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¡Que se vayan ellos!

[Por: Eduardo de la Serna]

Hace muchos años, en 1974, en el que probablemente fue su momento de mayor y mejor producción, Piero escribió una canción que se llamaba “¡Que se vayan ellos!” Allí no decía a quiénes se refería, pero todos entendíamos. Decía que somos territorio de violencia, que hay silencio, que la historia elige nuevos caminos, ellos son los que encarcelaron, torturaron y te mataron, los que te prohibieron gritar ¡libertad! Y, al terminar, después de un incesante repetir “que se vayan… que se vayan” termina gritando “¡carajo!…

 

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Invitación: IV Jornada de diálogos entre medicinas

[Por: Takiwasi]

El Centro Takiwasi invita a la IV Jornada de diálogos entre medicinas: “Enfermedades espirituales, medicinas tradicionales y cristianismo”…

 

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Rebeca, la matriarca

[Por: Eduardo de la Serna]

Cuando hemos mencionado a los llamados “Patriarcas” de Israel, es decir, Abraham, Isaac y Jacob hemos mostrado que es poco lo que se dice de Isaac. Casi como si fuera una suerte de mero nexo entre Abraham y Jacob. Incluso, lo hemos destacado, en ocasiones cosas que se afirman de uno de estos dos, a su vez se repiten en Isaac. Pero no ocurre lo mismo con sus mujeres. Hemos visto el rol que Sara (y Agar) juegan en vida de Abraham, y de Lía y Raquel en el caso de Jacob, pero muy distinta es la presentación que del personaje de Rebeca, la mujer de Isaac nos brinda el libro del Génesis…

 

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La mayor planta solar del mundo con 60 millones de paneles no puede ocultar que India sigue dependiendo del carbón

[Por: papernest.es]

En Khavda, en el desierto salino del Rann de Kutch, Adani Green Energy opera ya 9,9 GW de capacidad solar y aspira a 30 GW para 2029. Con casi 60 millones de paneles solares sobre más de 500 kilómetros cuadrados, el proyecto es la mayor instalación de energía solar del mundo. Es también el telón de fondo de una contradicción que el sector renovable prefiere ignorar: en 2024, el carbón suministró casi tres cuartas partes de la electricidad de un país que bate récords solares cada trimestre…

 

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El 10% con mayores ingresos causa la mitad de la contaminación mundial y desata pérdidas billonarias

[Por: Laura Sánchez | papernest.es]

La desigualdad climática extrema sitúa la responsabilidad de la crisis ecológica en los niveles de consumo de la población global con mayores ingresos. Un estudio de las universidades de Leiden y Oxford publicado en la revista Nature revela que el 10% que más consume genera billones de euros en daños ambientales sobre los límites planetarios. Simultáneamente, el informe de Oxfam titulado “Igualdad climática: un planeta para el 99%”, elaborado junto al Stockholm Environment Institute, expone que el 1% más rico —unos 77 millones de personas— generó el 16% de las emisiones globales de CO2, agravando una preocupante asimetría social y económica donde ese grupo contamina lo mismo que los 5.000 millones de personas de los dos tercios más pobres de la humanidad…

 

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La necesidad de revoluciones espirituales según un físico cuántico

[Por: Leonardo Boff]

Las reflexiones realizadas en 1969 por el físico cuántico Werner Heisenberg (formulador del principio de indeterminación de las partículas elementales), en pleno fervor de la “revolución” de la juventud mundial de 1968, siguen siendo fecundas hasta hoy. La conferencia pronunciada ante la Asociación de Científicos Alemanes llevaba por título: “Los cambios en la estructura del pensamiento causados por el progreso de la ciencia”. En realidad, el título originalmente pensado por el autor era “Cómo hacer una revolución”, un eslogan muy propio de la época (véase el texto en Más allá de la física, BAC 370, Madrid, 1984, pp. 221-232).

 

La prudencia científica de Heisenberg lo llevó a modificar el título para evitar falsas expectativas. Sin embargo, su visión resulta muy pertinente para el tema que aquí abordamos. Como doctorando en la Universidad de Múnich, tuve la oportunidad de escuchar esa conferencia.

 

Heisenberg muestra cómo ocurren las revoluciones en las ciencias físicas. No suceden porque algunos científicos lo deseen ni porque un líder carismático movilice a sus colegas. Las revoluciones surgen inevitablemente como respuesta a fenómenos nuevos que ya no pueden ser comprendidos dentro de los marcos explicativos vigentes.

Max Planck, uno de los formuladores de la física cuántica y de espíritu claramente conservador, propuso a regañadientes su hipótesis de los cuantos de energía cuando ya no podía interpretar, mediante los principios de la física clásica, los nuevos fenómenos electromagnéticos relacionados con los llamados “cuerpos negros”.

 

De manera semejante, Albert Einstein no llegó a su teoría de la relatividad simplemente porque lo quisiera. Al estudiar el movimiento de los cuerpos en relación con el éter —supuesto de la física de Newton como elemento estable entre los espacios interestelares—, las categorías de espacio y tiempo dejaron de poder considerarse absolutas y pasaron a ser relativas a la velocidad de las masas. Todo sería relativo a un punto de referencia desde el cual se calcularían las velocidades.

 

El científico, por conservador que sea (y esa era la tendencia de Einstein), se ve obligado a abandonar ciertas estructuras de comprensión y a proyectar otras nuevas. Estas deben ser capaces de explicar los nuevos fenómenos. De lo contrario, estos permanecen como problemas sin resolver.

 

Debemos, insistía Heisenberg, evitar en lo posible innovaciones innecesarias. Pero cuando surge un fenómeno que no encuentra explicación ni solución en la comprensión tradicional, entonces la revolución se impone. “El cambio en la estructura mental viene impuesto por los fenómenos, por la propia naturaleza y en ningún momento por la autoridad humana” (op.cit 230-231). Así fue como se pasó de la física de Newton a la física cuántica, del cosmos a la cosmogénesis, de la antropología a la antropogénesis y de la religiosidad a la espiritualidad.

 

Heisenberg extiende esta lógica más allá del campo de las ciencias hacia otros ámbitos de la historia humana. También allí se verifica la necesidad de cambios de paradigma.

 

Martín Lutero, recuerda Heisenberg, no quería fundar una nueva Iglesia ni dividir el cuerpo eclesial. Percibió la necesidad de reformar la institución eclesiástica. Advirtió que la concesión de indulgencias a cambio de dinero constituía un abuso de la buena fe de los fieles. Sintió la urgencia de actuar para remediar aquel sacrilegio.

 

La consecuencia inevitable fue la Reforma, cuyas demandas a la Iglesia católica romana permanecieron vigentes y solo fueron atendidas parcialmente por el Concilio Vaticano II (1962-1965). Por ello se habla de la permanente actualidad del principio protestante: evangélico, liberador y reivindicador del laico como sujeto y no simplemente como oyente pasivo: palabras de Heisenberg.

 

Comentario personal: Solo se realiza aquella revolución que ha alcanzado su madurez y que responde a una necesidad imperiosa de cambio. Sin ella, los problemas persisten, las crisis se profundizan y las personas pierden la esperanza y el sentido de la vida. Ese parece ser el sentimiento predominante en nuestros días, con 63 lugares con conflictos armados (guerras)  y una feroz disputa por la hegemonía mundial.

 

La revolución representa aquello que debe ser. Y lo que debe ser posee una fuerza propia. No necesita que las autoridades la confirmen ni la rechacen; presta poca atención tanto a conservadores como a progresistas. Los cambios, incluso los más pequeños —los llamados cambios moleculares—, siguen su curso, desplazando viejos fundamentos y consolidando otros nuevos, siempre que respondan a problemas reales todavía no resueltos.

 

Estos cambios no invalidan lo construido anteriormente. Lo asumen, lo incorporan creativamente y se abren a la comprensión de lo nuevo. Esto exige una nueva teoría, un nuevo lenguaje y, en ocasiones, un nuevo paradigma.

 

Lo que ocurrió con la nueva física sucedió también con la biología, la comunicación, la psicología, la cosmología y, más recientemente, con la inteligencia artificial. ¿No está ocurriendo algo semejante con la espiritualidad?

 

Las reflexiones de la conferencia de Heisenberg, como bien recuerdo, mostraban la urgencia de una revolución espiritual acorde con la revolución científica. No se trata de entender la espiritualidad como una deducción de determinadas doctrinas religiosas, que podemos aceptar o no. Se trata de captar la espiritualidad como una dimensión de la propia naturaleza humana, como una experiencia global de re-vinculación de todas las cosas entre sí, de las búsquedas, de los encuentros y de las experiencias de sentido.

 

Sería como el hilo que une todas las perlas para formar un collar. Se trata, por tanto, de algo necesario para responder a una demanda humana fundamental que no está siendo adecuadamente satisfecha. Por ello posee el carácter de una revolución impostergable.

 

Creo que Mijaíl Gorbachov tenía razón cuando lo escuché decir, al concluir en el año 2000, bajo la Torre Eiffel, la elaboración de la Carta de la Tierra, uno de los primeros documentos de ecología integral:

 

“O desarrollamos nuevos valores y una espiritualidad de la Tierra, o no lograremos salvarnos”.

 

Tenía plenamente razón.

 

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA. También es autor de Espiritualidad: un camino de realización (Río de Janeiro, 2016). Información adicional en sitio oficial de Leonardo Boff.

A necessidade de revoluções espirituais por um físico quântico

[Por: Leonardo Boff]

As ponderações em 1969 do físico quântico Werner Heisenberg (formulador do princípio de indeterminabilidade das partículas elementares), ainda no fragor da “revolução” da juventude mundial  de 1968, mostram-se ainda hoje fecundas.A conferência feita na Associação dos Cientistas Alemães tinha como título: “As mudanças na estrutura do pensamento causadas pelo progresso da ciência“. Inicialmente, na verdade, o título originário intencionado pelo autor era:” Como fazer uma revolução“, slogan bem à moda na época (veja o texto em Más allá de la física, BAC 370, Madrid 1984, 221-232).

 

A sensatez científica de Heisenberg alterou o título para obviar falsas expectivas. Entretanto, sua visão é pertinente ao tema aqui abordado. Como doutorando da Universidade de Munique tive a opotunidade de ouvir essa conferência.         

 

Heisenbeg mostra como acontecem revoluções nas ciências físicas. Não porque alguns cientistas querem, nem porque um líder carismático galvaniza colegas.As revoluções eclodem impreterivelmente como resposta a fenômenos novos que não conseguem mais ser apreendidos nos quadros da compreensão até então vigente da ciência. Max Planck, um dos formuladores da fisica quântica, espírito declaradamente conservador, formulou sua hipótese dos quanta de energia, a contragosto, quando não conseguia através dos principios da fisica clássica, interpretar os novos fenômenos eletromagnéticos relacionados aos assim chamados “corpos negros”.

 

Albert Einstein, da mesma forma, não chegou a sua teoria da relatividade porque quis. Ao estudar o movimento de corpos em relação ao éter (presunção da física de Newton,o elemento estável entre os espaços inter-estelares), as categorias de espaço e tempo não poderiam mais ser absolutas, mas relativas à velocidade das massas. Tudo seria relativo a um ponto a partir do qual se calculariam  as velocidades. Tudo, então, é de fato relativo, no sentido de estar relacionado ao ponto que definirmos como referência. O cientista, por mais conservador que seja (e esta era a tendência de Einstein),vê-se obrigado a abandonar certas estruturas de  compreensão e a projetar novas. Estas devem dar conta dos novos fenômenos. Caso contrário os fenômenos permanecem como problemas não resolvidos.

 

Devemos o mais possível, insistia Heisenberg, evitar inovações desnecessárias (op.cit. 231). Mas quando surge um fenômeno que não recebe explicação nem solução pela compreensão tradicional, então se impõe a revolução.”A mudança na estrutura mental vem imposta pelos fenômenos, pela própria natureza e em  nenhum momento pela autoridade humana” (op. cit. 230-231). Foi assim que se passou da física de Newton para a física quântica, do cosmos para a cosmogênese, da antropologia par a antropogênese, da religiosidade para a espiritualidade.

 

Heisenberg extrapola do campo das ciências para outros da história humana. Também aqui se verifica a mesma lógica da necessidade de mudança de paradigma. Lutero, referia Heisenberg, não queria fundar uma nova Igreja nem dividir o corpo eclesial. Viu a necessidade de reforma da instituição eclesiástica. Percebeu que a concessão de indugências  em troca de dinheiro abusava da boa-fé dos fiéis. Sentiu a urgência de fazer alguma coisa para remediar tal sacrilégio. Seguiu-se, como fato inevitável, a reforma, cujas demandas à Igreja romano-católica permanecem e foram atendidas somente em parte pelo Concílio Vaticano II (1962-1965).Por isso, se fala da permanente atualidade do princípio protestante, evangélico, libertador e resgatador  do leigo como sujeito e não apenas como ouvinte passivo: palavras de Heisenberg.

 

Comentário meu: Somente se faz aquela revolução que se faz,quando chegou à sua maturidade e é resposta à necessidade imperiosa de mudanças sem as quais os problemas persistem, as crises se aprofundam e as pessoas perdem a esperança e o sentido de vida. É o sentimento predominante nos dias atuais, com 63 lugares de guerra e uma disputa feroz pela hegemonia na direção do mundo.

 

A revolução representa o que deve ser. E o que deve ser tem força por si mesmo. Dispensa autoridades que a confirmem ou a recusem, faz pouco caso dos conservadores e dos progressistas. As mudanças, por menores que sejam, chamadas moleculares, fazem seu curso, deslocando velhos fundamentos e solidificando novos, sempre à condição de responderem a problemas reais ainda não respondidos. Elas não invalidam o construído anteriormente. Elas o assumem, incorporam-no criativamente, abrindo-se para a apreensão do novo. Este exige para tanto uma nova teoria, uma nova linguagem e, por vezes, um novo paradigma.

 

O que ocorreu com a nova física, deu-se com a biologia, com a comunicação, com psicologia com a cosmologia e recentemente com a IA. Não está ocorrendo o mesmo com a espiritualidade?  As reflexões da conferência de Heisenbeg, bem me lembro, mostram a urgência de uma revolução espiritual, adequada à revolução científica. Não se trata de falar da espiritualidade como dedução de certas doutrinas religiosas, que podemos derivar ou não. Trata-se de captar a espiritualidade como dimensão da própria natureza humana, como uma experiência global de re-ligação de todas as coisas entre si,das buscas, dos encontros, das experiências de sentido.  Seria qual fio que reúne todas as pérolas para formar um colar. Trata-se, portanto, de algo necessário para atender a uma demanda humana necessária que não está sendo atendida adequadamente.  Por isso ela possui o caráter de uma revolução improstergável.

 

Estimo que M.Gorbachev tinha razão quando ouvi ele dizer, ao encerrarmos no ano 2000, sob a torre de Eifel em Paris, a elaboração da Carta da Terra, um dos primeiros documentos de uma ecologia integral:”Ou desenvolveremos novos valores e uma espiritualidade da Terra ou então não nos salvaremos”. Ele tinha plenamente razão.

 

Leonardo Boff escreve para a revista LIBERTA do ICL (https://www.revistaliberta.com.br); escreveu também Espiritualidade: um caminho de realização (aquisição com o autor) Rio 2016 (https://www.leonardoboff.org).

Opção preferencial pelos pobres e movimentos populares

[Por: Francisco de Aquino Júnior]

Os encontros mundiais de Francisco e Leão XIV com os movimentos populares, os discursos proferidos por eles nesses encontros, bem como as referências a esses movimentos em documentos recentes do magistério, constituem um capítulo inédito e inovador do magistério social da Igreja que precisa ser melhor analisado, sistematizado e integrado na prática e na reflexão social da Igreja. Tomando como referência a abordagem do tema na Igreja Latino-americana e no magistério social de Francisco e Leão XIV, o artigo trata a relação Igreja e movimentos populares no contexto (ou como mediação) da dimensão sociopolítica ou socioestrutural da opção preferencial pelos pobres…

 

Confira o artigo.

Preguntas, oraciones, trabajos en grupo: el Consistorio del Papa con los cardenales

[Por: Salvatore Cernuzio | Vatican News]

Este fin de semana, en vísperas de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, tendrá lugar la segunda reunión de León XIV -los días 26 y 27 de junio- tras la celebrada en enero, con los miembros del Colegio Cardenalicio para debatir, reflexionar y profundizar en temas de actualidad de la Iglesia y del mundo…

 

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Los pobres: las principales víctimas del ecocicio

[Por: Frei Betto | IHU]

En un mundo que se calienta rápidamente, las advertencias de los ecologistas resuenan como alarmas y constituyen un llamado urgente a la acción. No se trata solo de salvar el clima, sino, sobre todo, de proteger vidas. Ya no debemos disociar los derechos humanos de los derechos sobre la naturaleza. Nosotros, los seres humanos, somos la naturaleza en su expresión inteligente”, escribe Frei Betto , escritor y autor de la novela sobre el Amazonas ” Tom Vermelho do Verde ” (Rocco), entre otros libros.

 

El mundo acaba de presenciar un acto vergonzoso por parte de los jefes de Estado de siete naciones influyentes en la política internacional, reunidos recientemente en Francia en el marco del G7 . Para evitar disgustar a Donald Trump , un declarado defensor del ecocidio, la declaración final omitió cualquier referencia a la protección del medio ambiente.

 

En junio de 2015, el Papa Francisco advirtió, en su encíclica Laudato Si’ , sobre una posible ruptura irreversible en los sistemas naturales del planeta, reforzando un mensaje que se ha convertido en un sello distintivo de su pontificado: los pobres son quienes más sufren la crisis ambiental. Advirtió que la degradación climática no es una abstracción que se debate únicamente en conferencias internacionales, sino una realidad concreta que se manifiesta brutalmente en la vida de quienes tienen menos recursos para afrontar los impactos climáticos cada vez más frecuentes.

 

La crisis ecológica se ha convertido en una « crisis humanitaria », en la que impactos como sequías prolongadas, inundaciones, olas de calor y pérdida de biodiversidad afectan de manera desproporcionada a las comunidades marginadas. Se trata de grupos que viven en zonas vulnerables, con infraestructuras precarias, dependen de actividades económicas sensibles al clima y tienen escasa capacidad de adaptación. Según la evaluación de Francisco , esta asimetría pone de manifiesto no solo un problema ambiental, sino también una profunda injusticia social.

Estas advertencias surgen en medio de una creciente frustración con las Conferencias de las Partes ( COP ) sobre el cambio climático. Si bien fueron concebidas como un foro para negociaciones globales capaces de frenar el calentamiento global, las conferencias han generado compromisos considerados insuficientes para cambiar la trayectoria actual, como pudimos comprobar en la COP30 , celebrada en Belém ( PR ), en 2025.

 

El resultado es una acumulación de promesas formales que rara vez se traducen en acciones concretas. Esta contradicción pone en riesgo no solo los objetivos climáticos, sino también millones de vidas.

 

Según los expertos, a pesar de algunos avances, las COP presentan deficiencias en tres áreas clave. En primer lugar, la lentitud: los acuerdos se anuncian con plazos de implementación muy largos, mientras que los fenómenos extremos ya ejercen presión sobre las poblaciones vulnerables. En segundo lugar, la falta de vinculación jurídica, ya que muchos objetivos dependen de la buena voluntad de los gobiernos, que a menudo priorizan las agendas económicas a corto plazo. En tercer lugar, la financiación insuficiente para la adaptación al cambio climático, especialmente en los países empobrecidos. Estos factores, en conjunto, mantienen a comunidades enteras expuestas a riesgos permanentes, perpetuando un ciclo de pérdidas y exacerbando las desigualdades.

 

En algunas regiones, los desplazamientos forzados a causa de fenómenos climáticos ya superan el número total de refugiados de conflictos armados. Los agricultores familiares ven desaparecer cosechas enteras por falta de lluvia o calor extremo, mientras que los habitantes de las zonas periféricas urbanas sufren inundaciones recurrentes e infraestructuras precarias. Por lo tanto, no se trata solo de responder a las emergencias, sino de repensar el modelo de desarrollo que fomenta la explotación intensiva de los recursos y agrava las desigualdades.

 

El debate sobre el clima debe extenderse del ámbito estrictamente técnico al ético. Es fundamental comprender que proteger el planeta es inseparable de defender la dignidad humana. No habrá una transición ecológica justa si los costos recaen precisamente sobre quienes menos han contribuido a la degradación ambiental. Si bien la mayor parte de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero provienen de países ricos, los impactos recaen con mayor intensidad sobre las regiones que se benefician poco del progreso industrial y tecnológico.

 

Las futuras Conferencias de las Partes deberían abandonar la lógica de las negociaciones minimalistas y adoptar compromisos claros, decisivos y verificables que incluyan responsabilidades diferenciadas entre los países y garanticen un apoyo efectivo a las naciones más pobres.

 

Como dijo el Papa Francisco , aún es posible revertir parte del daño y construir un modelo de desarrollo sostenible e inclusivo. Sin embargo, advirtió: el tiempo apremia y «los más vulnerables no pueden seguir pagando las consecuencias».

 

En un mundo que se calienta rápidamente, las advertencias de los ambientalistas resuenan como alarmas y constituyen un llamado urgente a la acción. No se trata solo de salvar el clima, sino, sobre todo, de proteger vidas. Ya no podemos separar los derechos humanos de los derechos de la naturaleza . Nosotros, los seres humanos, somos la naturaleza en su expresión inteligente.

 

Publicado en: https://www.ihu.unisinos.br/667477-pobres-principais-vitimas-do-ecocidio-artigo-de-frei-betto