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Invitación: Por un pastoral de los cuidados en la movilidad forzada

[Por: Facultad de Teología de la Universidad Rafael Landívar, Maestría en Teología Latinoamericana y Red Jesuita con Migrantes Centroamericana]

La Facultad de Teología de la Universidad Rafael Landívar en colaboración con la Maestría en Teología Latinoamericana de la UCA y la Red Jesuita con Migrantes Centroamericana invitan a la conferencia inautural del Diplomado Virtual en Pastoral del Migrante…

 

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Publicación: Miradas proféticas a la misión de la Iglesia en América Latina

[Por: Johannes Meier]

Este libro recoge diversos textos del profesor Johannes Meier y ofrece diversas miradas a los procesos históricos de la misión de la Iglesia en América Latina y el Caribe. Para esto, el autor estudia personajes como el cronista Guamán Poma de Ayala, hace referencia al papel de las órdenes en la evangelización de los territorios, describe los itinerarios de viaje de Alexander von Humboldt, explica el proceso de estructuración eclesial a través de las diócesis y el episcopado durante los siglos XVI y XVII y su renovación en el siglo XX, y estudia fenómenos históricos…

 

Decargue la reseña.

Desconectados. Por una vida improductiva

[Por: José Laguna | Cuadernos CJ 244]

Cada vez resulta más complicado sentarse a conversar con alguien sin la presencia inoportuna de un teléfono móvil sobre la mesa que, sin parar de vibrar, reclama tiránicamente una atención permanente…

 

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Invitación: 8M 2026 “La fe cristiana nos compromete con la justicia de género”

[Convocan: varias organizaciones]

“La fe cristiana nos compromete con la justicia de género”

El 8 de marzo a las 16 hs se desarrollará el Taller sobre teología ecofeminista, oraciones corporales, feminismos afro y mujeres en la música clásica (entrada por Barrios Amorín 1310). 

A las 18 hs Oración ecuménica por las Mujeres y salida a la marcha. 

¡Les esperamos! 

 

Jesús de Nazaret, indignado con el patriarcado y creador de un movimiento igualitario

[Por: Juan José Tamayo]

Respondiendo a la convocatoria de LA REVUELTA DE LAS MUJERES el 1 de marzo numerosos colectivos cristianos van a concentrarse a las puertas de las catedrales españolas para defender la dignidad y la igualdad de las mujeres en la Iglesia y luchar contra el patriarcado religioso.

 

Y lo hacen en sintonía con las movilizaciones del 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, uniéndose a las reivindicaciones del movimiento feminista en favor de la emancipación de las mujeres precisamente en un momento en el que se está produciendo una alianza entre la extrema derecha política, cultural y social y los movimientos cristianos fundamentalistas e integristas que defienden discursos de odio contra el feminismo y apoyan políticas discriminatorias de las mujeres.

 

En este artículo quiero fundamentar la propuesta de LA REVUELTA DE LAS MUJERES apelando a la crítica que Jesús de Nazaret hizo contra el patriarcado religioso y político de su tiempo y recordando el movimiento igualitario que puso en marcha donde las mujeres recuperaron la dignidad y la ciudadanía que les negaban el judaísmo ortodoxo y el Imperio romano colonial.  

 

Jesús mostró su indignación de manera especial con la sociedad y la religión patriarcales. El cristianismo histórico ha mantenido oculta esa actitud durante muchos siglos. Las iglesias cristianas han elaborado una teología androcéntrica, han creado una moral misógina, se han configurado patriarcalmente y lo han legitimado a través de la presentación de una imagen patriarcal del propio Jesús de Nazaret. Es lo que llamamos la patriarcalización de la cristología.  

 

Tampoco la hermenéutica bíblica ha sido capaz de descubrir esa indignación, ya que ha operado hasta muy recientemente con métodos histórico-críticos androcéntricos, que resultaban patriarcales en la traducción, la interpretación y la lectura tanto de la Biblia judía como de la Biblia cristiana.

 

Hoy, gracias sobre todo a la hermenéutica de la sospecha, a las teologías feministas y a los estudios de antropología cultural y de sociología del Nuevo Testamento, del cristianismo primitivo y del Jesús histórico, se está poniendo de manifiesto la centralidad de la indignación de Jesús contra el patriarcado religioso, político, social y jurídico de su tiempo y su defensa de la igualdad entre hombres y mujeres.  

 

Jesús reconoce a las mujeres la dignidad que el judaísmo ortodoxo y el Imperio romano opresor les negaban en todos los órdenes. Pone en cuestión las leyes penales que condenaban con más severidad a las mujeres que a los varones, como la lapidación por adulterio. En la escena evangélica de la mujer adúltera (Jn 8,1-11) hay dos elementos a tener en cuenta en la conducta de Jesús: a) echa en cara a los acusadores su doble moral (“el que esté libre de pecado, tire la primera piedra”; b) perdona a la mujer, eximiéndola del castigo que le imponía la ley (“¿nadie te ha condenado, mujer?… Yo tampoco te condeno. Vete, y no peques más”). Es un ejemplo de su cuestionamiento radical de la ley que justificaba la violencia contra las mujeres.   

 

Pone en valor y elogia el gesto generoso y estético de la mujer que se presenta en casa del fariseo Simón, donde estaba Jesús comiendo, y derrama sobre su cabeza un frasco de perfume, lo que demuestra cercanía e incluso ternura hacia Jesús y reconocimiento simbólico de su mesianidad. Tras el gesto de la mujer, que sorprende y desconcierta a los comensales, entre ellos a los discípulos, Jesús pronuncia unas palabras emblemáticas de manera solemne, que relacionan la proclamación de la Buena Noticia de la liberación con la memoria del gesto de esta mujer:

 

“Yo os aseguro: dondequiera que se proclame esta Buena Nueva en el mundo entero, se hablará también de lo que ella ha hecho en memoria de ella” (Mc 14,9).

 

La biblista feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza reconoce una relevancia significativa a la expresión “en memoria de ella” y la utiliza como título de su obra pionera en la teología feminista: En memoria de ella: una reconstrucción teológico feminista de los orígenes del cristianismo (Desclée de Brower, Bilbao, 1989), en la que reconstruye la historia del cristianismo primitivo como “historia de las mujeres” desde una hermenéutica histórico-feminista.

 

La obra se abre con un texto de la escritora afroamericana feminista Alice Walker, premio Pulitzer por su obra El color púrpura (1983), que defiende la sororidad: “Estamos juntas, mi hija y yo,/ madre e hija, sí,/ pero hermanas en realidad/ contra lo que nos niega todo lo que somos”.

 

En otra ocasión Jesús osa afirmar, con harto escándalo para las autoridades religiosas, que los publicanos y las prostitutas precederán en el reino de los cielos a los fieles cumplidores de la ley (Mt 21,31). Tal modo de actuar entra en conflicto con la rigidez de los guardianes de la ley.  

 

Pone en marcha un movimiento igualitario de hombres y de mujeres, donde el sexo no es motivo de discriminación ni de reconocimiento especial. El elemento común a unos y otras dentro del grupo es el seguimiento del Maestro de Nazaret, que pide compartir su estilo de vida pobre, acoger su enseñanza y anunciar el reino de Dios como Buena Noticia de liberación para las personas empobrecidas y marginadas.

 

Así lo pone de manifiesto un texto de Lucas que pasó desapercibido durante mucho tiempo: Lc 8, 1-3. Jesús reconoce a las mujeres la dignidad y la ciudadanía que les negaban la religión, la sociedad y el Imperio romano.

 

La actitud integradora e inclusiva de Jesús provocó frecuentes conflictos, constituyó un desafío a las estructuras patriarcales del judaísmo y a su discurso androcéntrico e implicó un cambio revolucionario no solo en el terreno religioso, sino también en el político y el social.

 

Las mujeres jugaron un papel determinante en la expansión del movimiento de Jesús. Así parecen indicarlo dos relatos evangélicos pertenecientes a dos tradiciones diferentes: el de la Samaritana, difusora de la Buena Noticia de Jesús en medio de un pueblo heterodoxo a los ojos de los judíos (Jn 4), y el de la Sirofenicia, mujer pagana que pide a Jesús la curación de su hija (Mc 7,24-30; Mt 15,21-28) y consigue vencer sus iniciales resistencias, hasta convertirlo a la concepción universalista de la salvación.

 

Pero donde se rompen todos los esquemas patriarcales de la sociedad y de la religión judía es en los relatos de la Resurrección. Las mujeres, cuyo testimonio carecía de todo valor porque eran consideradas mendaces por naturaleza, son presentadas como las primeras testigos del Resucitado. Los Doce acceden al conocimiento de la Resurrección a través de ellas. Su actitud ante el testimonio de las mujeres concuerda con el comportamiento adoptado durante el proceso de Jesús: si entonces huyeron, ahora se muestran reticentes y desconcertados. Como judíos misóginos, en un primer momento no creen a las mujeres.

 

Sin embargo, Pablo de Tarso las excluye de la lista de las apariciones, las sustituye por los Doce y a María Magdalena por Pedro (1 Cor 15, 3-8). Pero esto esto no fue óbice para que el mismo Pablo reconociera la igualdad entre los hombres y las mujeres (Gálatas 3,26-28) y para que estas tuvieran responsabilidades directivas en las comunidades paulinas, como reconoce en las despedidas de la carta a los Romanos, donde manda saludos a mujeres colaboradoras suyas, dirigentes de comunidades domésticas, compañeras de prisión… (Rom 16).

 

Coincido con Suzanne Tunc en que “ellas [las mujeres] son el eslabón indispensable de la transmisión del mensaje evangélico, e incluso el eslabón esencial para nuestra fe en Cristo resucitado”. Y yo voy más allá todavía: sin el testimonio y la experiencia de la Resurrección de las mujeres, no hubiera nacido la Iglesia cristiana. Ellas se encuentran en los orígenes y en el primer desarrollo del cristianismo.

 

Después sufrieron una marginación que dura hasta hoy, sin visos de cambio, al menos institucionalmente. En las comunidades de base y en la reflexión teológica sí se están produciendo importantes cambios, que han dado lugar al nacimiento de la teología feminista, una de las más creativas de las últimas décadas.

 

En el próximo artículo hablaré del cristianismo de María Magdalena.

A Sinodalidade e a Conversão Pastoral da Paróquia no Contexto da Cultura Urbana

[Por: Fabio Antunes do Nascimiento]

Este artigo propõe uma reflexão crítica sobre a situação atual da paróquia católica frente aos desafios da cultura urbana. Partindo de uma análise da obsolescência do modelo rural ainda vigente, discute-se a necessidade de uma conversão pastoral que não se limite a reformas estruturais, mas que vise a geração de discípulos missionários e comunidades eclesiais de base. À luz da sinodalidade e do discernimento dos sinais dos tempos, propõem-se caminhos para superar o clericalismo, a burocratização sacramental e o individualismo, visando uma Igreja que seja “hospital de campanha”, casa de acolhida e comunidade de comunidades. 

 

Eis o artigo.

Inércia do Brasil que não atua contra o terror

[Por: Joaquim Armindo]

A Grande Assembleia das Mulheres Kaiowá e Guarani de Mato Grosso do Sul, conhecida como Kuñangue Aty Guasu, é uma organização fundamental na defesa dos direitos das mulheres indígenas e na luta pela proteção dos territórios tradicionais. Reunindo representantes de diversas comunidades, a assembleia se destaca pela mobilização em prol de justiça, respeito à cultura e enfrentamento da violência, sendo um espaço de resistência e fortalecimento coletivo. A Kuñangue Aty Guasu surgiu como uma resposta ao contexto de violência e vulnerabilidade enfrentado pelas comunidades indígenas de Mato Grosso do Sul, consolidando-se como um fórum de articulação política e social das mulheres Kaiowá e Guarani. Suas ações incluem a realização de assembleias periódicas, debates públicos, campanhas de consciencialização e denúncias de violações de direitos, buscando dialogar com autoridades e a sociedade para promover mudanças efetivas. Além de lutar contra a violência, a entidade também atua no fortalecimento da identidade cultural, na promoção da educação diferenciada e na defesa do acesso à saúde, sempre valorizando o protagonismo feminino na construção de soluções e resistências coletivas.

Confira o artigo.

¡Solidaridad con Aquiles!

[Por: Pedro Pierre]

El alcalde de Guayaquil ha sido secuestrado durante el feriado por el gobierno central y llevado a la cárcel de Latacunga en prisión preventiva por su oposición al presidente de la república. La indignación es grande en la ciudad portuaria; por eso las grandes manifestaciones locales y nacionales en su favor.

 

El asunto es que no se trata de no solamente de un asunto de la provincia del Guayas: Es un atropello nacional. ¿A cuál alcalde u autoridad provincial le va a tocar mañana o pasado?…

 

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El compromiso por evitar la catástrofe ecológica

[Por: Juan Pablo II – Audiencia el 17 de enero de 2021]

… Es preciso, pues, estimular y sostener la “conversión ecológica”, que en estos últimos decenios ha hecho a la humanidad más sensible respecto a la catástrofe hacia la cual se estaba encaminando. El hombre no es ya “ministro” del Creador. Pero, autónomo déspota, está comprendiendo que debe finalmente detenerse ante el abismo. “También se debe considerar positivamente una mayor atención a la calidad de vida y a la ecología, que se registra sobre todo en las sociedades más desarrolladas, en las que las expectativas de las personas no se centran tanto en los problemas de la supervivencia cuanto más bien en la búsqueda de una mejora global de las condiciones de vida” (Evangelium vitae, 27: L’Osservatore romano, edición en lengua española, 31 de marzo de 1995, p. 8). Por consiguiente, no está en juego sólo una ecología “física”, atenta a tutelar el hábitat de los diversos seres vivos, sino también una ecología “humana”, que haga más digna la existencia de las criaturas, protegiendo el bien radical de la vida en todas sus manifestaciones y preparando a las futuras generaciones un ambiente que se acerque más al proyecto del Creador…

 

Descargue el texto de la audiencia general de Juan Pablo II el 17 de enero de 2001.

El verdadero predicador de Cristo es la Iglesia de los pobres

[Por: Luis Van de Velde]

¿Cómo descubrir al Dios que escucha, al Dios cercano, al Dios todomisericordioso, al Dios de Jesús «en la pobreza, en la miseria, en la esperanza del que reza en el tugurio, en el dolor, en el no ser oído»? Durante los años de pandemia, nos preguntábamos cómo descubrir a ese Dios de vida en medio de la lucha por la supervivencia en los hospitales, en el duelo que no se puede vivir, en el miedo a contagiarse o a contagiar a los demás. ¿Cómo encontrar a ese Dios de vida en familias que llevan semanas o meses sin ingresos (sin salario, sin remesas), sin posibilidad de vender en la calle, con sus siembras perdidas por las inundaciones, sin hogar por los efectos de la tormenta o comunidades a quienes les han robado el agua de sus ríos?…

 

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