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¿Hay razones para creer?

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[Por: Juan José Tamayo]

En una carta que el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer dirigió el 21 de julio de 1944, desde la sección militar de la cárcel de Berlín-Tegel, a su amigo Eberhard Bethge -editor de la obra más emblemática del teólogo alemán, Resistencia y sumisión. Cartas y apuntes desde la prisión-, rememora el diálogo mantenido durante su estancia en los Estados Unidos con el joven pastor protestante Jean Naserre.

 

Se preguntaban entonces por lo que quería hacer cada uno con su vida. El joven pastor le dijo que su máxima aspiración consistía en ser santo. Bonhoeffer, contradiciéndole abiertamente, le replicó que él “quería aprender a creer”. A renglón seguido comenta: “’Más tarde comprendí, y aún sigo constatándolo, que solo viviendo plenamente la vida de este mundo es como aprendemos a creer” (subrayado mío).

 

Con esta breve reflexión Bonhoeffer estaba marcando el nuevo camino de la fe y de la experiencia religiosa en un mundo secularizado y “mayor de edad” en el sentido kantiano. Sólo se puede aprender a creer viviendo en el mundo y comprometiéndose solidariamente en su transformación. Tal ha de ser, a mi juicio, la actitud de toda persona creyente -de cualquier religión- que no quiere instalarse en las creencias heredadas, sino que desea vivir su experiencia religiosa de manera adulta y motivada, con una actitud crítica y sin caer en el fanatismo ni en actitudes crédulas.

 

Hoy la fe no es algo obvio ni evidente. Quizá no lo haya sido nunca, ni lo será en el futuro. La in-evidencia y la no-obviedad son constitutivas de la experiencia religiosa. A su vez, como recuerda el teólogo italiano Franco Ardusso, “el creyente no puede creer a la ligera, ya que es un sujeto humano dotado de exigencias de honestidad intelectual y de rectitud moral respecto a los actos que realiza”. Honestidad y rectitud que le prohíben llevar a cabo cualquier acto de suicidio de la propia inteligencia, como sería la consideración de la fe como un salto en el vacío en contra o fuera de la razón. Precisamente por eso es necesario dar razones de la fe como actitud y opción de vida.

 

Ahora bien, ¿cuáles son esas razones? Veamos algunos de los modelos propuestos en la historia de la reflexión cristiana. Uno es el de la vía negativa, que puede resumirse en la pregunta “¿creer, por qué no?”, o en el prudente “quizá sea verdad”. No excluye que la ciencia y la razón puedan iluminar un buen trecho en el itinerario de la fe, pero reconoce, al mismo tiempo, que ninguna de las dos son capaces de guiar hacia la meta de ese itinerario. La persona creyente adopta una actitud de disponibilidad, acogida y apertura hacia el misterio de Dios que se manifiesta de múltiples formas y por múltiples caminos. Es el modelo de los místicos que experimentan a Dios como el innominado e indefinible y llegan a hablar de la “nada de Dios”, como hace el maestro Eckhardt y del “vacío” como manera de experimentar a Dios porque el “vacío”, el amor y Dios son equivalentes.

 

Otro modelo es el del testigo autorizado, al que ha recurrido la apologética tradicional. Fundamenta el acto de fe en los milagros y la resurrección de Cristo. Ambos fenómenos se consideran históricos y empíricamente verificables y se presentan como signos del poder divino sobre la naturaleza que eliminan toda sombra de duda en torno a la credibilidad de la Revelación. Este modelo se mueve dentro de una concepción mítica de la fe cristiana y se muestra incapaz de dialogar con el mundo de la increencia. Apenas tiene seguidores en la teología actual, fuera de los círculos fundamentalistas. Sobre todo, después de la aplicación del método de desmitologización, por parte de Bultmann, de los textos del Nuevo Testamento.

 

El tercer modelo es el antropológico, que busca -y cree encontrar- las razones de la fe en el interior del ser humano: “Dios en el fondo del ser”, al decir de Paul Tillich. La revelación no aparece como algo externo o superior a la persona, sino que sintoniza con las más profundas aspiraciones humanas y responde a las preguntas más acuciantes sobre el sentido. Es el modelo seguido por las teólogas y los teólogos sensibles al giro antropológico de la modernidad.

 

La teología política sitúa las razones de la fe no en el horizonte de la razón científico-instrumental o técnica, sin sujeto ni historia, ni en el de la razón pura, que ni siente ni padece, sino en el de la razón práctica en su dimensión pública y subversiva, que cuestiona la sociedad burguesa y se traduce en solidaridad con las víctimas. La persona creyente acredita la verdad de la fe a través de una praxis histórica transformadora. Es un modelo ampliamente compartido por la teología política,  de Johann Baptist Metz, y la teología de la esperanza, de Jürgen Moltmann, y respetado en buena medida por la teoría crítica de la sociedad.

 

A la familia de la teología política pertenecen las teologías de la liberación -aunque con diferencias propias de toda familia-, que buscan las razones de la fe no en los dogmas del cristianismo, sino en la opción por los marginados y excluidos. Opción que es vivida en el encuentro con el Dios de los pobres y expresada a través de la praxis de liberación. Se trata de dar razón de la fe en el Dios de la vida frente a los ídolos de muerte y de hacer creíble a Jesús de Nazaret como liberador en un mundo de opresión creciente. La opción por las personas más vulnerables, los colectivos empobrecidos y los pueblos oprimidos es una verdad teológica y cristológica y el imperativo ético irrenunciable. Este es el modelo las diferentes teologías de la liberación del Sur Global (latinoamericana, asiática, africana, etc.) y de los movimientos cristianos proféticos.

 

La teología feminista propone un nuevo paradigma en lo referente a las razones de la fe. Para ella, la imagen de Dios Todopoderoso y Justiciero, Impasible e Inmutable, es una proyección androcéntrica creada por la teología y la teodicea patriarcales para legitimar el poder-dominio de los varones sobre las mujeres y sobre la naturaleza (también sobre Dios). Esta teología rechaza las razones ‘kiriárquicas’ de la fe, que convierten a Dios en varón y a éste en Dios, conforme a la afirmación de Mary Daly: “Si Dios es varón, el varón es Dios”. Como alternativa propone la vía de la razón compasiva que, desde la subjetividad de la mujer, considera a Dios sensible a las discriminaciones de género y solidario con quienes sufren todo tipo de marginación.

 

Pero el problema de la fe no se dirime solo en el terreno de las razones, cualesquiera que estas sean. En la fe, como en toda experiencia humana, hay también una “lógica del corazón”, que es complementaria de la lógica de la razón. “El corazón -decía Pascal- tiene razones que la razón no entiende”. No se trata de poner en conflicto ambas lógicas, sino de compaginarlas para no incurrir ni en un fideísmo crédulo ni en un racionalismo frío.

 

En la fe hay, además, una voluntad de creer, como ha señalado Norberto Bobbio: “Siempre he sentido un gran respeto por los creyentes, pero no soy un hombre de fe. La fe, cuando no es un don, es un hábito; cuando no es un don ni un hábito, es el resultado de una fuerte voluntad de creer”. En definitiva, en la base de las razones de la fe se encuentra una experiencia, y en el fondo de ella late la cuestión del sentido de la existencia. Y eso merece respeto.

 

Ahora bien, si la fe tiene sus razones, también las tiene -y no menos sólidas- la increencia, y el creyente ha de tomarlas en serio, respetarlas y entrar en diálogo con ellas, en vez de condenarlas, como hacía la apologética tradicional hoy renacida de sus cenizas, o revestirlas de ‘creencia implícita”, como hicieron -equivocadamente, a mi juicio- los defensores del “cristianismo anónimo”. Coincido a este respecto con Jean Lacroix cuando afirma: “Una cierta apologética insistía en los últimos tiempos tal vez excesivamente sobre la fe implícita del ateo y pretendía establecer que el ateo confiesa a pesar de todo a Dios, contra sus propias afirmaciones. Hoy, por el contrario, se debería hablar de la incredulidad del creyente” (subrayado mío). Efectivamente, la increencia concierne también, y de manera directa, a los propios creyentes. La fe se siente permanentemente amenazada no solo ni de forma prioritaria por los embates que le vienen de fuera, ni siquiera por el ateísmo, el agnosticismo o la indiferencia religiosa, sino por su propia naturaleza. En la persona creyente hay una inclinación existencial hacia la incredulidad por el carácter oscuro e inobjetivable de la fe. Fe e incredulidad conviven juntas en los creyentes, como demuestran los místicos que, según confesión propia, vivieron su experiencia religiosa en medio de las noches oscuras del alma.

Síntesis diocesana de la iluminación de las prioridades

[Por: Diócesis de Ciudad Guzmán]

En el proceso de elaboración del 5° Plan Diocesano de Pastoral, primero hicimos la devolución de la evaluación del 4° Plan, luego estudiamos el marco teó-rico, en seguida actualizamos el diagnóstico de la realidad, después de-tectamos los problemas estratégicos y, a partir de estos, aclaramos las prio-ridades. Ahora nos encontramos en el paso de la iluminación o reflexión de fe sobre las seis prioridades diocesanas…

 

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La Iglesia en la COP30 alza su voz profética para saldar la deuda ecológica y promover una transición justa

[Por: José Luis Palacios | Noticias Obreras]

La Iglesia, en su inequívoco compromiso con la justicia climática en la cumbre del clima (COP30) de Belém, abandera el abandono de los combustibles fósiles y la equidad de una transición que debe incorporar las voces y la mirada de las poblaciones vulnerables.

 

El director del Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal de España y experto en climatología, Eduardo Agosta, participante en la COP30, tiene claras los puntos que marcarán el éxito o el fracaso de las negociaciones que esta semana entran en su recta final.

 

En primer lugar, para la Iglesia es fundamental avanzar en “la financiación para la adaptación y la transición ecológica necesaria”. “No podemos negociar la transición sin abordar la ‘deuda ecológica’ que las naciones enriquecidas por emisiones históricas deben a los más vulnerables”, explica Agosta, para quien “la solidaridad es obligatoria. El grito de la tierra es inseparable del grito de los pobres”, más aún cuando “los primeros en sufrir son quienes menos han contribuido: los pobres, los pueblos indígenas y los jóvenes”.

 

Igualmente, reclama Agosta “el fin a la era de los combustibles fósiles”, para lo que se requieren formas vinculantes de transición energética que sean eficientes, obligatorias y monitoreables, con un calendario global para la eliminación del carbón, el petróleo y el gas.

 

En este sentido, defiende un acordar ya trazar un calendario, una hoja de ruta, para abandonar el uso de los combustibles fósiles, algo factible en su opinión en esta cumbre, dado que la presidencia Brasil lo viene negociando y varios países, como Reino Unido y Colombia se han mostrado a favor.

 

Denuncia del paradigma tecnocrático

 

No obstante, considera un gran paso, que esta cumbre pudiera nombrar el problema de fondo que no es otro que el “paradigma tecnocrático”, que busca la dominación y el máximo beneficio, tratando a la naturaleza y a la humanidad como objetos desechables.

 

Agosta espera que el documento final de la cumbre reconozca la existencia de “soluciones falsas”, como los mercados de carbono y la fe ciega en la captura de carbono y la geoingeniería climática, que en el fondo siguen ancladas en el paradigma tecnocrático.

 

Además, el religioso carmelita remarca la importancia de la iniciativa de Brasil del Balance Ético Global (Global Ethical Stocktake) como una expresión de la “ecología integral”, que persigue, no solo cuantificar los avances, sino promover la responsabilidad moral y social de los Estados, empresas y ciudadanos, con vistas a fortalecer la coherencia ética.

 

La Iglesia viene defendiendo la “conversión ecológica radical”, una especie de revolución cultural y económica que abandone la fe ciega en la tecnología y adopte una economía centrada en la vida humana, no en el mero beneficio, guiada por la lógica del cuidado.

 

En Belém la voz de la Iglesia se ha dejado sentir con fuerza. A través de la delegación oficial de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, “con una agenda muy activa en reuniones temáticas”, precisa Agosta, pero también como Pueblo de Dios dentro del espacio para la sociedad civil.

 

“Es la primera vez que la Iglesia Pueblo de Dios ha tenido tiene este espacio dentro de la COP” y también “la vez que con una representación eclesial a través de sus máximas autoridades territoriales tan extensas”, señala Agosta.

 

La plataforma “La Iglesia en la COP30” creada para acoger expertos e integrantes de las comunidades de América Latina y el Caribe, África, y Asia ha podido organizar y participar en eventos de la “”Blue Zone“” dentro de la sede de la COP30 y en la “Green Zone” (fuera de ella), por los que han pasado nueve cardenales y más de 50 obispos.

 

Los cardenales Jaime Spengler (Latinoamérica y El Caribe), Felipe Neri Ferrão (Asia) y Fridolin Ambongo (África) han podido entregar personalmente el Documento de la Iglesia en el Sur Global en camino a la COP 30, “Un llamado por la justicia climática y la casa común” a los delegados nacionales que negociarán los compromisos finales.

 

La política escucha la religión

 

El propio jefe del gabinete de la Conferencia de las Partes (COP), Gustau Mañez Gomis, ha felicitado a los cardenales y demás actores católicos presentes al decir que “cuando la religión habla, la política escucha”, sin olvidarse de reconocer el “liderazgo moral de los últimos años” tanto del papa Francisco y como del actual papa León.

 

Desde luego, el vídeo mensaje del santo padre ha sido un broche de oro a la presencia cristiana en la cumbre climática y un gran respaldo a la voz profética de los cardenales presentes allí. En su declaración, el Papa reforzó la demanda de acciones concretas, no solo aspiraciones y buenas intenciones; recordó que hay tiempo de mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C, antes de que la ventana de oportunidades se cierre.

 

El Acuerdo de París, recordó, ha sido una gran herramienta, pero no es suficiente si no va acompañado con acciones concretas para proteger a la gente y el planeta. Más allá de los pactos, insistió lo que está fallando es la voluntad política de algunos.

 

La transición justa que defiende y propone la Iglesia en este tiempo requiere una auténtica revolución energética que financie de manera masiva las renovables y las comunidades energéticas para erradicar la pobreza energética, pero sin caer en un nuevo extractivismo que repita la lógica del saqueo.

 

De ahí que haya que contar muy especialmente con la sabiduría de los pueblos indígenas, recordando que «todo está conectado» y que no se puede salvar el clima sacrificando la tierra y sus gentes, para hacer frente a la demanda de minerales para la tecnología verde.

 

Además, esta transición debe ser financiada con justicia: el Fondo de Pérdidas y Daños y el Objetivo Colectivo Cualificado representan actos de restitución y reconocimiento de la “deuda ecológica”, y los recursos han de llegar directamente a las comunidades más afectadas.

 

Publicado en: https://noticiasobreras.es/2025/11/la-iglesia-en-la-cop30-alza-su-voz-profetica-para-saldar-la-deuda-ecologica-y-promover-una-transicion-justa/

Hermana Irene Lopes en la COP 30: “La voz de la Amazonía no puede quedar fuera de las decisiones globales”

[Por: Luz Marina Medina | ADN Celam]

En una entrevista ofrecida a Vatican News durante la COP 30 en Belém do Pará, la hermana Irene Lopes, secretaria ejecutiva de la Red Eclesial Panamazónica (Repam-Brasil) y asesora de la Comisión Episcopal para la Amazonía, habló de los principales avances, desafíos y compromisos que la Iglesia asume en la protección del bioma amazónico y de sus pueblos.

 

Con una trayectoria de más de una década, la religiosa asegura que la Repam reafirma su compromiso a los territorios y su tarea de visibilizar los clamores de la región ante las nuevas amenazas que enfrentan sus comunidades.

 

Nacida del impulso de pastores como monseñor Cláudio Hummes y monseñor Erwin Kräutler, la Repam ha buscado traducir el llamado del Papa Francisco en acciones que promuevan el cuidado de la Casa Común y la participación activa de las comunidades. Para la religiosa, este recorrido de la COP 30 vuelve a manifestarse como una opción pastoral y ecológica sólida.

Una presencia que nace de los territorios

 

La religiosa enfatizó que la participación de la Repam en la cumbre no es circunstancial, sino de un camino de más de diez años acompañando a comunidades amazónicas. Explicó que cuidar la Casa Común significa priorizar a las personas y entender que la protección del bioma pasa necesariamente por la defensa de sus pueblos.

 

Durante su entrevista, la hermana Irene destacó el protagonismo de religiosos, laicos y jóvenes, afirmando que la vitalidad de la Iglesia amazónica depende en gran medida de ellos. Explicó que su presencia sostiene numerosas iniciativas territoriales. Agregó que, los testimonios presentados en la COP 30 reflejan que, en medio de amenazas y desplazamientos, la Iglesia continúa siendo un lugar de cercanía, escucha y consuelo.

 

Los pueblos indígenas: voz que debe ser escuchada

 

La hermana Irene dedicó buena parte de la entrevista a la grave situación de los pueblos originarios, advirtió que las comunidades siguen siendo las más expuestas al avance del agronegocio, los megaproyectos y la violencia en los territorios. Señaló que, día tras día, se reportan nuevos casos de despojo y asesinatos, mientras los defensores de la selva permanecen en extrema vulnerabilidad.

 

En este sentido, Lopes destacó que la Repam ha asumido un fuerte compromiso de incidencia, elevando estas denuncias ante las autoridades nacionales. Comentó que el escenario político actual ha facilitado un diálogo más cercano con las instituciones que gestionan las políticas ambientales y sociales. Subrayó que la Iglesia «es escuchada», y esa oportunidad es aprovechada para amplificar la voz de los pueblos amazónicos.

 

Igualmente, recalcó que el gran desafío es garantizar que las comunidades hablen por sí mismas sobre lo que viven y necesitan. Para ello, la Iglesia debe velar por que existan ámbitos —internacionales y locales— donde los pueblos puedan expresarse directamente y sin intermediaciones.

 

Mujeres amazónicas: columna vertebral de la Iglesia

 

La religiosa destacó la importante contribución de las mujeres en la vida eclesial amazónica, señalando que numerosas comunidades se sostienen gracias a su liderazgo firme y discreto. Indicó que, con el respaldo del Papa Francisco, se han abierto nuevos caminos para visibilizar su voz y fortalecer su aporte pastoral y académico.

 

Evocó con gratitud su participación como auditora en el Sínodo para la Amazonía y destacó que su legado sigue vivo. Igualmente, habló del proceso pos-sinodal asegurando que en diversas diócesis y territorios avanzan los programas y proyectos para implementar la conversión pastoral, ecológica y sinodal propuesta por la Asamblea.

 

Con su presencia en la COP 30, la Repam renueva su compromiso de articular a los territorios amazónicos con la Iglesia y la comunidad internacional, asegurando que la voz de quienes defienden y protegen el bioma siga resonando ante el mundo.

 

Publicado en: https://adn.celam.org/hermana-irene-en-la-cop-30-la-voz-de-la-amazonia-no-puede-quedar-fuera-de-las-decisiones-globales/

V Encuentro Mundial de los Movimientos Populares: Uniendo la voz profética con los más vulnerables

[Por: Pablo Guerra]

Entre el 21 y el 24 de octubre tuvo lugar en Roma y en El Vaticano, el V Encuentro Mundial de los Movimientos Populares. Hemos participado del mismo, unos 200 delegados de diferentes movimientos que a lo largo y ancho de mundo vienen contribuyendo desde la acción colectiva en lo que se resume como las “tres T”, esto es, “Tierra, Trabajo y Techo”. En anteriores encuentros, han participado delegaciones de Uruguay. En esta ocasión me ha tocado ser el único uruguayo, pero bien acompañado por una nutrida participación de América Latina. Y es que nuestro continente sin duda que fue referencia fundamental en aquel primer llamado que realizara Francisco diez años atrás…

 

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Invitación: Si todas las puertas se cierran

[Por: Varias Organizaciones]

El 21 de noviembre, el Museo de las Migraciones, en Montevideo, presentará la película de Antonio Cuadri: “Si todas las puertas se cierran”…

 

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Pedro Sánchez asume el auge de la energía nuclear con un enfoque pragmático

[Por: Papernest.es]

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha declarado que el mundo entra en una auténtica “edad dorada” de la energía nuclear, mientras que España adopta una postura de prudencia e incluso resistencia ante ese giro. Este choque de trayectorias plantea interrogantes sobre la seguridad del suministro eléctrico, el mix energético y la estrategia gubernamental. A continuación, analizamos dónde estamos, qué ocurre y qué camino parece dibujarse en Madrid…

 

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León XIV a las Iglesias del Sur Global en la COP30: “Somos guardianes de la creación”

[Por: Johan Pacheco – Vatican News]

En un video mensaje el Pontífice a los representes de las Iglesias del Sur Global reunidas en Belém con motivo de la COP 30, les exhorta “a actuar con rapidez, fe y profecía” para proteger la casa común, “en firme solidaridad con el Acuerdo de París”.

 

El Papa León XIV envío un video mensaje a las Iglesias particulares del Sur Global, reunidas en Belém (Brasil) que durante el desarrollo de la COP 30 han alzado su voz en resguardo de la Amazonia y del cuidado de la casa común. Les exhorta a enviar un mensaje claro “unidas en firme solidaridad con el Acuerdo de París y la cooperación climática”.

 

“Saludo a las Iglesias particulares del Sur Global reunidas en el Museo Amazónico de Belém, acompañando la voz profética de mis hermanos Cardenales en la COP 30, diciendo al mundo con palabras y gestos que el Amazonas sigue siendo un símbolo vivo de la creación con una urgente necesidad de cuidado”, dice el Papa su mensaje.

 

El Pontífice resalta los esfuerzos para trabajar en conjunto, “ustedes eligieron la esperanza y la acción en lugar de la desesperación, construyendo una comunidad global”.

 

Y advirtió sobre los clamores de la creación que afecta directamente a las personas: “en inundaciones, sequías, tormentas y un calor implacable. Una de cada tres personas vive en gran vulnerabilidad debido a estos cambios. Para ellos, el cambio climático no es una amenaza distante. Ignorar a estas personas es negar nuestra humanidad compartida”.

 

Señala el Pontífice que “aún hay tiempo para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5 °C, pero la ventana se está cerrando. Como custodios de la creación de Dios, estamos llamados a actuar con rapidez, fe y profecía para proteger el don que Él nos confió”.

 

León XIV reconoce el “progreso real” que ha impulsado el Acuerdo de París, pero lamenta las faltas de repuestas y fallas “en la voluntad política”. Indica que “el verdadero liderazgo implica servicio y apoyo a una escala que pueda hacer de verdad la diferencia. Acciones climáticas más contundentes crearán sistemas económicos más sólidos y justos. Medidas políticas y climáticas firmes constituyen una inversión en un mundo más justo y estable”.

 

Invita también a caminar junto “a científicos, líderes y pastores de todas las naciones y credos. Somos guardianes de la creación -dice el Papa-, no rivales por sus bienes. Enviemos juntos un mensaje global claro: las naciones permanecen unidas en firme solidaridad con el Acuerdo de París y la cooperación climática”.

 

“Que este Museo Amazónico sea recordado como el espacio donde la humanidad eligió la cooperación sobre la división y la negación”, dijo el Pontífice impartiendo finalmente la bendición.

 

Publicado en: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2025-11/video-mensaje-papa-leon-belem-cop30-iglesias-sur-global.html

 

Finaliza la Cumbre de los Pueblos, “una llave de esperanza” en la COP30

[Por: Luis Miguel Modino | ADN Celam]

La Cumbre de los Pueblos, el movimiento más importante en torno a la COP30, concluyó sus actividades este 16 de noviembre. Más de 23 000 acreditados, procedentes de más de 60 países, además de muchas personas que participaron en las diversas actividades realizadas en la Universidad Federal de Pará (UFPA). Entre ellos, diversas pastorales, movimientos y organismos de la Iglesia católica.

 

Compromiso de la Iglesia con los marginados

 

Una presencia de la Iglesia católica que el obispo de la diócesis de Brejo y presidente de la Comisión para la Acción Socio transformadora de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), José Valdeci Santos Mendes, considera muy importante, “en este sentido del testimonio, del compromiso con los marginados y las marginadas”. En el día en que la Iglesia católica celebra la Jornada Mundial de los Pobres, el obispo enfatizó que “esto requiere de nosotros un testimonio, un compromiso y una lucha por la vida. Y yo diría que esta lucha por la vida es una lucha por el territorio libre para los pueblos, es una lucha por la dignidad, es una lucha por el derecho, es una lucha para que la justicia social, la justicia socioambiental se realice de hecho en nuestro medio”.

 

Monseñor Valdeci destacó que “las pastorales sociales, los organismos del pueblo de Dios tienen este gran compromiso de asumir la lucha junto con los movimientos populares, con aquellos y aquellas que luchan por la vida, la vida humana y la vida del planeta”. En esta perspectiva, cuando Brasil acoge la COP30, el obispo insistió en que “la Iglesia católica necesita escuchar más a las comunidades tradicionales, a los pueblos originarios, y también aprender, tener la humildad de aprender para poder cumplir realmente su papel y dar testimonio de Cristo. Cristo que sufrió, Cristo que fue perseguido, y así también son nuestros pueblos y nuestras comunidades”.

 

Por último, el obispo de la diócesis de Brejo dijo que “debemos asumir cada vez más, escuchando el grito de tantos hermanos y hermanas que aún hoy son torturados, marginados. Debemos dar este paso en el compromiso y la fidelidad al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.

 

La voz de Raoni Metuktire

 

La clausura de la Cumbre de los Pueblos contó con la presencia de uno de los mayores líderes indígenas de Brasil y del mundo, Raoni Metuktire. El indígena del pueblo Kayapó, que fue recibido por el Papa Francisco en el Vaticano, pidió la unión entre todos, haciendo un llamamiento a la “continuidad para que podamos luchar contra aquellos que quieren el mal en este universo, que quieren destruir esta tierra”. Ante el cambio climático y las guerras, pidió respeto mutuo y poder vivir en paz en esta tierra. Junto con esto, el cacique Raoni pidió “dar continuidad a esta misión de poder defender la vida”.

 

El cacique del pueblo kayapó hizo un llamamiento al diálogo con las autoridades y los estados, con vistas a acabar con la deforestación, la minería y la explotación de la tierra. Pidió protección y cuidado para los pueblos indígenas, sobre todo en el ámbito de la salud. Por último, Raoni reflexionó sobre las consecuencias del cambio climático y advirtió del gran caos que puede producirse “si no tomamos conciencia de defender lo que queda”.

 

Declaración de la Cumbre y Carta de las Infancias

 

La Cumbre de los Pueblos elaboró una declaración en la que muestran su disposición a asumir “la tarea de construir un mundo justo y democrático, con un buen vivir para todas y todos”, destacando que “somos la unidad en la diversidad”. El texto afirma que “no hay vida sin naturaleza. No hay vida sin ética y sin el trabajo del cuidado”. Para ello, apuestan por “el intercambio de conocimientos y saberes, que construyen lazos de solidaridad”. Un texto que analiza la realidad actual en siete puntos para luego hacer 15 propuestas. Para avanzar en este camino, hicieron un llamado a unificar fuerzas mediante la organización de los pueblos.

 

También se presentó la Carta de la Infancia en la Cumbre de los Pueblos, que se reunió en Belém (PA) para hablar sobre el clima. El texto denuncia el aumento de la temperatura y sus consecuencias en la vida de los niños. Afirman que “somos naturaleza, el planeta es naturaleza. ¡La naturaleza lo es todo!”, y piden “un futuro bonito para vivir”. Para ello, “tenemos que cuidar y proteger la AMAZONIA”, destacan los niños, que elaboran una larga lista de propuestas y exigencias, ya que “¡queremos seguir vivos y vivas! Crecer en un mundo bonito, en un mundo que aún respire. ¡Con esperanza y sin miedo!”.

 

Tener en cuenta a la sociedad civil

 

Tanto la declaración como la carta fueron presentadas al presidente de la COP30, el embajador André Corrêa do Lago, y al Gobierno Federal de Brasil, representado por las ministras Sônia Guajajara, Marina Silva y el ministro Guilherme Boulos. Corrêa de Lago recordó la petición del presidente Lula a la COP30 de tener en cuenta a la sociedad civil. En este sentido, destacó la importancia de los textos, que se llevarán a la reunión de alto nivel donde se toman las decisiones.

 

Sônia Guajajara insistió en que la democracia necesita de la participación del pueblo, que debe ser escuchado. La ministra de los Pueblos Indígenas definió a los participantes de la cumbre como “los mayores guardianes de la vida, ya sea en el territorio, ya sea en las periferias de las grandes ciudades, de los quilombos”. Ella enfatizó la presencia indígena en la Zona Azul, con más de 900 representantes, que ayudan a cambiar el foco de las discusiones.

 

Mensaje del presidente Lula

 

La ministra Marina Silva leyó el mensaje del presidente Lula a la Cumbre de los Pueblos. Él dijo que “la COP30 no sería viable sin su participación”, y que “la lucha contra el cambio climático necesita de la movilización y contribución de toda la sociedad, no solo de los gobiernos. El entusiasmo y el compromiso de vosotros sois fundamentales para que podamos avanzar en esta lucha. Vosotros sois portadores de la fuerza y de la legitimidad de quienes aspiran a lo mejor”.

 

El presidente de Brasil insistió en la urgencia del cambio y defendió el desarrollo sostenible, y “un mundo en paz, más solidario, menos desigual, libre de pobreza, de hambre y de crisis”. Por eso, “no podemos posponer las decisiones que se han estado debatiendo durante tantos años”. Para ello, pidió “mapas del camino para que la humanidad, de manera justa y planificada, supere la dependencia de los combustibles fósiles, detenga y revierta el deterioro y movilice recursos”. De ahí que “no podemos salir de Belén sin decisiones”, lo que hace que las negociaciones hasta el final de la COP sean fundamentales, un espacio en el que él participará.

 

Una clave de esperanza

 

Marina Silva relató su historia de vida en la Amazonía, marcada en su infancia por la pobreza y el trabajo semi esclavo. La ministra comentó algunos elementos que forman parte de la realidad climática actual y los esfuerzos del gobierno brasileño para disminuir los incendios y la deforestación. Finalmente, hizo un llamado a la participación de todos en el cuidado del medio ambiente y dijo ver la Cumbre de los Pueblos como “una clave de esperanza”.

 

Guilherme Boulos mostró su alegría ante la Marcha de los Pueblos realizada el sábado 15 de noviembre, con la participación de más de 70,000 personas. Según el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, “vosotros hicisteis y estáis haciendo la diferencia en esta COP”. Felicitó a la presidenta de la COP30 por haber ido a escuchar los llamados de la Cumbre de los Pueblos. Boulos denunció la responsabilidad de las grandes corporaciones y de los Países del Norte Global ante la actual realidad climática.

 

Publicado en: https://adn.celam.org/finaliza-la-cumbre-de-los-pueblos-una-llave-de-esperanza-en-la-cop30/

Homilia do P. Beozzo: “Por vossa perseverança, salvareis vossas vidas” Lc 21, 5-19

[Por: Jose Oscar Beozzo | O Fato Maringa]

Os discípulos de Jesus, pescadores e homens da roça lá da Galileia, bem “caipiras do interior”, estavam embasbacados ao verem o esplendor e grandeza do templo construído por Herodes. Admiravam suas pedras e ornamentos, como nós hoje, diante dos avanços da técnica, da ciência, da inteligência artificial. Ficaram bem espantados e desconcertados, quando Jesus sentenciou: “Vós admirais estas coisas? Não ficará pedra sobre pedra: tudo será destruído” (21, 6). Apressaram-se a perguntar: “E quando acontecerá isto?”. “Qual será o sinal, de que isto irá acontecer”? (21, 7) Ouviram de Jesus: “Cuidado para que ninguém nos engane!” (21, 8). Aos que anunciam que o momento está próximo: “Não sigais essa gente. Não fiqueis apavorados” (21, 8-9)…

 

Confira os comentarios bíblicos.

 

Video: https://www.youtube.com/watch?v=vQERaVni9G0