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Tenías que morir en Pascua

[Por: Francisco José Bosch]

Hermano Francisco,

 

Agitador de un mundo que agoniza,

Pacificador del lobo arisco,

¡Apúntame en la lista de tus locos,

Y enséñame a ser libre, un tal Francisco!

 

Elegiste un nombre que a mi me regalaron. Moriste en Pascua, fiel y revolucionario, como fue tu estilo, volviendo a la raíz de nuestro movimiento popular: un carpintero, un narrador, un sanador, que volvió al corazón de la Pascua de su pueblo, al movimiento más profundo del alma humana, el Paso.

 

Dios te regaló el tiempo propicio para cosechar, en verano, la primavera eclesial del siglo XX: sos en este cuarto de siglo, lo que Gandhi en el siglo XX, un símbolo de paz, de unidad, de justicia social, de danza entre el grito de la tierra y el grito de los pobres. Tus hermanos en la fe lo decimos, los militantes de la causa popular lo atestiguan: ahora somos más hermanxs y compañerxs que antes de tu Paso. Ya vendrá, naturalmente, el otoño, estamos listos, unidos y organizados.

 

Volviste a estremecer a nuestra vieja Iglesia y con ella, al estilo del Nazareno que le da sentido: jugaste con los niñxs, dialogaste siempre con los mas rotxs, leíste el mundo desde los pobres y las periferias, plantaste cara al mal y tendiste puente para construir el mejor bien posible, nos ayudaste a soñar, pusiste en el corazón del mundo el fermento que supimos cultivar en NuestrAmérica. Tu Paso nos transformó, fue un torrencial que nos llenó de vida.

 

Algo de eso encuentro cuando te miro a los ojos, cuando centro la mirada en vos, en tu voz. Pero creo que te hace mayor honor, mirar las cosas que despertaste, los movimientos donde al parecer no estuviste, pero sin vos hubieran sido imposibles. Podría contar muchos, y ‘no alcanzarían todas las paginas del ciber espacio’, pero basta con dos escenas para contar toda una vida:

 

La primera tiene como protagonistas a Jóvenes en un país del sur que ha resistido en su lengua al colonialismo durante mas de 200 años, se juntan, juegan, cuentan sus dolores y sus Pascuas. No sé si alguno te nombran pero estas presente en el ‘olor a evangelio’ que flota en cada historia. Es mas, estas también, misteriosamente en cada guiso: el dinero de la minga ha venido de Roma, sin llegar todavía ha necesitado de la solidaridad de la comunidad que se organiza y hace el encuentro dividiendo la cocina por comunidades en cada día. Cuando llega el dinero, fortalece el camino de los jóvenes, muchos de los que viven en una barriada de migrantes climáticos, que ya nueve veces han tenido que salir y entrar de su barrio, cuando sube el rio, viviendo en chozas para sobrevivir. En chozas, como en las que vivió Jesús, tu maestro, el reinventor de los Pasos. Reconociendo la lucha de los pobres, reconciliaste a los de abajo desde arriba, pusiste en el trono del eterno a los mas efímeros frente al viento.

 

La segunda es una escuela de comunidad en Latinoamérica, que descubrió en la cultura del encuentro, en la mezcla, una forma para entender la fe, el mundo y las utopías. En ella habitan, desde los cuadraditos de zoom y en las comunidades mas perdidas del continente, centenares de jóvenes que rezan en sus modos, luchan como pueden y construyen comunidad para que el Paso del Espíritu tenga donde soplar. Estos jóvenes arman fogatas en comunidades diversas de NuestrAmérica, para que su Soplo nos encuentre en-fiesta-dos. En un tiempo donde cada uno se salva como puede, soy testigo que tu modito inspira el encuentro. En plena pandemia, nos convocaste a no achicarnos, siendo frágil-fuerte, bancando ese oxímoron que embellece nuestra fe.

 

Y como te vas, siempre antes de tiempo, siempre justo a tiempo, y somos argentinos y pensaremos por qué no viniste, que hubiéramos llenado la 9 de julio de olor a choripán y pueblo, y que ese día hubiéramos consagrado la ronda del mate como ritual de la comunión, y que tu voz hubiera resonado, con evita y su micrófono en desarrollo social, y que todos los descamisados de hoy, los cabecitas negras, los pobres de toda pobreza, hubieran sentido la caricia de tu Paso, el amor de Su Pascua, que por momentos se parecían tanto.

 

Pero no, no viniste, te bastó quedarte para siempre en casa: te recuerdo abrazando a los familiares de Cromañón, de esa masacre en un boliche de rock, donde murieron calcinados doscientos chicos en los albores de este siglo, y vos, pequeño e inmenso, pedias a todos buenos aires que llore sus muertes, y en atrio de la iglesia, aquel 30 de diciembre de 2005, abrazabas a uno por uno. Entre ellos y vos quedaba la imagen e sus hijos, de sus padres, de sus esposos, de sus madres. La foto de los muertos, el pedido de justicia, tu vida marcada por esos abrazos. Estabas allí, lo recuerdo, estuve también en ese atrio de catedral en buenos Aires. Ellos pasan por vos, quizás por eso el peso de tu Paso.

 

Es que fuiste un hombre, con las contradicciones de la especie, con las tensiones que nos salvan desde los condenados de la tierra, en esta tradición hermosa que celebra las Pascuas. Tenemos la fe de un pueblo, fuiste parte de ese pueblo, y aquí te quedas, a vivir en las periferias del mundo, pero habiendo conmovido desde su centro, el eje de rotación de nuestra vieja Iglesia. Tu Paso es también la Pascua.

 

Jorge, como te gritaba un cartonero cuando fuimos con los Cayetanos en 2018 a la Araucanía para abrazarte, Francisco, como elegiste para no olvidar a los pobres entre los brillos del poder, GRACIAS. Al saber de tu muerte, que es Pascua, nunca tan literal, se me presentó una oración que rezábamos con los frailes misioneros de mi infancia, antes de salir a tierras inhóspitas en busca del Dios de los Otros, para volver maravillados y creer para siempre en el amor. Por eso días, rezábamos esta oración de Cortez en el Buenagente, que hoy te cantamos hasta el cielo, como un salmo entonado desde los charcos de nuestras barriadas:

 

Y así, como quien riega su silencio,

Te has ido sin hacer daño a la muerte,

Ciudadano del cielo y de la tierra,

Cachorro de paloma y de serpiente (como sabias de esto, Francesco)

 

Te vas a Dios, al padre de la vida

Que te hizo a ti, y al sol, y a las estrellas,

Y a Cristo, del que -como un tatuaje-

Grabadas en tu cuerpo están las huellas.

 

Y te vas, ocho siglos por delante

De que lleguen los hombres de mi tiempo:

¡ocho siglos de iglesia y de cristianos

Que tan poco han sabido de tu ejemplo!

 

Pero yo no quisiera resignarme

A hacer de t mensaje una rutina

Habiendo tanto enfermo entre los hombres,

Y tanta iglesia que amenaza ruina.

 

Yo quisiera, a pesar de mis temores

Seguir tus pasos franciscanamente

¡que hasta el diablo si se lo propone

Pueda llegar a ser un buenagente!

 

Vivir en sencillez, con esa magia

Que cambia en fiesta lo mas ordinario,

Y amar mucho, sabiendo que, en el fondo,

Solo el amor es revolucionario.

 

Te abrazo, allá donde abunda ese gesto infinito, reza por nosotros,

 

Francisco Bosch, tu hermano

Mar del Plata, otoño, 2025

Homilía del cardenal Ángel Rossi en la misa por el eterno descanso del papa Francisco

[Por: Ángel Rossi]

Me hace bien pensar esta imagen, como dice la lectura del Apocalipsis, de un Dios lleno de ternura que nos recibe, nos sienta a la mesa, nos sirve y nos seca las lágrimas del camino. Seguramente ese Dios ya lo ha recibido a Francisco…

 

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Imagen: https://adn.celam.org/cardenal-angel-rossi-la-experiencia-del-sinodo-es-como-un-faro-de-esperanza-todos-juntos-escuchando-y-dialogando/

Otra Pascua bajo genocidio en Palestina

[Por: Marta Landi]

En la madrugada del domingo 13 de abril, cuando el calendario cristiano marcaba el inicio de la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos –para la que también se habían estado preparando las dos comunidades cristianas que existen en la ciudad de Gaza: la parroquia católica de la Sagrada Familia y la iglesia ortodoxa de San Porfirio (una de las tres más antiguas del mundo)–, las fuerzas israelíes bombardearon –por quinta vez– y destruyeron gran parte del hospital Bautista Al Ahli, perteneciente a la Iglesia Anglicana de Jerusalén…

 

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Sentido pésame por el fallecimiento del Papa Francisco

[Por: ICMICA – MIIC Pax Romana]

Con profundo dolor, nos unimos a la Iglesia mundial y a las personas de buena voluntad en el duelo por el fallecimiento de Su Santidad el Papa Francisco. En este día, 21 de abril de 2025, el mundo ha perdido un pastor espiritual…

 

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Páscoa do papa Francisco

[Por: Marcelo Barros]

O Cristo ressuscitou e a partir daí, toda partida se torna Páscoa e encantamento. Neste dia, ao pensar na Páscoa do Papa Francisco, diversos sentimentos me vêm ao coração. Nesse momento de despedida, eu e muitos de vocês temos a sensação de ter perdido alguém próximo a quem conhecemos pessoalmente e com o qual convivemos, como no cotidiano da vida…

 

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Card. Víctor Fernandez a su comunidad de Rio Cuarto

[Por: Comunidad de Rio Cuarto]

El Cardenal Fernández manifestó respecto a la muerte del Papa Francisco que “Sólo te puedo decir que murió en paz, sin sufrir. Gracias a Dios no fue por dificultad respiratoria sino por un ictus”.


El texto continúa con una revelación “Él sabía que eran sus últimos días” y agregó que “Hoy tuve la gracia de poder despedirlo en soledad, poco después de su muerte”.


El Padre “Tucho” así conocido en nuestra ciudad y región y quien tenía una estrecha relación con Francisco finalizó su mensaje con “recordar tantas cosas de este hombre que supo ser padre de una humanidad sufrida, al lado de las angustias de la gente hasta el ultimo momento”.


Más tarde, Víctor Fernández, habló con mucha generosidad a través de un audio: “Y en primer lugar te digo que no lo esperaba”, confesó el cardenal muy  conmovido. “Sí que me daba cuenta que le quedaba poco tiempo, pero pensé que todavía un tiempito lo teníamos entre nosotros”.


La noticia de la muerte lo tomó por sorpresa. “De hecho, la muerte de él fue sorpresiva también para los enfermeros, porque fue un ictus y no se pudo hacer nada, fue muy rápido”, relató.


Con voz serena, pero cargada de emoción, respecto al momento íntimo  que vivió pocas horas después de su fallecimiento, dijo: “Esta mañana a las 10 me permitieron pasar a darle mi último saludo. Todavía no lo habían revestido y pude estar ahí un rato solo con él”.


“Se me mezclaban dos cosas en el corazón”, continuó, evocando el instante. “Por un lado, un gran respeto porque estaba allí delante del que fue sucesor de San Pedro, y por otro lado, era el Jorge Bergoglio que siempre me dio tanto aliento en los momentos duros”.


“Nunca me dejó bajar los brazos. Cuando me decía ‘Tucho’, esa palabra ya venía cargada de fuerza, de aliento, de esperanza”, recordó. “Incluso hoy, a lo largo del día, sentía dentro de mí esa voz suya: ‘Tucho, fuerza’”.

 

El cardenal subrayó el respeto profundo que siempre sintió por él: “De hecho, nunca le dije vos, le dije siempre usted. Hasta ayer, en una pequeña llamadita telefónica, le decía usted”.


“Porque para mí es su figura, su capacidad de ver más allá, su fuerza interior para estar al lado de las multitudes de pobres, migrantes, abandonados de esta tierra… Para mí ha sido siempre un enorme testimonio”.


Y concluyó con una reflexión cargada de sentimiento: “Por eso siento que este mundo perdió un padre. Este mundo de huérfanos que nosotros vivimos, este mundo que parece sin rumbo, que vuelve atrás, ha tenido en él una figura de padre, de padre universal. Y eso yo se lo agradezco a Dios”.

Comunicado de MOCEOP ante la muerte del Papa Francisco

[Por: MOCEOP]

El Papa Francisco ha muerto. Tras el último ingreso hospitalario, y aunque hasta el último momento ha estado activo y con voluntad de seguir, descansa en paz. Lo ha dado todo.

 

El Papa Francisco ha sido un regalo del Espíritu a la Iglesia y al mundo, una primavera de esperanza. Qué lástima las resistencias de los sectores eclesiásticos más clericales, y qué pena la indiferencia de los poderes del mundo al que podía haber sido un líder ético para otro mundo posible, más allá de confrontaciones políticas y por una paz basada en la justicia.

 

Qué difícil resulta ser profeta desde una estructura de poder. Nos queda en la memoria su testimonio personal de sencillez y cercanía, y sus mensajes de renovación evangélica de la Iglesia frente a la lacra del clericalismo, y de esperanza para el mundo, especialmente para las periferias existenciales, las personas y sectores más marginados.

 

Nos quedan sus gestos proféticos con las personas migrantes, con las personas sufrientes por el genocidio de Gaza y la guerra de Ucrania, sus 47 viajes como mensajero de paz y de diálogo intercultural e interreligioso; su denuncia de un sistema capitalista injusto y una economía que mata. Por todo ello, con el dolor por su pérdida, nos queda un sentimiento de gratitud por su vida y su ministerio, y un reto de responsabilidad de seguir su estela.

 

“La alegría del Evangelio” debería ser un mensaje de esperanza para el mundo y de vivencia de quienes queremos seguir al Nazareno. Si el mundo entero y los poderes fácticos escucharan el mensaje de la “Laudato Si” y el clamor de la Tierra y de los pobres que van unidos, la Hermana Madre

Tierra sería una Casa Común más habitable. Y si la humanidad escuchara su carta “Fratelli Tutti” de paz, amabilidad y solidaridad, podría ser la Gran Familia Humana sin exclusiones ni descartes, en paz, acogedora y amable.

 

Ojalá la Iglesia pueda seguir sin él el “proceso sinodal” inacabado y entorpecido, de hacerse una Comunidad igualitaria, servicial y liberadora. Nos queda el reto de los procesos que él abrió y animó a seguir; y de los que no abrió del todo o él mismo frenó. Nos toca a toda la Comunidad ser Iglesia sinodal, cumplir su sueño de una Iglesia pobre y de los pobres, hospital de campaña y casa de todos todos todos y de todas.

 

Moceop asume el legado de lo que queda pendiente sin Francisco:  esa reforma integral de la estructura eclesial en la que las mujeres tengan la plena igualdad, retos que Francisco no supo o quiso cumplir.

 

No lo hemos esperado todo de Francisco, ni lo esperamos todo del Papa que venga tras él, pero sí esperamos y necesitamos que sea Pastor del evangelio y alargue el camino emprendido por Francisco, para llegar a la iglesia igualitaria, fraterno-sororal y liberadora.

 

Nos toca a toda la comunidad eclesial escuchar al Espíritu que nos regaló a Francisco y que seguirá inspirando nuevos caminos. La Pascua de Resurrección nos anima a esa esperanza.

Trump y Francisco: dos modelos de cristianismo enfrentados

[Por: Juan José Tamayo]

El encuentro del papa Francisco, un día antes de su fallecimiento, con el vicepresidente de los Estados Unidos JD Vance, católico practicante, el mensaje pascual de Francisco el domingo de resurrección y las políticas seguidas de Trump durante los tres meses de su segunda presidencia ponen de manifiesto con total nitidez dos modelos de cristianismo enfrentados: el de Francisco, identificado con las raíces evangélicas del movimiento de Jesús de Nazaret, y el de Trump, al servicio de sus interés, de los del Imperio y de los oligarcas tecnológicos, cuyo principal exponente es Elon Musk. Vance no encontró en su visita al Vaticano la legitimidad religiosa que esperaba ya que sus proyectos cristianos, morales, políticos, económicos y sociales están en las antípodas con los de Francisco.

 

La práctica del cristianismo de Trump y Vance se ha caracterizado por las deportaciones masivas de inmigrantes en sus diferentes modalidades: expulsiones con la gente esposada como si se tratara de personas delincuentes, suspensión del derecho de asilo y autorización a los agentes de inmigración a hacer redadas en las escuelas, los hospitales y los templos. Otra actuación es el borrado de las personas LGTBI y, en consecuencia, la eliminación de la protección a dichas personas. Una nueva práctica insolidaria es la retirada de miles de millones de dólares en ayudas a quienes viven en situaciones de marginación en los países empobrecidos, retirada que está causando muchas muertes y el aumento de graves enfermedades. Contrariz al derecho internacional y al derecho de los ciudadanos y ciudadanas a vivir en su propio territorio es la vinculación del cristianismo de Trump con el anuncio de la expulsión de más de dos millones gazatíes y la creación de la Riviera del Próximo Oriente en Gaza, lo que implica la limpieza étnica, el respaldo incondicional a la política genocida de Netanyahu y a los partidos políticos sionistas y el reconocimiento de Israel como el guardián de la región.

 

A estas prácticas cabe añadir otras dos: la imposición del rearme a todos los países de su influencia y el consiguiente incremento del gasto militar, y la aporofobia, que es el odio a la vida de los pobres.

 

El cristianismo practicado por el papa Francisco durante los 12 años de pontificado se encuentra en las antípodas. Fue partidario del desarme, de la defensa de la paz fundada en la justicia, de la libertad para las presas y los presos políticos y prisioneros de guerra. Esa fue su última petición el domingo de Resurrección. Destacó por la acogida y la hospitalidad a las personas y los colectivos de inmigrantes y refugiados. El propio Francisco visitó los campos de inmigrantes y refugiados, lloró ante las condiciones inhumanas en que viven, mostró compasión hacia ellas, sacó de los campos de refugiados a familias enteras y las acogió en el Vaticano, al tiempo que pidió a las comunidades cristianas que los acogieran en sus centros religiosos y en sus hogares. Se opuso a la lógica del miedo, que Trump generó entre las personas migrantes y que fue objeto de denuncia profética por Marienn Budde, obispa episcopaliana de Washington. 

 

Calificó las deportaciones masivas de inmigrantes de Trump de atentados contra la dignidad de muchos hombres y mujeres a quienes sitúa en un “estado de vulnerabilidad”. Se opuso a la limpieza étnica de los gazatíes defendida por Trump y Netanyahu y defendió el derecho a permanecer en su tierra. En el mensaje de Pascua transmitido el domingo de Resurrección se refirió a la población y la comunidad cristiana de Gaza, que está viviendo una situación de muerte y destrucción y una dramática e indigna crisis antihumanitaria. En esa misiva reclamó el alto el fuego interrumpido por Netanyahu con el apoyo de Trump, la liberación de los rehenes y la ayuda a la gente que tiene hambre y aspira a un futuro de paz. Denunció los conflictos crueles que afectan a civiles desarmados, ataques a escuelas, hospitales y operadores humanitarios.

 

Una última opción en que la que se confrontan los dos cristianismos es el de la actitud hacia las personas más vulnerables, los colectivos empobrecidos y los pueblos oprimidos. Trump defiende a las élites políticas y económicas y rechaza a las mayorías populares empobrecidas, a quienes castiga con todo tipo de restricciones y gestos de insolidaridad. Como destacan todos los análisis políticos y religiosos que se están realizando desde su fallecimiento, Francisco apostó desde el principio de su pontificado por una Iglesia pobre y de los pobres, hospital de campaña para todas las personas heridas por los diferentes sistemas de dominación, una Iglesia que debe renunciar a los discursos y las prácticas autorreferenciales e ir a las periferias humanas donde se encuentran los colectivos humillados: cárceles, psiquiátricos, centros de internamiento de jóvenes , comunidades indígenas, zonas marginales de las grandes ciudades, etc.

 

“Con los pobres de la tierra mi suerte yo quiero echar”. Este verso del poeta revolucionario cubano José Martín creo que le es aplicable a Francisco desde que asumió el liderazgo al frente de la Iglesia católica hasta el último día de su existencia.

 

Juan José Tamayo es teólogo y profesor emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Su último libro es Cristianismo radical (Trotta, 2025, febrero 2024, 2ª ed. abril 2025), que constituye la mejor expresión de la radicalidad evangélica del papa Francisco. 

 

Artículo publicado en INFOLIBRE, 21 de abril de 2025.

Hermana Madre Tierra: 800 años de alabanza, desde Asís hasta aquí

[Por: Alirio Cáceres Aguierre]

“Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la madre tierra”

(Papa Francisco, II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares,

Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), 9 de julio de 2015)

 

Desde 2009, la Organización de Naciones Unidas estableció, mediante Resolución 63/278, que el 22 de abril se celebre el “Día Internacional de la Madre Tierra”. 

 

Sin embargo, hay que remontarse a la primavera de 1970, cuando el senador por Wisconsin, Gaylord Nelson, organizó en un contexto universitario una movilización nacional para educar sobre los problemas ambientales. Ese 22 de abril, más de 20 millones de estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, se unieron en una histórica jornada de activismo ambiental que incidió en la creación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

 

Veinte años después, en 1990, el Día de la Tierra se celebró a nivel internacional como preludio de la Cumbre de Río -1992, que la ONU organizó en Brasil y de la cual surgieron grandes acuerdos que hasta hoy están marcando los esfuerzos de la humanidad para enfrentar la pérdida de biodiversidad, el daño de la capa de ozono, la crisis climática, el desarme nuclear, la discriminación social  y en general, la búsqueda de un desarrollo sustentable. Dicho concepto es estructural para comprender la política ambiental de la ONU, pues pretende que el ser humano “disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar..”, con “..la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras”.

 

Este escenario secular, no confesional, constituye un reto para las comunidades creyentes y en forma especial para los cristianos de la Iglesia católica, apostólica, romana. En principio porque hay que precisar cuál es la relación entre lo civil y lo eclesial, el fuero de los gobiernos y de la misión de la Iglesia, el alcance del Reino de Dios en las concreciones históricas. Dicho de otro modo, ¿Qué significa en la actualidad la expresión “estar en el mundo sin ser del mundo” que el Evangelio de Juan sitúa en la oración sacerdotal de Jesús (Jn 17, 15-17)?

 

Hay una tendencia que opone mundo y Reino, desentendiéndose de la responsabilidad de los católicos en el cuidado de la creación. La misión eclesial de “salvar almas” se comprende de una manera metafísica, desconociendo las implicaciones de la encarnación del Hijo de Dios. En contraposición, el Concilio Vaticano II plantea una teología que concibe la Iglesia en diálogo con el mundo, a manera de fermento, y realza la responsabilidad humana de llevar la Creación a su plenitud en Cristo. En este contexto, los ámbitos de la ONU se asumen como nuevos aerópagos en los que los valores del Evangelio sazonan las decisiones para alcanzar el bien común y convocar a la humanidad al banquete de la hermandad.

 

Esto implica desarrollar la capacidad de comprender las lógicas de otras cosmovisiones y sentidos de fe que fundamentan las relaciones de los seres humanos con el entorno. Las motivaciones espirituales que el Papa Francisco expuso al final de la Exhortación Apostólica Laudate Deum (2023) sirven de referencia para dialogar con las posiciones no-teístas, poli-teístas y la gran variedad de mono-teísmos que conviven en esta biósfera que compartimos como humanidad con otros seres vivos. Tal diversidad está a la base de la pluralidad de ecoteologías, es decir las interpretaciones teológicas de la realidades ecológicas.

 

En este marco y enfocando el ámbito de las diferentes denominaciones cristianas, existe una gran polémica por el uso de la expresión “madre tierra”. El Sínodo de la Panamazonía es un claro ejemplo del choque epistemológico, la conmoción teológica y el debate eclesial respecto a la “Pacha Mama”. En este sentido, es importante recordar que Naciones Unidas incorporó el término con influencia de las cosmovisiones aymara y quechua por solicitud del gobierno de Bolivia:  “reconociendo que Madre Tierra es una expresión común para el planeta Tierra en varios países y regiones, lo que refleja la interdependencia que existe entre los seres humanos, otras especies vivas y el planeta que todos habitamos”

 

Sin embargo, desde la mirada de la fe cristiana, la Madre Tierra no es una diosa,  es una creación de Dios. En el capítulo 13 del libro de la Sabiduría está explícito que no adoramos astros ni ídolos fabricados por manos humanas. Adoramos al Dios Creador de los astros y nos rendimos ante el Dios que nos creó a su imagen y semejanza, y nos puso la tarea de usar la inteligencia sabiamente para darle Gloria en la vida plena de todo lo creado.

 

El Año Jubilar de la Esperanza (24 dic 2024 a 6 enero de 2026) coincide con los 800 años del Cántico de las creaturas que San Francisco de Asís entonó al final de sus días. El Jubileo en sí mismo tiene un carácter ecológico integral pues anuncia el descanso de la tierra, el perdón de las deudas, la liberación de los esclavos. No sólo en la tradición del pueblo de Israel (Lev 25, 1-54; Dt 15, 1 -23) sino en la proclamación del Reino en boca del Mesías (Lc 4, 16-21).

 

Por su parte, hace ocho siglos, en 1225, Giovanni Bernardone, conocido como Francisco de Asís, Santo Patrono de la Paz y de quienes cultivamos la ecología, cantó en umbro, dialecto de la región de Umbría, en la Italia de la edad media “Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna, y produce distintos frutos con coloridas flores y hierbas”. Literalmente Laudato si’, mi’ Signore, per sora nostra matre Terra, la quale ne sustenta et governa, et produce diversi fructi con coloriti flori et herba.

 

De ahí que no deberían ser motivo de rechazo las expresiones “Pacha Mama”, “Nana”, “Tlali Nantli”, “Niwi Umuke”, “Hycha Guaia”, “Ixmucané”, “Ak Na’ que se refieren a la tierra como madre y le dan un sentido sagrado desde sus respectivas cosmovisiones, siempre y cuando, se mantenga la fidelidad a la Doctrina Social de la Iglesia, la referencia a la Santísima Trinidad como creadora de todo lo visible e invisible, y la sabia apertura a la libre acción del Espíritu Santo, las semillas del Verbo y al Padre Dios que a todos nos convoca, revelándose en el libro de la Creación, la historia humana y la diversidad de manifestaciones que en Cristo Jesús, en su forma de amar, nos conduce hacia los “cielos nuevos y tierra nueva en los que habita la justicia” (2 Pe 3, 13).

 

El Magisterio del Papa Francisco dejó múltiples alusiones al compromiso de los discípulos misioneros del Evangelio como custodios de la Creación. En 2022, escribió en redes sociales “el cuidado de la Tierra es una obligación moral para todos los hombres y mujeres en cuanto hijos de Dios”. 

 

Además de la encíclica Laudato Si´ y las exhortaciones Laudate Deum y Querida Amazonia, hay un libro titulado Nuestra Madre Tierra. Una lectura cristiana del desafío del medio ambiente (2019, Librería Editorial Vaticana) en el que Francisco explica la visión cristiana de la ecología: «Y así como en la Eucaristía el pan y el vino se convierten en Cristo porque están bañados en el Espíritu – el amor personal del Padre –, la creación se convierte en la palabra personal de Dios cuando se usa con amor»,

 

En 2016, resaltó la profunda conexión de la misericordia con el cuidado de la casa común:

“En este Año Jubilar, aprendamos a buscar la misericordia de Dios por los pecados cometidos contra la creación, que hasta ahora no hemos sabido reconocer ni confesar; y comprometámonos a realizar pasos concretos en el camino de la conversión ecológica, que pide una clara toma de conciencia de nuestra responsabilidad con nosotros mismos, con el prójimo, con la creación y con el creador”  (https://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/cura-creato/documents/papa-francesco_20160901_messaggio-giornata-cura-creato.html)

 

Con estos argumentos de fe, no deberíamos tener temores de unirnos a la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra desde nuestra identidad cristiana, con creatividad pastoral, siendo instrumentos de paz mediante el diálogo social que tiende puentes de hermandad con creyentes y no creyentes para convertir esta casa común en un hogar común.

 

La oportunidad de certificarse como Animador(a) Laudato Si´ con el respaldo del CELAM (https://laudatosianimators.org/es/)  y/o inscribir un plan en la Plataforma de Acción Laudato Si´ (https://www.facebook.com/lsap.esp/), son dos pequeños ejemplos de iniciativas concretas para mostrar la coherencia de la fe en obras (St 2,18). La crisis socio ambiental del planeta es un kairós para actualizar los fundamentos catequéticos de nuestra vocación y misión como custodios de la creación, y una gran oportunidad de “samaritanear” el Evangelio hasta los confines de la tierra (Hch 1,8).

 

En el video cuyo enlace aparece a continuación, hay algunas sugerencias para ser instrumentos de paz siguiendo las indicaciones del Maestro: “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15)

 

https://youtu.be/rcAok7CUNNU?si=sgL00W4HUjGSyG2Y (Reflexión ecoteológica – Día Internacional de la Madre Tierra)

 

Al Papa Francisco gratitud eterna por dejarse conducir por el Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra y nuestros corazones. Su sepulcro, en la tierra; sencillo, sin decoración particular y con la única inscripción: Franciscus, nos recordará la humildad de quien se reconoce humus. Al fin y al cabo, “somos tierra” (LS 2). El Creador ha proclamado “polvo eres y en polvo te convertirás” (Gen 3, 19). Los científicos Shapley y Sagan, dirán que somos polvo de estrellas, pero el poeta Quevedo explicará que se trata de “polvo enamorado”.

 

 

Alirio Cáceres Aguirre

Diácono Permanente, Arquidiócesis de Bogotá (Colombia)

Ingeniero Químico, Especialista en Educación, Magister en Teología

Ecoteólogo y Gestor Ambiental Territorial e Institucional

Consultor de Proyectos Ambientales, Pedagógicos y Pastorales

Correo-e: oikos19@gmail.com  Teléfono: +57 3176362463

Ante la muerte del hermano Francisco

[Grupo de Curas en Opción por los Pobres]

La muerte del Papa Francisco dio un nuevo sentido a nuestra Pascua. Para quienes creemos en la resurrección, que no opaca la tristeza, no lo vivimos con desesperanza.

 

Francisco quiso mostrar desde su nombre a sus gestos, con sus palabras y actitudes una Iglesia pobre, desprovista de lujos, sencilla desde el lenguaje hasta las actitudes.

 

El Concilio Vaticano II, que había quedado dormido, fue despertado por el Papa que hizo de él una guía para toda la Iglesia. Muchos, creyentes o no, están dolidos por su desaparición física. Muchos, creyentes o no, esperamos ver la fertilidad de lo que ha sembrado.

 

La Pascua de Jesús nos invita a creer en la Vida. Francisco, que ya está viviendo su mejor Pascua, fue en este tiempo un gran defensor de la dignidad de todos y todas, del valor del trabajo y de los pobres. Vemos que hace tiempo Francisco se mostró como uno de los pocos humanistas entre los lideres mundiales. Creemos que su testimonio, expresado en tantos documentos y discursos, en tantos gestos y acciones, no deben caer en saco roto. Su legado es un llamado a seguir andando al modo de Jesús.  Como grupo de curas nos unimos a quienes sienten un dolor profundo y rezamos por su descanso junto a Jesús y la Virgen de Luján.

 

Grupo de curas en opción por los y las pobres

21 de abril 2025