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Manifiesto humanista

[Por: José Tolentino de Mendoça | La Stampa – IHU]

«La educación es fundamental, porque si no nos educamos como seres humanos libres, conscientes y responsables, la máquina pronto acabará educándonos como usuarios y manipulándonos como algoritmos, sin que nos demos cuenta», escribe José Tolentino de Mendonça , poeta portugués y prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación , en un artículo publicado por La Stampa el 26 de mayo de 2026…

 

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CEB: ¿Guardianes de la memoria o generadores del futuro?

[Por: Carlos Jardel | Portal das CEBs]

En mi columna anterior ( léala aquí ), abordé el agotamiento de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) como forma histórica de organización, marcado por cambios estructurales en la sociedad que disolvieron la base social que las sostenía. Ahora, el siguiente paso es tratar un punto aún más delicado. Porque el problema no es solo estructural, sino también interno. Existe una incomodidad que muchos evitan expresar en voz alta, pero las Comunidades Eclesiales de Base corren el riesgo de convertirse en guardianas de la memoria, y no en generadoras del futuro. Y esto no se explica únicamente por la falta de juventud. La raíz es más profunda. Se trata de la dificultad real de redistribuir el poder, revisar los métodos y admitir que el mundo ha cambiado, y demasiado rápido para estructuras que, en muchos casos, siguen funcionando como si nada hubiera cambiado.

 

Aquí, el análisis sociológico ayuda a llevar el debate más allá del ámbito de la opinión. Como ya señalan las lecturas críticas de la modernidad tardía —pensemos en autores como Zygmunt Bauman y Manuel Castells—, vivimos en una época en la que, en palabras de Bauman, «las relaciones se desvanecen», marcada por la fluidez y la fragilidad de los vínculos; mientras que Castells subraya que «el poder se organiza en redes», desplazando los antiguos centros estables de organización social. Esto no es un detalle. Es un cambio fundamental. Las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) nacieron en un contexto de mayor estabilidad territorial, convivencia continua y la construcción paciente de lazos comunitarios. Hoy, la vida está marcada por la movilidad, la precariedad y las conexiones intermitentes. El modelo clásico de comunidad simplemente ya no se ajusta con la misma facilidad…

 

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La encíclica Magnifica Humanitas, de León XIV, se revela como un acontecimiento sin precedentes para un documento papal

[Por: Marco Politi | Il Fatto Quotidiano – IHU]

Cabe destacar que la encíclica no se centra exclusivamente en  la IA , sino en los principales problemas sociales y geopolíticos de la era de la inteligencia artificial . Temas como la migración, la pobreza, la creciente desigualdad, la marginación, la protección del medio ambiente y la preocupación por la manipulación de las comunicaciones se abordan con el mismo radicalismo que inspiró a papas como  Francisco  o  Juan Pablo II , escribe Marco Politi , escritor y experto en el Vaticano, en un artículo publicado por  Il Fatto Quotidiano el 26 de mayo de 2026…

 

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Justicia climática

[Por: Varias organizaciones]

Este documento surge en el contexto de la Primera Conferencia por la Transición más allá de los Combustibles Fósiles realizada en Santa Marta, Colombia en abril del 2026. Considerando los tres pilares de la conferencia: Superación de la dependencia económica; Transformación de la oferta y la demanda; Cooperación internacional y multilateralismo; estos aportes fueron desarrollados a partir de la comprensión de que estos pilares están profundamente interconectados…

 

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León XIV en su primera encíclica, advierte contra el tecnofascismo: “quien controle la IA impondrá su visión moral”

[Por: Íñigo Dominguez | El País – IHU]

Magnifica Humanitas  advierte sobre los peligros de las nuevas tecnologías y el control de una élite que “corre el riesgo de llevarnos a nuevas atrocidades”. Rechaza la idea de la guerra justa y pide perdón por la esclavitud.

 

El artículo es de Íñigo Domínguez , periodista, publicado por  El País , 25 de mayo de 2026…

 

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Antes de leer “Magnifica Humanitas”

[Por: Alberto Lopez-Hermida Russo]

La publicación de “Magnifica Humanitas”, la primera encíclica de León XIV, es una oportunidad maravillosa para reflexionar. Sin embargo, hay una arista respecto al escrito en sí, a quien la escribe y la institución a la que representa, en la que vale la pena detenerse incluso antes de embarcarse en su lectura.

 

El documento ha sido recibido con entusiasmo, aunque éste no es suficiente cuando no hay una lectura seria, con algo de reflexión y, en especial, con un contexto que no haga caer en clichés propios de la memecracia que domina muchas veces la conversación…

 

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Desarmar la inteligencia artificial y cuidar lo humano

[Por: Juan José Tamayo]

El 15 de mayo de 1891 el Papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, que ponía la primera piedra de un nuevo discurso en la Iglesia católica: la doctrina social. Con ella intentaba dar respuesta a los problemas creados por la Revolución industrial, sobre todo la explotación de la clase trabajadora y las condiciones infrahumanas en las que vivían los sectores populares. Llegaba ciertamente con cuarenta y tres años de retraso, ya que en 1848 Marx y Engels publicaron el Manifiesto comunista, pero era la primera vez que el Vaticano abordaba la cuestión social monográficamente en una encíclica.

 

El 15 de mayo de 2026, 135 años después, el Papa León XIV, que eligió ese nombre en un guiño a León XIII, ha publicado la encíclica Magnífica humanitas. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial (IA). Es la primera vez que un Papa aborda con rigor científico el tema de la inteligencia artificial como uno de los desafíos más importantes de la nueva era que, junto con la digitalización y la robótica, está trasformando nuestro mundo y la vida de los seres humanos.

 

Y lo hace con una de las más lúcidas reflexiones globales que conozco, caracterizada por una sólida fundamentación interdisciplinar en la que implica a la antropología, la filosofía, la ética, la teología y las ciencias sociales y políticas. Ninguno de los campos del saber, del quehacer humano y de la naturaleza se siente inmune ante la IA: el trabajo, la educación, la cultura, la ciencia, el arte, la economía, la comunicación, la literatura, la gobernanza, los derechos humanos, la dignidad humana. Todos se ven afectados por ella y con frecuencia no respetando la dignidad humana, sino sometiendo a los seres humanos al poder tecnocrático opresor y deshumanizador y convirtiéndolos en simple mercancía.

 

Se invierte así el imperativo categórico kantiano: el ser humano deja de ser fin en sí mismo y se convierte en simple medio para la consecución de objetivos espurios que vulneran y alienan la dignidad humana inalienable. 

 

Reflexión antropológica 

 

En su reflexión antropológica, la encíclica llama a evitar toda equiparación de la inteligencia humana con las inteligencias artificiales. Estas no viven una experiencia, ni tienen “carne”, no maduran en las relaciones humanas, no conocen lo que significa el amor, la amistad, la responsabilidad, no tienen conciencia moral, simulan empatía y comprensión, pero carecen de horizonte afectivo, relacional y espiritual.

 

Los seres humanos no somos Prometeo, ni héroes, tampoco dioses, ni siquiera sapientes, desmintiendo así la teoría de la evolución. Somos seres limitados, vulnerables.  Precisamente porque experimentamos el límite, la finitud, la vulnerabilidad, el dolor y el fracaso, podemos conocer la dignidad propia y la ajena como inviolables, afirma León XIV.

 

Continuando con la reflexión antropológica, la finitud no nos empobrece; todo lo contrario, nos abre al reconocimiento del rostro de Dios, de los otros y de las otras, nos lleva a construir una fraternidad más grande que nosotros mismos y a reconocer la injusticia como “escándalo”. De la fragilidad y la vulnerabilidad que nos define como seres humanos nacen la compasión, la generosidad, la experiencia espiritual y la adoración a Dios.

 

Como respuesta al transhumanismo y al posthumanismo, que construye un tipo de ser humano artificial, individualista, desvinculado de la sociedad y de la naturaleza, León XIII defiende un humanismo ecológico, relacional, descentrado, descolonizador y solidario con las víctimas del poder tecnocrático. Dicha solidaridad implica tocar la “carne” de quienes sufren, resistir sus miradas interpelantes, mirar sus rostros, escuchar sus historias, reconocer sus heridas y darles voz.

 

Es, por tanto, un humanismo muy alejado del falso humanismo del capitalismo llamado “de rostro humano” y del humanismo cristiano que en otras épocas de la historia justificó y legitimó el colonialismo que desembocó en la esclavitud de pueblos enteros y em la destrucción de culturas y civilizaciones.

 

Reflexión ética

 

En el terreno ético, León XIV se confronta directamente con los tecnócratas y los tecnooligarcas -solo falta ponerles nombre y los lectores y las lectoras lo hacemos de manera espontánea- que gobiernan hoy el mundo, y desenmascara su poder tecnocrático, que desemboca en tecnofascismo y tecnofeudalismo. La técnica deja de ser un simple instrumento para convertirse en criterio de conducta y reduce “la creación a objeto de explotación y a las personas a engranajes de un sistema que sea cada vez más eficaz”, pero menos humano (n. 92).

 

La encíclica llama la atención sobre los graves riesgos del poderoso paradigma tecnocrático, entre los cuales cita los siguientes: beneficia solo a unos pocos, margina a las personas y a los colectivos más vulnerables y deshumaniza las relaciones sociales. Solo es aceptable el progreso tecnológico que esté guiado por la ética, y no sometido al asedio del mercado, al servicio de la dignidad humana, y no al de la deshumanización.   

 

Reflexión política

 

En su reflexión política León XIII tiene muy presente el actual clima bélico generado por los señores de la guerra y se enfrenta a ellos con firmeza y decisión, como viene haciendo en los últimos meses con Trump y Natanyahu al condenar sus intervenciones militares en Venezuela, Irán, Líbano, así como el mantenimiento de los asesinatos contra la población gazatí después de los acuerdos de paz.  

 

En la encíclica hace una llamada a desarmar la IA. Ningún intelectual ha llegado tan lejos en la crítica a la IA. A lo sumo defienden la necesidad de regularla. León XIII entiende – y entiende bien- que no basta con regularla, sino que hay que desarmarla. Él mismo explica el significado de esta palabra: “sustraerla a la lógica armamentística, que hoy ya no es solo militar sino económica y cognitiva […], romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar […], sustraerla a los monopolios” (n. 110).

 

Llama a desarmar las palabras y contribuir así a desarmar la Tierra, a decir no a la guerra de las palabras y de las imágenes, a rechazar el paradigma de la guerra, a construir la paz inseparable de la justicia, siguiendo la consigna del salmo 85 de la Biblia judía: “Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se besan” (85,11). Afirma con contundencia que ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable. No existen, por tanto, guerras justas, sino una paz justa, “desarmada y desarmante” (n. 192), como dijera en el primer discurso tras ser elegido papa.

 

Pero la humanidad va en dirección contraria: “está cayendo en la cultura violenta del poder” y “la paz ya no se presenta como una tarea a cumplir, sino como un intervalo precario entre conflictos” (n. 192).  

 

En su reflexión política subraya la crisis del multilateralismo, la dialéctica amigo-enemigo en las relaciones internacionales, el debilitamiento y la pérdida de autoridad moral de las instituciones creadas para salvaguardar el destino común de los pueblos y el bien común a nivel mundial, la sustitución del Derecho Internacional por el “derecho del más fuerte”, la tendencia a construir la identidad nacional con la creación de un enemigo, el retorno de la lógica del equilibrio armado y de la disuasión (n. 204). El resultado es el avance del “multipolarismo desordenado y conflictivo regido por la desconfianza hacia el otro” (n. 201).

 

Reflexión teológica

 

En su reflexión teológica, analiza dos modelos de civilización a través de las dos potentes imágenes bíblicas: Babel y Jerusalén. Babel es el símbolo de la uniformidad que aplana las diferencias, de la homogeneización y de la lengua única, del orgullo y la autosuficiencia, de la idolatría del lucro y del sacrificio de la dignidad humana. La reconstrucción de Jerusalén, bajo la guía de Nehemías, es el símbolo de la creación de una ciudad bajo la responsabilidad compartida de todo el pueblo, el reconocimiento del valor del trabajo comunitario, la rehabilitación de las relaciones sociales igualitarias y el respeto a la diversidad.

 

León XIV llama a evitar el “síndrome de Babel” y a seguir el “camino de Nehemías”. Pide recomponer los vínculos sociales, reintegrar a quienes han sido excluidos y curar las heridas provocadas por las diferentes formas de la injusticia: guerras, colonialismo, discriminaciones raciales y de género, explotación y violencia contra pueblos enteros.   

 

León XIV: auctoritas moral mundial y defensor de la dignidad humana contra los tecnócratas y los señores de la guerra, que gobiernan el mundo

 

En su confrontación directa con Trump y Netanyahu y en su condena de la guerra, León XIV está demostrando ser una auctoritas moral mundial. Con esta encíclica se convierte en uno de los grandes defensores de la dignidad humana, sobre todo de las personas más vulnerables, de los colectivos más empobrecidos y de los pueblos oprimidos; una dignidad cada vez más amenazada, diría más, pisoteada por los distintos sistemas de dominación: el neoliberalismo, el colonialismo, el patriarcado, el supremacismo blanco, el belicismo, el sexismo, los discursos de odio, el cristoneofascismo, la aporofobia, los fundamentalismos, la necropolítica, la cultura del descarte, el ecocidio, el racismo, la xenofobia… Todos estos sistemas tornan la dignidad humana en indignidad de las mayorías populares.

 

Estamos ante un documento antropológico, ético, teológico y político fundamental que puede marcar el futuro de la humanidad en lo que se refiere a la IA. Puede cambiar el rumbo en dirección a mejorar la vida de los seres humanos, en vez de convertirlos en esclavos de algo que ellos mismos han creado. Si se siguen las orientaciones de la Magnifica humanitas, la IA se convertirá en un instrumento para el mejoramiento de la inteligencia humana.

 

Si no las seguimos, la IA terminará por apropiarse de la inteligencia humana hasta ponerla al servicio de los tecnócratas que mueven sus hilos. Terminaremos siendo marionetas de los tecnócratas, cuya idolatría no es la adoración al becerro de oro, como la de los hebreos, sino la adoración al oro del becerro, como la de los plutócratas.         

  

Parir con miedo en las grietas de la política migratoria

[Por: Alejandro Moliné | Acento]

El próximo domingo 31 de mayo celebramos el Día de las Madres. Habrá flores, llamadas telefónicas, mesas familiares, recuerdos sentidos y grandes palabras de agradecimiento. Se honrará el acto de traer vida al mundo y protegerla con amor.

 

Pero hay madres que este domingo recordarán que no pudieron parir con dignidad, con acompañamiento familiar ni con seguridad sanitaria. Madres que soportaron dolores de parto llenas de temor e incertidumbre y que dieron a luz en el suelo de sus casas, sin el acompañamiento de personal calificado, porque el camino al hospital también era una ruta hacia la deportación…

 

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“Morada consagrada por Deus, rogai por nós”

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Oggi i nostri cuore, alla Festa della Nostra Signora di Caravaggio. Uniamoci e mostriamo solidarietá con nostri fratelli e sorelle di municipio (comune) di Flores da Cunha. 

 

Parrochia di Nostra Signora di Lourdes, e agli amici e frati dei capuccini nella persona del Reverendissimo Frei Jadir Segala. E la diocesi di Caxias do Sul e il vescovo Monsenhor José Gilson ( O.F.M Cap),per questo momento dell ‘ incendio nella Chiesa Madre,luogo simbolo della culla dei frati cappuccini nel nuestro Stato de Rio Grande do Sul…

 

Confira o texto.

Una breve mirada a la Magnifica Humanitas

[Por: Francisco Javier Burgos]

“La MAGNÍFICA HUMANIDAD que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos.”

Magnifica Humanitas no. 1

La Carta Encíclica Magnifica Humanitas, recientemente publicada por el Papa León XIV con motivo del 135° aniversario de la Rerum novarum, representa uno de los textos magisteriales más ambiciosos del siglo XXI. Su objeto central nos invita a reflexionar y discernir sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) sobre la dignidad humana, la justicia social y el bien común, enmarcando dicha reflexión dentro de la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia. Aquí quiero examinar brevemente tres ejes que me parecen muy relevantes: la opción por los pobres, el análisis estructural del poder y la función profética de la Iglesia. 

 

La opción por los pobres y el clamor de los descartados

Desde una mirada cercana a los evangelios, la verdad teológica ocurre desde el reverso de la historia, desde el lugar de los pobres, de las víctimas, de los excluidos. Esto es algo muy conocido en la tradición teológica latinoamericana. Así recordamos que tanto Gustavo Gutiérrez como el mismo papa León XIV en la exhortación Dilexi te nos hablan de que la “opción preferencial por los pobres” no es una preferencia sentimental, sino una exigencia estructural del Evangelio, ya que Dios toma partido por quienes la historia ha dejado al margen.

En esta primera encíclica, Magnifica Humanitas, así como en el primer año de su magisterio, el papa León XIV nos da unas pautas muy concretas y nos muestra un compromiso con la opción por los pobres, con la promoción del bien común y con la necesaria y urgente tarea de custodiar la dignidad humana como responsabilidad compartida.

En Magnifica Humanitas, el Papa nos alerta repetidamente contra el riesgo de que la IA se convierta en un instrumento de “descarte”, ya que existe el peligro de que algoritmos de toma de decisiones excluyan a personas de créditos, empleos o servicios sociales sin que nadie asuma responsabilidad moral alguna por dicha exclusión. La encíclica afirma que cuando el poder tecnológico permite que “el descarte de los débiles queda revestido de una neutralidad y una objetividad ante las cuales es imposible protestar” (no. 103), la injusticia se realiza de manera silenciosa. Esta es una denuncia del “pecado estructural” que produce exclusión de manera sistemática e impersonal.

Asimismo, es significativa la referencia a las “piedras desechadas”. El Papa León XIV invoca la imagen evangélica para señalar que los pobres, los enfermos, los migrantes y los pequeños son llamados a convertirse en “piedras angulares” de la nueva construcción social. La encíclica apunta en una dirección que resalta la centralidad de los pobres y el tratamiento que la sociedad muestra a ellos en relación con el desarrollo y uso tecnológico. Así el Papa denuncia un “paradigma tecnocrático” globalizado con todo su poderío y su carácter inhumano, bélico y dominante y que se limita a valorar a las personas en función de su rendimiento productivo (no. 43, 92-96, 112 y 185). Esta crítica recuerda la advertencia de Pablo VI, citada en el texto, de que se puede “tener más” sin “ser más.”

 

El análisis estructural del poder

La Magnifica Humanitas da un paso significativo en esta dirección cuando señala que el poder tecnológico se concentra en “grandes actores económicos y tecnológicos” (no. 95) de carácter privado y transnacional, con recursos superiores a los de muchos gobiernos. El texto habla explícitamente de “nuevos monopolios de la IA”, de “asimetría epistémica, económica y política” (no.109), y de la necesidad de que los datos sean tratados como “bienes comunes”, siguiendo una lógica del compartir. Estas categorías rozan el lenguaje de la economía política crítica y constituyen una novedad notable dentro del Magisterio.

La encíclica critica al “paradigma tecnocrático” y a la concentración del poder digital, aunque no cuestiona explícitamente el modelo económico capitalista como tal ni las relaciones coloniales que condicionan quién programa los modelos de IA y quién es “sólo objeto de esa programación”. La geopolítica del poder tecnológico permanece en el horizonte implícito del texto, el cuál apuesta al cuidado de la verdad, al discernimiento y a la protección de las personas trabajadoras y los más vulnerables.

Asimismo, la encíclica propone como instrumentos de cambio la regulación jurídica, la gobernanza multilateral, la educación digital y la responsabilidad compartida. Estas son propuestas legítimas, aunque habrá que dilucidar el alcance magisterial y pastoral de dichas propuestas. Es importante notar que la apelación a la subsidiariedad y al multilateralismo que en ella apare, puede resultar insuficiente sin una crítica de las asimetrías en las instituciones internacionales. Hay mucho camino por recorrer para encarnar la visión humana y profética promovida por el Papa de aquí a que me atreva a resaltar los rasgos proféticos del documento.

 

Horizonte profético de la Iglesia

Uno de los aportes más originales de la Magnifica Humanitas es su uso de dos imágenes bíblicas como categorías hermenéuticas: la Torre de Babel —símbolo del poder que se absolutiza, de la uniformidad que aplana la diversidad y del proyecto humano sin referencia a Dios— y la reconstrucción de Jerusalén bajo Nehemías, símbolo de la corresponsabilidad comunitaria, de la escucha y del trabajo compartido orientado hacia Dios. Esta dialéctica bíblica nos anima a partir de la “situación” histórica concreta resaltada en el texto (la pobreza estructural, la exclusión digital, la crisis ecológica…) para regresar a la Palabra de Dios como fuente de discernimiento y esperanza, y a la realidad humana en toda su capacidad relacional, creativa y promotora del bien común.

La encíclica de León XIV invita a “no temer ensuciarse las manos” (no.16), a no ser espectadores pasivos ante el acelerado desarrollo tecnológico. El llamado a “desarmar la IA” (no. 110), sustrayéndola a la lógica de la competencia armamentística económica y cognitiva, romper la equivalencia entre poder el tecnológico y el derecho a gobernar, representa un gesto profético sin precedentes y de notable alcance. El verbo “desarmar”, aquí usado y aplicado no solo a las armas físicas sino también al poder digital, constituye una ruptura con la narrativa tecnocrática dominante y une en un mismo campo semántico la paz, la justicia y la gobernanza tecnológica.

La Magnifica Humanitas nombra los peligros y riesgos de los monopolios digitales e invita a tratar los datos como bienes comunes, a la vez que denuncia el descarte humano y social que puede generar ciertos algoritmos sin consideración moral y al llamar a “desarmar” la IA como paso necesario para la paz. Esta es una invitación abierta a la denuncia y al anuncio: a la denuncia de los ídolos del mercado digital, y al anuncio de una tecnología al servicio de la vida plena para todos.

En fin, Magnifica Humanitas nos anima a promover el sueño bíblico donde la técnica, como todo talento entregado a la humanidad, sea capaz de florecer en favor de la vida plena y digna de todos y todas, especialmente de los más pequeños. Aquí, la imagen final del Magníficat es elocuente, pues, el canto de María anuncia que Dios derriba a los poderosos de sus tronos y eleva a los humildes, llena de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos. En el siglo de la inteligencia artificial, este canto sigue siendo el criterio más radical de discernimiento y praxis teológica desde el cual hacer posible el reinado de Dios.