[Por: Ilka Oliva Corado]
No importa el día del año y si llueve un torrencial, ellos siempre están ahí desde la madrugada hasta que anochece. Poniendo el lomo. Su cuerpo como herramienta de trabajo y modo de sobrevivencia. No importa si piensan o sienten, si se preguntarán la hora (porque para el explotado no hay reloj que se detenga) o si les duele una muela o tienen ampollas. Si se les acaba de morir un familiar o les nació un hijo. Ellos siempre están ahí. Poniendo el lomo…
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