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Rebozante Alegía No. 9

[Por: José A.]

 

El Papa de la misericordia: Tras su partida a la Casa del Padre, recordamos las claves y frutos del pontificado de Francisco, el Papa de la misericordia y los gestos concretos. Con profundo agradecimiento y con el corazón lleno de oración, despedimos al Papa Francisco, quien ha partido a la Casa del Padre tras más de una década guiando a la Iglesia con la fuerza del Evangelio, el testimonio de la sencillez y un corazón profundamente mariano y misionero…

 

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O perdão de Assis

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Queridos Irmãos e Irmãs! Saudação Francisco-Clareana de Paz e Bem!! Pax et Bonum! No dia de Hoje 2 de Agosto, o nosso coração se alegra e com o salmista Davi, diante do sacerdote Abimelec de Nob, na qual se fingiu de louco e não ser entregue aos seus inimigos, agradece ao Senhor Deus ( I Sm 21-22; Sl 33)…

 

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Radiografía de una multitud: el Jubileo de los Jóvenes con el Papa León XIV en Tor Vergata

[Por: José Manuel Vidal | Religión Digital]

Roma ha vuelto a vibrar y, esta vez, el epicentro ha sido Tor Vergata: quinientos mil, un millón, quizás millón y medio de jóvenes de 146 países de todo el mundo han desembarcado en la capital eterna, invirtiendo sus vacaciones, su tiempo y hasta sus ahorros para lo impensable en tiempos descreídos: reunirse en torno a Cristo, cantarle a la esperanza del Evangelio y conectarse con el Papa León XIV, que, a sus ojos, la encarna hoy, y, con él, clamar por la paz en el mundo. Una muchedumbre que no se mueve solo por ocio, ni por música, ni por consumo: se mueve —desmiente a los profetas del desencanto juvenil— por la fe, el sentido de la vida y por un ideal que trasciende la búsqueda inmediata del placer…

 

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¿Qué tipo de sacerdotes queremos en 2032?

[Por: Fernando Altemeyer Junior | IHU]

Quienes se han acostumbrado a la inamovibilidad temerán cualquier cambio en la situación de la Iglesia. Prefieren no abandonar nunca el puerto seguro donde se han petrificado y anclado. Quieren que se olvide el recuerdo de  las reformas de Francisco  y que se vuelva a la normalidad. Los sacerdotes clericales se niegan a asumir una Iglesia que avanza y no adoptan nuevas rutas ni mapas de navegación, porque creen erróneamente que la función precede a la misión», escribe  Fernando Altemeyer Junior , profesor asistente de la PUC-SP, en un artículo publicado en su perfil de Facebook el 8 de abril de 2025…

 

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Julia Chuñil Catricura vive en la lucha. Vive en nuestra memoria

[Por: Andrea Castillo – Amerindia Chile]

Hermanas, hermanos, compañeras, compañeros estamos aquí porque la tierra llora y no hay paz en el corazón del pueblo. Estamos aquí porque una mujer mapuche, defensora del bosque y de la vida, ha sido desaparecida en democracia. Y eso no se calla. Eso se grita. Julia Chuñil Catricura vive en la lucha. Vive en nuestra memoria.

 

Como Amerindia Chile, mujeres y hombres creyentes en el Dios liberador, no creemos en un Dios neutral. No creemos en un Dios que se queda cómodo en los altares mientras desaparecen mujeres en el Wallmapu, mientras se expulsa al pueblo mapuche de su tierra, mientras se criminaliza la defensa del bosque y del agua. Creemos en el Dios de las desaparecidas y desaparecidos, el Dios de las empobrecidas y empobrecidos, el Dios de las y los que resisten con el cuerpo y con la palabra. Ese Dios hoy está de pie con nosotras y nosotros. Ese Dios hoy llora con los hijos de Julia y tiembla con la rabia de los pueblos que luchan.

 

Julia no es un caso aislado. Es parte de una historia larga de colonialismo, patriarcado y extractivismo, una historia donde las comunidades originarias han sido desplazadas, violentadas y silenciadas. Una historia donde el Estado chileno, con todos sus colores políticos, ha sido cómplice de las forestales, de los bancos, de los latifundistas.

 

Nos quieren hacer creer que la lucha de Julia fue ilegal. Pero sabemos que no hay delito en defender la tierra, no hay crimen en amar el bosque, no hay falta en querer vivir en dignidad. El verdadero crimen es desaparecer a una mujer por habitar su derecho ancestral.

 

¿Dónde está Julia? ¿Quién la busca activamente? El Plan Nacional de Búsqueda no es nada si la búsqueda no es urgente, territorial y popular. No basta con archivos: queremos verdad viva. Queremos justicia real. Queremos que el gobierno deje de hablar de derechos humanos mientras financia represión, mientras importa armas de Israel, mientras mantiene a Carabineros impunes.

 

Desde nuestra teología Amerindia, afirmamos que en ella habitaba lo sagrado. Que su cuerpo, su vida, su palabra eran lugar de revelación. Que la espiritualidad no es neutra: o se encarna en los pueblos, o se convierte en espectáculo de poder.

 

Por eso hoy estamos aquí: para que esta explanada, este sitio de memoria, vuelva a ser lugar de profecía y de unidad. Aquí donde hubo tortura y muerte, sembramos justicia y esperanza. Aquí donde hubo dictadura, denunciamos la continuidad de la represión en democracia. Aquí donde se intentó quebrar al pueblo, nos unimos para gritar que no nos han vencido.

 

Porque no hay tierra prometida sin justicia territorial. Porque no hay resurrección sin memoria viva. Porque no habrá paz mientras haya mujeres desaparecidas y territorios sitiados.

 

Desde la fe que brota desde abajo, desde los fuegos ceremoniales y los cantos de resistencia, decimos con el alma:

 

¡Julia Chuñil, hermana, el pueblo no te olvida! ¡Verdad, justicia y territorio para todas y todos! ¡El Estado es responsable, pero el pueblo es imparable!

 

Andrea Castillo

Coordinadora Amerindia Chile

Aceptar, asumir y potenciar

[Por: Rosa Ramos]

¡Lo que no es asumido, no es redimido!

 

Recordé estas máximas del retiro de Getsemaní, contemplando a un padre y su hijo en el transporte público; podía ver el rostro del niño, no el del padre, pero era la relación la que me atraía y conmovía. Percibía una falta de aceptación de la realidad, de asumirla en su crudeza y fragilidad, para desde allí desplegar posibilidades y trabajar para transformarla o que diera lo mejor de sí.

 

Las tres expresiones del título: “aceptar, asumir y potenciar” son muy significativas en ese retiro de varios días que prepara con tiempo y esmero un grupo de laicos y religiosos; el retiro constituye una especie de iniciación a la asunción de una fe encarnada, destinado especialmente a adultos jóvenes. En él se recorre precisamente la pasión de Jesús desde Getsemaní hasta la muerte y resurrección. Yo lo hice hace muchísimos años en una situación personal especial donde debía hacer ese proceso para seguir viviendo con sentido, quizá por eso el lema me ha acompañado siempre.

 

Lo particular de esta propuesta es que se va rezando el drama -pasión y muerte de Jesús por amor y fidelidad al sueño del reinado de Dios que descubre en su Abba- en paralelo a diversas situaciones humanas difíciles de aceptar y a la dramática realidad latinoamericana y mundial. Se va y viene de lo vivido por Jesús hace dos mil años, a historias de vida y peripecias vitales desafiantes hoy.

 

Se recuerda a las comunidades indígenas y campesinas expulsadas de sus tierras, condenadas a vivir en míseras condiciones en las cinturas de las ciudades, se recuerda a los líderes comunitarios y a los mártires que han sembrado su sangre en estas tierras. Se incluyen sus textos, también poemas y canciones escritos por ellos, o para ellos tras su martirio. Imagino que si se prepara un Getsemaní este año seguramente incluirá otras pasiones terribles: la de los palestinos en Gaza, la de los migrantes, desplazados y refugiados de tantas regiones castigadas por guerras y hambrunas.

 

En suma, el retiro de Getsemaní no recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesús como algo del pasado lejano y ajeno a la realidad presente. Por el contrario, conduce a los participantes a contemplar con ojos muy abiertos la realidad, promueve una inmersión en el dolor humano, personal y colectivo. Invita así a hacer carne las opciones de Jesús, su amor hasta el extremo, que se sigue derramando hoy, y a seguirlo, puesto que afirmamos que es “camino, verdad y vida”.

 

Otra propuesta de Getsemaní, en continuidad a la primera, es: “a situaciones difíciles, opciones valientes”. Cuando estamos en una coyuntura difícil, exigente, de cruz, podemos mirar para otro lado indiferentes, o podemos jugarnos la vida. Muchos ejemplos tenemos en nuestras propias familias, en la historia del cristianismo, y fuera de él. Ya sea de huir ante las dificultades y dejar a otros la responsabilidad, o de asumir opciones valientes y generosas.

 

Volviendo a la relación de padre e hijo que contemplé en el ómnibus (colectivo), se trataba de un niño de unos ocho años, con un retraso intelectual o una discapacidad, más a nivel del lenguaje que motriz, pero se notaba que veía bien y que entendía más de lo que podía expresar con palabras. Decía claramente “papá” y emitía otros sonidos no articulados con los que intentaba llamar la atención del padre, contarle o preguntarle sobre lo que veía. Lo miraba una y otra vez, con amor, con admiración y reconocimiento a su paternidad.

 

Ese rostro, esa mirada del niño, tan amorosa y filial, contrastaba con la escasa atención que el padre le brindaba, casi no lo miraba, se mostraba indiferente, no respondiendo a ese empeño del hijo por comunicarse. Contemplando esa escena, dulce y triste a la vez, recordé ese retiro de Getsemaní: ese padre no ha logrado aún aceptar y asumir ese hijo diferente al esperado.

 

En este caso se daba lo inverso al padre de la parábola de Lucas 15, el niño no mostraba enojo ante la indiferencia de su padre, no había reproche en sus ojitos, lo miraba con amor y confianza, a lo máximo podría adivinarse un asombro, un no entender que su padre no respondiera, pero no desistía de su intento de comunicación ni de prodigar gratuitamente su amor. Cuando ese padre pueda mirar de frente la realidad, no a través del lente de sus expectativas, encontrará no sólo carencia o discapacidad, verá también la belleza y ese inmenso e incondicional amor en su hijo.

 

La realidad cuando no es la deseada, cuando es dura incluso, no deja de portar un misterio insondable de vida y fecundidad. Tanto cuando se trata de una situación personal o familiar, como en este caso, como cuando se trata de acontecimientos dolorosos colectivos: así, por ejemplo, se descubre la solidaridad tras una tragedia, mayor compromiso y fe tras un martirio, creatividad e inteligencia para ver otros caminos posibles cuando unos se cierran…

 

En teología, se dice que lo que no es asumido, no es redimido, afirmación de autoría discutida. Vale decir, no es salvado, elevado, potenciado. Es así, lo que negamos, “la sombra” que no queremos ver, sigue justamente actuando oculta desde las tinieblas, paralizándonos o robándonos preciosas energías. En tanto que, si iluminamos y miramos de frente esa realidad, seguro que, junto con el dolor, malestar o vergüenza, trae novedad, salud, oportunidades insospechadas de bien.

 

Otra rica experiencia de hace pocos días, completa este aporte. Me encontré con la esposa-viuda de un hombre bastante joven que atravesó una durísima enfermedad, superó en cuatro el diagnóstico de dos años de vida, en condiciones terribles de dependencia, no sólo de ella, sino de aparatos. No entro en detalles de la situación dolorosísima que debió afrontar esa pareja, pero destaco que en vez de negar la realidad, ambos la afrontaron juntos y de modo admirable. Me decía esta mujer “fuimos tan felices, nos amamos tanto”. Lagrimeaba recordando y contándome, pero también eran lágrimas de felicidad y de amor. Me decía “llegamos a una profundidad y calidad en nuestro amor que no habíamos vivido en los veinte años anteriores”.

 

La enfermedad, la desgracia o la injusticia, no son de suyo buenas, son malas, y pueden provocar secuelas indelebles en los que las padecen o acompañan. Sin embargo, pueden ser ocasión de un crecimiento humano enorme, de una grandeza de alma, como en Gandhi o en Mandela, para citar personajes reconocidos. Pero que a lo largo de la historia y del planeta ha habido, hay, incontables personas, muchos de cuyos nombres no conocemos, capaces de asumir la realidad que les ha tocado no con resignación, sino haciendo opciones valientes, potenciando lo mejor de sí y de otros.

 

El retiro de Getsemaní, después de la cruz, llega a la resurrección y lanza a la misión con esperanza y entusiasmo. Me gustaría mucho volver a encontrar a ese padre -que quizá cuando lo vi estaba cansado o preocupado- y en esa nueva ocasión verlo abrazar a su hijo, responderle, reír con él, enseñarle cosas, mirarlo con orgullo y decirle a quien quiera oír: “nos amamos tanto, mi hijo es especial, somos tan felices.”

 

Imagen: https://imagenes.elpais.com/resizer/v2/RTUTCPDPBFA7NPFFJVNSO7MEHA.JPG?auth=d13591d56b6804148f88229ccf5a54ba17cb3d4faf5be99febe1101106b38a9a&width=414

La América Latina y el Brasil que queremos

[Por: Leonardo Boff]

Estamos entrando en un mundo multipolar, cuestionado por la visión unipolar de Estados Unidos. En este contexto, América Latina y Brasil ocupan un lugar importante en el debate geopolítico. Aquí están los elementos esenciales que garantizan la continuidad de nuestra civilización y de la vida. Tanto Trump como China, en disputa, los han puesto bajo su mirada codiciosa.

 

En lo que toca a los arancelazos, no se trata solo de una medida personalísima de Trump, sino de todo un sistema que ve en el Sur global un peligro para el dólar y para la hegemonía estadounidense. El arancelazo sobre Brasil quiere significar una lección de sumisión a los intereses imperiales para toda América Latina y para los BRICs. Brasil, como ningún otro país, está de forma soberana y serena, enfrentándose a esa pretensión imperialista de alineamento y de sometimiento. ¿Qué es finalmente lo que nosotros queremos? Queremos la América Latina y el Brasil que están en nuestros sueños. El gran sueño es este:

 

En primer lugar no queremos la América Latina y el Brasil que los otros han querido siempre: una factoría permanente del capitalismo en sus varias formas de realización histórica, un espejo de los países metropolitanos, un eco de la voz de los patrones del mundo, una neocolonización, una porción exótica del mundo donde hay indígenas, pueblos ancestrales, papagayos y el infierno verde.

 

Particularmente queremos una América Latina que recupere el sentido originario del nombre que los pueblos que viven aquí desde hace milenios le daban: Abya Ayala que significa Tierra Madura. Este nombre es profético para todas las tierras. Todas ellas deben aún madurar para que la Tierra como planeta sea realmente Abya Ayala, la Tierra Madura, la morada común de todos los humanos, hermanados entre sí y con todos los demás seres de la naturaleza como refiere la Carta de la Tierra (2003:Preámbulo) y la encíclica del Papa Francisco Laudato Sì:sobre el cuidado de la Casa Común (2015). Queremos una América Latina y un Brasil que sea una América indo-afro-asio-latino-americana, lugar donde se realiza seguramente el mayor ensayo histórico de sincretización de todas las razas, pues a esta porción de tierra vinieron representantes de casi todas las razas humanas. Sólo a Brasil vinieron representantes de 60 pueblos diferentes.

 

Aquí en los trópicos está emergiendo una civilización sincrética como la propia naturaleza, de raíz multicultural, anticipación de lo que deberá ser la humanidad unificada en un único Planeta con la conciencia de un único destino común. Ella se asienta sobre una base ecológica prometedora: la mayor biodiversidad de la Tierra y la mayor riqueza hídrica del Planeta.

 

Queremos una América y un Brasil que hagan de esta dotación natural e histórica suya una oferta de esperanza y de sueño de una humanidad más solidaria, más tolerante, más respetuosa de las diferencias, más benevolente y más espiritual. América del Sur es un continente místico. La realidad se vive empapada de energías divinas que acompañan al ser humano en su trayectoria dándole un sentido de transcendencia, de cordialidad, de humor y de levedad.

 

Queremos una América y un Brasil que consideren la Tierra como la Pachamama, la gran Madre, la Tierra sin Males y la Gaia de los modernos, que la respeten y veneren como se venera y respeta a la propia madre.

 

Queremos una América y un Brasil donde los seres humanos, hombres y mujeres, se sientan hijos e hijas de esa gran Madre y se propongan vivir en sinergia y en hermandad, el ideal andino del buen vivir y convivir.

 

Queremos una América que no se sienta más América sino que se sienta como la propia Tierra que llegó aquí a esa conciencia universalista, cargada de fraternura y de voluntad de construir una única historia: la historia de la humanidad que ha encontrado su camino de vuelta a la patria común, al planeta Tierra, después de milenios de dispersión por los continentes, en los estados-naciones y en los límites de las culturas. Ahora es el tiempo de construcción de la Casa Común.

 

Queremos una América y un Brasil que vean a los pueblos como tribus del único pueblo de los humanos, especie del homo sapiens sapiens en sintonía con las demás especies en la misma aventura histórica y cósmica sobre este Planeta: una fraternidad universal y terrenal.

 

Queremos una América y un Brasil que se sientan bajo el  arco-iris de la nueva alianza (un contrato social planetario) que los humanos están fundando entre sí, alianza de convivencia en la sinergia, en la compasión de los unos hacia los otros y con los demás seres, convergente en las diversidades y diversa en la unidad, arco-iris que simboliza la permanente alianza de Dios con todo lo que existe y vive para que nunca más se produzca la devastación de los diluvios naturales e históricos sino que todos puedan vivir siempre más y mejor.

 

Esa América y ese Brasil solo serán uno de los nombres de la propria Tierra si nosotros mismos, sus hijos e hijas, asumimos ese llamado y vivimos de acuerdo a ese imperativo. Es laTierra misma que habla y clama a través de nosotros para que inauguremos esa nueva fase de la historia planetaria. Que ese sueño ancestral, soñado por Bolívar, José Martí y Darcy Ribeiro se historice mientras aún tenemos tiempo y si no sucumbimos al calentamiento global o a alguna otra tragedia de dimensiones planetarias.

 

Leonardo Boff ha escrito Habitar la Tierra, Vozes 2022; Brasil:Concluir la refundación o prolongar la dependencia, Vozes 2018; Tierra Madura, Planeta, São Paulo 2023.*

 

Traducción de MªJosé Gavito Milano.

Condenado a 20 años de cárcel el asesino del P. Marcelo, el emblemático cura de Chiapas defensor de los marginados

[Por: Religión Digital]

La Fiscalía General de la República (FGR) de México, a través de la Fiscalía Especializada en materia de derechos humanos (FEMDH), informó este miércoles, 6 de agosto, que logró una condena de 20 años de cárcel contra del autor material del asesinato de un sacerdote indígena en el estado de Chiapas, sureste del país, ocurrido el 20 octubre de 2024…

 

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Etiquetas como “izquierda” y “derecha” no reflejan plenamente la realidad


[Por: Laura Lucía Becerra Elejalde | Cambio | IHU]

En un festival que reúne a escritores, poetas y otras figuras prominentes de la literatura, el Festival Gabo , la estrella que más brilló fue un economista. “Es una estrella de rock “, dijo la persona encargada de gestionar  la agenda colombiana de Joseph Stiglitz . El adjetivo le hace justicia: jóvenes y mayores hacen fila para tomarse una foto con él o pedirle un autógrafo. Aunque han pasado 24 años desde que ganó el Premio Nobel de Economía por su teoría de la información asimétrica en los mercados, Stiglitz sigue llenando auditorios dondequiera que va. Bogotá no fue la excepción. La entrevista es de Laura Lucía Becerra Elejalde , publicada por Cambio , 08-03-2025. La traducción es de Cepat…

 

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Hiroshima, el destello mortal que cambió el mundo

[Por: Guillermo Altares | El País | IHU]

La literatura de los sobrevivientes de la bomba atómica, así como los grandes reportajes de John Hersey , describen un mundo en el que la humanidad es capaz de autodestruirse. El reportaje es de Guillermo Altares , publicado por El País , 08-02-2025…

 

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