Inicio Blog Página 2

La posverdad y la era digital ponen a prueba las democracias latinoamericanas

Las democracias latinoamericanas atraviesan una etapa fragmentación social, pérdida de confianza y dificultades para construir consensos sobre una realidad compartida. A estas transformaciones se suma el impacto de la era digital y de la posverdad, que están modificando las formas de informarse, participar, relacionarse y construir pertenencias.

Estos fueron algunos de los ejes del conversatorio “La crisis de las democracias latinoamericanas en tiempos de la posverdad”, realizado como parte del ciclo “Magnifica Humanitas: pensar el presente y el futuro desde la opción por los pobres y por la Tierra”.

El encuentro reunió las reflexiones de la teóloga feminista mexicana Mariana Gómez Alvarez Icaza, investigadora en derechos humanos, feminismo, género y educación para la paz, y del teólogo y sociólogo brasileño João Décio Passos, profesor de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, quien trabaja temas relacionados con filosofía pública, epistemología y sociología de la religión.

Crisis que va más allá de las instituciones

Mariana Gómez propuso mirar la crisis democrática desde una perspectiva que supere el análisis de las instituciones y los procedimientos políticos. Para la teóloga, lo que está en juego también es el tejido de relaciones que sostiene la vida social.

“Para comprender la magnitud de las crisis democráticas en América Latina, es imprescindible realizar un desplazamiento epistemológico”, manifestó.

Desde las teologías feministas y el caminar comunitario de los pueblos de América Latina, explicó que las crisis actuales pueden entenderse como una fractura “del tejido relacional, epistémico y espiritual del cuerpo social”.

En su análisis, la política contemporánea no se limita a disputar espacios institucionales, sino que también interviene sobre la intimidad, las subjetividades y los afectos. En ese escenario, identificó dos mecanismos que adquieren especial relevancia: la captura del afecto y la pedagogía del miedo.

Gómez señaló que, frente a la incertidumbre económica, el desamparo social y las dificultades para encontrar respuestas estructurales, pueden instrumentalizarse las ansiedades colectivas mediante “pánicos morales e incertidumbres que desmovilizan socialmente y funcionan como herramientas de dominación”.

Estos mecanismos, explicó, pueden recurrir a oposiciones rígidas como orden y caos, bien y mal o sagrado y profano, hasta convertir a determinados grupos sociales en adversarios. Entre ellos mencionó a las luchas feministas, los pueblos originarios, las diversidades y los movimientos socioambientales.

La posverdad como ruptura de una realidad compartida

Gómez advirtió que el fenómeno no puede reducirse a la circulación de noticias falsas en las redes sociales. “Va más allá y es una mutación cultural y relacional donde los hechos objetivos y la verdad empírica, la misma experiencia, son deliberadamente subordinados a las emociones, los prejuicios identitarios y las creencias de las audiencias”, señaló.

La posverdad modifica la manera en que las sociedades construyen sus referencias comunes. En palabras de la teóloga, “la posverdad opera como una tecnología del desprecio”, al gestionar el desamparo y la incertidumbre colectiva y generar narrativas adaptadas a quienes las consumen.

El riesgo, explicó, es que se debilite la confianza entre las personas y se pierda una base común desde la cual dialogar: “Se destruye la gramática común, impidiendo que las sociedades compartan un suelo de realidad sobre la cual dialogar y sanar”.

Tecnología, dignidad y reconstrucción comunitaria

La exposición también puso en diálogo estas problemáticas con la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV. Mariana Gómez resaltó los aportes del documento en torno a las tecnologías emergentes, la automatización y la desinformación, aunque propuso complementarlos desde una perspectiva feminista, descolonial e interseccional.

Uno de los puntos señalados fue la metáfora bíblica de Babel. Según explicó, la encíclica utiliza esta imagen para advertir sobre una homogeneización y aceleración tecnológica que puede fragmentar el lenguaje común.

“En el contexto latinoamericano, los algoritmos de polarización actúan como pequeños altares de Babel que disuelven la veracidad objetiva y la posibilidad de entendimiento mutuo”, explicó.

También habló sobre la defensa de la existencia humana encarnada. La experiencia humana, la dignidad y el juicio moral, sostuvo, no pueden quedar reducidos a datos o estadísticas.

A la vez, recuperó el modelo de reconstrucción comunitaria asociado a Nehemías como una imagen para pensar la recuperación del tejido social. Mujeres, jóvenes, artesanos, líderes y otros actores están llamados a participar en esa tarea mediante la corresponsabilidad y la cooperación.

Las corporalidades como lugares de resistencia

Gómez también se refirió a una lectura crítica de la tecnología y de los algoritmos. Señaló que estos no son necesariamente neutrales y que pueden reproducir estructuras de género, raza y poder. “La desinformación y los pánicos morales están diseñados con un sesgo específico para controlar y disciplinar los cuerpos de las mujeres, las diversidades y el cuerpo territorio”, sostuvo.

Ante esta realidad, propuso reconocer a las mujeres, las diversidades y las comunidades vulneradas como sujetos capaces de producir conocimiento e interpretar la realidad, y no únicamente como destinatarios de protección o asistencia.

Su reflexión desembocó en la idea de las “corporalidades en resistencia”. Para Gómez Álvarez, los cuerpos de las mujeres y las diversidades vulneradas, las comunidades que defienden la tierra, las familias que buscan a sus desaparecidos y las poblaciones precarizadas constituyen espacios desde los cuales puede recuperarse la memoria y la verdad de las experiencias sociales. “Ante la inmaterialidad de las redes y la mentira calculada de la posverdad, el punto de partida es el cuerpo sintiente y situado”, sostuvo.

El cuidado como parte de la construcción democrática

Otro de los aportes de Gómez estuvo relacionado con la política del cuidado. Propuso dejar de comprenderlo como una responsabilidad restringida al ámbito doméstico y reconocerlo como una dimensión de la vida pública. “Si sitúas la sostenibilidad de la vida en el centro, reconceptualizas la democracia”, expresó.

Desde esta mirada, la democracia puede pasar de ser una arena de competencia por el poder a convertirse en una “mesa compartida de corresponsabilidad, sanación y justicia”.

En esta reconstrucción adquiere importancia el concepto de acuerpamiento, tomado de los feminismos comunitarios. La teóloga explicó que: “acuerpar no solo es la solidaridad institucional o de escritorio. Es autoconvocarse para poner el cuerpo sintiente junto al cuerpo de la otra, del otro, del otro que está sufriendo”.

La era digital transforma la vida democrática

Por su parte, João Décio Passos situó la crisis democrática en el escenario de transformación producido por la era digital. Para el teólogo brasileño, la relación entre tecnología, posverdad y política plantea una serie de interrogantes sobre los consensos que sostuvieron la vida democrática moderna.

“La era digital se presenta como una era en rápida gestación, pero que todavía no consiguió instituir una base civilizacional de vida y de convivencia humana”, explicó.

En su análisis, todavía no existe una estructura plenamente configurada de convivencia para este nuevo espacio. “No tenemos todavía una polis digital. Por consiguiente, mucho menos una eclesia digital”, señaló.

Passos relacionó esta transformación con una crisis del modelo democrático liberal y con la búsqueda de certezas en modelos anteriores. Retomando a Manuel Castells, explicó que las dificultades para imaginar nuevas respuestas pueden favorecer el retorno de referencias tradicionales relacionadas con la familia, la nación, la identidad y la autoridad.

Burbujas digitales y nuevas formas de pertenencia

El teólogo describió varias características de los grupos que se forman en las redes digitales: identidad compartida, anonimato, autoconstrucción, formación de burbujas ideológicas, pertenencia individual y homofilia.

Estas comunidades pueden desarrollar una fuerte identificación con quienes comparten sus convicciones y, al mismo tiempo, establecer una relación de rechazo hacia quienes consideran diferentes. “Cada grupo tiende a afirmarse a sí mismo y a negar a los otros o las diferencias como peligrosas o como enemigos a ser eliminados”, explicó.

En ese escenario, las narrativas internas de cada grupo pueden llegar a considerarse como verdades indiscutibles, mientras que las narrativas externas son rechazadas.

Passos identificó además afinidades entre determinadas dinámicas políticas y religiosas presentes en estos espacios: el sentido de pertenencia, la distinción entre elegidos y adversarios, la creencia en una verdad recibida y la reproducción de mensajes sin mediación crítica.

A partir de estas características, presentó el concepto de “populismo reaccionario digital religioso”, asociado a una relación directa entre liderazgo, promesa de salvación y una comunidad que se reconoce como parte de un grupo elegido.

La educación digital como desafío para las comunidades de fe

Hacia el cierre de su intervención, Passos planteó varias preguntas sobre las respuestas que pueden construirse frente a estas transformaciones. Entre ellas, mencionó la necesidad de pensar nuevas formas de participación, fortalecer los vínculos territoriales y revisar las herramientas disponibles para afrontar los cambios producidos por el mundo digital.

También llamó la atención sobre el papel de las comunidades cristianas en este escenario: “Entramos en una era de urgente educación digital de nuestras Iglesias, de nuestras comunidades, y en la urgencia de una creación de una pastoral digital en nuestras comunidades”.

Para el teólogo, el desafío consiste en aprender a habitar el mundo digital y generar nuevas formas de convivencia: “No tenemos otra era, sino ahora, la era digital, con todas sus virtudes y con todos sus vicios”.

La conversación dejó abiertas preguntas sobre la manera de reconstruir los vínculos sociales en medio de la polarización, recuperar espacios de diálogo, fortalecer la capacidad crítica frente a la información y acompañar desde las comunidades de fe los cambios que plantea la era digital.

Sacerdotes de casi 70 países se movilizan en Roma por Palestina y piden una solución de dos Estados

La solidaridad con el pueblo palestino llegó nuevamente a las calles de Roma. Sacerdotes provenientes de distintos países se reunieron el 22 de septiembre para expresar su cercanía con las comunidades de Gaza y Cisjordania y denunciar la violencia que afecta a la población palestina.

Entre ellos estuvo el P. Miguel Ángel Sánchez, sacerdote de la diócesis de Ibiza, España, e integrante de la Red de Sacerdotes contra el Genocidio de Gaza. Según explicó, esta iniciativa nació el año pasado en Roma y actualmente está presente en casi 70 países, con unos 2.600 sacerdotes, una treintena de obispos y tres cardenales.

“El afán de la red es suscitar un movimiento de solidaridad dentro de la Iglesia, también fuera, con nuestros hermanos de Palestina, tanto de Gaza como de Cisjordania, que están sufriendo tanto”, explicó el sacerdote.

Jornada de oración y memoria

La jornada comenzó con una sesión interna de la red, destinada al diálogo y la reflexión sobre su trabajo. Posteriormente, los participantes se trasladaron a una iglesia cercana a la plaza de San Pedro, donde realizaron un momento de oración. Desde allí emprendieron una marcha por Roma, recorriendo la vía de la Conciliación hacia el centro de la ciudad. Durante la movilización llevaron un lienzo con los nombres de 300 niños palestinos asesinados.

“Los nombres de 300 niños asesinados por el ejército y por los colonos de Israel, escritos directamente por nosotros”, relató Sánchez al describir uno de los momentos centrales de la jornada. La marcha concluyó frente a una empresa italiana señalada por los participantes por facilitar armamento al Gobierno de Israel. La acción tuvo como fin visibilizar la situación de la población palestina y expresar una demanda de mayor responsabilidad ante la violencia.

Para los integrantes de la red, la oración y la denuncia pública forman parte de una misma tarea: mantener presente el sufrimiento de las comunidades palestinas y promover una respuesta desde la Iglesia y la sociedad.

“Que no olvidemos a nuestros hermanos de Palestina”

El sacerdote español insistió en que uno de los principales objetivos de la iniciativa es generar una conciencia solidaria dentro y fuera de la Iglesia: “Nuestro afán es que haya un sentimiento de solidaridad en toda la Iglesia, que no olvidemos a nuestros hermanos de Palestina”.

La red también recoge el llamado del Papa León XIV a trabajar en los ámbitos nacionales e internacionales para alcanzar una solución política al conflicto.

Sánchez señaló que los sacerdotes reunidos en Roma quieren contribuir a que se avance hacia “la constitución de la solución de dos Estados, el Estado de Palestina, el Estado de Israel, que puedan convivir pacíficamente con el respeto pleno del derecho internacional”. El planteamiento, añadió, quiere poner fin a una situación que calificó de “terrible” y que, desde la perspectiva de la red, debe ser denunciada ante la comunidad internacional.

Solidaridad que quiere cruzar fronteras

La presencia de la red en cerca de 70 países refleja, según Sánchez, la intención de articular una respuesta que trascienda las fronteras europeas. Sacerdotes, obispos y cardenales de distintos lugares participan de esta iniciativa con el propósito de mantener viva la solidaridad con Palestina.

La movilización realizada en Roma combinó oración, memoria y denuncia. Los nombres de los niños llevados en el lienzo se convirtieron en el rostro de una población que, según el sacerdote, no puede quedar relegada al olvido.

Desde Roma, el P. Miguel Ángel Sánchez reiteró así el pedido de la red a las comunidades eclesiales de distintos países para acompañar la realidad de Gaza y Cisjordania y promover, desde sus propios espacios, acciones en favor de la paz, el respeto del derecho internacional y la convivencia entre los pueblos.

Nuevas Voces

La Red Internacional Sacerdotes contra el Genocidio difundió posteriormente un comunicado de prensa con un balance de la jornada realizada el 22 de septiembre en Roma.

La jornada también reunió a delegaciones de Italia, España, Reino Unido, Irlanda, Francia, Alemania, Dinamarca y Sudáfrica, que participaron en un espacio reservado a los integrantes de la red. El programa incluyó testimonios del “Peregrinaje de Justicia” en Tierra Santa, una iniciativa organizada junto con Pax Christi, que permitió incorporar a la jornada experiencias vinculadas directamente con la realidad de la región.

Otro de los momentos del recorrido tuvo lugar frente a las embajadas de Palestina y del Líbano ante la Santa Sede, donde los sacerdotes entonaron el canto Taybeh, en memoria de la violencia ejercida por colonos israelíes en Cisjordania, según el comunicado. Al cierre de la movilización intervino Mons. Giovanni Ricchiuti, arzobispo emérito de Altamura y presidente de Pax Christi Italia, quien llamó a mantener acciones no violentas por Gaza, Cisjordania y el Líbano y a seguir buscando caminos de reconciliación.

Llamado también a la Iglesia

Desde Roma, la red dirigió además un llamado diferenciado a las instituciones civiles y a las conferencias episcopales. A las primeras les pidió suspender la venta de armas a Israel, aplicar el derecho internacional y considerar las resoluciones de Naciones Unidas como obligaciones y no como opiniones. A los pastores les reclamó una palabra que, según el comunicado, sea más clara y concreta ante la situación que atraviesan las poblaciones palestina y libanesa.

En el mismo documento, la organización precisó que su denuncia de los crímenes y de la limpieza étnica en Palestina y el Líbano no pretende justificar la violencia del 7 de octubre ni constituye una condena al pueblo judío, al que manifiesta respeto y rechazo de toda forma de antisemitismo. La red señala que sus críticas están dirigidas al liderazgo político israelí y a las redes de poder que lo sostienen.

El comunicado da cuenta del crecimiento de la iniciativa: de 200 sacerdotes hace un año a más de 2.600 miembros en 68 países de cinco continentes. Su coordinador, Don Rito Maresca, aclaró que esta cifra no pretende representar a toda la Iglesia, aunque sí expresar un llamado a que la comunidad eclesial mantenga su atención sobre la situación.

Comunicato Post Evento 22 settembre 2026 – ES (1)

San Agustín: el teólogo (II)

0

“¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!” (Confesiones)

“Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti . (Confesiones)

“Ama y haz lo que quieras”.

Amar de verdad es buscar el bien del otro y ese amor nace del interior de uno mismo.

Quise iniciar estas reflexiones con estas lapidarias frases de San Agustín, para indicar que toda verdadera teología nace de una experiencia de fe, de una experiencia de Dios. Esto es lo fundamental. El discurso, la reflexión, vienen después. En la Teología de la Liberación decimos: la teología es un acto segundo. El primero es el grito del pobre, del humillado, del que sufre. Es la escucha de ese clamor que pone en movimiento la reflexión teológica. Sin participación real  en el sufrimiento del pobre, sin compasión real con sus sufrimientos, no puede haber teología de la liberación.

Y ésta fue la experiencia de San Agustín. De llevar una vida licenciosa –vivió unido a una mujer sin casarse, durante 15 años con la que procreó un hijo, Deodato -viene su conversión en Milán el año 386, al escuchar una voz infantil que le decía: “Toma y lee”. Eran las epístolas de San Pablo. Ya había oído predicar a San Ambrosio, obispo de Milán.

Fue tal la conversión de San Agustín, impulsada en mucho por las oraciones y sacrificios de su madre, Santa Mónica, que llegó a escribir: “La medida del amor, es el amor sin medida”.

Así amó San Agustín a Dios, a Jesucristo, a la Iglesia después de su conversión. Por eso dedica toda su vida, su maravillosa inteligencia y capacidad para honrar a Dios, para bendecirlo, para demostrar que toda la historia es conducida por Dios y que en Jesucristo se cumple todo este maravilloso designio de salvación para toda la humanidad.

Esto es lo que San Agustín va a explicar. No se reduce su teología a unos temas, a unos aspectos de la revelación, a unas dimensiones de la fe cristiana. A San Agustín le interesa el Todo, la conducción total de la historia humana por la mano de Dios. Y esto es lo que intenta demostrar en su grandiosa obra: La Ciudad de Dios y en otros escritos.

Esto explica también por qué San Agustín entró en las cuestiones filosóficas; es un orador, un intelectual, un teólogo, un obispo, un santo.

San Agustín nace en Tagaste, África, el 13 de Noviembre del 354 y muere el 28 de agosto del 430 en Argelia.

La Ciudad de Dios

Lo que San Agustín quiere demostrar es la conducción total de la historia humana por parte de Dios. Para eso recurre a la metáfora de las dos ciudades: la ciudad terrena y la Ciudad de Dios. La ciudad terrena es la humanidad que se deja guiar por los impulsos ciegos de las pasiones, la ira, la venganza, toda clase de vicios, el egoísmo, el orgullo, la mentira, la falsedad, los robos, los asesinatos, las guerras, los placeres carnales. La Ciudad de Dios en cambio, es la humanidad que camina con los principios de la justicia, el amor al prójimo, el perdón, la verdad, la igualdad, la mansedumbre, el temor a Dios, la oración, Y sobre todo, San Agustín ve esto en el comportamiento de los cristianos, de los santos y mártires, de las vírgenes, de los primeros cristianos, de los apóstoles, tal y como nos enseñó Jesucristo.

Pero estas dos ciudades caminan juntas, a veces se mezclan en la misma ciudad, en la misma nación, luchan entre ellas. Es como la lucha entre el error y la verdad, la luz y las tinieblas, el amor y el odio. San Agustín va mostrando a lo largo de toda la historia cómo esto va ocurriendo y pone ejemplos de reyes, generales, sabios, filósofos, costumbres de los pueblos, tradiciones. San Agustín desentraña el camino a veces tortuoso que tiene que hacer la Ciudad de Dios para seguir adelante. Pero ésta al final triunfará, como fue el triunfo de la Resurrección de Cristo sobre la muerte y el pecado.

Su experiencia personal de vida licenciosa y su pugna con las corrientes filosóficas de su tiempo: maniqueos, platónicos, estoicos, donatistas, paganos, le llevó a profundizar en temas como el pecado, la culpa, la gracia, la razón, las pasiones, el cuerpo, el espíritu, el principio del mundo y  la eternidad, los ángeles y los demonios, la revelación.

Pero también abordó cuestiones filosóficas como qué es el tiempo, el movimiento, la eternidad, lo perecedero de las cosas, el pasado, el presente, el futuro.

Dado su amplio conocimiento, pone ejemplos de la naturaleza o de la historia para argumentar el tema que está tratando. Para hablar de la vida eterna, o de la resurrección de la carne y no sólo del alma, pone ejemplos de la naturaleza para explicar el poder de Dios que ha creado todas las cosas y por lo tanto puede hacer posible lo que parece imposible.

Por ejemplo, el fuego tiene la cualidad de purificar, quemar, blanquear lo que está sucio, negro, deshacer lo que toca. ¿Por qué entonces, se pregunta, en el caso del carbón, el fuego hace lo contrario con la leña y vuelve negro lo que debería ser blanco y conserva lo que debería desaparecer?

Y en el caso de la cal, se pregunta ¿Por qué el agua que sirve para apagar el fuego, para enfriar lo que está caliente, en el caso de la cal, al recibir el agua la hace hervir y subir a muy altas temperaturas? ¿Por qué una misma causa produce un efecto en una materia y un efecto contrario en otra?

Y así pone muchos ejemplos de lo que parece imposible y no tiene explicación. Y entonces argumenta: si Dios puede hacer esto en cosas tan simples de la creación, ¿Cómo no va a poder hacer, Él, que es Todopoderoso, que resuciten no sólo las almas, sino también los cuerpos materiales sembrados en la tierra después de nuestra muerte? Y esto apoyándose en San Pablo, quien afirma que sembramos un cuerpo corruptible y resucitaremos con un cuerpo incorruptible a semejanza de Cristo. Y esto sucederá al final de los tiempos cuando llegue la Resurrección de los muertos (Rom 8,11-12); Literalmente San Pablo escribe así: “Del mismo modo pasa con la resurrección de los muertos. Al sembrarse es un cuerpo que se pudre; al resucitar será glorioso. Lo sembraron impotente, pero resucitará lleno de vigor. Se siembra un cuerpo animal, y resucita espiritual. Pues habrá un cuerpo espiritual lo mismo que hay al presente cuerpos animales” (1 Cor 15,42-45).

Sobre el tiempo tiene reflexiones profundas. Estamos acostumbrados a dcier: el pasado, el presente, el futuro. Pero en realidad, ¿Cuál es la verdad? ¿Por qué decimos que una flecha va rápido y una tortuga va lenta? En la música decimos que un ritmo va muy rápido y en cambio que otra obra es muy lenta. O ¿Por qué decimos que el tiempo se va rápido? ¿O por qué decimos en los estadios que un corredor es mucho más veloz que otro que corre lento?

San Agustín afirma: el pasado ya no existe porque ya pasó. El futuro tampoco existe porque no ha llegado. Y el presente tampoco existe, porque cuando decimos ahora, al cerrar los labios, ese momento ya pasó, no existe. Entonces, lo único que existe es el movimiento. Y el tiempo es el número de movimientos según un antes y un después.

O con el inicio de la creación ¿Qué hacía Dios en todo el tiempo durante miles y millones de años antes de la Creación? Dice el Génesis: “Al principio Dios creó el cielo y la tierra (Gn1,1) ¿Al principio de qué? Se pregunta San Agustín, y responde: “al principio del tiempo”. Porque antes de la creación no había tiempo. La eternidad no es tiempo. El tiempo nace con la creación de las cosas, del mundo. Entonces no se puede preguntar ¿Qué hacía Dios antes de la creación? El tiempo es una dimensión constitutiva de las cosas creadas.

Y en cuanto a la conducción de la historia por parte de Dios, San Agustín demuestra lo que quiere afirmar, con los mismos argumentos que parecerían probar lo contrario. Las guerras, la caída de Roma bajo Alarico, las barbaries y atrocidades que se cometieron en las naciones que probarían que entonces no hay Dios que guíe o cuide a las naciones, para San Agustín son argumentos a favor para decir: “¿Ya ven que sin Dios no pueden hacer nada, más que barbarie y masacres? Y en la llegada de otro rey, general o emperador ve la mano de Dios que endereza el camino que iba torcido. Por ejemplo, el rey Ciro, persa, que liberó y guio al pueblo de Israel y ayudó a reconstruir la ciudad de Jerusalén.

Esto mismo afirma de sus grandes sabios como Sócrates, Platón, Aristóteles, Cicerón, Virgilio, Marco Aurelio, quienes exhortan a llevar una vida de virtud, de principios morales, de hacer el bien y no el mal. Inclusive, de hacer el bien a quien te hace el mal, como dirá Cristo más tarde en los evangelios o en las Bienaventuranzas.

Y aquí, toma de los salmos expresiones que afirman su argumentación. Y cómo estos fueron escritos cientos de años antes de Cristo, y no habían visto lo que iba a suceder, por ejemplo, la caída de Roma o la venida del Mesías.

Pone salmos que hablan de la crucifixión o la resurrección.

La caída de los ángeles buenos convertidos en demonios o la caída del hombre en el pecado, con todo el mal que encierra, tiene una enseñanza para la humanidad: que la soberbia lleva a la muerte, y que la desobediencia acaba en la perdición y que entonces el camino sabio y correcto es el temor de Dios y su adoración como nos enseñan los libros de la sabiduría, los profetas, San Pablo y los Evangelios.

En la Teología de San Agustín todo tiene un lugar: la libertad, el pecado, la Gracia, la predestinación. El hombre en su libre albedrío y en sus decisiones se juega su destino, y esto siempre ayudado de la Gracia de Dios. Pero como para Dios no hay tiempo, Él ya sabe en qué van a parar las decisiones buenas o malas que tome el hombre.

Eso lo vivió personalmente San Agustín con su vida desordenada de su juventud como cuenta de manera impactante en Las Confesiones. El sufrió en carne propia el combate terrible entre el espíritu y la carne, entre la Gracia y sus pasiones desordenadas, entre la verdad a la que aspiraba y su conducta desviada. Por esto en su conversión reafirma la Gracia de Jesucristo que tanto nos amó, en la verdad de la Iglesia que ha sido constituida dispensadora de estas gracias del perdón y la reconciliación.

Basten estas breves pinceladas para entender por qué San Agustín es un Padre de la Iglesia muy respetado y honrado en la Iglesia. Es un teólogo que enseñó con autoridad por su argumentación y por su lucidez. Ciertamente en su uso de la Biblia, la toma al pie de la letra, pero no podemos exigirle los aportes que vienen de los métodos histórico-críticos del s. XX. A San Agustín lo debemos situar en sus coordenadas históricas, geográficas y culturales de su tiempo y desde ahí valorar su aporte.

Nuevo libro de Diego Pereira: “Toda ciencia trascendiendo. Poemas en honor al santo del alma enamorada” (Poemas)

0

Existen obras que se conciben como parte de un proyecto literario y otras que emergen de una experiencia de vida. Si has decidido adentrarte en la espesura de estas páginas y caminar a la sombra de sus palabras, descubrirás que su autor evoca una ruta transitada. Es el itinerario de una persona que, colmada del deseo de Dios, plasma un diálogo prolongado en el tiempo como testimonio de una senda recorrida.

La poesía nace de una experiencia: es la expresión de aquello que se resiste a encasillarse en las palabras y, sin embargo, las utiliza para abrirse paso al Invisible. San Juan de la Cruz, como pocos, comprendió esta paradoja. Descubrió que Dios se manifiesta ocultándose «en el más profundo centro» y que el amor alcanza su mayor autenticidad cuando parece ausente. Su poesía no pretende encerrar el Misterio, sino abrir las puertas para que cada metáfora y cada símbolo nos proyecten a un horizonte infinito.

La originalidad de estas páginas consiste en exponer aquello que el Doctor Místico vela mediante símbolos: transmitir el diario de un alma enamorada, de una vida sumergida en el ejercicio de un aprendizaje continuo de aceptación del amor recibido. El autor, junto con los temas clásicos de la espiritualidad sanjuanista, comparte su propia historia entretejida de amor filial y amor conyugal, de una vocación intelectual y del esfuerzo cotidiano por permanecer fiel a todo lo recibido.

Cada poema se convierte en un hito del camino transitado: unas veces con júbilo, otras con cansancio; a veces envuelto en consolación y otras en silencio. Pero siempre sostenido por la certeza de una Presencia que obra discretamente, incluso cuando no se comprende del todo lo que se vive. Los versos son eco de una pobreza reconocida, de una búsqueda impregnada de honestidad y fe.

Mientras leía este trabajo tuve la sensación de no estar leyendo únicamente poemas, sino de recibir el eco de lo compartido en nuestros diálogos. Reconocí preguntas, búsquedas e intuiciones que fueron madurando a la luz de la oración.  He sido testigo del itinerario humano, intelectual y espiritual de su autor. Pude evidenciar su pasión por la filosofía, su camino de fe iluminado por la Sagrada Escritura, su entusiasmo por el descubrimiento de la espiritualidad carmelitana y comprobar cómo todo ese bagaje de experiencias se cristalizaba ahora en estos versos.

Estos poemas fueron escritos porque el corazón ya no podía guardar silencio; porque la experiencia de Dios ha desbordado las categorías del pensamiento y sólo quedaban dos caminos: callar o escribir. Diego eligió escribir. Y lo hace con la honestidad de quien se sabe en camino, narrando el combate cotidiano entre la gracia y la fragilidad.

Quien lea este libro podrá reconocer de inmediato la presencia de san Juan de la Cruz. Su autor acudió muchas veces a sus escritos; los leyó, estudió y los rezó. Las imágenes del Amado, la herida de amor, el silencio, la noche, el fuego, el deseo de unión, el desasimiento y la búsqueda del rostro de Dios atraviesan cada una de estas páginas. No se trata, sin embargo, de una imitación. Diego escribe haciendo camino, muchas veces en medio de la noche; Juan de la Cruz desde la cima, desde una noche ya envuelta en la luz cegadora de la Presencia divina. Las palabras del autor evocan una peregrinación todavía en curso; son la plegaria de quien lucha por transformar la existencia cotidiana a la luz del encuentro con Dios.

Doy gracias a Dios por haber sido testigo de una parte del camino que transitó Diego y por haberme permitido colaborar en este significativo proyecto (Extracto del Prólogo).

Fr. Héctor Cáceres Zalazar, OCD
Seminarium Missionum (Roma)

Libro con fines solidarios de libre acceso.

Link de descarga: https://www.institutoquerosaber.org/editora256 

Editora Quero Saber, Setiembre 2026.

¿Qué es lo que hoy más falta en la política de Brasil y del mundo?

0

Es innegable que actualmente vivimos uno de los tiempos más dramáticos y peligrosos de la historia de la humanidad. Hemos construido una forma de organización social mundializada prácticamente basada únicamente en la racionalidad instrumental y analítica. Hemos reprimido otras formas de racionalidad, especialmente la razón cordial —la del amor, la sensibilidad, la solidaridad y la ética—. Por eso hemos llegado a un punto en el que este tipo de uso de la razón se ha vuelto irracional. Se han creado los medios para autodestruirnos totalmente y para destruir también toda la naturaleza que nos sostiene.

Los 1.300 investigadores en Inteligencia Artificial llamaron la atención sobre el riesgo que esta representa para la humanidad. El principal investigador de la plataforma Anthropic renunció advirtiendo: “Puede matarnos antes de 2030”. Gracias a la buena voluntad, todas las plataformas aceptaron una moratoria para pensar cómo evitar la locura de una IA.

Con sabiduría señalaba el papa Francisco en su encíclica “Sobre el cuidado de la casa común (2015)”: “El hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto, porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores y conciencia” (n. 105).

El valor más importante, aquel que posiblemente más nos hace falta tanto en las relaciones personales y sociales como en las internacionales, es la buena voluntad. No se constata buena voluntad para comprender al otro más allá de las diferencias de ideas, de visiones políticas o de religión.

Mucho menos existe buena voluntad en el ámbito de la geopolítica, especialmente entre el Estado terrorista de Israel y los palestinos de la Franja de Gaza y de Cisjordania, así como con los combatientes del sur del Líbano; sin hablar de la vergonzosa mala voluntad entre rusos y ucranianos, y, aún más escandalosamente, entre los Estados Unidos de América e Irán. No debemos olvidar los más de sesenta escenarios de guerra que existen, como ocurre de manera terrible en el Congo.

Hay una frase de Fiódor Dostoyevski que resume un gran sueño en su relato fantástico de 1877, El sueño de un hombre extraño: “Si todos quisieran lo mismo, en un abrir y cerrar de ojos todo cambiaría sobre la faz de la Tierra”.

Esto, lógicamente, es utópico. Pero quién sabe si algún día, cuando la humanidad se enfrente con la realidad concreta de que puede desaparecer definitivamente de este planeta, todos querrán entonces lo mismo: salvarse y no morir miserablemente. Entonces todo podrá cambiar.

Pero quien nos dejó la mejor lección fue uno de los más grandes pensadores de la ética, Immanuel Kant (1724-1804), en su Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785). Allí afirma algo verdadero que, traducido libremente, dice: “La única virtud que es irrestrictamente buena y que no posee en sí misma ningún defecto es la buena voluntad. Si no fuese totalmente buena, no sería buena voluntad”.

Dicho en un lenguaje sencillo: o la buena voluntad es buena, o entonces no lo es.

Tal como están las cosas, en medio de la erosión del orden mundial —desorden para las grandes mayorías— provocada por el presidente Donald Trump, enloquecido y atribuyéndose dimensiones divinas al decidir él mismo qué es el bien y qué es el mal —bíblicamente, uno de los signos del anticristo—, podemos esperar cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa, incluso el descontrol de una IA autónoma que ya no nos quiera sobre la Tierra, o una guerra nuclear con armas estratégicas que lo destruirían todo.

La mala voluntad de Trump al frustrar todos los medios para alcanzar la paz lo convierte en alguien capaz de poner en riesgo existencial a toda la humanidad.

Brasil atravesó una fase de insania política como jamás habíamos imaginado en nuestra historia. Las maldades colectivas practicadas por el presidente anterior al actual se inscriben en el ámbito de una patología personal que contaminó a millones de personas. Extrañamente, continúa envenenando a sectores significativos de nuestra población.

Bien enseñaba el sabio del Antiguo Testamento: “El hombre depravado provoca desgracias —los 400 mil muertos como consecuencia de negar la ciencia— y el violento pervierte al prójimo y lo conduce por el mal camino” (Proverbios 16,27-29).

Así intentó un golpe de Estado para perpetuar su política de desmantelamiento de todo aquello que se había construido trabajosamente; ahora paga su cobarde crimen con la merecida prisión.

Fue alguien que en ningún momento demostró buena voluntad: no visitó siquiera un hospital, se burló de quienes morían asfixiados por falta de aire y despreciaba a los muertos y a quienes lloraban por ellos.

Finalmente triunfó el sentido común del actual jefe de Estado, ojalá sea reelegido, que cuida de su pueblo, sacando a millones de personas del mapa del hambre y creando condiciones para una vida digna para quienes han sido injustamente desposeídos. Valen para él las palabras del mismo sabio: “Su cuidado es como una nube de lluvia primaveral” (Proverbios 16,15).

Si la buena voluntad es tan decisiva, entonces todos debemos cultivarla y, de esa manera, humanizar las relaciones humanas.

Es necesario hacerla emerger también en los demás, pues existe dentro de cada ser humano; sin embargo, hoy aparece cubierta por una capa de cenizas producida por el individualismo, el consumismo y la falta de sensibilidad hacia quienes están sufriendo, ya sea entre los seres humanos, ya sea entre los seres de la naturaleza, entre los ecosistemas y en la propia Madre Tierra que, por causa de la mala voluntad, pende de una cruz y clama por ser resucitada.

O elegimos la buena voluntad, que podrá salvarnos a todos, o se cumplirán las severas advertencias del papa Francisco: “Esta vez estamos todos en el mismo barco; nadie se salva solo: o nos salvamos todos o nadie se salva”.

Pero creemos y esperamos que la buena voluntad finalmente prevalecerá y que así se garantizará una nueva etapa, más integradora, entre todos los seres humanos, con la naturaleza y con el Todo.

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del ICL (www.revistaliberta.com.br). También escribió Habitar la Tierra: la hermandad universal, Vozes, 2022 (www.leonardoboff.org).

Mariana Gómez: “Frente a la posverdad, los cuerpos vulnerados sostienen la memoria y la verdad”

La teóloga feminista mexicana plantea que la crisis democrática latinoamericana también se juega en el terreno de las emociones, los afectos y las narrativas que circulan en la sociedad. Su reflexión será parte del segundo conversatorio del ciclo “Magnifica Humanitas”, organizado por Amerindia.

La crisis de las democracias latinoamericanas no puede analizarse únicamente desde el funcionamiento de las instituciones, los partidos políticos o las normas que regulan la vida pública. Para la teóloga feminista mexicana Mariana Gómez Álvarez Icaza, también es necesario mirar lo que ocurre en el tejido relacional, afectivo y espiritual de las sociedades, donde los miedos, las incertidumbres y las narrativas que circulan pueden modificar la manera en que las personas comprenden la realidad.

Directora de la Cátedra de Teología Feminista “Carmen Montull Vallés” de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, Gómez participará en el segundo conversatorio del ciclo “Magnifica Humanitas: pensar el presente y el futuro desde la opción por los pobres y por la Tierra”, organizado por Amerindia. El encuentro se realizará el 25 de septiembre y tendrá como tema “La crisis de las democracias latinoamericanas en tiempos de la posverdad”.

Desde una perspectiva de teología feminista y en diálogo con el caminar comunitario de los pueblos de Amerindia, la autora propone comprender la actual crisis democrática como una fractura que alcanza las relaciones sociales y las formas en que se construye el conocimiento y el sentido colectivo.

El miedo y las emociones en la disputa política

Para la teóloga, la política contemporánea también se desarrolla en el terreno de la intimidad y los afectos. “La política contemporánea opera directamente en la gestión de la intimidad, la subjetividad y los afectos”, explica.

En sociedades atravesadas por incertidumbres económicas y sociales, considera que determinados discursos pueden aprovechar los miedos colectivos para construir respuestas simplificadoras frente a problemas complejos.

“Frente a la precarización sistémica de la existencia, la incertidumbre económica y el desamparo social, los discursos antidemocráticos no ofrecen soluciones estructurales; en su lugar, instrumentalizan las ansiedades colectivas mediante pánicos morales”, señala.

Gómez identifica en este proceso el uso de “dualismos rígidos”, como “orden/caos, sagrado/profano, bien/mal”, que pueden conducir el malestar social hacia la construcción de determinados grupos como enemigos.

Entre estos aparecen, según su análisis, “las diversidades, las luchas feministas, los pueblos originarios, los movimientos socioambientales, entre otros”.

La posverdad y el debilitamiento del discernimiento

La desinformación constituye otro de los elementos de su reflexión. Para Gómez, reducir la posverdad a la circulación de datos falsos impide comprender su alcance. “La desinformación algorítmica no opera como una simple circulación de datos falsos”, sostiene. En su lectura, funciona como “un dispositivo idólatra de carácter cuasi-religioso que ofrece certezas absolutas y pertenencia identitaria a cambio de anular el discernimiento ético, la conciencia crítica y la capacidad de empatía hacia el prójimo”.

Desde esta visión, el problema también alcanza a los sectores más vulnerables, especialmente cuando las narrativas que circulan en las redes sociales terminan condicionando la manera en que las personas interpretan su realidad.

La teóloga plantea así la necesidad de recuperar herramientas para discernir qué discursos buscan informar, cuáles manipulan los miedos y qué intereses pueden estar detrás de determinadas narrativas.

Magnifica Humanitas ante la crisis de la verdad

Gómez encuentra en la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV elementos para iluminar esta situación, especialmente en sus reflexiones sobre las tecnologías emergentes, la automatización y la desinformación.

Uno de los puntos que resalta es la referencia bíblica a Babel. “Magnifica Humanitas acude a la metáfora bíblica de la Torre de Babel para denunciar la pretensión de homogeneización, aceleración y autosuficiencia tecnológica que fragmenta el lenguaje común”, explica.

Llevada al escenario latinoamericano, esta imagen permite observar cómo los algoritmos que favorecen la polarización pueden dificultar la posibilidad de compartir un lenguaje común.

También destaca la importancia que la encíclica concede a la existencia humana frente a una visión reducida al cálculo tecnológico. “La dignidad humana, la sabiduría y el juicio moral no pueden reducirse al cálculo de datos o a la frialdad de las métricas”, dice. Y añade una idea que considera central para este debate: “La verdad es un don para la comunión y no un instrumento de dominación”.

Lectura desde la teología feminista

Aunque reconoce estos aportes de Magnifica Humanitas, Gómez propone ahondar su lectura desde una perspectiva feminista, decolonial e interseccional: “Su lectura requiere ser completada y tensionada críticamente desde una hermenéutica feminista de(s)colonial e interseccional”.

Uno de los aspectos que cuestiona es la idea de una antropología universal que puede dejar en segundo plano las desigualdades que atraviesan a las personas. “Las teologías feministas denuncian que los algoritmos de la posverdad no son neutros: están codificados por la arquitectura del patriarcado y el colonialismo”, sostiene.

Añade que “la desinformación y los pánicos morales están diseñados con un sesgo específico para controlar y disciplinar los cuerpos de las mujeres, las diversidades y los territorios”. Por eso, considera fundamental reconocer a las personas y comunidades vulneradas como sujetos capaces de producir conocimiento y aportar al discernimiento colectivo.

“Las teologías feministas exigen reconocer a las mujeres y las diversidades como sujetos epistémicos y teológicos centrales en el discernimiento del espacio público”, sostiene.

Las corporalidades en resistencia

Ante la deshumanización que puede producir la lógica algorítmica, Gómez propone volver al cuerpo y a las experiencias concretas de las personas: “Frente al cinismo de la posverdad y la deshumanización algorítmica, las teologías feministas en América Latina no proponen la nostalgia por el orden liberal abstracto, sino una profunda conversión comunitaria y teopolítica”.

En ese camino sitúa a los cuerpos vulnerados como un lugar fundamental para leer la realidad: “Los cuerpos disidentes, entre ellos los de las mujeres y las diversidades vulneradas, los cuerpos colectivos que defienden la tierra, las madres que buscan a sus familiares desaparecidos y las comunidades precarizadas son el lugar teológico por excelencia”.

Para Gómez, allí donde las narrativas pueden intentar borrar o distorsionar determinadas experiencias, permanece la memoria corporal de quienes las han vivido. “Los cuerpos vulnerados como locus theologicus” permiten, desde su perspectiva, recuperar una memoria que funciona como reserva moral. “Allí donde la posverdad intenta borrar la realidad, la memoria de los cuerpos, como reserva moral, sostiene la veracidad de la historia y encarna la presencia del Dios de la Vida”, explica.

Sospechar, recuperar y reconstruir

La reconstrucción democrática también requiere, desde su propuesta, una mirada crítica sobre las relaciones de poder. Gómez plantea una “hermenéutica de la sospecha y la recuperación”.

La primera permite “desenmascarar la alianza entre los fundamentalismos religiosos y los poderes corporativos”. La segunda busca “reivindicar la sabiduría ancestral, la memoria profética y la autoridad comunitaria para definir el Buen Vivir”.

 En esta tarea, la reconstrucción del tejido social adquiere una dimensión comunitaria. La teóloga encuentra en la figura bíblica de Nehemías una imagen para pensar este proceso: “Frente a la dispersión de Babel, la encíclica propone la reconstrucción comunitaria donde el tejido social se restaura mediante la corresponsabilidad de todo el pueblo”.

El cuidado como camino democrático

Otro de los conceptos que Gómez coloca en el centro es el cuidado. Desde la teología feminista, plantea que esta categoría puede convertirse en una dimensión de la vida pública y no quedar restringida al ámbito doméstico.

“El cuidado deja de ser una imposición doméstica para convertirse en una categoría teopolítica radical”, sostiene.

Esta perspectiva lleva a repensar también el sentido de la democracia: “Situar la sostenibilidad de la vida en el centro reconceptualiza la democracia”, dice, hasta convertirla en un espacio que puede ser entendido como “una mesa compartida de corresponsabilidad, sanación y justicia distributiva”.

La propuesta de Gómez coloca así la reconstrucción de la confianza y la participación ciudadana en un terreno que va más allá de las instituciones: recuperar vínculos, escuchar las experiencias de quienes han sido vulnerabilizados, reconocer saberes diversos y volver a construir espacios comunes.

El segundo conversatorio del ciclo “Magnifica Humanitas” permitirá profundizar en estas cuestiones y abrir un diálogo sobre democracia, posverdad, tecnología, teología feminista y participación social en América Latina.

Sigue el conversatorio en Facebook: Facebook de Amerindia – Conversatorio del 25 de septiembre

Inscríbete aquí: https://forms.gle/TzzzaqbrBfPjxTFj8

Cine Fórum: “Uyariy” (Escuchar)

0

El camino comienza escuchando la realidad

Presentamos el Proceso Formativo Teológico 2026–2027: “Vivir y pensar el Dios de los pobres”, una iniciativa que propone un camino de escucha, reflexión, formación y compromiso desde la teología latinoamericana.

La ruta preparatoria comienza con Uyariy, una invitación a mirar y escuchar una realidad concreta, dejándonos interpelar por sus rostros, testimonios y preguntas.

Porque antes de entrar en la reflexión teológica, queremos dejarnos tocar por la realidad y preguntarnos qué nos dice, qué nos provoca y cómo interpela nuestra fe y nuestro compromiso.

El Cine Fórum será un primer espacio de encuentro y diálogo comunitario, que abrirá preguntas que acompañarán el camino formativo posterior.

Sábado 26 de septiembre

6:40 p.m.

Modalidad virtual (Zoom)

Acceso libre, previo registro

Inscríbete aquí para participar y recibir el enlace: https://forms.gle/RReoDRCa1sVEZ2467

Pablo Richard: su obra hizo historia, su amistad potenció muchas vidas

Homenaje al maestro y compañero de camino, a cinco años de su Pascua

El 20 de septiembre de 2026 se cumplen cinco años de la Pascua de Pablo Richard, biblista y teólogo chileno cuya vida quedó profundamente vinculada a las comunidades latinoamericanas y a sus búsquedas de liberación. Su contribución histórica ayudó a consolidar una manera de estudiar las Escrituras en la que la investigación especializada y la experiencia creyente de los empobrecidos se interpelan mutuamente.1 Para mí, recordar a Pablo significa sentir su ausencia y reconocer cuánto de su compañía permanece en mi manera de hacer teología. Escribir estas páginas nace de esa gratitud, del dolor de no tenerlo cerca y de la responsabilidad de continuar aprendiendo de su legado.

Su compromiso tuvo consecuencias biográficas. Después del golpe de Estado de 1973 en Chile, sabiéndose perseguido y amenazado de muerte tuvo que vivir el exilio. Desde 1978 trabajo en Francia y luego se radico en Costa Rica donde tuvo una prolongada labor en el Departamento Ecuménico de Investigaciones, entre muchas otras organizaciones de formación bíblica, donde su reflexión teológica estuvo vinculada a la formación de agentes de pastoral y al acompañamiento de procesos eclesiales y sociales. La lectura comunitaria de la Biblia fue una opción sostenida en el tiempo, arraigada en la convicción de que el sufrimiento de los pueblos interpela la responsabilidad del teólogo.2

Uno de sus aportes fundamentales fue sistematizar la hermenéutica bíblica de la liberación desde la práctica de las comunidades eclesiales de base. En su artículo del primer número de RIBLA, publicado en 1988, explicaba que esa lectura buscaba recuperar el sentido histórico y espiritual de la Escritura desde la experiencia de Dios en el mundo de los pobres. Estos adquirían condición de sujetos de interpretación: personas capaces de preguntar al texto, discernir su mensaje y comunicarlo desde su propia experiencia creyente. La comunidad se convertía así en un lugar de producción de comprensión teológica.3

Pablo contribuyó a dar un muy alto nivel de consistencia académica al trabajo bíblico, pero también continuidad colectiva a esa perspectiva. Al evaluar el camino de RIBLA y de otros lugares donde ejerció su trabajo de autor, profesor y acompañante espiritual, identificó entre sus logros la articulación entre ciencia bíblica y pueblo de Dios mediante una exégesis pastoralmente orientada y una formación sólida de los dirigentes comunitarios. Ese intercambio permite comprender por qué su trabajo hizo historia y la sigue haciendo para sus nuevos lectores, ayudó a fortalecer una corriente hermenéutica y a ampliar el reconocimiento de quienes podían participar en ella. El biblista encontraba interlocutores capaces de enriquecer sus preguntas y la comunidad recibía recursos para profundizar su lectura.4 Esa relación entre exigencia académica y servicio a las comunidades dejo una huella profunda en mi propia formación y en la teología que desarrollo.

Su comentario Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza (1994) expresa con particular fuerza esa vocación. Richard interpreta el libro desde situaciones de persecución, exclusión y dominación imperial, subrayando su capacidad para sostener la resistencia y abrir horizontes de vida. La presencia del Resucitado ocupa el centro de esta lectura sistemática: la victoria de Cristo permite afrontar el presente, desenmascarar los poderes idolátricos y cultivar la esperanza de un mundo transformado. La escatología adquiere así una fuerza espiritual e histórica que compromete a la comunidad con la vida.5

Esta perspectiva ofrece una lectura resucitadora porque ayuda a levantarse, recuperar la dignidad y reconocer posibilidades allí donde la opresión parece clausurarlas. La nueva Jerusalén desciende hacia la humanidad, Dios habita con y desde su pueblo y enjuga sus lágrimas (Ap 21,1-5). Leído desde esa promesa, el horizonte apocalíptico alimenta una espiritualidad capaz de acompañar el dolor y sostener el compromiso. Para quienes estudian y enseñan la Biblia, permanece una exigencia fecunda: que la interpretación permita escuchar la esperanza contenida en el texto y discernir sus consecuencias para la existencia.

En El movimiento de Jesús antes de la Iglesia (1998), Richard propuso leer los Hechos de los Apóstoles como memoria del movimiento nacido de la resurrección, atendiendo al protagonismo del Espíritu, la misión y las pequeñas comunidades domésticas. La expresión “antes de la Iglesia” designa, en su planteamiento, el período anterior a una institucionalización posterior. Su interés pastoral consiste en recuperar la creatividad de los orígenes como inspiración para la renovación eclesial: comunidades que escuchan, comparten, atraviesan fronteras y descubren caminos bajo la acción del Espíritu.6

La recuperación del Jesús histórico pertenece a ese mismo proyecto. En Memoria del “movimiento histórico de Jesús” (2009), Richard concede importancia a la plena humanidad de Jesús y a la presencia de los pobres como sujetos de su movimiento. Su investigación de los orígenes busca ofrecer criterios para reformar la Iglesia. Volver a Jesús, a su anuncio del Reino y a las vidas que reunió en torno suyo significa mantener abierta la pregunta por la fidelidad histórica del cristianismo a su fuente.7

Su influencia puede reconocerse también en testimonios concretos. Leopoldo Cervantes-Ortiz recuerda que sus clases y encuentros con Richard orientaron investigaciones y proyectos de interpretación bíblica; destaca su capacidad para unir exégesis crítica y atención a la realidad latinoamericana. Allí aparece el maestro cuya enseñanza prolonga su fecundidad en el trabajo de otros. Su legado para nuevos biblistas incluye esa generosidad intelectual, compartir métodos, suscitar preguntas y acompañar la formación de una voz propia al servicio de las comunidades.8

Harold Segura, pastor bautista y teólogo, ofrece otra dimensión de ese testimonio, la amistad, la conversación y el aprendizaje compartido atravesaban las diferencias confesionales, recuerda la disponibilidad de Richard para explicar sus investigaciones y el entusiasmo con que respondía a sus preguntas. Esta cercanía permite comprender el carácter vivido de su ecumenismo. La Palabra compartida creaba vínculos de fraternidad y hacía del encuentro entre cristianos un espacio de formación recíproca.9

La memoria de Pablo incluye igualmente su vida familiar junto a Gabriela, su esposa y compañera de camino. Tamayo los recuerda juntos y menciona a sus hijos al evocar la continuidad de su memoria. Richard, por su parte, reconoció en los agradecimientos de su comentario al Apocalipsis que el libro habría sido imposible sin la paciencia y el cariño de su familia. Ese reconocimiento permite acercarse al hombre detrás de la obra, una trayectoria intelectual sostenida también por afectos, compañía y vida compartida.10

Conmemorar su Pascua invita a recibir esta herencia a continuar estudiando y haciendo teología con rigor, escuchar a las comunidades y hacer del conocimiento un servicio. Para mí, esa responsabilidad tiene un rostro y un nombre. Pablo Richard fue y continuara siendo la persona más importante en mi formación como teólogo y su acompañamiento pertenece a las raíces de la teología que hoy desarrollo.

Desde mis primeros pasos en el estudio exegético riguroso, encontré en él fuerza, compañía e inspiración. Conversamos muchas veces sobre cómo abordar sistemáticamente los estudios bíblicos y sobre la responsabilidad del teólogo ante las necesidades de su tiempo. Su cercanía fue fundamental en la elaboración de mis primeros artículos y trabajos. Con él aprendí a vincular método, profundidad y exigencia académica de alto nivel con la vida de las comunidades y con su búsqueda de una Palabra capaz de iluminar la realidad.

Recuerdo especialmente la confianza con que acompañó ese proceso. Su exigencia estaba unida a la cercanía de quien camina al lado de otro y se compromete con su crecimiento. Pablo fue maestro, amigo y compañero de camino. Su importancia en mi vida permanece inseparable del afecto con que lo recuerdo y del dolor que me provoca no tenerlo igual de cerca.

Junto a Gabriela, siento profundamente su ausencia. Me hacen falta nuestras conversaciones, sus preguntas y esa compañía que fue fundamental mientras encontraba mi propia manera de pensar y escribir teología. Reconocer cuánto recibí de él hace más profunda mi gratitud y más sensible el vacío de su partida.

Mi querido Pablo, desde la esperanza de la resurrección te imagino llevando nuestras preguntas ante Aquel con quien tantas veces hablamos de encontrarnos, confiando en que en Él hallaríamos las respuestas.

Aquí sigo, con esas preguntas y muchas nuevas, con lo aprendido a tu lado y con el dolor de no poder seguir conversándolas contigo.

Hoy detengo mi pluma, enriquecida por tu bendición, para decirte cuánto haces falta. La teología que desarrollo lleva tu huella, mi vida guarda tu cariño porque para mí, siempre serás un imprescindible.

Notas

1 Leopoldo Cervantes-Ortiz, “Biblia, teología y cambio social: Pablo Richard en persona y en obra”, Protestante Digital, 24 de septiembre de 2021. https://protestantedigital.com/ginebra-viva/63487/biblia-teologia-y-cambio-social-pablo-richard-en-persona-y-enobra.

2 Juan José Tamayo, “Pablo Richard, teólogo de la liberación contra la idolatría del mercado”, Religión Digital, 22 de septiembre de 2021. https://www.religiondigital.org/el_blog_de_juan_jose_tamayo/Pablo-Richard-teologo-liberacionidolatria_7_2380331945.html.

3 Pablo Richard, “Lectura popular de la Biblia en América Latina: Hermenéutica de la liberación”, Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA, n.º 1 (1988): 28-31. https://www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/1.pdf.

4 Pablo Richard, “RIBLA: 19 años de trabajo y 50 números publicados. Síntesis de nuestros logros más significativos”, Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana RIBLA, n.º 50 (2005): 7-9. https://www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/50.pdf.

5 Pablo Richard. Apocalipsis: reconstrucción de la esperanza. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI, 1994, 17-18.

6 Pablo Richard. El movimiento de Jesús antes de la Iglesia: una interpretación liberadora de los Hechos de los Apóstoles. Departamento Ecuménico de Investigaciones DEI, 1998. 15-17.

7 Pablo Richard, Memoria del “movimiento histórico de Jesús”: Desde sus orígenes (años 30) hasta la crisis del Sacro Imperio Romano Cristiano (siglos IV y V) (Departamento Ecuménico de Investigación DEI 2009) 30-35, 42-43. https://deicr.org/wp-content/uploads/2025/03/PabloRichard-MemoriadelmovimientodeJesus-completo.pdf.

8 Cervantes-Ortiz, Leopoldo. “Biblia, teología y cambio social: Pablo Richard en persona y en obra”. Protestante Digital, 24 de septiembre de 2021.

9 Harold Segura, “Pablo Richard, un biblista para el desahogo, en una América Latina de ahogos opresores”, Lupa Protestante, 20 de enero de 2022; testimonio fechado el 24 de septiembre de 2021. https://www.lupaprotestante.com/pablo-richard-un-biblista-para-el-desahogo-en-una-america-latina-de-ahogosopresores-harold-segura/.

10 Tamayo, “Pablo Richard, teólogo de la liberación”; Richard, Apocalipsis, 13

El ascenso del imperio norteamericano extendido

0

Geopolítica latinoamericana y caribeña en tiempos de Trump

  1. La clave para entender el mundo actual son las nuevas configuraciones del capitalismo global. Los capitalismos están en plena metamorfosis para lograr sus objetivos de siempre: ganancias a costa de todo y poder global sobre todos. En los últimos años se ve más nítidamente que estamos en un nuevo momento del dominio del capital. Le urge la supremacía y control en los recursos naturales del planeta. En nuestro continente esto se ve de manera muy clara con Trump. Él es el rostro de los capitalismos mundiales sedientos de las riquezas del planeta. Para no fallar en esta tarea ha incluido en su gobierno, en áreas estratégicas, a los multimillonarios de su país.[1]
  2. En esta nueva configuración del poder geopolítico del planeta, el gobierno norteamericano ha entrado en su fase más peligrosa: la imperialista. Donde no ve ningún impedimento posible para lograr sus objetivos. Al ser el poder militar más fuerte del mundo han convertido sus intereses en órdenes, saltándose toda institución, regla o diplomacia internacional. Como en los imperios antiguos Trump no argumenta ni da explicaciones, solo llega y despoja. Y cuando dice algo lo más seguro es que sea una mentira. Pero así es con todos los gobiernos imperialistas (China, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido) que han dejado de “funcionar” bajo las leyes democráticas y de instituciones mundiales nacidas desde una modernidad democrática impuesta después de la II Guerra Mundial. A este momento Le monde diplomatique lo llama la “nueva era imperial”[2]. Será como dice la revista francesa philosophie, en su número de marzo de este año, si “¿El imperio es el estado último del capitalismo?”[3] o ¿habrá nuevas configuraciones?
  3. Esta fase imperialista ha acelerado una dinámica biocida planetaria. El afán de riqueza de todos los imperios está destruyendo al planeta, es decir a toda la vida que existe en él: seres humanos, animales, bacterias, ciclos naturales de vida, ríos, mares, la tierra misma. Ocasionando cambios en el clima y en los procesos originarios del planeta que se han convertido, sobre todo para los más empobrecidos, en tragedias y desastres. Pero no les importa, ya no ven (aunque nunca quisieron ver) por la velocidad en que van despojando los recursos del planeta con tal de ganar su ecocida carrera imperialista.
  4. Si bien, el imperio norteamericano tiene en el poder militar y tecnológico sus principales fuerzas, no debemos olvidar la dimensión política o más concretamente geopolítica como elemento clave.[4] Para hacer posible esta dinámica imperialista, se necesita de gobiernos serviles y subordinados que pongan las condiciones necesarias y efectivas para lograr los objetivos de los imperios actuales. Llamamos gobiernos subordinados a los que se alían con los imperios para obtener ventajas geopolíticas. En el caso norteamericano la estrategia que se está empleando es la extensión territorial. Cosa no nueva desde la Doctrina Monroe. Desde entonces las invasiones y el intervencionismo norteamericano en América latina y el Caribe son constantes. La última invasión militar ha sido a Venezuela. El intervencionismo sigue dándose normalmente, como en el caso de Honduras, dónde el gobierno estadounidense apoyó, con mensajes directos de Trump a Nasry “Tito” Asfura señalándolo como el único candidato hondureño con el que su gobierno estaría dispuesto a trabajar. En este sentido la Doctrina Monroe, ahora llamada Donroe (por Donald) sigue más que viva. Por eso no es extraño pensar que la vuelta a la derecha y extrema derecha que está sufriendo el continente no tiene que ver solamente con una decisión del pueblo con su voto sino también con las intervenciones directas de USA. Sí, el voto de los pueblos es real, y se vota por la derecha por múltiples motivos: enojo con los gobiernos de “izquierda” o progresistas que no son capaces de solucionar los problemas reales del pueblo, juventudes desencantadas sin futuro inmediato que creen que el nuevo candidato es diferente, ideologías de “vanguardia” débiles, incoherencias y corrupción de siempre, errores del partido dominante, creencias en noticias falsas diarias a través de las redes sociales y miedo a perder lo mucho o lo poco que se tiene. Sin embargo, y entendiendo que los factores anteriores fueron un “caldo de cultivo” para la derecha y la extrema derecha, debemos profundizar qué significa para los procesos de liberación de nuestro continente las últimas victorias de los gobiernos como Chile, Perú, Colombia, Paraguay, Costa Rica, Ecuador, entre otros.
  5. En este momento de la historia la mayoría de los gobiernos latinoamericanos y caribeños son de derecha o extrema derecha. Solo tres países eran diferentes radicalmente: Colombia, México y Brasil. No contamos geopolíticamente con Cuba ya que, si bien es el único país socialista y con una historia de dignidad y soberanía imponente, está desde hace muchos años, en condiciones de sobrevivencia extrema por el bloqueo norteamericano, y como si fuera poco, en el mes pasado, el secretario de guerra de Estados unidos acaba de amenazarlos con una intervención militar[5]. Ahora, muy recientemente, tampoco podemos contar con Colombia, ya que acaba de ganar la presidencia el candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, que se siente muy cómodo con Trump. México que, si bien no es de izquierda radical, si tiene un gobierno con políticas públicas con un tono social muy fuerte, valorado interna y exteriormente. La presidenta Sheinbaum le falta 4 años para terminar su mandato y ha hecho malabares diplomáticos para mantener una aparente soberanía nacional (cosa que se perdió en acuerdos clandestinos con los anteriores gobiernos de derecha). Brasil se juega su destino político en noviembre de este año. Lula contra el hijo de Bolsonaro, apoyado abierta y fuertemente por Trump. Si gana Lula seguiría siendo un país, que, si bien no acepta injerencias de Trump, si hace acuerdos y alianzas con los capitalismos globales del mundo. Si no gana Lula, el continente estaría en más problemas haciendo que Sudamérica le pertenezca tal cual a Trump, con la salvedad de Uruguay. La democracia en América Latina y el Caribe en tiempos de Imperio norteamericano está implicando una vuelta a la derecha de manera radical y contundente. Es un “tsunami antidemocrático” [6]. ¿Qué significa esto? Estamos hablando que, todos estos países inclinados hacia una derecha o extrema derecha jamás serán oposición a los intereses de USA, más bien se volverán parte de un nuevo imperio norteamericano extendido. De esta manera el “escudo de las Américas” (también conocida como la Coalición Contra los Cárteles de las Américas) con 18 países latinoamericanos y caribeños: Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú (recién anexado), Colombia, República Dominicana, Bahamas, Belice, Guyana, Jamaica, Trinidad y Tobago, se volverá en la práctica las nuevas colonias norteamericanas del siglo XXI. Quiero decir entonces que el imperio norteamericano se extenderá en un colonialismo aceptado gustosamente por los colonizados.
  6. La diferencia entre los tiempos de la doctrina Monroe y la actual doctrina Donroe, sigue implicando gobiernos afines a Estados Unidos en América Latina y el Caribe, pero con la diferencia de que son los gobiernos actuales latinoamericanos y caribeños los que quieren -ellos mismos- acercarse a Estados Unidos y harían todo lo posible por anexarse de alguna manera con el imperio norteamericano. Ya no se trata de gobiernos a modo y subordinados a Estados Unidos y que su tarea es mantener en orden al pueblo sometido para que sigan las ganancias de las empresas norteamericanas con políticas salariales injustas desde una soberanía nacional. Esto ya no basta. Se necesita de un control TOTAL. La pregunta que se hacen algunos gobiernos es ¿para qué mantener una problemática soberanía nacional si se puede vivir con las ventajas de una colonia norteamericana? El solo pensar esta posibilidad de algunos países latinoamericanos y caribeños da terror.
  7. Será muy importante darle seguimiento y análisis a los dos resultados que vienen en noviembre: las elecciones del Congreso de Estados Unidos y las elecciones de Brasil. Sin embargo, el plan está listo para el capital global norteamericano. Ganar las elecciones del Congreso, por parte de los republicanos, se vuelve vital ya que pondría en una ventaja amplia a Trump para ganar una reelección presidencial en 2028, posibilitando su tercer mandato. Si no es elegido él, y es otra figura política, como podría ser Vance o Rubio no bajaría el tono de violencia y colonialismo, sino que subiría. Pase lo que pase, las condiciones ya están puestas para que el imperio norteamericano se consolide y se extienda en el continente (aún ganando los demócratas). Aunque muchos apuestan que Trump hará lo que sea, hasta un fraude electoral, con tal de mantenerse en el poder. Esto implica que Estados unidos en su fase más imperialista podrá disponer a su antojo de todos los recursos del continente, podrá controlar los sistemas carcelarios del continente y obviamente pondrá más bases militares en lugares estratégicos de “defensa nacional”. El Imperio norteamericano sabe que tiene en sus manos el posible control de todo el continente. Las invasiones o intervenciones serán parte normal de la pax norteamericana.
  8. Esperanzas y teologías necesarias. Lo planteado anteriormente puede ser posible si se siguen dando las condiciones geopolíticas como hasta ahora. Tienen que converger varias circunstancias y procesos sociopolíticos y económicos, además de mantenerse inercias y formas simbólicas culturales dominantes. Pero lo que viene no es bueno para la vida del planeta ni del continente, debemos prepararnos y vislumbrar un escenario peor a la realidad que tenemos en este momento. Es necesario repasar y fortalecer nuestras herramientas cultivadas y aprendidas en tantos años de colonialismo pasado. Es tiempo de nuevas alianzas fuertes con otros países que no tienen la postura Trump por ejemplo Canadá. Es tiempo, otra vez, que la organización popular vuelva a aparecer en cada barrio, educando y enseñando a pensar, a leer, a imaginar otros mundos posibles, organizando ollas populares, medicinas solidarias, reconstituyendo eso que se llamaba “tejido social” o en palabras simples “confiar en el otro/a/e”. Es decir, debemos ser como nosotros hemos sido en más de quinientos años de colonialismo.
  9. Y no ser como ellos. Recordemos que dos años después de la caída de los socialismos históricos (1989) con su respectivo “final de la historia” Eduardo Galeano nos preguntaba ¿si queremos ser como ellos?, ellos: los del primer mundo, las potencias industriales-militares del capitalismo global, las naciones opulentas que imponen las reglas del libre mercado y el consumo masivo, que nos venden la falsa promesa de ser como ellos: modernos y ricos a cambio de obediencia ciega, disciplina económica y sacrificios sociales, prometiendo un futuro de prosperidad que nunca llega. Ellos los que han destruido el planeta y sus ciclos de vida, los que perpetúan la desigualdad, imponiendo una cultura que adora las cosas y desprecia la vida humana. Parece que esta pregunta regresa hoy, treinta años después, más necesaria que nunca. Los nuevos gobiernos ya la han respondido afirmándola. ¿Y nosotros?
  10. Recordemos desde tiempos apocalípticos, cuando hay un ellos, siempre debe haber un nosotros[7]. Los distintos, los que no aceptamos la marca de la Bestia, del Imperio. Nosotros los que no olvidamos a nuestros mártires y a nuestros desaparecidos/as, los que resistimos, los que hacemos que la rabia se vuelva organización popular, los que amamos y somos tiernos y cariñosos con toda la Vida del planeta. Los que no queremos hacer costumbre la violencia, el olvido, el racismo hacia el otro, la desconfianza, la apatía. Los que tejemos a diario la confianza en el otro.
  11. Hoy la Teología de la liberación vuelve a ser llamada, en estos tiempos de falsos dioses y visiones teológicas imperialistas (sionistas, fundamentalistas) a recuperar al Jesús de los evangelios. Se Jesús que se encarnó en medio del Imperio Romano y desde ahí, desde la periferia imperial nos enseñó que compartir el pan es una forma de resistencia frente a la economía imperial, que la compasión infinita es un ataque contra un sistema religioso basado en la compra del perdón, y la firme convicción que Dios y su reinado esta con los más pobres, olvidados y víctimas del sistema. Si los primeros cristianos y cristianas utilizaron el recurso de las buenas noticias (euaggelion) usado solamente por las élites y por el imperio romano, para re-escribir la buena noticia de Dios, estamos en el mejor momento para volver a re-crear nuestros evangelios latinoamericanos ante el nuevo imperio norteamericano extendido.

[1] Cf. https://elpais.com/internacional/2026-08-18/un-gobierno-de-millonarios-trump-nombro-para-su-administracion-a-57-personas-con-un-patrimonio-de-mas-de-100-millones.html

[2] Le Monde diplomatique, edición Cono Sur. (2026, febrero). Imperialismo desatado [Dossier]. Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, (320).

[3] Philosophie magazine No. 197. Mars 2026. L´empire, stade ultime du capitalisme?

[4] Hay muchas más dimensiones, elementos, perspectivas para comprender la realidad del mundo y de nuestro continente, sin embargo, el objetivo de este resumido documento es tocar la dimensión geopolítica actual y como trastoca al continente.

[5] Cf. https://www.infobae.com/america/mundo/2026/08/13/pete-hegseth-afirmo-que-estados-unidos-no-descarta-realizar-una-operacion-militar-contra-el-regimen-de-cuba/

[6] Cf. https://aristeguinoticias.com/1708/mundo/mexico-y-brasil-enfrentaran-asedio-de-trump-hasta-que-cedan-recursos-estrategicos-buscaglia/

[7] La idea es a partir de la obra de 1985 de Margaret Atwood: el cuento de la criada.

Foto: Criterio.hn

Boletín “En el camino de Emaús” No. 99

[Por: Centro Bíblico Ecuménico “En el camino de Emaús”]

Hoy, en medio de tantos desastres ecológicos provocados por manos humanas y ciclos de la naturaleza, podemos hacernos casi las mismas preguntas que se hacía la gente de entonces en el texto de Génesis 6 a 9…

 

Descargue el boletín.