[Por: Fundación Pedro Casaldáliga]
Con motivo del sexto aniversario de la Pascua de Pedro Casaldáliga se realizarán distintos actos conmemorativos…
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[Por: Fundación Pedro Casaldáliga]
Con motivo del sexto aniversario de la Pascua de Pedro Casaldáliga se realizarán distintos actos conmemorativos…
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La iniciativa reunirá a especialistas de distintos países entre agosto y noviembre para abordar temas como la inteligencia artificial, la crisis de las democracias, el transhumanismo y el capitalismo digital desde la opción por los pobres y la Tierra.
Amerindia convoca a agentes pastorales, teólogos, religiosos, laicos y a todas las personas interesadas a participar en el ciclo de conversatorios “Magnifica Humanitas: pensar el presente y el futuro desde la opción por los pobres y por la Tierra”, una propuesta formativa que tiene como propósito ahondar en los desafíos del mundo contemporáneo a partir de la lectura de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV.
El ciclo se desarrollará entre agosto y noviembre de 2026, y tiene como fin generar espacios de análisis, diálogo y formación que permitan comprender la realidad social, cultural, política y tecnológica actual desde la perspectiva de la teología latinoamericana de la liberación.
Alejandro Ortiz, Coordinador de Amerindia, explicó que la iniciativa pretende ir más allá de un estudio académico del documento pontificio: “El objetivo principal de este ciclo de conversatorios es compartir un análisis de la realidad social latinoamericana y mundial”.
Añadió que el propósito es ofrecer “diagnósticos, análisis, miradas y perspectivas, desde la opción por los pobres y teniendo como medio la lectura de la encíclica de León XIV Magnifica Humanitas”.
Ortiz explicó que cada encuentro reunirá a especialistas de diversas disciplinas para ayudar a interpretar las transformaciones que atraviesa la humanidad: “Queremos generar un ciclo de discusión, de diálogo, de reflexión y formación en torno a cómo está nuestro mundo, cómo está nuestra realidad social, cultural, digital y cómo nos está afectando”.
Según señaló, participarán teólogos, sociólogos y antropólogos que ofrecerán herramientas para comprender los cambios actuales y, posteriormente, dialogarán con los asistentes. “El objetivo es comprender cómo está el mundo hoy, pero, sobre todo, desde la lectura de la encíclica del Papa León XIV, cuáles son los desafíos teológicos que debemos asumir, las acciones pastorales y los impulsos de esperanza que debemos realizar en estos tiempos”, manifestó.
El primer conversatorio se celebrará el viernes 28 de agosto y estará dedicado a “El poder tecnológico, la IA y la Teología de la Liberación”.
Ortiz explicó que este tema quiere ahondar en el concepto de “poder tecnológico” desarrollado por la encíclica. “Queremos entender no solamente qué es la inteligencia artificial, sino sobre todo lo que la encíclica llama poder tecnológico”.
Añadió que el interés es analizar críticamente el papel que desempeñan las grandes plataformas digitales y los retos que estas representan para la teología de la liberación.
La segunda sesión tendrá lugar el 25 de septiembre bajo el título “La crisis de las democracias latinoamericanas en tiempos de la posverdad”.
Para Ortiz, este tema responde a los cambios políticos que vive el continente: “Se está manejando otro tipo de políticas, están ganando muchas posiciones muy conservadoras o de extrema derecha y eso va a implicar cambios profundos todavía más en contra de los derechos humanos de las personas en América Latina”.
Señaló que el conversatorio buscará analizar procesos recientes ocurridos en distintos países de la región y reflexionar sobre ellos desde la perspectiva propuesta por la encíclica.
El 30 de octubre se realizará el tercer encuentro: “¿Qué significa ser humano hoy? Transhumanismo, poshumanismo y fraternidad cósmica”.
Ortiz explicó que el conversatorio abordará el debate antropológico contemporáneo en torno al papel del ser humano, la tecnología y la creación. Según indicó, el transhumanismo propone superar las limitaciones humanas mediante la tecnología, mientras que el poshumanismo cuestiona el lugar central del ser humano dentro del universo.
Frente a ello, Amerindia propone reflexionar desde una visión inspirada en la encíclica que incorpore una comprensión más amplia de la vida: “Queremos una visión más amplia, más cósmica, donde la naturaleza también juegue, donde no se vea el centro solamente el ser humano, sino la vida en su conjunto, con las plantas, con los animales, con los insectos y el cosmos”.
El ciclo concluirá el 27 de noviembre con el conversatorio “Las cadenas del capitalismo digital: esclavitudes contemporáneas y construcción de la paz con la Tierra”.
Ortiz explicó que este espacio analizará cómo el desarrollo tecnológico puede reforzar nuevas formas de explotación y exclusión: “Queremos una reflexión de por dónde van las cosas, por dónde va el trabajo, por dónde van las posturas ideológicas de la familia y del ser humano”.
A su juicio, estos cuatro ejes permitirán “seguir manteniendo una reflexión crítica liberadora desde los pobres en estos tiempos tan difíciles”.
Cada conversatorio buscará que tanto las exposiciones como la moderación presenten alternativas, resistencias y caminos de esperanza frente a los desafíos analizados. Ortiz insistió en que “no se trata de analizar la encíclica. Con el pretexto de lo que ya hemos leído, discutamos algunos temas que creemos que son relevantes para entender el mundo de hoy y ubicar cuál es el papel de la teología latinoamericana de la liberación para dar esperanza”.
Resaltó que estos espacios pretenden ayudar a discernir cómo responder a una realidad marcada por transformaciones sociales, culturales y tecnológicas: “Es importante que entendamos qué está pasando en el mundo para saber cómo reaccionar, cómo enfrentar y cómo debemos asumir los retos”.
Alejandro Ortiz invitó a comunidades, agentes pastorales, religiosas, religiosos, sacerdotes y laicos a sumarse a este proceso formativo: “La invitación es muy clara: que se puedan sumar a este proceso de conversar, dialogar, debatir, conocer y formarse”.
Remarcó que comprender la realidad exige escuchar diversas voces y construir respuestas comunitarias inspiradas en el Evangelio: “Necesitamos conocer la realidad, pero también para construir teologías que liberen, que den esperanza y que hagan que la ternura, la compasión y el compartir se vuelvan ejes inevitables para todo ser humano”.
Los conversatorios se realizarán los viernes 28 de agosto, 25 de septiembre, 30 de octubre y 27 de noviembre, con transmisión a través del canal de Facebook @AmerindiaEnLaRed en los siguientes horarios: 17:00 (México y Centroamérica), 18:00 (Colombia y Perú), 19:00 (Chile) y 20:00 (Brasil y Uruguay). La propuesta quiere fortalecer una reflexión crítica, comunitaria y esperanzadora sobre los desafíos del presente, inspirada en la opción por los pobres y el cuidado de la Tierra que plantea Magnifica Humanitas.
[Por: Esteban Silva Cuadra]
Rescatar la memoria de las luchas de los pueblos por su liberación y de quienes las encarnaron no es un ejercicio nostálgico; es un deber recuperar la memoria, como bien sentenció Frantz Fanon. En estos tiempos de brutal arremetida conservadora, ultraderechista y fascista que recorre Latinoamérica y el Caribe, recuperar esas voces, esos rostros y esas experiencias históricas se convierte en un acto de resistencia vital y de construcción de futuro.
Hoy, esa memoria nos llega con fuerza a través de la pantalla grande. Nos acaba de llegar el anuncio del documental «Obispo Rojo», del director mexicano Francesco Taboada, consagrado a la figura y trayectoria de Monseñor Sergio Méndez Arceo, obispo católico de la diócesis de Cuernavaca en México, quien tuvo como pastor y como hombre de su tiempo un profundo compromiso con las causas de liberación popular por la justicia, la dignidad, y acompañó activamente las luchas de las y los trabajadores y los pueblos…
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[Por: Eduardo de la Serna]
En el antiguo mundo mediterráneo el honor era tenido como el valor supremo. El honor era el “valor” con que se veía socialmente a una persona o un colectivo, habitualmente relacionado con su oficio, por ejemplo. Las razones por las que se valoraba positiva o negativamente a un grupo eran fundamentales según la cultura y las costumbres. En el mundo antiguo, precisamente, era relativamente fácil perder el honor mientras no era sencillo acrecentarlo. Veamos ejemplos sencillos…
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[Por: Rosa Ramos]
“Nada te turbe, nada te espante,
todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene, nada le falta.
Solo Dios, basta.”
Santa Teresa de Ávila
“No nos bañamos dos veces en un mismo río”
Aforismo de Heráclito de Efeso
Todo pasa. También cuando no quisiéramos que pasara, pasa. El tiempo no se detiene, no podemos retener situaciones, personas… Aquello de Fausto “detente minuto, eres tan bello”, es imposible. Muchas veces es motivo de acción de gracias, otras no es tan fácil asumir que todo pasa.
En el artículo anterior compartíamos sobre el tiempo que tardan los cardones en crecer y florecer: mucho tiempo, cincuenta años, pero “pasan”. También los embarazos humanos con sus nueve largos meses de espera, temores y sueños, pasan. Luego la infancia de nuestros niños pasa demasiado rápido y nos queda la nostalgia de ese tiempo, mezclada con las ansiedades por sus nuevas etapas. Que, asimismo, pasarán.
Entre tanto, fluyen los acontecimientos como los colores que vemos en un caleidoscopio, encuentros y pérdidas, inesperados unos y otras, con sus consiguientes entusiasmos y duelos. Que también pasan. Asombra que aquello que nos cautivó, lo que en cierto momento nos apasionaba, pase, que los intereses se muden por otros. A su vez, conmueve que los duelos pasen, pero tenemos la experiencia de que pasan, tanto a nivel personal como a nivel comunitario.
Se trata de “Vivir a tiempo”, como tituló a su primer libro el sacerdote y querido amigo Pablo Peralta. Todo, todo pasa: se trata de saber abrazar y saber soltar a tiempo, saboreando y agradeciendo todo lo que llega y lo que se va de nuestras vidas con grandeza de alma . De vivir atentos a “la hora”, como Jesús.
Cuando las experiencias de pérdidas y mutilaciones son muy fuertes, traumáticas, como aquellas que son fruto de la violencia, las guerras, terremotos o tsunamis devastadores, procesarlas lleva mucho tiempo, a veces varias generaciones, pero pasan. Las personas, las familias, se reconstruyen o reconfiguran y siguen. Vuelven a trabajar, reír y jugar juntos, los que quedan. También los pueblos se rehacen, asumiendo y cultivando la memoria colectiva. La historia no se detiene.
Todo pasa, pero no en vano, no sin dejar huellas. El poeta Antonio Machado, afirma en uno de sus poemas más conocidos: “todo pasa y todo queda”. Y tantos siglos antes el filósofo griego Heráclito, decía que el río es y no es el mismo río y nosotros somos y no somos los mismos, por eso sentenciaba en su famoso aforismo que jamás nos bañamos dos veces en un mismo río.
¿Qué hacer? ¿Cómo hacer? Son preguntas que solemos formularnos no en las buenas, sino en las malas, no en los encuentros fecundos, sino en los desencuentros, en las pérdidas.
“Los viejos” con su sabiduría nos invitan a confiar en el trabajo del tiempo “que lo cura todo”. Pero también, creo, que se trata de agradecer lo vivido –cultivar la memoria agradecida por tanto bien recibido- y saber acoger lo nuevo que llega a nuestras vidas. Lo nuevo no será igual que lo roto o lo perdido, que es irrepetible, será diferente.
De la física se tomó y trasladó a la psicología -y por qué no a la espiritualidad- el concepto de resiliencia. Un término nuevo, que nombra algo que las personas y las comunidades ya vivían, pero es valioso poder nombrar. Las personas, las familias, los pueblos, son capaces de resiliencia, es decir de recuperar “la forma”, más exactamente la vitalidad, para volver a creer y volver a empezar. Quizá desde los cimientos, “desde Galilea”, como los discípulos trastornados por la muerte del Maestro.
De encontrar, de perder, de “duelar”, y de seguir encontrando sentidos, se trata la vida. En suma, de ir aprendiendo -con contradicciones y dolor- el duro trabajo de seguir acogiendo la vida, que se ofrece siempre efímera y siempre nueva, de ahí la necesidad de vivir a tiempo y con confianza. Los cristianos creemos que el Espíritu sigue alentando la vida y la esperanza. Siempre.
A modo de aterrizar esta rumia, este discurso un tanto recurrente, citaré la reciente película italiana “Gioia mia, un verano en Sicilia”, escrita y dirigida por Margherita Spampinato.
Los protagonistas son un niño y su tía abuela, con quien el chico debe quedarse un verano, mientras sus padres trabajan y su niñera Violeta, a la que amaba, no puede ocuparse de él porque se va a casar. El encuentro de dos generaciones y culturas tan diferentes no fue bueno, ni fácil, pero Cela y Nico llegan a una relación hermosa y madura. La película es muy hermosa, con esos rasgos del sur italiano: rostros arrugados, cuerpos “normales” no normados, casonas grandes y misteriosas. El niño es de otro contexto, lleva otros hábitos, pero es capaz de afrontar los desencuentros iniciales con esa anciana “rara”, el duelo primero por Violeta y luego por el desencuentro con su nueva amiga Rosa… Pero sobre todo es capaz de aprender una forma de vida nueva que lo abre a valores y mundos desconocidos, al punto de ser él quien ayude a Cela a superar duelos antiguos y nuevos.
La película es un canto a la vida, al convivir con las diferencias. Un canto a la esperanza, al volver a empezar. Esboza varias cuestiones dignas de analizar, en lo personal, me llegó mucho como se aborda el tema del duelo y del “duelar”. La cultura actual de la velocidad niega a las personas y a las comunidades la posibilidad del duelo ante un fracaso o una gran pérdida, una muerte.
En Gioia mía se ve también que todo pasa. Pero allí son importantes el tiempo, los ritos, el ritmo cotidiano, el esperar pacientemente que el duelo pase, confiando en que gane la vida. Y gana. No digo más, creo que ya es suficiente para que deseen ver la película.
Todo pasa. Contra esta afirmación tan radical, seguramente recordarán la de San Pablo a los cristianos de Corinto: “¡el amor nunca pasará!” Es Palabra de Dios, el amor de Dios, que es amar, nunca pasará. El amor humano pasa, al menos se muda, al decir de la santa de Ávila, cambia, pero, cuando es fiel, se recrea. Lo demás, sin duda, pasa, pasan los gobiernos buenos y malos, se caen los imperios, pasan las generaciones…
Pasaremos también nosotros “haciendo caminos sobre la mar”, y, sin embargo, no habrá sido en vano, si vivimos a tiempo y con sentido ese pasar dejando huellas o apenas “estelas en la mar”.
Nada nos turbe, tampoco el pasar, Dios no se muda.
[Por: Cecilia Tovar | IBC]
Se llaman Theresa Aletheia y Danielle Lussier. Son (más bien, eran) Hijas de San Pablo, congregación que abandonaron en 2022 después de comprobar cómo su director espiritual había sido acusado de haber abusado sexualmente de una de sus compañeras en 2017. Ellas mismas parecían predestinadas a lo mismo, o al menos sintieron abusos espirituales y morales por parte del clérigo. Hoy, están a punto de recibir el permiso del obispo de Lexington, John Stowe, para crear una nueva congregación, las ‘Hermanas del Pequeño Camino de la Belleza, la Verdad y la Bondad’, que podría convertirse en la primera orden religiosa cuyo carisma sea, precisamente, la atención a las víctimas de abusos en el seno de la Iglesia católica…
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[Por: Centro de Estudios Filosóficos y teológicos]
“El púlpito es poder. Religión, política y poder”, es el tema de la XLVII Semana de Estudios 2026.
Te invitamos a participar de cuatro jornadas para reflexionar sobre una temática de gran actualidad: los vínculos entre la fe, la política y el ejercicio del poder, desde una mirada histórica, teológica y social…
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[Por: Jorge Osorio Vargas]
El presente documento de trabajo describe a modo de descripción “en obra” la crisis política y cultural de las izquierdas en Chile , caracterizada por su desalineación con las demandas de los sectores populares, su incapacidad para articular un proyecto ante la crisis planetaria eco social, el deterioro de las culturas democrática , la urgente reacción ante el desprecio, el daño, la exclusión, la discriminación, el descarte existencial y las pobrezas que sufren masivos colectivos sociales y su impotencia frente al avance de las ultraderechas y el tecno-autoritarismo global. Sostenemos que esta crisis es también epistemológica (Boff). Frente a ello, exploramos las contribuciones de los movimientos comunitarios y de pensamiento crítico surgidos del “cristianismo de avanzada” y de la izquierda cristiana. A partir de las obras de Leonardo Boff, Enrique Dussel, Gianni Vattimo, Iván Illich Paulo Freire, Juan José Tamayo y José María Mardones, así como del magisterio social y ecológico de Bergoglio y la reciente crítica al tecno poder de Prevost. …
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[Por: Eduardo de la Serna]
Movido por su compasión por las multitudes, Jesús compartirá para ellas los panes como un anticipo de la fracción eucarística del pan que alimenta al pueblo de Dios reunido en la comunión de vida con Dios y entre nosotros…
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[Por: Leandro Sequeiros]
La organización internacional Global Footprint Network ya ha anunciado en un comunicado de prensa que en 2026, el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra será el 30 de julio de 2026. Esto significa que, desde el 1 de enero hasta el 30 de julio, la humanidad ha consumido tanto de la naturaleza como los ecosistemas del planeta pueden renovar durante todo este año. En otras palabras, en solo 6 meses, la humanidad consumió lo que la Tierra tarda 12 meses en regenerar.
En el año 2025, el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra se produjo el 24 de julio, con lo cual este año 2026 hemos ganado solo unos días respecto al pasado año…
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