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Lectura de la Dilexi Te desde Gustavo Gutiérrez

[Por: Eduardo de la Serna]

Con la centralidad de los pobres que lo caracterizaba, Gustavo Gutiérrez repetía dos frases que hoy, en la Exhortación apostólica del papa León XIV adquieren nueva actualidad.

 

1.- Desde su experiencia pastoral en el Rimac, Gutiérrez insistía que al repetirle a los pobres que “Dios los ama”, ellos son buenos y no nos cuestionan, pero creo que dirían ¿cómo dice usted que Dios nos ama con todas las carencias que tenemos? Si Dios nos ama, ¿por qué no se nota? Y, entonces, repetía, «¿Cómo decirle al pobre que Dios lo ama?»

 

2.- Leyendo los textos bíblicos, Gutiérrez tenía claro que el cuidado del pobre es indispensable. Y, siguiendo Éxodo 22,25-26 habla de la prenda o garantía: 

 

Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, porque con él se abriga; es el vestido de su cuerpo. ¿Sobre qué va a dormir, si no? Clamará a mí, y yo le oiré, porque soy compasivo.

 

Y, entonces, partiendo de esto se preguntaba, «¿dónde dormirán los pobres?»

 

Creo que ambos elementos subyacen a la totalidad de la exhortación. Toda ella está formulada como una afirmación en la que, tomando la voz del Señor en el Apocalipsis comienza y termina diciéndole: “¡te he amado!” (3,19; # 1.121).

 

Por otra parte, la centralidad del cuidado de los pobres se repite muchas veces a lo largo del texto. Así lo dice casi concluyendo:

 

He decidido recordar esta bimilenaria historia de atención eclesial a los pobres y con los pobres para mostrar que ésta forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia. El cuidado de los pobres forma parte de la gran Tradición de la Iglesia, como un faro de luz que, desde el Evangelio, ha iluminado los corazones y los pasos de los cristianos de todos los tiempos. Por tanto, debemos sentir la urgencia de invitar a todos a sumergirse en este río de luz y de vida que proviene del reconocimiento de Cristo en el rostro de los necesitados y de los que sufren. El amor a los pobres es un elemento esencial de la historia de Dios con nosotros y, desde el corazón de la Iglesia, prorrumpe como una llamada continua en los corazones de los creyentes, tanto en las comunidades como en cada uno de los fieles. La Iglesia, en cuanto Cuerpo de Cristo, siente como su propia “carne” la vida de los pobres, que son parte privilegiada del pueblo que va en camino. Por esta razón, el amor a los que son pobres —en cualquier modo en que se manifieste dicha pobreza— es la garantía evangélica de una Iglesia fiel al corazón de Dios. De hecho, cada renovación eclesial ha tenido siempre como prioridad la atención preferencial por los pobres, que se diferencia, tanto en las motivaciones como en el estilo, de las actividades de cualquier otra organización humanitaria (# 103).

 

Y así dice claramente:

 

en un mundo donde los pobres son cada vez más numerosos, paradójicamente, también vemos crecer algunas élites de ricos, que viven en una burbuja muy confortable y lujosa, casi en otro mundo respecto a la gente común (# 11).

 

Citando la subversiva carta de Santiago (2,14-17; 5,3-5) afirma de modo contundente: “¡Qué fuerza tienen estas palabras, aunque prefiramos hacernos los sordos!” (# 30)

 

Con sencillez afirma que

 

Los pobres no están por casualidad o por un ciego y amargo destino. Menos aún la pobreza, para la mayor parte de ellos, es una elección. Y, sin embargo, todavía hay algunos que se atreven a afirmarlo, mostrando ceguera y crueldad (# 14).

 

Porque – lo acababa de indicar:

 

Muchas veces me pregunto por qué, aun cuando las Sagradas Escrituras son tan precisas a propósito de los pobres, muchos continúan pensando que pueden excluir a los pobres de sus atenciones. (# 23)

 

El ejemplo y el testimonio de Óscar Romero merece destacarse:

 

En el período postconciliar, en casi todos los países de América Latina se sintió fuertemente la identificación de la Iglesia con los pobres y la participación activa en su rescate. Fue el corazón mismo de la Iglesia el que se conmovió ante tanta gente pobre que sufría desempleo, subempleo, salarios inicuos y estaba obligada a vivir en condiciones miserables. El martirio de san Óscar Romero, arzobispo de San Salvador, fue al mismo tiempo un testimonio y una exhortación viva para la Iglesia. Él sintió como propio el drama de la gran mayoría de sus fieles y los hizo el centro de su opción pastoral (# 89).

 

Una Iglesia pobre, para los pobres y de los pobres. ¡De eso se trata! Y, como lo indica el mismo Papa:

 

Se comprende bien, entonces, por qué se puede hablar también teológicamente de una opción preferencial de Dios por los pobres, una expresión nacida en el contexto del continente latinoamericano y en particular en la Asamblea de Puebla, pero que ha sido bien integrada en el magisterio de la Iglesia sucesivo (# 16).

 

Creo – mirando el texto papal – que de cierto modo Gustavo Gutiérrez ¡puede descansar en paz!

 

Foto personal 2019.

Exhortación Apostólica “Dilexi Te” sobre el amor hacia los pobres

[Por: Papa León XIV]

1. «Te he amado» (Ap 3,9), dice el Señor a una comunidad cristiana que, a diferencia de otras, no tenía ninguna relevancia ni recursos y estaba expuesta a la violencia y al desprecio: «A pesar de tu debilidad […] obligaré […] a que se postren delante de ti» (Ap 3,8-9). Este texto evoca las palabras del cántico de María: «Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías» (Lc 1,52-53).

 

2. La declaración de amor del Apocalipsis remite al misterio inextinguible que el Papa Francisco ha profundizado en la encíclica Dilexit nos sobre el amor divino y humano del Corazón de Cristo. En ella hemos admirado el modo en el que Jesús se identifica «con los más pequeños de la sociedad» y cómo con su amor, entregado hasta el final, muestra la dignidad de cada ser humano, sobre todo cuando es «más débil, miserable y sufriente». Contemplar el amor de Cristo «nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás, nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor».

 

3. Por esta razón, en continuidad con la encíclica Dilexit nos, el Papa Francisco estaba preparando, en los últimos meses de su vida, una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, titulada Dilexi te, imaginando que Cristo se dirigiera a cada uno de ellos diciendo: no tienes poder ni fuerza, pero «yo te he amado» ( Ap 3,9). Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío —añadiendo algunas reflexiones— y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres. De hecho, también yo considero necesario insistir sobre este camino de santificación, porque en el «llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse»…

 

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Iglesia católica marca un hito histórico en la defensa del agua en la Amazonía

[Por: Cumbre Amazónica del Agua]

 

En un ambiente de interculturalidad y solidaridad, bajo el lema “Somos Agua, Somos Vida, Somos Esperanza”, los participantes de la cumbre se unieron al llamado por el derecho al agua, tomando como referencia documentos claves como Querida Amazonía, Laudato Si y Laudate Deum. Se discutieron problemas como la minería, la deforestación y la creciente contaminación; también, celebraron la resistencia de los pueblos indígenas y las comunidades de fe que defienden la vida. Se destacó la paradoja de la falta de agua potable en una Amazonía rica en agua dulce. Mons. Carlos Castillo, arzobispo de Lima, sostuvo que hay un clamor humano que cada día crece más; además, destacó el testimonio de una lideresa indígena sobre el envenenamiento sistemático que sufren las poblaciones a causa de derrames de petróleo. “Los gobernantes están implementando políticas generalizadas de exterminio” afirmó Carlos Castillo. En respuesta a esta situación, instó a la población a organizarse y aprender de aquellos sectores que son ejemplo de resistencia ante el sufrimiento que amenaza con destruirnos. Mons. Castillo concluyó su mensaje con un llamado a la transformación y a la resurrección de nuestros pueblos…

 

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ONU: ochenta años

[Por: Elio Gasda | FAJE]

El 26 de junio de 1945, representantes de 50 países se reunieron en San Francisco, EE. UU., para firmar la Carta de las Naciones Unidas . Este documento estableció la ONU. La organización entró en vigor oficialmente el 24 de octubre. La ONU representa el segundo intento de sentar las bases de unas relaciones pacíficas entre países. El primero fue la Sociedad de Naciones. Fundada en 1920, tras la Primera Guerra Mundial, solo duró 18 años. No evitó la Segunda Guerra Mundial.

 

Los Estados se comprometieron a resolver las controversias por medios pacíficos, promover el desarrollo económico y social y respetar los derechos y libertades fundamentales sin distinción de raza, sexo, idioma o religión. La Carta reafirmó el compromiso con la paz, los derechos humanos y la cooperación internacional. Sus principios rectores constituyen la base del multilateralismo.

 

La 80.ª Asamblea General de la ONU (del 23 al 29 de septiembre de 2025) reunió a delegaciones de 193 Estados Miembros. En su discurso inaugural, el Secretario General António Guterres lamentó que los principios de las Naciones Unidas estén bajo asedio, que los pilares de la paz y el progreso se tambalean bajo el peso de la impunidad, la desigualdad y la indiferencia; que las naciones soberanas sean invadidas, que el hambre se convierta en un arma, que la verdad sea silenciada, que las ciudades sean consumidas por los bombardeos. ¡El odio crece! El nivel del mar sigue subiendo. Después de todo, ¿qué mundo queremos? ¿Un mundo donde prevalezca la fuerza bruta o un mundo regido por la ley? ¿Cuál es el problema?

 

El sistema de las Naciones Unidas, además de la Asamblea General, comprende seis órganos principales: el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, el Consejo de Administración Fiduciaria, la Corte Internacional de Justicia y la Secretaría de los organismos especializados y organizaciones conexas: UNESCO (educación, ciencia y cultura), FAO (alimentación y agricultura), UNICEF (infancia y derechos del niño), OIT (Organización Internacional del Trabajo), OMS (Organización Mundial de la Salud) y PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente).

 

El Consejo de Seguridad es el único órgano con la facultad de adoptar decisiones vinculantes para todos los Estados miembros de la ONU. Quince de los 15 Estados miembros conforman el Consejo, pero cinco tienen asientos permanentes y poder de veto: China, Francia, Rusia, el Reino Unido y los Estados Unidos. Otros 10 son elegidos por períodos de dos años. Una resolución solo se aprueba con una mayoría de nueve de los quince miembros. Sin embargo, un voto negativo de un miembro permanente es suficiente para que la resolución fracase. El veto se utiliza a menudo para proteger los intereses estratégicos de estas potencias. Si bien todos los países tienen voz, solo cinco tienen poder de decisión. ¿Multilateralismo? En Sudán, una guerra civil ya ha matado a más de 150.000 personas y los niños mueren de hambre. La guerra en la República Democrática del Congo se ha cobrado 10 millones de vidas desde 1998. El país, con una de las mayores reservas minerales del mundo, es blanco de interés de potencias como China, Estados Unidos y las grandes tecnológicas.

 

Desde 1972, Estados Unidos ha vetado más de 45 resoluciones del Consejo de Seguridad sobre la ocupación israelí de Palestina. Desde el inicio del genocidio en Gaza, la Asamblea General de la ONU ha aprobado cinco resoluciones pidiendo un alto el fuego. Todas ellas fueron vetadas por Estados Unidos.

 

Para que la ONU esté a la altura de las circunstancias, es necesario democratizar el Consejo de Seguridad, abolir el sistema de veto y detener el comercio de armas para detener las guerras. De lo contrario, la ONU seguirá siendo una plataforma para la retórica vacía. La ONU es un órgano de la comunidad internacional. Si esta comunidad es débil, entonces la ONU es débil.

 

Para la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), la comunidad internacional no puede ser un simple punto de encuentro para la vida de los Estados, sino una estructura donde los conflictos puedan resolverse pacíficamente… donde el derecho internacional «debe impedir que prevalezca la ley del más fuerte» (Compendio DSI, 439). Por lo tanto, es necesario «superar las rivalidades políticas y renunciar a cualquier intento de instrumentalizar organizaciones cuyo único fin es el bien común» (Compendio DSI, 442).

 

Es urgente transformar las palabras en hechos. En Fratelli Tutti, el papa Francisco enfatiza que «la tarea de las Naciones Unidas, basada en los postulados del Preámbulo y los primeros artículos de su Carta Constitucional, puede considerarse como el desarrollo y la promoción de la soberanía del derecho. La justicia es un requisito indispensable para la realización del ideal de fraternidad universal. Es necesario garantizar el imperio indiscutible del derecho y el recurso incansable a la negociación, la mediación y el arbitraje, como propone la Carta de las Naciones Unidas, la verdadera norma jurídica fundamental». Por lo tanto, concluye Francisco, «es necesario evitar que esta Organización se deslegitime, ya que sus problemas o deficiencias pueden abordarse y resolverse conjuntamente» (FT, 173).

 

Promover y garantizar los derechos humanos, la justicia global, la fraternidad universal y el cuidado de la casa común: para eso está la comunidad internacional, y para ello se creó la ONU. «La ONU es una brújula moral y una fuerza de paz, un guardián del derecho internacional» (António Guterres).

 

* Élio Gasda, SJ es profesor e investigador en el departamento de Teología de FAJE.

 

Publicado en: https://faculdadejesuita.edu.br/onu-oitenta-anos/

León XIV a la Pastoral hispana: “Dios jamás abandona al más pequeño”

[Por: Óscar Elizalde Prada | Vatican News]

El Papa recibió en el Vaticano a más de cien líderes de la Pastoral Hispana de Estados Unidos, a quienes alentó a ser testigos del amor de Dios y a acompañar especialmente a los más pequeños, pobres y migrantes. En un mensaje en español, el Pontífice recordó que “Dios jamás abandona a nadie” y agradeció su servicio pastoral como signo de esperanza y fe en un mundo herido por la violencia y el odio.

 

Sobre las 6:15 p.m. del martes 7 de octubre, llegaba el Papa León XIV al Palacio Apostólico de la Santa Sede. A la entrada del edificio lo aguardaba un centenar de representantes y líderes de la Pastoral Hispana de los Estados Unidos, formando una especie de calle de honor cóncava.

 

Lo recibieron con un aplauso cerrado y con expresiones de alegría mientras descendía del papamóvil y se dirigía al micrófono que había sido instalado apenas unos minutos antes, desde donde daría un breve saludo e impartiría su bendición.

 

“La noticia de que el Papa nos recibiría nos sorprendió positivamente” recuerda con emoción Elisabeth Román, presidenta del Consejo Nacional Católico de la Pastoral Hispana (NCCHM, por sus siglas en inglés). “Al finalizar la eucaristía del Jubileo de los Migrantes, el domingo pasado, encontré en mi teléfono varias llamadas perdidas, y cuando fui contactada nuevamente, tuve conocimiento de que este anhelado encuentro sería posible”.

 

En español

 

El momento había llegado. Antes de comenzar su intervención, el Papa preguntó: “¿en español?”. “Siii”, respondieron en coro. “Buenas tardes”, fue su saludo espontáneo, “bienvenidos a Roma, al Vaticano, al lugar del martirio de San Pedro”, continuó. Era el saludo de un padre que acoge a sus hijos, provenientes de más de 50 diócesis de los Estados Unidos, quienes habían viajado hasta Roma para vivir “este año Santo de esperanza”, como dijo el Papa.

 

“Es una alegría poder encontrarlos a todos ustedes y poder darles una bendición”, afirmó el obispo de Roma, al expresar el sentido y la importancia de la pastoral hispana: “tienen en sus manos una tarea muy grande que es acompañar a las personas que realmente necesitan, profundamente, una señal de que Dios jamás abandona a nadie, al más pequeño, al más pobre, al extranjero, a todos”.

 

Testigos del amor de Dios

 

A continuación, el Papa subrayó: “ustedes en el servicio que ofrecen en la pastoral, son claramente ese testimonio que es tan importante, quizás especialmente en Estados Unidos, pero [también] en todo el mundo, un mundo que sufre tanto por la guerra, por la violencia, por el odio”.

 

Al ponderar que “nosotros como seguidores de Jesús, como discípulos, queremos vivir el Evangelio”, León XIV manifestó su agradecimiento a los agentes de pastoral hispana y les dio su bendición: “gracias por todo lo que ustedes hacen, que Dios les bendiga, que les fortalezca y que sus corazones siempre estén llenos de fe y de esperanza para poder compartir con los demás esa señal que es fruto de verdad de la gracia de Dios, del amor de Dios para con todos ustedes”.

 

El momento finalizó con la oración del Padre Nuestro y encomendando a la Virgen María la misión evangelizadora de la pastoral hispana de los Estados Unidos, con una Ave María.

 

Mientras el Papa fue saludando uno a uno a todos los presentes, e intercambiando algunas palabras, se escuchaba el canto: “somos el cuerpo de Cristo / we are the Body of Christ…”.

 

Publicado en: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-10/papa-pastoral-hispana-estados-unidos.html

Profanación de Netanyahu y Marcos Rubio en el muro de las lamentaciones

[Por: Juan José Tamayo]

Israel asesinó a cinco altos cargos de Hamas durante las negociaciones para el alto el fuego en Catar, al tiempo que intensificaba sus ataques contra la Ciudad de Gaza con el propósito de conseguir la expulsión total de los gazatíes de su territorio y continuaba asesinando a decenas de personas diarias. Citando los cálculos de científicos y académicos, la relatora de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanesa, acaba de contabilizar 680.000 personas asesinadas, de las que el 75% son niños, niñas y mujeres.

 

Cinco días después del quíntuple asesinato en Catar, Marcos Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, y Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, se encontraron en el Muro de las Lamentaciones, lugar sagrado por excelencia para los judíos. Allí tocaron las piedras del Muro, rezaron juntos, ambos con la kipá, y, como es costumbre judía, introdujeron sus notas de papel entre las paredes del Muro con los deseos de cada uno, que bien seguro no fueron en favor de la paz y la justicia para el pueblo palestino, sino, más bien, para continuar su destrucción hasta la solución final.

 

Tras tamaña profanación de la oración, una experiencia común a todas las religiones, Netanyahu declaró que “bajo la presidencia de Donald Trump y el secretario Rubio, esta alianza nunca ha sido tan fuerte y lo agradecemos profundamente”. Pero fue todavía más allá en la profanación: comparó la durabilidad y la fuerza de la alianza israelí-estadounidense con la sólida durabilidad de las piedras del Muro de las Lamentaciones que, dijo, “acabamos de tocar”. Tocar el Muro y seguir masacrando a la población palestina de Gaza: ¿cabe mayor ofensa a las víctimas gazatíes y mayor ignominia de los victimarios?

 

Esta ceremonia religiosa profanadora de tan significativo lugar sagrado sucedía mientras en Al Shifa, el mayor Hospital de Gaza, recibían a niños heridos a quienes atendían en el suelo, acogían cadáveres chorreando sangre y cundía el pánico entre las personas del hospital por el ataque israelí con drones al lado de Al Shifa.

 

Creo que, tras un rezo con las manos puestas en las paredes del Muro manchadas de sangre, al judío Netanyahu y al católico Marcos Rubio van dirigidas las denuncias de Isaías, profeta de Israel/Palestina del siglo VIII antes de la era común:

 

“Al extender vosotros vuestras palmas, me tapo los oídos para no veros. Aunque menudeéis la plegaria, yo no oigo. Vuestras manos están llenas de sangre, limpiaos, lavaos, quitad vuestras fechorías de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la vida”.      

 

El rezo conjunto del primer ministro judío Netanyahu y del secretario de Estado católico de Estados Unidos Marcos Rubio en el Muro de las Lamentaciones constituye la legitimación religiosa del genocidio y del exterminio del pueblo gazatí por Israel y Estados Unidos. Cae así por tierra la consideración de ambos países como Estados laicos, verdaderas democracias y defensores de los derechos humanos y de la vida. Todo lo contrario: la democracia, el Estado laico y la defensa de los derechos humanos son incompatibles con el genocidio.

 

Son los líderes religiosos quienes tienen que afear al judío Netanyahu y al católico Rubio su conducta asesina, en las antípodas de la experiencia religiosa auténtica en favor de la vida, y desenmascarar los rezos encubridores de sus crímenes. Son ellos las que deben recuperar el mensaje de denuncia de los profetas de Israel/Palestina y de Jesús de Nazaret. Tenemos algunos ejemplos luminosos de líderes religiosos que han calificado la violencia de Israel contra Gaza de genocidio, lo han condenado y considerado incompatible con el Dios de la vida y de la liberación.

 

Entre dichos líderes cabe citar al papa Francisco, que habló abiertamente de genocidio y exigió una investigación en su libro La esperanza no defrauda nunca, publicado unos meses antes de su fallecimiento, y a los patriarcas latinos y ortodoxos que han condenado enérgicamente la invasión de la Ciudad de Gaza. En España quiero citar al arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, que se ha preguntado: “¿Hay mayor genocidio que disparar a niños en busca de comida?”, y al arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, que ha calificado lo que se está viviendo en Gaza de “un verdadero genocidio” y ha condenado las muertes absolutamente inocentes.

 

César García Magán, secretario general de la Conferencia Episcopal Española, sin embargo, a preguntas de los periodistas en una mesa redonda celebrada recientemente en el Club Siglo XXI evitó utilizar la palabra “genocidio”, cuando el informe de una comisión independiente de la ONU ha concluido que Israel ha cometido “genocidio” en Gaza y cita como responsables a Netanyahu, Isaac Herzog, presidente israelí, y a Yoav Gallant, ex ministro de Defensa. Me parece muy importante la llamada que hace el informe a los Estados a parar el genocidio, si no quieren ser cómplices de tamaña catástrofe. Yo extendería esa llamada a los líderes religiosos.

 

Las citadas condenas contrastan con la actitud del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, que ha calificado el genocidio en Gaza de “rifirrafe de Hamas e Israel” y ha criticado a “los barcos presuntamente solidarios para exhibir ideologías subvencionadas”. ¡Qué insensibilidad hacia el exterminio de todo un pueblo! ¡Qué falta de compasión con el sufrimiento de millones de personas que han perdido todo! ¡Qué falta de piedad para con las decenas de miles de niños y niñas asesinados con total impunidad y de manera inmisericorde! Jesús Sanz Montes nada tiene que ver con el espíritu originario de hermandad eco-humana de la orden franciscana a la que pertenece y menos aún con la práctica pacifista y no violenta de su fundador, San Francisco de Asís. 

Homilía do Pe. Beozzo: “Os apóstolos disseram ao Senhor: ‘Aumenta a nossa fé” Lc 17, 5-10

[Por: Jose Oscar Beozzo | O Fato Maringa]

Dessa vez, são os apóstolos que, enquanto caminham, dirigem-se a Jesus, com um pedido: “Senhor, aumenta a nossa fé” (Lc 17,5). Encontramos essa mesma súplica vinda do pai que pede a Jesus que cure seu filho epilético: “Se podes, tem piedade de nós e ajuda-nos” (Mc 9, 23). Recebe como resposta: “Se posso? Tudo é possível para quem tem fé. “Imediatamente o pai do menino, gritou: Eu creio, mas socorre minha falta fé” (Mc 9, 24). Comentário semelhante faz Jesus aos apóstolos: “Se vós tivésseis fé, mesmo pequena como um grão de mostarda, poderíeis dizer a esta amoreira: ‘Arranca-te daqui e planta-te no mar’ e ela vos obedeceria (17, 6)…

 

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Comentarios bíblicos: El don de la fe y de la misión encomendada

[Por: Olga Consuelo Vélez]

El evangelio de hoy corresponde a un discurso de Jesús a los apóstoles en su viaje a Jerusalén. Les habla de los escándalos, las ofensas entre los hermanos, la fe y el servicio. Nos referiremos a los dos últimos temas que corresponden al texto de este domingo.

 

La petición sobre auméntanos la fe, aparece en los sinópticos, con algunas diferencias. En Mateo hay dos referencias a la fe, como un grano de mostaza. La primera, en Mateo 17, hablando del grano de mostaza y del monte que se movería si tuvieran fe y nada sería imposible para ellos. Y, la segunda, en Mateo 21, después de que Jesús seca la higuera y los discípulos se asombran, les dice que si tuvieran fe no solo secarían una higuera, sino que, si le dijeran a un monte que se arrojara al mar, así lo haría. Por tanto, si algo se pide con fe en la oración, se cumplirá. En Marcos 11 encontramos el mismo texto refiriéndose a la higuera y terminando con la referencia a la oración. Lucas es el único que habla de un sicomoro y de arrojarse en el mar, pero añadiendo: plantarse en el mar. También se refiere a un sicomoro en el texto de Zaqueo (Lc 19, 4). El mensaje del texto es claro: no hace falta pedir que les aumente la fe. Si esta existe, lo que se pide, se cumplirá…

 

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Comentarios bíblicos: La fidelidad en el servicio no espera recompensa

[Por: Eduardo de la Serna]

Una serie de textos señalan algunas características del discipulado: el perdón, la importancia de la fe y la disponibilidad en el servicio que no espera recompensa. Los primeros parecen más universales que el segundo, que parece dirigido a los que tienen alguna responsabilidad en la comunidad…

 

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Es una voz de calma y de luz

[Por: Luis van de Velde]

La experiencia histórica nos ha enseñado que, en cada nueva etapa o en cada ronda electoral, se proclama que la situación alcanzada es realmente fatal y desastrosa, y la responsabilidad cae sobre el adversario político.  Al mismo tiempo, se promete un futuro de ensueño que pronto se diluye en lo que se pudo o quiso hacer, y que muchas veces se ve empañado por la corrupción.  En El Salvador, se está en una nueva etapa con esas dos dinámicas.  Muchos piensan que estamos en «un callejón sin salida». Hay quienes siguen confiando en los liderazgos que ya han tenido la oportunidad de contribuir a la transformación de la sociedad y no lo hicieron, y quienes piensan que hay que confiar ciegamente en las nuevas ofertas.  Todos corremos el riesgo de volver a sentirnos decepcionados y frustrados…

 

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