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Hilos de Esperanza

[Por: Margaret Hebblethwaite]

¿Qué significa hacer teología? Los teólogos europeos podrían haberse sorprendido en el IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña en Lima, Perú (22-24 de octubre), y no solo por los encantos tropicales del lugar: carteles que indicaban zonas seguras en caso de terremoto o advertían sobre el peligro de acercarse a las palmeras, ya que las pesadas hojas podían caer sobre ellos. La metodología fue la tradicional de la Doctrina Social de la Iglesia, «Ver, juzgar, actuar», dedicando un día a cada etapa, pero decir esto no refleja el dinamismo de la experiencia. El trabajo cobró expresión visual en el tejido de un telar multicolor, y un hilo rojo colgaba del techo, simbolizando la red de conexión de los participantes. El título oficial del congreso, organizado por la red internacional Amerindia, junto con el Instituto Bartolomé de Las Casas de la Pontificia Universidad Católica del Perú, fue “Horizontes de Liberación: Tejiendo Esperanza desde Abajo”. Celebración animaba cada día, y la Cosecha (recogida diaria del trabajo) se caracterizaba por las Tres C: Cuento, Cuerpo y Canción.

 

En el primer día (“Ver”), se oyeron exclamaciones de incredulidad cuando Raúl Zibechi, de Uruguay, mostró mapas del comercio mundial en 2000 y 2024. El dominio de Estados Unidos había cedido casi por completo a China. En Latinoamérica, se percibía una creciente preocupación por la peligrosa situación política de muchos países, y un estudiante universitario relató cómo la policía de Lima había asesinado a tiros a un joven en una manifestación reciente y arrestado a once manifestantes, quienes solo fueron liberados después de que sus compañeros organizaran una vigilia de 48 horas.

 

Para asegurar una teología confiable (“Juzgar”), debemos preguntarnos: “¿Con quién haces teología?”. Una persona respondió: “Con un maestro y un sindicalista”; otra: “Con un pastor protestante en protesta”; una tercera: “Con una mujer indígena”. La teología no consiste en estudiar textos o doctrinas, dijo Francisco Aquino Junior, de Brasil, sino en confrontar y explicar la vida de los pobres, a quienes se dirige el evangelio. “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”, citó de 1 Juan 4:8, explicando en un lenguaje más académico: “No se puede separar la hermenéutica de la realidad y convertirla en algo puramente intelectual”.

 

Cada día comenzaba con una expresión corporal de oración. El primer día, guiados por un grupo que apoya a las comunidades eclesiales de base, alisamos las arrugas de nuestros rostros para purificar nuestra mirada. El segundo día, elevamos las manos e hicimos una reverencia en homenaje a los puntos cardinales celebrados en la cultura maya: el rojo por el sol en el este, el origen; el negro en el este por la finalizaci y el anochecer; el blanco en el norte por los ancestros y pioneros de la teología de la liberación; el amarillo en el sur por la fecundidad de la Madre Tierra; el azul y el verde en el centro por la vida humana y otras formas de vida. El tercer día, un grupo dirigió una celebración quechua de los elementos, que sentimos otra vez a través de la danza: el agua en nuestras venas; la tierra bajo nuestros pies; el aire en nuestra respiración; y el fuego en nuestros corazones.

 

En cuanto a las canciones, hubo algunos viejos favoritos, como el Credo de la Misa Campesina de Nicaragua: “Yo creo en vos, Cristo obrero”, pero también hubo muchas canciones menos conocidas del peruano Gilmer Torres, como “Señor de la Esperanza”, que comienza “Entre las casitas de esteras y palos”.

 

En las últimas tres décadas del siglo XX, la teología de la liberación se asoció principalmente con autores específicos (en aquel tiempo, hombres y clérigos). El padre peruano de la teología de la liberación, Gustavo Gutiérrez, ocupaba un lugar destacado. En su honor se celebró este encuentro, en el primer aniversario de su muerte (22 de octubre de 2024). Se predijo, de modo convincente, que sería reconocido como Doctor de la Iglesia y como Santo, por razones que exploraré en un artículo posterior. Los otros dos nombres que surgieron repetidamente fueron los de dos jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA) en El Salvador: Ignacio Ellacuría, uno de los mártires del 16 de noviembre de 1989, y Jon Sobrino, quien sobrevivió a la masacre universitaria por encontrarse en el extranjero esa noche. Ahora tiene 86 años, pero grabó un mensaje en video para este encuentro en Lima.

 

Hoy, el trabajo se ha vuelto más participativo e igualitario, y los más de 200 participantes, procedentes de casi todos los países latinoamericanos, estaban divididos equitativamente entre hombres y mujeres, clérigos y laicos, y era imposible saber quién era sacerdote o religioso a menos que se le preguntara. El espíritu era de fraternidad universal, con todos genuinamente interesados en la persona que tenían al lado: un microcosmos de la futura Iglesia, o del Reino de Dios, que (como sostenía Eduardo Arens de Perú) es «una metáfora de la Comunidad».

 

Aunque no hubo grandes figuras, dos nombres a tener en cuenta para el futuro son los siguientes. Theresa Denger, discípula de Jon Sobrino y ahora profesora junto a él en la UCA, es una laica alemana con una aguda mente analítica cuya tesis versó sobre la resistencia y el martirio; habló del Padre de Jesús como una Imma, una madre tejedora (que fue el símbolo del congreso). Geraldina Céspedes, de cabello negro rizado, es una auténtica fuente de energía feminista de la República Dominicana, quien se doctoró en España pero ahora reside en Guatemala y tiene un alcance mundial a través de su congregación (Misioneras Dominicanas del Rosario); habló de una «teología de la polinización» para difundir el mensaje de esperanza («Actuar»).

 

El feminismo es una de las principales vías de desarrollo de la teología de la liberación en este siglo, al abarcar una comprensión más amplia de la pobreza y de la marginación que la que inicialmente se centraba en los pobres urbanos y campesinos. El “ecofeminismo” (título del libro de Geraldina Céspedes) es un término frecuente que vincula la opresión de las mujeres con la destrucción de la Madre Tierra, ambas manifestaciones del machismo, la arrogante apropiación del poder por parte del hombre.

 

Otra conexión importante que se ha desarrollado es la que existe entre la devastación de la Madre Tierra (la Pachamama) y la persecución de los pueblos indígenas, quienes la protegen. Se utiliza el término «teología india» para evocar las enseñanzas de los pueblos originarios, que ahora es el término preferido para referirse a los indígenas. Los mártires del siglo pasado, entre los que destaca San Óscar Romero, han sido reemplazados por mártires modernos de la tierra, aunque aún no son figuras tan conocidas. La chilena Julia Chuñil, activista contra la deforestación, desapareció en noviembre pasado; el hondureño Juan López, activista contra la minería de hierro, fue asesinado a tiros en septiembre al salir de misa.

 

Menos esperado, quizás —dada la hostilidad hacia la llamada “ideología de género” presente en muchos círculos eclesiásticos— fue el apoyo a las personas marginadas por su diversidad sexual. La parábola del Buen Samaritano se dramatizó con un hombre etiquetado como “Sistema Capitalista” que ataca y roba a una mujer, quien queda tendida en el suelo gimiendo “¡Ayuda!”. Un “Influencer” pasa por allí y se toma una selfie con ella. Una “ONG” se acerca con un complicado formulario para rellenar. Un “Teólogo” viene a hablarle sobre hermenéutica y epistemología. Pero finalmente llega una “Persona de Diversidad Sexual” que, con la ayuda de un anciano que camina con bastón, la pone a salvo y le brinda asistencia médica.

 

Otros dos términos frecuentemente vinculados fueron ecocidio y genocidio. El clamor de los esclavos israelitas que llegó hasta Dios (Éxodo 2:23) es hoy tanto el clamor de la tierra como el clamor de los palestinos. Se escucharon repetidamente gritos de «Esto no es guerra, es genocidio», y la homilía de la misa de clausura denunció el genocidio en Gaza. Algunos se sintieron decepcionados de que Gaza no figuró en el mensaje final, que expresó un enfoque general en una Carta al Papa León XIII, dirigiéndose a él no como «Santo Padre», sino como «nuestro hermano en la fe», y concluyendo con una bendición para el Papa: «Que el Espíritu Santo te bendiga».

 

«Reafirmamos nuestra fidelidad a Jesús de Nazaret y a su Evangelio», decía la Carta a León XIII, «al participar en los procesos eclesiales sinodales… Que el Espíritu nos mantenga en las huellas de Jesús, junto con los profetas y mártires de nuestra América, comprometidos con el cuidado de nuestra Casa Común, uniendo la resistencia y las esperanzas de nuestros pueblos y comunidades para hacer posible un mundo más humano y fraterno donde nadie quede fuera de la celebración y del encuentro». Se manifestó un inmenso orgullo por los dos Papas latinoamericanos, Francisco y León, considerados versados en la teología de la liberación, por su compasión, su espíritu inclusivo y su método sinodal.

 

La base fundamental de toda la teología expresada era seguir los pasos de Jesús. Según Francisco Aquino, «La tragedia del cristianismo es alejarse de Jesús». Theresa Denger citó a Jon Sobrino: «No debemos partir del Cristo de la fe, sino del Jesús histórico»; y ella interpretó Juan 19:25-27 («Madre, este es tu hijo…») como «la voluntad final de Jesús: que nos cuidemos unos a otros». Y Eduardo Arens explicó: «Jesús es el hombre de la compasión… Nunca preguntó “¿Qué religión profesas?”, sino simplemente “¿Me necesitas? Aquí estoy”».

 

 

(Una versión de este artículo fue publicado primero en inglés en la revista internacional católica The Tablet. Ver archivo adjunto) 

¿Hay límites para la crueldad humana?

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[Por: Leonardo Boff]

La masacre policial del día 28 de octubre en el Complejo del Alemán y de la Peña en Río de Janeiro constituye un crimen de agentes del Estado, con una gran letalidad, 121 víctimas. Es terrible que el 57% de la población haya aprobado la carnicería en la cual se cortaron cuerpos, se desmembraron y mutilaron cuerpos. Claudio Castro, gobernador de Río, que orquestó la masacre, fue ovacionado en los barrios ricos de la zona sur de Río. La estadística de su aceptación creció considerablemente.

 

Notables analistas como Paulo Sérgio Pinheiro que fue exministro de los Derechos Humanos y relator especial de la ONU para los crímenes en Siria nos ofrece el sentido real: “La masacre de Río debe entenderse dentro un contexto político más amplio, articulado por Castro y otros gobernadores de extrema derecha. Tras la condena y prisión de su líder máximo y de sus aliados, esos actores políticos buscan utilizar el discurso de la guerra contra el tráfico de drogas para desestabilizar al Estado federal y mejorar sus perspectivas en las próximas elecciones. Además, tratan de alinearse con la narrativa continental de combate al narcotráfico, liderada actualmente por el presidente Trump”.

 

Seguramente esta manipulación político-electoral de la peor especie revela la completa erosión de la ética y el vacío de cualquier sentimiento de empatía hacia las víctimas, muchas de ellas inocentes que no tenían nada que ver con el tráfico de drogas. Es la necropolítica hecha modelo, ya que pobres, negros, quilombolas y favelados no cuentan para nada, cómo piensan y dicen. Son ceros económicos y descartables.

 

Pero esta barbarie de contenido criminal y político remite a una cuestión metafísica e incluso también teológica que lanza un desafío terrible: ¿cómo puede ser tan cruel y malvado el ser humano? ¿Hasta dónde puede llegar su inhumanidad? Ante los genocidios actuales en Gaza, en Ucrania, en Sudan, como teólogo, otros y yo nos interrogamos horrorizados:

 

“¿Dónde estaba Dios en aquellas circunstancias terribles? ¿Por qué permitió el triunfo de la barbarie? ¿Por qué guardó silencio? ¿Por qué permitió que en un siglo y medio desde el comienzo de la colonización/invasión europea, según las investigaciones más recientes, hubiera 61 millones de víctimas de personas de los pueblos originarios del continente Abya Yala? Y el asesinato de 10 millones de congoleses que el insensato rey Leopoldo II de Bélgica, que hizo de aquellas tierras su hacienda personal, ordenó a finales del siglo XIX y comienzos de XX, 10 millones de personas, niños mutilados sin manos y sin piernas. ¿Quién se acuerda de esa crueldad? Y sufrimos porque esos millones de negros y negras ¿no eran también hijas e hijos suyos, nacidos en el amor de Dios? ¿Por qué no los ayudó ya que podía, por qué no lo hizo?

 

La teología no tiene ninguna respuesta, guarda un silencio sufrido pero no consigue, como Job, dejar de interrogar a Dios, proclamado en los cantos litúrgicos y en las CEBs como el Señor de la historia, bueno y misericordioso. Cuando la fe enmudece sólo nos quedan los gritos de esperanza que vienen en forma de quejas, como los propios salmos están llenos, e incluso Cristo en la cruz gritó: “Eli, Eli lemá sabactáni”: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? Resignado, entregó su espíritu a Dios, hecho misterio oculto.

 

Pero no es solo un problema teológico, es también una indagación filosófica. ¿Quién es, finalmente, el ser humano y cómo puede ser tan inhumano y sin piedad frente a sus semejantes? Durante siglos y siglos, desde que tenemos noticia de tiempos inmemoriales, Caín siempre ha estado presente en el devenir de la historia. La maldad se ha vuelto banal y ha sido incorporada en las sociedades humanas. Como señalaba la filósofa Hannah Arendt: “el mal puede ser banal pero nunca inocente”. Es fruto de una intención perversa que odia, quiere estrangular y asesinar al otro, sea en la convivencia familiar, social, y en las guerras que siempre han existido en la historia. Todas las religiones, caminos espirituales y éticos buscan limitar la extensión de la maldad humana. Pero siempre persiste.

 

Se dice que es propio de la condition humaine el hecho de que seamos seres de inteligencia y simultáneamente de demencia, poseídos por la pulsión de muerte junto con la pulsión de vida, seres de luz acompañada de sombra, el satán de la Tierra y también su ángel de la guarda. Es verdad, somos todo eso. Pero estas verificaciones describen fenomenológicamente un dato innegable, aunque no lo explican. ¿Por qué tiene que ser así? ¿No podía ser diferente?

 

Aquí sentimos los límites de la razón que no puede todo. Alguna comprensión de la maldad no viene por la razón teórica, expuesta más arriba, sino por la razón práctica. Esto significa: el mal está ahí no para ser entendido sino para ser combatido. Combatiéndolo nos viene alguna comprensión, pues el ser humano aprende a imponer límites a su maldad reforzando todo lo que puede la dimensión de luz y de bondad. Pepe Mujica, expresidente de Uruguay nos legó un inspirador mensaje: “fui derrotado, pisado, torturado y casi muerto. Pero siempre me levanté y nunca desistí de mi sueño, de luchar por un mundo mejor para todos”. Tal vez ese es el camino correcto frente al desafío de la crueldad humana. No fue otro el camino de Jesús de Nazaret que fue judicialmente asesinado por causa de su utopía de un reino de justicia, de hermandad, de paz y de acogida de Dios.

 

Siguiendo el camino de estos maestros espirituales, que los hay en todas las culturas, seguimos creyendo que la vida vale más que el lucro y la política electoral, y que debe ser siempre respetada como el mayor valor del mundo.


*Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor. Ha escrito La búsqueda de la justa medida (2 vol.), Vozes 2023; Pasión de Cristo-pasión del mundo, Vozes 1977, premiado como el libro religioso del año en EUA.

 

Traducción de MªJosé Gavito Milano.

La densidad de las aguas

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[Por: Juan Manuel Hurtado López]

En días pasados tuve la oportunidad de visitar las Cataratas de Iguazú y de recorrer un tramo del Río Amazonas en la selva peruana, cerca de Iquitos. Según datos actuales, el río Amazonas es el más caudaloso y el más largo del mundo, con una extensión estimada en 7,020 kmts.

 

Todo el tiempo me acompañó el asombro, la admiración, la sorpresa, el estremecimiento, propiedades éstas del espíritu humano que está hecho para lo infinito. Estar parado frente a las cascadas de Iguazú, tanto del lado argentino como del lado brasileño, es estirar el alma hasta dimensiones insospechadas: la contemplación, la paz del espíritu, la saciedad del alma. Como que nuestro espíritu encontró lo que andaba buscando. Las cataratas de Iguazú son un milagro permanente. Cada momento es nuevo, es diferente, es único, en un eterno fluir del caudaloso río.

 

Las Cascadas de Iguazú, una maravilla natural del mundo: son dos y medio kilómetros de cascadas y su punto arrobador es “La garganta del diablo”: ahí el río Iguazú su precipita y se hunde con densidad y fragor, haciendo rebotar una intensa nube de brisa que oculta el panorama.

 

En nuestro recorrido por la anchura del río Iguazú hasta llegar a “La Garganta del diablo”, tuve la sensación de la presencia de la “Ruaj”, del Espíritu que en los inicios de la creación se movía sobre las aguas (Gn 1,2). Espíritu que moldea las aguas, las empuja, las habita, es su fuerza y su consistencia, siempre en movimiento, siempre nuevo, siempre renaciendo, siempre dando vida a todo lo que toca. Espíritu que amanece con toda luz y brillantez.

 

Éste Espíritu de las aguas es el mismo que está en todo el universo. Y pensé entonces que el Espíritu tiene la densidad y fuerza necesarias para mover montañas de olvido de nuestros pueblos y hacerlos capaces de recuperar su memoria histórica, sobre todo los pueblos originarios de nuestra querida América Latina y del Caribe. Tiene la fuerza de vencer inercias acumuladas por siglos en nuestros pueblos: inercias de temor e incapacidad, inercias de miopía histórica y falta de esperanza, inercias de temor e ignorancia, inercias de violencia y despojo, inercias de indiferencia y falta de parresía.

 

Al ver la densidad y fuerza del río Iguazú en la Garganta del diablo, pensé que así es nuestra historia. Es verdad, nuestra historia tiene muchas capas a semejanza de la corteza de un árbol. El presente es la última capa, pero no es lo medular. Nuestros pueblos tienen una larga caminada, como dicen en Brasil. Sobre todo nuestros pueblos originarios. Hablando de México, tenemos una rica y grandiosa historia desde los mexicas de la cultura náhuatl y los mayas en el sureste mexicano. La civilización maya tuvo una duración de 1000 años: del 50 a.C al 1050 después de Cristo. Culturas y civilizaciones de grandes alcances astronómicos, matemáticos, medicinales, arquitectónicos, pictóricos y escultóricos. Y del lado de Perú, el imperio inca con sus antecedentes históricos de otras culturas como bien lo muestra el espléndido museo del Arco en Lima.

 

De esa historia de sabiduría, de resistencia y de grandes realizaciones humanas y sociales debemos alimentar nuestro espíritu para hacer frente a los grandes desafíos, como se vio en el pasado IV Congreso de Teología latinoamericana en Lima los días 22 al 24 de octubre.

 

Ya en la selva amazónica del Perú pudimos navegar por el impresionante río Amazonas, andar por la selva, visitar una tribu originaria, los Yahuas, descubrir muy variados árboles, plantas y animales de todo tipo y convivir con ellos.

Con los “Yahuas” tuvimos una recepción y un pequeño rito religioso que consistió en una danza, haciendo giros hacia la izquierda y cantando al son de un tambor y una flauta. También fuimos tatuados en la mejilla con el color rojo, de la misma forma como ellos están tatuados.

 

Fuimos testigos de la armonía y exuberancia de plantas, pájaros, animales, changos, osos perezosos, serpientes, grandes peces, delfines dorados y grises y flores de todo tipo. Toda es vida, se respira vida.

 

Y cuando navegábamos por el Amazonas pensé: ¿Cómo es posible que el ser humano destruya esta maravilla de la creación, al arrasar con selvas y árboles de todo tipo para hacer sus plantaciones que les reditúan más dinero y causar que no llueva por la falta de árboles? Como dicen los libros bíblicos: ¡Qué insensatez la del ser humano llevado de la avaricia!

 

“De los manantiales él hace brotar los ríos,

Que se deslizan entre los montes” (Sal 104,10).

¡Todo ser viviente alabe al Señor!

Alábenlo por sus prodigios,

Alábenlo por su inmensa grandeza. (Sal 150,2).

Noticias de la Iglesia Internacional: 27 octubre al 3 de noviembre de 2025 – Suplemento

[Coordina: Cecilia Tovar | IBC]

Teólogos, amigos y discípulos se reunieron para rendir homenaje al padre Gustavo Gutiérrez, a un año de su pascua. “Nuestro querido hermano, maestro y profeta de la vida”, así fue presentado por la moderadora de la mesa, quien recordó que su legado “sigue inspirando la fe comprometida de tantos hombres y mujeres en América Latina y en el mundo”.

 

El homenaje fue definido como “una conversación entre amigos, amigas que han compartido camino con Gustavo y que siguen creyendo que la fe sin compromiso con la vida, y especialmente con los pobres, no es una fe cristiana”. En la mesa participaron Leonardo Boff, Jesús Cosamalón, Yolanda Díaz, Edmundo Alarcón Caro, Carmen Lora, y se compartió también un mensaje del teólogo jesuita Jon Sobrino desde El Salvador…

 

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La Economía Humana ante el cambio de época

[Por: Andres Lalane]

Comprobamos en la actualidad numerosos hechos disruptivos en la organización internacional: guerras, migraciones forzadas, hambrunas, amenazas bélicas y económicas, ruptura del multilateralismo, bloqueo de iniciativas judiciales, profusión de noticias falsas y muchos más. Por eso es importante reflexionar sobre que tiene para decir y hacer la Economía Humana al respecto…

 

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COP30: ¿Adaptación o Prevención?

[Por: Michael Löwy]

Michael Löwy es director de investigación en sociología en el Centre Nationale de la Recherche Scientifique (CNRS). Brasilero de origen francés que vive en París, es un gran amigo de Brasil y participa activamente en nuestra realidad político-social. De origen hebreo, es un serio estudioso de la sociología de la religión, de lo mejor de Marx y de Max Weber, y ha dedicado parte de su obra al estudio de la teología de la liberación. Mantengo con él un fructífero diálogo, casi semanal. Me mandó este artículo en francés y ahora aparece publicado en A Terra é Redonda, 26-10-2025. Este artículo es clarificador y al mismo tiempo una alerta acerca de eventuales amenazas para el futuro de la humanidad, pero da espacio para una esperanza que nace de abajo. Leonardo Boff

 

 

El futuro no será conquistado por la resignación a adaptarse al colapso, sino por el valor de prevenir sus causas.

 

1.

 

Como sabemos, la COP30, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se celebrará este año en noviembre, en Belém do Pará.

Ella despierta esperanza, ya que tendrá lugar en un país gobernado por la izquierda, bajo la dirección del presidente Lula. Pero hay que constatar que el mayor contaminante del planeta, Estados Unidos, estará ausente, ya que Donald Trump –negacionista fanático del cambio climático– ha retirado a su país de esta instancia internacional.

 

Lamentablemente, una reciente decisión de las autoridades brasileras lanza una sombra sobre esta reunión: la autorización para explotar el petróleo localizado en el fondo del mar, cerca de la desembocadura del Amazonas. Los ecologistas brasileros denuncian esa decisión, que representa un peligro enorme —en caso de accidente en las perforaciones marítimas— de una “ola negra” que destruya los frágiles ecosistemas de la selva amazónica.

 

Además de eso, si las enormes cantidades de petróleo depositadas en el fondo del mar en esa región fueran extraídas, comercializadas y quemadas, eso sería una contribución decisiva para el cambio climático.

 

En estas condiciones, ¿qué se puede esperar de esta COP30? Hay que decir que el balance de las 29 anteriores no es glorioso: es verdad que se aprobaron algunas resoluciones pero… nunca fueron puestas en práctica. Las emisiones nunca han dejado de crecer, la acumulación de gases de efecto invernadero ha alcanzado proporciones sin precedentes y el límite peligroso de 1,5°C (por encima de la era pre-industrial) ya ha sido alcanzado.

 

¿Cuáles son las ambiciones de los organizadores de la nueva COP? Podemos tener una idea al leer una entrevista reciente a André Corrêa do Lago, nombrado por Lula para presidir la COP30. Diplomático con larga experiencia en desarrollo sostenible, fue Secretario de Clima, Energía y Desarrollo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. En esa entrevista Corrêa do Lago declara: “Me gustaría que las personas recordasen la COP30 como una COP de adaptación”.

 

2.

 

¿Qué significa esto? Ciertamente, la adaptación a las  consecuencias del cambio climático –incendios forestales, tornados, inundaciones catastróficas, temperaturas insoportables, sequías, desertificación, falta de agua dulce, aumento del nivel del mar, etc. (la lista es inmensa)– es necesaria, especialmente en los países del Sur, primeras víctimas de esos daños.

 

Pero dar prioridad a la “adaptación” en vez de a la “prevención” es una forma indirecta de resignarse a la inevitabilidad del cambio climático. Es un discurso que se oye cada vez más entre los gobernantes de diferentes países del mundo.

 

La lógica de ese argumento es simple: como es imposible prescindir de los combustibles fósiles, del transporte globalizado de mercancías, de la agricultura industrial y de otras múltiples actividades económicas responsables del cambio climático, pero necesarias para el buen funcionamiento de la economía capitalista, no nos queda otra posibilidad que adaptarnos.

 

Si bien en un primer momento la adaptación todavía es posible, a partir de un cierto aumento de la temperatura –¿dos grados? ¿tres grados? nadie puede decirlo– se volverá imposible. ¿Cómo adaptarse si la temperatura sobrepasa los 50 grados? ¿Si el agua potable se vuelve un bien escaso? Podemos multiplicar los ejemplos.

 

No nos queda mucho tiempo para impedir una catástrofe que pondría en peligro la supervivencia humana en este planeta. Y, al contrario de lo que piensan habitantes de Marte como Elon Musk, no existe un planeta B. Si la COP30 privilegia la adaptación en detrimento de la prevención, quedará en la memoria de las personas como la COP de la capitulación.

 

Afortunadamente, al mismo tiempo que la COP  se reunirá en Belém do Pará una Cúpula de los Pueblos, en la que participarán movimientos ecologistas, campesinos, indígenas, feministas, ecosocialistas y otros, que discutirán las verdaderas soluciones para la crisis ecológica y tomarán las calles de Belém do Pará para protestar contra la inercia de los gobiernos y afirmar la necesidad de romper con el sistema.  sembradores de futuro, que rechazan la resignación y el conformismo.

Jesús es el viviente que nos llena de vida

[Por: Eduardo de la Serna]

Las mujeres van al sepulcro a ungir el cuerpo de Jesús, y no encuentran su cuerpo ante la tumba vacía. Pero los enviados divinos les aportan la interpretación del hecho: ¡ha resucitado! Eso es algo que Jesús ya les había anunciado a los apóstoles y deben recordarlo…

 

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Comentarios bíblicos: En el día de los difuntos, confesemos con Marta que Jesús es la resurrección y la vida

[Por: Olga Consuelo Vélez]

Este domingo coincide con la conmemoración de todos los fieles difuntos y, por esto, pueden tomarse diferentes lecturas según las propuestas que el misal tiene para este día. Hemos escogido la de Juan 11 que corresponde a la muerte de Lázaro y la llegada de Jesús a la casa de sus hermanas, Marta y María. Por lo tanto, este texto nos habla de un Jesús que tiene amigos y amigas, que los visita, se solidariza con lo que viven y se hace presente cuando se le necesita. Esto nos acerca a esa humanidad de Jesús que muchas veces no se resalta porque solo nos fijamos en sus acciones salvadoras, olvidando la plenitud de su encarnación…

 

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Dom Helder: na sua luta incansável em favor dos empobrecidos inicia a Feira da Providência

[Por: Ivanir Antonio Rampon]

Buscando recolher fundos para o Banco da Providência, aconteceu, em 1959, no Hotel Copacabana Palace Hotel, um bazar com venda de produtos de luxo. Com o sucesso desse evento, outros semelhantes aconteceram no Yate Clube e no Clube Piraquê, tornando-se um bazar popular. De tanta gente que frequentava estes eventos, foi necessário realizá-los em área aberta nas proximidades da Lagoa Rodrigo de Freitas. O bazar foi chamado, então, de “Feira da Providência”. A primeira Feira aconteceu em 1961 e, em 1963, foi divulgada em rede nacional…

 

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Lo pueden todo cuando son capaces de dialogar

[Por: Luis Van de Velde]

“Siento como pastor que tengo un deber para con las organizaciones políticas populares.  Aun cuando ellas desconfían de mí, mi deber es defender su derecho de organización, apoyar todo lo justo de sus reivindicaciones, Pero así también, quiero mantener mi autonomía para criticar todos sus abusos de organización, para denunciar todo aquello que ya significa una idolatría de organización; y llamarlos, en cambio, a un diálogo de búsqueda entre todos. Las fuerzas organizadas son poderosas en una sociedad y lo pueden todo cuando son capaces de dialogar, Pero también disminuyen las fuerzas cuando son fanáticas y no quieren más que su propia voz. La Palabra del arzobispo, pues, no es una oposición sistemática a las organizaciones populares.” (16 de diciembre de 1979). 

 

Parece un mensaje para nuestros tiempos actuales de fanatismo político, de idolatría partidista, de lucha por el liderazgo y el poder, de peleas por el protagonismo de los poderes del estado, de no querer escuchar “más que su propia voz”. …

 

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