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El poder escondido de la palabra: aprendiendo a escuchar entre los Wapichana

[Por: José F. Castillo Tapia | Cristianisme i Justicia]

Comparto mi vida con el pueblo Wapichana, en la Amazonía. Todavía llevo poco tiempo con ellos, apenas el inicio de un camino, pero ya he aprendido algo que me transforma: los puuri (oraciones, rezas, conjuros). Para los Wapichana, los puuri no son solo oraciones, sino el soplo que da vida, la raíz que sostiene la armonía de la existencia. Los puuri recuerdan que todo lo que existe —personas, ríos, árboles, animales— está ligado por una misma voz creadora que no se apropia ni se impone, sino que se dona y se comparte…

 

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El Papa recuerda a los mártires y cita la “esperanza desarmada” de la Hermana Dorothy Stang en la Amazonía

[Por: Andressa Collet | Vatican News]

En memoria de los nuevos mártires, León XIV recuerda a quienes dieron testimonio de su fe sin emplear jamás las armas de la fuerza ni la violencia, sino abrazando la débil y suave fuerza del Evangelio. Como la hermana Dorothy Stang, comprometida con la causa de los sin tierra en la Amazonia: cuando quienes se disponían a matarla le preguntaron si estaba armada, les mostró la Biblia y respondió: «Esta es mi única arma»…

 

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Los obispos denuncian la “respuesta desproporcionada e inhumana” de Israel a la población civil de Gaza

[Por: Jesús Bastante | Religión Digital]

“Ningún fin justifica nunca el empleo de medios perversos como el terrorismo de Hamás o la masacre, respuesta desproporcionada e inhumana, a la que el Gobierno de Israel está sometiendo a la población civil de Gaza por los crímenes execrables cometidos el 7 de octubre”. La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal aprobó una declaración, que marca el posicionamiento oficial de la Iglesia española frente al genocidio en Gaza. Una expresión, ‘genocidio’, que los obispos no pronunciaron…

 

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Viviendo com la Bestia: Tiempos de Apocalipsis

[Por: Xabier Pikaza | Religión Digital – IHU On Line]

La situación es convulsa. Los líderes de la ONU se han pronunciado, pero no han llegado a un acuerdo. Se esperan tiempos apocalípticos; tendremos que convivir con la Bestia.

 

Todos hablan de la Bestia, dicen que ha llegado. Pero no todos la sitúan en el mismo mar, en la misma tierra.

 

El artículo es de  Xabier Pikaza , teólogo español, especialista en teología bíblica e historia de las religiones, publicado por  Religión Digital , 26-09-2025….

 

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Fallece Vera Jarach

[Por: Madres de Plaza de Mayo]

Las Madres tenemos el dolor de comunicar que acaba de fallecer nuestra amada compañera Vera Jarach. Nuestro corazón no nos da fuerza para detallar ahora lo que fue su vida cargada de valores y con firme compromiso de trabajar la mejor Memoria y, a través de ella, procurar Verdad y Justicia para con su preciosa hija Franca, hija de todas nosotras…

 

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Migrantes y refugiados: León XIV insta a promover políticas de reconciliación

[Por: Salvatore Cernuzio | Vatican News]

El Papa León XIV recibe a los participantes en la Conferencia Internacional “Refugiados y migrantes en nuestra casa común” que se está celebrando en el Augustinianum y hace un llamamiento a la acción ante la emergencia de más de 100 millones de personas afectadas por la migración. El Pontífice, citando a Francisco, pide que se promueva “una cultura de reconciliación” como antídoto contra la “globalización de la impotencia”, especialmente en tierras heridas por los conflictos…

 

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El Sínodo olvidó las comunidades

[Por: Jorge Costadoat]

El Documento final del Sínodo sobre la sinodalidad dejó a medio camino la autogeneración de la Iglesia a partir de las comunidades eclesiales de base o de las pequeñas comunidades adscritas a las parroquias. Esta es una carencia que debe ser subsanada. De lo contrario, estas comunidades seguirán padeciendo ellas mismas —y no solo los laicos singularmente considerados— el clericalismo que asfixia a la Iglesia.

 

Visto el documento desde abajo, es decir, desde las comunidades que constituyen una parroquia, se aprecia que las conclusiones se ocupan más bien de las relaciones entre las instancias superiores, pudiendo las inferiores, a lo más, quitarles poder. Las comunidades pueden ocupar un lugar importante en el consejo de una parroquia. Esto, sin embargo, no quiere decir que se las reconozca como tales.

 

Lo que está en ciernes es que las comunidades sean la célula primera de la institucionalidad que las hace posibles. Evangelii gaudium (28) pide que la parroquia sea “comunidad de comunidades”; y Puebla valoran que las “comunidades que hacen presente y operante el diseño salvífico del Señor, vivido en comunión y participación” (617). Estas convicciones teológicas avalan que la vida de la Iglesia brote desde la base. La Iglesia no es una empresa ni un Estado: es fraternidad. Esta fraternidad se logra en la medida en que sus miembros actúan como adultos capaces de organizarse en comunidad; la comunidad que crearon o a la cual llegaron a pertenecer porque se les aceptó como protagonistas, y no como personajes de reparto.

 

Las comunidades mismas son la Iglesia. En ellas la Tradición está viva. Son el espacio en que naturalmente el Evangelio se transmite persona a persona. Hay que entender que muchas veces su existencia es delicada. Las interferencias externas las amenazan de muerte o convierten a sus integrantes en gente pusilánime, cristianos podados de espíritu profético.

 

Insisto: las comunidades han salido mal paradas en el Sínodo. Los párrocos conservan un enorme poder sobre ellas. ¿Alguien abogó por su autonomía en el Sínodo? A ellas no les interesa ser independientes. No he sabido de alguna que haya dejado la parroquia. Pero quieren, y necesitan, ser reconocidas en su dignidad y originalidad, y agradecen la ayuda que pueda dárseles porque son frágiles. Se benefician de la comunión con las parroquias, las veces que esta no las uniforma con sus planificaciones ni las fuerza en planes que les quitan las pocas energías que tienen.

 

La accountability de que tanto se habla debiera comenzar al interior de las mismas comunidades. Que estas den cuenta al párroco de sus actividades también es importante, nadie puede discutirlo. Pero, ¿puede este, por ejemplo, tener la última palabra en la designación de sus autoridades? El párroco, antes que fiscalizarlas, ha de cuidarlas, apoyarlas y fomentar sus iniciativas para cumplir su misión de evangelizar su entorno. Así se es Iglesia “en salida”, en vez de un centro de operaciones o agrupación de fieles, de satélites que giran en torno al sol.

 

El proceso sinodal, no obstante este déficit, es un signo de esperanza. Es un gran paso adelante para que la Iglesia llegue a constituirse en Pueblo de Dios, que fue voluntad determinante del Vaticano II. Sería necesario que, en coherencia con este espíritu sinodal, se introduzcan enmiendas canónicas que permitan avanzar en esta dirección. Pero el Documento final del Sínodo no llega suficientemente lejos.

 

El clericalismo se ejerce contra personas, laicos y clérigos, pero también contra comunidades enteras. Lo que se necesita es regenerar la Iglesia de abajo hacia arriba. Tal vez algún día ellas lleguen a tener voz en la elección de su párroco. O, al menos, se les permita librarse de uno que las maltrata. Pues unos párrocos las cuidan paternalmente, pero otros las humillan con hechos o en virtud del mero derecho canónico.

 

Cuando los laicos sean adultos y las comunidades sean respetadas en su originalidad, la sinodalidad comenzará verdaderamente. Hasta aquí es un deseo que la Iglesia está llamada a convertir en realidad.

León XIV, con la Teología de la liberación: “El Evangelio nos llama a todos a la Libertad”

[Por: José Beltrán | Revista Vida Nueva]

Consolidar las reformas de Francisco, moverse en el marco del magisterio eclesial, apostar por la comunión como antídoto a la polarización y no precipitarse en cualquiera de los temas de frontera que está llamado a pastorear hasta no conocer en detalle cada uno de ellos. Esta parece ser la máxima que guía a León XIV en estos primeros cuatro meses de Pontificado, a la luz de la primera entrevista que ha concedido a la periodista Elise Ann Allen y que forma parte de su biografía autorizada que sale hoy a la venta en Perú y el 2 de octubre en España: ‘León XIV: Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI’ (Debate).

 

Sin embargo, el libro que aborda la vida del primer Para norteamericano de la historia, también deja tras de sí otras confesiones y reflexiones en primera persona de Robert Prevost, que van más allá del capítulo 7, que recoge la entrevista con la comunicadora norteamericana.

 

Experiencia cotidiana

 

Así sucede cuando Elise Ann Allen se detiene en relatar la experiencia misionera en Perú del sacerdote agustino. Además de desvelar la labor cotidiana de León XIV, tanto en su etapa como canciller, como administrador apostólico y como obispo, también aborda el contexto eclesial en el que aterrizó en el país latinoamericano: la expansión de la Teología de la liberación. Es ahí, cuando Elise Ann Allen pasa la palabra a Prevost.

 

“La forma en que la gente mira hacia atrás a lo que etiquetamos como teología de la liberación, a menudo es errónea e incompleta, porque el Evangelio predica la liberación, nos llama a todos a la Libertad”, expone el actual Pontífice. “Entonces, la teología de la liberación, desde la perspectiva de Gustavo Gutiérrez, por ejemplo, es empezar a mirar a través de los ojos de los pobres y con los pobres para entender cómo Dios está en y entre nosotros”, añade justo después. Es más, León XIV aclara que “no significa necesariamente que estés promoviendo la ideología marxista, aunque algunos la hayan etiquetado así”.

 

De la misma manera, matiza que “en ese sentido, creo que hay muchos estilos dentro de esta gran escuela de la teología de la liberación”. Desde su mirada más personal, comenta que  “promover un sentido de comunión eclesial y construir comunidad, eso tenía un sentido perfecto para mí como agustino y como una experiencia de la Iglesia que yo había tenido”. De hecho, detalla cómo en Chulucanas, la diócesis que ayudó a poner en pie junto al obispo John McNabb, se convirtió en un modelo de comunidades sinodales y corresponsables bajo el programa pastoral ‘Nueva Imagen de Parroquia’ que promovía el Movimiento por un Mundo Mejor.

 

Publicado en: https://www.vidanuevadigital.com/2025/09/29/leon-xiv-con-la-teologia-de-la-liberacion-el-evangelio-nos-llama-a-todos-a-la-libertad/amp/?fbclid=IwdGRleANHbzhleHRuA2FlbQIxMQABHr3qR4toojolI21_My9sdyH6KEsEvqwl7vSeRp25G3Xp43RqSyxn4UFMR3rC_aem_wC_0Sv6vGaGDWutGjFvQOQ

 

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Ainda há esperança para o mundo

[Por: Marcelo Barros]

Neste mês de setembro, esse foi o assunto que, em diferentes lugares do norte da Itália, companheiros e companheiras de grupos cristãos de base escolheram para aprofundar em um diálogo fraterno e em uma perspectiva de caminhada. Formularam como pergunta: Ainda há esperança para o mundo?  

 

Perto de Verona, em um lugarejo chamado Sezano, desde 2009, os religiosos estigmatinos transformaram um antigo convento em Mosteiro dos Bens Comuns, coordenado por uma associação leiga que coordena movimentos sociais na região. Na quarta-feira, 17 de setembro, umas cem pessoas, entre homens e mulheres de organizações de solidariedade e alguns grupos de base refletiram sobre essa questão. Um grupo bíblico propôs como ponto de partida um versículo da carta que, no Novo Testamento é atribuída ao apóstolo Pedro: “Estejam sempre prontos (as) a prestar conta da esperança que existe em vocês” (1 Pd 3, 15).

 

Alguém ponderou:

 

“A nossa esperança não pode vir de uma análise da sociedade. Se olhamos seriamente a realidade, será difícil colher esperança. A esperança só pode vir da nossa opção de fé e da nossa decisão de construir um mundo novo necessário e que sabemos ser possível”.

 

Uma organização de solidariedade recordou que, no 1º de janeiro de 1994, quando os governos dos Estados Unidos, Canadá e México iriam assinar o tratado de livre comércio (NAFTA), da selva de Laconda, no sul do México, as comunidades indígenas tomaram as ruas de várias cidades e começaram a rebelião zapatista. Era uma luta como a do frágil Davi contra o gigante Golias. Atualmente, apesar de todos os problemas que persistem, o tratado não foi assinado e o governo do México é obrigado a tratar com Chiapas como região semiautônoma, com organização própria indígena que deve ser respeitada em sua cultura própria.

 

Filletto é uma pequena localidade no campo a uns 30 Km de Turim, de onde, nos dias claros, se veem alguns picos dos Alpes, como o Monte Viso (Monviso) com seus quase 4.000 metros. Ali em uma das cinco ou seis ruas de casas aprazíveis, mora Monica e Marco, um casal de cristãos engajados que durante alguns anos, viveram em uma comunidade leiga no antigo Castelo de Albano. Hoje, com suas duas filhas jovens, trabalham junto a um grupo de solidariedade, principalmente com jovens africanos que tentam se inserir na região. Há quase três anos, encontraram Turck, jovem do Sudão do Sul que, quando criança, viu o seu pai ser assassinado na guerra civil do seu país, com sua mãe, escapou para a Líbia. Ali enquanto sua mãe era escravizada, ele foi colocado em um campo de concentração de crianças. Aos nove anos fugiu e conseguiu chegar na Argélia, onde viveu a adolescência e conseguiu estudar até o ensino médio. Há três anos, chegou na Itália e não tinha onde morar. Quem vê aquele rapaz negro, 21 anos, sempre com sorriso acolhedor e muito bem educado, não pode imaginar o que ele já passou na vida. Monica e Marco o acolheram em casa e hoje é para eles um novo filho. Dorme no quarto que era de uma das duas filhas que já não mora com os pais. Há um ano, Marco e Monica acolheram também Alfred, jovem da República dos Camarões, também sobrevivente de fugas e aventuras indescritíveis, técnico em conserto de carros velhos.

 

Nesses dias de setembro, no Castelo de Albano, onde nos seus últimos anos, viveu Monsenhor Luigi Bettazzi, bispo profético da Paz e da Justiça, fui convidado para falar sobre “Ainda há esperança para o mundo”. Mas, para que discorrer sobre esperança, quando temos vários exemplos de casais como Marco e Monica?

 

Perto da pequena cidade de Busca, ao lado de Cúneo, alguns quilômetros antes da fronteira entre a Itália e a França, em uma colina coberta de castanheiras e de frutas do bosque vê-se em um portão, como de uma propriedade rural, o velho letreiro: Comunidade de Mambré. Quando, em Filetto contei aos amigos que viria passar dois dias com essa comunidade, alguém me perguntou o que significa Mambré. Recordei que, conforme a Bíblia, Mambré era um antigo lugar de adoração, por causa de um carvalho considerado sagrado. Naquela época, as pessoas adoravam a Deus debaixo de árvores e não em templos. Assim como hoje, o Candomblé considera a gameleira (Iroko) um Orixá, para o antigo povo bíblico, o Carvalho era uma árvore debaixo da qual Deus gostava de descansar do calor do dia. Um dia, o velho patriarca Abraão descansava debaixo do carvalho de Mambré quando recebeu a visita divina, representada por três desconhecidos que vieram ao seu encontro e lhe avisaram que, mesmo acima dos 80 anos e casado com uma mulher estéril, ele e Sara teriam um filho ao qual ela deu o nome de Isaac (risada), porque a mãe riu, quando soube da notícia (Gn 18).  

 

Naquele norte da Itália, a comunidade de Mambré se organizou em um espaço muito belo, com uma vista linda e uma casa grande e acolhedora. Muitas pessoas passaram por ali. Atualmente, só restam Renzo e Piera, um casal de seus 80 anos e ela cuida de um irmão também idoso e doente. Ao encontrá-los assim os três sobreviventes, dentro daquela estrutura pensada para um grupo maior,  alguém comentou: “Não estamos mais em tempo de comunidade”. De fato, há trinta ou quarenta anos, por aqui e por ali, surgiram várias dessas pequenas comunidades laicas e livres. Poucas sobreviveram ao inverno da Igreja Católica nos tempos de João Paulo II e do neoliberalismo que se consolidou como cultura individualista na relação cotidiana da vida de muita gente.

 

Ao ser recebido por aquele casal e os poucos amigos que tinham vindo ali para me encontrar, lembrei-me do profeta Elias. Ele tinha fugido da perseguição da rainha Jesabel e chegou no monte da aliança (Horeb). Ali orou a Deus: “Mataram todos os teus profetas. Só eu restei e eles querem acabar comigo também”. Foi então que escutou a resposta divina: “Volta. Você não está sozinho. Eu reservei um pequeno resto de profetas” (1 Rs 19).    

 

Renzo e Piera se sentem sozinhos. No domingo, 28, à tardinha, reuniram umas 30 pessoas, a maioria, gente de idade que veio de cidades vizinhas para refletirmos juntos: Ainda há esperança para o mundo?

 

Qual mundo? No ponto de vista social da geopolítica mundial, o mundo se debate em mais de 50 guerras, há uma deterioração da democracia no mundo inteiro e um aumento descomunal da desigualdade social e da pobreza. Qual a esperança para o mundo? Talvez fosse bom lembrar o evangelho das palavras de Jesus que falam do fim de um mundo e anunciam um novo mundo no qual se manifestará o projeto divino da Justiça e da Paz. Desde já podemos falar dos sinais de esperança nas brechas do mundo e nas comunidades. Vocês são testemunhas da esperança que resiste. Mesmo se a impressão primeira é de que muitas das nossas comunidades estão frágeis e envelhecidas, elas são sempre, como Dom Helder Camara as denominava: “minorias abraâmicas”, frágeis e envelhecidas, mas com a força do Espírito, capazes de motivar e provocar muita coisa importante.

 

Na Itália, na 2ª feira, 22 de setembro, milhares de pessoas saíram às ruas em muitas cidades, de norte a sul do país, em solidariedade com o povo palestino. No sábado, 27, portuários de Gênova fecharam o porto em uma greve significativa para que nunca mais ali, se pudessem embarcar armas para o Estado de Israel. Como valorizar esses sinais de esperança?

 

Veio-me à mente uma história do velho oeste americano que Pedro Ribeiro me contou: Era uma cidade do sul dos Estados Unidos e ali, uma jovem apareceu assassinada. Os policiais prenderam um negro sem-teto que, por acaso, naquele dia, passava pela cidade. Decidiram executá-lo sumariamente. No entanto, para manter uma aparência de justiça, lhe deram uma chance. Colocariam duas bolas em um saquinho. Uma bola branca e uma preta. O rapaz deveria colocar a mão no saco fechado e escolher uma. Se, por acaso, escolhesse a branca, seria libertado. Se, ao contrário, tomasse nas mãos a preta, seria enforcado.

 

O pior é que no momento exato do processo, o rapaz viu que o delegado colocou no saquinho as duas bolas pretas. Não colocou a branca que tinha mostrado ao povo. Assim, não haveria esperança de salvação. O que ninguém esperava foi que ele colocou a mão no saco, tirou uma das bolas e ainda com a mão fechada, mais do que depressa, a engoliu. Depois, calmamente disse ao delegado e ao povo reunido:

 

– Vejam a bola que ficou no saco. Se foi a branca, é sinal de que eu tirei a preta e morrerei, mas se vocês encontrarem a preta, é sinal de que eu engoli a branca e sou inocente. Estou livre.

 

E ninguém pode contestar. Sempre resta uma esperança para quem não desiste de lutar.

 

Imagem: CEBI.

Desafío Virtual No. 234: Tema de la Jornada de las Comunicaciones 2026: “Preservar las voces y rostros humanos”

[Compilador: Oscar Lobo i Oconitrillo]

En los ecosistemas comunicativos actuales, la tecnología influye en las interacciones como nunca antes: desde los algoritmos que seleccionan los contenidos en los feeds de noticias hasta la inteligencia artificial que redacta textos y conversaciones completas. La humanidad hoy tiene posibilidades impensables hace solo unos años. Pero, aunque estas herramientas ofrecen eficiencia y alcance, no pueden reemplazar las capacidades exclusivamente humanas de empatía, ética y responsabilidad moral. La comunicación pública requiere juicio humano, no solo patrones de datos. El desafío es garantizar que sea la humanidad la que siga siendo el agente guía. El futuro de la comunicación debe ser uno donde las máquinas sean herramientas al servicio y a la conexión de la vida humana, y no fuerzas que erosionen la voz humana…

 

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