Inicio Blog Página 229

La Iglesia de Estados Unidos peregrina por la Paz a Hiroshima y Nagasaki en los 80 años de las bombas atómicas

[Por: Luis Miguel Modino | Religión Digital]

Se cumplen 80 años del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima, el día 6 de agosto, y Nagasaki, el día 9 de agosto. El recuerdo de estos episodios es el motivo de la peregrinación que lleva a cabo de 4 a 11 de agosto la Iglesia Católica de los Estados Unidos, que visitará estas dos ciudades. Profesores universitarios, empleados y estudiantes de universidades católicas estadounidenses, acompañados de los arzobispos de Chicago, cardenal Cupich; de Washintong DC, cardenal McElroy; de Seattle, Mons. Etienne; y de Santa Fé, Mons. Wester. De la peregrinación participa también la secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, Emilce Cuda…

 

Descargue el artículo.

80 aniversario de Hiroshima y Nagasaki. Memoria contra el olvido y no repetición

[Por: Juan José Tamayo]

A las 8.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945 Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre un lugar habitado por seres humanos: la ciudad japonesa de Hiroshima, que quedó reducida a cenizas. Unas horas antes se convocó a un capellán, que invitó a los tripulantes del avión Enola Gay, que la iba a transportar, a inclinar la cabeza mientras él leía una oración compuesta para esta ocasión. Estaba legitimando religiosamente el bombardeo. Su piloto era el coronel Paul W. Tibbets, de 30 años, quien nunca tuvo remordimientos de conciencia, ni mostró arrepentimiento ni pidió perdón por tan genocida gesta.

 

La bomba de uranio 235 pesaba 4.400 kilos, tenía 3 metros de longitud y 75 centímetros de diámetro. Se lanzó a 500 metros de altura. Era la primera bomba atómica lanzada sobre una población civil. Causó la muerte de 140.000 personas y de otras miles más que fallecieron con el paso de los días, los meses y los años, y produjo el sufrimiento irreparable de otras muchas personas que sobrevivieron y que fue heredado por las generaciones siguientes hasta nuestros días. Comenzaba una nueva era, quizá la más mortífera de la historia de la humanidad: la era nuclear.

 

No contento con tamaña masacre que dejó a Hiroshima convertida en “Ciudad de cadáveres” (título de la obra de la escritora japonesa Ota Yoko, traducción de Kuniko Ikeda y Marta Añorbe Mateos, Editorial Satori, prólogo de Patricia Hita Hiramatsu, 2025) y a las personas supervivientes en schok de por vida, tres días después, el 9 de agosto a las 11.02 horas, Estados Unidos lanzó desde la altitud de 550 metros la segunda bomba atómica, de nombre Fat man, sobre la ciudad japonesa de Nagasaki. Pesaba 4.630 kilos, tenía 3.25 metros de longitud, 1.52 de diámetro y una potencia de 25 kilotones. Causó la muerte de 74.000 personas y la devastación de la ciudad. Seis días después el emperador Hirohito proclamó la rendición de Japón.

 

Hace unos meses visité Japón invitado por la comunidad budista Soka Gakkai. Participé en encuentros universitarios y en diálogos con comunidades budistas de distintos lugares del país. Visité templos sintoístas. La experiencia que más me impresionó fue la visita a Nagasaki en plenos preparativos del 80 aniversario del bombardeo atómico de esta ciudad y de Hiroshima, que está conmemorándose estos días con numerosos actos de memoria subversiva de las víctimas contra el olvido. Allí fui recibido por el alcalde, Shiro Suzuki, quien me impuso la medalla de la ciudad y juntos hicimos memoria de tamaña masacre.

 

Las experiencias que más impacto me produjeron, hasta las lágrimas, fueron las visitas a la zona 0, en el Parque de la Paz, donde tuvo lugar la explosión, al Museo de la bomba atómica, donde vi las imágenes de destrucción de vidas humanas y de la ciudad, y a la Sala de la Memoria Internacional de Nagasaki para las víctimas destinada a orar por la paz. Es ahí donde se encuentran los testimonios de los supervivientes y muchos objetos de las víctimas, entre ellos un reloj que se paró a las 11.02, hora exacta de la explosión.

 

Bajo el impacto de estas visitas y del dolor por tamaño ultraje a la dignidad humana causado por el bombardeo pronuncié una conferencia sobre “El diálogo interreligioso, camino para la paz” en la que critiqué la responsabilidad de las religiones en no pocos conflictos bélicos y defendí la importante contribución que pueden prestar en la construcción de una cultura de paz para que no se repitan catástrofes como las producidas en Hiroshima y Nagasaki.

 

En 2024 el Comité Noruego del Nobel concedió el premio Nobel de la Paz a la organización Nihon Hidankyo (Confederación de las Víctimas de la Bomba Atómica y de Hidrógeno de Japón), creada por los hibakusha (supervivientes del bombardeo) en 1956, quienes desde entonces vienen liderando de manera incansable la llamada a la destrucción de las armas nucleares. “¡Hiroshima y Nagasaki, nunca más!”, es el grito imparable de dicha organización, que recorre no solo las dos ciudades japonesas, sino el mundo entero y llega hasta nosotros hoy.

 

Toshiyuki Mamaki, codirector de Nihon Hidankyo, ha mostrado la similitud de lo sucedido hace ochenta años y los niños ensangrentados y asesinados en Gaza y ha afirmado que “las armas nucleares deben ser absolutamente abolidas, ya que no traen la paz”. Masako, miembro de dicha organización, ha alertado del “riesgo de que las armas nucleares sean utilizadas en Ucrania y Oriente Medio”. Riesgo muy real a la vista de los ataques de Estados Unidos y de Israel contra las armas nucleares de Irán.   

 

En medio del clamor popular contra las armas nucleares, se ha levantado una voz discordante en Japón: la del partido nacionalista de extrema derecha Sansieto, que en las elecciones del pasado 20 de julio, en las que se renovaban 125 escaños de los 248 del Senado, incrementó considerablemente el número de escaños pasando de un senador a quince y convirtiéndose así en el tercer partido de la oposición. Su ascenso es similar al de otros partidos de extrema derecha europea como AfD en Alemania, Reforma UK en el Reino Unido, Vox en España, etc.

 

Esta ha sido la poco comprensible respuesta de la ciudadanía a los graves problemas que padece Japón: fuerte inflación, corrupción espectacular, incremento del precio del arroz, estancamiento salarial, etc. Su argumentario es el mismo que el de los otros partidos de la extrema derecha: “los japoneses, primero”; negacionismo del cambio climático; discurso de odio contra la inmigración; nacionalismo frente a globalización. En el caso de Sansieto destacan dos reivindicaciones sobre las demás: la creación y el desarrollo del armamento nuclear y el mantenimiento de la tradición patriarcal del emperador.

 

El pasado 26 de julio participé en la Ceremonia por la Paz convocada por Soka Gakkai con motivo del 80 aniversario del bombardeo atómico sobre Hiroshima y Nagasaki en Rivas Vaciamadrid (Comunidad de Madrid). En ella el alcalde de Nagasaki expresó su preocupación por que, en un contexto internacional marcado por crecientes tensiones y divisiones, “se esté intensificando la amenaza del uso de las armas nucleares”. La alcaldesa de Rivas Vaciamadrid, Aída Castillejos, defendió la necesidad de “fortalecer la cultura de paz y no normalizar la violencia ni aceptar la injusticia como parte del paisaje”.

 

En el Jardín de la Paz, inaugurado en 2022 en Rivas Vaciamadrid, delante de un bloque original de la catedral de Urakami que se salvó del bombardeo y que fue donado por Nagasaki a la ciudad de Rivas, hicimos una ofrenda a las víctimas del genocidio y asumimos el compromiso de trabajar por la eliminación de las armas nucleares para salvar a la humanidad y a la naturaleza de su extinción. Si no se eliminan, ellas destruirán a la humanidad y al ecosistema de nuestro planeta. Es la mejor forma, creo, de revertir el rumbo de la historia en esta “nueva guerra fría” y en un mundo al borde del colapso.

 

En tan importante aniversario, que habría de conmemorarse en todos los rincones del planeta, el grito de la humanidad debe ser: Auschwitz, Hiroshima, Nagasaki, Gaza, Ucrania, Siria, tantas poblaciones destruidas y tantas vidas humanas sacrificadas, ¡nunca más!

 

Juan José Tamayo es profesor emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es Cristianismo radical (Trotta, 2025, 3ª ed.)

Gratitud a Dom Cláudio Hummes

[Por: Josef Sayer]

Para nosotros un día de alegría y de conmemorar con gratitud un promotor singular de la protección del bioma de Amazonia con sus pueblos y para el bienestar de la humanidad! Con gratitud acordamos su rol protagónico para el congreso internacional (con participantes de todos los continentes) en Washington en Marzo 2019 sobre Amazonia, como una etapa de preparación del Sínodo de la Amazonía…

 

Descargue el artículo.

Desordem enfraquece o poder legislativo

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Na manhã de hoje 07 de Agosto de 2025, presenciamos, mais uma cena lamentável na Câmara de vereadores de Pelotas (RS). Onde a coexistência pacífica, neste segundo semestre de legislação, não durou alguns dias e horas. Algo, em que esperávamos, que fosse diferente do semestre anterior. Cenas lamentáveis protagonizado por Cauê Fuhro Souto (PV), contra a Fernanda Miranda (PSOL), durante o debate de uma proposta levada ao plenário da câmara para votação…

 

Confira o artigo.

Invitación: Acto solidario por Julia Chuñil y la unidad de las luchas

[Por: Varios]

Descargue la invirtación a participar en el acto solidario por Julia Chuñil y la unidad de las luchas …

 

Guerra y paz

[Por: Geraldo Luiz de Mori]

“El recuerdo de los 80 años transcurridos desde las bombas lanzadas sobre  Hiroshima  y  Nagasaki  y la actual situación geopolítica mundial parecen indicar que las lecciones del pasado no pueden ser asimiladas por las nuevas generaciones y por quienes han creado nuevas y más perversas formas de conflicto, amenazando el futuro de la vida en el planeta”, escribe Geraldo Luiz De Mori , profesor e investigador del departamento de Teología de la Facultad de Filosofía y Teología de la Compañía de Jesús, en Belo Horizonte, enviado directamente al Instituto Humanitas Unisinos — IHU…

 

Descargue el artículo.

Las Iglesias cristianas ante el genocidio de Gaza

[Por: Juan José Tamayo]

No cabe el silencio, ni la equidistancia, sino la condena de Netanyahu y la defensa del Estado de Palestina

No se puede hacer una lectura fundamentalista de la Biblia hebrea que legitime el genocidio. Hay que aplicar una hermenéutica histórico-crítica basada en la defensa de los derechos humanos, siendo el primero el derecho a la vida, fundamento de todos los derechos

 

Las Iglesias cristianas, incluidas las pertenecientes a los sectores progresistas, han reaccionado con tibieza, salvo algunas excepciones, ante el genocidio de Israel contra Gaza, y en muchos casos con el silencio y la equidistancia, quizá por el falso temor de ser acusadas de antisemitismo, sin distinguir entre antisemitismo y antisionismo, entre judaísmo y gobierno genocida de Israel. Esa distinción es fundamental. Yo mismo he sido acusado de enemigo de la religión judía y de antisemita por denunciar el genocidio y por cuestionar el uso político violento de la ideología teológica excluyente de “pueblo elegido” y tierra prometida” contra el pueblo palestino.

 

El papa Francisco condenó genéricamente la muerte de niños en los conflictos mundiales y afirmó que “matar a niños es negar el futuro”. En sus Memorias afirmó tímidamente que la actitud de Israel en Gaza es un genocidio, pero no como una postura propia, sino refugiándose en la expresión “según expertos internacionales”, y solicitó una investigación al respecto. Pidió el alto el fuego y la liberación de los rehenes y se mostró conmovido por la “gravísima situación humanitaria” de la población gazatí y exigió en varias ocasiones “ayuda a la población exhausta”.

 

Sin embargo, en la mayoría de sus discursos mostró cierta equidistancia, cuando se refirió a Israel y a Gaza, sin distinguir entre el Estado agresor, Israel, y el pueblo agredido, Gaza. Incluso aplicó a Ucrania el adjetivo “martirizada”, que no utilizó para calificar y denunciar el genocidio contra la población gazatí. ¿Prudencia por ser la máxima autoridad del Estado de la Ciudad del Vaticano? Creo que no, más bien indefinición, como no pocos dirigentes políticos. Otros, sin embargo, se han pronunciado abiertamente contra el genocidio y han denunciado a Netanyahu.

 

Una de las condenas más nítidas y contundentes contra el genocidio ha sido la Kairós Global por la Justicia, coalición internacional nacida como respuesta solidaria al documento Kairós Palestina, aprobado por un grupo de líderes cristianos palestinos de 2009: “No podemos servir a Dios y a la opresión del pueblo palestino”. Es esta organización la que, dentro de las iglesias cristianas, ha denunciado con más contundencia el sionismo, el colonialismo, el genocidio, el exterminio y la limpieza ética del pueblo palestino por parte de Israel y de Estados Unidos, y ha desenmascarado la pasividad de la Unión Europea y el cinismo de las iglesias cristianas.

 

Papel importante en la denuncia está jugando la Teología Palestina de la Liberación, que se muestra crítica con la utilización sionista de la Biblia hebrea en favor de los asentamientos y de la expulsión del pueblo palestino de su territorio y hace una revisión desmitificadora de la ideología excluyente del “pueblo elegido” y de la “tierra prometida”, que se autoaplica Israel. Denuncia, a su vez, el constantinismo judío y su alianza con el sionismo político, llevada a cabo por líderes religiosos ultraortodoxos y por no pocos teólogos judíos, que de portadores del mensaje profético liberador de la Biblia hebrea se han convertido en colonizadores y conquistadores.  

 

Munther Isaac, teólogo palestino y decano del Colegio Bíblico de Belén, en un contundente sermón ampliamente difundido por las rede sociales, expresó su indignación por la complicidad de las iglesias cristianas: “Que quede claro. El silencio es complicidad. Sus palabras superficiales de empatía sin contacto con la acción revelan complicidad. Gaza fue agredida antes del 7 de octubre y el mundo miraba en silencio”. Y terminaba el sermón con este certero aforismo: “Gaza se ha convertido hoy en brújula moral del mundo”.

 

Undecálogo

 

Resumo en el siguiente undecálogo la actitud que, a mi juicio, deben adoptar las iglesias cristianas, y en general las religiones, ante tamaños crímenes cometidos impunemente por Israel contra la población de Gaza y Cisjordania, así como ante los ataques contra Irán y las intervenciones militares contra el Líbano y Siria.

 

1. Las religiones tienen que reconocer el genocidio sin ambages, verificado por las organizaciones internacionales y por la realidad incontestable de los hechos: más de 60.000 asesinatos con premeditación y alevosía, de los cuales el 70 % son mujeres, niños y niñas. Son estremecedoras las imágenes de los niños y las niñas muertos de hambre en los brazos de sus padres, antes de que llegara la comida. En estos días han fallecido (=han sido asesinados) por inanición más de 150 personas, en su mayoría niñas y niños, y se ha producido el asesinato de más de 1.000 personas tiroteadas en las zonas donde se repartía la poca comida que llegaba. Hoy, 31 de agosto, han sido asesinadas más de 100 personas por el ejército israelí mientras buscaban comida. Es una estrategia premeditada de Netanyahu: no solo matar de hambre, sino asesinar al reclamo de la comida. Mayor inhumanidad no cabe en mente y corazón humanos, pero sí en Netanyahu y en su cómplice Trump.

 

2. Es hora de declarar ya el alto el fuego, de levantar todas las restricciones de acceso de comida a Gaza y de evitar más muertes y destrucción. No estamos siquiera en el apartheid de Gaza, Netanyahu ha dado un paso más hacia la solución final. Y esto no es catastrofismo, sino la descripción más cruda de la cruda realidad mortífera.

 

3. No es posible la neutralidad, ni la equidistancia, y menos aún el silencio. Las tres actitudes constituyen un delito de complicidad con el genocidio, el exterminio y la limpieza ética.

 

4. No se puede normalizar el genocidio. Las religiones deben condenarlo con toda contundencia y denunciar públicamente a sus responsables: Netanyahu, sus ministros, el ejército israelí, una parte de la ciudadanía israelí que apoya el genocidio, Estados Unidos, etc.

 

5. Hay que rechazar enérgicamente la propuesta de Trump, apoyada por Netanyahu, de deportar a la población palestina, que, como ha demostrado Olga Rodríguez en un riguroso análisis:

— No es sin más una reubicación de la población palestina en los países vecinos de Egipto y Jordania, sino un desplazamiento forzado, un crimen que viola el derecho internacional humanitario.

— No es una reconstrucción del territorio asolado por el ejército israelí, sino una voluntad de hacer negocio a costa del saqueo, el colonialismo y el genocidio.

— No es una urbanización, ni una “transacción inmobiliaria”, como lo presenta Trump, sino una limpieza étnica, que se enmarca en un proceso de apartheid iniciado en 1948. 

 

6. No estamos ante una lucha entre dos partes violentas, sino ante una guerra del colonizador Israel contra el pueblo palestino colonizado. Debe exigirse, por ello, el fin del programa colonial de Israel sobre el pueblo palestino y del sionismo, que es la base de dicho proyecto.

 

7. Debe condenarse el sionismo cristiano de no pocos dirigentes políticos y religiosos e iglesias cristianas fundamentalistas que apoyan y legitiman el sionismo judío como parte de su identidad que consideran irrenunciable.

 

8. Es necesario visibilizar y desenmascarar el trasfondo religioso del genocidio de Gaza, del que se habla poco en los análisis políticos internacionales, pero que es fundamental. Netanyahu está practicando la ley de la venganza, más allá del “ojo por ojo y diente por diente”, siguiendo el “canto de Lámec”: “Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recibí. Caín será vengado siete veces y Lámec lo será setenta y siete veces” (Libro del Génesis: 4,24). Justifica el genocidio contra el pueblo palestino apelando al castigo que Dios impuso a Amalec. “Recordad el castigo que Yahvé infligió a Amalec”, amonestó el primer ministro israelí a los gazatíes en uno de sus discurso más incendiarios, citando el siguiente texto de la Biblia hebrea:

 

“Así dice el Señor todopoderoso: He resuelto castiga a Amalec por lo que hizo a Israel, cerrándole el paso cuando subía de Egipto. Así que vete, castiga a Amalec y consagra al exterminio todas sus pertenencias sin piedad: mata hombres y mujeres, muchachos y niños de pecho, bueyes y ovejas, camellos y asnos” (primer libro de 1Samuel 15,3; cf también 23, 17-19).  “La consagración al exterminio -comenta la edición de la Biblia de La Casa de la Biblia- es una práctica propia de la guerra santa: todo lo que se consagra al exterminio deberá ser destruido como ofrenda a la divinidad y no puede ser tomado como botín de guerra; se quiere evitar así el abuso y la avaricia”.

 

9. No se puede hacer una lectura fundamentalista de la Biblia hebrea que legitime el genocidio. Hay que aplicar una hermenéutica histórico-crítica basada en la defensa de los derechos humanos, siendo el primero el derecho a la vida, fundamento de todos los derecho, en la igual dignidad de todos los seres humanos y la no discriminación por razones de género, identidad sexual, procedencia geográfica, color de la piel, clase social, creencia o increencia religiosa, etc., y en la no violencia activa en favor de la justicia.

 

10. Hay que exigir a Israel el cumplimiento de los mandamientos de la ley mosaica, en concreto estos dos, que Israel viene transgrediendo desde hace cerca de 80 años en Palestina: “No pronunciar el nombre de Dios en falso” (Libró del Éxodo: 20,7) y “No matarás” (Libro del Éxodo: 20,13), al tiempo que es necesario recuperar las imágenes bíblicas que presentan a Dios como “tardo a la ira y rico en clemencia”, compasivo, pacífico, no violento, amoroso, no vengativo.

 

11. Debe exigirse el cumplimiento de la sentencia condenatoria del Tribunal Penal de la Haya contra Netanyahu, apoyar la lucha y la resistencia palestina en defensa de su territorio y de su reconocimiento como Estado soberano, libre e independiente y no a seguir siendo una colonia martirizada por Israel. La lucha y la resistencia del pueblo palestino son nuestra lucha y nuestra resistencia.

 

Juan José Tamayo es teólogo de la liberación y emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es Cristianismo radical (Trotta, 2025, 3ª ed.).

(artículo publicado el 29 de julio en eldiario.es actualizado y ampliado).

 

 

Comentarios bíblicos: Domingo XVIII durante el año – Lc. 12, 13-21

[Por: Carina Furlotti]

Hace muy poquito tiempo, -cuatro, cinco años nada más-, la pandemia del Covid-19 nos ponía en vilo como humanidad, hiriéndonos de incertidumbre, de dolor, de muertes sin despedidas, de ausencia de abrazos y contactos.  La consigna del cuidado, a nivel personal, comunitario, de los espacios públicos, fue llenando cada rincón del planeta, conscientes – quizá a la fuerza- de nuestra vulnerabilidad expuesta al peligro y a la vez, de nuestra interdependencia:  cuidarnos para poder llegar a buen puerto, todos juntos, en la misma barca…

 

Descargue los comentarios bíblicos.

A homilia com Padre Beozzo: “Atenção! Tomai cuidado… a vida de um homem não consiste na abundância de bens”

[Por: Jose Oscar Beozzo | O Fato Maringa]

Lucas descreve assim, no início do capitulo 12, o cenário em que Jesus discutia com os escribas e fariseus: “Nesse momento, milhares de pessoas se comprimiam, pisando-se umas às outras” (Lc 12, 1). E Jesus alertava o povo para tomar cuidado com a hipocrisia dos fariseus e doutores da lei, com o seu fermento e o exortava a não ter medo. Lá do meio da multidão um homem levantou a voz e disse: “Mestre, dize ao meu irmão que reparta comigo a herança” (Lc 12, 13-21). Jesus respondeu: “Homem, quem me nomeou juiz ou árbitro entre vós?”…

 

Confira os comentarios bíblicos.

 

Video: https://youtu.be/XGVQnRc9WYQ

La vida y los bienes compartidos son signo visible de que Dios está reinando

[Por: Eduardo de la Serna]

Una situación suscitada con uno que pide a Jesús que intervenga en su favor, motiva una parábola. Jesús no da respuestas de qué se “debe hacer” sino que muestra los criterios para que Dios reine. Y esos criterios están dados por tener en cuenta al hermano. Los bienes deberían ser simplemente un instrumento para ganar hermanos y compartir la vida…

 

Descargue los comentarios bíblicos.