[Por: Jacques Mabit]
parece un concepto cada vez más inconsistente e ilusorio. Pero la agitación también reside, y sobre todo, en nuestros corazones, angustiados por un futuro incierto…
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[Por: Jacques Mabit]
parece un concepto cada vez más inconsistente e ilusorio. Pero la agitación también reside, y sobre todo, en nuestros corazones, angustiados por un futuro incierto…
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[Por: Ivanir Antonio Rampon]
O nome de Dom Helder Camara passou a integrar o Livro dos Heróis e Heroínas da Pátria. O reconhecimento foi oficializado por meio da Lei 15.242, sancionada pelo Presidente da República em exercício, Geraldo Alckmin, em 29 de outubro de 2025 e publicada no Diário Oficial da União. A homenagem, proposta pelo Senador pernambucano Fernando Dueire, inclui o religioso entre as personalidades que contribuíram de forma significativa para a história e os valores do Brasil…
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[Por: Juan José Tamayo]
El 24 de diciembre de 1999 publiqué en el diario EL PAÍS el artículo “El nacimiento del Mesías”, que tuvo una excelente acogida y provocó un fuerte impacto tanto entre personas creyentes como no-creyentes. 26 años después he hecho consultas sobre la bibliografía reciente en torno al tema y he comprobado que existe una coincidencia básica con los datos expuestos en el artículo de entonces. Por eso he decidido publicarlo de nuevo actualizando algunos análisis e incorporando la siempre lúcida reflexión de Ernst Bloch, que acentúa aspectos sociales del nacimiento de Jesús de Nazaret hoy olvidados en las celebraciones religiosas, que se quedan en la formalidad litúrgica sin creatividad alguna, en la solemnidad ritual totalmente ajena a la situación de marginación en que tuvo lugaro en las celebraciones laicas, que con frecuencia no hacen otra cosa que degenerar en consumismo y legitimar el neoliberalismo. Qué contradicción celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret apoyando un sistema económico que, cual nuevo Herodes, mata, como afirma el papa Francisco en uno de los “noes” de La alegría del evangelio: “No a una economía de la exclusión y la inequidad que mata” (n. 53). y mata de manera real, no simbólicamente. Como dice el viejo adagio latino: Corruptio optimi pessima.
El género literario de los evangelios de la infancia
Las recientes investigaciones sobre el judaísmo de la época de Jesús de Nazaret, y muy especialmente las llevadas a cabo en torno a la Biblia cristiana, han hecho importantes aportaciones en torno al Jesús histórico. Los métodos histórico-críticos (historia de las formas, historia de la redacción) e histórico-sociológicos y antropológicos (antropología cultural, historia social y económica, sociología), aplicados al estudio de la literatura cristiana primitiva, han contribuido a cuestionar algunas de las tradiciones más arraigadas en el cristianismo ya bimilenario. Dos de ellas son la fecha y el lugar de nacimiento de Jesús; la primera se encuentra en la base del calendario de Occidente; la segunda constituye uno de los motivos principales de la Navidad.
Apenas contamos con documentos históricamente fiables que nos informen sobre el nacimiento de Jesús. Por una parte, los historiadores romanos y judíos no nos han dejado ninguna referencia. Por otra, dentro de los escritos de la Biblia Cristiana, solo los evangelistas Mateo y Lucas hablan de él en dos textos que son conocidos como “relatos de la infancia”. Ellos han alimentado la piedad cristiana popular y el imaginario colectivo de Occidente, al tiempo que constituyen una importante fuente de inspiración de poetas, artistas y narradores.
Se trata, en realidad, de dos textos que pertenecen a un género literario peculiar, el de los relatos de nacimiento e infancia de los grandes héroes -tanto judíos como paganos-, que poseen una gran dosis de fantasía, aparecen envueltos en múltiples motivos legendarios y nos familiarizan con el mundo de lo sobrenatural y milagroso: apariciones de ángeles, concepción virginal, estrella que guía la ruta de los magos, precocidad del niño Jesús, escenas truculentas como el asesinato de los inocentes por el rey Herodes, etc.
Entre ambos relatos se observan importantes divergencias, e incluso contradicciones, por ejemplo, en la información sobre los viajes de María y José, en los esquemas geográficos, que están en la base de las narraciones sobre el nacimiento de Jesús, etc.-, que ponen seriamente en cuestión su historicidad. Su plan literario responde a una intención teológica bien concreta, que más adelante explicitaré. Son, además, textos aislados, a los que no vuelven a referirse ni los evangelios citados, ni los de Marcos y Juan.
Con todo, hay algunos datos que los especialistas tienden a considerar históricos. Este es el caso de la fecha del nacimiento de Jesús. Mateo (2,1) y Lucas (1,5) coinciden en que Jesús nació durante el reinado de Herodes el Grande, que gobernó Judea, Idumea, Samaría, Galilea, Perea y otras regiones de Haurán, del año 37 al 4 antes de Cristo. Mateo sugiere que pudo nacer al final de dicho reinado. La fecha más verosímil está entre el 4 y el 6 antes de la era común. Esa parece ser la más acorde con otros datos cronológicos de la vida de Jesús proporcionados por los Evangelios.
Sin embargo, nuestro calendario no se atiene a esas fechas. El error se debe al cálculo incorrecto realizado por el monje del siglo VI Dionisio el Exiguo, que fue quien fijó la división de la historia en dos etapas: antes de Cristo y después de Cristo. Él propuso que los cristianos debían establecer la cuenta de los años partiendo del nacimiento de Cristo, y no desde el reinado de Diocleciano, emperador romano que había perseguido a los cristianos con especial severidad, como tampoco desde la fundación de Roma (ab Urbe condita).
Pero se equivocó en cuatro o seis años a la hora de fijar la fecha de la muerte de Herodes el Grande y, en consecuencia, también la del nacimiento de Jesús. Si damos por buena la fecha del año 6 al 4 antes de la era común -y parece que hay que darla, porque el consenso entre los expertos es muy elevado-, el dos mil aniversario del nacimiento de Jesús habría tenido lugar entre el 1994 y 1996.
En cualquier caso, la fecha es solo aproximada. Lo que no debe de extrañar, ya que lo mismo sucede con otros personajes relevantes de la época grecorromana, por ejemplo: Nerva, Trajano, Herodes Antipa, Poncio Pilato. Ahora bien, teniendo en cuenta que Jesús fue, según la certera observación de John P. Meier, “un judío marginal” en la historia grecorromana, esta aproximación cronológica me parece más que suficiente.
¿Belén o Nazaret?
Mateo (2,1) y Lucas (2,4-7) coinciden también en señalar a Belén como lugar de nacimiento de Jesús. Sin embargo, este dato no parece histórico. Para esta valoración me atengo al cualificado criterio del prestigioso biblista católico Raymond E. Brown, autor de El nacimiento del Mesías (original: The Birth of the Messiah, Nueva York, 1979, vers. cast.: Cristiandad, Madrid, 1982), para quien “las probabilidades están más frecuentemente en contra de la historicidad que en favor de ella”. Dicho criterio es ampliamente compartido hoy por los especialistas neotestamentarios.
Conviene recordar a este respecto que, fuera de los relatos de la infancia de Mateo y Lucas, Belén no vuelve a ser citado en los Evangelios ni en Hechos de Apóstoles como lugar de nacimiento de Jesús. Solo en el Evangelio de Juan encontramos un texto que recoge las discusiones de los judíos en torno a la procedencia del “Cristo” y muestra la desconfianza de quienes no aceptaban su origen galileo (7,41-42). Aun dentro de su ambigüedad, dicho texto viene a confirmar que Jesús no era oriundo de Belén, sino de Galilea, zona fronteriza considerada pagana (era llamada “Galilea de los gentiles”) por los judíos ortodoxos e, históricamente, lugar de importantes movimientos revolucionarios contra la ocupación del Imperio romano.
El lugar concreto del nacimiento de Jesús parece ser el pueblo de Nazaret, perteneciente a la Baja Galilea. En numerosas ocasiones, los Evangelios y el libro de Hechos de los Apóstoles presentan a Jesús como oriundo de ese pueblo y le llaman el Nazareno. Ahora bien, Nazaret no era una aldea de cuento, un pueblecito de fábula, un lugar de ensueño donde viviera apaciblemente la “sagrada familia”. Era una tierra conflictiva, rebelde, donde se tejieron esperanzas y sueños de liberación, en clave de resistencia frente al Imperio romano. Ahí nació Jesús y en ese clima creció y se educó.
Aun cuando no debemos excluir taxativamente a Belén como lugar de nacimiento de Jesús, creo puede afirmarse con John P. Meier, uno de los más cualificados investigadores en torno al Jesús histórico de nuestro tiempo, que ese dato no debe entenderse como un acontecimiento histórico, sino como una afirmación teológica en la modalidad de un relato histórico -que sólo lo es en apariencia- cuya pretensión es mostrar la mesianidad y el origen davídico de Jesús (John P. Meier, Un judío marginal, tomo I, EVD, Estella, Navarra, 1998, 230). EVD ha publicado los cinco volúmenes de esta magna obra, cuya lectura recomiendo no solo a las personas especialistas, sino también a cuantas estén interesadas por seguir las investigaciones sobre el Jesús histórico.
El Mesías, según el profeta Miqueas, debía nacer en Belén de Judá, patria del rey David. Así respondían los evangelistas a los judíos que no podían creer en un mesías nacido en Galilea.
Nacido en un establo
En los relatos del nacimiento de Jesús interactúan lo histórico, lo legendario y lo mítico y cada uno ejerce su función no excluyente. No se olvide lo que decía con razón el filósofo de la esperanza Ernst Bloch (1885-1977): “También Prometeo es un mito” y, como tal, portador de utopía, que creo es aplicable a los relatos del nacimiento de Jesús. Además, aun reconociendo que “Jesús está rodeado por el mito”, Bloch afirma la existencia de material histórico en los relatos evangélicos de la infancia y lo comenta de esta guisa:
“Se adora a un niño que ha nacido en un establo. De modo más próximo, más bajo, más secreto no puede hacerse refractar ninguna mirada hacia lo alto. Y a la vez el establo es real, no se ha inventado este origen tan mínimo del fundador. La leyenda no pinta la miseria, y desde luego, ninguna miseria que se prosigue a lo largo de toda una vida. El establo, el hijo del carpintero, el visionario entre la gente humilde, la ejecución del final, todo ello está tejido con material histórico, no con el material dorado que la leyenda prefiere” (El principio esperanza, tomo 3, Trotta, Madrid, 2007, 376)[1].
Este texto de Bloch -“ateo por voluntad de Dios”, como él mismo se definía-, devuelve el nacimiento de Jesús de Nazaret a sus orígenes pobres, mejor empobrecidos, a la resistencia antiimperial del pueblo, pone en cuestión las actuales celebraciones gloriosas más parecidas al nacimiento de un rey, de un emperador, de un príncipe, que al del hijo de María de Nazaret y de José el carpintero, un niño nacido sin hogar, a la intemperie, en medio de la nada, solo rodeado del cariño de sus padres que le salvó de morir de frío. Lo libera también del clima neoliberal blasfemo en el que se conmemora este acontecimiento hoy y que Pedro Casaldáliga definiera como la gran blasfemia del siglo XXI.
[1] El texto citado se encuentra en el epígrafe “Fundador, surgido del espíritu de Moisés y del Éxodo completamente coincidente con su buena noticia: Jesús, Apocalipsis, Reino”, del tomo III de El principio esperanza, que Bloch introduce con el siguiente texto de Thomas Müntzer, el teólogo anabautista de la Revolución de los Campesinos: “A muchas gentes les parece que es una poderosa y gran fantasía. Porque no pueden juzgar, sino que es imposible que pudiera ponerse en marcha y ejercitarse tal cosa, que los ateos sean arrojados del sillón del juicio y alzados a él lejos y toscos […]. Que es lo que nos ocurrirá y pasará a todos con la llegada de la fe, que nosotros, hombres de carne y terrenos, nos convertiremos en dioses por haberse hecho hombre Cristo, de tal manera que somos con Él discípulos de Dios, enseñados y deificados por Él mismo, más aún, convertidos total y plenamente en Él, para que la vida terrena gire hacia el cielo” (Filipenses, 3), Thomas Müntzer, “Manifestación explícita”, en Tratados y sermones, introducción y traducción de Lluís Duch, Trotta, Madrid, 2001, 149ss.
[Por: Leandro Sequeiros]
La COP30 ha tenido lugar en Belém, capital del Estado brasileño de Pará, entre el 10 y el 22 de noviembre. Tenía la difícil tarea de hacer olvidar los lamentables resultados de las ediciones precedentes de esta conferencia anual.
Recordemos que la COP21 que se celebró en París en 2015 había llegado a un acuerdo que preveía una reducción de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) para “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C con respecto a los niveles preindustriales”…
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[Por: Kajkoj Máximo Ba Tiul]
¡De prisa mucha, que ya es tarde y la posada ya va a comenzar! ¡Las rezadoras ya llegaron y nosotros ni hemos salido! ¿Y mandaron el pino? ¿Y qué marimba va a llegar? Como siempre, los “cocheros”. Corramos pues, porque lo bueno, viene después de que esas señoras terminen de rezar. Bailar, bailar, bailar, comer, comer…
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[Por: Estefanía Rodríguez]
En un mundo contemporáneo saturé de contradictions, la figura de Manuel Castells se erige como un faro en medio de la tormenta. Este aclamado sociólogo, originario de Hellín, Albacete, ha dedicado su vida a analizar los vaivenes de la humanidad y su relación con la tecnología y la globalización…
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[Por: Leandro Sequeiros]
En julio de 1989, en el Congreso Internacional «La Paz en la Mente de los Hombres» celebrado en el corazón de África, en Yamoussoukro (Costa de Marfil), la UNESCO expone por primera vez el concepto de “cultura de paz”, que constituye una nueva visión de la paz. En este Congreso se aprueba la “Declaración de Yamoussoukro” donde se define, también por primera vez, el concepto de cultura de paz…
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[Coordina: Cecilia Tovar | IBC]
“Una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”. Este es el primer llamamiento de León XIV en su primer mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero y cuyo contenido ha publicado hoy el Vaticano. La paz, sostiene Prevost, “que no sólo desea, sino que realiza un cambio definitivo en quien la recibe y, de ese modo, en toda la realidad”, convirtiéndose en “una silenciosa revolución” que cambie el mundo…
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[Coordina: Cecilia Tovar | IBC]
La campaña “La vida pende de un hilo” cumplió su primer aniversario. La iniciativa de articulación latinoamericana y caribeña busca transformar la memoria del dolor en un futuro de justicia y garantía de derechos. Objetivo que la lleva a ofrecer una respuesta solidaria que haga visible los riesgos que enfrentan líderes y lideresas, además de formarlos para que sus acciones alcancen una incidencia internacional más contundente.
Hace un año, la campaña fue presentada en la sala de prensa del Vaticano con el apoyo del Dicasterio para el servicio del Desarrollo Humano Integral y la Pontificia Comisión para América Latina. El proyecto articula diversas organizaciones, entre ellas el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), la Plataforma de Paz, Democracia y Derechos Humanos además de la Comunidad de Protección Latinoamericana, entre otras…
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[Por Francisco Javier Burgos]
Aquí estás,
frágil,
pobre,
desechado por todo aquello que se etiqueta como progreso,
éxito,
conquista.
Aquí estás,
con la miseria de un viajero que no sabe si tendrá pan para mañana
o si encontrará cobijo para la noche.
No es fácil caminar cuando todo parece desmoronarse,
cuando el valor de ser persona se mide por la adoración a Mammón,
cuando el amor se convierte en olvido y la justicia no nos alcanza.
Pero aquí estás,
aferrándote a la vida,
susurrando Esperanza,
sembrando ternura en nuestra humanidad herida.
Aquí estás,
soplando tu Espíritu
para que todo sea nuevo,
para que la lucha diaria no nos agote.
Aquí estás,
caminando con nosotros
por los senderos de ese otro mundo posible.