Nota previa sobre el artículo del 10 de septiembre
Por falta de previsión, el principal artículo sobre la ética vital resultó muy largo para el sistema y algunos de los lectores lo recibieron cortado y otros no lo recibieron. El artículo está en el Blog y quien lo desee puede tenerlo completo entrando en la Web, o directamente pinchando aquí en Una ética vital. Hoy quiero escribir de algunos aspectos importantes de la ética vital.

Cuidando la vida humana: virtudes y pecados
El pasado dos de septiembre, la Comisión Teológica Internacional, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe cuyo Prefecto es el cardenal Mons. Víctor Manuel Fernández, ha publicado un extenso documento titulado: Cuidando nuestra casa común. Una respuesta responsable y fraterna al Dios Trinitario.
Copio algunos párrafos de la presentación del documento, firmada por Mons. Dr. Piero Coda, Secretario general de la CTI.
Ante la urgencia de la crisis ecológica, la Comisión Teológica Internacional ofrece una reflexión estimulante para ilustrar «el fundamento teológico del cuidado de nuestra casa común, más allá de la gravísima situación en la que nos encontramos.
… El resultado es la propuesta de una antropología integral que evita la dicotomía entre el antropocentrismo depredador y el biocentrismo o ecocentrismo radical. La visión cristiana resalta cómo la singularidad del ser humano se expresa en la dignidad y la misión recibidas de Dios, que nos comprometen a «cuidar la creación, cuya salud planetaria beneficia nuestra propia realización personal y comunitaria.
El tercer capítulo esboza los contornos de una espiritualidad ecológica y luego expone algunos principios éticos fundamentales que pueden inspirar y guiar el cuidado de nuestra casa común. Cabe destacar la propuesta de «comprender el pecado contra el medio ambiente de manera análoga a las nociones consolidadas de pecado social y estructuras del pecado.
El documento es un escrito muy trabajado que confirma y resalta lo más significativo de la encíclica Laudato si del Papa Francisco y está en la línea de proponer acciones y omisiones que son beneficiosas para el cuidado de nuestro habitat, y por ello para la supervivencia de la Humanidad. Son recomendaciones inscritas dentro de la ética vital. Y están dentro de la Doctrina Social de la Iglesia que, como he dicho en otros escritos, es la que más se acerca a lo que es bueno/mejor para el objetivo vital.
Pero lo que presenta mayor interés es que se califiquen como pecado los actos u omisiones que vayan en contra del «cuidado de la Creación». El concepto está desarrollado en varios puntos del documento y especialmente en el 97 del que copio el párrafo que me parece más significativo:
El Creador nos ha encomendado el cuidado y la tarea de preservar, e incluso perfeccionar, nuestra Casa común. No hacerlo, ya sea por acción u omisión, constituye desobediencia a Dios. Al no cuidar nuestra Casa común con la sabiduría, la diligencia y la visión a corto, mediano y largo plazo necesarias, no solo faltamos al respeto al plan de Dios y maltratamos la creación, sino que también perjudicamos a nuestro prójimo, especialmente a los más pobres y a las generaciones futuras. Por lo tanto, el pecado contra la creación afecta nuestra relación con Dios Creador, con nuestro prójimo y con la creación, distorsionando las tres relaciones que nos constituyen.
Suscribo y aplaudo las recomendaciones que hace el documento y el que considere pecado no cuidar nuestra Casa común. Y creo que es un primer paso para hacer explícito el considerar pecado lo que suponga no cuidar la Vida humana, todo lo que vaya contra la supervivencia de la Humanidad. Que parece lo más importante de lo creado en los seis primeros días, al menos para nosotros los humanos.
Y estoy de acuerdo en que, como dice el documento, hay que rechazar un antropocentrismo depredador y un ecocentrismo radical. Pero creo que el objetivo primero de los seres humanos es cuidar la Vida humana. Vida para cuidar la creación o para lo que sea. La ética vital propone un antropocentrismo cuidador. Por la cuenta que nos tiene.
Esta idea tiene el respaldo de ser una ley natural, es decir obliga a los humanos, creyentes y no creyentes de todas las religiones e ideologías. Y muy especialmente a quienes tienen más influencia en la moral y el gobierno del mundo y sus colectivos.
El documento hace algunas recomendaciones sobre el estilo de vida. Reproduzco el punto 117:
117. [ Algunas huellas fundamentales ]. La espiritualidad ecológica incluye, por lo tanto, la atención a ritmos de vida saludables, donde el trabajo, el descanso, el tiempo libre, la contemplación, la relación con la naturaleza y con los demás, y el silencio se combinan en un estilo inspirado en la sabiduría monástica milenaria. El ora et labora benedictino conserva una inspiración destinada a impregnar a toda la comunidad cristiana actual. Una espiritualidad sana está atenta al consumo personal y familiar; se esfuerza por hacerlo sostenible. Se preocupa por reducir al mínimo el consumo de energía en el hogar y en el transporte. Busca una dieta sana y ambientalmente responsable. Nos ayuda a discernir lo que compramos, conscientes de que cada acto de compra es un acto moral (CV 66; LS 206). Nos invita a practicar el autocontrol reflexivo de nuestro propio ritmo de vida y consumo, promoviendo la elección de renunciar a ciertos productos y prácticas que son perjudiciales para el medio ambiente. Una perspectiva responsable contempla la sociedad y el planeta sin limitarlos al individuo o a su entorno inmediato. Por esta razón, nos invita a practicar la fraternidad y la solidaridad. Al enseñar la contemplación, nos permite agradecer a Dios sus dones y unirnos a toda la creación alabando al Creador, disfrutando de estos bienes sin la necesidad de acumularlos o consumirlos compulsivamente (cf. LS 222).
Creo que la asunción y práctica de estos sabios consejos por creyentes y no creyentes hacen a las personas más felices. Seguramente podremos ver algún ejemplo si miramos en nuestro entorno o a nuestro propio caso.
Como he dicho, el documento es extenso pero merece ser leído con atención por los creyentes ya que tiene muchas ideas que les afectan. Y por creyentes y no creyentes en la parte que trata de cuestiones terrenales. Y contiene una información importante y poco conocida de las ideas de otras religiones sobre el cuidado de la Tierra.
Por mi parte creo que todo lo que recomienda es bueno para la ética vital, pero tal vez sería más eficaz si se resaltase que el Bien prioritario a conservar es la Vida humana como parte de la Creación que más nos importa y que también parece ser lo más importante de lo creado. La conservación y mejora de este bien, de la Vida de la Humanidad, lleva a la conservación y cuidado de todo lo demás. Y por otra parte no puede haber cuidado si no hay cuidadores.
Y finalmente, hay que tener en cuenta que el mandato de cuidar a nuestra especie humanidad, además de apoyarse en razones teológicas, es un mandato de la ley natural inscrito en todos los seres humanos. Mandato que hemos cumplido por instinto posiblemente en exceso en el último siglo dañando con ello a nuestra casa común. Parece que conviene ver con la razón y hacer explícito y asumir el objetivo principal, ver las causas primeras y reales de los problemas y actuar en consecuencia.
El documento hace una llamada a todos las fuerzas involucradas para el objetivo común, que por mi parte suscribo ya que este objetivo común de conservación del hábitat es casi el objetivo básico y prioritario de la ética vital. Dice el punto 133:
133. La urgente necesidad de abordar la crisis ecológica exige que todas las fuerzas involucradas —ciencia, política, economía, derecho, organizaciones civiles e instituciones de gobierno público en todos los niveles: estatal, regional y municipal— aúnen esfuerzos y colaboren activamente con el objetivo de hacer de nuestro hogar común un lugar habitable para todos. En este contexto, destaca el papel fundamental de las religiones en la promoción del bien común (cf. MH 27), su capacidad para inspirar el altruismo, la preservación y el respeto del medio ambiente natural, y su habilidad para acercarnos a la fuente de una espiritualidad que impregna y guía nuestra conducta cotidiana.
Sobre virtudes y pecados
El documento en el punto 114 enuncia cinco virtudes a practicar. Reproduzco el párrafo:
Fraternidad, solidaridad, generosidad, confianza y humildad: estas son las profundas raíces, ancladas en la relación con Dios, que conducen a la justicia social, al respeto y al cuidado de la creación; y que promueven la convivencia pacífica en nuestra casa común.
Creo que, prudentemente, no hace una lista de los posibles pecados.
Por mi parte, para intentar concretar un poco y como posible ejemplo he pedido a ChapGPT que me hiciera una lista de pecados y virtudes contra la ética vital. Resumo su respuesta.
Pecados

Actos y omisiones contrarios a la supervivencia de la humanidad:
- Iniciar deliberadamente una guerra nuclear
- No establecer mecanismos eficaces para evitar una escalada nuclear accidental.
- Desarrollar armas biológicas capaces de provocar pandemias catastróficas.
- Investigar patógenos peligrosos sin medidas de bioseguridad proporcionadas.
- No prepararse adecuadamente frente a pandemias previsibles.
- Provocar deliberadamente daños ambientales extensos y duraderos.
- Mantener actividades altamente perjudiciales para el clima cuando puedan sustituirse razonablemente.
- Destruir sistemáticamente ecosistemas indispensables para la alimentación, el agua o la estabilidad ambiental.
- Sobreexplotar recursos esenciales hasta comprometer su disponibilidad para las generaciones futuras.
- Contaminar de manera persistente el agua, los suelos o los océanos necesarios para grandes poblaciones.
- Desarrollar tecnologías potencialmente catastróficas sin sistemas adecuados de seguridad y control.
- Ocultar deliberadamente información sobre un riesgo capaz de causar una catástrofe global.
- Destruir deliberadamente sistemas esenciales de alimentación, agua, energía o salud de grandes poblaciones.
- Impedir injustificadamente la cooperación internacional ante una amenaza grave para la humanidad.
- Promover sistemáticamente el odio o la deshumanización de otros grupos humanos.
- Anteponer conscientemente el beneficio de un grupo a la supervivencia de la humanidad.
- Permitir hambre o enfermedades masivas evitables cuando existen medios proporcionados para reducirlas.
- Mantener desigualdades extremas que deterioren gravemente la cooperación y la estabilidad social.
- Consumir recursos de forma desproporcionada cuando la acumulación de esas conductas compromete las condiciones de supervivencia.
- No actuar ante una amenaza grave para la humanidad que se conoce, puede reducirse y cuya reducción exige un esfuerzo proporcionado.
Como se ve la IA ha puesto casos graves. Pero también será pecado, más o menos grave según las circunstancias y lo avanzado e irreversibilidad del daño, la preparación e inicio de la acción. Y el omitir el remedio o la prevención en cuanto se sospecha que pueda producirse el daño. Por ejemplo en el primer caso parece que ya es pecado fabricar y mantener armas atómicas o similares por lo que supone de riesgo y de intencionalidad aunque sea implícita. Y la IA me dice que puede añadirse lo siguiente:
La supervivencia de la humanidad constituye el bien básico y la condición necesaria de todos los demás bienes humanos. Es moralmente malo causar o permitir, de manera evitable y suficientemente previsible, daños graves a la supervivencia de la humanidad o a las condiciones que la hacen posible. La búsqueda de la supervivencia, a su vez, debe respetar el valor de los seres humanos cuya supervivencia pretende asegurar.
Un ejercicio posible es tratar de ver en cada caso quién, cómo, cuándo y dónde se está produciendo el pecado y su gravedad. Es un ejercicio que dejo a mis lectores. Si alguien hace este ejercicio total o parcial, puede decírmelo, y si no es confidencial podría publicarlo en otro artículo. O decir el pecado en privado al pecador siguiendo la norma del evangelio (Mateo, 18, 15-20) que recomienda avisarle primero antes de informar a la comunidad y tomar otras medidas.
Otra idea a considerar es si alguno de estos pecados son o deberían ser delitos y de que gravedad. Tarde o temprano se hablará de esta cuestión. Los expertos pueden ir pensando en ello. Y decirlo si tienen capacidad, tiempo, humor y ganas. Es posible que fuese una buena palanca para mover, o remover, a posibles importantes delincuentes actuales.
Virtudes

Ya he enunciado antes las cinco virtudes que cita el documento. Recuerdo que hace unos años creamos un club de doce amigos para tratar de estas ideas y uno de los socios hizo una nota de setenta páginas sobre las virtudes de la ética de la supervivencia. Se la ahorro a mis lectores y a cambio copio lo que me dice la ChapGPT:
Virtudes y valores individuales favorables a la humanidad

Hasta aquí la respuesta de la IA.
Podríamos hacer lo mismo y asignar virtudes a personas cercanas, a líderes grupales y a doctrinas o ideologías. Y a nosotros mismos. Si alguien lo hace y me lo dice puedo publicarlo. En este caso no parece que sea tan confidencial aunque hay muchas personas virtuosas que prefieren estar en el anonimato.
Nota final
Sigo con algunos problemillas médicos por lo que es posible que no haya regularidad en la publicación de otros artículos. En cualquier caso creo que ya he escrito bastante sobre mis viejas y renovadas ideas.
Gracias por llegar hasta aquí. ¡Sursum corda!






