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¿Qué es lo que hoy más falta en la política de Brasil y del mundo?

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Es innegable que actualmente vivimos uno de los tiempos más dramáticos y peligrosos de la historia de la humanidad. Hemos construido una forma de organización social mundializada prácticamente basada únicamente en la racionalidad instrumental y analítica. Hemos reprimido otras formas de racionalidad, especialmente la razón cordial —la del amor, la sensibilidad, la solidaridad y la ética—. Por eso hemos llegado a un punto en el que este tipo de uso de la razón se ha vuelto irracional. Se han creado los medios para autodestruirnos totalmente y para destruir también toda la naturaleza que nos sostiene.

Los 1.300 investigadores en Inteligencia Artificial llamaron la atención sobre el riesgo que esta representa para la humanidad. El principal investigador de la plataforma Anthropic renunció advirtiendo: “Puede matarnos antes de 2030”. Gracias a la buena voluntad, todas las plataformas aceptaron una moratoria para pensar cómo evitar la locura de una IA.

Con sabiduría señalaba el papa Francisco en su encíclica “Sobre el cuidado de la casa común (2015)”: “El hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores y conciencia” (n. 105).

El valor más importante, aquel que posiblemente más nos hace falta tanto en las relaciones personales y sociales como en las internacionales, es la buena voluntad. No se constata buena voluntad para comprender al otro más allá de las diferencias de ideas, de visiones políticas o de religión.

Mucho menos existe buena voluntad en el ámbito de la geopolítica, especialmente entre el Estado terrorista de Israel y los palestinos de la Franja de Gaza y de Cisjordania, así como con los combatientes del sur del Líbano; sin hablar de la vergonzosa mala voluntad entre rusos y ucranianos, y, aún más escandalosamente, entre los Estados Unidos de América e Irán. No debemos olvidar los más de sesenta escenarios de guerra que existen, como ocurre de manera terrible en el Congo.

Hay una frase de Fiódor Dostoyevski que resume un gran sueño en su relato fantástico de 1877, El sueño de un hombre extraño: “Si todos quisieran lo mismo, en un abrir y cerrar de ojos todo cambiaría sobre la faz de la Tierra”.

Esto, lógicamente, es utópico. Pero quién sabe si algún día, cuando la humanidad se enfrente con la realidad concreta de que puede desaparecer definitivamente de este planeta, todos querrán entonces lo mismo: salvarse y no morir miserablemente. Entonces todo podrá cambiar.

Pero quien nos dejó la mejor lección fue uno de los más grandes pensadores de la ética, Immanuel Kant (1724-1804), en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Allí afirma algo verdadero que, traducido libremente, dice: “La única virtud que es irrestrictamente buena y que no posee en sí misma ningún defecto es la buena voluntad. Si no fuese totalmente buena, no sería buena voluntad”.

Dicho en un lenguaje sencillo: o la buena voluntad es buena, o entonces no lo es.

Tal como están las cosas, en medio de la erosión del orden mundial —desorden para las grandes mayorías— provocada por el presidente Donald Trump, enloquecido y atribuyéndose dimensiones divinas al decidir él mismo qué es el bien y qué es el mal —bíblicamente, uno de los signos del anticristo—, podemos esperar cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa, incluso el descontrol de una IA autónoma que ya no nos quiera sobre la Tierra, o una guerra nuclear con armas estratégicas que lo destruirían todo.

La mala voluntad de Trump al frustrar todos los medios para alcanzar la paz lo convierte en alguien capaz de poner en riesgo existencial a toda la humanidad.

Brasil atravesó una fase de insania política como jamás habíamos imaginado en nuestra historia. Las maldades colectivas practicadas por el presidente anterior al actual se inscriben en el ámbito de una patología personal que contaminó a millones de personas. Extrañamente, continúa envenenando a sectores significativos de nuestra población.

Bien enseñaba el sabio del Antiguo Testamento: “El hombre depravado provoca desgracias —los 400 mil muertos como consecuencia de negar la ciencia— y el violento pervierte al prójimo y lo conduce por el mal camino” (Proverbios 16,27-29).

Así intentó un golpe de Estado para perpetuar su política de desmantelamiento de todo aquello que se había construido trabajosamente; ahora paga su cobarde crimen con la merecida prisión.

Fue alguien que en ningún momento demostró buena voluntad: no visitó siquiera un hospital, se burló de quienes morían asfixiados por falta de aire y despreciaba a los muertos y a quienes lloraban por ellos.

Finalmente triunfó el sentido común del actual jefe de Estado, ojalá sea reelegido, que cuida de su pueblo, sacando a millones de personas del mapa del hambre y creando condiciones para una vida digna para quienes han sido injustamente desposeídos. Valen para él las palabras del mismo sabio: “Su cuidado es como una nube de lluvia primaveral” (Proverbios 16,15).

Si la buena voluntad es tan decisiva, entonces todos debemos cultivarla y, de esa manera, humanizar las relaciones humanas.

Es necesario hacerla emerger también en los demás, pues existe dentro de cada ser humano; sin embargo, hoy aparece cubierta por una capa de cenizas producida por el individualismo, el consumismo y la falta de sensibilidad hacia quienes están sufriendo, ya sea entre los seres humanos, ya sea entre los seres de la naturaleza, entre los ecosistemas y en la propia Madre Tierra que, por causa de la mala voluntad, pende de una cruz y clama por ser resucitada.

O elegimos la buena voluntad, que podrá salvarnos a todos, o se cumplirán las severas advertencias del papa Francisco: “Esta vez estamos todos en el mismo barco; nadie se salva solo: o nos salvamos todos o nadie se salva”.

Pero creemos y esperamos que la buena voluntad finalmente prevalecerá y que así se garantizará una nueva etapa, más integradora, entre todos los seres humanos, con la naturaleza y con el Todo.

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del ICL (www.revistaliberta.com.br). También escribió Habitar la Tierra: la hermandad universal, Vozes, 2022 (www.leonardoboff.org).

Mariana Gómez: “Frente a la posverdad, los cuerpos vulnerados sostienen la memoria y la verdad”

La teóloga feminista mexicana plantea que la crisis democrática latinoamericana también se juega en el terreno de las emociones, los afectos y las narrativas que circulan en la sociedad. Su reflexión será parte del segundo conversatorio del ciclo “Magnifica Humanitas”, organizado por Amerindia.

La crisis de las democracias latinoamericanas no puede analizarse únicamente desde el funcionamiento de las instituciones, los partidos políticos o las normas que regulan la vida pública. Para la teóloga feminista mexicana Mariana Gómez Álvarez Icaza, también es necesario mirar lo que ocurre en el tejido relacional, afectivo y espiritual de las sociedades, donde los miedos, las incertidumbres y las narrativas que circulan pueden modificar la manera en que las personas comprenden la realidad.

Directora de la Cátedra de Teología Feminista “Carmen Montull Vallés” de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, Gómez participará en el segundo conversatorio del ciclo “Magnifica Humanitas: pensar el presente y el futuro desde la opción por los pobres y por la Tierra”, organizado por Amerindia. El encuentro se realizará el 25 de septiembre y tendrá como tema “La crisis de las democracias latinoamericanas en tiempos de la posverdad”.

Desde una perspectiva de teología feminista y en diálogo con el caminar comunitario de los pueblos de Amerindia, la autora propone comprender la actual crisis democrática como una fractura que alcanza las relaciones sociales y las formas en que se construye el conocimiento y el sentido colectivo.

El miedo y las emociones en la disputa política

Para la teóloga, la política contemporánea también se desarrolla en el terreno de la intimidad y los afectos. “La política contemporánea opera directamente en la gestión de la intimidad, la subjetividad y los afectos”, explica.

En sociedades atravesadas por incertidumbres económicas y sociales, considera que determinados discursos pueden aprovechar los miedos colectivos para construir respuestas simplificadoras frente a problemas complejos.

“Frente a la precarización sistémica de la existencia, la incertidumbre económica y el desamparo social, los discursos antidemocráticos no ofrecen soluciones estructurales; en su lugar, instrumentalizan las ansiedades colectivas mediante pánicos morales”, señala.

Gómez identifica en este proceso el uso de “dualismos rígidos”, como “orden/caos, sagrado/profano, bien/mal”, que pueden conducir el malestar social hacia la construcción de determinados grupos como enemigos.

Entre estos aparecen, según su análisis, “las diversidades, las luchas feministas, los pueblos originarios, los movimientos socioambientales, entre otros”.

La posverdad y el debilitamiento del discernimiento

La desinformación constituye otro de los elementos de su reflexión. Para Gómez, reducir la posverdad a la circulación de datos falsos impide comprender su alcance. “La desinformación algorítmica no opera como una simple circulación de datos falsos”, sostiene. En su lectura, funciona como “un dispositivo idólatra de carácter cuasi-religioso que ofrece certezas absolutas y pertenencia identitaria a cambio de anular el discernimiento ético, la conciencia crítica y la capacidad de empatía hacia el prójimo”.

Desde esta visión, el problema también alcanza a los sectores más vulnerables, especialmente cuando las narrativas que circulan en las redes sociales terminan condicionando la manera en que las personas interpretan su realidad.

La teóloga plantea así la necesidad de recuperar herramientas para discernir qué discursos buscan informar, cuáles manipulan los miedos y qué intereses pueden estar detrás de determinadas narrativas.

Magnifica Humanitas ante la crisis de la verdad

Gómez encuentra en la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV elementos para iluminar esta situación, especialmente en sus reflexiones sobre las tecnologías emergentes, la automatización y la desinformación.

Uno de los puntos que resalta es la referencia bíblica a Babel. “Magnifica Humanitas acude a la metáfora bíblica de la Torre de Babel para denunciar la pretensión de homogeneización, aceleración y autosuficiencia tecnológica que fragmenta el lenguaje común”, explica.

Llevada al escenario latinoamericano, esta imagen permite observar cómo los algoritmos que favorecen la polarización pueden dificultar la posibilidad de compartir un lenguaje común.

También destaca la importancia que la encíclica concede a la existencia humana frente a una visión reducida al cálculo tecnológico. “La dignidad humana, la sabiduría y el juicio moral no pueden reducirse al cálculo de datos o a la frialdad de las métricas”, dice. Y añade una idea que considera central para este debate: “La verdad es un don para la comunión y no un instrumento de dominación”.

Lectura desde la teología feminista

Aunque reconoce estos aportes de Magnifica Humanitas, Gómez propone ahondar su lectura desde una perspectiva feminista, decolonial e interseccional: “Su lectura requiere ser completada y tensionada críticamente desde una hermenéutica feminista de(s)colonial e interseccional”.

Uno de los aspectos que cuestiona es la idea de una antropología universal que puede dejar en segundo plano las desigualdades que atraviesan a las personas. “Las teologías feministas denuncian que los algoritmos de la posverdad no son neutros: están codificados por la arquitectura del patriarcado y el colonialismo”, sostiene.

Añade que “la desinformación y los pánicos morales están diseñados con un sesgo específico para controlar y disciplinar los cuerpos de las mujeres, las diversidades y los territorios”. Por eso, considera fundamental reconocer a las personas y comunidades vulneradas como sujetos capaces de producir conocimiento y aportar al discernimiento colectivo.

“Las teologías feministas exigen reconocer a las mujeres y las diversidades como sujetos epistémicos y teológicos centrales en el discernimiento del espacio público”, sostiene.

Las corporalidades en resistencia

Ante la deshumanización que puede producir la lógica algorítmica, Gómez propone volver al cuerpo y a las experiencias concretas de las personas: “Frente al cinismo de la posverdad y la deshumanización algorítmica, las teologías feministas en América Latina no proponen la nostalgia por el orden liberal abstracto, sino una profunda conversión comunitaria y teopolítica”.

En ese camino sitúa a los cuerpos vulnerados como un lugar fundamental para leer la realidad: “Los cuerpos disidentes, entre ellos los de las mujeres y las diversidades vulneradas, los cuerpos colectivos que defienden la tierra, las madres que buscan a sus familiares desaparecidos y las comunidades precarizadas son el lugar teológico por excelencia”.

Para Gómez, allí donde las narrativas pueden intentar borrar o distorsionar determinadas experiencias, permanece la memoria corporal de quienes las han vivido. “Los cuerpos vulnerados como locus theologicus” permiten, desde su perspectiva, recuperar una memoria que funciona como reserva moral. “Allí donde la posverdad intenta borrar la realidad, la memoria de los cuerpos, como reserva moral, sostiene la veracidad de la historia y encarna la presencia del Dios de la Vida”, explica.

Sospechar, recuperar y reconstruir

La reconstrucción democrática también requiere, desde su propuesta, una mirada crítica sobre las relaciones de poder. Gómez plantea una “hermenéutica de la sospecha y la recuperación”.

La primera permite “desenmascarar la alianza entre los fundamentalismos religiosos y los poderes corporativos”. La segunda busca “reivindicar la sabiduría ancestral, la memoria profética y la autoridad comunitaria para definir el Buen Vivir”.

 En esta tarea, la reconstrucción del tejido social adquiere una dimensión comunitaria. La teóloga encuentra en la figura bíblica de Nehemías una imagen para pensar este proceso: “Frente a la dispersión de Babel, la encíclica propone la reconstrucción comunitaria donde el tejido social se restaura mediante la corresponsabilidad de todo el pueblo”.

El cuidado como camino democrático

Otro de los conceptos que Gómez coloca en el centro es el cuidado. Desde la teología feminista, plantea que esta categoría puede convertirse en una dimensión de la vida pública y no quedar restringida al ámbito doméstico.

“El cuidado deja de ser una imposición doméstica para convertirse en una categoría teopolítica radical”, sostiene.

Esta perspectiva lleva a repensar también el sentido de la democracia: “Situar la sostenibilidad de la vida en el centro reconceptualiza la democracia”, dice, hasta convertirla en un espacio que puede ser entendido como “una mesa compartida de corresponsabilidad, sanación y justicia distributiva”.

La propuesta de Gómez coloca así la reconstrucción de la confianza y la participación ciudadana en un terreno que va más allá de las instituciones: recuperar vínculos, escuchar las experiencias de quienes han sido vulnerabilizados, reconocer saberes diversos y volver a construir espacios comunes.

El segundo conversatorio del ciclo “Magnifica Humanitas” permitirá profundizar en estas cuestiones y abrir un diálogo sobre democracia, posverdad, tecnología, teología feminista y participación social en América Latina.

Sigue el conversatorio en Facebook: Facebook de Amerindia – Conversatorio del 25 de septiembre

Inscríbete aquí: https://forms.gle/TzzzaqbrBfPjxTFj8

Cine Fórum: “Uyariy” (Escuchar)

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El camino comienza escuchando la realidad

Presentamos el Proceso Formativo Teológico 2026–2027: “Vivir y pensar el Dios de los pobres”, una iniciativa que propone un camino de escucha, reflexión, formación y compromiso desde la teología latinoamericana.

La ruta preparatoria comienza con Uyariy, una invitación a mirar y escuchar una realidad concreta, dejándonos interpelar por sus rostros, testimonios y preguntas.

Porque antes de entrar en la reflexión teológica, queremos dejarnos tocar por la realidad y preguntarnos qué nos dice, qué nos provoca y cómo interpela nuestra fe y nuestro compromiso.

El Cine Fórum será un primer espacio de encuentro y diálogo comunitario, que abrirá preguntas que acompañarán el camino formativo posterior.

Sábado 26 de septiembre

6:40 p.m.

Modalidad virtual (Zoom)

Acceso libre, previo registro

Inscríbete aquí para participar y recibir el enlace: https://forms.gle/RReoDRCa1sVEZ2467

Pablo Richard: su obra hizo historia, su amistad potenció muchas vidas

Homenaje al maestro y compañero de camino, a cinco años de su Pascua

El 20 de septiembre de 2026 se cumplen cinco años de la Pascua de Pablo Richard, biblista y teólogo chileno cuya vida quedó profundamente vinculada a las comunidades latinoamericanas y a sus búsquedas de liberación. Su contribución histórica ayudó a consolidar una manera de estudiar las Escrituras en la que la investigación especializada y la experiencia creyente de los empobrecidos se interpelan mutuamente.1 Para mí, recordar a Pablo significa sentir su ausencia y reconocer cuánto de su compañía permanece en mi manera de hacer teología. Escribir estas páginas nace de esa gratitud, del dolor de no tenerlo cerca y de la responsabilidad de continuar aprendiendo de su legado.

Su compromiso tuvo consecuencias biográficas. Después del golpe de Estado de 1973 en Chile, sabiéndose perseguido y amenazado de muerte tuvo que vivir el exilio. Desde 1978 trabajo en Francia y luego se radico en Costa Rica donde tuvo una prolongada labor en el Departamento Ecuménico de Investigaciones, entre muchas otras organizaciones de formación bíblica, donde su reflexión teológica estuvo vinculada a la formación de agentes de pastoral y al acompañamiento de procesos eclesiales y sociales. La lectura comunitaria de la Biblia fue una opción sostenida en el tiempo, arraigada en la convicción de que el sufrimiento de los pueblos interpela la responsabilidad del teólogo.2

Uno de sus aportes fundamentales fue sistematizar la hermenéutica bíblica de la liberación desde la práctica de las comunidades eclesiales de base. En su artículo del primer número de RIBLA, publicado en 1988, explicaba que esa lectura buscaba recuperar el sentido histórico y espiritual de la Escritura desde la experiencia de Dios en el mundo de los pobres. Estos adquirían condición de sujetos de interpretación: personas capaces de preguntar al texto, discernir su mensaje y comunicarlo desde su propia experiencia creyente. La comunidad se convertía así en un lugar de producción de comprensión teológica.3

Pablo contribuyó a dar un muy alto nivel de consistencia académica al trabajo bíblico, pero también continuidad colectiva a esa perspectiva. Al evaluar el camino de RIBLA y de otros lugares donde ejerció su trabajo de autor, profesor y acompañante espiritual, identificó entre sus logros la articulación entre ciencia bíblica y pueblo de Dios mediante una exégesis pastoralmente orientada y una formación sólida de los dirigentes comunitarios. Ese intercambio permite comprender por qué su trabajo hizo historia y la sigue haciendo para sus nuevos lectores, ayudó a fortalecer una corriente hermenéutica y a ampliar el reconocimiento de quienes podían participar en ella. El biblista encontraba interlocutores capaces de enriquecer sus preguntas y la comunidad recibía recursos para profundizar su lectura.4 Esa relación entre exigencia académica y servicio a las comunidades dejo una huella profunda en mi propia formación y en la teología que desarrollo.

Su comentario Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza (1994) expresa con particular fuerza esa vocación. Richard interpreta el libro desde situaciones de persecución, exclusión y dominación imperial, subrayando su capacidad para sostener la resistencia y abrir horizontes de vida. La presencia del Resucitado ocupa el centro de esta lectura sistemática: la victoria de Cristo permite afrontar el presente, desenmascarar los poderes idolátricos y cultivar la esperanza de un mundo transformado. La escatología adquiere así una fuerza espiritual e histórica que compromete a la comunidad con la vida.5

Esta perspectiva ofrece una lectura resucitadora porque ayuda a levantarse, recuperar la dignidad y reconocer posibilidades allí donde la opresión parece clausurarlas. La nueva Jerusalén desciende hacia la humanidad, Dios habita con y desde su pueblo y enjuga sus lágrimas (Ap 21,1-5). Leído desde esa promesa, el horizonte apocalíptico alimenta una espiritualidad capaz de acompañar el dolor y sostener el compromiso. Para quienes estudian y enseñan la Biblia, permanece una exigencia fecunda: que la interpretación permita escuchar la esperanza contenida en el texto y discernir sus consecuencias para la existencia.

En El movimiento de Jesús antes de la Iglesia (1998), Richard propuso leer los Hechos de los Apóstoles como memoria del movimiento nacido de la resurrección, atendiendo al protagonismo del Espíritu, la misión y las pequeñas comunidades domésticas. La expresión “antes de la Iglesia” designa, en su planteamiento, el período anterior a una institucionalización posterior. Su interés pastoral consiste en recuperar la creatividad de los orígenes como inspiración para la renovación eclesial: comunidades que escuchan, comparten, atraviesan fronteras y descubren caminos bajo la acción del Espíritu.6

La recuperación del Jesús histórico pertenece a ese mismo proyecto. En Memoria del “movimiento histórico de Jesús” (2009), Richard concede importancia a la plena humanidad de Jesús y a la presencia de los pobres como sujetos de su movimiento. Su investigación de los orígenes busca ofrecer criterios para reformar la Iglesia. Volver a Jesús, a su anuncio del Reino y a las vidas que reunió en torno suyo significa mantener abierta la pregunta por la fidelidad histórica del cristianismo a su fuente.7

Su influencia puede reconocerse también en testimonios concretos. Leopoldo Cervantes-Ortiz recuerda que sus clases y encuentros con Richard orientaron investigaciones y proyectos de interpretación bíblica; destaca su capacidad para unir exégesis crítica y atención a la realidad latinoamericana. Allí aparece el maestro cuya enseñanza prolonga su fecundidad en el trabajo de otros. Su legado para nuevos biblistas incluye esa generosidad intelectual, compartir métodos, suscitar preguntas y acompañar la formación de una voz propia al servicio de las comunidades.8

Harold Segura, pastor bautista y teólogo, ofrece otra dimensión de ese testimonio, la amistad, la conversación y el aprendizaje compartido atravesaban las diferencias confesionales, recuerda la disponibilidad de Richard para explicar sus investigaciones y el entusiasmo con que respondía a sus preguntas. Esta cercanía permite comprender el carácter vivido de su ecumenismo. La Palabra compartida creaba vínculos de fraternidad y hacía del encuentro entre cristianos un espacio de formación recíproca.9

La memoria de Pablo incluye igualmente su vida familiar junto a Gabriela, su esposa y compañera de camino. Tamayo los recuerda juntos y menciona a sus hijos al evocar la continuidad de su memoria. Richard, por su parte, reconoció en los agradecimientos de su comentario al Apocalipsis que el libro habría sido imposible sin la paciencia y el cariño de su familia. Ese reconocimiento permite acercarse al hombre detrás de la obra, una trayectoria intelectual sostenida también por afectos, compañía y vida compartida.10

Conmemorar su Pascua invita a recibir esta herencia a continuar estudiando y haciendo teología con rigor, escuchar a las comunidades y hacer del conocimiento un servicio. Para mí, esa responsabilidad tiene un rostro y un nombre. Pablo Richard fue y continuara siendo la persona más importante en mi formación como teólogo y su acompañamiento pertenece a las raíces de la teología que hoy desarrollo.

Desde mis primeros pasos en el estudio exegético riguroso, encontré en él fuerza, compañía e inspiración. Conversamos muchas veces sobre cómo abordar sistemáticamente los estudios bíblicos y sobre la responsabilidad del teólogo ante las necesidades de su tiempo. Su cercanía fue fundamental en la elaboración de mis primeros artículos y trabajos. Con él aprendí a vincular método, profundidad y exigencia académica de alto nivel con la vida de las comunidades y con su búsqueda de una Palabra capaz de iluminar la realidad.

Recuerdo especialmente la confianza con que acompañó ese proceso. Su exigencia estaba unida a la cercanía de quien camina al lado de otro y se compromete con su crecimiento. Pablo fue maestro, amigo y compañero de camino. Su importancia en mi vida permanece inseparable del afecto con que lo recuerdo y del dolor que me provoca no tenerlo igual de cerca.

Junto a Gabriela, siento profundamente su ausencia. Me hacen falta nuestras conversaciones, sus preguntas y esa compañía que fue fundamental mientras encontraba mi propia manera de pensar y escribir teología. Reconocer cuánto recibí de él hace más profunda mi gratitud y más sensible el vacío de su partida.

Mi querido Pablo, desde la esperanza de la resurrección te imagino llevando nuestras preguntas ante Aquel con quien tantas veces hablamos de encontrarnos, confiando en que en Él hallaríamos las respuestas.

Aquí sigo, con esas preguntas y muchas nuevas, con lo aprendido a tu lado y con el dolor de no poder seguir conversándolas contigo.

Hoy detengo mi pluma, enriquecida por tu bendición, para decirte cuánto haces falta. La teología que desarrollo lleva tu huella, mi vida guarda tu cariño porque para mí, siempre serás un imprescindible.

Notas

1 Leopoldo Cervantes-Ortiz, “Biblia, teología y cambio social: Pablo Richard en persona y en obra”, Protestante Digital, 24 de septiembre de 2021. https://protestantedigital.com/ginebra-viva/63487/biblia-teologia-y-cambio-social-pablo-richard-en-persona-y-enobra.

2 Juan José Tamayo, “Pablo Richard, teólogo de la liberación contra la idolatría del mercado”, Religión Digital, 22 de septiembre de 2021. https://www.religiondigital.org/el_blog_de_juan_jose_tamayo/Pablo-Richard-teologo-liberacionidolatria_7_2380331945.html.

3 Pablo Richard, “Lectura popular de la Biblia en América Latina: Hermenéutica de la liberación”, Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA, n.º 1 (1988): 28-31. https://www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/1.pdf.

4 Pablo Richard, “RIBLA: 19 años de trabajo y 50 números publicados. Síntesis de nuestros logros más significativos”, Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA, n.º 50 (2005): 7-9. https://www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/50.pdf.

5 Pablo Richard. Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI, 1994, 17-18.

6 Pablo Richard. El movimiento de Jesús antes de la Iglesia: una interpretación liberadora de los Hechos de los Apóstoles. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI, 1998. 15-17.

7 Pablo Richard, Memoria del “movimiento histórico de Jesús”: Desde sus orígenes (años 30) hasta la crisis del Sacro Imperio Romano Cristiano (siglos IV y V) (Departamento Ecuménico de Investigación DEI 2009) 30-35, 42-43. https://deicr.org/wp-content/uploads/2025/03/PabloRichard-MemoriadelmovimientodeJesus-completo.pdf.

8 Cervantes-Ortiz, Leopoldo. “Biblia, teología y cambio social: Pablo Richard en persona y en obra”. Protestante Digital, 24 de septiembre de 2021.

9 Harold Segura, “Pablo Richard, un biblista para el desahogo, en una América Latina de ahogos opresores”, Lupa Protestante, 20 de enero de 2022; testimonio fechado el 24 de septiembre de 2021. https://www.lupaprotestante.com/pablo-richard-un-biblista-para-el-desahogo-en-una-america-latina-de-ahogosopresores-harold-segura/.

10 Tamayo, “Pablo Richard, teólogo de la liberación”; Richard, Apocalipsis, 13

El ascenso del imperio norteamericano extendido

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Geopolítica latinoamericana y caribeña en tiempos de Trump

  1. La clave para entender el mundo actual son las nuevas configuraciones del capitalismo global. Los capitalismos están en plena metamorfosis para lograr sus objetivos de siempre: ganancias a costa de todo y poder global sobre todos. En los últimos años se ve más nítidamente que estamos en un nuevo momento del dominio del capital. Le urge la supremacía y control en los recursos naturales del planeta. En nuestro continente esto se ve de manera muy clara con Trump. Él es el rostro de los capitalismos mundiales sedientos de las riquezas del planeta. Para no fallar en esta tarea ha incluido en su gobierno, en áreas estratégicas, a los multimillonarios de su país.[1]
  2. En esta nueva configuración del poder geopolítico del planeta, el gobierno norteamericano ha entrado en su fase más peligrosa: la imperialista. Donde no ve ningún impedimento posible para lograr sus objetivos. Al ser el poder militar más fuerte del mundo han convertido sus intereses en órdenes, saltándose toda institución, regla o diplomacia internacional. Como en los imperios antiguos Trump no argumenta ni da explicaciones, solo llega y despoja. Y cuando dice algo lo más seguro es que sea una mentira. Pero así es con todos los gobiernos imperialistas (China, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido) que han dejado de “funcionar” bajo las leyes democráticas y de instituciones mundiales nacidas desde una modernidad democrática impuesta después de la II Guerra Mundial. A este momento Le monde diplomatique lo llama la “nueva era imperial”[2]. Será como dice la revista francesa philosophie, en su número de marzo de este año, si “¿El imperio es el estado último del capitalismo?”[3] o ¿habrá nuevas configuraciones?
  3. Esta fase imperialista ha acelerado una dinámica biocida planetaria. El afán de riqueza de todos los imperios está destruyendo al planeta, es decir a toda la vida que existe en él: seres humanos, animales, bacterias, ciclos naturales de vida, ríos, mares, la tierra misma. Ocasionando cambios en el clima y en los procesos originarios del planeta que se han convertido, sobre todo para los más empobrecidos, en tragedias y desastres. Pero no les importa, ya no ven (aunque nunca quisieron ver) por la velocidad en que van despojando los recursos del planeta con tal de ganar su ecocida carrera imperialista.
  4. Si bien, el imperio norteamericano tiene en el poder militar y tecnológico sus principales fuerzas, no debemos olvidar la dimensión política o más concretamente geopolítica como elemento clave.[4] Para hacer posible esta dinámica imperialista, se necesita de gobiernos serviles y subordinados que pongan las condiciones necesarias y efectivas para lograr los objetivos de los imperios actuales. Llamamos gobiernos subordinados a los que se alían con los imperios para obtener ventajas geopolíticas. En el caso norteamericano la estrategia que se está empleando es la extensión territorial. Cosa no nueva desde la Doctrina Monroe. Desde entonces las invasiones y el intervencionismo norteamericano en América latina y el Caribe son constantes. La última invasión militar ha sido a Venezuela. El intervencionismo sigue dándose normalmente, como en el caso de Honduras, dónde el gobierno estadounidense apoyó, con mensajes directos de Trump a Nasry “Tito” Asfura señalándolo como el único candidato hondureño con el que su gobierno estaría dispuesto a trabajar. En este sentido la Doctrina Monroe, ahora llamada Donroe (por Donald) sigue más que viva. Por eso no es extraño pensar que la vuelta a la derecha y extrema derecha que está sufriendo el continente no tiene que ver solamente con una decisión del pueblo con su voto sino también con las intervenciones directas de USA. Sí, el voto de los pueblos es real, y se vota por la derecha por múltiples motivos: enojo con los gobiernos de “izquierda” o progresistas que no son capaces de solucionar los problemas reales del pueblo, juventudes desencantadas sin futuro inmediato que creen que el nuevo candidato es diferente, ideologías de “vanguardia” débiles, incoherencias y corrupción de siempre, errores del partido dominante, creencias en noticias falsas diarias a través de las redes sociales y miedo a perder lo mucho o lo poco que se tiene. Sin embargo, y entendiendo que los factores anteriores fueron un “caldo de cultivo” para la derecha y la extrema derecha, debemos profundizar qué significa para los procesos de liberación de nuestro continente las últimas victorias de los gobiernos como Chile, Perú, Colombia, Paraguay, Costa Rica, Ecuador, entre otros.
  5. En este momento de la historia la mayoría de los gobiernos latinoamericanos y caribeños son de derecha o extrema derecha. Solo tres países eran diferentes radicalmente: Colombia, México y Brasil. No contamos geopolíticamente con Cuba ya que, si bien es el único país socialista y con una historia de dignidad y soberanía imponente, está desde hace muchos años, en condiciones de sobrevivencia extrema por el bloqueo norteamericano, y como si fuera poco, en el mes pasado, el secretario de guerra de Estados unidos acaba de amenazarlos con una intervención militar[5]. Ahora, muy recientemente, tampoco podemos contar con Colombia, ya que acaba de ganar la presidencia el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, que se siente muy cómodo con Trump. México que, si bien no es de izquierda radical, si tiene un gobierno con políticas públicas con un tono social muy fuerte, valorado interna y exteriormente. La presidenta Sheinbaum le falta 4 años para terminar su mandato y ha hecho malabares diplomáticos para mantener una aparente soberanía nacional (cosa que se perdió en acuerdos clandestinos con los anteriores gobiernos de derecha). Brasil se juega su destino político en noviembre de este año. Lula contra el hijo de Bolsonaro, apoyado abierta y fuertemente por Trump. Si gana Lula seguiría siendo un país, que, si bien no acepta injerencias de Trump, si hace acuerdos y alianzas con los capitalismos globales del mundo. Si no gana Lula, el continente estaría en más problemas haciendo que Sudamérica le pertenezca tal cual a Trump, con la salvedad de Uruguay. La democracia en América Latina y el Caribe en tiempos de Imperio norteamericano está implicando una vuelta a la derecha de manera radical y contundente. Es un “tsunami antidemocrático” [6]. ¿Qué significa esto? Estamos hablando que, todos estos países inclinados hacia una derecha o extrema derecha jamás serán oposición a los intereses de USA, más bien se volverán parte de un nuevo imperio norteamericano extendido. De esta manera el “escudo de las Américas” (también conocida como la Coalición Contra los Cárteles de las Américas) con 18 países latinoamericanos y caribeños: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú (recién anexado), Colombia, República Dominicana, Bahamas, Belice, Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, se volverá en la práctica las nuevas colonias norteamericanas del siglo XXI. Quiero decir entonces que el imperio norteamericano se extenderá en un colonialismo aceptado gustosamente por los colonizados.
  6. La diferencia entre los tiempos de la doctrina Monroe y la actual doctrina Donroe, sigue implicando gobiernos afines a Estados Unidos en América Latina y el Caribe, pero con la diferencia de que son los gobiernos actuales latinoamericanos y caribeños los que quieren -ellos mismos- acercarse a Estados Unidos y harían todo lo posible por anexarse de alguna manera con el imperio norteamericano. Ya no se trata de gobiernos a modo y subordinados a Estados Unidos y que su tarea es mantener en orden al pueblo sometido para que sigan las ganancias de las empresas norteamericanas con políticas salariales injustas desde una soberanía nacional. Esto ya no basta. Se necesita de un control TOTAL. La pregunta que se hacen algunos gobiernos es ¿para qué mantener una problemática soberanía nacional si se puede vivir con las ventajas de una colonia norteamericana? El solo pensar esta posibilidad de algunos países latinoamericanos y caribeños da terror.
  7. Será muy importante darle seguimiento y análisis a los dos resultados que vienen en noviembre: las elecciones del Congreso de Estados Unidos y las elecciones de Brasil. Sin embargo, el plan está listo para el capital global norteamericano. Ganar las elecciones del Congreso, por parte de los republicanos, se vuelve vital ya que pondría en una ventaja amplia a Trump para ganar una reelección presidencial en 2028, posibilitando su tercer mandato. Si no es elegido él, y es otra figura política, como podría ser Vance o Rubio no bajaría el tono de violencia y colonialismo, sino que subiría. Pase lo que pase, las condiciones ya están puestas para que el imperio norteamericano se consolide y se extienda en el continente (aún ganando los demócratas). Aunque muchos apuestan que Trump hará lo que sea, hasta un fraude electoral, con tal de mantenerse en el poder. Esto implica que Estados unidos en su fase más imperialista podrá disponer a su antojo de todos los recursos del continente, podrá controlar los sistemas carcelarios del continente y obviamente pondrá más bases militares en lugares estratégicos de “defensa nacional”. El Imperio norteamericano sabe que tiene en sus manos el posible control de todo el continente. Las invasiones o intervenciones serán parte normal de la pax norteamericana.
  8. Esperanzas y teologías necesarias. Lo planteado anteriormente puede ser posible si se siguen dando las condiciones geopolíticas como hasta ahora. Tienen que converger varias circunstancias y procesos sociopolíticos y económicos, además de mantenerse inercias y formas simbólicas culturales dominantes. Pero lo que viene no es bueno para la vida del planeta ni del continente, debemos prepararnos y vislumbrar un escenario peor a la realidad que tenemos en este momento. Es necesario repasar y fortalecer nuestras herramientas cultivadas y aprendidas en tantos años de colonialismo pasado. Es tiempo de nuevas alianzas fuertes con otros países que no tienen la postura Trump por ejemplo Canadá. Es tiempo, otra vez, que la organización popular vuelva a aparecer en cada barrio, educando y enseñando a pensar, a leer, a imaginar otros mundos posibles, organizando ollas populares, medicinas solidarias, reconstituyendo eso que se llamaba “tejido social” o en palabras simples “confiar en el otro/a/e”. Es decir, debemos ser como nosotros hemos sido en más de quinientos años de colonialismo.
  9. Y no ser como ellos. Recordemos que dos años después de la caída de los socialismos históricos (1989) con su respectivo “final de la historia” Eduardo Galeano nos preguntaba ¿si queremos ser como ellos?, ellos: los del primer mundo, las potencias industriales-militares del capitalismo global, las naciones opulentas que imponen las reglas del libre mercado y el consumo masivo, que nos venden la falsa promesa de ser como ellos: modernos y ricos a cambio de obediencia ciega, disciplina económica y sacrificios sociales, prometiendo un futuro de prosperidad que nunca llega. Ellos los que han destruido el planeta y sus ciclos de vida, los que perpetúan la desigualdad, imponiendo una cultura que adora las cosas y desprecia la vida humana. Parece que esta pregunta regresa hoy, treinta años después, más necesaria que nunca. Los nuevos gobiernos ya la han respondido afirmándola. ¿Y nosotros?
  10. Recordemos desde tiempos apocalípticos, cuando hay un ellos, siempre debe haber un nosotros[7]. Los distintos, los que no aceptamos la marca de la Bestia, del Imperio. Nosotros los que no olvidamos a nuestros mártires y a nuestros desaparecidos/as, los que resistimos, los que hacemos que la rabia se vuelva organización popular, los que amamos y somos tiernos y cariñosos con toda la Vida del planeta. Los que no queremos hacer costumbre la violencia, el olvido, el racismo hacia el otro, la desconfianza, la apatía. Los que tejemos a diario la confianza en el otro.
  11. Hoy la Teología de la liberación vuelve a ser llamada, en estos tiempos de falsos dioses y visiones teológicas imperialistas (sionistas, fundamentalistas) a recuperar al Jesús de los evangelios. Se Jesús que se encarnó en medio del Imperio Romano y desde ahí, desde la periferia imperial nos enseñó que compartir el pan es una forma de resistencia frente a la economía imperial, que la compasión infinita es un ataque contra un sistema religioso basado en la compra del perdón, y la firme convicción que Dios y su reinado esta con los más pobres, olvidados y víctimas del sistema. Si los primeros cristianos y cristianas utilizaron el recurso de las buenas noticias (euaggelion) usado solamente por las élites y por el imperio romano, para re-escribir la buena noticia de Dios, estamos en el mejor momento para volver a re-crear nuestros evangelios latinoamericanos ante el nuevo imperio norteamericano extendido.

[1] Cf. https://elpais.com/internacional/2026-08-18/un-gobierno-de-millonarios-trump-nombro-para-su-administracion-a-57-personas-con-un-patrimonio-de-mas-de-100-millones.html

[2] Le Monde diplomatique, edición Cono Sur. (2026, febrero). Imperialismo desatado [Dossier]. Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, (320).

[3] Philosophie magazine No. 197. Mars 2026. L´empire, stade ultime du capitalisme?

[4] Hay muchas más dimensiones, elementos, perspectivas para comprender la realidad del mundo y de nuestro continente, sin embargo, el objetivo de este resumido documento es tocar la dimensión geopolítica actual y como trastoca al continente.

[5] Cf. https://www.infobae.com/america/mundo/2026/08/13/pete-hegseth-afirmo-que-estados-unidos-no-descarta-realizar-una-operacion-militar-contra-el-regimen-de-cuba/

[6] Cf. https://aristeguinoticias.com/1708/mundo/mexico-y-brasil-enfrentaran-asedio-de-trump-hasta-que-cedan-recursos-estrategicos-buscaglia/

[7] La idea es a partir de la obra de 1985 de Margaret Atwood: el cuento de la criada.

Foto: Criterio.hn

La cruz en el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin

[Por: Leandro Sequeiros]

Cada 14 de septiembre se celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, día en que recordamos y honramos la cruz en la que murió nuestro Señor Jesucristo. La contemplación de aquel madero, en el que nuestro Salvador vertió su preciosísima sangre, es puerta abierta al misterio del amor divino, derramado sin medida sobre el género humano.

 

La cruz de Cristo, enseñaba el Papa San Juan Pablo II, es la cruz “en la que se muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para vivir en la verdad, en la libertad y en el amor, para vivir eternamente”.

 

En el pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin, la CRUZ está siempre muy presente como la otra cara del optimismo progresionista teilhardiano. Pero el dolor, las víctimas, la cruz y la muerte forman parte de la cosmovisión del Cristo cósmico de Teilhard…

 

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India obligará a usar baterías en renovables para frenar el desperdicio de energía

[Por: papernest.es]

Millones de kilovatios limpios se pierden a diario por la incapacidad de la red para absorber los picos de producción solar y eólica. Para cortar de raíz este enorme desperdicio energético, India exigirá que todas las nuevas plantas renovables incorporen sistemas de almacenamiento en baterías a partir de julio de 2027. Esta medida busca capturar la energía sobrante que hoy se pierde y transformarla en una reserva estratégica para estabilizar la red eléctrica nacional, garantizando un suministro continuo durante las horas de mayor demanda sin recurrir a combustibles fósiles…

 

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La inteligencia artificial como herramienta, no como ídolo

[Por: Jorge Espinosa]

Vivimos en una era caracterizada por un cambio silencioso pero profundo en la arquitectura de la vida humana. En EE.UU. y en los laboratorios de innovación de todo el mundo, un puñado de entidades corporativas multimillonarias dictan agresivamente las condiciones de nuestro futuro. La rápida evolución de los modelos de inteligencia artificial y los sistemas multimodales, desarrollados de forma pionera por empresas destacadas como Anthropic, OpenAI y Google,  ha integrado profundamente los modelos conversacionales y generativos en el tejido de la vida cotidiana. Estos sistemas pueden escribir poesía, simular compañía, redactar código de software y analizar vastos depósitos de datos a la velocidad del rayo. Sin embargo, considero que debemos detenernos y evaluar estos instrumentos a la luz de la dignidad humana. Lo que se nos vende como un progreso absoluto conlleva riesgos graves y existenciales para nuestras familias, nuestro orden social y nuestras almas…

 

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María es la Madre de Dios y en la Eucaristía está Cristo verdaderamente presente

[Por: Diego G. Passadore]

¿Por qué insistir en dos verdades cristianas que ya conocemos bien? Porque hay cristianos que no creen que María sea la Madre de Dios ni que Cristo esté verdaderamente presente en la Eucaristía. Porque profundizar en estos sagrados misterios nos llena de inefable gratitud…

 

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Boletín “En el camino de Emaús” No. 99

[Por: Centro Bíblico Ecuménico “En el camino de Emaús”]

Hoy, en medio de tantos desastres ecológicos provocados por manos humanas y ciclos de la naturaleza, podemos hacernos casi las mismas preguntas que se hacía la gente de entonces en el texto de Génesis 6 a 9…

 

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