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Dios: el misterio a descubrir en el cuerpo a cuerpo

[Por: Rosa Ramos]

 “… partían el pan en las casas y tomaban el alimento

con alegría y sencillez de corazón… Hch 2, 46

“Nos tenemos” (dice el cartel que llevan las niñas)

 

Hace muchos años escribí para este blog una serie de artículos sobre nuestras imágenes de Dios y al cuarto y último (apareció en febrero del 2019), lo titulé “Dios: Misterio de fidelidad y presencia”. Allí decía que poco más que eso sabemos realmente de Dios, pero ese saber es experiencial, una vivencia fuerte de la que podemos fiarnos mucho más que de imágenes o ideas “precisas, claras” construidas históricamente, por tanto, deudoras de un contexto y una cultura. Vuelvo sobre este “saber experiencial” pero ampliamente compartido para balbucear algo sobre la Pascua 2026.

 

No me es fácil no repetirme al tener este blog desde hace tantos años, sobre todo cuando tengo algunas “neuras fijas”, como el procurar hacer de los relatos evangélicos una hermenéutica desde una mirada laical y de lo cotidiano, casi diría profana. Asumo que “mi neura encarnacionista” aparece una y otra vez. Sin embargo, como la realidad y las propias experiencias van cambiando, me van suministrando nuevos elementos para compartir algo que quizá ayude a otros. Eso creo…

 

En esta Pascua me siento invitada, e invito a los lectores, a descubrir el siempre inagotable e inefable misterio de Dios y del significado revolucionario, pero no mágico, de nuestra fe en la Resurrección del crucificado, en los encuentros cara a cara y cuerpo a cuerpo.

 

El dato histórico es que poco después de la maldita muerte del Maestro, muerte de esclavo, aquel puñado de seguidores hizo un cambio radical, del miedo y el encierro a la audacia, a una apertura arriesgada -y de hecho la pasaron mal- llevando “la Buena Noticia” por el mundo conocido. En poco tiempo se habían multiplicado las comunidades que formaban a su paso, al punto de necesitar organizarse, discutir, ponerse de acuerdo en lo fundamental, recordemos que el llamado Concilio de Jerusalén fue muy temprano. A medida que se alejaban de los hechos e iban muriendo los testigos, fue necesario escribir. Así nos legaron los cuatro Evangelios canónicos con sus respectivas teologías, pues cada comunidad escribió desde su realidad, atendiendo a los destinatarios y con los recursos disponibles de su cultura, recordando a los profetas, etc.

 

Es curioso como los diferentes relatos evangélicos, intentando dar cuenta, testimoniar y transmitir pedagógicamente a las nuevas generaciones de comunidades la experiencia inédita de los y las amigas de Jesús, y que los seguía uniendo, insisten en expresiones tales como “se les apareció”, “se dejó ver”, “se les hizo presente en medio de ellos”…  Pero también es común a todos los relatos la sorpresa, la duda, el no reconocer la presencia del Resucitado, la necesidad de descubrir un “signo” por el cual reconocerla y así dar un “salto” a la fe.

 

Sorprende esa cercanía que los relatores quisieron remarcar, proponiendo distintas escenas y siempre un encuentro “cuerpo a cuerpo” con el Resucitado en contextos verosímiles. Conmueve la ternura, el cuidado, la delicadeza, el respeto al dolor de los amigos tan quebrados por la experiencia de la cruz. A su vez siempre subrayan la alegría y el dinamismo que provoca el encuentro-desvelamiento, ese caer en la cuenta de que el Amor no muere, que lo recibido de Jesús, en los años compartidos era auténtico y definitivo.

Aquí recurro a una canción de Nana Mouskouri, que al traducirla pierde rima o ritmo, pero conserva el valor del contenido; la armonía la pone la hermosa voz de la cantante: “Aunque la vida me quite mucho, lo que recibí de ti no lo perderé jamás. El dolor pasa, pero el amor permanece…” “Y si no volvieras a estar jamás junto a mí, lo que recibí de ti, vivirá en mí para siempre…”

 

Descubrir esto es una experiencia pascual y más si es un descubrimiento con otros, comunitario. Lo que recibieron los seguidores y seguidoras de Jesús fue tan impresionante, tan radical que fue capaz de cambiarles la vida para siempre… Recordemos a Pedro y toda su familia, a Mateo, a Zaqueo, a la samaritana, a la mujer sorprendida en adulterio, a los amigos de Betania, incluso a Nicodemo, invitado en la noche a nacer de nuevo. La persecución y muerte en cruz del Maestro fue “un hachazo invisible”, los zarandeó y derribó como a todos nosotros los golpes bajos de la vida, pero permanecieron juntos, se levantaron y “volvieron en sí”, como el hijo del padre pródigo. “¿A quién iremos? Sólo tú tienes palabras de vida”, seguramente volvieron a decir con Pedro… El resto es historia conocida, siempre frágil, también siempre resucitando.

 

Lo recibido no les fue, ni nos será quitado. A veces lo recibido ni siquiera tiene palabra, es el arrullo ininteligible para el bebé de su madre, es el calor de una casa, de una familia amorosa en los primeros años de vida. Permanece grabado en la memoria afectiva, entretejido hondamente y constituye la matriz de lo que seremos. Los amigos de Jesús entendían poco, eran como bebés ante la novedad que los sorprendía un día sí y otro también, tantos gestos y tantas parábolas “raras”, tanto compartir. No podían olvidarse de toda aquella revelación. “El dolor pasa, pero el amor permanece”, claro que no pasa tan rápido el dolor, pero el Amor es más fuerte y en este caso sin duda lo fue, por eso somos los herederos responsables de ese testamento.

 

En nuestro presente, 2026, la Pascua la vivimos -una vez más- en medio de tragedias inevitables porque somos finitos y frágiles, así como de cruces provocadas, claramente evitables. No se trata de gritar fanfarronamente: “¡Alegría, alegría desbordante, es Pascua!, ¡el Señor Resucitó, Aleluya!” Se trata de reafirmar la fe en ese misterio de fidelidad y presencia que llamamos Dios y apelar a nuestras memorias agradecidas de lo mucho que hemos recibido. Que seguimos recibiendo en el rostro a rostro y cuerpo a cuerpo de los compañeros de camino. En tiempos de virtualidad, y muchas veces de lejanía y soledad, cada encuentro, cada abrazo, cada mirada en la que nos reconocemos humanos, es un encuentro con el Resucitado que nos rescata y envía a otros.

 

Finalmente, una palabra sobre la imagen de las niñas tomadas de la mano en la última marcha del 8 de marzo con ese cartel “Nos tenemos”, que interpreto como mensaje pascual. Esas dos niñas concretamente no viven en familias con violencia doméstica, pero sus madres, sensibles al dolor de tantas mujeres, desde muy pequeñas las han llevado a caminar entre miles de mujeres, a escuchar sin entender sus gritos o cantos, educándolas así en sororidad. Lo que esas niñas reciben, no lo olvidarán, tanto el amor en sus hogares como ese caminar de la mano en ese cuerpo a cuerpo entre tantas personas. Las seguirá hermanando-humanizando. Dios, misterio de fidelidad y presencia, se está encarnando en sus vidas lo sepan ellas o no y se derramará en gestos y palabras.

 

“Nos tenemos”. No llevaban ese cartel sino perfumes, las mujeres que juntas fueron al sepulcro temprano, las que visitaban porfiadamente el dolor hasta encontrar el consuelo. También Tomás tuvo que sentirse “tenido” por la comunidad para experimentar y reconocer a Jesús vivo. En nuestra fragilidad nos necesitamos, qué bueno que nos tenemos para caminar unidos de las manos y tenderlas a otros. “El Viviente” nos bendice y da la paz.

El atolladero de Donald Trump

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Todos estamos siguiendo la guerra estadounidense-sionista contra Irán, en la que Donald Trump cayó en la trampa de los sionistas, entrando en una guerra contra la República Islámica. Por sí solo, el gobierno de Benjamin Netanyahu no resistiría muchos días frente a la artillería persa.

 

Durante estos días estamos viendo una guerra de contra-información. Las noticias que llegan provienen de la prensa occidental y del lobby anglo-sionista…

 

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Hacemos memoria en los 71 años del fallecimiento de Pierre Teilhard de Chardin

[Por: Leandro Sequeiros]

 

Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), jesuita científico de mente interdisciplinar, había dicho en varias ocasiones que le gustaría fallecer el día de la Resurrección de Jesús.

 

Y sus deseos se cumplieron. En el año 1955, el domingo de Resurrección coincidió con el 10 de abril. Y fue ese día el que inesperadamente falleció.

 

Y este año, 2026, hacemos memoria de los 71 años transcurridos desde entonces…

 

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Una gran esperanza de que Dios va con nuestra historia

[Por: Luis Van de Velde]

Monseñor Romero nos recuerda hoy que la historia de salvación surge de los acontecimientos de los pueblos.  Así nace la esperanza de los pobres.  Sin embargo, son quienes tienen el poder económico, político y militar quienes definen los pasos de la historia.  Recordemos que, en El Salvador, los Acuerdos de Fin de Guerra abrieron espacios políticos para la democratización, pero impidieron cualquier posible reestructuración justa de la economía. A pesar de todo, la historia de salvación siempre siembra la esperanza en las personas pobres, a pesar de las actuales denuncias sobre el desmantelamiento de la frágil democracia…

 

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Isaías, un profeta con mayúscula

[Por: Eduardo de la Serna]

Si miramos en nuestras biblias los libros de los profetas, veremos que el primero en la lista es Isaías, que, por otro lado, es el más largo de todos (tiene 66 capítulos); pero, además, se habla de él en algunos libros considerados históricos (2 Reyes 19-20 y 2 Crónicas 26,22; 32,20.32), se lo menciona en el Eclesiástico (48,20-22), y es el profeta más citado en el Nuevo Testamento, sea en los cuatro Evangelios y Hechos de los apóstoles, como también en la carta de san Pablo a los Romanos…

 

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El fin del principio-Adán: lo femenino es anterior a lo masculino

[Por: Leonardo Boff]

La vida ya existe en la Tierra desde hace 3.8 billones de años. El antepasado común de todos los seres vivos fue probablemente una bacteria unicelular sin núcleo que se multiplicaba de manera asombrosa por división interna o por clonación. En la clonación, si no hay control sobre la bacteria, en tres días podría dominar el planeta, tal es su impulso vital y de auto-multiplicación. Pero siempre prevalece un equilibrio que autolimita este proceso; de lo contrario, tendríamos graves desequilibrios ecológicos hasta el punto de que la vida se volvería imposible. Esto duró cerca de un billón de años.

 

Posteriormente surgió una célula con membrana y dos núcleos, dentro de los cuales se encontraban los cromosomas. En ella se identifica el origen del sexo. Cuando ocurría el intercambio de núcleos entre dos células binucleadas, se generaba un único núcleo con los cromosomas en pares. Antes, las células se subdividían por clonación; ahora lo hacen mediante el intercambio entre dos diferentes con sus núcleos. Así se revela la simbiosis —composición de elementos distintos— que, junto con la selección natural, representa una, aunque no la única, de las fuerzas más importantes de la evolución.

 

Lo que muchos biólogos sostienen —incluido el astrofísico Stephen Hawking, en su libro El universo en una cáscara de nuez (Mandarim, San Pablo 2001)— es que en la evolución y en el proceso biogénico no existe simplemente el triunfo del más apto, como pretendía Darwin. Tal visión es aún insuficiente, pues no toma en cuenta las interdependencias existentes entre todos los seres, incluso a nivel físico-químico, mucho antes del surgimiento de la vida. Es esta interdependencia, la cooperación de todos con todos, la que constituye la línea maestra del proceso evolutivo.

 

La competencia, con la posibilidad de que triunfe el más apto, solo es posible dentro de la interdependencia y la cooperación universal. El débil también posee su oportunidad y su lugar, y gracias a la interdependencia sobrevive. Este principio originario de interdependencia de todos con todos fundamenta la sostenibilidad y explica la biodiversidad y la fuerza de la vida.

 

Christian de Duve, premio Nobel de Medicina, llega a afirmar en su conocido libro Polvo vital: la vida como imperativo cósmico” (Campus 1997) “la vida es como una plaga tan violenta que jamás se ha conseguido exterminarla” (p.368). A lo largo de la historia de la Tierra ocurrieron quince grandes extinciones de especies vivas, pero ella, la Tierra viva, logró siempre reconstruir la biodiversidad e incluso enriquecerla.

 

Cuando surgió la sexualidad con la bipolaridad masculino/femenino, apareció también la gran diversidad y la singularidad de los seres vivos. El intercambio del material genético se da siempre bajo un principio cuántico, es decir, está vigente el principio de indeterminación de Werner Heisenberg. Nunca se sabe exactamente qué resulta de las conjunciones ni qué enriquecimientos surgen a partir de los dos tipos de capital genético, el femenino y el masculino.

 

Este hecho tiene consecuencias filosóficas: la vida está tejida más de intercambios, cooperación y simbiosis que de lucha competitiva por la supervivencia y la competencia, como ocurre en el ámbito de los negocios.

 

Cuando se alcanza el nivel consciente y libre, esta riqueza y este intercambio pasan de la exterioridad biológica a la interioridad subjetiva, es decir, al proyecto personal. La sexualidad puede transformarse en un propósito de vida, vivido en pareja y en libertad, expresado en el amor. Esta opción ya no está regida por el código genético descrito por la biología. Aquí intervienen otros principios ligados a la innovación, la libertad, la cooperación consciente, el cuidado y el amor, sobre los cuales se estructuran relaciones nuevas, creativas y libres, también entre hombre con hombre o mujer con mujer.

 

Retomando el hilo: durante los dos primeros billones de años, en los océanos o lagos de donde surgió la vida, no existían órganos sexuales específicos. Existía una existencia femenina generalizada que, en el gran útero de los océanos, lagos y ríos, generaba vida. En este sentido podemos decir que el principio femenino es primero y originario, y no el masculino. Así se invalida el mito bíblico y cultural de la primacía de Adán (lo masculino).

 

Solo cuando los seres vivos dejaron el mar, fue surgiendo lentamente el pene, elemento masculino que, al entrar en contacto con la célula femenina, le transmitía parte de su ADN, donde se encuentran los genes.

 

Con la aparición de los vertebrados, los reptiles, hace 370 millones de años, estos crearon el huevo amniótico lleno de nutrientes y consolidaron la vida en tierra firme. Con la aparición de los mamíferos, hace unos 125 millones de años, surgió una sexualidad definida de macho y hembra. Allí emergen el cuidado, el amor y la protección de las crías. Hace 70 millones de años apareció nuestro ancestro humano, que vivía en la copa de los árboles, alimentándose de brotes y flores. Con la desaparición de los dinosaurios, hace 67 millones de años, pudo descender al suelo y desarrollarse hasta llegar a nuestros días.

 

Conviene detallar mejor la complejidad implicada en la sexualidad.

 

El sexo genético-celular humano presenta el siguiente cuadro: la mujer se caracteriza por 22 pares de cromosomas somáticos más dos cromosomas X (XX). El hombre posee también 22 pares, pero con un cromosoma X y otro Y (XY). De ello se deduce que el sexo base es femenino (XX), mientras que el masculino (XY) representa una derivación por un único cromosoma (Y). Por tanto, no existe un sexo absoluto, sino uno dominante. En cada uno de nosotros, hombres y mujeres, existe “un segundo sexo”.

 

En cuanto al sexo genital-gonadal, es importante señalar que en las primeras semanas el embrión es andrógino, es decir, posee ambas posibilidades sexuales, femenina y masculina. A partir de la octava semana, si el cromosoma Y interviene mediante el andrógeno, la definición será masculina. Si no ocurre, prevalece la base común femenina. En  términos del sexo genital-gonodal podemos decir: el camino femenino es primordial. A partir de lo femenino se da la diferenciación, lo que desautoriza el fantasioso “principio-Adán” . La ruta de lo masculino es una modificación de la matriz femenina, por causa de la secreción del andrógenos.

 

Existe además el sexo hormonal. Todas las glándulas sexuales, tanto en el hombre como en la mujer, son reguladas por la hipófisis, que es sexualmente neutra, y por el hipotálamo, que sí está sexuado. Estas glándulas producen tanto andrógenos (masculinos) como estrógenos (femeninos). Son responsables por los caracteres sexuales secundarios. La predominancia de uno u otro determina características y comportamientos femeninos o masculinos. Así, un hombre con mayor presencia de estrógenos puede presentar rasgos femeninos, y lo mismo ocurre en la mujer respecto a los andrógenos.

 

Por último, la sexualidad posee una dimensión ontológica. El ser humano no “tiene” sexo. Él es sexuado en todas sus dimensiones, corporales, mentales y espirituales. Antes de la emergencia de la sexualidad, el mundo es el de lo idéntico; con ella surge la diferencia mediante el intercambio entre distintos, que permite la convivencia y la interrelación.

 

Esto tiene consecuencias antropológicas: la vida está más tejida de cooperación y simbiosis que de lucha competitiva.

 

Así ocurre con la sexualidad humana: cada persona, además de su impulso instintivo, siente la necesidad racional y afectiva de canalizarlo y sublimarlo. Quiere amar y ser amada, no por imposición, sino por libertad. La sexualidad florece en el amor, la fuerza más poderosa “que mueve el cielo y las estrellas” (Dante) y también nuestros corazones. Es la máxima realización a la que puede aspirar el ser humano. Pero conviene recordar: lo femenino es anterior, surge primero y es fundamental. Lo masculino apareció mucho más tarde en el proceso de la sexogénesis. Ambos, sin embargo, se encuentran para conformar la unidad diversa de la especie humana, de mujer y varón.

 

Leonardo Boff escreve para a revista LIBERTA (https:// www.revistaliberta.com.br); escreveu também com Rose-Marie Muraro: Feminino-masculino:uma nova consciência para o encontro das diferenças,Record RJ 2010 (https://www.leonardoboff.org).

 

Concílio Vaticano II: Monsenhor Felice pede para Dom Helder não divulgar a homilia que faria na Missa com os jornalistas

[Por: Ivanir Antonio Rampon]

Dom Helder celebraria uma Missa, no domingo, 25 de novembro de 1962 com os jornalistas, do mundo inteiro, credenciados para divulgar o Concílio. Para tal momento, preparara cópias da homilia. Mas no dia 23 foi procurando por um monsenhor do Vaticano, em nome do Secretário Geral do Concílio: “Estava aflitíssimo. Disse que antes de vir, ele e Mons. Felice tinham rezado juntos para o êxito da missão. Meu discurso já estava traduzido e mimeografado (e ele me deu cópias em várias línguas) quando Mons. Felice o viu. E mandou fazer-me um apelo para que eu concordasse em não o divulgar porque iria causar tristeza ao Santo Padre. Fui amável e respondi que agradecia a confiança de Mons. Felice; que concordava inteiramente com a retirada do discurso (ele poderia ficar tranquilo que eu diria aos jornalistas palavras que de nenhum modo criariam problemas). E frisei que agiria pensando não só no Santo Padre, mas nele Felice, que dá a vida pelo Concílio, que se mata de trabalhar e a quem de modo algum queria contristar. Firmado isto eu pedia vênia para dizer com Galileu: “e pur si muove”. As críticas existem. A decepção é grande. Meu discurso era uma tentativa de reacender a confiança da imprensa no Concílio”…

 

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El umbral de la vulnerabilidad

[Por: Ana María Díaz]

Una vez más, estamos en la coyuntura de comprobar que el efecto de la guerra, como la que se inició con el ataque de Israel y EEUU a Irán, no es solo el daño circunscrito a los involucrados inmediatos, sino un aumento sistémico del riesgo en todo el mundo: hay más incertidumbre, más polarización internacional, mayor probabilidad de conflictos indirectos y escaladas; hay incertidumbre financiera, un cruel aumento de precios que agrede particularmente la economía de los hogares, de los más pobres y de las pequeñas empresas; y por supuesto, hay víctimas, desplazamientos y destrucción…

 

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La amenaza de Trump: “Irán debe aceptar el plan de Estados Unidos o lo destruiré de la noche a la mañana”

[Por: Paolo Mastrolilli | La Repubblica – IHU]

El presidente estadounidense: «Hoy estamos dispuestos a demoler puentes y centrales eléctricas. ¿Crímenes de guerra? Son animales; mataron a más de 45.000 personas».

 

Este reportaje es de  Paolo  Mastrolilli y fue publicado por  La Repubblica el 7 de abril de 2026…

 

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Revista Irimia: a humanidade em pé de paz

[Rivista de Crentes Galegos]

“O contacto con quen non ten poder nin grandeza é un modo fundamental de encontro co Señor da historia”. Este é un texto literal e significativo da “Exhortación apostólica” que inaugura o papado de Robert F. Prevost, o Papa León XIV. Nese documento inaugural complétase un escrito inacabado do seu antecesor, o Papa Francisco.

 

Evidentemente o estilo, as imaxes e as referencias están marcadas por unha linguaxe vaticana ou maxisterial – cada xénero literario ten a súa –, pero o documento fai achegas de calado, tanto por quen as di como polo momento no que se din (Editorial)…

 

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