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La Biblia, los pobres y Gustavo Gutiérrez

[Por: Eduardo de la Serna]

Me encontré con Gustavo Gutiérrez en algunas ocasiones, y, además, mantuvimos una ocasional correspondencia. No es el caso destacarla más que en función de él mismo.

 

En mis estudios, en la Facultad de Teología, jamás oímos hablar de la teología de la liberación (es bueno señalar que casi toda ella transcurrió durante la dictadura cívico-militar con bendición eclesiástica lo cual aporta comprensibilidad). Sólo Lucio Gera nos habló de la centralidad del Reino de Dios. Debo confesar que en un encuentro con Gera (1990) él nos dijo, “no hay teólogo del que me sienta más cerca que de Gustavo Gutiérrez”; le comenté esto a Gustavo y dijo: “yo digo lo mismo”, e incluso acotó que él sabía que en Puebla, donde Gera fue perito y Gutiérrez tenía la entrada vedada, que Lucio dijo en un momento: “¡Acá falta Gutiérrez!” Fue recién después de cinco años de cura (1987) que, en lo que yo he llamado mi “viaje iniciático” a Bolivia, pude encontrar “otra iglesia”. Escuché hablar (más que de papeles, me refiero) de las Comunidades Eclesiales de Base, de los mártires latinoamericanos y de la teología de la liberación. Esto motivó a que me fuera adentrando en ella. Así llegué a Gustavo…

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Memorial del Ayuno Serpaj

[Por: Jorge Osorio]

No pudiendo estar personalmente este 15 de noviembre junto a todos los que se reunirán para celebrar, una vez más, la Memoria de personas y acontecimientos del pasado reciente, envío estas palabras escritas…

 

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Mirada histórica del presente

[Por: Eduardo de la Serna]

Dicen que, en un momento, la historia occidental dejó de ser teo-céntrica y empezó a ser antropo-céntrica. Se rompía, así, con siglos de lo que, más tarde se llamó “Edad Media”. Se entendía que se había roto con la rigidez (eclesiástica), y se regresó o momentos “fundacionales” (= nacimiento) como lo greco-romano, el neo-platonismo… Una serie de acontecimientos fueron decisivos en esto, como la caída de Constantinopla (1453), la ruptura con el imaginario geológico (con lo que Europa llamó el “descubrimiento de América”), etc. (s.XVI). Esto empezó a expandirse por Europa (arte, cultura, ciencia…) y, poco después, dio lugar a lo que se llamó el Iluminismo (s. XVII). El “siglo de las Luces”; aunque, si el primero tiene su origen en Italia, el segundo se traslada a Inglaterra, Francia y Alemania…

 

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Noticias Iglesia Internacional: 10 al 17 de noviembre de 2025 – Suplemento

[Coordinación: Cecilia Tovar | IBC]

Nuevos avances en el Camino Sinodal alemán. En su cuarta reunión, representantes de la Curia romana y de la Conferencia Episcopal alemana acordaron la creación de un “organismo sinodal de la Iglesia en Alemania” que se denominará “Conferencia Sinodal” y cuyos estatutos, naturaleza, composición y competencias están siendo analizados por ambas partes. Tal y como refleja el comunicado conjunto, “el diálogo se caracterizó una vez más por un ambiente sincero, abierto y constructivo”, dando continuidad a lo acordado tras la visita ad limina al Papa Francisco en noviembre de 2022, que tuvo continuidad en julio de 2023 y en marzo y junio del pasado año. Y que ahora, con el pontificado de Prevost, continúa tomando impulso...

 

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Noticias Iglesia Internacional: 10 al 17 de noviembre de 2025

[Coordinación: Cecilia Tovar | IBC]

La intrahistoria del cónclave en el que se eligió a León XIV, las maniobras que intentaron influenciarlo, las anécdotas del interior de la Capilla Sixtina y la realidad de que Robert Prevost nunca tuvo rivales -ni siquiera Pietro Parolin- se revelan por primera vez en un libro que se publica este miércoles en España. «El último cónclave» (Arpa) cuenta a través de los ojos de los periodistas Elisabetta Piqué y Gerard O’Connell aquellos frenéticos días que comenzaron con la muerte del papa Francisco el 21 de abril hasta la rápida elección del estadounidense Robert Prevost el 8 de mayo, destruyendo la narrativa que apareció en los diarios italianos...

 

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Comentarios bíblicos: Domingo XXXIV durante el año – Lc. 23, 35-43

[Por: Carina Furlotti]

En nuestra vida cotidiana, en nuestros diálogos y relecturas de lo que vivimos, más de una vez nos encontramos esperando que Dios nos salve de tal o cual situación, que intervenga para poner fin a las guerras y conflictos, para arremeter contra aquellos que las provocan, para acabar con el hambre y la pobreza, para curar enfermedades, para resolver las consecuencias del deterioro de la tierra, de los mares, del aire que respiramos.

 

Los contemporáneos de Jesús no fueron ajenos a este modo de entender a Dios y su intervención en la historia humana, reflejado en preguntas como: “¿es ahora que vas a restaurar el reino de Israel?”, esperando que Jesús tome decisiones que terminen con la dominación romana; o también, “¿quieres que hagamos caer fuego del cielo?”, para castigar a los que no reciben la propuesta de la buena noticia. El mismo Jesús experimentó la tentación de un mesianismo triunfador: el de hacer que las piedras se conviertan en panes; el de dejar que la multitud lo coronase rey luego de comer hasta saciarse; el de evitar el sufrimiento que conlleva el amor por las personas en especial por los últimos, en las palabras que Pedro le sugiere ante el anuncio de la pasión; o el de bajarse de la cruz para demostrar que es rey, como le piden quienes lo ven crucificado…

 

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Carta apostólica “In unitate fidei” del Papa León XIV con motivo del 1700 aniversario del Concilio de Nicea

[Por: Papa León XIV]

El 31 de octubre fue la fecha límite para que los candidatos queden inscritos para participar en elecciones primarias en sus respectivos partidos, tanto para la Presidencia como para el Congreso. Si bien queda por conocer los nombres de un 20% de los mismos, que los partidos pueden “invitar” a participar en sus listas al Congreso, el panorama ya está bastante claro. Por ello, a continuación les presentamos un primer alcance del mismo. Comenzamos con la lista de los 43 partidos habilitados para participar…

 

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Invitación: Reflexiones sociales para preparar el Adviento

[Por: Centro de Gestión del Conocimiento del Celam]

El Celam le invita al seminario web REFLEXIONES SOCIALES PARA PREPARAR EL ADVIENTO.

 

Acompáñenos a mirar la realidad de nuestro continente a través del magisterio social, reflexionando sobre los desafíos y esperanzas que enfrentamos y que nos llaman como Iglesia, Pueblo de Dios, que escucha, discierne, comunica y avanza unido en corresponsabilidad, comunión y misión…

 

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«Erradicar las causas estructurales de la pobreza» – Exhortación del Papa León XIV sobre el amor a los pobres

[Por: Francisco Aquino Júnior | Portal das CEBs]

La exhortación apostólica Dilexi Te (Yo te he amado) de León XIV, «sobre el amor a los pobres», habla del «compromiso con los pobres y con la transformación de las causas estructurales de la pobreza» (DT 2), del «cambio de mentalidades con implicaciones culturales» (DT 3) y de la «atención religiosa privilegiada y prioritaria» para con los pobres (DT 114). Estos son aspectos o dimensiones fundamentales del cuidado de los pobres en la Iglesia: asistencia y promoción, transformación de las estructuras sociales, cambio de mentalidad y atención religiosa.

 

De todas las dimensiones y formas de atención a los pobres, la más exigente y la que encuentra mayor dificultad e incluso oposición dentro de la Iglesia es la “erradicación de las causas sociales y estructurales de la pobreza” (DT 10). La más común es la asistencia social (ayuda inmediata). También existen numerosas obras de promoción (centros de rehabilitación, generación de ingresos, cultura, etc.). Pero cuando se trata de la lucha por la “transformación de la sociedad” (DT 97), las dificultades, la resistencia y la oposición son muchas. Si bien la asistencia social y la promoción son más sencillas y fáciles de llevar a cabo, y generan menos conflictos, e incluso pueden ser realizadas por personas y grupos que defienden y promueven políticas que concentran la riqueza y producen pobreza y miseria, la lucha por la transformación de la sociedad es mucho más difícil y compleja, requiere movilización y organización popular, y se enfrenta a conflictos con grupos y sectores dominantes. No hay que olvidar que muchos grupos dentro de la Iglesia que realizan una admirable labor de asistencia y promoción están vinculados a grupos y proyectos políticos que socavan los derechos humanos y nuestra casa común, destruyen los derechos laborales, promueven políticas que concentran la riqueza y aumentan la pobreza, o los apoyan. 

 

De ahí la importancia y la necesidad de considerar detenidamente esta dimensión del cuidado de los pobres en la Iglesia, que consiste en la lucha por la transformación de la sociedad y la superación de las causas estructurales de la pobreza. Esto exige tanto el reconocimiento de la pobreza como un hecho social, resultado de estructuras sociales injustas, como un compromiso social para transformar estas estructuras que producen pobreza y miseria en el mundo.

 

Es necesario reconocer que la pobreza no es una condición natural, producto del destino, y mucho menos la voluntad de Dios: «Los pobres no son pobres por casualidad ni por un destino ciego y amargo […]. Entre los pobres hay también, obviamente, quienes no quieren trabajar, quizá porque sus antepasados, que trabajaron toda su vida, murieron pobres. Pero hay muchos hombres y mujeres que trabajan de sol a sol, recogiendo cartón, por ejemplo, […] aunque saben que este esfuerzo solo les servirá para sobrevivir y jamás mejorará realmente sus vidas. No podemos decir que la mayoría de los pobres se encuentren en esta situación porque no hayan obtenido “méritos”, según la falsa concepción de la meritocracia, según la cual parece que solo quienes han tenido éxito en la vida poseen mérito» (DT 14). La causa más fundamental de la pobreza es estructural. León XIII habla aquí, con el episcopado latinoamericano, del «pecado social» o de las «estructuras de pecado que crean pobreza y desigualdades extremas» (DT 90-98).

 

Y es necesario afrontar las causas estructurales de la pobreza. Esto exige denunciar la dictadura de una economía que mata y las ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera (DT 92). Requiere un compromiso con la transformación de las estructuras injustas mediante la fuerza del bien, a través del cambio de mentalidades y, también, con la ayuda de la ciencia y la tecnología, mediante el desarrollo de políticas eficaces para la transformación de la sociedad (DT 97). Requiere reconocer que la realidad se comprende mejor desde las periferias y que los pobres son sujetos de una inteligencia particular, indispensable para la Iglesia y para la humanidad (DT 82). Requiere partir de los “lugares, espacios, casas y ciudades donde viven y caminan los pobres” (DT 96), reconocer a los “pobres como sujetos” (DT 99-102) y actuar con movimientos populares (DT 80-81) en la lucha “contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, tierra y vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales” (DT 81).

 

Es importante articular dentro de la Iglesia el servicio de asistencia y promoción junto con la lucha por la transformación de las estructuras sociales. Ciertamente, los carismas son diversos, lo cual es positivo tanto en la Iglesia como en la sociedad. Pero es una contradicción dedicarse al servicio de asistencia y promoción de los pobres y, al mismo tiempo, defender políticas e ideologías que justifican y fomentan la destrucción de los derechos sociales y laborales, los prejuicios y la violencia, la concentración de la riqueza y la destrucción de nuestra casa común. ¡La lucha por la justicia es una dimensión fundamental y un requisito de la fe cristiana!

 

Publicado en: https://portaldascebs.org.br/leao-xiv-sobre-o-amor-aos-pobres/?amp=1

El Congreso sigue resonando…

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[Por: Rosa Ramos]

“No se puede tocar una flor, sin que se estremezca una estrella”

Cuando las coplas las canta el pueblo, ya nadie sabe el autor ¡eso pasa con esta afirmación!

 

Al regresar de Lima, del IV Congreso Continental de Amerindia, me pareció valioso hacer un collage con varias voces de participantes que regresaron muy motivados y agradecidos. Creo que se logró una hermosa sinfonía, que seguramente sigue sonando en distintos ambientes, pues todos hemos seguido rumiando lo vivido. Así como cuando lanzamos una piedrita al agua, los círculos a su alrededor se ensanchan más y más, el Congreso siguió moviendo aguas y estrellas distantes.

 

Sin embargo, he recibido el pedido e impulso para que hiciera también yo mis ecos. En primer lugar, repetiría lo escrito en el artículo anterior: ¡volvimos con renovada gratitud y esperanza! En cada Congreso de Amerindia sucede esa “magia” de trocar las reales dificultades del mundo, incluso el dolor y mucha impotencia, en porfiada esperanza. Creo que eso sucede porque experimentamos que la Teología nacida en el Continente, de la visión y pluma de Gustavo Gutiérrez, a quien homenajeamos especialmente este año, sigue muy viva y fecunda, sus raíces se ahondan y proliferan las ramas, las flores, los frutos. Y todo ello nos compromete más.

 

Subrayaré algunas notas sobresalientes: las oraciones diarias fueron muy vividas, hermosas, auténticas y fueron in crescendo, como si todos nos hubiésemos puesto de acuerdo. Comenzamos el primer día invitando a sumergirnos en el lema del Congreso, en esos horizontes de esperanza a tejer juntos desde abajo. Desde abajo, con la realidad dolorosa que interpela, pero también con las pequeñas respuestas generosas; recordando de dónde venimos y hacia dónde vamos. Invitando a poner todos nuestros hilos en su diversidad de colores, para tejer juntos una urdimbre nueva, bella, cálida… El segundo día disfrutamos de la oración con los símbolos mayas, con sus telas y velas de diferentes colores, moviéndonos todos hacia los cuatro puntos cardinales, agradeciendo, ofreciendo, invocando. Esa mañana la oración concluyó con baile en el que participamos todos los presentes, muy bien animados, sin duda, por los que la prepararon… El tercer día la oración fue conmovedora hasta las lágrimas ante los datos y el grito: “No es guerra, es genocidio”. Si bien la sangre, el hambre, el dolor inenarrable, que se estaba viviendo en la tierra de Jesús estuvo muy presente siempre, ese día en clima orante el clamor fue muy fuerte, muy valiente. Los símbolos de cada día se iban sumando a un altar improvisado en el suelo, entre los panelistas y el auditorio.

 

Las exposiciones para el ver, juzgar y actuar fueron muchas, diversas, profundas, y asimismo muy desafiantes los testimonios de resistencia de los movimientos desde la base. Podría trazar un arco con las que personalmente más me impactaron desde el planteo de la realidad geopolítica realizado por Alejandro Ortiz, y la “contracara” en breves trazos de Raúl Zibechi, a la magnífica y provocadora lectura de fe realizada por Theresa Denger, pasando por alentadoras ponencias de Eduardo Arens y Francisco Aquino Junior. Pido disculpas por dejar de mencionar muchas valiosas exposiciones, algunas de mucho rigor académico, pero el espacio me permite destacar estas pocas que, repito, me llegaron más por diversas razones.

 

La exposición de Alejandro Ortiz, actual Coordinador de Amerindia Continental, que ha asumido con enorme responsabilidad y dedicación la misión, fue sin duda un abre-fuegos, o una mecha que encendió el fuego. Su apasionada exposición de la cruda realidad, no la que ha de venir, sino que ya es, a nivel geopolítico, nos proporcionó una inmersión brusca en el lodo de la historia, y digo “lodo” a propósito. No fue por catastrofismo, Alejandro es un hombre que apuesta a la vida y le pone el pecho, su propósito -apelando a muchos datos- fue que partiéramos viendo la realidad. Moema Miranda lo siguió y mostró otro rostro durísimo, hablando del colapso ambiental. Siguieron en esa mañana del “ver”, dos exposiciones más optimistas, la de Birgit Weiler sobre la realidad eclesial y los pasos de la sinodalidad, y la de Raúl Zibechi. Este último contó con escaso tiempo, sin embargo, también con mapas y datos, ofreció una pintura impresionista más esperanzadora “desde abajo”, mostrando los logros de pequeñas comunidades, con propuestas diversas, a lo largo del continente y del mundo. Su planteo me recordó el que nos hiciera aquí Mercedes Clara, que en medio de tantas dificultades puso el acento en la construcción comunitaria, en la resistencia de las comunidades.

 

Salteo por razón del espacio disponible otras exposiciones, incluso la de Francisco Aquino, para destacar las del mayor y la de la menor en edades, que compartieron en dos días diferentes un mensaje semejante y muy estimulante. Me refiero a Eduardo Arens y a Theresa Denger. Ambos nos centraron en Jesús, en su Buena Noticia, que es faro luminoso para los cristianos, a fin de reorientar nuestra mirada y nuestro actuar en tiempos complejos. “El Evangelio es la alternativa” afirmó enfáticamente Arens una y otra vez, alternativa a la cultura actual que nos arrastra al egoísmo craso y sin sentido: suicida. Seguir a Jesús de Nazaret y el único mandamiento que predicó: el amor, es la alternativa. Sugiero ver en you tube su ponencia y sus énfasis en el diálogo posterior.

 

Por su parte, el último día, Denger, la joven alemana, que vive en El Salvador, casada con un salvadoreño y madre de tres hijos, fue ella misma -y con su planteo- una epifanía. Con claridad meridiana, con frescura y ternura de mujer, expuso las ideas centrales de su tesis doctoral como “aportes para una espiritualidad de la resistencia”. De su planteo destaco la pregunta más desafiante: “¿Cómo compaginar profetismo martirial con llamado a cuidar la vida?”. Volver al Jesús histórico interpela con su praxis profética -dijo- a resistir desde la marginalidad compartiendo la mesa con los excluidos, pero también a seguir su praxis de cuidador, su desmesura continua de cuidar y curar, asumiendo el riesgo. También pueden ver a Theresa en youtube, y vaya si lo vale.

 

Pero, a riesgo de pasarme en líneas, quiero compartir otros aspectos del Congreso… La cosecha o recogida del día, llevada adelante por los representantes de “Bendita mezcla”, fue cada día diferente, creativa, explorando diversos recursos: un libro en tela, relatos varios, videos, actuación, y canciones, enlazando gravedad con humor… En tanto, se iba tejiendo cada vez con más entusiasmo y audacia el telar que finalmente se ofrendó en la Eucaristía del cierre. Los jóvenes animaban, pero los mayores, que éramos la mayoría, nos uníamos confiados a las propuestas. A mi juicio el punto culminante del tiempo de cosecha fue el final: contemplando “las estrellas de nuestro firmamento”. Nos movimos para mirar las estrellas y pudimos contemplar emocionados y agradecidos el rostro de tantos que nos han precedido, en el quehacer teológico y en la lucha social a favor de la vida, pues ya aprendimos en estas tierras que “la gloria de Dios es que el pobre viva”.

 

Las noches, ese “plus” de cada día. El primero con la obra de teatro sobre el poeta Arguedas y su amistad con Gustavo Gutiérrez, que gustó mucho. La segunda con el recuerdo agradecido al “padre de la Teología de la Liberación”; allí escuchamos largamente a Leonardo Boff que se conectó vía zoom, vimos un video de Jon Sobrino, ya que no pudieron asistir y escuchamos en vivo los ricos testimonios de cuatro amigos de Gustavo: Jesús Cosamalón, Yolanda Díaz, Edmundo Alarcón y Carmen Lora. La tercera y última noche fue la Eucaristía, teniendo presente una gran foto del homenajeado y donde se leyó el Mensaje final del Congreso y la carta a enviar al Papa León. La homilía de Pedro Hughes fue un hermoso reconocimiento hecho con admiración y calidez de amigo. Y acabada la celebración continuamos cantando y tomándonos fotos por grupos. Costaba irse…

 

La yapa, así llamaban los quechuas a la “añadidura” o regalo, fue ir al día siguiente a Rimac y ser acogidos por la tan cálida como humilde comunidad que guarda muy viva la memoria de Gustavo.

 

¿Cómo no destacar la convivencia tan fraterna? El intercambio en los corredores y en los grupos, en las comidas, el regalo en toda ocasión de compartir… En especial los abrazos y el reconocimiento de tantos “amigos amerindios” de distintos países, que nos venimos encontrando y tejiendo lazos a través de muchos años; abrazos que integran también a los ausentes que fueron parte y ya no asisten, por edad, por enfermedad, o porque partieron y nos esperan. Encuentros y convivencia que fueron sin duda “comunión de los santos”, “reino ya presente” aunque no siempre descubierto.

 

En suma, fue todo Gracia, pero al decir casi con humor de Bonhoeffer, ella no es barata y nada hubiera sido posible sin el enorme esfuerzo de Amerindia, de su Comité Coordinador, de las Agencias e Instituciones que apoyaron, y sin lugar a dudas de Rosario Hermano, su “pienso” y su compromiso, también -nada menor- su trabajo de logística antes y durante el Congreso.

 

Esperamos el V Congreso donde seguiremos compartiendo horizontes de esperanza. Entretanto, seguimos en el día a día, desde nuestros lugares, tejiendo la sociedad y la Iglesia que soñamos.