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Sacerdotes palestinos denuncian la violencia de los colonos israelíes en Taybeh

[Por: Daoud Khoury, Jack-Nobel Abed, y Bashar Fawadleh]

We, the priests of the three churches of Taybeh―the Greek Orthodox Church, the Latin Church, and the Melkite Greek Catholic Church―raise our voices on behalf of the people of our town and our parishioners to strongly condemn the ongoing and grave series of attacks targeting Taybeh. These assaults threaten the security and stability of our town and aim at undermining the dignity of its residents and the sanctity of its sacred land…

 

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La negación activa del horror

[Por: Muniz Sodré | Folha de S. Paulo – IHU]

Tan grave como naturalizar el horror es la negación activa de la opinión pública. Los grandes medios de comunicación no están exentos de ello, centrados en la “objetividad” del recuento de muertos en represalia de la maquinaria  de muerte de Netanyahu al  pogromo terrorista  de Hamás . El artículo es de Muniz Sodré , sociólogo, profesor emérito de la UFRJ, publicado por Folha de S. Paulo , el 07-06-2025.

 

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Una nota sobre la ignorancia presidencial

[Por: Eduardo de la Serna]

En su pseudo-homilía en el Chaco, el presidente señaló lo preocupante que es la “envidia” (12 veces en su texto). De hecho, afirmó que la justicia social es “envidia con retórica”. La primera vez que la alude es en una cita de Génesis 26,12-14 [desconozco de qué traducción se valió ya que, por ejemplo, dijo “Dios lo bendijo” cuando el hebreo utiliza el tetragrama YHWH (que muchas traducciones evitan y transcriben Señor), mas jamás “Dios”]. Es a partir de esto que comienza a hablar de la envidia y la justicia social…

 

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Una primera mirada de los primeros días bajo León

[Por: Eduardo de la Serna]

Una vez elegido el nuevo papa, de quién desconocía prácticamente todo, me pareció razonable esperar, escuchar, mirar…

 

Siendo sincero, obviamente, la persona y el nombre elegido fueron lo primero que me llamó la atención, Y, lo reconozco, negativamente. Que fuera yanki – por más no trumpista que fuera – no me alegraba, y su paso por el Perú, que podía ser positivo, no lo sería necesariamente. Al fin y al cabo, salvo un breve tiempo, había sido “superior”; que sea una persona “cercana”, “cálida” (lo cual ciertamente es importante) no es indicio de una dirección. Y por más que León XIII haya sido el papa de la Rerum Novarum, Juan XXIII lo fue de la Mater et Magistra y la Pacem in Terris y Pablo VI de la Populorum Progressio y la Octogesima Adveniens. Lo siguiente fueron los ropajes, también tristemente recuperados. Que su primera palabra (y hasta ahora un ritornello, pero al que no le veo sustancia) haya sido “paz” es ciertamente importante en estos tiempos de violencia, y que saludara en castellano a la diócesis de Chiclayo fue también positivo. Que le cayera mal a Steve Bannon era una verdadera cucarda, y sería de desear que no dé pasos para recuperar ese encuentro…

 

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Una pseudo homilía en el Chaco

[Por: Eduardo de la Serna]

Fiel a su costumbre de citar otros autores sin referir a ellos – lo que se llama normalmente plagio – Javier Milei, en su casi homilía evangélica mezcló harina con pan rallado. Repitiendo a “Berthie” Benegas Lynch, hijo del prócer, según su delirio, señaló que toda referencia a la justicia social viola los mandamientos bíblicos 7° y 10° (en su versión catequística: “no robar” y “no codiciar los bienes ajenos”), es decir, los que según su desleal no saber ni entender atentan contra la propiedad privada…

 

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Chile: Jeannette Jara, candidata presidencial de Unidad por Chile

[Por: Marcelo Soler]

En las primarias presidenciales del domingo 29 de junio, entre cuatro candidatos, la base de apoyo electoral de la coalición gubernamental Unidad por Chile formada por los Partidos comunista (PC), Socialista (PS), Por la Democracia (PPD), Liberal (PL), Radical (PR), Acción Humanista (AH), el Frente Amplio (FA) y la Federación Regionalista Verde Social (FRVS) designó Jeannette Jara como su candidata presidencial. Los resultados redefinen relaciones de fuerza en el llamado oficialismo y abre nuevas esperanzas de transformaciones esperadas por décadas…

 

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Todo comenzó así

[Por: Kajkoj Máximo Ba Tiul]

Todo inició cómo un rechazo al festival Folclórico de Cobán y la toma de conciencia de ser “Maya Poqomchi” de San Cristóbal Verapaz. Un grupo de jóvenes en los años más oscuros de nuestro municipio (1978-1996), decidieron organizarse e impulsar la elección, ya no de “india bonita”, ni “reina indígena”, que conllevaba actitudes racistas y discriminadoras, propios de actividades folclóricas como hasta ahora, e iniciar lo que ahora se llama: Elección de “Rixk’un Kaq’ Koh”…

 

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El Laboratorio de Diálogo Social tendrá una nueva edición en Santo Domingo (República Dominicana)

[Por: Amerindia]

Del 5 al 11 de agosto de 2025, una nueva edición del Laboratorio de Diálogo Social llega al Caribe. Santo Domingo, en la República Dominicana, acogerá esta inédita experiencia de formación promovida por Amerindia, concebida como “un espacio experiencial de interaprendizaje dialogal, con técnicas y estrategias que son retroalimentadas por la experiencia grupal para afirmar dinámicas colaborativas de diálogo y transformación de conflictos”.

 

“El proceso sinodal que anima a la Iglesia a retomar su ser, su esencia, nos motiva a ofrecer un aporte significativo en los itinerarios de escucha, de diálogo y de aprendizaje”, comenta Tania Ávila Meneses, de Amerindia Bolivia, quien hace parte del equipo que liderará las jornadas formativas que se desarrollarán en la Casa de espiritualidad María Inmaculada, con el apoyo del grupo de Amerindia República Dominicana.

 

Siguiendo la inspiración de Fratelli Tutti, la tercera carta encíclica publicada por el papa Francisco en 2020, sobre la fraternidad y la amistad social, el Laboratorio de Diálogo Social asume el imperativo del diálogo entre las generaciones y en el pueblo, porque “todos somos pueblo”, destacando “la capacidad de dar y recibir, permaneciendo abiertos a la verdad” (cf. FT 199).

 

De ahí que “la metodología del Laboratorio de Diálogo Social se enfoca en el inter-aprendizaje participativo y creativo, con apoyo o facilitación gráfica”, según explica Tania Ávila, lo cual implica también, contar con un equipo interdisciplinar en la animación de cada una de las etapas del proceso.

 

Los contenidos que serán abordados en estas jornadas pasan por los estilos de aprendizaje, las emociones y la gestión de las emociones, los supuestos y la gestión de los supuestos, los estilos de interacción social, las distinciones entre diferencia y conflicto, dinámicas y formas de relación, estructuras de dominación, interculturalidad y comunicación.

 

Asimismo, el equipo facilitador está compuesto por Jorge Mercado (conflictólogo), Tania Ávila Meneses (teóloga), Carmen Cepeda (psicóloga) y Huascar Cabrera (facilitador gráfico).

 

¿Cómo participar? Puede contactarse con el Hno. Pedro Acevedo (+1 829 850 2401) o con Tania Ávila Menses (+59 171729502), o escribir a laboratoriodedialogo@gmail.com

 

 

 

Memoria viva del Padre Cacho

[Por: Rosa Ramos]

“Mi fe me hace percibir el dolor de un Dios herido por la marginación de todos estos hijos suyos. La pobreza que existe entre los hombres es lo que más afecta a Dios…”  P. Cacho

 

Antes he escrito acerca de este sacerdote uruguayo, que no fue sólo un activista social, aunque haya elegido “cruzar fronteras”, dejar lo conocido y relativamente seguro (ya venía cruzando varias) para ir a vivir en asentamientos muy precarios e irregulares, sin agua, sin saneamiento. E ir gestando todo un movimiento de participación que permitió a los vecinos reconocer su dignidad y organizarse. Por otra parte, si bien está introducida “su causa”, tampoco hay que ver al P. Cacho como “un santo de estampita” para rezarle pidiéndole un favor, según una teología anacrónica.

 

Ruben Isidro Alonso, Padre Cacho, fallecido hace casi 33 años, sigue siendo fuente de inspiración espiritual y pedagógica para los cristianos de hoy. Sigue vigente y es perentorio atender su vida, su trayectoria, su modo de auscultar la realidad; su continua búsqueda de “encontrarse con Dios” entre los más pobres, vulnerables o “rotos” de la sociedad. También nos hace bien beber de su auténtica espiritualidad, de su vida de oración profunda expresada en poemas y pinturas.

 

Los barrios donde vivió este sacerdote han cultivado su memoria, aunque ya no quedan muchos vecinos de entonces; está presente en las casitas que se hicieron con ayuda mutua para sustituir los ranchos, en la policlínica y en todo lo que hoy forma parte de la “Obra Padre Cacho”.

 

Ahora intentamos algo más: una Fundación… Y desde ella hoy presentamos un nuevo libro: “Memoria viva del Padre Cacho. Reflexiones a partir de experiencia sus enseñanzas”. El objetivo es traer al presente su legado para dialogar con los nuevos desafíos, por eso no hacemos una memoria muerta o del pasado, sino viva.  El libro consta de un testimonio, un prólogo, una introducción, quince capítulos, un epílogo y fotos. Los textos, si bien tienen el acento y el estilo de los diferentes autores y autoras, han sido rezados por la comunidad Memoria Viva[1] en sucesivas reuniones. Además de textos bíblicos, testimonios de Cacho y reflexiones, cada capítulo incluye pautas para la reflexión compartida, por eso proponemos trabajarlo y rezarlo en comunidad.

Comparto el epílogo del libro a fin de mostrar el significado profundo que tiene para los cristianos de hoy hacer viva la memoria de testigos privilegiados que han vivido procurando descubrir y seguir las huellas de Jesús y desde Él conocer el corazón del Padre. Ilustro y propongo con este breve texto el modo de hacer teología y vivir la espiritualidad encarnada que asumimos.

 

EPÍLOGO: ¿SERÍA MUY OSADO IR DE CACHO A JESÚS?

 

Durante muchos siglos la Teología siguió el método deductivo, y así “bajaba” desde ideas generales a situaciones particulares y generalmente lo hacía de un modo rígido inapelable, indiscutible. Del mismo modo, aplicaba a Jesús lo que “sabía” de Dios (lo que tomaba de la filosofía griega). En algún momento caímos en la cuenta que Jesús, ese galileo concreto, artesano, del siglo I, nos vino a decir con su experiencia y sus opciones cómo era Dios. Jesús era Dios, pero cambiaba todo, cambiaba los preconceptos (griegos) de Dios. Fue el paso de la Teología deductiva a la inductiva y analógica. Desde el Jesús que vemos, escuchamos, compartimos su pan junto con otros hermanos, podemos “ascender” y conocer a Dios. (Jn. 14, 9)

 

No abundaremos en esta línea, simplemente la enunciamos para dar otro paso. ¿Podremos desde la experiencia de Cacho, conocer algo más de la de Jesús? ¿Sería muy osado ir desde Cacho a Jesús? Es decir, desde nuestro conocimiento del camino recorrido por Cacho, intentar conocer algo más del de Jesús, de su corazón y su experiencia de Dios.

 

Eso que Cacho escribió y fue hallado en una caja de zapatos después de su muerte, ese deseo de ir a encontrar a Dios al barrio, intuyendo que allí estaba y que para encontrarlo él tenía que moverse, caminar, cruzar fronteras difíciles, aprender su idioma… Ese fuego que le quemaba en el pecho hasta encontrar la forma de cruzar e irse a vivir con los vecinos… ¿No nos permite esta experiencia de inquieta búsqueda, barruntar mejor el camino de Jesús? ¿no habrá sido análogo el fuego que movió a Jesús a salir de Nazaret primero, a unirse al grupo de Juan en el Jordán y dejarlo después, e ir más allá y formar comunidad con otros?

 

“Sabemos” que Jesús predicaba en forma itinerante por las aldeas de Galilea, que curaba enfermos “que pasó haciendo el bien”. Que “el rancho” de Pedro, o el propio de Jesús, estaba en Cafarnaún muy cerca del Lago de Galilea o de Genesaret, donde pescaban. También sabemos que se movía con otros y hacia otros, que iba de aldea en aldea en forma casi permanente. Pero ¿cómo fue el discernimiento y el proceso?

 

¿Siempre predicó Jesús, siempre sanó imponiendo las manos, siempre Jesús fue a “dar” algo? Acaso no se habrá movido buscando encontrar a Dios como lo hizo Cacho, con una intuición fuerte a partir de su experiencia del Amor incondicional del Dios Abba. Quizá al principio se movió un poco a tientas, luego con dirección, impelido por una zarza que seguía ardiendo en su pecho y enviándolo a la gente para descubrir en ellos y con ellos que Dios debía ser diferente al predicado en la Sinagoga o en Jerusalén, e incluso por Juan.

 

Decía un vecino recordando la búsqueda de Dios de Cacho en el barrio, entre los más pobres: “Y él decía que lo había encontrado, nomás”. Seguramente cuando Jesús se instala -se instala es un decir- precariamente en Cafarnaún y sigue moviéndose hacia los encuentros que humanizan, que hacen hablar a mudos, caminar a paralíticos… (Mt. 11, 4-6) es que ya se había encontrado con el Dios que buscaba. Entonces su vida entre ellos se convierte en presencia catalizadora del Reino de Dios. Gracias Cacho por ayudarnos a intuir desde tu corazón inquieto el de Jesús y seguir arrimando brasitas al nuestro. (Hasta aquí el texto que aparece en el Epílogo[2]).

 

Obviamente el Padre Cacho no ha sido el único. Es maravilloso descubrir a lo largo de la historia a tantas mujeres y a tantos hombres que recorrieron este camino personal de búsqueda y de encuentro. Son esa nube de testigos que iluminan nuestro peregrinar.

 
Notas


[1] Integramos desde hace tres años esta comunidad “personas que encuentran en el P Cacho una fuente de inspiración para su espiritualidad y sus acciones. En ella están expresadas distintas vocaciones y distintas formas de continuar el legado de Cacho”. Integrantes en orden alfabético: Pablo Bonavía, Mercedes Clara, Angélica Ferreria, Roberto Flores, Leandro Gómez Guerrero, Mary Larrosa, José Lima, Juan José Mosca, Rosa Ramos y Leonardo Vernazza (Memoria viva del Padre Cacho, Montevideo 2025, pág. 145-150)

[2] Pág. 137-138

La urgencia de un pacto social planetario

[Por: Leonardo Boff]

Reina demasiada inconsciencia y profundo negacionismo en el mundo, tan graves que pueden costarnos la vida en este planeta. El hecho es que estamos en una nueva fase de la Tierra y de la humanidad: la fase de la irrupción de la Casa Común. La Covid-19 nos dio una lección que todavía no hemos aprendido: no respetó los límites ni las soberanías de las naciones. Mostró que hay una única Casa Común y que toda ella puede verse afectada, pero no hemos sacado ninguna lección de este hecho. Bien dijo el italiano Antonio Gramsci, el gran teórico de la política: la historia nos da lecciones, pero casi no tiene alumnos. Poquísimos han asistido a esta escuela y los que menos la frecuentaron han sido y son los poderosos de este mundo, que piensan más en sus economías que en salvar la vida humana y la de la naturaleza.

 

Venimos de un tiempo ya pasado y obsoleto, el del Tratado de Westfalia de 1648 que creó la soberanía de los Estados. Después de él, la Tierra y la humanidad cambiaron considerablemente. Los pueblos dispersos por los continentes están volviendo de su exilio milenario y creando la Casa Común, en la cual todos caben dentro (con sus mundos culturales particulares). Gran parte de las tensiones y guerras actuales se hacen dentro de este marco superado de las soberanías nacionales. No hemos despertado al nuevo tiempo de la unificación del mundo y de la especie humana junto con la naturaleza para que podamos salvarnos.

 

Es urgentísimo que hagamos un pacto social mundial planetario, así como hicimos el pacto social de nuestras sociedades y el de Westfalia: un pacto cuyo fin es la salvaguarda de la vida y de la biosfera, amenazadísimas por la razón enloquecida, pues ha creado los instrumentos para su propia destrucción. Es imperativo un centro plural, democrático, que represente a los pueblos de la Tierra para administrar los problemas planetarios y de la naturaleza y encontrar, democráticamente, una solución para nosotros y para la naturaleza.

 

Tierra y humanidad son parte de un vasto universo en evolución y tienen el mismo destino. La Tierra forma con la humanidad una única entidad compleja y sagrada, que se ve claramente cuando es observada desde el espacio exterior, como han testimoniado los astronautas. Además, la Tierra está viva y se comporta como un único sistema autorregulado formado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos que la hacen propicia a la producción y reproducción de la vida y por eso es nuestra Gran Madre y nuestro Hogar Común.

 

La ciencia nos ha mostrado que la Madre Tierra está compuesta por un conjunto de ecosistemas en los cuales ha generado una multiplicidad magnífica de formas de vida, todas ellas interdependientes y complementarias, formando la gran comunidad de la vida. Existe un lazo de parentesco entre todos los seres vivos porque todos somos portadores del mismo código genético de base que funda la unidad compleja de la vida en sus múltiples formas. Por tanto, reina una real hermandad entre todos los seres, especialmente entre los humanos, cosa bellamente descrita por el Papa Francisco en  su encíclica Fratelli tutti (2025): todos, naturaleza y seres humanos como hermanos y hermanas. La humanidad como un todo es parte de la comunidad de vida y el momento de conciencia y de inteligencia de la propia Tierra, haciendo que a través del ser humano, hombre y mujer, ella contemple el universo y nosotros seamos la propia Tierra que habla, piensa, siente, ama, cuida y venera.

 

Es importante, sin embargo, observar que el contrato social actual ha adquirido un papel inflacionario y exclusivista. Ha propiciado el antropocentrismo, denunciado por la encíclica Laudato sí del Papa Francisco. Ha instaurado estrategias de apropiación y de dominación de la naturaleza y de la Madre Tierra creando una inmensa riqueza para pocos y una humillante pobreza para la mayoría. El modo de producción vigente en los últimos siglos, actualmente globalizado, ha escindido a la humanidad entre los que tienen y comen y los que no tienen y no comen, es decir, no ha conseguido responder a las demandas vitales de los pueblos, dividiendo en dos a la humanidad. Este es un motivo más para establecer un contrato social planetario que englobe a todos, permitiéndoles una vida decente y rica en virtualidades creativas.

 

La conciencia de la gravedad de la situación crítica de la Tierra y de la humanidad hace imprescindible cambios en las mentes (cuidar de la Tierra como Gaia) y en los corazones (establecer un lazo afectuoso y cordial con todos los seres) y la forja de una coalición de fuerzas en torno a valores comunes y principios inspiradores que sirvan de fundamento ético y de estímulo para prácticas que busquen un modo de vida sostenible. Con este objeto se elaboró La Carta de la Tierra, bajo la coordinación de M.Gorbachov y un grupo de cerca de 20 personas de distintos saberes, en la cual tuve el honor de participar. Durante años se realizó una consulta en todos los estratos sociales para definir tales principios y valores. Resultó un documento de gran belleza y profundidad que puede ser leído en internet. Asumida por la UNESCO en 2003 se propone, además de otros fines pedagógicos, crear las bases de un contrato social planetario. Hoy está siendo divulgada y estudiada en no pocos países, creando un nuevo espíritu con respecto a la Tierra y a la vida. Llegará el día en que podrá ser el fundamento de lo que estamos buscando urgentemente: un contrato social planetario que garantice a todos un buen vivir y convivir dentro de la Casa Común.

 

Consulte: https://cartadaterrainternacional.org; véase también El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad, elaborado por Miguel d’Escoto Brockmann, cuando era Presidente de la Asamblea de la ONU 2008-2009, y Leonardo Boff en: https://mst.org.br, como base para una nueva configuración de la ONU.