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El dolor ageno y la lección de Primo Levi

[Por: Jonathan Safrán Foer]

Once niños mueren de hambre cada minuto . Casi mil millones de personas se acuestan con hambre cada noche. ¿Cuándo fue la última vez que sentiste hambre? ¿Un hambre constante? Para mí, el hambre es un concepto abstracto. Pero para alguien que necesita comer, no es algo abstracto. Es un niño que llora y se duerme exhausto», escribe  Jonathan Safran Foer , escritor neoyorquino, autor de libros como «  Todo está iluminado»  y  «Tan fuerte y tan cerca» , en un artículo publicado por  La Stampa el 25 de mayo de 2025. La traducción es de Luisa Rabolini…

 

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Rescatar lo reprimido: la conciencia profunda

[Por: Leonardo Boff]

Entre las muchas crisis que asolan nuestra civilización actual, la crisis de la conciencia ética y moral es indudablemente una de las más graves. Hay analistas que consideran el eclipse de la ética como una de las causas principales de los impasses actuales, de la desesperanza y del angustioso interrogante: De seguir el curso actual que reprimió la conciencia ética y con ella el sentido de corresponsabilidad por “una comunidad global de destino común para toda la humanidad”, para usar una feliz expresión frecuente en la boca de Xi Jinping de China, podremos por nuestra culpa llegar a una gravísima situación, eventualmente final de nuestra existencia en este planeta.

 

No pretendemos profundizar esta línea de pensamiento con toda la plausibilidad que contiene. Nuestro propósito es más sencillo: en momentos de grave perplejidad, de erosión de utopías esperanzadoras y de incertidumbre sobre qué destino nos espera, urge volver a aquellos datos mínimos de donde surge la conciencia ética y redefinirlos para nuestro momento actual.

 

Tomo como referencia dos conceptos griegos, pues fue en Grecia, en medio de una gran crisis de paso de una visión mítica del mundo a una visión racional, con los grandes filósofos como Platón y  Aristóteles y los dramaturgos como Sófocles, Eurípides y Esquilo, donde se elaboró la filosofía y el pensamiento ético, válidas todavía hoy. Las categorías son griegas pero tocan un valor universal: el “daimon” y el “Ethos”.

 

Para empezar es bueno aclarar que “daimon” no tiene nada que ver con el demonio. Al contrario, es el ángel bueno y protector. El  “daimon” para los griegos clásicos es sinónimo de la conciencia profunda e interior (syneídesis), esa voz que nunca se calla, como un juez que nos impulsa hacia el bien y crea mala conciencia por el mal hemos hecho. Ella pertenece a la naturaleza humana tanto como la inteligencia y la voluntad.

Sócrates, que siempre se dejaba siempre orientar por él, lo llama “voz profética dentro de mí, proveniente de un poder superior” o también “señal de Dios”. Más tarde el gran pensador Séneca consideraba la conciencia interior la sede donde habita Dios (prope est a te Deus, tecum est, intus est). Filón de Alejandría, también  gran filósofo, veía en la conciencia la presencia de lo Divino en el alma.

 

El hecho es que el “daimon”-conciencia significa la voz de la interioridad que siempre nos acompaña. No está en nuestro poder silenciarla. El criminal o corrupto –y hay tantos entre nosotros– puede huir lejos, esconderse de la justicia, pero está siempre aguijoneado por el juez interior que lo condena por lo que ha hecho mal y no lo deja tranquilo. O aquel sentimiento vivo y profundo que aplaude el gesto de generosidad que hayamos hecho con el hambriento de la calle. Todos somos portadores “de la conciencia-daimon” por el simple hecho de ser humanos con espíritu, subjetividad (nuestro profundo) y libre albedrío, hombres y mujeres, capaces de hacer cosas horribles (incluso las más ocultas) o cosas honradas que nos gratifican.

“Ethos” es otro concepto griego del cual viene la palabra ética. Ethos significa la morada humana, no simplemente el edificio material. La vivienda debe entenderse existencialmente como aquel espacio trabajado por nosotros que nos protege, dentro del cual vivimos y convivimos, distribuimos los demás espacios, el lugar de la sala de visitas, las habitaciones para dormir, la cocina y la despensa.

 

Toda morada-ethos debe tener su aura buena que hace que nos sintamos “en casa”, especialmente cuando volvemos del trabajo o de un viaje. A ella pertenece el rincón sagrado (el lugar de la diosa Hestia, protectora de la morada), donde guardamos fotos y recuerdos queridos, la vela que arde o los santos de nuestra devoción. Al ethos-morada pertenecen los cuidados y la buena relación con los vecinos.

 

Heráclito, genial filósofo presocrático (500 a.C.), unió las dos palabras en el aforismo 119: “el ethos es el daimon del ser humano”, o sea, “la casa es el ángel protector del ser humano”. Esta formulación esconde la llave de una construcción ética expresada en términos simples y prácticos, válida para nuestros tiempos sombríos.

 

Ser fieles a ese ángel bueno hace que vivamos bien en la casa, la individual, la ciudad, el país y el planeta Tierra, la Casa Común. Todo lo que hagamos para que se viva bien juntos (felicidad) es ético y bueno, lo contrario es antiético y malo. 

 

Sin embargo en nuestra historia hay una especie de tragedia: el “daimon” ha sido prácticamente reprimido y olvidado. En su lugar, los filósofos antiguos mencionados o los modernos como los impulsores de la moral cristiana o como Kant y otros, pusieron en marcha sistemas éticos, con principios y normas morales consideradas frecuentemente como válidas para todos, sin tener en cuenta lo singular de cada cultura y el cambio de los tiempos. Pero independientemente de estos factores cambiantes, la voz del ángel bueno no deja de hablar y de hacerse sentir al margen de nuestra voluntad, incluso cuando está confundida con las otras mil voces que se hacen oír en la sociedad. Si queremos una revolución ética duradera debemos liberar el “daimon”-conciencia cubierto de las cenizas de nuestro egoísmo, del consumismo y del espíritu de maledicencia y de brutalidad en las relaciones personales y sociales.

 

Para remplazar nuestro paradigma inhumano por otro nuevo liberador debemos comenzar por auscultar el “daimon” de nuevo y tomar en serio el “Ethos”, como casa no sólo personal sino planetaria. Al final, es el sentido común ético. Él nos sugerirá cómo ordenar la casa que es la ciudad, el Estado y la Casa Común planetaria. No tenemos otra salida.

 

Escuchar al “daimon” y cultivar el “Ethos” que afectan a cada persona universalmente pueden traer alguna paz general y hacer surgir una actitud de respeto hacia la naturaleza y una ética del cuidado de la Casa Común. Eso podrá salvarnos. Y entonces podrá irrumpir una reconciliación general entre los humanos y con la naturaleza.

 

*Leonardo Boff ha escrito La búsqueda de la justa medida I y II: cómo equilibrar el planeta Tierra, Vozes 2024.

 

Traducción de MªJosé Gavito Milano.

León XIV, en camino hacia un cristianismo liberador

[Por: Juan José Tamayo]

Tengo las mejores impresiones del cardenal estadounidense Prevost, elegido papa con el nombre de León XIV, que ofrece la primera pista de una de las posibles prioridades de su pontificado: la defensa de los derechos de la clase trabajadora. León XIII fue el papa de la Rerum novarum, de 1891, encíclica que dio origen a la doctrina social de la Iglesia, continuada por sus sucesores con documentos de gran importancia como Octogessima adveniens, de 1971, del papa Pablo VI, Laborem exercens y Centessimus annus, de Juan Pablo II y La alegría del Evangelio, de 2013, del papa Francisco, sin duda la más revolucionaria de todas en la que afirma que el neoliberalismo es injusto en su raíz. Me gustaría que siguiera la orientación social de Francisco y siguiera ejerciendo la denuncia del neoliberalismo, que el obispo y teopoeta de la liberación Pedro Casaldáliga consideraba “la gran blasfemia del siglo XXI”.  

 

Por mis viajes a Perú durante los últimos 25 años, he seguido de cerca la trayectoria del agustino Robert Prevost como misionero y obispo de la diócesis peruana de Cliclayo. Tengo las mejores impresiones sobre su actividad teológica y pastoral compartida con colegas teólogas, teólogos y obispos amigos peruanos. Perú ha sido el país latinoamericano donde surgió la teología de la liberación. Tuvo oportunidad de conocer y seguir el desarrollo de la teología de la liberación precisamente en el país donde nació bajo la paternidad del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez. Jugó un papel importante en la supresión del Sodalicio, organización cristiana peruana envuelta en casos de pederastia, de enriquecimiento ilícito y de corrupción económica.

 

Si algo caracteriza su itinerario vital y religioso ha sido su ubicación en el Sur global, donde ha vivido varias décadas. Espero que tal ubicación contribuya a que en su pontificado dirija su mirada y su práctica liberadora con especial preferencia hacia los lugares donde la pobreza, el hambre y la injusticia estructural golpean con especial dureza a las mayorías populares y camine por la senda del cristianismo liberador, que inició su andadura en América Latina a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado. Confío en que mi esperanza no se frustre.

 

Durante los últimos años fue un estrecho colaborador del papa Francisco, quien le nombró obispo y cardenal, le encargó la presidencia de uno de los dicasterios más importantes de la Curia vaticana, el de la elección de obispos. y le puso al frente de la Comisión para América Latina. Me parece importante destacar que el legado del papa argentino Francisco pasa a manos del papa de nacionalidad peruana León XIV, ambos latinoamericanos. Una continuidad geográfica que espero se traduzca en continuidad eclesial y política liberadora.   

 

En estos momentos me gustaría ofrecer, a vuela pluma, al papa León XIV algunas sugerencias para que su pontificado sea históricamente significativo y pueda responder a los grandes desafíos del cambio de era que estamos viviendo. En realidad, son, más bien, deseos que creo coinciden con un sector importante de cristianos y cristianas de base, congregaciones religiosas, teólogas y teólogos que caminamos por la senda de la liberación del siglo XXI. Es el primero mi deseo de que continúe el pensamiento político, económico, social y ecológico del papa Francisco, que expuso en sus encíclicas La alegría del Evangelio, Laudato si’. Sobre el ciudado de la Casa Común y Fratelli tutti. El horizonte en todas ellas es la defensa del bien común, la denuncia de la globalización de la indiferencia ante el sufrimiento de las mayorías populares empobrecidas y la idolatría del dinero. León XIV sabe muy bien que el pensamiento y la práctica de Francisco en este tema está en plena sintonía con el Evangelio de Jesús de Nazaret que declara la incompatibilidad entre servir a Dios y al Dinero.

 

El segundo deseo, que me gustaría se realizara sin demora, es la democratización de la Iglesia, que el papa Francisco no logró llevar a cabo, a pesar de su crítica del clericalismo y de la defensa de la sinodalidad. La Iglesia católica sigue teniendo una estructura jerárquica, piramidal, patriarcal y clerical. En ella detentan todo el poder el papa, los obispos y los sacerdotes. En esta terreno creo que vive instalada en una clara contradicción. Defiende los derechos humanos y la democracia en la sociedad, pero no los practica en su seno. Es necesario que León XIV genere cauces de participación de los cristianos y cristianas en la toma de las más importantes decisiones de la vida de la Iglesia y en la elección de sus dirigentes La democratización en su seno es condición necesaria para que su mensaje sea creíble y para que no se le aplique el refrán “consejos vendo, pero para mí no tengo”.

 

Mi tercer deseo es que la democratización se haga desde la perspectiva de género. La jerarquía católica, incluido el Vaticano, es hoy uno de los más eficaces bastiones de defensa del patriarcado. En este terreno el papa Francisco ha hecho algunos avances colocando a mujeres en puestos de responsabilidad dentro de la Curia vaticana. Pero no es suficiente. Es necesario que la reforma de la Iglesia se lleve a cabo bajo dos principios, el de la igualdad y el de la paridad, ambos con base antropológica y evangélica. La base antropológica es la igual dignidad y los mismos derechos y deberes de todos los seres humanos sin discriminación de género. La base evangélica es el movimiento igualitario de hombres y mujeres que puso en marcha Jesús de Nazaret. Si no se democratiza la Iglesia desde la perspectiva de género, llevará la marca del patriarcado, que está en abierta contradicción con la democracia. 

 

* Juan José Tamayo es teólogo de la liberación y secretario general de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII. Su último libro es Cristianismo radical (Trotta, 2025).

Presentación del nuevo libro póstumo de Gustavo Gutiérrez: “Vivir y pensar el Dios de los pobres”

[Por: Instituto Bartolomé de las Casas – Centro de Estudios y Publicaciones]

El próximo 10 de junio el Centro de Estudios y Publicaciones y el Instituto Bartolomé de las Casas invitan a la presentación del nuevo libro póstumo de Gustavo Gutiérrez “Vivir y pensar el Dios de los pobres”. Participa: Leo Guardado (editor). Comentan: Card. Carlos Castillo, Birgit Weiler, Raúl Pariamachi y Rolando Ames.

 

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Marcha del Silencio. Celebración Ecuménica

[Por: Carola Tron]

 

Lectura bíblica: Santiago 3:13-18.

 

“Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.” (17-18).

 

Venimos a buscar sabiduría para marchar, no nos quedamos en casa, salimos, marchamos para que el silencio hable. Sumamos presencia. Nos movemos, hacemos comunión en una causa común: la verdad y la justicia como promesas proféticas que nos alimentan y sostienen. Nuestros desaparecidos, nuestras desaparecidas no descansan en paz hasta que no hallemos esa verdad ocultada por tanto tiempo, la verdad de sus muertes.

“desaparecer personas es matar la muerte” dice la psicoanalista Inés Barrio en su libro Palabras para la muerte, el capítulo “La muerte sin muerto” donde hace un análisis del duelo en contextos de desaparición de personas. La autora dice: “Matar la muerte es una ominosa tentativa de hacer desaparecer los límites, suprimirlos, ya que es propio de la condición humana el mutuo reconocimiento, a partir de lo cual se instituyen la culpabilidad inconsciente y la deuda simbólica. Desaparecer personas es matar la muerte”. (p117).

 

Una vez más traemos a la memoria tantos actos de odio y perversión cometidos hace treinta años atrás y también en la actualidad. Resistimos junto a la Palabra, en comunidad. Seguimos sin saber dónde están. Tenemos que reconocer que el sistema que los ha desaparecido sigue operando en medio nuestro, con su poder mientras no nos digan lo que saben.

 

Santiago concluye que hay un camino para conseguir la paz verdadera y es a través del uso de la paz misma, de formas pacíficas y esto está indivisiblemente vinculada a la justicia. Porque no se trata de la paz del imperio que acalla, que silencia, sino la paz de Dios que transforma. En los primeros versículos, Santiago habla de dos clases de sabiduría o conocimiento: una sabiduría humana que queda presa del pecado y otra sabiduría de lo alto que se vincula con la justicia verdadera.

 

Este es un tiempo difícil donde los actos de corrupción, donde los discursos de odio, son aplaudidos y celebrados sin cuestionamientos ni lugar a dudas para muchos y muchas. El negacionismo presente en nuestra sociedad no es inocente. Nos retrocede a cientos de años atrás y nos deja atónitos, sin palabras.

 

Y es entonces cuando recibimos una carta antigua, nos escribe Santiago desde mucho antes en el tiempo para traer luz a nuestro tiempo y decirnos: el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.” Hay sabiduría de Dios para la humanidad. Hay esperanza!

 

En oración ecuménica nos reunimos para resistir en esperanza hasta saber dónde están nuestros hermanos y hermanas desaparecidos, para poder nombrar sus muertes, para poder duelar sus vidas.

 

Dice el poeta:

 

¿Adónde estarán

los pétalos de todas las flores?

¿guardadas en el ancho río

en el vuelo escandaloso

o la profunda tierra? 

 

Prohibido no preguntar

Cuando se silencia la historia.

 

caminamos

la noche se vuelve profunda

Otros pasos sostienen mi marcha

Las miradas denuncian ausencias.

 

Prohibido no contar

Cuando se borra la memoria.

 

En mayo se siembran margaritas

Para que la tierra hable.

El silencio no es para siempre.

Las lágrimas riegan

cada semilla y estallan

en brotes de memoria

de verdad

de justicia. 

 

Recibimos promesas de Dios de frutos de justicia para sembrar, para alcanzar la verdadera paz, la que transforma, la que derriba sistemas de odio, la que alumbra resurrección. 

 

Damos gracias por su Palabra-semilla que es terrón de abrigo en la noche fría, que es comunión en la soledad de la incomprensión, que es paz en la tristeza de la búsqueda sin fin, que es justicia en la indiferencia que mira para otro costado cuando duele la opresión.

 

La tierra habla, los huesos hablan, nosotros y nosotras estamos llamados a clamar por esa justicia sin importar el tiempo que sea necesario. Seguiremos marchando hasta reencontrarnos con cada uno y cada una de nuestros hermanos y hermanas. Amén.

 

Carola Tron

Pastora

Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata

El sínodo, el diaconado y las mujeres

[Por: Phyllis Zagano | IHU On Line]

El artículo es de Phyllis Zagano , investigadora de la Universidad Hofstra en Hempstead , Nueva York .

 

El texto es una adaptación de su conferencia Mary Ward en el Instituto de Teología Margaret Beaufort, Universidad de Cambridge, el 15-11-2024, y fue publicado en la revista Pastoral Review , v. 21, n. 2, abril-junio de 2025. Traducido por Moisés Sbardelotto .

 

Aquí está el texto.

 

En mayo de 2024, cuando un reportero de televisión estadounidense le preguntó al papa Francisco si una mujer podía ser ordenada diácono, respondió: «No. Si son diáconos con el Orden Sagrado, no. Pero las mujeres siempre han tenido, diría yo, la función de diáconos sin ser diáconos, ¿verdad? Las mujeres prestan un gran servicio como mujeres, no como ministras. Como ministras, en ese sentido. Dentro del Orden Sagrado».[1]

 

El Papa Francisco se equivocó y el Sínodo sobre la sinodalidad lo sabía. Tanto es así que ahora su Informe Magistral Final exige un estudio más profundo sobre el tema.

 

Hace poco, el cardenal Walter Kasper declaró a la revista católica internacional Communio que la ordenación diaconal de mujeres era teológicamente posible y pastoralmente sensata: “Cada Iglesia local debería ser libre de decidir si hace uso o no de esta posibilidad”.[2]

 

El Sínodo

 

El Sínodo sobre la Sinodalidad , que tuvo lugar de 2021 a 2024, produjo el ahora Documento Final Magistral “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión” , que trata más bien de una conversión a un nuevo camino de comprensión de la Iglesia como Iglesia en misión, con énfasis en el principio de subsidiariedad, como en el extracto a continuación:

 

La reflexión sobre el ejercicio del ministerio petrino en un contexto sinodal debe realizarse desde la perspectiva de la «saludable descentralización» (EG 16), exigida por el Papa Francisco y solicitada por numerosas Conferencias Episcopales. En la formulación dada por la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium , esto implica «dejar a la competencia de los pastores la facultad de resolver, en el ejercicio de su propia tarea como maestros y pastores, las cuestiones que conocen bien y que no afectan a la unidad de la doctrina, la disciplina y la comunión de la Iglesia, actuando siempre con esa corresponsabilidad que es fruto y expresión de ese mysterium communionis específico que es la Iglesia» (PE II, 2)» [3].

 

El diaconado

 

El Informe Final recomienda que las Iglesias locales “no demoren en promover con mayor generosidad el diaconado permanente” [4] y destaca que:

 

1) los diáconos no son ordenados al sacerdocio, sino a un ministerio de servicio;

 

2) ejercen su servicio mediante la proclamación de la Palabra, mediante la liturgia y mediante la caridad;

 

3) tienen múltiples formas de servicio, específicamente en la liturgia y en lo que el documento llama “práctica pastoral”;

 

4) trabajar al servicio de la Iglesia local.

 

La historia del diaconado incluye a las mujeres, desde la primera mención de Santa Febe en las Escrituras (Rm 16,1-2). Los diáconos y diaconisas, tanto hombres como mujeres, son conocidos hasta mediados del siglo XII, tanto en Oriente como en Occidente , aunque el cursus honorum (curso de honor), que restringía la ordenación diaconal a los hombres destinados al sacerdocio, puso fin de hecho al diaconado como vocación permanente.

El Concilio de Trento intentó restablecer el diaconado, pero sólo consiguió, en su sesión 23, restablecer sus funciones singulares, junto con las de las órdenes menores, sin poner fin al cursus honorum [5]. Lo más interesante es que Trento intentó hacer en el siglo XVI lo que Francisco intentó parcialmente hacer: restaurar las funciones de las cuatro órdenes menores y la orden mayor de subdiácono a través de los cargos instalados de lector y acólito, que ahora incluían mujeres. Trento dejó la consideración del orden de los diáconos ordenados sacramentalmente en manos de los Papas.

 

En 1957, el Papa Pío XII habló del diaconado como una vocación permanente, pero dijo: “Hoy, al menos, la idea no está todavía lista para ser aplicada” [6].

 

Aunque el Concilio Vaticano II restauró el diaconado como vocación permanente, dos Padres Conciliares, el obispo peruano León Bonaventura de Uriarte Bengoa, OFM (1891-1970), y el obispo Giuseppe Ruotolo (1898-1970) de Ugento , Italia , presentaron al Concilio la restauración de las mujeres al diaconado. No se hizo nada con respecto a las mujeres[7].

Mujer

 

El Sínodo sobre la Sinodalidad 2021-2024 abordó esta cuestión. El documento final de la reunión sinodal inicial  (disponible aquí ) de 2023 decía:

 

Se han expresado diversas posturas respecto al acceso de las mujeres al ministerio diaconal. Algunos consideran esta medida inaceptable, pues no se ajusta a la Tradición. Otros, sin embargo, consideran que conceder el acceso a las mujeres al diaconado es una recuperación de una práctica de los orígenes de la Iglesia. Otros, en cambio, ven esta medida como una respuesta apropiada y necesaria a los signos de los tiempos, fiel a la Tradición y capaz de encontrar eco en el corazón de muchas personas que buscan una renovada vitalidad y energía en la Iglesia. Algunos expresan el temor de que esta petición sea expresión de una peligrosa confusión antropológica; al aceptarla, la Iglesia se estaría alineando con el espíritu de los tiempos. [8]

 

El Sínodo de 2023 solicitó:

 

Que se continúe la investigación teológica y pastoral sobre el acceso de las mujeres al diaconado, aprovechando los resultados de las comisiones establecidas expresamente por el Santo Padre y los estudios teológicos, históricos y exegéticos ya realizados. De ser posible, los resultados se presenten en la próxima sesión de la Asamblea. [9]

 

Sin embargo, las mujeres diáconos no estaban en la agenda oficial del Sínodo de octubre de 2024 . En junio de 2024, la Secretaría del Sínodo anunció la composición de 15 grupos de estudio, cinco sobre los procesos de sinodalidad y 10 sobre temas específicos, incluido uno sobre las mujeres en el ministerio [10].

 

Los 10 grupos de estudio temáticos presentaron informes el primer día de la asamblea de 2024. Los informes eran breves, de tres minutos de duración, sobre el trabajo de individuos cuyas fotografías identificadas aparecieron simultáneamente en las pantallas de sus casas y del Aula Pablo VI . El único punto atípico fue el informe del Grupo de Estudio 5 , titulado “ Algunas cuestiones teológicas y canónicas en torno a formas ministeriales específicas (Informes de Síntesis 8 y 9) ”, dirigido por el sacerdote italiano Armando Matteo , de 54 años , subsecretario del Dicasterio para la Doctrina de la Fe .

 

Sin embargo, Matteo no presentó el informe del Grupo de Estudio 5 . En cambio, fue presentado por el cardenal argentino Víctor Fernández , Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe , desviándose en un punto del texto publicado  (disponible aquí ), que dice: “Basándose en el análisis efectuado hasta ahora (…) el Dicasterio juzga que todavía no hay espacio para una decisión positiva por parte del Magisterio respecto al acceso de las mujeres al diaconado, entendido como grado del sacramento del Orden” [11].

 

El cardenal Fernández dijo:

 

Conocemos la postura pública del pontífice, en el sentido de que no considera que el tema esté maduro. La oportunidad de un estudio más profundo sigue abierta, pero el Santo Padre considera que hay otras cuestiones que aún deben explorarse y resolverse antes de apresurarse a hablar sobre un posible diaconado para algunas mujeres. De lo contrario, el diaconado se convierte en una especie de premio de consolación para algunas mujeres, y la cuestión más decisiva de la participación de las mujeres en la Iglesia queda descuidada.

 

Fernández enumeró luego a las laicas ejemplares en el servicio: ocho santas canonizadas, una “santa” popular, tres santas cuyos procesos de canonización están en marcha y la figura política femenina más influyente de la Italia medieval . En concreto, mencionó a cuatro italianos, dos alemanes, un sueco, dos franceses, un mexicano, un argentino y dos estadounidenses. Todos ellos vivieron después de la decadencia esencial del diaconado como orden pleno y activo en la Iglesia latina [12].

 

Son ciertamente personas ejemplares, pero su labor “diaconal” no es la que imaginan quienes hoy son llamados al diaconado –hombres y mujeres–. Por ejemplo, la primera mujer de la lista es Matilde de Canossa , que gobernó una parte importante de Italia durante la segunda mitad del siglo XI, apoyó las actividades políticas y militares papales y fue la primera mujer enterrada en la Basílica de San Pedro . De alguna manera, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe la conecta a ella y a las demás mujeres, como decía Fernández , lo que exige

 

“realizar una reflexión sobre la ampliación de la dimensión ministerial de la Iglesia, a la luz de su dimensión carismática, capaz de sugerir el reconocimiento de carismas o la institución de servicios eclesiales, no inmediatamente vinculados a la potestad sacramental, sino que encuentran sus raíces en los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación” [13].

 

Nos preguntamos qué significaba esto. ¿Las mujeres que piden ser ordenadas diáconos deben pensar en gobernar un tercio de Italia ? ¿Es necesario que inventen una vida tan espectacular que los haga candidatos a la canonización?

 

El comentario de Fernández concluye:

 

“A la luz de estos hermosos testimonios, se redefine la cuestión del acceso de las mujeres al diaconado, mientras que desde un estudio profundo de su multiforme testimonio cristiano, esa ayuda, necesaria hoy, puede venir para imaginar nuevas formas de ministerio capaces de ‘ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia’” [14].

 

Las declaraciones del cardenal Fernández y el hecho de que en lugar de fotos de los miembros del Grupo 5 , en las pantallas del Aula Pablo VI apareciera una foto de todo el personal del Dicasterio y otra de sus miembros más antiguos, confundieron las cosas y enojaron a mucha gente.

 

Los rumores que se oían en el aula del Sínodo resonaban mucho más allá. Las mujeres diáconos no estaban en la agenda, pero al eliminarse el tema, la cuestión de las mujeres diáconos se convirtió en el punto focal de muchas intervenciones y mucha discusión. A los pocos días, la Secretaría del Sínodo anunció que los miembros podrían registrarse para reunirse con los Grupos de Estudio en la tarde del viernes 18 de octubre.

 

Aproximadamente 100 miembros asistieron a la reunión del Grupo de Estudio 5 . No fueron recibidos por el cardenal Fernández , ni por el padre Matteo , sino por dos miembros del equipo de Doctrina de la Fe , un joven sacerdote políglota estadounidense, el P. Andrew Liaugminas , y la Dra. Verónica G. Casillas Patrón , identificada como “asistente técnica” en el Anuario Pontificio del Vaticano , quienes se presentaron sólo por sus nombres de pila.

 

No pudieron responder las preguntas y pidieron a los presentes que hicieran fila para recibir un papel invitándolos, en seis idiomas, a enviar sus opiniones por escrito a una dirección de correo electrónico [15].

 

La consternación se reflejó en una reunión planeada apresuradamente con el Papa Francisco para el domingo siguiente, originalmente prevista para un grupo central de 12 o 15 mujeres miembros del Sínodo , pero que incluyó a la mayoría de ellas. El lunes, el cardenal Fernández se pronunció diciendo que la cita médica del padre Matteo le hizo imposible asistir a la reunión del viernes, pero no explicó su propia ausencia. Anunció que la Segunda Comisión Pontificia para el Estudio del Diaconado Femenino reanudará sus trabajos, aunque insistió en que el liderazgo femenino en la Iglesia no debe estar vinculado a la ordenación.

 

El cardenal Fernández también anunció una segunda reunión, en la que entregará la lista completa de los miembros del Grupo de Estudio 5 , esta vez para el jueves 24 de octubre a las 16:30 horas. Hora de Roma . La fecha y la hora son importantes porque, al final de la tercera semana del Sínodo , el Informe Final ya estaba en una fase avanzada de preparación, y la votación final, párrafo por párrafo, estaba prevista para la sesión final del Sínodo el 26 de octubre. [16]

 

Vatican News tomó la medida altamente inusual de grabar toda la reunión y poner a disposición el audio. Entre las 100 personas presentes, dos preguntas llamaron la atención. El padre jesuita Agbonkhianmeghe E. Orobator , decano de la Escuela Jesuita de Teología de la Universidad de Santa Clara , abordó la demora en la decisión sobre las mujeres diaconisas y preguntó cuándo sería el momento “maduro”, sugiriendo que cuando el momento está demasiado maduro, como una fruta, el tema se echa a perder y se pudre. Otro artículo, escrito por la socióloga estadounidense Dra. Trisha Bruce , se hizo eco de este tema. Informó que entre sus estudios sociológicos destacan dos sobre el tema de las mujeres diaconisas. Su investigación con sacerdotes jóvenes descubrió que eran entusiastas y felices en sus vocaciones, dispuestos a alentar a otros jóvenes a seguirlos. Su investigación con mujeres jóvenes involucradas en el ministerio laico dio lugar a consejos para las mujeres que están considerando una vocación dentro de la Iglesia. La respuesta única y unánime fue: “¡Huye!” [17].

 

Todavía no está claro quién pertenece al Grupo de Estudio 5 , excepto Armando Matteo y el cardenal Fernández . La pregunta –o más probablemente el documento completo– será sometido a los consultores del Dicasterio para la Doctrina de la Fe , incluidas las 28 personas nombradas en septiembre de 2024. Ese grupo está formado mayoritariamente por sacerdotes italianos, otros dos hombres y seis mujeres, e incluye a tres miembros de la Comisión Pontificia para el Estudio del Diaconado Femenino Primitivo : la Prof. Nuria Calduch , Mons. Piero Coda y la profesora Michaelina Tenace . Los miembros de la Segunda Comisión se reunieron en Roma del 3 al 7 de febrero de 2025, presumiblemente para considerar las contribuciones de los miembros del Sínodo .

 

Los Grupos de Estudio deberán presentar sus informes finales en junio de 2025. ¿Un documento sobre las mujeres diáconos afirmará la tradición de ordenar mujeres como diáconos? ¿O creará un nuevo ministerio laico de diáconos no ordenados? Tal vez, haciendo eco del Papa Pío XII y del Cardenal Fernández , el tema no está maduro, el tiempo no está “listo”.

El Informe Final del Sínodo afirma lo siguiente:

 

En virtud del Bautismo, hombres y mujeres gozan de igual dignidad en el Pueblo de Dios. Sin embargo, las mujeres siguen encontrando obstáculos para obtener un reconocimiento más pleno de sus carismas, su vocación y su lugar en los diversos sectores de la vida de la Iglesia, en detrimento de su servicio a la misión común. Las Escrituras dan testimonio del papel destacado de muchas mujeres en la historia de la salvación. A una mujer, María Magdalena , se le confió el primer anuncio de la Resurrección; el día de Pentecostés , María , la Madre de Dios, estaba presente en el Cenáculo , junto con muchas otras mujeres que habían seguido al Señor. Es importante que los pasajes relevantes de la Escritura encuentren un lugar apropiado en los leccionarios litúrgicos. Ciertos momentos cruciales en la historia de la Iglesia confirman la contribución esencial de las mujeres impulsadas por el Espíritu. Las mujeres constituyen la mayoría de quienes asisten a la iglesia y a menudo son las primeras testigos de la fe en las familias. Son activas en la vida de las pequeñas comunidades cristianas y en las parroquias; dirigen escuelas, hospitales y centros de acogida; lideran iniciativas para la reconciliación y la Promoción de la dignidad humana y la justicia social. Las mujeres contribuyen a la investigación teológica y ocupan puestos de responsabilidad en instituciones vinculadas a la Iglesia, en la Curia diocesana y en la Curia Romana. Hay mujeres que ocupan puestos de autoridad o son responsables de la comunidad. Esta Asamblea exige la plena implementación de todas las oportunidades ya previstas en la legislación vigente con respecto al papel de la mujer, especialmente en lugares donde aún no se han implementado. No hay razón para impedir que las mujeres asuman roles de liderazgo en la Iglesia: lo que proviene del Espíritu Santo no puede ser impedido. La cuestión del acceso de las mujeres al ministerio diaconal también permanece abierta y el discernimiento al respecto es necesario. La Asamblea también pide que se preste mayor atención al lenguaje y las imágenes utilizadas en la predicación, la enseñanza, la catequesis y en la redacción de documentos oficiales de la Iglesia, dando más espacio a la contribución de las santas, teólogas y místicas [18].

 

Miremos a los santos, teólogos y místicos. Recordemos que el cardenal Fernández señaló a varias mujeres laicas como ejemplos del ministerio femenino. Fueron reinas y princesas, fundadoras, líderes políticas y místicas, todas mujeres maravillosas y ejemplares. No mencionó a Santa Febe .

 

 

 

Notas

1. Entrevista del Papa Francisco con Norah O’Donnell, Columbia Broadcasting Network (20 de mayo de 2024) a las 23:15, disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

2. Walter Kasper y Jan-Heiner Tück, ‘Un sínodo no es un congreso teológico’, Communio 31 (octubre de 2024), disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

3. Francisco, XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos , Por una Iglesia sinodal: comunión, participación, misión , Documento final, Ciudad del Vaticano (24 de noviembre de 2024), n. 134. Citando a Evangelii gaudium .

4. Documento Final , n. 73.

5. Vigésima tercera sesión del Concilio de Trento (15 de julio de 1563), Capítulo XVII, disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

6. Pío XII, Principios rectores del apostolado de los laicos: Discurso de Su Santidad el Papa Pío XII al Segundo Congreso del Apostolado de los Laicos , 5 de octubre de 1957, Washington, DC: Conferencia Nacional de Bienestar Católico, 1957; también, Pío XII, Discursos y radiomensajes , vol. XIX, págs. 455–73; disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

7. Acta et documenta Concilio ecuménico Vaticano II apparando; Series prima (antepraeparatoria) (Typis Polyglottis Vaticanis, 1960–1) (ADA), II/II, 121.

8. Primera Sesión, Una Iglesia sinodal en misión , Informe de síntesis, n. 9j.

9. Primera Sesión, Una Iglesia sinodal en misión , Informe de síntesis, n. 9n.

10. H. Brockhaus, ‘Estos son los miembros del grupo de estudio del Sínodo sobre la Sinodalidad’, Catholic News Agency , 9 de julio de 2024, disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

11. Segunda sesión, XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, Presentación de los informes de los 10 grupos de trabajo creados por el Papa Francisco. Grupo 5: Algunas cuestiones teológicas y canonísticas en torno a formas ministeriales específicas (RdS 8 y 9) , 2 de octubre de 2024.

12. Matilde de Canossa, Hildegarda de Bingen, Brígida de Suecia, Catalina de Siena, Juana de Arco, Teresa de Ávila, Juana Inés de la Cruz, Mamá Antula, Elizabeth Ann Seton, María Montessori, Armida Barelli, Dorothy Day, Madeleine Delbrêl.

13. Fernández, Presentación del Grupo 5 . Citando Evangelii gaudium 103.

14. Ibíd.

15. Christopher White, ‘Indignación tras la ausencia del jefe de la doctrina del Vaticano de la reunión del sínodo sobre el grupo de estudio secreto de mujeres’, National Catholic Reporter , 16 de octubre de 2024, disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

16. Christopher White, ‘El zar doctrinal del Vaticano dice que la comisión de mujeres diáconos reanudará su trabajo’, National Catholic Reporter , 21 de octubre de 2024, disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

17. Andrea Tornielli, ‘Cardenal Fernández: Trabajemos para dar más espacio y poder a las mujeres’, Vatican News , sf, disponible aquí , consultado el 16 de enero de 2025.

18.  Documento Final de la Segunda Sesión , n. 60, énfasis mío.

 

Publicado en: https://www.ihu.unisinos.br/652610-o-sinodo-o-diaconato-e-as-mulheres-artigo-de-phyllis-zagano?utm_campaign=newsletter_ihu__28-05-2025&utm_medium=email&utm_source=RD+Station

Dos puertas de entrada de la ética: lo masculino y lo femenino

[Por: Leonardo Boff]

Actualmente hay varios modelos éticos que tratan de abordar las cuestiones planteadas por la complejidad de la vida contemporánea en proceso de unificación planetaria, no obstante el desmantelamiento del proceso de globalización económica perpetrado por Donald Trump, interesado en un mundo unipolar dirigido por USA.

 

Algunos modelos vienen del pasado, de la tradición aristotélico-tomista, asumida como referencia teórica por una institución tan importante como la Iglesia Católica, fundada principalmente en torno al tema de la justicia, de la subsidiariedad y de la equidad. Otros han sido elaborados dentro de la modernidad como la ética kantiana del deber. O a partir de la tradición revolucionaria de cuño marxista-socialista, enfatizando la igualdad y la solidaridad. Algunos son elaboraciones recientes, como el ecosocialismo democrático, propias de las sociedades complejas, considerando las prácticas sociales, científico-técnicas y ecológicas, que realzan el tema de la responsabilidad personal y colectiva, el respeto al principio de precaución, el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y de la Tierra.

 

Todos estos sistemas están de alguna forma presentes en nuestro espacio cultural, intervienen en la creación de una pre-comprensión ética y constituyen un fondo de reserva histórica para ulteriores discusiones y elaboraciones éticas.

Teniendo en cuenta toda esta diligencia histórica sobre el tema de la ética, existe todavía una corriente que marca el discurso ético de punta a punta y de la cual hemos tomado conciencia por el movimiento feminista mundial. Las feministas nos dicen que existen dos puertas de entrada al discurso ético: la puerta del hombre bajo la figura del padre y la puerta de la mujer bajo la figura de la madre.

Es evidente que vivimos todavía, desde el neolítico, bajo la era del padre y del patriarca. La ética prevaleciente ha sido formulada en el lenguaje del hombre que ocupa el espacio público y detenta el poder. Él se expresa por principios, imperativos, normas, reglas y principalmente por el Estado de derecho con sus instituciones y culmina con el tema de la justicia. Usa como instrumento de construcción el logos, la razón en sus distintas formas.

 

La puerta de la mujer fue prácticamente silenciada o ni siquiera ha sido abierta totalmente. Ella se expresa por el afecto, la receptividad, la relación, la estética y la espiritualidad y culmina con el tema del cuidado. Su instrumento de construcción es el pathos o Eros, es decir, la razón sensible y cordial.

 

Efectivamente hay una experiencia de vida propia de la mujer y otra propia del hombre. Si bien hombre y mujer son recíprocos, no son reducibles entre sí, pues muestran singularidades que aparecen en todos los campos también en los discursos éticos.

 

Hoy ya es tiempo de que tengamos una experiencia ética más integradora que supere la particularización de la ética del hombre y que valorice las contribuciones que vienen de la ética de la mujer. Hombre y mujer juntos (ánimus/ánima) permiten tener una experiencia más rica y total de lo humano.

Por tanto, junto a la voz de la justicia hay que escuchar la voz del cuidado. Algunas filósofas norteamericanas han trabajado con profundidad esta cuestión: Carol Gilligan (1982), Nel Noddings (2000), Annette C. Baier (1995) y M. Mayeroff (1971). Entre nosotros en Brasil se destaca toda la obra de Vera Regina Waldow (1993,1998,2006). Nosotros mismos en Saber cuidar (1994) abordamos las dimensiones de lo masculino (trabajo) y de lo femenino (cuidado) como fundadoras de modos de existir y de vivir éticamente.

Para empezar conviene aclarar que los temas de la justicia y el cuidado no se concretan exclusivamente en el hombre o en la mujer. Hombre y mujer son solamente puertas de entrada. Ambos componen el ser humano, masculino y femenino. Por ello, lo masculino no puede ser identificado con el hombre y reducirse solo a él. De la misma forma lo femenino con la mujer. Ambos son portadores de la dimensión del ánimus y de la dimensión del ánima, en otras palabras, de lo femenino y de lo masculino simultáneamente, pero cada cual de forma diferente y singular (Boff-Muraro 2002).

 

Por eso, el cuidado (femenino) afecta al hombre así como la justicia (masculino) lo hace a la mujer. Ambos realizan la justicia y el cuidado, a su modo, aunque la justicia gana más visibilidad en el hombre, de ahí que sea su principal elaborador, y el cuidado adquiere más densidad en la mujer, siendo ella por tanto su principal portadora (Gilligan,1982,2).

 

Debido a esta inclusión, las teólogas feministas insisten en decir que el tema del cuidado y respectivamente de la justicia no son temas de género sino de la totalidad de lo humano (Noddings 1984).

 

Hoy, dado el clamor ecológico general, justicia y cuidado, masculino y femenino deben, como nunca antes en la historia, darse las manos y caminar juntos, cada cual contribuyendo con su aporte ante las amenazas que pesan sobre la vida en el planeta Tierra. Necesitamos justicia social ante el inmenso número de pobres y miserables y justicia ecológica frente a la agresión sistemática que nuestro modo de producción industrialista/consumista practica contra la naturaleza y los ecosistemas.

 

Al mismo tiempo necesitamos proporcionar cuidado a los millones de afligidos y arrojados a las periferias en términos de relación respetuosa, salud, inclusión social. Igualmente se hace urgente el cuidado a la Tierra herida y la preservación de los bienes y servicios naturales que aseguran nuestra supervivencia en este planeta.

 

Corresponde a nuestra generación y a las venideras tomar conciencia de la importancia de la cooperación tanto del hombre (ánimus) como de la mujer (ánima) para juntos no ser los últimos en salvar la vida en el planeta Tierra. Justicia y cuidado podrán garantizarnos que todavía tenemos futuro.

 

*Leonardo Boff ha escrito Saber cuidar: ética de lo humano-compasión por la Tierra, Vozes 2000.

Traducción de MªJosé Gavito Milano.

 

Imagen: https://artistasycuadros.com/pablo-picasso/un-hombre-y-una-mujer-3/

O papado, um corpo estranho na tradição de Jesus

[Por: Eduardo Hoornaert]

Estamos acostumados a comparar posicionamentos pessoais de papas e aparentemente damos bastante importância a isso. Sugiro aqui que desviemos, por uns instantes, o olhar da pessoa para seu ‘assento’, para a Sedes Apostolica, ou seja, para a estrutura que lhe confere poder: o papado.

Pensando bem, o papado é um corpo estranho na genuína tradição de Jesus. Nos evangelhos aparece uma clara linha divisória entre o princípio faternal, fundamental na mensagem de Jesus, e o multimilenar princípio dinástico, vigente nas sociedades humanas pelo menos desde a revolução neolítica, uns dez mil anos atrás. O termo grego dunasteia indica um tipo de organização social em que uma pessoa ou um grupo ‘governa’ a sociedade. A ideia da radical fraternidade universal, claramente manifestada por Jesus, é tão inusitada que até hoje nos parece estranha. É um ‘clarão’ que durou dois ou três anos, mas que irradia uma luz tão intensa que nos alcança em nossos dias, embora penetre com dificuldade na espessura de pensamentos e tradições multimilenárias. Os historiadores nos ensinam que expressões e situações, ‘consagradas’ por uma longa história, tendem a se tornar incontestes. É o caso do papado que, baseado no antiquíssimo princípio dinástico, se infiltrou na tradição cristã e nela ganhou credibilidade ao longo dos séculos.

 

*      *      *

 

Essas palavras, bem sei, apelam para um amplo leque de estudos. Aqui me limito a traçar, em breves apontamentos de ordem histórica, umas linhas acerca da congênita incongruência do papado em relação ao projeto original de Jesus de Nazaré.

 

1. O princípio fraternal

 

Jesus é taxativo: o evangelho segue o ‘princípio fraternal’. O Evangelho de Mateus relata: A mãe dos filhos de Zebedeu avança com seus dois filhos e se lança aos pés de Jesus. Ela tem um pedido a fazer. Jesus pergunta: O que você quer? E ela: Na hora de seu Reino, eu peço, faça que meus filhos, aqui presentes, estejam sentados, um à sua direita e outro à esquerda (Mt 20, 20-24). Sentindo a seriedade do pedido, Jesus reage: As nações, vocês sabem, sofrem a tirania de seus chefes e estão sob o domínio dos poderosos. Vocês agirão de modo diferente. Quem, entre vocês, quer ser chefe, que se ponha a serviço de seus irmãos. E quem ambiciona ser o primeiro, que seja o servidor de seus irmãos. Assim, o filho de homem não veio para ser servido, mas para servir (Mt 20, 25-28). E, alhures no mesmo Evangelho de Mateus: Vocês recusem de serem chamados ‘Mestres’. Vocês não têm senão um Mestre. São todos irmãos (Mt 23, 2-8). E, como a luta pelo poder transforma as pessoas em ‘lobos’, os discípulos serão ovelhas em meio de lobos (Mt 10, 16), em busca de um Reino sem poder, sem Mestres a ocupar os primeiros lugares.

 

Marcos conta a mesma história de seu jeito. Tiago e João, filhos de Zebedeu, se aproximaram de Jesus e lhe disseram: ‘Mestre, concede-nos tomar assento na tua glória, um à direita e outro à esquerda’. Tendo ouvido isso, os outros dez se revoltaram contra Tiago e João. Jesus chamou todos perto de si e disse: ‘Vocês sabem que, entre os pagãos, os que passam como chefes dominam os demais e que os grandes exercem autoridade. Entre vocês é diferente: quem quer se tornar grande será seu servo. Quem quer ser o primeiro entre vocês será o escravo de todos. Pois o filho de homem não veio para ser servido, mas para servir, dar sua vida e pagar por todos (Mc 10, 35-45).

 

2. A ‘fraternidade’ nos anos 50

 

Nos anos 50, o outsider Paulo é acolhido, embora com alguma dificuldade, na fraternidade (‘adelfotès’ em grego) apostólica, representada pelo trio Tiago (irmão de Jesus), Pedro e João. Com um toque de ironia, Paulo chama os três de colunas e critica certo ar de ‘importância’ que os envolve, mas, afinal, eles se comportam com irmãos, não como ‘líderes’ ou ‘mandantes’. De qualquer modo, podemos dizer que, vinte anos após sua morte, o princípio fraternal de Jesus está sendo seguido no movimento que ele criou.

Paulo expressa em termos contundentes como entender essa fraternidade, quando escreve, por volta do ano 50, aos militantes em Corinto:

 

Entre vocês poucos sábios,

Poucos poderosos, poucos nobres.

Pelo contrário, o que é louco no mundo,

Deus o escolheu para dar vergonha aos sábios;

O que há de fraco no mundo,

Deus o escolheu para dar vergonha à força,

o que há de mais ‘comum’ no mundo,

o que todos desprezam,

Deus escolheu o que não é nada

E deixou de lado o que pretende ‘ser’ (1Cor 1, 26-29).

 

3. A situação nos anos 150

 

Cem anos depois, a situação não é mais a mesma. Na terceira Visão do Pastor de Hermas, um escrito elaborado por volta de 150, aparecem as seguintes palavras: Eu me dirijo agora aos chefes da igreja e aos que ocupam os primeiros assentos etc. (veja meu livro Hermas no Topo do Mundo, edição Paulus, São Paulo, 2002, p.67). As palavras de Jesus: ‘Vocês recusem de ocupar os primeiros assentos. São todos irmãos’ já desaparecem do horizonte. Lembro aqui que o Pastor de Hermas é o primeiro texto cristão de certa envergadura que interpreta a mensagem de Jesus a partir da situação vivida por seus discípulos/as em Roma e que foi lido em alta voz durante séculos em inúmeras comunidades cristãs. É significativo que esse texto, implicitamente, assinala a curtíssima vigência da proposta de Jesus. Hermas constata que o concurso pelos primeiros assentos na assembleia está de volta, criando reivindicações e disputas. Ele sonha com uma igreja segundo os ditames de Jesus, como testemunham suas Visões, suas Comparações e seus Sonhos, mas sabe que essa igreja não existe mais.

 

4. A ascensão do homem celibatário

 

É dentro de um contexto parecido com o de Hermas que se situa a ascensão do homem celibatário, seja ele solteiro ou viúvo, a cargos sempre mais importantes no seio de núcleos cristãos. Vale observar aqui que muitos textos da antiga tradição cristã, que aparecem como expressões de divergências especificamente teológicas, na realidade ocultam disputas pelo poder.

 

Aqui me inspiro no livro intitulado Corpo e Sociedade: o Homem, a Mulher e a Renúncia sexual no Início do Cristianismo (Zahar Editores, Rio de Janeiro, 1990), da autoria do historiador irlandês Peter Brown. Esse livro descreve a luta, por parte de homens celibatários, no sentido de ocupar os primeiros assentos nas congregações, já em meados do século II dC, nos tempos de Hermas. Se, como dizem os historiadores, a condição fundamental para o surgimento da igreja cristã, tal qual a conhecemos hoje, foi uma vigorosa divisão entre clero e laicato, é preciso apontar de imediato que essa divisão é de caráter fundamentalmente político. É uma luta pelo poder. Afinal, a ascensão do clericalismo, no cristianismo, demonstra a dificuldade em se seguir ditames fraternais na estruturação das comunidades. Os clérigos cristãos estão por demais conscientes da sua superioridade intelectual e moral diante de suas ‘ovelhas’ para poder dialogar de verdade com os segmentos mais ‘ignorantes’ de suas congregações. Esse é o ponto de inserção do celibato na história do cristianismo. Certamente, um dos cuidados do movimento cristão, nessa conjuntura, consiste em impedir o crescimento de uma ‘aristocracia’ eclesial independente, baseada em benfeitorias feitas em comunidades que, via de regra, são pobres. Os próprios coordenadores dessas comunidades se beneficiariam de privilégios, que intenderiam passar aos seus descendentes. Ora, o celibato trava esse processo hereditário. No século IV, o bispo Epifânio de Salamina (Chipre) escreve que o celibato é o fundamento da igreja (Migne, Patrologia Grega, 42, p. 829). A radicalidade evangélica, que na época de Jesus tinha evidentes contornos sociais, e, afinal de contas, pouco se ocupava com problemas de controle do corpo, vai se expressar de modo privilegiado e mesmo normativo, no cristianismo, no controle do corpo e de seus mais íntimos impulsos. Doravante, tudo passa pelo corpo e seu controle. O princípio monacal, o controle do corpo, o corpo isolado de impulsos sexuais: eis o que traça o roteiro do poder na igreja, a partir do século III.

 

5. Rivalidades entre líderes metropolitas

 

O fluxo da história dos cristianismos nos primeiros séculos fecunda, em primeiro lugar, o mundo mediterrâneo oriental e terras circunvizinhas, ou seja, o Império Romano Oriental, onde a ideia imperial romana continua vivendo vigorosamente, em torno do centro bizantino, por mais de um milênio, tão vigorosamente que consegue resistir ao avanço muçulmano até o século XV. Esse mundo cristão oriental cria um mundo onde as culturas gregas, semitas e inclusive eslavas vivem em relativa harmonia, onde o mundo monástico convive com o mundo episcopal com independência, onde os patriarcas têm ampla liberdade de ação e onde a relação com os usos populares da religião é menos traumática que no Ocidente. Os superdogmas cristológicos e trinitários, dos quais se ocupam os relatos sobre os Concílios orientais nos séculos IV e V, de certo modo camuflam a luta subjacente pelo poder, por parte de líderes que representam o movimento cristão em grandes cidades como Antioquia na Síria, Alexandria no Egito ou Constantinopla. Eis uma típica contenda ‘dinástica’ e ela se manifesta no Concílio de Nicéia em 325, nas leis do Imperador Teodósio dos anos 380 e nas ulteriores planificações do Imperador Justiniano.

 

6. A camuflagem ‘apostólica’

 

No cânone 6 do Concílio de Niceia em 325 se lê que a cidade de Alexandria, no Egito, é ‘apostólica’ por ter-se originada de um discípulo de Pedro, o evangelista Marcos. Do mesmo modo, Antioquia da Síria se proclama ‘apostólica’ por ter recebida a visita de Pedro. Mais delicada é a situação de Constantinopla, no Bósforo, escolhida pelo Imperador Constantino para ser sua cidade residencial, em 330, assim como a de Milão, no Ocidente, que hospeda a nova residência imperial no Império ocidental. Essas cidades não ostentam ‘visum’ apostólico. Além disso, o que fazer com Jerusalém, cidade ‘apostólica’ por excelência, ou com Éfeso, onde atuou João apóstolo, ou ainda com Corinto, onde atuou Paulo? Aqui se revela a camuflagem da invocação ‘apostólica’: essas últimas cidades ficam fora da briga por serem pequenas demais para rivalizar com as grandes. A questão tem, por conseguinte, claros indícios dinásticos.

 

7. A camuflagem ‘petrina’

 

O mesmo se diga da invocação ‘petrina’, invocada por Roma. Ela oculta as repetidas esfregas, a partir do século IV, entre duas ‘metrópoles’: Constantinopla e Roma. O primeiro atrito entre as duas ‘potências’ aparece em 381 dC, por ocasião do Concílio de Constantinopla, convocado e presidido pelo Imperador Teodósio I. Quando o cânone 3 do referido Concílio atribui à igreja de Constantinopla a presidência de honra, por Constantinopla ser a nova Roma, os bispos ocidentais, enviados por Dámaso, bispo de Roma (?-384), se retiram. É provável que desse atrito tenha nascido o famoso texto, conhecido sob o nome de Decretum Gelasianum e atribuído a Gelásio (que governa de 492 a 496), em que se afirma que a igreja de Roma é caput (‘cabeça’) de todas as demais igrejas por decreto divino.  Quando o Concílio de Calcedônia (451) repete a formulação de 381, cria-se uma dupla visão acerca do ‘primado’: a visão ‘ortodoxa’ (ou seja, das igrejas orientais) e a visão ‘romana’. A primeira segue o cânone 6 do Concílio de Niceia (325) e, portanto, afirma que três ‘metrópoles’ exercem um ‘primado’ sobre as demais: Roma, Antioquia e Alexandria. É uma visão dinástica, com certeza, mas ao mesmo tempo pragmática e aberta, capaz de admitir que uma quarta ‘metrópole’, Constantinopla, venha a entrar no ‘clube dos grandes’. Do outro lado aparece a visão intransigente do ‘Decretum Gelasianum’, que apela para a única apostolicidade de Roma. Daí por diante, Roma vai se distanciando do cristianismo oriental e inicia uma caminhada separada.

 

É diante desse painel histórico que convém ler a história de Pedro. O mínimo que se possa dizer é que existem, nos primeiros documentos, duas principais imagens de Pedro: a de um discípulo exorcista, que se baseia em não poucos textos e a do líder do movimento de Jesus, que se apoia num único texto de Mateus (16, 17-20).

 

– Pedro discípulo: os Atos dos Apóstolos informam que ele, na qualidade de exorcista, viaja com João para a Samaria onde, após o espetacular sucesso do diácono Filipe, que também opera como exorcista (At 8, 5-25), o mago Simão, muito respeitado na região, se aproxima do movimento e pede o batismo (9, 13). Para reforçar esse sucesso, Pedro e João viajam para a região. Quando o mago Simão observa o poder dos apóstolos por meio da imposição das mãos (uma prática exorcista), ele oferece dinheiro para conseguir o mesmo poder. Pedro o repreende e Simão, aparentemente, se deixa convencer. No século IV, o bispo Eusébio de Cesareia (ca. 265-339), que participa do Concílio de Niceia em 325, elabora um texto em que o mago Simão aparece como cabeça de uma seita repugnante de exorcistas e foge para Roma a fim de escapar do poder de Pedro e tentar aí um novo sucesso. Mas, sempre segundo Eusébio, Pedro vai atrás dele, munido de armas divinas, e finalmente derrota Simão em Roma. Eusébio explica: a força de Simão provém dos demônios, enquanto a de Pedro provém de Deus. Veja a história toda em Eusébio, História Eclesiástica, 2, 14, 6 (Patrística 15, Paulus, São Paulo, 2000, pp. 88-91). Com essa história, Eusébio mata dois coelhos com uma só paulada: ele mostra Pedro investido de poder divino e justifica uma pretensa ida dele a Roma.

 

– Pedro líder: a partir do século IV, a historiografia eclesiástica passa por cima dessas e de outras primeiras referências a respeito de Pedro e se concentra unicamente num trecho do capítulo 16 do Evangelho de Mateus, vv. 17-20. Enquanto, em Marcos 9, vv. 27 a 33, Jesus, com ímpeto, critica Pedro na presença dos discípulos, gritando: Para trás, Satanás, você não tem o espírito de Deus, mas o dos homens (v. 33), ou seja, considera Pedro como um discípulo em meio de outros, em Mateus 16, ele o exalta de modo impressionante, por meio de expressões cheias de insinuações, sujo significado dificilmente conseguimos captar hoje, pois temos de ter em mente que Jesus falava uma linguagem recheada de simbolismos e comparações, não em categorias cartesianas. Expressões como: nem a carne, nem o sangue, mas o Pai (v. 17); as portas do inferno não podem nada contra minha igreja (v. 18); eu lhe darei as chaves do Reino dos Céus (v. 18); as chaves na terra, as chaves nos Céus (v. 19); o que você ligar sobre a terra, será ligado nos Céus, o que você desligar sobre a terra, será desligado nos Céus (v. 19); não digam a ninguém que sou o Ungido (v. 20), por exemplo, nos soam em grande parte enigmáticas. Constitui uma temeridade aplicar, sem mais nem menos, essas palavras de Jesus a um tipo de poder político, como se costuma fazer na igreja romana.

 

8. O bispo historiador Eusébio de Cesareia

 

Paradoxalmente, é um bispo da obediência constantinopolitana, Eusébio de Cesareia, que assenta o bispo romano no trono de Pedro. Apoiados em sua História Eclesiástica, os ocidentais se apressam em eliminar as pretensões de Ambrósio, bispo de Milão, residência imperial no Ocidente, e afirmar o caráter ‘petrino’ de Roma. A respeito do historiador Eusébio, o mínimo que se possa dizer é que se trata de uma figura ousada, que não teme em traçar largas linhas ‘dinásticas’ do episcopado sem os devidos cuidados heurísticos, ou seja, sem uma séria procura de ‘fontes’ historiográficas e topográficas confiáveis. É verdade que ele, no primeiro capítulo de seu trabalho, reconhece que não conseguiu descobrir pegadas dos que trilharam esse caminho antes de mim e resolveu selecionar o que me pareceu relevante, como quem colhe flores em campos literários. Seja como for, Eusébio se mostra resoluto em escolher as flores que lhe agradam, como se evidencia no seguinte trecho de sua História, que cito aqui: Os bem-aventurados apóstolos, depois de haverem fundado e edificado a Igreja, puseram o ministério do episcopado em mãos de Lino. Este Lino é mencionado por Paulo em sua carta a Timóteo. Sucede-o Anacleto e depois deste, em terceiro lugar a partir dos apóstolos, obtém o episcopado Clemente, que também havia visto os bem-aventurados apóstolos e tratado com eles, e tinha ainda nos ouvidos a pregação dos apóstolos e diante dos olhos sua tradição. E não apenas ele, porque então ainda sobreviviam muitos que haviam sido instruídos pelos apóstolos. E, após um breve espaço, Eusébio continua: A este Clemente sucede Evaristo, e a Evaristo, Alexandre; depois é instituído Sixto, o sexto, portanto, a partir dos apóstolos; e depois deste, Telésforo, que também sofreu gloriosamente o martírio; logo Higinio; depois Pio, e depois deste Aniceto; havendo Sotero sucedido a Aniceto, agora é Eleutério que ocupa o cargo do episcopado, em décimo segundo lugar a partir dos apóstolos. Pela mesma ordem e com a mesma sucessão chegaram até nós a tradição e a pregação da verdade que procedem dos apóstolos na Igreja. (Veja Patrística 15, passim). Sem comentário.

 

9. ‘Pelo olho de uma agulha’: o papado ‘salva’ o Império Romano

 

Em 2014, o historiador irlandês Peter Brown publicou um livro intitulado Through the Eye of a Needle: Wealth, the Fall of Rome and the Making of Christianity in the West  (‘Pelo olho de uma agulha: Prosperidade, a Queda de Roma e a Formatação da Cristandade no Ocidente’).

 

Eis o pano de fundo da historiografia de Brown: no século V, o sistema imperial romano entra em colapso, tanto na Itália, onde dominam os Ostrogodos, quanto na Gália e na Espanha, onde chegam os Visigodos, no norte do Rio Loire (na atual França), onde se instalam os Francos e Burgundos, e no Norte da África, onde entram os vândalos. Símbolo desse colapso é a tomada de Roma em 410 por Alarico, líder ostrogodo.

 

Aí aparece a figura do Papa Leo, que toma seu nome emprestado ao de um Imperador romano e que governa a igreja romana entre 440 e 461. Diante do líder huno Átila, em 452, ele se apresenta como sucessor de imperadores romanos. Isso é realmente novo. Leo pratica uma nova leitura do papado. Ele enxerga a figura do apóstolo Pedro pelo prisma do direito romano e aplica à estrutura eclesiástica o sistema diocesano, um instrumento da política imperial romano que visa controlar grandes espaços no intuito de cobrar impostos com maior eficiência. Na visão de Leo, o bispo é o administrador de uma diocese e o papa, por sua vez, é o administrador do sistema episcopal. Seguindo essa lógica, Leo se promulga, ao mesmo tempo, vicarius Petri e bispo da diocese de Roma. É nessa qualificação que ele ganha progressivamente autoridade, na Itália e na África no Norte. Quando procura integrar a Grécia em seu organograma, Leo encontra resistência por parte de Constantinopla, de modo que o Segundo Concílio de Éfeso, em 449, resulta num fracasso. Mas, dois anos depois, o Concílio de Calcedônia (451) é um sucesso.  

 

O mais importante, para nossa análise, consiste em seguir a intuição do historiador Peter Brown e compreender que, com o papa Leo (posteriormente chamado Leão I), a ideia imperial romana, despojada de poder militar, passa ‘pelo buraco de uma agulha’ e se reveste religiosa. Quando, em 476, o líder visigodo Odoacro finalmente derruba militarmente o último Imperador Romano Rômulo Augústulo, ele se mostra fascinado ao ver o papa, ou seja, o Imperador Romano revestido de líder religioso.

 

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Eis umas pinceladas acerca do papado como dinastia. Uma história que, embora sendo ‘de longa duração’ (Fernand Braudel), tem início e fim, nascimento e morte. Pois, como diz a canção: Tudo passa, tudo passará; E nada fica, nada ficará.

Boletín Noticias Iglesia Internacional: Suplemento del 19 al 25 de mayo de 2025

[Coordina: Cecilia Tovar | IBC]

Ahora que las emociones se han calmado y el revuelo mediático en torno a la muerte del Papa Francisco y la elección de León se ha desvanecido, siento la necesidad de confesar una preocupación. Lo siguiente: que, de buena o mala fe, archivemos la lección de Francisco, el sentido de su pontificado, malinterpretándolo, caricaturizándolo. No sólo de sus críticos o detractores. De ahí la necesidad de establecer algunas de sus características, disipando algunos malentendidos al respecto, desde mi modesto y muy personal punto de vista…

 

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A 10 años de Laudato Si’, 200 universidades se reúnen en Rio para preparar la COP30

[Por: Luis Miguel Modino | Religión Digital]

Se cumplen 10 años de un Documento histórico dentro del Magisterio Pontificio, la Laudato si’. Un escrito de gran impacto para la Iglesia católica, para la sociedad y para el mundo científico, que goza de plena actualidad, dada la crisis socioambiental por la que el Planeta pasa.

 

Universidades para el cuidado de la Casa Común

 

Una fecha que ha sido motivo para convocar el II encuentro sinodal de Rectores universitarios por el Cuidado de la Casa Común, con la participación de representantes de Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica y la Península Ibérica. Será realizado de 20 a 24 de mayo de 2025 en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio), buscando consolidar el compromiso universitario con el cuidado de la Casa Común.

 

Organizado por la Red Universitaria para el Cuidado de la Casa Común (RUC), el encuentro cuenta con el apoyo de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), de la que era presidente el cardenal Robert Prevost, ahora Papa León XIV, a través de la iniciativa Construyendo Puentes. Se da continuidad al primer encuentro “Organizando la Esperanza”, realizado en 2023 en la Santa Sede con la participación del Papa Francisco.

 

En vista de la COP30

 

Junto con el 10º Aniversario de Laudato si’, no podemos olvidar de la COP30, que también será realizada en Brasil, concretamente en Belem. En ese contexto, se reúnen en la PUC-Rio representantes del mundo académico, gubernamentales, eclesiásticos, así como de organismos multilaterales. El objetivo es una propuesta sinodal que promueve la escucha, el discernimiento colectivo y la acción concreta frente a la crisis socioambiental. Una oportunidad para llevar adelante los planteamientos iniciales del Papa León XIV, que aboga por construir puentes de paz y desarrollo de los pueblos.

 

Al acto se han sumado el Dicasterio para la Cultura y la Educación, que comanda el cardenal Tolentino, la Asociación de Universidades Jesuitas de América Latina (AUSJAL), el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), Cáritas América Latina y el Caribe, así como el Gobierno de Brasil. Entre los apoyadores están Porticus, el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

 

Cuatro sueños de Querida Amazonía

 

El paño de fondo del encuentro lo encontramos en los “cuatro sueños” planteados por el Papa Francisco en Querida Amazonía: social, cultural, ecológico y eclesial. El último día, sábado 24 de mayo, se llevará a cabo un acto público conmemorativo en el Cristo Redentor, celebrando la década de Laudato si’.

 

Un encuentro, con representación de más de 200 universidades públicas y privadas, que recoge el guante lanzado por el Papa Francisco en 2013 en la JMJ de Rio: “Hagan lío”. Para ello se quiere promover el diálogo  entre la academia, el sector público y privado para diseñar estrategias de acción coordinada sobre fe e innovación, en sintonía con la agenda de la COP30; fomentar redes de cooperación interuniversitaria en torno a la sostenibilidad y el cambio climático; impulsar compromisos de las universidades iberoamericanas en la transición justa mediante  modelos de desarrollo integral sustentables capaces de atender la crisis ecológica socioambiental; articular recomendaciones estratégicas para la COP30 desde la comunidad académica; reflexionar sobre el impacto de la encíclica Laudato Si’ en la educación superior, la investigación y las políticas públicas.

 

Respuestas urgentes y coordinadas

 

La realidad actual nos hace ver que “la vida pende de un hilo”, como advierte la campaña de concientización lanzada por el CELAM el 9 de diciembre de 2024 en la Santa Sede. Una situación que nos lleva a entender que la crisis ecológica socioambiental exige respuestas urgentes y coordinadas entre iglesias, gobiernos, sociedad civil y academia. Algo que tiene que ver con el impacto de Laudato si’ en el pensamiento; con las universidades y la generación de conocimiento y formación de líderes comprometidos con la sostenibilidad; fortalecer redes de investigación con relación al cambio climático; con buscar propuestas y compromisos para la COP30.

 

Las universidades son agente privilegiado en el actual “cambio de época”, que ponen en marcha procesos de educación y formación continua mediante una “acción coordinada internacional”, generando esperanza que se traduce en gestos concretos, como decía el Papa Francisco y asume la RUC. Un camino de cuidado que lleva a afrontar la deuda pública, que está unida a la deuda ecológica, lo que tiene que ver con el Año Jubilar. Se busca una nueva arquitectura financiera; el respeto de la dignidad de la vida humana; y un Fondo mundial que elimine definitivamente el hambre y haga avanzar en educación y desarrollo sostenible.

 

Discernimiento comunitario en vista de la COP30

 

Cuatro días de reflexión a partir de los cuatro sueños de Querida Amazonía, con un evento final. Se abordará una nueva arquitectura financiera; el diálogo como mejor política para el respeto de la dignidad humana; biodiversidad y tecnología; y la construcción de puentes para promover el desarrollo sostenible. La metodología priorizará el diálogo en vista de la común participación en la toma de decisiones a partir de una reflexión inicial por parte de un experto, buscando recapitular propuestas concretas de acción. Todo ello a través de un “discernimiento social comunitario” sobre el tema del día, en el que los representantes de las universidades elaborarán las propuestas para la COP 30, que serán presentadas en distintos espacios de la Zona Azul en Belem.

 

Todo ello en el décimo aniversario de Laudato Si’, la encíclica publicada el 24 de mayo de 2014, que aborda como tema central el cuidado de la Casa Común. Se analiza la crisis ecológica desde una perspectiva integral que combina ecología, ética, economía, política y espiritualidad. Lo hace desde varias dimensiones: ecológica, social y económica, ética y teológica, política. Para ello analiza problemas de enorme relevancia: contaminación y cambio climático; pérdida de biodiversidad; crisis del agua; deterioro de la calidad de vida humana; debilidad de las respuestas internacionales ante la crisis. Todo ellos consecuencia del antropocentrismo desmedido y el paradigma tecnocrático, cuestionando el dominio absoluto del ser humano sobre la naturaleza y la obsesión por el crecimiento económico sin límites.

 

Avanzar en un camino de esperanza

 

Ante ello, se propone un enfoque holístico para abordar la crisis, desde la conexión entre medioambiente, economía, sociedad y cultura. Se introducen los conceptos de ecología ambiental, económica, social y cultural. Así como un nuevo modelo económico sostenible; gobernanza global y acuerdos internacionales para proteger el medioambiente; participación ciudadana en la lucha ecológica; políticas que beneficien a los más vulnerables. Para avanzar en ese camino de esperanza se propone la conversión ecológica; una economía al servicio de la vida y no del lucro desmedido; responsabilidad compartida entre gobiernos, empresas y ciudadanos; actuar con urgencia antes de llegar a daños irreversibles.

 

Con Laudato Si’ Francisco buscaba que la Iglesia católica pudiese influir en la ONU, la política y movimientos ecologistas. Junto con ello, la propuesta de un cambio de paradigma, que respeta a la naturaleza y la justicia social. Igualmente, un diálogo interreligioso y científico, en vista de diversos abordes de la crisis ecológica, combatiendo el negacionismo ambiental con datos científico, reflexión ética y moral frente a la indiferencia y propuestas de acción urgente. Un documento clave para la conciencia ecológica global, promoviendo una ecología integral que pone en el centro el bienestar del planeta y de la humanidad.

 

Publicado en: https://www.religiondigital.org/luis_miguel_modino-_misionero_en_brasil/Laudato-universidades-Rio-preparar-COP30_7_2778992081.html?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=los_ultras_se_recolocan_ante_la_llegada_de_prevost_cipriani_gaenswein_bannon&utm_term=2025-05-14