Inicio Blog Página 317

33ª Romaria do Trabalhador

[Por: Varios]

La 33a peregrinación de los trabajadores que se llevará a cabo en Cambukira – MG. Comenzará a las 8:00 a.m. y terminará a la 1:00 p.m. con distribución de alimentos. El tema de la peregrinación será: Ecología y Esperanza; y su lema será: “Cuidar la Casa Común, combatir la destrucción y proclamar la esperanza. La inspiración bíblica será: “La tierra y todo lo que hay en ella pertenece al Señor” Dt 10:14…

 

Descargue el artículo.

 

 

 

Oremos por el Papa

[Por: Andrés Torres Queiruga]

Confieso que me siento muy incómodo cada vez que leo en los periódicos o escucho en la televisión una petición de rezar por el Papa . O por la unidad de las iglesias, por el fin del hambre en África, por el fin de las masacres en Palestina , por la paz en Ucrania … Evidentemente lo que me sorprende no es que se pidan oraciones. Los problemas nos conciernen a todos, como personas que no queremos renunciar a nuestra humanidad. Por supuesto, también a todos aquellos, hombres o mujeres, que nos sentimos y queremos vivir como cristianos . Y ciertamente no podemos evitar pensar en Dios a la luz de todo esto. Creemos en Él y en su presencia como centro de nuestra vida y criterio último de nuestra conducta…

 

Descargue el artículo.

 

 

Invitación: Curso-taller “espacio psicosocial”

[Por: Espacio Ñandutí]

Este curso taller está dirigido a integrantes de equipos y grupos de trabajo que quieran tener herramientas para mejorar y/o cambiar sus vínculos laborales. Inicia el 15 de mayo.

 

Descargue la invitación.

Cuaresma ¿tiempo penitencial?

[Por: Rosa Ramos]

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto,

y hablaré a su corazón.” (Oseas 2, 14)

 

Avanzamos en la cuaresma y quizá a los que tenemos más años nos cuesta más este tiempo que nos trae “malos recuerdos”, recuerdos de penitencias, de via crucis, de cantos de salmos de lamentación por las culpas y pedidos de “piedad”, de templos oscuros e imágenes cubiertas de morado.

 

Con el correr de los años esos cuarenta días para “explotar” luego en la alegría pascual, me empezaron a resultar una especie de mala comedia que también eran frecuentes, de esas que muestran un cúmulo de dramas y en el último capítulo se resuelve todo mágicamente. Por eso suelo decir que el tiempo litúrgico que me gusta a mí es el ordinario y si se trata de Ejercicios Espirituales ignacianos, mi preferida es la segunda semana, la de conocer más a Jesús, claro que también siempre disfruto de rezar el Principio y Fundamento.

 

Sin embargo, este año en mis Ejercicios, animados por una mujer, una religiosa chilena bastante joven, llamada Ángela, pude rezar con fruto, con corazón abierto la conciencia del pecado y el sentido profundo de la penitencia, aunque me sigan resultando desagradables esos términos: pecado y penitencia.

 

Quiero compartirles en esta Cuaresma algunos fragmentos de un texto que ella nos proporcionó de otro chileno, poeta y sacerdote de los Sagrados Corazones, Esteban Gumucio (1914-2001). El texto se titula “Penitenciario” y se puede encontrar fácilmente en internet.

 

Plantea en un imaginario encuentro con Dios la conciencia de diez “pecados” y diez penitencias muy originales, enumero los primeros: ciego, acechante; cantor de mentiras, inauténtico; sin tiempo para otros; evitando mancharse las manos; airado, demandante; exacto, perfecto; dominante, avasallador; con sonrisa de artista; miedoso; poseedor de la razón. Y elijo para hoy tres con sus respectivas penitencias:

 

“Grandioso y poderoso cantor de mentiras, ya ni siquiera sabes quién eres… ¡Corazón de Coca-Cola!… Arrepiéntete. Te doy la penitencia de reencontrar tu dignidad: Irás por las calles más humildes de la ciudad, en silencio, lejos de todas tus noches festivales. Cuando te sientas insoportablemente solo, repetirás siete veces en tu corazón esta palabra verdadera: ‘Pobre soy, mi Dios… hijo tuyo soy… ¡Te piedad de mí!’ Y colgarás tu guitarra por siete días y una noche, hasta que cante tu silencio. Dios acompañará tu canción verdadera.”

 

A veces nos perdemos en medio de tantos roles, fachadas, perdiendo así la identidad y esa dignidad propia de hijos de Dios, que no tenemos que buscar en falsas o impostadas poses. La “penitencia” que nos devolverá a quienes verdaderamente somos será permanecer pacientemente en la quietud y la impotencia ante un enfermo querido. También aprender a movernos entre los pobres, no como curiosos turistas de esos que pagan para visitar las favelas, sino con corazón silenciado y humilde ante el dolor, como hermanos, como humanos sensibles.

 

“Tú no tienes nunca ni un poco de tiempo. Lo devoras atropelladamente fuera de ti. Eres inalcanzable para los tuyos. Nunca contemplas por las ventanas abiertas: ni la flor, ni el monte, ni el mar. Ni siquiera miras cómo ha crecido tu hijo mayor y cómo está de hermosa, casi una mujer, tu hija adolescente. Rompe tu cronómetro y ven a recibir humildemente tu penitencia: Vendrás a la orilla del arroyo a recoger una a una, lentamente, las piedras que redondeó el tiempo con tanta paciencia; y las volverás a colocar a cada una en su nido de agua, como algo delicado e importante… Cuando venga a pasar por allí un peregrino y te pregunte respetuosamente ‘qué estás haciendo, hermano’, tú le responderás: ‘estoy reparando el tiempo perdido, mi Señor’… Y volverás temprano a casa. Descolgarás el teléfono y dejarás sin encender el televisor. Mirarás uno a uno a tu esposa y a tus hijos, con la misma atención y delicadeza que empleaste con las piedras del arroyo. Entonces, descubrirás el color de los ojos de quienes te aman, y un resplandor de ternura escondida que tenían reservada para ti antes que existiera el tiempo. El Señor de los años, los meses y las horas, quiere darte su paz, que no tiene medida”.

 

Educar la paciencia, romper el cronómetro, abandonar el reloj de la productividad y la exigencia de rendimiento; la penitencia aquí es agacharnos, mirar y cuidar lo pequeño, realizar una tarea humilde y sin rédito alguno como esa de recoger piedritas. Reparar el tiempo perdido, ese que creíamos ganado “viviendo a mil”, para recibir la paz al apreciar los rostros amados, descubriéndolos nuevos, acogedores, perdonadores. Nos esperaban, nos estaban esperando con tiempo para ellos.

 

“¿Estás airado?… Estás siempre exigiendo que los demás fabriquen tu felicidad. Siempre agitado, andas reclamando por lo temprano o lo tarde; por lo caliente o lo frío; por lo rápido o lo lento… Eres punzón, espuela, látigo. El reposo de tu alma no lo has de encontrar por ese camino… Ven, acércate. La Humildad de corazón es el reposo que necesitas. Mírate a ti mismo con mayor bondad. Acéptate y aceptarás a los demás. Por tu penitencia: te mirarás al espejo todos los días, por la mañana y por la tarde, y te reirás de ti mismo, con humor temperado, hasta que desaparezca esa arruga vertical que hay en tu frente que te da aires de Jefe de préstamos de algún Banco internacional. ¿Sabes?… Eres más honesto y mejor persona que lo que tú crees; y el Señor lo sabe.”

 

Vivimos iracundos, airados, y salimos a la calle y nos encontramos con gente también crispada, dispuesta a gritar, a pelear… Acá la penitencia que Dios nos invita a realizar es más rara aún, se trata de mirarnos con los ojos de Dios, mirarnos con bondad y misericordia, redescubrir su amor incondicional. Eso nos purificará y hará realmente buenos.

 

Es la enseñanza que Dios nos hace a través del profeta Oseas y su experiencia: Dios no nos repudia ni condena, nos atrae una y otra vez hablándonos al corazón, pues Él lo conoce mejor que nadie, sabe que allí está su huella.

 

Ojalá estas pistas de Esteban Gumucio nos ayuden a vivir la Cuaresma con gozo y no como una trampa por la que hay que pasar o una farsa que nos sacudiremos apenas pase.

 

Imagen: https://plus.unsplash.com/premium_photo-1731287747302-e96ba8fd83b8?fm=jpg&q=60&w=3000&ixlib=rb-4.0.3&ixid=M3wxMjA3fDB8MHxzZWFyY2h8MTd8fHBsYXlhJTIwZGUlMjBsYXMlMjBwaWVkcmFzfGVufDB8fDB8fHww

El descubrimiento de la Tierra

[Por: Leonardo Boff]

El ser humano es un ser curioso e insaciable. Está siempre inventando cosas y descubriendo nuevos seres. Desde que salió de África, hace algunos millones de años, fue descubriendo nuevas tierras, plantas, animales, ríos y lagos. Estaba especialmente interesado en metales, como los europeos del siglo XVI con hambre de oro y plata, igual que hoy día busca tierras ricas en litio y otros materiales para la alta tecnología. Descubrieron cómo se compone la materia, identificaron los elementos básicos de la vida, los genes, buscan descubrir la galaxia más distante para comprender cómo comenzó nuestro universo. No hay cosa que no quieran descubrir y darle un nombre. Y aún así no todos se descubrieron a sí mismos.

 

Una cosa, sin embargo, tardaron en descubrir: la propia Tierra. Sólo el 15 de septiembre de 1519 Fernando de Magallanes descubrió que la Tierra era redonda, cosa que los terraplanistas niegan. Pero la Tierra misma como planeta todavía no había sido descubierta. Fue necesario que los astronautas saliesen de la Tierra y desde afuera, desde sus naves espaciales o desde la Luna descubriesen, maravillados, la Tierra.

 

Tal vez el sentido secreto de los viajes al espacio exterior haya sido ese significado profundo expresado con fina intuición por el astronauta J. P. Allen: “Se discutió mucho los pros y los contras con referencia a los viajes a la Luna; no oí a nadie argumentar que deberíamos ir a la Luna para poder ver la Tierra desde allí. Después de todo, esta fue seguramente la verdadera razón de haber ido a la Luna”.

 

Traigo aquí los testimonios de otros astronautas, contenidos en un riquísimo libro de Frank White, The Overview Effect: space exploration and human evolution, Boston 1987.

 

Sigmund Jähn, otro astronauta, al regresar a la Tierra expresó así la modificación de su conciencia: “Ya se han superado las fronteras políticas y también las fronteras de las naciones. Somos un único pueblo y cada uno es responsable del mantenimiento del frágil equilibrio de la Tierra. Somos sus guardianes y debemos cuidar del futuro común”.

 

Impresionante y lleno de reverencia es el testimonio del astronauta Gene Cernan: “Yo fui el último hombre en pisar la Luna en  diciembre de l972. Desde la superficie lunar miraba con temor reverencial hacia la Tierra en un transfondo de azul muy oscuro. Lo que yo veía era demasiado hermoso para ser comprendido, demasiado lógico, lleno de propósito para ser fruto de un mero accidente cósmico. Me sentía, interiormente, obligado a alabar a Dios. Dios debe existir por haber creado aquello que yo tenía el privilegio de contemplar”.

 

Esa percepción de haber contemplado la Tierra desde fuera de la Tierra, “un pálido punto azul”, “que se esconde detrás de nuestro pulgar” circulando alrededor de un sol de suburbio, de quinta grandeza, en la inmensidad oscura del universo, suscitó en los astronautas un sentimiento de sacralidad y de responsabilidad: la Tierra es pequeña y frágil, agraciada con una naturaleza exuberante y con una inmensidad de formas de vida, superpoblada por seres inteligentes, los humanos, que infelizmente viven litigando entre sí y no consiguen ponerse de acuerdo como lo hacen los tres billones de células de su cuerpo. Viven disputando espacios y pedazos de la Tierra, sabiendo que ella es de todos y que desde allá arriba no se notan los límites de las naciones, trazados arbitrariamente por los seres humanos. Tierra y humanidad forman una única entidad, con el mismo destino. Somos Tierra que siente, piensa y ama.

 

Hoy estamos descubriendo que nosotros somos los principales responsables de la devastación que está ocurriendo en los principales biomas. Hasta hemos inventado un nombre para esa agresividad, la era del antropoceno que lentamente está cambiando a la era del necroceno (matanza de especies) y, finalmente, del piroceno (los grandes incendios forestales). Nos cuesta aceptar nuestra responsabilidad colectiva, especialmente a algunos CEOs de grandes empresas e incluso al demencial presidente de la mayor potencia devastadora de la Tierra, el angel de la muerte, que se declara un negacionista asumido.

 

Depués de haber hecho el descubrimiento de la Tierra, tenemos que descubrir nuestra responsabilidad y el imperativo ético que nos fue impuesto, expresado claramente e la Escrituras: el de ser “los cuidadores y guardas del Jardín del Edén” (Gn 2,15). Pero como reconoció el gran biólogo E.Wilson nos hemos vuelto el “Satán de la Tierra” y transformamos el Jardín del Edén “en un matadero”.

 

¿Hasta dónde puede llegar nuestra locura? Hasta la autodestrucción, ya que hemos creado todos los medios para eso? ¿O nos salvará el principio esperanza que suscita en nosotros nuevas utopías y cambios de dirección? Estas han ocurrido en la historia. Quien sabe, tal vez descubramos nuestro lugar en el conjunto de los seres, como regeneradores y salvadores de la Casa Común, que nos garantizarían aún otro tipo de futuro, distinto de este, sombrío y ultra-calentado.

 

Creemos en San Pablo: “la esperanza nunca nos defraudará (Romanos 5,5)”. Lo que nos queda es el esperanzar de Paulo Freire, usar todos los medios para volver lo posible imposible, y lo probable, improbable. Entonces tendríamos todavía futuro. Y lo habrá.

 

*Leonardo Boff ha escrito La Tierra en la palma de la mano, Vozes 2016; Cuidar de la Casa Común, Vozes 2024.

 

Traducción de MªJosé Gavito Milano.

Desafío Virtual 068: Capítulo General de salesianos aprueba que laicos sean superiores de comunidad

[Compilación: Prof. Oscar Lobo i Oconitrillo]

La posición tomada en el CG29, por lo tanto, no es solo una elección organizativa, sino un signo de los tiempos, un paso hacia una Iglesia y una Congregación cada vez más capaces de valorar la vocación de cada miembro, según el carisma de Don Bosco, según afirman…

 

Descargue el boletín.

 

La Tierra viva engendra a todos los seres vivos y a nosotros

[Por: Leonardo Boff]

Necesitamos conocer más y mejor nuestra Casa Común, la Tierra. La vida no está solo sobre la Tierra ocupando partes de la Tierra (biosfera). La Tierra misma, como un todo, emerge como un superorganismo vivo. La Tierra está viva. Por ejemplo, en un sólo gramo de tierra, o sea, en menos de un puñado, viven cerca de 10 mil millones de microorganismos: bacterias, hongos y virus (Wilson, Criação, p. 26). Son invisibles pero están siempre activos, trabajando para que la Tierra permanezca viva y fértil. La Tierra así llena de vida es la madre que genera a todos los seres vivos.

 

Tal constatación nos obliga a una reflexión más detenida sobre el tema de la vida. Tanto para Einstein como para Bohr “la vida sobrepasa la capacidad de comprensión del análisis científico” (N.Bohr, Atomic Physics and human knowledge,1956 cp. Light and Life, p.6). Sin embargo la aplicación de la física cuántica, de la teoría de la complejidad (Morin), del caos (Gleick, Prigogine) y de la biología genética y molecular (Maturana, Capra) mostraron que la vida representa la irrupción de todo el proceso evolutivo, desde las energías y partículas más originarias, pasando por el gas primordial, las supernovas, las galaxias, el polvo cósmico, la geosfera, la hidrosfera, la atmósfera y finalmente la biosfera. Como afirma el premio Nobel de biología de 1974, Christian de Duve: “el carbono, el hidrógeno, el nitrógeno, el oxígeno, el fósforo y el azufre forman la mayor parte de la materia viva” (Vital Dust 1995 cp. 1).

 

Fue obra especial de Ilya Prigogine, premio Nobel de química en 1977, mostrar que no basta la presencia de los elementos químicos. Ellos intercambian continuamente energía con el medio ambiente. Consumen mucha energía y por eso aumenta la entropía (desgaste de la energía utilizable). Él las llamó, con razón, estructuras disipativas (gastadoras de energía). Pero son igualmente estructuras disipativas en un segundo sentido, paradójico, por disipar la entropía. Los seres vivos producen entropía y al mismo tiempo escapan de la entropía. Ellos metabolizan el desorden y el caos del medio ambiente en órdenes y estructuras complejas que se autoorganizan, huyendo de la entropía producen negentropía, entropía negativa; positivamente, producen sintropía (Order out of Chaos 1984).

 

Lo que es desorden para uno sirve de orden para otro. Es a través de un equilibrio precario entre orden y desorden (caos: Dupuy, Ordres et Désordres, 1982) como se mantiene la vida (Ehrlich, O mecanismo da natureza, 1993, 239-290).

 

Esto vale también para nosotros los humanos. Entre nosotros se originan formas de relación y de vida en las cuales predomina la sintropía (economía de energía) sobre la entropía (desgaste de energía). El pensamiento, la comunicación por la palabra, la solidaridad, el amor son energías fortísimas con escaso nivel de entropía y alto nivel de sintropía. En esta perspectiva tenemos por delante no la muerte térmica, sino la transfiguración del proceso cosmogénico revelándose en órdenes supremamente ordenados, creativos y vitales. Ese futuro es un misterio para nosotros.

 

Bástenos la referencia a las investigaciones del médico y biólogo inglés James E. Lovelock y de la bióloga Lynn Margulis (Gaia, 1989; 1991; 2006; Sahtouris, 1989, Gaia; Lutzemberger, 1990, Gaia; Lynn Margulis, 1990, Microcosmos) que constataron que existe un equilibrio sutil entre todos los elementos químicos, físicos, entre el calor de la corteza terrestre, la atmósfera, las rocas, los océanos, todos bajo los efectos de la luz solar, de suerte que hacen la Tierra buena y óptima para los organismos vivos. La Tierra surge así como un inmenso superorganismo vivo que se autorregula, llamado por James E. Lovelock, Gaia, según la denominación clásica de la Tierra de nuestros antepasados culturales griegos.

 

Lovelock fue precedido por el geoquímico ruso Vladimir Vernadsky (1863-1945), que elaboró el concepto de biosfera (1926) y propuso una ecología global del planeta Tierra como un todo, considerando la vida como un actor ecológico planetario. Pero el nombre de Lovelock fue el que se impuso.

 

La Tierra a su vez mantuvo durante millones y millones de años la temperatura media entre l5º-35º, lo que representa la temperatura óptima para los organismos vivos. Solamente ahora ha comenzado una nueva era, la del calentamiento.

 

La cuatro interacciones básicas del universo continúan en una articulación sinfónica actuando sinérgicamente para el mantenimiento de la actual flecha cosmológica del tiempo rumbo a formas cada vez más relacionales y complejas de seres. Ellas, en verdad, constituyen la lógica interna del proceso evolutivo, por así decir, la estructura, mejor dicho, la mente ordenadora del propio cosmos.

 

Merece la pena citar la famosa afirmación del físico británico Freeman Dyson (*1923): “cuanto más examino el universo y los detalles de su arquitectura, más evidencias encuentro de que el universo sabía que un día, más adelante, iríamos a surgir” (Disturbing the Universe, 1979, p. 250).

 

Esta visión sustenta que el universo está constituido por un inmenso tejido de relaciones de tal forma que cada uno vive por el otro, para el otro y con el otro; que el ser humano es un nudo de relaciones vuelto hacia todas las direcciones; y que la propia Divinidad se revela como una Realidad panrelacional como el Papa Francisco enfatiza en su encíclica Laudato Si (n.239). Si todo es relación y no existe nada fuera de ella, entonces la ley más universal es la sinergia, la sintropía, la inter-retro-relación, la colaboración, la solidaridad cósmica y la comunión y fraternidad/sororidad universales. Es lo que nos falta en el mundo actual.

 

Esta visión de Gaia podrá recomponer nuestra convivencia con la Tierra y hacer que vivamos una ética de la responsabilidad necesaria, de la compasión y del cuidado, actitudes que salvarán la vida en la Casa Común, la Tierra.

 

*Leonardo Boff, filósofo y ecólogo ha escrito Opción Tierra, Record, RJ 2009; Habitar la Tierra, Vozes 2021.

 

Traducción de MªJosé Gavito Milano

Amigas de un Santo

[Por: Maestría en Teología Latinoamericana | UCA]

Nuestro retrato de Rutilio estaría incompleto sin la memoria de las mujeres que han jugado un papel clave en su vida y
trabajo pastoral. Este video presenta un resumen de los testimonios de nueve mujeres amigas, colaboradoras y seguidoras de Rutilio
.

 

Presentamos las historias de estas nueve mujeres en los siguientes videos testimoniales, que narran su colaboración con el padre Tilo, la persecución que ellas mismas enfrentaron y su compromiso en el presente. Esperamos que sus voces nos inspiren hoy.

 

Acceda al sitio web: https://uca.edu.sv/maestria-en-teologia-latinoamericana/RutilioVive/amigas-de-un-santo/

Francisco, de vuelta al Vaticano: “Con tanta paciencia y perseverancia seguís rezando por mí: ¡os doy las gracias!”

[Por: Jesús Bastante | Religión Digital]

… Y Francisco salió al balcón. El momento que millones de creyente estaban esperando desde hacía casi cuarenta días, la imagen más buscada por los objetivos de las cámaras de medio mundo, se produjo este mediodía. El Papa no rezó el Angelus, pero sí saludó y bendijo a los presentes, desde el balcón de la segunda planta del Gemelli. Con el rostro cansado, pero alegre. Sabedor de que, a lo largo del día, regresará, al fin, al Vaticano. En silla de ruedas, saludando a los fieles, con una buena cara y hablando con sus colaboradores…

 

Descargue el artículo.

Noticias Iglesia Internacional: 17 al 24 de marzo de 2025 (Suplemento)

[Coordina: Cecilia Tovar | Instituto Bartolomé de las Casas]

La memoria de los profetas nunca desaparece, pero no permanece igual a lo largo de los años. Hay momentos en que la palabra profética inunda de fuego y de valor a quien la escucha, le inspira y lo lanza a la acción transformadora o revolucionaria. Y se dan también otros tiempos en los que el profeta se asume como personaje de otro tiempo, meritorio y digno de alabanza, pero se le relega a un momento concreto del acontecer histórico…

 

Descargue el Boletín.