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Palantir anuncia un futuro distópico

[Por: IHU]

El manifiesto publicado recientemente por Palantir , una empresa de análisis de datos de Silicon Valley , resume la visión del mundo de la institución en 22 puntos. El cuarto punto menciona “las limitaciones del poder blando” y argumenta que “la capacidad de las sociedades libres y democráticas para afirmarse requiere más que un llamamiento moral. Requiere poder coercitivo, y el poder coercitivo en este siglo se basará en el software”. Esta y otras propuestas presentadas, según Letícia Cesarino , demuestran la “visión del mundo neorreaccionaria” de los fundadores de la gigante estadounidense de software e inteligencia artificial ( IA ), fundada en 2004 por Peter Thiel y Alex Karp.

 

Según la investigadora, los magnates tecnológicos ven la crisis de la democracia como una oportunidad para reemplazarla. Sin embargo, la propuesta “no pretende subvertir el Estado de derecho democrático para reformarlo según una visión de derecha o conservadora. No creen en la reforma del sistema político-institucional actual. Ven el colapso como una oportunidad para cambiar el principio mismo de soberanía, sobre el cual se han construido los actuales Estados-nación durante los últimos cuatro siglos, por una soberanía basada en intereses privados”, afirma.

 

En la siguiente entrevista, concedida al Instituto Humanitas Unisinos – IHU vía WhatsApp , Letícia Cesarino comenta los posibles intereses de Peter Thiel en Argentina , menciona las obras que sustentan la creación de nuevos estados gobernados por una “élite cognitiva” y afirma que los creadores de realidades paralelas pretenden trasladarlas al mundo real. “Obviamente, no serían democracias, sino estados más pequeños gestionados como empresas. Los ciudadanos no tendrían voto ni voz, sino que serían clientes que, si no estuvieran satisfechos, podrían trasladarse a otro lugar. Este modelo combina elementos gerenciales y autocráticos, que es como muchos de estos directores ejecutivos gestionan sus empresas. Sería una revolución en la concepción de la soberanía, al mismo nivel o incluso más profunda que la Paz de Westfalia del siglo XVII, que instituyó el modelo de Estado-nación territorial que tenemos hoy”, advierte…

 

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Noticias Iglesia Internacional: 25 de mayo al 1.º de junio – Suplemento

[Por: Cecilia Tovar | IBC]

En medio de las renovadas tensiones entre el Vaticano y los católicos tradicionalistas por las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el Papa León XIV defendió la reforma de la Iglesia como un proceso legítimo que se adapta a las necesidades actuales sin dejar de estar arraigado en la auténtica tradición.

 

Durante su audiencia general del 27 de mayo en la Plaza de San Pedro, el Papa dijo que la renovación auténtica de la liturgia es aceptable y se fomenta cuando la Iglesia primero se compromete con un estudio teológico y pastoral cuidadoso y luego se asegura de que “cualquier nueva forma adoptada deba surgir de alguna manera orgánicamente de las formas ya existentes”…

 

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El problema del tradicionalismo no radica en la religión en sí, sino en una cosmovisión

[Por: Claudio Monge | IHU]

«Identificar una vida ejemplar basándose únicamente en la “práctica/observancia” puede ser reduccionista. El verdadero desafío para nosotros, los monjes (y para los cristianos en general), es una vida compatible con el evangelismo», escribe  Claudio Monge en un artículo publicado en su página de Facebook el 2 de junio de 2026.

 

Claudio Monge  es un fraile dominico y director del Instituto Dominicano de Estudios ( DoSt-I ) en  Estambul…

 

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Muere el filósofo francés Edgar Morin a los 104 años

[Por: Leandro Sequeiros]

 

El filósofo y sociólogo francés Edgar Morin ha muerto este viernes 29 de mayo de 2026 en París a los 104 años, según ha confirmado su viuda al periódico Le Monde.

 

Considerado un humanista que transformó la sociología y la filosofía moderna, Morin es estudiado en universidades del mundo entero, con obras como El Método (‘La Méthode’, seis volúmenes, 1977-2004), un proyecto monumental que tardó casi 30 años en escribir en el que sienta las bases del pensamiento complejo conectando la física, la biología, la cibernética y la sociología.

 

Nacido en París el 8 de julio de 1921 en el seno de una familia judía sefardita de Tesalónica, pero con lejanos orígenes italianos, se afilió al Partido Comunista y estuvo enrolado en la resistencia durante la ocupación nazi en Francia… 

 

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¡Magnífica!: “Magnifica Humanitas”

[Por: Fernando Astudillo Becerra]

Ya el papa Francisco nos invitaba en su encíclica “Laudato Si” a pensar y trabajar en la necesidad de una transformación total de nuestra civilización, en una revolución cultural, está explícitamente dicho cuando nos señala que “lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural. La ciencia y la tecnología no son neutrales…” (Laudato Si, 114)…

 

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Un límite a la humanidad magnífica

[Por: Eduardo de la Serna]

En lo personal tengo a San Agustín en una estima altísima. Para mí – obviamente se puede opinar distinto – es de los grandes pensadores y teólogos cristianos de todos los tiempos. ¡De los más grandes! Por supuesto que eso no significa ignorar muchos de sus límites, gran parte de los cuales fácilmente se entienden en su tiempo, su cultura, su historia… Su posición negativa, por ejemplo, frente a las mujeres o a los judíos, difícilmente puedan hoy sostenerse, pero, seguramente, esto debe ubicarse en su contexto. Otro elemento, que es al que quiero referirme, es su clara postura platónica. Difícilmente podría – en ese tiempo – intentar pensar la fe y la vida cristiana sin la ayuda del platonismo (y neo-platonismo), lo cual – ciertamente – no significa que debamos hoy asumirla (y, menos aún, acríticamente). Dentro de esto, además, claramente puede ubicarse su lectura de la Biblia, lectura que hoy es desaconsejada en los mismos textos magisteriales…

 

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León XIV: los migrantes “no son basura”, ni “indeseables”

[Por: Rafael Díaz-Salazar | Religión Digital]

“Las migraciones hacia el mundo enriquecido son la punta del iceberg de fortísimas desigualdades internacionales y deberían ser un espejo en que nos viéramos como cómplices de esta situación y actores que por acción u omisión la provocan”…

 

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Libro digital: Viaje de un alma

[Por: María José Encina Muñoz]

—Inocencia del alma deseada,

suspiro del cuerpo que se gesta.

Semilla emergente de la tierra,

de la promesa latiendo en las entrañas.

 

En el letargo de la oscuridad envolvente,

previo al amanecer de la vida,

se infiltra el hálito divino

y el alma emprende su partida…

 

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Aprender a pensar con los pobres de la Terra y oprimidos

[Por: Leonardo Boff]

En esto se caracteriza alguien que practica la teología de la liberación: tiene un pie en la academia, en la facultad de teología, y otro en medio de los hijos e hijas de la pobreza, en las periferias. Este tipo de teología sostiene algo obvio: la pobreza significa éticamente una injusticia social y políticamente una opresión. Contra la opresión vale la liberación. Esta es llevada adelante por los propios pobres que toman conciencia de que son oprimidos, se organizan y comienzan desde las bases con prácticas orientadas a superar su situación.

 

Esto se hace a partir de la lectura comunitaria de la Biblia: confrontan una página de la Biblia con otra página de su realidad sufriente. De allí extraen, después de mucha oración, cantos y reflexión, los pasos concretos que todos deben asumir. Los teólogos que se disponen a caminar con las comunidades cambian su visión de la sociedad y de la Iglesia.

 

Todo esto es tan cristalino que me asombra el hecho de que la teología de la liberación haya sufrido y aún sufra persecución y difamación. Si observamos bien, este procedimiento viene de grupos que nunca vivieron realmente los padecimientos del mundo de los pobres y oprimidos. Eso mismo me confesó personalmente el amigo Cardenal Joseph Ratzinger, aquel que, por oficio, presidió mi juicio en los espacios de la antigua ex Inquisición. Pero especialmente son los sectores conservadores de la Iglesia y de la sociedad los que ven en todo movimiento de los pobres algo peligroso para el orden vigente, algo propio de comunistas. Con ese argumento Jesús, acusado de subversivo por los religiosos de su época, como testimonia Lucas (cf. 23,5), nunca habría sido crucificado, sino que habría muerto en la cama rodeado de discípulos.

 

Lo que distingue a un teólogo de la liberación de otros colegas del Centro y también de la Periferia es la opción por los pobres, contra la pobreza y a favor de la justicia social y de la liberación. Esta actitud implica un gran aprendizaje, cosa que no ocurre cuando el teólogo restringe su oficio al mundo académico. Pero con la inserción descubre la fuerza de los pobres, su resiliencia y su profunda fe en el Dios que escucha el grito de los oprimidos y muestra su ternura hacia los condenados de la Tierra. Sorprende la presencia de la gracia de Dios en las situaciones más inusuales, que nos obligan a pensar más allá del bien y del mal. Así lo sugiere el mensaje de Jesús, cuyo Abba (Papito querido) ama a todos, más allá de las categorías del bien y del mal, y muestra misericordia hacia los ingratos y malos (Lucas 6,35).

 

Voy a narrar dos experiencias vividas en la periferia pobre mientras enseñaba en la facultad el Tratado de la Gracia, uno de los más difíciles de la teología, pues encierra muchas condenas.

 

Me encontré con Raimundo en Canindé, quien enseguida me pidió: —Fray, vine a buscar agua bendita.—¿Para qué quieres el agua bendita? —pregunté. Respondió:


—Es para bendecir mi casa. —Pero eso yo, como sacerdote, puedo hacerlo e iré contigo. —No puede, fray. Hasta da vergüenza decirlo, pero voy a confesarle: vivo con una mujer sin haberme casado por la Iglesia. Tengo dos errores con ella: primero, porque es negra; segundo, porque la saqué de la prostitución. Quiero probar vivir con ella, darle cariño y comprensión. Si ella es capaz de vivir con un solo hombre, conmigo, entonces me casaré por la Iglesia. Ahora estoy en pecado. Por eso vine a buscar agua bendita para bendecirla y rezar para salir del pecado. Si todo sale bien, usted, fray, hará nuestro casamiento.

 

Tiempo después hice el casamiento con muchas palomitas de maíz y Coca-Cola.

 

Ese hombre, Raimundo, amó. Seguramente ni siquiera sabía que el verdadero nombre de Dios es amor. Y quien ama está con Dios, como dice san Juan en su epístola (1 Jn 4,16), y no con el pecado.

 

Encontré religiosas en Xapuri, en el corazón de la selva del Acre. Mantenían en una sala a un seringueiro que parecía tener lepra. Pasando por un callejón, una de las religiosas vio un cartel que decía: “Casa de la Caridad”. Fue a averiguar y supo que la casa pertenecía a doña Josefina. La religiosa la invitó a ir hasta el pequeño convento y ver a un enfermo de lepra. Apenas entró y miró largamente al enfermo, Josefina dijo:

 

—Hermanita, esto no es lepra, es solo una micosis. Déjelo, que voy a tratarlo en la Casa de la Caridad. Curiosa, la religiosa preguntó: —¿Para qué sirve esta Casa? Josefina respondió: —Es para todos los enfermos del interior de la selva y para quienes no tienen dónde dormir. —¿Y cómo mantiene usted la Casa de la Caridad? Josefina, algo avergonzada, respondió: —Tengo un cabaret. Necesito mantenerme. Las mujeres de aquí no tienen trabajo y casi todas son prostitutas. Necesitan alimentar a sus familias y yo al personal que se queda en la Casa. Solo tomo para mí lo necesario. Lo que sobra es para mantener la Casa de la Caridad. Cocino para ellos, les lavo la ropa y compro los remedios. Todo gratis. Para pagar mi pecado. Sé que está contra la ley de Dios. Pero ¿la ley de la vida no es también aceptada por Dios?

 

Al escuchar la historia quedé abismado y pensé para mí mismo: el amor de Josefina es lo que significa la gracia que yo enseño, es decir, el amor concreto de Dios en la situación concreta de las personas. Recordé a la mujer considerada prostituta que besó los pies de Jesús y los ungió con perfume; lloraba y secaba las lágrimas con sus cabellos (Lucas 7,38). Frente a quienes pensaban mal, Jesús dijo: “Dondequiera que en el mundo se predique la Buena Nueva, será recordado lo que ella hizo” (Marcos 14,9). Fue puro amor, gracia divina.

 

Estos dos hechos muestran el amor de Dios, que es lo que llamamos gracia: ella viene cuando quiere, sobre quien quiere y en cualquier situación. Hay flores que florecen en los pantanos. Y son las más blancas y bellas. Esa flor tiene un nombre: Josefina de la Casa de la Caridad. El amor generoso se llama Raimundo, aquel del agua bendita.

 

Leonardo Boff escribe para la revista del ICL LIBERTA. También escribió Gracia y experiencia humana, Vozes, varias ediciones, 2012. (https://www.leonardoboff.org).

Dimensión social y profética de la eucaristía

[Por: Francisco de Aquino Júnior | Portal das CEBs]

En la celebración de la eucaristía invocamos al Espíritu Santo sobre las ofrendas “para que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo” y sobre toda la Iglesia para que, “participando del Cuerpo y la Sangre de Cristo, seamos reunidos […] en un solo cuerpo”. Es la gran súplica de la Iglesia: “¡Haz de nosotros un solo cuerpo y un solo espíritu!”. Y es el gran milagro eucarístico: transformarnos en el cuerpo de Cristo en el mundo. El Concilio Vaticano II nos recuerda, con San León Magno, que “la participación en el cuerpo y la sangre de Cristo no hace otra cosa sino transformarnos en aquello que recibimos” (LG 26).

 

Esta transformación eucarística de la Iglesia en el cuerpo de Cristo tiene una doble dimensión: “nos une a Cristo y a los hermanos”. La eucaristía nos une de tal modo a Jesucristo que nos hace “participar” de su vida y nos “transforma” en su cuerpo, a través del cual Él continúa vivo y operante en la historia y, por la fuerza del Espíritu, lleva adelante la salvación del mundo. Por la eucaristía, la Iglesia es asociada a la misión de Jesús de anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios. Esta misión se va concretando en la vida fraterna y en el cuidado de la casa común, y tiene en los caídos al borde del camino (Lc 10, 25-37) o en las necesidades de la humanidad sufriente su medida y su criterio escatológicos (cf. Mt 25, 31-46).

 

De ahí el vínculo esencial e indisoluble entre la comunión con el Señor (cena eucarística) y la participación en su misión salvífica en el mundo (vida fraterna, cuidado de la casa común, compromiso con los pobres y marginados), como tantas veces cantamos en nuestras celebraciones: “el pan de vida, la comunión, nos une a Cristo y a los hermanos”; “solo comulga en esta cena quien comulga en la vida del hermano”… Y en esto reside la dimensión social y profética de la cena del Señor: ella no nos aliena del mundo ni nos convierte en cómplices de las injusticias sociales, sino que, por el contrario, nos hace participar de la misión de Jesucristo, comprometiéndonos con los pobres y marginados de este mundo.

 

En una de sus homilías más proféticas, san Juan Crisóstomo insiste en el vínculo esencial entre la participación en la cena del Señor y el cuidado de los pobres. No se puede separar el cuerpo de Cristo que está en el altar del cuerpo de Cristo que está en el pobre:

 

“No penséis que basta para nuestra salvación traer a la Iglesia un cáliz de oro y pedrería después de haber despojado a viudas y huérfanos […] Si de verdad quieres honrar el cuerpo de Cristo, no permitas que esté desnudo. No lo honres aquí con vestiduras de seda, mientras afuera lo dejas padecer frío y desnudez. Porque el mismo que dice ‘este es mi cuerpo’, es quien dijo ‘me viste hambriento y no me diste de comer’ […] Aprendamos, pues, a pensar con discernimiento y a honrar a Cristo como Él quiere ser honrado […] ¿De qué le sirve al Señor que su mesa esté llena de oro, si Él se consume de hambre? ¿Y de qué sirve cubrir su altar con paños bordados en oro, si ni siquiera le procuras el abrigo indispensable?”

 

Existe un vínculo esencial entre la cena del Señor y el lavatorio de los pies. En la feliz expresión de Van Waelderen, un hermano de tradición reformada: “no hay eucaristía sin lavatorio de los pies”. No por casualidad, al rezar por la Iglesia en la eucaristía, suplicamos: “Danos ojos para ver las necesidades y los sufrimientos de nuestros hermanos y hermanas; inspíranos palabras y acciones para confortar a los desanimados y oprimidos; haz que, a ejemplo de Cristo, nos comprometamos lealmente en su servicio…”. Es que la presencia real de Cristo en la eucaristía es inseparable de la presencia real de Cristo en el pobre.

 

La súplica que hacemos en la celebración de la eucaristía para ser transformados en el cuerpo de Cristo debe hacerse realidad en nuestra vida. Y, si realmente somos el cuerpo de Cristo, recordaba Francisco, “seremos sus ojos que van en busca de Zaqueo y de Magdalena; seremos su mano que socorre a los enfermos en el cuerpo y en el espíritu; seremos su corazón que ama a los necesitados de reconciliación, de misericordia y de comprensión”. En esto se manifiesta el milagro, la eficacia y el poder transformador de la eucaristía en nuestras vidas: en transformarnos en aquello que comulgamos: el cuerpo de Cristo. En esto se manifiesta la dimensión social y profética de la eucaristía: en comprometernos radicalmente con la fraternidad y la justicia socioambiental a partir de los pobres y marginados, con quienes Jesucristo mismo se identificó.

 

Publicado en: https://portaldascebs.org.br/dimensao-social-e-profetica-da-eucaristia/

 

* Traducido por Amerindia.