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Red Clamor Chile denuncia “la cultura de la delación” sobre migrantes

[Por: José Lorenzo | Religión Digital]

La organización eclesial solicita la retirada de una norma que “que pretende obligar a centros de salud y escuelas a reportar la situación migratoria de quienes buscan atención o educación”…

 

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Noticias Iglesia Internacional: 11 al 18 de mayo – Suplemento

[Por: Cecilia Tovar | IBC]

El cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, se dirigió a los militares involucrados en la matanza de cinco jóvenes durante un operativo ocurrido en Colcabamba (Huancavelica). Durante su mensaje por el quinto domingo de Pascua en la Catedral de Lima, el sacerdote aseguró que lo sucedido partió de un prejuicio. “Vamos a rezar por los jóvenes de Colcabamba que han fallecido a consecuencia de los disparos de sectores de la Fuerza Armada que desgraciadamente no cumplieron su deber y, en vez de verificar, hicieron un prejuicio y mataron a estos chicos”, indicó…

 

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El trabajo infantil pone al descubierto la desigualdad estructural y fundamental. Entrevista com Katerina Volcov

[Por: IHU]

«Allá afuera, en Estados Unidos , los niños reparten periódicos y reciben no sé cuántos centavos por cada uno, por el tiempo que les dedican. Aquí está prohibido, ¿verdad? Es como esclavizar a niños. Es lamentable. Pero estoy seguro de que vamos a cambiar eso». Esta declaración del exgobernador de Minas Gerais y precandidato a la presidencia, Romeu Zema , en el Día del Trabajo , puso de manifiesto una vez más la situación de los niños y adolescentes sometidos al trabajo infantil en el país…

 

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Entre el silencio, el poder y el acompañamiento

[Por: Como Nacido entre Nosotros]

A veces el silencio también enseña. En medio de las conversaciones globales sobre migración, poder y acompañamiento, hay aprendizajes que no siempre se dicen en voz alta… pero que dejan huella. En este nuevo artículo, Elket Rodríguez comparte reflexiones desde el IMRF 2026, explorando lo que significa escuchar con atención, acompañar con empatía y sostener la esperanza en contextos de movilidad humana…

 

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A defesa dos presbíteros

[Por: Matias Soares]

O clericalismo foi uma chaga existente nas estruturas eclesiásticas denunciada pelo Papa Francisco, que ainda vai exigir de todos nós uma profunda conversão ao Evangelho. O poder é uma tentação que sufoca a existência de todos os seres humanos e, ainda mais, os seguidores de Jesus de Nazaré, já que o Mesmo foi tentado por Satanás e este teve a ousadia diabólica de apresentar-Lhe como moeda de troca as condições de poder, desde que Nosso Senhor abandonasse o projeto de Deus (cf. Mt 4,8-10)… 

 

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Noticias Iglesia Internacional: 11 al 18 de mayo

[Por: Cecilia Tovar | IBC]

Se están realizando numerosos análisis sobre el legado de Francisco y sobre este primer año del Papa León XIV. En este contexto, que entretanto se ha vuelto más complejo desde un punto de vista político y humano, buscamos reflexiones que permitan un enfoque más allá de las noticias y que ayuden a situar el papel de la ecclesia en un contexto histórico y geográfico más amplio y teológicamente más profundo. Ciertamente, un texto que merece la pena leer con atención es El destino de Pedro , de Marcello Neri , cuyo subtítulo indica un camino El papado de la soberanía a la sinodalidad y que continúa la reflexión iniciada en un interesante volumen de hace unos años: Fuera de sí mismo sobre la Iglesia en el espacio público…

 

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Calor (y facturas) al alza: cómo refrescar tu hogar sin gastar de más

[Por: papernest.es]

Tener climatización en casa ya no es solo una cuestión de comodidad. El aumento constante de las temperaturas en todo el mundo está cambiando la forma en que consumimos energía y aumentando la presión sobre el sistema eléctrico…

 

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La Rerum novarum y la justicia social

[Por: Secretariado Social Mexicano]

A 135 años de la publicación de la encíclica Rerum Novarum, la pregunta por la justicia social continúa siendo una de las grandes urgencias de nuestro tiempo. Publicada el 15 de mayo de 1891 por León XIII, esta encíclica inauguró formalmente la Doctrina Social de la Iglesia y abrió un horizonte nuevo para la fe cristiana: reconocer que el Evangelio no puede permanecer indiferente ante la explotación, la pobreza, la desigualdad y las condiciones indignas de vida de las mayorías trabajadoras…

 

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En defensa de los derechos de la clase trabajadora

[Por: Francisco Aquino Júnior | Portal de CEB]

El trabajo y los derechos laborales constituyen un tema central en la doctrina social de la Iglesia. En el contexto de la revolución industrial, el Papa León XIII publicó en 1891 la encíclica Rerum novarum (Las cosas nuevas) «Sobre la condición de los trabajadores». Se trata de la primera encíclica social. En el contexto de la crisis de la sociedad del empleo, Juan Pablo II publicó en 1981 la encíclica Laborem exercens (A través del trabajo) «Sobre el trabajo humano», como «la clave de la cuestión social». Y, más cerca de nuestros días, en el contexto de la nueva revolución tecnológica, Francisco habla en sus encíclicas sociales de la «necesidad de defender el trabajo» (LS 124-129), insistiendo en que «la gran cuestión es el trabajo» (FT 162).

 

En efecto, el trabajo es esencial en la vida de las personas y de la sociedad: «no es solo una forma de ganarse la vida, sino también un medio para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, expresarse, compartir talentos, sentirse corresponsable del desarrollo del mundo y, finalmente, vivir en comunidad» (FT 162). La vida de las personas y de la sociedad está en juego, tanto en lo que respecta a la reproducción material de la vida como a la realización personal y colectiva. De ahí la importancia fundamental de promover y proteger el trabajo. Pero no se puede hablar de trabajo en abstracto, sin tener en cuenta a los trabajadores. Promover y proteger el trabajo implica necesariamente promover y proteger los derechos laborales.

 

En nombre de la supuesta “flexibilización” o “modernización” de la legislación laboral, hemos presenciado en las últimas décadas, en Brasil y en todo el mundo, un verdadero desmantelamiento de los derechos laborales, con una progresiva precarización de las condiciones y relaciones de trabajo. El desarrollo tecnológico, que debería haber mejorado la calidad de vida de los trabajadores mediante la reducción de la jornada laboral, mejores condiciones de trabajo y salarios más altos, ha convertido la reducción de empleos en un mecanismo de chantaje y presión social y política para aumentar las ganancias empresariales, con reducciones salariales, “flexibilización” de los derechos laborales y mayores incentivos fiscales. Esto ha generado cierta aversión a los derechos laborales (una amenaza para el empleo) y a las organizaciones de trabajadores (consideradas innecesarias). Y ha propagado la ilusión del trabajador autónomo, del empresario, del trabajador por cuenta propia…

 

El número de trabajadores sin contratos laborales formales ni protección de la seguridad social aumenta constantemente, incluso cuando trabajan para empresas basadas en aplicaciones que se apropian de gran parte de su trabajo pero carecen de responsabilidad social ( uberización del trabajo). Por no hablar de la contratación de trabajadores como autónomos para realizar actividades propias de empleados de empresas de trabajo temporal, con el fin de eludir los costes laborales (pejotización del trabajo). A esto se suman el trabajo intermitente , donde el empleado cobra por horas sin un salario fijo garantizado ni un horario continuo, y el teletrabajo , que, bajo el pretexto de autonomía y mayor comodidad, acaba intensificando la jornada laboral. Se trata de formas modernas de explotación y trabajo precario.

 

Nunca está de más recordar que el trabajo es un medio y no un fin: no se debe vivir para trabajar, sino, por el contrario, trabajar para vivir. Es necesario reaccionar ante todas las formas de explotación laboral y las condiciones de trabajo precarias. Es necesario fortalecer las organizaciones de la clase trabajadora en la lucha por sus derechos. Es necesario construir mecanismos legales para enfrentar las nuevas formas de explotación laboral y proteger a la clase trabajadora, así como mecanismos políticos para la distribución de los bienes y la riqueza producidos fuera de las relaciones laborales formales o informales.

 

En este momento, dos luchas son particularmente importantes: 1) la lucha por una reducción de la jornada laboral y el fin del horario de trabajo 6×1, sin una reducción salarial . Esto permitirá a los trabajadores tener tiempo para descansar, vivir en familia, disfrutar del ocio, practicar su fe, etc.; 2) la lucha por la regulación del trabajo a través de aplicaciones (conductores y repartidores) , garantizando un salario mínimo por hora/viaje, transparencia en los algoritmos, límites a las tasas de retención de usuarios, acceso a la Seguridad Social y mayores contribuciones de las empresas.

 

¡En defensa de la clase trabajadora!

¡Por la reducción de la jornada laboral 6×1!

¡Por la regulación del trabajo a través de aplicaciones!

 

Publicado en: https://portaldascebs.org.br/em-defesa-dos-direitos-da-classe-trabalhadora/

Los discursos de odio y la respuesta de la ciudadanía

[Por: Juan José Tamayo]

Los discursos de odio, cada vez más extendidos, son hoy una de las más graves amenazas contra la democracia, los derechos humanos, la paz entre los pueblos, la convivencia cívica, el derecho internacional y los valores originarios de las religiones. Tengo la impresión de que en la guerra cultural que los creadores de tales discursos han iniciado, está ganando su relato, basado en las fake news, y está marcando la agenda de los debates políticos, culturales y religiosos. A continuación, voy a ofrecer una reflexión que espero contribuya a identificar estos discursos y a sugerir cuál debe ser la respuesta de la ciudadanía para frenarlos.

 

Para una primera aproximación a la construcción de los discursos de odio de los partidos de la derecha y de la extrema derecha parto de la conferencia Rasgos del nuevo radicalismo de derecha, que Theodor Adorno, filósofo de la Escuela de Frankfurt, pronunció en abril de 1967 en el Neues Institutsgebäude de la Universidad de Viena invitado por la Asociación de Estudiantes Socialistas de Austria.

 

Lúcido análisis de Adorno del nuevo radicalismo de derecha  

 

La conferencia fue grabada y guardada en la Österreichsche Mediathek. La edición actual (Taurus, 2020) responde a aquella grabación. La conferencia pretendía analizar el ascenso del Partido Nacional Democrático Alemán (NPD), fundado en 1964. Sus análisis, que se centram en los objetivos, recursos y estrategias del radicalismo de derecha de entonces, siguen siendo válidos hoy.

 

Adorno considera el extremismo de derechas como un problema real y político, y no psicológico e ideológico. Se caracteriza por el anti-intelectualismo, el carácter autoritario y el uso “de un número pequeño de trucos estandarizados y totalmente cosificados que se reiteran una y otra vez, que son en gran medida pobres y endebles, pero que, por otro lado, debido a la repetición constante que de ellos se hace, logran tener para esos movimientos cierto valor propagandístico”.

 

En el auge del extremismo que conforma a los partidos de derechas, Adorno concede especial importancia a la propaganda que es “sobre todo una técnica de psicología de masas” y no va destinada tanto a la difusión de una ideología, que es demasiado inconsistente, cuanto a mantener ocupadas a las masas. En la propaganda se utilizan las mentiras, hoy hablamos de fake news.

 

Características del radicalismo de derechas son también el formalismo de corte jurídico, el “idealismo vulgar”, el irracionalismo, el nacionalismo y el sadismo camuflado, que reclama la reintroducción de la pena de muerte al tiempo que exige la impunidad para los verdugos de Auschwitz.

 

Adorno cree que no deben subestimarse los movimientos de la derecha radical, ni considera que vayan a fracasar por tener un ínfimo nivel intelectual, una falta de teorización y una oscuridad en los fines. De lo que sí disponen es de una extraordinaria perfección de las técnicas y los medios propagandísticos, que constituyen “de por sí la sustancia misma de la política”, como así sucedió con los nazis.

 

¿Contra quiénes se dirigen los discursos de odio?

 

Los grupos proclives al fanatismo y al racismo se forman a partir de experiencias negativas[1]. El odio no surge de la nada, tiene un contexto histórico y cultural específico, unas motivaciones, unas causas, unos porqués. Recurriendo a la alegoría de Shakespeare, que hace suya la intelectual alemana Carolin Emcke, alguien tiene que haber provocado la pócima que provoca la reacción del acérrimo y encendido odio. Son “unas prácticas y convicciones fríamente calculadas, largamente cultivadas y transmitidas durante generaciones”[2], alimentadas por foros de debate, publicaciones, medios de comunicación, canciones, discursos, tertulias.

 

Estos discursos no son creación de la ciudadanía, sino que están inducidos desde instancias que pretenden desacreditar la democracia, instalan dicho descrédito en el imaginario social, son cooptados por un sector importante de la derecha política y por la extrema derecha, y han entrado en las diferentes instituciones del Estado: gobiernos nacionales y locales, parlamentos regionales y nacionales, judicatura y colegios profesionales. Lo más preocupante es que son normalizados, cosa que no sucedía en décadas anteriores.

 

La extrema derecha política, cultural, económica y social, las organizaciones religiosas integristas y fundamentalistas y no pocos de sus dirigentes, que conforman el fenómeno que yo llamo “CRISTONEIFASCISMO, tienen una responsabilidad no pequeña en los discursos y delitos de odio  a través de la dialéctica que practican: amigo-enemigo, nosotros-ellos, personas nativas con todos los derechos-personas extranjeras carentes de los mismos, masculinidades hegemónicas-inferiorización de las mujeres, personas creyentes-no creyentes, culturas hegemónicas-culturas subalternas, antropocentrismo-depredación de la naturaleza, etc.

 

Los discursos y delitos de odio se dirigen contra las minorías religiosas, étnicas y culturales, contra la teoría de género calificada despectivamente de “ideología de género”, los movimientos feministas acusados de feminazis, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, considerados puro libertinaje femenino, los colectivos de inmigrantes y refugiados, calificados de “okupas”. las personas LGTBIQ y la educación afectivo-sexual en la escuela. Desmintiendo los datos de la realidad y las investigaciones científicas, son negacionistas del cambio climático y de la violencia de género. Fomentan la homofobia, el racismo, el sexismo, el antiecologismo, la islamofobia, el antisemitismo y el supremacismo blanco.

 

Respuesta de la ciudadanía

 

Pero la sociedad -nosotros y nosotras- no está exenta de responsabilidad en la medida en que legitima con frecuencia los discursos y delitos de odio y las prácticas violentas con el silencio, la inacción, cruzarse de brazos, creer que no se puede hacer nada por evitarlos y la única reacción es esperar a que pase la ola reaccionaria.

 

Nosotros y nosotras también podemos ser generadores y transmisores de odio. Por eso tenemos que hacer un acto de introspección ética y revisar nuestras emociones e inclinaciones descontroladas a la ira, al asco, al odio y a las microfobias anidadas en nuestros rincones sentimentales y mentales.

 

Estamos ante un problema que hay que atajar desde la familia, la escuela, las asociaciones vecinales, los movimientos sociales, los sindicatos, los partidos políticos, las asociaciones de padres y madres de alumnos y alumnas, deportivas, estudiantiles, profesionales, religiosas, culturales y las ONG’s. El empeño en esta tarea educativa es prioritario y afecta a toda la sociedad.

 

La educación para la ciudadanía y los derechos humanos fue una asignatura efímera que se eliminó al poco de incorporarse en el sistema educativo español. Dicha asignatura no cabe, ciertamente, en un paradigma cada vez más tecnológico como el español. Creo necesario recuperarla y considerarla no marginal, sino piedra angular de la enseñanza escolar, si bien para que tenga los resultados adecuados hay que cambiar el modelo y los contenidos de dicha enseñanza.

 

Theodor Adorno nos recuerda que no sirve la táctica de guardar silencio sobre estos temas, que es necesario mostrar las contradicciones en las que están montados los partidos, que fomentan los discursos de odio; en otras palabras, hacer ver a la ciudadanía la escisión en la conciencia de las personas autoritarias, represivas y reaccionarias desde el punto de vista político, que reaccionan de manera distinta cuando están en juego sus intereses. Es uno de los puntos de partida más importantes para reaccionar contra esos movimientos.    

 

¿Cómo debe responder la ciudadanía a los discursos de odio, que desembocan en prácticas violentas con más frecuencia de lo que aparece en los medios de comunicación? Ofrezco algunas propuestas:

 

– No considerar el odio como algo natural e inevitable, ni apelar a razones biológicas y psicológicas para su justificación. El odio es algo que se incuba, se programa, se cultiva y se fomenta a través de los múltiples y con frecuencia sutiles mecanismos de quienes lo practican y lo apoyan con su silencio, pasividad o permisividad.

 

– No normalizar el odio, por muy dramáticas que sean las situaciones que pretendan justificarlo. No se debe permitir que el odio se convierta en costumbre o tradición y se instale en el imaginario social. 

– Reconocer y respetar la igual dignidad y los derechos de todos los seres humanos sin ningún tipo de discriminación por razones de cultura, etnia, género, identidad sexual, clase social, procedencia geográfica, tipo de educación, etc.

– Construir comunidades integradoras del pluriverso étnico, cultural, religioso, político, afectivo-sexual, donde quepamos todas y todos, también la naturaleza, practicando la eco-fraternidad-sororidad, la ciudadanía global y la cuidadanía (de cuidados.

– No creer las fake news en las que se basan los discursos de odio, sino cuestionarlas de manera argumentada.

– Comprometernos en los movimientos sociales que luchan contra el racismo, la exclusión social, la discriminación cultural, el patriarcado, el sexismo, la aporofobia, la homofobia, la LGTBIQfobia.

– Fomentar un cambio en el lenguaje y en las relaciones humanas: del anti a inter, del nosotros-ellos a un nos-otros inclusivo, de la identidad singularista a la inter-identidad, de lo único a lo múltiple, del anatema al diálogo, de la polarización al debate de ideas..

– Ejercer la ironía, el sentido del humor y la duda, actitudes de las que carecen los generadores de odio, enfundados como están en certezas absolutas, mentalidades dogmáticas, actitudes intolerantes, comportamientos fanáticos, identidades singularistas, seguridades roqueñas, actitudes intolerantes y gestos airados.

 

Frente a los discursos de odio sugiero seguir los orientaciones y prácticas de tres mujeres sabias y un lúcido pensador:

 

– Frida Khalo, pintora mexicana: “Reír me hizo invencible./ No como los que siempre ganan,/ sino como los que nunca se rinden”.

– Almudena Grandes, novelista española en Las tres bodas de Manolita: “Aprendí que la alegría es superior al odio, las sonrisas más útiles que los gestos de rabia y desaliento”.

– Paula Ortiz, directora de la película Teresa: “No hay herramienta más poderosa contra los dogmatismos que la duda […]. La duda es para mí el motor más subversivo”.

– Albert Camus, escritor y premio Nóbel de Literatura: “En medio del odio me pareció que había dentro de mí un amor invencible. En medio de las lagrimas me pareció que había dentro de mí una sonrisa invencible. En medio del caos me pareció que había dentro de mí una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo, de que en medio del invierno había dentro de mí un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra, dentro de mí hay algo mejor empujando de vuelta”.       



[1] Carolin Emcke, Contra el odio, Taurus, Madrid, 2020, 2ª reimpresión, 47.

[2] Ibid.