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El 70% de los adolescentes ya dependen de la inteligencia artificial y está moldeando emociones, memoria y pensamiento

[Por: papernest.es]

La inteligencia artificial conversacional ya no es una novedad; millones de personas interactúan diariamente con sistemas que responden de manera natural y convincente, y sus efectos sobre la mente humana apenas comienzan a comprenderse. Estudios recientes muestran que estas interacciones prolongadas están modificando la forma en que pensamos, recordamos y sentimos, afectando incluso funciones cognitivas básicas como la memoria, la atención sostenida y la regulación emocional. Aunque usamos estas herramientas con naturalidad, sus impactos psicológicos y conductuales se están haciendo cada vez más evidentes y no siempre somos conscientes de ellos…

 

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Iª Conferência Internacional Antifascista

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Porto Alegre a capital dos gaúchos e gaúchas, no sul do Brasil e da América Latina.Que foi referencia mundial de participação popular,através do Orçamento Participativo ( OP). Nas administrações populares democráticas de Olívio Dutra, Tarso Genro, Raul Pont ( 1989-2004). Dos Fóruns Sociais Mundiais…

 

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El Resucitado es el Crucificado

[Por: Leandro Sequeiros | ASINJA]

El acontecimiento fundacional de la fe cristiana es la resurrección de Jesús-. En este breve artículo hacemos memoria (sentir y gustar) otra verdad no menos fundamental para la fe: que el resucitado no es otro que Jesús de Nazaret crucificado.

 

No nos mueve a ello ningún a priori dolorista, como si no pudiera haber en la fe un momento de gozo y esperanza, ni tampoco ningún a priori dialéctico que fuese necesario conceptualmente para la reflexión teológica. Nos mueve más bien una doble honradez, con los relatos del Nuevo Testamento por una parte y con la realidad de millones de hombres y mujeres por otra…

 

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El escándalo de Dios

[Por: Eduardo de la Serna]

Pocas cosas, si algo, más escandalosas que la cruz. No la cruz en sí misma, que desde los persas se había vuelto algo frecuente, sino la cruz de Jesús. Y no, tampoco, por ser la de un inocente; ¡bastante frecuente es que los poderosos quieran “sacarse de encima” a alguien que molesta sin que eso implique necesariamente crimen alguno. Lo escandaloso radica en nuestra relación con el crucificado…

 

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Pasión y Muerte de Jesús (I. Ellacuría)

[Por: Leandro Sequeiros]

El intento de poner en relación a Jesús con la historia y, consiguientemente, a la Iglesia con la historia, es esencial para la comprensión y realización del cristianismo, así como para la realización y la comprensión de la historia. Si no se llega a tener clara esta ‘relación’, se cae en posturas religiosistas o en posturas secularistas, con menoscabo de lo que es realmente la salvación histórica…

 

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La resurrección en medio de un Viernes Santo prolongado

[Por: Leonardo Boff]

Ni el más optimista puede negar que vivimos tiempos sombríos y amenazantes. Estamos dentro de un mundo sin reglas y en medio del caos, sin tener la certeza de que este caos pueda ser generativo y no solamente destructivo. Ahora estamos bajo la regencia del caos destructivo. Hay unos 18 lugares de guerra, muchos genocidios y amenazas de uso de armas de destrucción masiva. Tal vez ni siquiera ocurran en la Tierra, sino en el espacio por donde giran cientos de satélites, algunos cargados con armas mortíferas. Existe además la amenaza de una paralización cibernética mundial, realizada por alguna de las potencias beligerantes. Todo puede detenerse: celulares, aviones, automóviles, sistemas eléctricos y de comunicación. Todos quedaríamos de rodillas, reconociendo la derrota.

 

Estamos en manos de unas 4 o 5 personas que pueden desencadenar, en momentos de insania o bajo amenaza existencial —como es el caso del presidente designado de Estados Unidos—, una guerra nuclear con armas atómicas estratégicas (no tácticas) capaces de producir un invierno nuclear. Tal sería la densidad de partículas en la atmósfera que impediría la penetración de la luz solar. Los efectos letales sobre la humanidad y la naturaleza (las plantas ya no producirían oxígeno) son inimaginables, rozando la desaparición de la especie humana.

 

Nos preguntamos: ¿cómo celebrar la Pascua y la fiesta de la resurrección en este contexto? La mayoría de la humanidad vive ajena a estas amenazas, ya sea por la negación de información por parte de los medios de los países hegemónicos del gran sistema imperante, o por ignorancia o desinterés. De todos modos, con amenazas o sin ellas, la vida debe continuar con sus tareas y trabajos que garantizan el alimento en la mesa de las personas. Vivir sin desesperarse.

 

Antes que nada, necesitamos aclarar qué se entiende por resurrección. No debemos confundirla con la reanimación de un cadáver, como ocurrió con Lázaro (Juan 11,1-44), el hijo de la viuda de Naín (Lucas 7,15) o la hija de Jairo (Lucas 8,41). Ellos volvieron a la vida mortal que tenían antes y terminaron muriendo.  Resurrección significa otra cosa: una transformación radical de la existencia histórica de Jesús de Nazaret, crucificado, muerto y sepultado.

 

Tal vez San Pablo expresó mejor lo que significa la resurrección: la irrupción del novissimus Adam (1 Cor 15,45). Novissimus Adam significa que en ese Crucificado se mostró, anticipadamente, el hombre nuevo y cuál es el futuro de la vida: la plena realización de las posibilidades latentes dentro de cada uno, de modo que puede ser considerado “el nuevo ser humano en la plenitud de su humanidad”. Este ser nuevo asume la forma de existencia del propio Dios: omnipresencia, liberación de las ataduras del espacio-tiempo, con un tipo de vida inmortal y eterna, jamás amenazada por la muerte. Es pura vida en su expresión suprema, a semejanza del Dios vivo.

 

Moisés murió, Isaías murió, Sócrates murió, Buda murió, Zaratustra murió, Confucio murió, Lao-Tsé murió, Chuang-Tsé murió. Jesús resucitó y vive entre nosotros como el Cristo cósmico, presente en todos los espacios del cielo y de la Tierra. De Moisés provienen los diez mandamientos; de Buda, las cinco virtudes básicas; de Confucio, las virtudes del buen funcionario, y así con otros. Se piensa menos en las personas y más en las doctrinas que dejaron y que humanizan a sus seguidores. De Jesús se piensa en la persona que resucitó y vive entre nosotros. Más importante que los textos del Nuevo Testamento —recogidos 30 o 40 años después de su crucifixión y resurrección— es la persona de Jesús, con la cual entramos en comunión como con un ser vivo y presente. Comulgamos la totalidad de Jesús (en hebreo, cuerpo y sangre) en la Eucaristía e interiorizamos su presencia cósmica en todas las cosas.

 

Esta es la verdad fundamental del cristianismo: la resurrección del Crucificado. Muchos en la historia fueron crucificados, pero con Jesús ocurrió algo inaudito que Teilhard de Chardin, paleontólogo que supo articular la evolución con la fe, llamó un fenómeno cósmico “tremendo”. Otros dicen: la resurrección es una revolución dentro de la evolución, la emergencia anticipada, audaz y feliz del buen fin del ser humano y del universo del cual forma parte.

 

Nadie mejor que el apóstol Pablo testimonia la resurrección al decir: “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación y vana es nuestra fe. Seríamos también mentirosos… Pero en verdad Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que mueren… En Cristo todos volverán a vivir” (1 Corintios 15,13-15; 20; 22).

 

Por último, me permito un testimonio personal. Cuando estuve en los lugares santos en Palestina, en 1976, ocurrió un hecho curioso. Sabemos que estos lugares están siempre llenos de gente de todo el mundo que viene a visitarlos; nunca se está solo. Estuve en el Santo Sepulcro, lugar de la resurrección, solo durante 18 minutos exactos. Para mí fue un premio por haber escrito cerca de mil páginas sobre Jesús y todo un libro sobre “La resurrección de Cristo y la nuestra en la muerte” (Vozes). En mis escritos siempre vuelvo al tema de la resurrección. Es lo que el cristianismo tiene para ofrecer, más que las bellas enseñanzas del Maestro.

 

Por más dramática que sea la actual situación de la humanidad, que ha creado para sí instrumentos de autodestrucción, no podemos vivir tristes. Después de que Cristo resucitó y mostró cuál es nuestro futuro bueno y bienaventurado, aún podemos sonreír, jugar y danzar, como los niños de la Franja de Gaza que escaparon del genocidio.

 

La Pascua de la resurrección de este año nos permite una alegría discreta y una confianza. La última página de nuestra historia no será escrita por la muerte, sino por la resurrección de la vida, hasta el momento en que nuestro hermano Jesús resucitado también nos transformará a su semejanza.

 

Leonardo Boff, teólogo y filósofo, escribe para la revista del ICL LIBERTA. También es autor de La resurrección de Cristo y la nuestra en la mue Vozes 1972 muchas ediciones.  Elões : El evangelio de Cristo cósmio, Record 1972 varias ediciones.(https://www.leonardoboff.org)

 

La historia del Rey del tiempo

[Por: Francisco José Bosch]

La puerta de la ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el campesino se inclina para atisbar el interior. El guardián lo ve, se ríe y le dice: – Si tantas ganas tienes – intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón hay otros tantos guardianes, cada uno más poderoso que el anterior. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo soportar su vista.

(Ante la ley, F. Kafka)

 

Desde dentro del sepulcro, el resucitado ve la puerta de la Ley, desde dentro. Hace el camino inverso que ha hecho como campesino. El sepulcro, la piedra movida, el encuentro con sus mujeres, el camino junto a sus amigos obreros y pescadores, la mesa compartida que lo espera en Emaus. Desde dentro de la muerte, desde la oscuridad del Sheol, Dios ha ordenado el Tiempo, La Ley, ha recompuesto la vida desde los que morían junto a la puerta, sin poder entrar, sin probar ni las migas de las fiestas.

 

Antes del Sepulcro, las mesas compartidas que le valieron los brazos en cruz. El cuerpo tensionado desde los brazos, con le gravedad deshilachando sus manos, son posteriores a la fiesta de los cuerpos comiendo, bebiendo, recostado junto a sus amigos, junto a sus compañeras, en la fiesta invencible de los sobrevivientes. Mujeres que levantaban la mirada del pescado, de la mesa, del vaso, y tenían lugar, mirada y voz en esa mesa. Pescadores duros y endurecidos, que podían ser amigos, llorar, temer y confiar, animarse a vivir de otra manera. La alegría de saborear el fruto de su trabajo, la ofrenda de sus vecinos, el regalo de sus lagos.

 

Después de las mesas compartidas, el martirio. La soledad. La tiniebla que cubrió a las tres de tarde todo el orbe. El tiempo detenido en ese viernes santo, que de maldito se extiende por los siglos, persiguiendo a las pobres gentes que le rezan al resucitado y encarnan al crucificado. Antes y después, la fe que sostiene la esperanza, la fe que cuida el amor posible de los heridos que todavía hacen fiesta, ronda, comparten la mesa. Como aquel carpintero, maestro de la mezcla, artista del abrazo, artesano de un mudo nuevo.

 

Desde afuera del establo, el olor a bosta. Ese olor que habita los hogares mientras secan sus paredes. A fin de cuentas, el olor del nido. Desde afuera, el establo es el mejor hogar, un refugio para un mundo de refugiados, un bunker para la llegada del Rey de los refugiados. Desde cerca, bien cerca, el padre, la madre, la partera del pueblo, un niño que nace. La siempre mejor de las Buenas Nuevas, el llanto del recién nacido, la primera cicatriz de su ombligo, el abrazo ansiado de la vida que vence al tiempo. La piel y su pelusa, la humedad y el llanto. La Buena Noticia, oculta y desnuda, para el mundo entero, para su tierra y en su lengua.

 

Desde la intemperie del pesebre hasta el temporal del Gólgota, la Palabra hecha historia. Desde la permanente mejor Buena Noticia hasta el siempre[1] signo de los tiempos del pueblo crucificado Tiempo después bien lo supo decir la comunidad de Juan:

 

En el principio existía la Palabra

la Palabra estaba junto a Dios,

y la Palabra era Dios.

Ella estaba en el principio junto a Dios.

Todo se hizo por ella,

y sin ella nada se hizo.

Lo que se hizo en ella era la vida

y la vida era la luz de los hombres;

y la luz brilla en las tinieblas,

y las tinieblas no la vencieron.

 

[Hubo un hombre, enviado por Dios:

se llamaba Juan.

Este vino para un testimonio,

para dar testimonio de la luz,

para que todos creyeran por él.

No era él la luz,

sino quien debía dar testimonio de la luz.]

 

La Palabra era la luz verdadera

que ilumina a todo hombre

que viene a este mundo.

En el mundo estaba,

y el mundo fue hecho por ella,

pero el mundo no la conoció.

Vino a su casa,

y los suyos no la recibieron.

Pero a todos los que la recibieron

les dio poder de hacerse hijos de Dios,

a los que creen en su nombre;

la cual no nació de sangre,

ni de deseo de hombre,

sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne,

y puso su Choza[2] entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria,

gloria que recibe del Padre como Hijo único,

lleno de gracia y de verdad.

 

Después, y solo después, de la crucifixión, del escarnio público, la resurrección. La victoria, la revancha, el abrazo del que vuelve, la fiesta incorruptible de los sucios, la alegre carcajada de las sin dientes, la mano tendida de los enamorados que caminando juntos son ‘mucho mas que dos’. La Gloria de vivir-sobre tanta muerte.

 

Y ahora, desde nuestros pesebres te esperamos, en las cruces te lloramos y en los caminos te luchamos. Desde dentro de la historia, de la muerte, de las rondas, de las mesas. Desde cerca, porque así lo quisiste: desde el fondo del cosmos, desde las entrañas del tiempo, ‘quisiste andar con nosotros’, como intuyó aquel rioplatense, amante del Logos (J.L. Borges, Juan 1,14):

 

Refieren las historias orientales
la de aquel rey del tiempo, que sujeto
a tedio y esplendor, sale en secreto
y solo, a recorrer los arrabales.

Y a perderse en la turba de las gentes
de rudas manos y de oscuros nombres;
hoy, como aquel Emir de los Creyentes,
Harún, Dios quiere andar entre los hombres

y nace de una madre, como nacen
los linajes que en polvo se deshacen,
y le será entregado el orbe entero,

aire, agua, pan, mañanas, piedra y lirio,
pero después la sangre del martirio,
el escarnio, los clavos y el madero[3].

 

La historia del Rey del tiempo, mendigo entre los hombres, Jesús el de Nazaret, asesinado por el poder, resucitado por Dios para la vida de todxs. Como decían mis vecinos de Las Palmas: ‘mi amigo Jesús’, la resurrección es un vinculo que vence la muerte, una amistad que dura para siempre.

Cuenta cuentos que se hizo historia. Eso, también, es la Pascua.

 

Francisco Bosch

Aprendiente de teología narrativa

 

 

Pd. Se viene una revistita, un canal para comunicar algo de lo que aprendemos en las rondas comunitarias, en la escucha de Las Pascuas que nos hacen hermanxs.

 

Pd2. Contar historias con raíz, en tiempos de Inteligencia artificial y modelos de lenguaje. En eso estamos, por eso la imagen que acompaña este post es una creación de la IA usando de base el poema de Borges.

 



[1] El ‘siempre’ de Ellacuría, que tanto nos explicaba Jon Sobrino en sus clases. Cfr. https://blog.cristianismeijusticia.net/2011/11/10/carta-de-jon-sobrino-a-ignacio-ellacuria

[2] Perdón a la comunidad de Juan por esta traducción libre desde NuestrAmérica. Es Tienda en el bello original.

[3] Las negritas son mías.  Este es el primer poema de Borges con este título. En 1969 escribirá otro con el mismo titulo: “Yo que soy el Es, el Fue y el Será, vuelvo a condescender al lenguaje, que es tiempo sucesivo y emblema. Quien juega con un niño juega con algo cercano y misterioso; yo quise jugar con Mis hijos. Estuve entre ellos con asombro y ternura.”

O camponês e o sem teto

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Jesus após a sua entrada apoteótica em Jerusalém e ter entrado no Templo. Expulsando os vendilhões, que faziam do Templo,” um espaço para grandes negócios”, barganhando a fé  do povo pobre e simples.

 

Naqueles quatro dias em pregou no Templo, perdoou e salvou a vida de uma mulher pega ou induzida ao adultério. Jantou em casa dos seus amigos Marta, Lázaro e Maria em Betânia…

 

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Una nota breve sobre el “sacerdote” en su día

[Por: Eduardo de la Serna]

Como es evidente, el término “sacerdote / cio” proviene de lo “sagrado”, lo sacro. Se trata de alguien – varón o mujer en general – que tiene una relación con lo sagrado, pero algo que, obviamente, no es “para sí”, sino para otros, sea un grupo, una comunidad o un pueblo. De allí que su servicio sea de mediador. No hay sacerdote sin “lo sagrado”, pero tampoco lo hay sin “otros”, llamémoslo “pueblo”. “Mediador entre Dios y los hombres (varones y mujeres)”, se canta…

 

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Poema: La mesa de la Pascua

[Por: Eduardo de la Serna]

El pan y el vino en la mesa

Es imagen de comida

Es imagen de una fiesta

De la familia reunida…

 

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