Inicio Blog Página 65

Una tragedia humana: las actuales migraciones mundiales

[Por: Leonardo Boff]

En nuestros días hay millones de migrantes por tierra y mar en busca de mejores condiciones de vida. Según datos de la ONU, en 2025 había en el mundo 304 millones de migrantes. Hoy, con más de cien zonas de conflicto, como acaba de informar el coordinador de la Cruz Roja, serán muchos más, pues la humanidad está viviendo una ininterrumpida guerra civil. La mayoría huye de guerras que causan innumerables víctimas. Otros emigran porque sus tierras se han vuelto infértiles debido al exceso de calor. También están quienes buscan otros países debido a persecuciones religiosas o políticas.

 

El mayor número proviene del África subsahariana y de Oriente Medio, ambos en dirección a Europa. Hay además muchos miles de latinoamericanos que emigran ilegalmente a Estados Unidos.

 

Todos los inmigrantes indocumentados, bajo la presidencia de Donald Trump, están siendo expulsados del país. Esto fue realizado por una policía especial, el ICE, que utilizó la violencia e incluso la fuerza bruta para obligarlos a emigrar.

 

Son inolvidables las escenas cobardes de aquellos agentes del ICE cazando inmigrantes indocumentados en las calles, en las escuelas, en las fábricas, en las explotaciones agrícolas e incluso en las iglesias. El presidente Donald Trump considera injusta y prejuiciosamente a esos inmigrantes como gente mala, ladrones y asesinos, cuando en su gran mayoría hacen funcionar los servicios en hoteles, restaurantes, fábricas, producción agrícola y muchos otros sectores, perjudicando con su expulsión los negocios de los propios estadounidenses.

 

Resulta chocante la violencia aplicada a los inmigrantes detenidos y deportados, arrojados en grandes aeronaves, encadenados como si fueran ganado, sin ningún respeto por su dignidad. Revolucionó especialmente el arresto de un niño de 5 años, esposado como si fuera un adulto, como forma de atraer al padre y detenerlo. La indignación fue nacional e internacional, obligando a las autoridades responsables a liberar al niño y a su padre.

 

En Europa, los migrantes son generalmente mal recibidos, tanto los provenientes de África como los de Oriente Medio. Muchos murieron en la travesía en embarcaciones sin ninguna seguridad. El Mediterráneo se transformó en una sepultura de cientos y cientos de personas que allí se ahogaron. La indiferencia y la falta de sensibilidad indignaron al Papa Francisco cuando estuvo en Lampedusa, lugar de llegada de muchos inmigrantes. Criticó duramente el hecho de que los europeos hubieran perdido la sensibilidad y la capacidad de llorar por el sufrimiento de sus semejantes.

 

En algunos países fueron totalmente rechazados, como en Hungría bajo el hoy ex presidente Orbán, de extrema derecha y violento. En la muy cristiana Polonia se admite selectivamente solo a cristianos, negando hospitalidad a musulmanes o personas de otras denominaciones religiosas.

 

Se teme que el cambio climático, acelerándose cada vez más y destruyendo vastas regiones con grandes inundaciones, severas sequías e inmensos incendios, termine creando oleadas de miles y miles de migrantes que buscan salvar sus vidas. Sus lugares de origen se han vuelto prácticamente inhabitables. La ONU ha advertido a los países centrales y desarrollados que preparen sus infraestructuras para acoger y dar hospitalidad a estos damnificados.

 

La hospitalidad aparece como un valor de referencia para enfrentar este fenómeno mundializado. Las migraciones masivas podrán desestabilizar naciones enteras y las políticas sociales, dada la gravedad de la situación creada por los cambios en la geopolítica (la disputa por la hegemonía mundial entre Estados Unidos, Rusia y China), por los trastornos climáticos provocados por la crisis ecológica y por la corriente marítima de El Niño.

 

Hoy, la capacidad de mostrar hospitalidad —considerada por todas las tradiciones culturales como uno de los más altos valores en las relaciones humanas— revela cuánto de sensibilidad y humanidad subsiste todavía entre nosotros, tanto como personas individuales y  como sociedades complejas. Las actuales desigualdades escandalosas, fruto de una acumulación inimaginable de riqueza por parte de unos pocos que explotan a muchos y devastan los bienes y servicios naturales, no ofrecen señales de esperanza de que prevalezcan la sensibilidad y la humanidad, base de la hospitalidad, frente a los millones de migrantes a nivel mundial.

 

Aun así, vencidos y derrotados, jamás desistiremos del empeño en favor de los migrantes y refugiados, despreciados y rechazados, pues esa causa, por ser verdadera, es invencible. En ella se muestra lo mejor que existe en los seres humanos: compadecerse de los peregrinos forzados, de los migrantes; vivir la solidaridad concreta frente a su frágil situación; y el amor incondicional hacia esos humillados y ofendidos. Según los relatos bíblicos y el sentido de uno de los más conmovedores mitos griegos sobre la hospitalidad —el de los ancianos Báucis y Filemón— quien hospeda al peregrino y al desconocido está hospedando anónimamente al propio Dios.

 

La familia del Hijo del Hombre fue inmigrante en Egipto y volvió sagrado todo empeño en favor de quienes viven penosamente una situación semejante. Por eso, una realidad parecida representa para la conciencia un llamado ético permanente, incluso en medio de dificultades, prejuicios y rechazos. Al fin y al cabo, todos somos migrantes y huéspedes en esta Tierra que pertenece tanto a los presentes como a las futuras generaciones. Todos pasamos. Solo ella, la Casa Común, permanece todavía por millones de años, girando alrededor del sol y gestando vida para la naturaleza y para la humanidad.

 

* Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del ICL y publicó también el libro Hospitalidad: derecho y deber de todos, Vozes, 2005.

Mons. Romero: “Hay que compartir para ser felices”

[Por: Luis Van de Velde]

Queremos iniciar esta reflexión sobre la cita de Monseñor Romero con una cita de “Fratelli tutti” del Obispo de Roma, Francisco.  #123. “Es verdad que la actividad de los empresarios «es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos». Dios nos promueve, espera que desarrollemos las capacidades que nos dio y llenó el universo de potencialidades. En sus designios cada hombre está llamado a promover su propio progreso, y esto incluye fomentar las capacidades económicas y tecnológicas para hacer crecer los bienes y aumentar la riqueza. Pero en todo caso estas capacidades de los empresarios, que son un don de Dios, tendrían que orientarse claramente al desarrollo de las demás personas y a la superación de la miseria, especialmente a través de la creación de fuentes de trabajo diversificadas. Siempre, junto al derecho de propiedad privada, está el más importante y anterior principio de la subordinación de toda propiedad privada al destino universal de los bienes de la tierra y, por tanto, el derecho de todos a su uso”…

 

Descargue el artículo.

En defensa de los derechos de la clase trabajadora

[Por: Francisco Aquino Júnior | Portal de CEB]

El trabajo y los derechos laborales constituyen un tema central en la doctrina social de la Iglesia. En el contexto de la revolución industrial, el Papa León XIII publicó en 1891 la encíclica Rerum novarum (Las cosas nuevas) «Sobre la condición de los trabajadores». Se trata de la primera encíclica social. En el contexto de la crisis de la sociedad del empleo, Juan Pablo II publicó en 1981 la encíclica Laborem exercens (A través del trabajo) «Sobre el trabajo humano», como «la clave de la cuestión social». Y, más cerca de nuestros días, en el contexto de la nueva revolución tecnológica, Francisco habla en sus encíclicas sociales de la «necesidad de defender el trabajo» (LS 124-129), insistiendo en que «la gran cuestión es el trabajo» (FT 162).

 

En efecto, el trabajo es esencial en la vida de las personas y de la sociedad: «no es solo una forma de ganarse la vida, sino también un medio para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, expresarse, compartir talentos, sentirse corresponsable del desarrollo del mundo y, finalmente, vivir en comunidad» (FT 162). La vida de las personas y de la sociedad está en juego, tanto en lo que respecta a la reproducción material de la vida como a la realización personal y colectiva. De ahí la importancia fundamental de promover y proteger el trabajo. Pero no se puede hablar de trabajo en abstracto, sin tener en cuenta a los trabajadores. Promover y proteger el trabajo implica necesariamente promover y proteger los derechos laborales.

 

En nombre de la supuesta “flexibilización” o “modernización” de la legislación laboral, hemos presenciado en las últimas décadas, en Brasil y en todo el mundo, un verdadero desmantelamiento de los derechos laborales, con una progresiva precarización de las condiciones y relaciones de trabajo. El desarrollo tecnológico, que debería haber mejorado la calidad de vida de los trabajadores mediante la reducción de la jornada laboral, mejores condiciones de trabajo y salarios más altos, ha convertido la reducción de empleos en un mecanismo de chantaje y presión social y política para aumentar las ganancias empresariales, con reducciones salariales, “flexibilización” de los derechos laborales y mayores incentivos fiscales. Esto ha generado cierta aversión a los derechos laborales (una amenaza para el empleo) y a las organizaciones de trabajadores (consideradas innecesarias). Y ha propagado la ilusión del trabajador autónomo, del empresario, del trabajador por cuenta propia…

 

El número de trabajadores sin contratos laborales formales ni protección de la seguridad social aumenta constantemente, incluso cuando trabajan para empresas basadas en aplicaciones que se apropian de gran parte de su trabajo pero carecen de responsabilidad social ( uberización del trabajo). Por no hablar de la contratación de trabajadores como autónomos para realizar actividades propias de empleados de empresas de trabajo temporal, con el fin de eludir los costes laborales (pejotización del trabajo). A esto se suman el trabajo intermitente , donde el empleado cobra por horas sin un salario fijo garantizado ni un horario continuo, y el teletrabajo , que, bajo el pretexto de autonomía y mayor comodidad, acaba intensificando la jornada laboral. Se trata de formas modernas de explotación y trabajo precario.

 

Nunca está de más recordar que el trabajo es un medio y no un fin: no se debe vivir para trabajar, sino, por el contrario, trabajar para vivir. Es necesario reaccionar ante todas las formas de explotación laboral y las condiciones de trabajo precarias. Es necesario fortalecer las organizaciones de la clase trabajadora en la lucha por sus derechos. Es necesario construir mecanismos legales para enfrentar las nuevas formas de explotación laboral y proteger a la clase trabajadora, así como mecanismos políticos para la distribución de los bienes y la riqueza producidos fuera de las relaciones laborales formales o informales.

 

En este momento, dos luchas son particularmente importantes: 1) la lucha por una reducción de la jornada laboral y el fin del horario de trabajo 6×1, sin una reducción salarial . Esto permitirá a los trabajadores tener tiempo para descansar, vivir en familia, disfrutar del ocio, practicar su fe, etc.; 2) la lucha por la regulación del trabajo a través de aplicaciones (conductores y repartidores) , garantizando un salario mínimo por hora/viaje, transparencia en los algoritmos, límites a las tasas de retención de usuarios, acceso a la Seguridad Social y mayores contribuciones de las empresas.

 

¡En defensa de la clase trabajadora!

¡Por la reducción de la jornada laboral 6×1!

¡Por la regulación del trabajo a través de aplicaciones!

 

Publicado en: https://portaldascebs.org.br/em-defesa-dos-direitos-da-classe-trabalhadora/

Misioneras Lauritas: 112 años de misión y esperanza

[Por: REPAM]

El 14 de mayo de 1914, Santa Laura Montoya, acompañada por varias de sus compañeras emprendió el camino hacia la selva de Dabeiba, entrada al Urabá en el departamento de Antioquia, Colombia. Para la época, la zona presentaba elevados índices de pobreza, un aislamiento total y la falta de presencia estatal. Las Lauritas iniciaron así, su proceso de inclusión y dignificación a la población indígenas, mediante métodos educativos y pastorales…

 

Descargue el artículo.

Perú: balotaje presidencial entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori

[Por: Marcelo Soler Vicens | Comentario Internacional]

Nuevamente se hace presente el Perú profundo y el progresismo en Perú. Fue necesario esperar hasta el 17 de mayo, para que la ONPE confirmara que las peruanas y peruanos volvieron a desmentir las encuestas y dirimirán el balotaje el 7 de junio entre la derechista autoritaria, Keiko Fujimori de Fuerza Popular (17,18%) y el progresista representante del Perú profundo, Roberto Sánchez de Juntos por el Perú (12,03%). Desde ya, los resultados a las elecciones de diputados y del nuevo Senado, vaticinan la persistencia de un complejo contexto marcado por la persistencia de la crisis de representación y gobernabilidad, expresada en una fragmentación entre  35 candidatos a la primera vuelta del 12 de abril pasado; la inestabilidad del ejecutivo, el parlamentarismo de facto; la herencia del fujimorismo neoliberal extractivista, que garantiza estabilidad económica, pero agudiza crecientes desigualdades sociales, regionales…

 

Descargue el artículo.

Ola de calor pone en riesgo la vida silvestre y fechas de siembra en Guatemala

[Por: Juan Bautista Xol | Prensa Comunitaria]

El Ministerio de la Agricultura ha realizado el monitoreo en 18 departamentos y 136 municipios donde el calor podría elevarse aún más y afectar a los pobladores y las fechas de siembra. Desde el 24 de abril se registró la llegada de la ola de calor en varios departamentos del país con una temperatura máxima de 40° a 43° centígrados…

 

Descargue el artículo.

Pentecostés: El Espíritu como protagonista de la misión

[Por: Olga Consuelo Vélez]

El evangelio que nos propone la liturgia de hoy es el mismo que comentamos el segundo domingo de Pascua en el que Jesús se aparece a sus discípulos y Tomás no está con ellos. Pero aquí solo se relata la primera parte y no se hace referencia a Tomás. Lo que interesa es el don del Espíritu que Jesús les va a hacer en esa primera aparición. Su saludo se refiere al don escatológico de la paz. Don que viene de Dios y el resucitado que es el mismo crucificado – realidad que se expresa con el gesto de mostrarles las manos y el costado- ahora es dador de los dones del Espíritu y, más aún, del Espíritu mismo…

 

Descargue los comentarios bíblicos.

 

Los discursos de odio y la respuesta de la ciudadanía

[Por: Juan José Tamayo]

Los discursos de odio, cada vez más extendidos, son hoy una de las más graves amenazas contra la democracia, los derechos humanos, la paz entre los pueblos, la convivencia cívica, el derecho internacional y los valores originarios de las religiones. Tengo la impresión de que en la guerra cultural que los creadores de tales discursos han iniciado, está ganando su relato, basado en las fake news, y está marcando la agenda de los debates políticos, culturales y religiosos. A continuación, voy a ofrecer una reflexión que espero contribuya a identificar estos discursos y a sugerir cuál debe ser la respuesta de la ciudadanía para frenarlos.

 

Para una primera aproximación a la construcción de los discursos de odio de los partidos de la derecha y de la extrema derecha parto de la conferencia Rasgos del nuevo radicalismo de derecha, que Theodor Adorno, filósofo de la Escuela de Frankfurt, pronunció en abril de 1967 en el Neues Institutsgebäude de la Universidad de Viena invitado por la Asociación de Estudiantes Socialistas de Austria.

 

Lúcido análisis de Adorno del nuevo radicalismo de derecha  

 

La conferencia fue grabada y guardada en la Österreichsche Mediathek. La edición actual (Taurus, 2020) responde a aquella grabación. La conferencia pretendía analizar el ascenso del Partido Nacional Democrático Alemán (NPD), fundado en 1964. Sus análisis, que se centram en los objetivos, recursos y estrategias del radicalismo de derecha de entonces, siguen siendo válidos hoy.

 

Adorno considera el extremismo de derechas como un problema real y político, y no psicológico e ideológico. Se caracteriza por el anti-intelectualismo, el carácter autoritario y el uso “de un número pequeño de trucos estandarizados y totalmente cosificados que se reiteran una y otra vez, que son en gran medida pobres y endebles, pero que, por otro lado, debido a la repetición constante que de ellos se hace, logran tener para esos movimientos cierto valor propagandístico”.

 

En el auge del extremismo que conforma a los partidos de derechas, Adorno concede especial importancia a la propaganda que es “sobre todo una técnica de psicología de masas” y no va destinada tanto a la difusión de una ideología, que es demasiado inconsistente, cuanto a mantener ocupadas a las masas. En la propaganda se utilizan las mentiras, hoy hablamos de fake news.

 

Características del radicalismo de derechas son también el formalismo de corte jurídico, el “idealismo vulgar”, el irracionalismo, el nacionalismo y el sadismo camuflado, que reclama la reintroducción de la pena de muerte al tiempo que exige la impunidad para los verdugos de Auschwitz.

 

Adorno cree que no deben subestimarse los movimientos de la derecha radical, ni considera que vayan a fracasar por tener un ínfimo nivel intelectual, una falta de teorización y una oscuridad en los fines. De lo que sí disponen es de una extraordinaria perfección de las técnicas y los medios propagandísticos, que constituyen “de por sí la sustancia misma de la política”, como así sucedió con los nazis.

 

¿Contra quiénes se dirigen los discursos de odio?

 

Los grupos proclives al fanatismo y al racismo se forman a partir de experiencias negativas[1]. El odio no surge de la nada, tiene un contexto histórico y cultural específico, unas motivaciones, unas causas, unos porqués. Recurriendo a la alegoría de Shakespeare, que hace suya la intelectual alemana Carolin Emcke, alguien tiene que haber provocado la pócima que provoca la reacción del acérrimo y encendido odio. Son “unas prácticas y convicciones fríamente calculadas, largamente cultivadas y transmitidas durante generaciones”[2], alimentadas por foros de debate, publicaciones, medios de comunicación, canciones, discursos, tertulias.

 

Estos discursos no son creación de la ciudadanía, sino que están inducidos desde instancias que pretenden desacreditar la democracia, instalan dicho descrédito en el imaginario social, son cooptados por un sector importante de la derecha política y por la extrema derecha, y han entrado en las diferentes instituciones del Estado: gobiernos nacionales y locales, parlamentos regionales y nacionales, judicatura y colegios profesionales. Lo más preocupante es que son normalizados, cosa que no sucedía en décadas anteriores.

 

La extrema derecha política, cultural, económica y social, las organizaciones religiosas integristas y fundamentalistas y no pocos de sus dirigentes, que conforman el fenómeno que yo llamo “CRISTONEIFASCISMO, tienen una responsabilidad no pequeña en los discursos y delitos de odio  a través de la dialéctica que practican: amigo-enemigo, nosotros-ellos, personas nativas con todos los derechos-personas extranjeras carentes de los mismos, masculinidades hegemónicas-inferiorización de las mujeres, personas creyentes-no creyentes, culturas hegemónicas-culturas subalternas, antropocentrismo-depredación de la naturaleza, etc.

 

Los discursos y delitos de odio se dirigen contra las minorías religiosas, étnicas y culturales, contra la teoría de género calificada despectivamente de “ideología de género”, los movimientos feministas acusados de feminazis, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, considerados puro libertinaje femenino, los colectivos de inmigrantes y refugiados, calificados de “okupas”. las personas LGTBIQ y la educación afectivo-sexual en la escuela. Desmintiendo los datos de la realidad y las investigaciones científicas, son negacionistas del cambio climático y de la violencia de género. Fomentan la homofobia, el racismo, el sexismo, el antiecologismo, la islamofobia, el antisemitismo y el supremacismo blanco.

 

Respuesta de la ciudadanía

 

Pero la sociedad -nosotros y nosotras- no está exenta de responsabilidad en la medida en que legitima con frecuencia los discursos y delitos de odio y las prácticas violentas con el silencio, la inacción, cruzarse de brazos, creer que no se puede hacer nada por evitarlos y la única reacción es esperar a que pase la ola reaccionaria.

 

Nosotros y nosotras también podemos ser generadores y transmisores de odio. Por eso tenemos que hacer un acto de introspección ética y revisar nuestras emociones e inclinaciones descontroladas a la ira, al asco, al odio y a las microfobias anidadas en nuestros rincones sentimentales y mentales.

 

Estamos ante un problema que hay que atajar desde la familia, la escuela, las asociaciones vecinales, los movimientos sociales, los sindicatos, los partidos políticos, las asociaciones de padres y madres de alumnos y alumnas, deportivas, estudiantiles, profesionales, religiosas, culturales y las ONG’s. El empeño en esta tarea educativa es prioritario y afecta a toda la sociedad.

 

La educación para la ciudadanía y los derechos humanos fue una asignatura efímera que se eliminó al poco de incorporarse en el sistema educativo español. Dicha asignatura no cabe, ciertamente, en un paradigma cada vez más tecnológico como el español. Creo necesario recuperarla y considerarla no marginal, sino piedra angular de la enseñanza escolar, si bien para que tenga los resultados adecuados hay que cambiar el modelo y los contenidos de dicha enseñanza.

 

Theodor Adorno nos recuerda que no sirve la táctica de guardar silencio sobre estos temas, que es necesario mostrar las contradicciones en las que están montados los partidos, que fomentan los discursos de odio; en otras palabras, hacer ver a la ciudadanía la escisión en la conciencia de las personas autoritarias, represivas y reaccionarias desde el punto de vista político, que reaccionan de manera distinta cuando están en juego sus intereses. Es uno de los puntos de partida más importantes para reaccionar contra esos movimientos.    

 

¿Cómo debe responder la ciudadanía a los discursos de odio, que desembocan en prácticas violentas con más frecuencia de lo que aparece en los medios de comunicación? Ofrezco algunas propuestas:

 

– No considerar el odio como algo natural e inevitable, ni apelar a razones biológicas y psicológicas para su justificación. El odio es algo que se incuba, se programa, se cultiva y se fomenta a través de los múltiples y con frecuencia sutiles mecanismos de quienes lo practican y lo apoyan con su silencio, pasividad o permisividad.

 

– No normalizar el odio, por muy dramáticas que sean las situaciones que pretendan justificarlo. No se debe permitir que el odio se convierta en costumbre o tradición y se instale en el imaginario social. 

– Reconocer y respetar la igual dignidad y los derechos de todos los seres humanos sin ningún tipo de discriminación por razones de cultura, etnia, género, identidad sexual, clase social, procedencia geográfica, tipo de educación, etc.

– Construir comunidades integradoras del pluriverso étnico, cultural, religioso, político, afectivo-sexual, donde quepamos todas y todos, también la naturaleza, practicando la eco-fraternidad-sororidad, la ciudadanía global y la cuidadanía (de cuidados.

– No creer las fake news en las que se basan los discursos de odio, sino cuestionarlas de manera argumentada.

– Comprometernos en los movimientos sociales que luchan contra el racismo, la exclusión social, la discriminación cultural, el patriarcado, el sexismo, la aporofobia, la homofobia, la LGTBIQfobia.

– Fomentar un cambio en el lenguaje y en las relaciones humanas: del anti a inter, del nosotros-ellos a un nos-otros inclusivo, de la identidad singularista a la inter-identidad, de lo único a lo múltiple, del anatema al diálogo, de la polarización al debate de ideas..

– Ejercer la ironía, el sentido del humor y la duda, actitudes de las que carecen los generadores de odio, enfundados como están en certezas absolutas, mentalidades dogmáticas, actitudes intolerantes, comportamientos fanáticos, identidades singularistas, seguridades roqueñas, actitudes intolerantes y gestos airados.

 

Frente a los discursos de odio sugiero seguir los orientaciones y prácticas de tres mujeres sabias y un lúcido pensador:

 

– Frida Khalo, pintora mexicana: “Reír me hizo invencible./ No como los que siempre ganan,/ sino como los que nunca se rinden”.

– Almudena Grandes, novelista española en Las tres bodas de Manolita: “Aprendí que la alegría es superior al odio, las sonrisas más útiles que los gestos de rabia y desaliento”.

– Paula Ortiz, directora de la película Teresa: “No hay herramienta más poderosa contra los dogmatismos que la duda […]. La duda es para mí el motor más subversivo”.

– Albert Camus, escritor y premio Nóbel de Literatura: “En medio del odio me pareció que había dentro de mí un amor invencible. En medio de las lagrimas me pareció que había dentro de mí una sonrisa invencible. En medio del caos me pareció que había dentro de mí una calma invencible. Me di cuenta, a pesar de todo, de que en medio del invierno había dentro de mí un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque no importa lo duro que el mundo empuje en mi contra, dentro de mí hay algo mejor empujando de vuelta”.       



[1] Carolin Emcke, Contra el odio, Taurus, Madrid, 2020, 2ª reimpresión, 47.

[2] Ibid.

Obispos y responsables eclesiales de la triple frontera amazónica Colombia – Perú – Brasil fortalecen la comunión y la misión pastoral

[Por: Ceama]

En un ambiente de fraternidad, escucha y diálogo pastoral, los obispos y responsables eclesiales de las tres jurisdicciones de la triple frontera amazónica sostuvieron un encuentro para compartir experiencias, desafíos y esperanzas de la misión de la Iglesia que camina junto a los pueblos del Amazonas y las comunidades ribereñas…

 

Descargue el artículo.

Respetar todas las voces, también la de los creyentes

[Por: Sor Lucía Caram | Religión Digital]

La visita de León XIV a Barcelona ha despertado entusiasmo en muchísima gente, pero también ha sacado de nuevo del armario ciertos discursos viejos que se maquillan de modernidad mientras huelen a naftalina ideológica. Plataformas que hablan de “privilegios”, de “ocupación del espacio público” o de “intromisión religiosa”, como las que recoge Religión Digital -la semana pasada-, parecen incapaces de comprender algo elemental: la Iglesia no es un cuerpo extraño incrustado en la sociedad, sino parte del alma de un pueblo…

 

Descargue el artículo.