InicioNoticiasActualidadEl Papa León XIV invita a educar desde los cinco sentidos para...

El Papa León XIV invita a educar desde los cinco sentidos para defender la dignidad humana y construir la paz

El Papa se reunió con representantes del mundo educativo en la Universidad Católica del Uruguay, donde propuso una educación católica integral, capaz de formar personas que contemplen, disciernan, escuchen y reconozcan al otro. También habló sobre los riesgos de la deshumanización, la guerra y el uso de la inteligencia artificial sin una orientación ética.

El Papa León XIV invitó a redescubrir el sentido de la educación como un camino para aprender a mirar la realidad con esperanza, reconocer la dignidad de cada persona y cultivar relaciones de fraternidad. Así lo expresó este sábado 7 de noviembre ante representantes del mundo educativo, durante su encuentro en la Universidad Católica del Uruguay, en Montevideo.

En el marco de su viaje apostólico por Uruguay, Argentina y Perú, que se desarrolla del 6 al 17 de noviembre, el Pontífice propuso una reflexión sobre la misión de la educación católica frente a los desafíos de la sociedad contemporánea. Para ello, tomó como referencia los cinco sentidos humanos: la vista, el tacto, el gusto, el olfato y el oído, presentándolos como puertas para descubrir el Evangelio y reconocer la riqueza de la experiencia humana.

“Hace nuevas todas las cosas”

Al comenzar su intervención, el Pontífice agradeció a quienes dedican su vida a la enseñanza y recordó que san Juan Pablo II había visitado esta casa de estudios hace más de 38 años, cuando la institución comenzaba su recorrido.

El Papa reconoció la trayectoria de la educación católica uruguaya y su contribución al anuncio del Evangelio y a la defensa de la dignidad humana. Manifestó que esta educación ha llegado a ser “la forma concreta con la que el Evangelio se convierte en gesto educativo, relación, cultura”.

Recordó que el Evangelio conserva su capacidad de renovación porque “no envejece, sino que ‘hace nuevas todas las cosas‘”. Cada generación, explicó, tiene la posibilidad de descubrir nuevamente su fuerza transformadora.

Educar para contemplar y recuperar la atención

El primer sentido que abordó fue la vista, a partir del versículo del salmo: “Cuando contemplo el cielo” (Sal 8,4). Para León XIV, contemplar significa aprender a mirar con atención y asombro, tanto la realidad material como la espiritual. Esta capacidad permite reconocer el lugar del ser humano en el proyecto de Dios y asumir la responsabilidad personal y colectiva en el cuidado de la creación.

El Pontífice pidió que la contemplación ocupe un lugar privilegiado en los procesos educativos, especialmente ante las dificultades actuales para mantener la atención. Consideró que, cuando niños y jóvenes desarrollan esta capacidad, pueden alcanzar mayor profundidad, encontrar espacios de silencio y discernimiento y crecer en el diálogo con su conciencia y con Dios.

“Contemplar es evangelizar en ese proceso cognitivo cada vez más difícil: la atención”, sostuvo. Su reflexión también puso de relieve la necesidad de superar las visiones que fragmentan al ser humano. Citando la constitución pastoral Gaudium et spes, recordó que la persona es “unidad de cuerpo y alma” y advirtió que reducir el cuerpo a un objeto del que se puede disponer arbitrariamente constituye una negación de su dignidad.

Las manos humanas deben trabajar por la paz

Al referirse al tacto, el Papa León XIV retomó la expresión bíblica “el cielo, obra de tus dedos” (Sal 8,4), para establecer una relación entre las manos humanas y la capacidad de crear, trabajar, producir frutos, acariciar y abrazar. Sin embargo, también presentó una fuerte contradicción: esas mismas manos que pueden expresar ternura y fraternidad también participan en la producción de la guerra. “En la actualidad, los dedos humanos están produciendo la más terrible de las ‘obras humanas‘: la guerra”, advirtió.

Ante esta realidad, invitó a las comunidades educativas a recuperar el valor del contacto humano y del abrazo como expresiones de una cultura de paz. La educación católica, explicó, tiene la tarea de ayudar a niños y jóvenes a experimentar el amor de Dios y a convertirse, desde esa experiencia, en constructores de paz. “Quien se siente abrazado por el Padre es, inevitablemente, un constructor de paz”, expresó.

Inteligencia artificial: la persona antes que el algoritmo

El tercer sentido abordado fue el gusto, a partir de las palabras de la primera carta de Pedro: “Han gustado qué bueno es el Señor” (1 P 2,3). El Papa relacionó este sentido con la sabiduría que nace de experimentar, reflexionar y discernir. En ese contexto, estableció una diferencia entre acumular información y alcanzar un conocimiento capaz de comprender la realidad.

“No puede ser considerado sabio aquel que reúne información, sin discernir, sin reflexionar, sin conocer el contexto”, dijo. Esta reflexión lo llevó a plantear uno de los desafíos más actuales para los sistemas educativos: la incorporación de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.

El Papa León XIV consideró urgente que la educación escolar y universitaria contribuya al “uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que el algoritmo y armonizando las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica”.

Nadie puede ser descartado

Al reflexionar sobre el olfato, el Pontífice recordó el episodio evangélico de la unción en Betania, cuando el perfume derramado por María llenó la casa de su fragancia (Jn 12,3). A partir de esta imagen, recuperó una reflexión de san Agustín sobre la buena fama y la necesidad de preservar aquello que dignifica a las personas.

El Papa advirtió que la sociedad actual atraviesa un proceso de deshumanización en el que el rechazo y el menosprecio hacia los demás corren el riesgo de normalizarse. Señaló una contradicción de nuestro tiempo: mientras se atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas, cuyas vidas terminan siendo valoradas según criterios de eficiencia y productividad.

“Cuando se considera que ya no son productivas, son rechazadas y descartadas”, lamentó, retomando una reflexión de su discurso ante la UNESCO del 25 de septiembre de 2026. Frente a esta realidad, pidió a las instituciones educativas defender el valor de toda vida humana, independientemente de sus circunstancias o condiciones: “Necesitamos proclamar de nuevo que la vida humana se respeta en todas sus fases y estados. Nadie puede ser rechazado”.

Educación que salga de sí misma y aprenda a escuchar

El recorrido por los cinco sentidos concluyó con el oído y las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “El que tenga oídos, que oiga” (Mt 13,9). Para León XIV, escuchar requiere aprender a discernir, reconocer la voz interior y abrirse a la verdad. En este punto, recordó que el auténtico maestro no se limita a transmitir contenidos, sino que despierta en sus estudiantes el deseo de buscar la verdad y educa su libertad.

Sostuvo que la educación católica no puede permanecer encerrada en sus propias estructuras. “Nuestra educación católica no puede estar proyectada en un circuito cerrado”, dijo, e invitó a las instituciones a escuchar a las familias, la sociedad civil, las autoridades políticas y administrativas, así como a los representantes de los sectores productivos y laborales.

También puso de relieve el valor de las experiencias de voluntariado, misión y participación en proyectos comunitarios, porque permiten a niños y jóvenes encontrarse con otras realidades y reconocer el valor de los demás. “El que escucha reconoce al otro como un bien, no como una amenaza”, expresó.

El Papa recordó que las generaciones cambian cada vez más rápido y que uno de los desafíos educativos consiste en mantenerse al día sin abandonar la sana tradición. Para ello, consideró necesario que los proyectos formativos estén guiados por la sabiduría, la prudencia y la justicia.

Educar a toda la persona

Al concluir el encuentro, el Santo Padre agradeció nuevamente la labor de quienes trabajan en las comunidades educativas y los animó a continuar su misión evangelizadora. Su invitación fue a no detener el camino y a mantener una mirada integral sobre cada persona, retomando la expresión del Concilio Vaticano II: “cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad” (Gaudium et spes, 3).

“Les pido que sigan caminando, evangelizando y contemplando a toda la persona”, exhortó.

Encomendó la tarea educativa a la protección de la Virgen María, a quien se refirió como “Sede de la Sabiduría”, e impartió su bendición apostólica.

Últimas noticias

Voces

Multimedia