4 muertes. 4 mujeres

30 de Agosto de 2026

[Por: Clara Villalba Clavijo]




Era abril

Todo fue ese abril

 

Era nuestro primer día de camino

Un camino que duraría 8 días

A eso de las 5 de la tarde, entre el cansancio y la euforia del primer día, me entero:

Partió Alejandra

Había luchado contra un cáncer

Parecía que ganaba ...

Todas en el grupo (de WhatsApp) la fuimos despidiendo con el cariño de los recuerdos, las sonrisas de las fotos .... los cantos de los videos...

 

Había ya terminado aquel viaje lleno de alegría

Me reintegro a trabajar y a la media hora un llamado.... partió Elisa

Mi única respuesta era el asombro de un NO repetido en sorpresa ingrata... Nos consolamos como pudimos la cantidad de amigas y amigos que nos presentamos a acompañar.... la despedida fue con preguntas. Algunas en silencio, en las miradas que se encontraban y en los sollozos que se ahogaban entre abrazos. Preguntas gritadas al aire por las almas que se van jóvenes y repentinamente.... Gritos increpando por qué se había muerto o suicidado... Y algún suave te quiero... algún gracias por lo que nos diste.... algún gracias por lo compartido. 

 

El tercer sábado de abril me llegó como todos los sábados el video de Pan y Abrazo[1]. Cuenta lo hecho en el día y alguna novedad. Esta vez la novedad era que habían matado a Lola.

No la conocí sobria, los sufrimientos de su vida los fui descubriendo entre sus lamentos y sus bocanadas con aliento a alcohol en cada sábado.

Su madre, su abuela y sus hijos eran sus tristezas, sus ausencias... imaginé una muerte en calle, sola y a cuchillo.... pensé en esos últimos minutos en que se te escapa la vida y la conciencia vuelve... plena. No pregunté. Ese mes ya no aceptaba más preguntas... o quizás me había quedado petrificada en la pregunta de Elisa.

 

El 24 de abril me llega la noticia que partió Nené (le decíamos así, se llamaba Adelaida). Estaba muy viejita, 96 años. Siempre lúcida y risueña, preguntando lo que quedaba debajo de la superficie, lo escondido, lo molesto.... Haciendo palanca con la pregunta. Ella se quería ir desde que falleció Elbio -su esposo- así que estaba en paz y feliz seguramente.... Sin embargo, las preguntas me volvieron a surgir (me rondaron nuevamente): como transitó sola ese último tiempo cuando enseñó a caminar a cuatro hijos?

 

Quizás lo que se me murió junto con ellas es eso: la ilusión de compañía. 

Quizás se me instaló la certeza de la soledad de algunos caminos. Sobretodo el pascual. 

Extraño lo que conocí de ellas....

Me pregunto lo que supongo, lo que no sé.... Me dejan instalada esta soledad que había visto pasar – por el rabillo del ojo – más de una vez...



[1] Un espacio de encuentro en la Parroquia Santa Gema, presencia pasionista, en Montevideo. Nos encontramos allí cada sábado con personas en situación de calle, soledad, adicciones, sin trabajo, etc. vulneradas reiteradamente en su proceso de humanización. Compartimos lecturas, música, oración, un plato caliente y vida cotidiana. Escucha y abrazo.

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