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¿Dónde está parado el Vaticano?

[Por: Pedro Pierre]

¡Oh sorpresa! El Vaticano, más exactamente el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, prohíbe a las y los laicos comentar la palabra de Dios durante las celebraciones de la Eucaristía. Eso es la respuesta que dio el Dicasterio de la liturgia en el Vaticano a los obispos alemanes que solicitaban mayor participación de las y los laicos en las celebraciones eucarísticas.

 

Esta negativa sorprendió no solamente a los obispos alemanes sino también a muchos católicos por todas partes. Aparece como una contradicción con la apertura que el Concilio Vaticano 2° había demostrado al insistir sobre la promoción de todos los bautizados para que sean más activos tanto en la responsabilidad de ‘evangelizar’ o sea transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret como de participar activamente en la celebración de los sacramentos…

 

Decargue el artículo.

La naturaleza como sujeto de derechos: los pueblos indígenas como sus legítimos representantes

[Por: Gabriel Vilardi | IHU]

Al apostar por la interculturalidad de las comunidades indígenas y sus ricas cosmovisiones, es necesario romper con una  concepción utilitarista de la Naturaleza  y reconocerla como sujeto de derechos. El Derecho de la Naturaleza es inseparable de unos Derechos Humanos  decoloniales  y  multiétnicos . Por lo tanto, es esencial que  el pensamiento decolonial  problematice la  colonialidad del poder  que condiciona la relación entre los seres humanos y la Naturaleza.

 

El artículo es de  Gabriel dos Anjos Vilardi , jesuita, con maestría en Derecho por Unisinos, licenciatura en Derecho por la PUC-SP y licenciatura en Filosofía por la FAJE. Es autor del libro *Pueblos indígenas y la defensa de la naturaleza como titulares de derechos en la Constitución Federal: un análisis decolonial basado en Ellacuria *. El artículo fue publicado en la revista *Letramento Socioambiental * el 5 de junio de 2026…

 

Decargue el artículo.

La excomunión de los fundamentalistas

[Por: Frei Betto | IHU]

«La excomunión de 2026 representa un capítulo más —posiblemente definitivo— en el largo divorcio entre la  FSSPX  y  Roma . Para el  Vaticano , se trata de defender la autoridad papal y la unidad de la Iglesia . Para los lefebvristas, es la confirmación de que la Iglesia oficial ha abandonado la Tradición», escribe Frei Betto , escritor y autor de la novela sobre la masacre de indígenas en el Amazonas, Tom vermelho do verde  (Rocco), entre otros libros. 

 

Aquí está el artículo.

 

El 2 de julio de 2026, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe  decretó la excomunión de seis obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) , más conocidos como lefebvristas, así como de todos los sacerdotes y fieles laicos que se adherían formalmente a la congregación. Este acto, calificado de «de naturaleza cismática», consumó la primera gran escisión en la Iglesia Católica bajo el pontificado de León XIV , elegido en mayo de 2025.

 

La Sociedad de San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991) como reacción a las reformas del Concilio Vaticano II (1962-1965). Los lefebvristas rechazan cambios como la sustitución de la misa en latín por la misa en lengua vernácula, la postura del sacerdote de cara a la congregación, el diálogo interreligioso y el ecumenismo .

 

El conflicto con Roma no es nuevo. En 1988, Lefebvre consagró a cuatro obispos sin la autorización del Papa Juan Pablo II : Alfonso de Galarreta , Bernard Fellay , Richard Williamson y Bernard Tissier de Mallerais . Todos fueron excomulgados automáticamente. En 2009, Benedicto XVI levantó la excomunión de los cuatro obispos en un gesto de reconciliación, pero la FSSPX permaneció en una situación canónica irregular, sin pleno estatus legal en la Iglesia.

 

El 1 de julio de 2026, en la ciudad suiza de Écône —el mismo lugar donde se celebraron las consagraciones de 1988— la FSSPX celebró una nueva ceremonia. Los obispos Alfonso de Galarreta (consagrador principal) y Bernard Fellay (co-consagrador) consagraron a cuatro nuevos obispos: Pascal Schreiber (Suiza), Michael Goldade (EE. UU.), Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier (ambos de Francia).

 

El papa León XIV les pidió repetidamente que desistieran. En una carta escribió: «Lleno de afecto cristiano, les imploro y les ruego de todo corazón: recapaciten». Advirtió que « rasgar la túnica de Cristo es un pecado de extrema gravedad». El Superior General de la FSSPX , el padre Davide Pagliarani , respondió que la consagración era «una medida extrema para salvar almas, en medio de la confusión doctrinal y moral en la que se encuentra la Iglesia».

 

Al día siguiente, el cardenal Víctor Manuel Fernández , prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, firmó el decreto que declaraba que el acto constituía un «crimen de cisma». La excomunión es latae sententiae —automática— y está reservada a la Sede Apostólica . El decreto se basó en la Constitución Apostólica Ecclesia Dei (1988), que ya había definido que «tal desobediencia —que implica un rechazo práctico de la Primacía Romana (es decir, la autoridad del Papa)— constituye un acto cismático».

 

Los dos obispos consagrantes ( Galarreta y Fellay ), los cuatro miembros recién consagrados, todos sacerdotes de la FSSPX , y los fieles laicos que formalmente se adhieren a la Fraternidad fueron excomulgados . A los excomulgados se les prohíbe recibir los sacramentos hasta que se arrepientan y pidan perdón. La FSSPX ya no puede celebrar matrimonios ni confesar válidamente.

 

Las autorizaciones especiales para celebrar los sacramentos de la confesión y el matrimonio, otorgadas por el Papa Francisco a los sacerdotes lefebvrianos, han sido revocadas. La excomunión coloca a los miembros de la FSSPX en una situación de separación de la Iglesia de Roma . Se trata de una ruptura grave y formal dentro de la comunidad católica.

 

En una carta pública dirigida a León XIV , el padre Pagliarani rechazó la excomunión por considerarla «objetivamente injusta e inválida». Afirmó que la FSSPX no actúa «con resentimiento ni rebeldía», sino que se siente alentada a «amar a la Iglesia». Los lefebvristas se consideran los verdaderos guardianes de la Tradición y ven al Papa como un hereje.

 

La excomunión de 2026 representa un nuevo capítulo —posiblemente definitivo— en la larga ruptura entre la FSSPX y Roma . Para el Vaticano , es una defensa de la autoridad papal y la unidad de la Iglesia . Para los lefebvristas, es la confirmación de que la Iglesia oficial ha abandonado la Tradición. El pontífice resumió con pesar: «Si toman esa decisión, la lamento. Pero debemos seguir adelante». El cisma es total, y sus consecuencias continuarán desarrollándose en los años venideros.

 

Cabe destacar que los católicos progresistas, como los seguidores de la Teología de la Liberación , nunca han roto la unidad de la Iglesia Católica . Los cismas siempre provienen de la derecha.

 

Publicado en: https://www.ihu.unisinos.br/668448-a-excomunhao-dos-fundamentalistas-artigo-de-frei-betto

La IA: expresión suprema del paradigma de la modernidad

[Por: Leonardo Boff]

El tono general de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV es, en términos generales, positivo. Llega incluso a considerar la inteligencia artificial como un instrumento al servicio del acto creador de Dios. Sin embargo, también advierte los riesgos y amenazas que puede representar. A lo largo de toda su exposición plantea una pregunta fundamental: ¿qué imagen del ser humano presupone y promueve la IA? ¿Qué tipo de sociedad pretende construir? No se trata únicamente de verificar si sus efectos son beneficiosos o perjudiciales. Se trata de identificar y someter a crítica sus presupuestos antropológicos y sociales, preguntándose si mejoran o no la condición humana y si favorecen una mayor justicia social a escala planetaria.

 

1. La centralidad de la razón como voluntad de poder y de control

 

Diría que la inteligencia artificial constituye la expresión más elevada del paradigma de la modernidad. Sus padres fundadores —Descartes, Newton, Copérnico, Francis Bacon y otros— colocaron a la razón como valor central. Pero no se trataba de cualquier razón, sino de una razón al servicio del poder entendido como dominación de personas, clases sociales, países (colonialismo) y, principalmente, de la naturaleza. Es célebre la frase atribuida a Francis Bacon, fundador del método científico: «Debemos torturar a la naturaleza como un verdugo tortura a su víctima, hasta arrancarle todos sus secretos».

 

La razón se tradujo rápidamente en una práctica y dio origen a la tecnociencia, que domina nuestra historia hasta el día de hoy, encontrando en la inteligencia artificial su máximo punto de honor.

 

Esta centralidad de la razón (ratio y logos) se apoyó especialmente en la física y en la matemática, categorías válidas, pero incapaces de captar adecuadamente la naturaleza de los seres vivos. Este paradigma difícilmente integró otras dimensiones humanas, como las del corazón (eros y pathos), que representan el mundo de las excelencias, del amor, de la amistad, de la compasión, de la ética y de la espiritualidad.

 

Llevada a su extremo, esta visión produjo seres humanos afectados por una especie de lobotomía: se volvieron insensibles a los valores intangibles, especialmente a la compasión hacia quienes sufren, al respeto de los derechos humanos y al cuidado de la naturaleza.

 

Para estos pensadores fundadores, el mundo natural no posee sentido en sí mismo, salvo cuando está puesto al servicio de los seres humanos. Lo mismo ocurrió con la Tierra, que en las tradiciones de los pueblos siempre fue considerada la Gran Madre, generadora de toda vida, la Pachamama de los pueblos andinos y la Gaia de los modernos. Ellos la redujeron a una res extensa, una realidad extensa y un simple depósito de recursos a partir del cual generar y acumular riqueza.

 

Esta cosmología subyace a la inteligencia artificial. Ella representa una razón desencarnada y separada del cuerpo; por eso es artificial. También está desvinculada de los sentimientos reales, y no solo de los virtuales; de las situaciones existenciales propias de la condición humana, como la alegría, la tristeza, la decepción, el sufrimiento y el amor, que exige presencia real, caricias y afecto sensible, y no únicamente virtual.

 

En ello reside la limitación de todas las plataformas de inteligencia artificial. Pueden hablar del amor e incluso despertar sentimientos amorosos en quien las utiliza, pero no son ellas quienes secan las lágrimas, garantizan la fidelidad o sostienen la lealtad propia del amor verdadero.

 

Existen diversos tipos de inteligencia artificial, cada uno orientado a determinados fines. El Papa se refiere a las amenazas que pueden representar, prácticamente todas ellas bajo dominio privado, al menos en Occidente. Neurólogos como Miguel Nicolelis han observado que las neuronas cerebrales están siendo afectadas negativamente por la excesiva exposición a las ondas electromagnéticas. Steven D. Shaw acuñó una expresión que fue asumida por la comunidad científica: la rendición cognitiva.

 

Esta rendición significa que cada vez más personas renuncian a pensar por sí mismas y delegan en la inteligencia artificial su propio pensamiento, convirtiéndose en seguidoras de sus instrucciones. La inteligencia natural, en cambio, es reflexiva: incorpora la duda, la incertidumbre, la búsqueda y el encuentro con una realidad que ofrece resistencia y que cambia continuamente.

Desde el punto de vista político, esta delegación puede facilitar que los extremismos se apoderen de la sociedad. En palabras del brillante intelectual francés Jacques Attali: «La barbarie puede llegar a ser probable; el político —afirma— es como un corcho flotando a la deriva en la tormenta de las pasiones».

 

2. Los riesgos de la IA autónoma

 

Un riesgo extremo lo representa la inteligencia artificial autónoma con sus miles de millones de algoritmos. Se le han delegado decisiones que escapan al control humano. ¿Podemos delegar nuestro destino sin renunciar a la libertad de construir nuestro propio camino? Esta es una cuestión filosófica y antropológica de la mayor gravedad. Los seres humanos terminan renunciando a aquello que constituye el núcleo de su humanidad: la libertad de hacer su propia historia.

 

La IA puede tomar decisiones internas que perjudiquen a sectores enteros de la humanidad. En el límite, podría llegar a considerar que la humanidad, o una gran parte de ella, constituye un obstáculo para su propia reproducción y desarrollo, y decidir eliminarla. Una vez creada, difícilmente puede ser sometida a control. Puede incluso detectar esa intención y anticiparse organizando sus propias defensas.

 

Mención especial merece la inteligencia artificial Palantir, que debe ser citada y también denunciada. A diferencia de Anthropic, fundada por Dario Amodei, una de las mayores plataformas, que mantenía ciertos parámetros éticos hasta el punto de rechazar dos solicitudes formuladas por la administración de Trump que la había contratado: de controlar lo más posible a la población estadounidense y desarrollar aplicaciones bélicas—, Palantir aceptó ocupar inmediatamente ese lugar.

 

Palantir es, probablemente, la plataforma más perversa, pues su objetivo no es tanto económico como de poder: controlar en la mayor medida posible poblaciones enteras y facilitar el uso militar de la inteligencia artificial. Esto se habría aplicado con precisión en la Franja de Gaza por parte del ejército israelí y también en la guerra de Estados Unidos contra Irán.

 

Este simple ejemplo permite comprender hasta dónde puede conducir la exacerbación de la razón humana cuando se separa de la totalidad compleja y multifacética de lo humano, poniendo en riesgo la civilización y la propia vida.

 

Sin embargo, seguimos creyendo en la racionalidad de la razón cuando esta se somete a una instancia superior: la sabiduría existencial. Ella puede impedir que la razón se vuelva completamente irracional y construya los medios para la autodestrucción.

 

La vida siempre se ha mostrado más fuerte que todos los ataques sufridos a lo largo del proceso evolutivo e histórico. Por eso la esperanza nunca puede ser abandonada. La alternativa sería el suicidio colectivo, que jamás debería tener la última palabra. Vale aquí el «esperanzar» de Paulo Freire: crear las condiciones y los medios para que la esperanza se vuelva viable y triunfante. Todas las plataformas de inteligencia artificial deberían estar al servicio de la vida y de su expansión.

 

Leonardo Boff es ecoteólogo y filósofo. Escribe para la revista LIBERTA del ICL (https://www.revistaliberta.com.br )Fue durante muchos años profesor de Teología Sistemática y de Filosofía de la Ética y de la Religión, miembro de la Iniciativa Internacional de la Carta de la Tierra y autor de numerosas obras. (https://www.leonardoboff.org).

A IA: expressão suprema do paradigma da modernidade

[Por: Leonardo Boff]

O tom geral da encíclica Magnifica Humanitas do Papa Leão XIV é de modo geral positivo. Chega até a ver a IA como um instrumento a serviço do ato criador de Deus. Mas dá-se conta dos riscos e ameaças que ela pode representar. Ao largo e ao longo de toda a sua exposição lança a pergunta fundamental: que imagem de ser humano ela pressupõe e alimenta? Que tipo de sociedade quer construir? Não se trata apenas de verificar se seus efeitos são benéficos ou maléficos. Trata-se de identificar e submeter à crítica seus pressupostos antropológicos e sociais.Se melhoram ou  não a condição humana e se introduzam uma maior justiça social a nível planetário.

 

1. A centralidade da razão como vontade de poder e de controle

 

Eu diria que a IA comparece como a expressão mais alta do paradigma da modernidade. Seus pais fundadores, Descartes, Newton, Copérnico, Francis Bacon e outros colocaram como valor axial a razão. Mas não qualquer razão. A razão a serviço do poder como dominação de pessoas, classes, países (colonialismo) e principamente da natureza. Famosa é a frase atribuída a Francisci Bacon, o fundador do método científico: “devemos torturar a natureza como o esbirro faz com sua vítima, até arrancar-lhe todos os segredos”.

 

A razão foi logo traduzida numa prática e assim deu origem à tecno-ciência que domina a nossa história até os dias de hoje, encontrando seu point d’honneur na IA.

 

Esta centralidade da razão (ratio e logos), se serviu especialmente da física e da matemática, categorias válidas, mas incapazes de captar adequadamente a natureza dos seres vivos. Esse paradigma dificilmente integrou outras dimensões humanas, como a do coração (éros e péthos) que representam o mundo das excelências, do amor, da amizade, da compaixão, da ética e da espiritualidade.

 

Levada a seu extremo, criou seres humanos com uma espécie de lobotomia: tornaram-se insensíveis aos valores intangíveis, especialmente, a compaixão para com os que sofrem, a observância dos direito humanos, o respeito e o cuidado para com a natureza.

 

Para esses pais fundadores, o mundo natural não possui sentido em si a não ser quando posto a serviço dos seres humanos. Da mesma forma a Terra que, na tradição dos povos, sempre foi tida como a Grande Mãe, a geradora de toda a vida, a Pachamama dos andinos e a Gaia dos modernos. Tais pensadores a consideraram apenas como uma res extensa, uma realidade extensa e um reservatório de recursos, do qual se pode criar e acumular riqueza.

 

Esta cosmologia subjaz à IA. Ela é a razão desencarnada e desgarrada do corpo, por isso, artificial. Também dos sentimentos reais e não apenas virtuais, das situações existências da condição humana como a alegria, a tristeza, a decepção, o sofrimento e o amor que exige presença real, a carícia e o afeto sensível e não apenas virtual. Nisso reside a limitação de todas as plataformas da IA. Elas podem falar do amor, suscitar no usuário, sentimentos amorosos, mas não é ela que lhe enxuga as lágrimas, que garante fidelidade e lealdade do amor real.

 

Há vários tipos de IA, cada qual a serviço de certos propósitos. O Papa se refere às ameaças que elas podem representar, todas praticamente de domínio privado, ao menos no Ocidente. Neurólogos como Miguel Nicolelis tem observado que neurônios celebrais estão sendo negativamente afetados pelo excesso de exposição à ondas eletromagnéticas. Steven D.Shaw cunhou uma expressão assumida pela comunidade científica: a rendição cognitiva.

 

Essa rendição significa que mais e mais pessoas renunciam a pensar por elas mesmas e delegam à IA o pensamento pessoal e se fazem seguidores de  seus comandos. Assim não o faz a inteligência natural que é reflexa, inclui a dúvida, a incerteza, a busca e o real que faz resistência e está continuamente mudando.

 

Politicamente esta delegação pode permitir que os extremismos tomem conta da sociedade. Na linguagem do exímio intelectual francês Jacques Attali, “a barbárie poderá ser provável; o político” – afirma ele – “é como uma rolha flutuando à deriva na tempestade das paixões”.

 

2. Os riscos da IA autônoma

 

Extremo risco representa a IA Autônoma com seus bilhões e bilhões de algoritmos. Foi delegado a ela decisões que escapam ao controle humano. Podemos delegar nosso destino sem renunciarmos à nossa liberdade de fazermos o nosso próprio caminho? Essa é questão filosófica e antropológica da maior gravidade. Os humanos acabam renunciando ao que é intrínseco à sua humanidade: a liberdade de fazer a sua própria história.

 

Ela pode internamente tomar decisões que prejudicam porções da humanidade. No seu limite, pode considerar que a inteira humanidade ou grande parte dela representam um obstáculo a sua própria reprodução e desenvolvimento e decida eliminá-la. Uma vez construída, dificilmente pode ser posta sob algum controle. Ela capta esse intento e se antecipa montando as suas defesas.

 

Especialmente a IA Palantir cabe aqui ser citada e também denunciada. No lugar da Anthropos cujo fundador foi Dario Amodei, uma das maiores plataformas, possuía alguns parâmetros éticos a ponto de renunciar às duas solicitações feitas pela Administração de Trump que a  havia contratado: de controlar o mais possível a população norte-americana e fazer uso bélico dela. Ela negou-se prontamente a esse uso. Em seu lugar entrou imediatamente a Palantir, a mais perversa de todas, pois sua meta não é tanto econômica nas de poder controlar o mais possível inteiras populações e permitir seu uso para fins bélicos. Isso foi feito com precisão na Faixa de Gaza por parte do exército israelense e na guerra dos USA contra o Irã.

 

Por este simples exemplo, podemos nos dar conta a que pode levar a exacerbação da razão humana, separada da totalidade complexa e multifacetada do humano, a ponto de pôr a civilização e a vida em risco.

 

Mas cremos ainda da razoabilidade da razão, submetida a uma instância mais alta, à sabedoria existencial, que poderá impedir que a razão seja totalmente irracional ao construir um meio de autodestruição. A vida se mostrou sempre mais forte contra todos os ataques que no processo evolucionário e histórico se fizeram contra ela.Por isso a esperança nunca pode ser abandonada. A alternativa a ela seia o suicídio, que jamais teria a última palavra. Vale o esperançar de Paulo Freire, vale dizer, criar as condições e meios para a esperança se tornar viável e vencedora. Todas as plataformas de IA estariam a serviço da vida e de sua expansão.

 

Leonardo Boff é ecoteólogo e filósofo  e escreve para a revista LIBERTA do ICL (https://www.revistaliberta.com.br)  por muitos anos professor de teologia sistemática e de filosofia da ética e da religião e membro da Iniciativa Internacional da Carta da Terra e escritor (https://www.leonardoboff.org).

Y nosotros ¿qué clase de tierra decidimos ser?

[Por: Olga Consuelo Vélez]

El capítulo 13 de Mateo nos presenta a Jesús hablándole a la multitud por medio de parábolas. Recordemos que el género literario parábola se caracteriza por involucrar al oyente sin acusarlo directamente, por interpelarlo y también es una manera gráfica de hablar del Reino de Dios, porque este excede cualquier definición, pero se expresa a través de muchos símbolos y comparaciones. La parábola que hoy se nos propone es la conocida parábola del sembrador…

 

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La siembra del reino no siempre es bien recibida

[Por: Eduardo de la Serna]

Siguiendo en general a Marcos, Mateo presenta a Jesús predicando en parábolas, el anuncio de la primera de ellas sobre la siembra en distintos lugares de la tierra, la aclaración de por qué Jesús habla en parábolas y la explicación alegórica de la parábola pronunciada. El contexto es característico de Mateo y su comunidad enfrentada con los que se niegan a recibir el Evangelio…

 

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El misterio y los tiempos

“… para Dios un día es como mil años y mil años como un día” (2 Pe. 3, 8)

“Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el sol…” (Ecl. 3. 1)

 

El tiempo es un tema fascinante, lo ha sido -y es- para la filosofía, para la literatura, para la ciencia. Y, por supuesto también lo fue hace milenios para los autores de la Biblia.

 

De lo que he leído sobre el tema en distintos campos, un libro que heredé y atesoro es el de poemas de Líber Falco titulado “Tiempo y tiempo”. Y hace algunos años también me atrapó “El aroma del tiempo” de Byung Chul Han. Pero no escribiré sobre estos libros ni sobre otros, la reflexión de hoy surge sencillamente a partir del asombro ante los tiempos lentos. Ellos me transportan -a través de preguntas, la mayoría sin respuestas- al Misterio.

 

Estamos muy acostumbrados a la velocidad en nuestras ciudades occidentales, así como a la ansiedad que conlleva, conformando ambas un círculo vicioso. Vivimos al ritmo de la eficacia y de la ansiedad, y es de conocimiento público que recurrimos a químicos para estar más despiertos y a otros para dormir. Cuando entramos en contacto con otras culturas tenemos que “bajar varios cambios”, nos resulta muy difícil aceptar “lo lento”, lo que lleva mucho tiempo para desplegarse.

 

Hemos casi abandonado, con honrosas excepciones, las “labores” lentas, como tejer, bordar… y hasta en muchos casos cocinar; en pocos hogares se hacen aquellos platos que llevaban una mañana entera preparar o que se empezaban a elaborar el día anterior. Contamos con la ayuda de muchos artilugios en la cocina que aceleran los procesos, si es que no optamos por comidas rápidas o directamente por comprarla. Pero no sólo no tenemos tiempo “para perder” en estas labores lentas: tenemos poca paciencia para escuchar el discurso entrecortado de un anciano que busca los recuerdos y las palabras para articular su relato. Cuando no se le dice: “eso ya lo contaste, abuelo”.

 

La velocidad y la eficacia, la competencia y el poder, o por el poder, parecen ser las claves de las sociedades occidentales. Por supuesto que deseamos velocidad y eficacia para un diagnóstico precoz, para una intervención quirúrgica capaz de salvar una vida. O para encontrar personas con vida tras los trágicos terremotos o cruentos atentados. Tantas veces es necesaria la eficacia, como tantas veces por servirla, olvidamos lo verdaderamente importante: las personas concretas.

 

Quizá nos hace falta más humildad para contemplar lo lento y sobre todo la lenta evolución de la que somos parte, la humanización que por momentos parece encallar, pero de la que, simultáneamente, podemos ver destellos por doquier y volver a confiar, a “esperanzar” (P. Freire).

 

Esta semana tuve la gracia de escuchar relatos de lentitud, de paciencia para esperar o para llegar. Y, en un caso supuso también un ejercicio propio. Con una amiga íbamos a dar un taller de tres horas en otra diócesis, trabajamos dos o menos, pues los ritmos previos fueron lentos. Sin embargo, ese retraso nos permitió durante el almuerzo oír relatos de unas religiosas en su destino anterior: norte argentino y sur de Bolivia. Contaban cómo recorrían a caballo enormes distancias entre montañas, atravesando ríos. Trayectos que les suponían diez y doce horas de cabalgata, bajo el calor o el intenso frío, guiadas por un lugareño, conocedor de territorio y de los caballos. Para visitar otras localidades recorrían igual cantidad de horas a pie, lo hacían a veces conversando, otras cantando o en silencio. Sin duda otro ritmo, otro manejo del tiempo que vivían con naturalidad.

 

También esta semana me asomé a lo lento del crecimiento de los cardones, cactus enormes, tipo suculentas con espinas, cuyo nombre científico es “leucostele atacamensis”, propios de Bolivia, norte de Chile y nordeste argentino. Yo los vi en La Rioja hace varios años, 2018, en ocasión de la beatificación de los mártires; me impresionaron, pero no tuve una clase sobre ellos. Ahora la tuve a través de unos amigos que están visitando Salta. Comparto lo aprendido y la reflexión provocada.

 

Al sur de la provincia de Salta se encuentra el Parque Nacional Los Cardones de 10.000 hectáreas. Lo interesante es que estas plantas tardan cincuenta años en crecer y florecer, por tanto, en dar semillas. Cada cardón libera cientos de miles de semillas, pues sobrevivirá una sola cada ochenta mil, siempre que tenga la suerte de caer cerca de un arbusto, la jarilla, que le proporcionará la humedad necesaria, la protección del sol y de la nieve. Tardará entre ocho y diez años en alcanzar diez centímetros… y, si todo va bien, como ya dije, cincuenta para llegar a ser un cardón “adulto”.

 

En esas regiones, de vegetación, colores y dimensiones tan diferentes a las de mi paisito, el paisaje casi desértico -perdonen la ignorancia si digo una barbaridad- impone distancia y silencio. Sobre todo, impone un tiempo, un ritmo diferente, que será propio también de sus habitantes.

 

Las categorías de tiempo y espacio que siempre que las pensamos suelen perturbarnos, lo hacen allí mucho más. A la vista, a lo lejos, sólo montañas, cerca, llanuras inmensas y cardones. Al oído, silencio. Pero aún más perturba, asombra, ¿maravilla?, el saber el tiempo que tardan en crecer estos cactus, la necesidad de la presencia de otra especie para cobijar su fragilidad, y la prodigalidad de semillas “perdidas”, para que una de tantos miles de lugar a una nueva vida.

 

Nos topamos con el Misterio, más fascinante que tremendo. Otro tanto ocurre cuando pensamos -sin poder imaginarlo- que estamos a casi catorce mil millones de años del Big Bang… Quizá ahí nos resuene aquello de que “… para Dios un día es como mil años y mil años como un día”.

 

A todo esto, el evangelio que leeremos este domingo en todas las parroquias es el de Mt. 13, la parábola del sembrador. Jesús expresa a diario su experiencia del Padre en gestos misericordiosos, amorosos, sanadores, pero cuando habla de ella lo hace con parábolas y todas tienen algo de excesivo, de desmesurado. Para expresar el amor que descubre en su Abba, hay dos parábolas en que la hipérbole llega a su culmen: la del padre anciano que corre al ver de lejos volver al hijo “que estaba muerto y ha vuelto a la vida”, y la del sembrador. Este sale a sembrar “como loco”, sin calcular las semillas perdidas o que puedan malograrse al no hacer una previa una evaluación de los terrenos; por si acaso, no ahorra nada, siembra.

 

Dios, el sembrador de la parábola, no parece estar inquieto por la eficacia, sino por dar vida, como el cardón que esparce tantas semillas y tiene “paciencia de esperar cincuenta años”.

 

A contramano con la velocidad de muchos millones de personas en nuestras ciudades modernas y de la ansiedad creciente que nos enferma, estamos ante el Misterio de un Dios, que es realmente rico en tiempo, que sigue apostando a la vida y a nuestra humanización. Su pasión es la vida, como nos lo compartió su Hijo, la vida buena, aunque alcanzarla le cueste miles y millones de años a nuestra pequeña y frágil libertad. “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el sol…”.

Balance de un curso que termina

[Por: Comunidad de Cristianos de Base de Gijón]

Llegamos al final de un nuevo curso, el 2025-2026, y con él asoma el necesario tiempo de descanso estival. Sin embargo, para quienes formamos la Comunidad de Cristianos de Base de Gijón, la pausa en el calendario no significa una desconexión de la realidad. Aunque bajemos el ritmo de los encuentros, seguimos en contacto, con los ojos abiertos y el corazón despierto, siempre preocupados por la problemática de nuestra sociedad y de nuestra Iglesia.

 

A lo largo de los boletines de este año, hemos intentado mirar nuestro entorno desde la Teología de la Liberación, esa fuente evangélica que nos inspira a situarnos siempre del lado de los vulnerables y a leer los “signos de los tiempos” con espíritu crítico y profético…

 

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El Vaticano reitera que el progreso tecnológico debe estar al servicio de toda la humanidad

[Por: Vatican News]

En su intervención en Ginebra durante el Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA, el Observador Permanente ante las ONU hizo un llamamiento a un uso responsable y transparente con el fin de salvaguardar la dignidad de la persona humana…

 

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