vulnerabilidad requieren respuestas concretas, particularmente cuando afectan a niños y jóvenes.

Testimonios de sufrimiento y esperanza

Durante el encuentro, el Papa escuchó las experiencias de Angélica, Alan y Katherine, tres integrantes de la comunidad que compartieron episodios importantes de sus vidas. Uno de los relatos más conmovedores fue el de Katherine, una joven madre que habló de la violencia sufrida desde su infancia y de las dificultades que enfrentó antes de encontrar acompañamiento en la Iglesia. Su testimonio destacó el papel del Movimiento Tacurú y de las personas que la ayudaron a reconstruir sus vínculos familiares.

León XIV recordó también la labor del padre Cacho, sacerdote profundamente vinculado con las comunidades más pobres de Montevideo, cuya trayectoria continúa inspirando iniciativas solidarias. A partir de esos ejemplos, sostuvo que las respuestas a los problemas sociales no pueden depender únicamente de esfuerzos aislados. “Tenemos que trabajar unidos: la Iglesia, la comunidad civil y el Estado”, manifestó.

El Papa concluyó su intervención con un llamado a superar la indiferencia y asumir responsabilidades compartidas frente a quienes viven situaciones de exclusión. “En nosotros está la decisión de construir una nueva ciudad, en la que nadie sea excluido”, expresó, antes de invitar a los presentes a seguir el ejemplo del buen samaritano.

La visita terminó entre nuevos saludos y expresiones de afecto de los vecinos, que despidieron al Pontífice mientras continuaba su agenda en Montevideo. Su paso por Casavalle dejó una imagen diferente de las grandes ceremonias religiosas: la de un Papa que escuchó historias personales, conoció proyectos de vivienda y habló directamente de la violencia, el hambre y la responsabilidad de cuidar a quienes más lo necesitan.

Fotos: Phillip Tatton

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