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Razones para la esperanza en tiempos distópicos

[Por: Juan José Tamayo]

El Forum Cristianisme ara i ací

 

Una de las semillas más auténticas de esperanza hoy en la sociedad y en la Iglesia en España es el FORUM CRISTIANISME ARA I ACI (antes, Cristianisme i mond d’ avui), de Valencia, que viene celebrándose desde hace 38 años con numerosa asistencia y participación. En cada sesión del FORUM se pretende identificar los más importantes desafíos del cambio de era que estamos viviendo y aportar modestamente respuesta desde un cristianismo liberador con claro acento ecológico y feminista, enraizado en el país valenciano con una mirada global. La continuidad del FORUM desde hace casi cuatro décadas constituye la mejor expresión de la excelente salud y vitalidad del proyecto y de su capacidad de mirar al futuro bajo la guía de la esperanza en dirección a la utopía de otro mundo posible.

 

El tema elegido este año no ha podido ser más oportuno: Raons per a l’ esperança en temps d’ incertesa. Deseo expresar mi agradecimiento por invitarme a participar. Ha sido un verdadero placer intervenir en una de las mesas de diálogo con mi amiga y colega Lucía Ramón bajo la moderación de Santiago Sanchis Mullor, que elaboró el guión y nos permitió transgredirlo dando lugar a un diálogo vivo, que recondujo con gran profesionalidad.  

 

Disfruté mucho conversando con Lucía en sintonía y juntos nos enriquecimos con la hermenéutica creativa de la esperanza. Ofrezco a continuación mi respuesta a la primera pregunta del diálogo, que fue el centro de nuestra conversación: ¿Qué papel juega la teología crítica en la construcción de una esperanza creíble para la sociedad actual?

 

Vivimos tiempos distópicos

 

Vivimos tiempos distópicos, marcados por un mundo en llamas y en colpaso, la emergencia climática más grave de la historia, el irrespeto al Derecho Internacional y a los derechos humanos, el neofeudalismo, el necrocapitalismo, la cultura del descarte, los discursos de odio, el nacimiento de una nueva religión: el cristoneofascismo, la securitización extrema, el genocidio y la crisis humanitaria en Gaza, el avance de la extrema derecha que gobierna en Estados Unidos y en varios países de América Latina y Europa, el incremento de las desigualdades, etc.  

 

Creo que es momento de dignificar y resignificar la teología en el espacio público, reconocerle su dimensión emancipatoria y su carácter crítico en el horizonte de la teoría crítica de la sociedad. Tres son las tendencias teológicas críticas que pueden contribuir a la reconstrucción de una esperanza creíble en la sociedad actual: la teología de la Esperanza, la teología de la Liberación y la teología Feminista.

 

Teología de la Esperanza

 

La teología de la Esperanza supone un cambio de paradigma en el discurso cristiano: de la centralidad de la fe a la de la esperanza, En el cambio de paradigma, la esperanza, “olvidada y relegada a un lugar modesto en medio del tratado de ‘las virtudes’” (G. Gutiérrez), se convierte, en principio y categoría fundamental de la teología frente a la concepción tradicional que partía del principio de la fe como ortodoxia. Bajo la inspiración del filósofo de la esperanza Ernst Bloch, el ser humano es definido como “animal utópico”.  Siguiendo la herencia bíblica y la antropología yo defino a la persona como “ser-en-esperanza”.

 

La esperanza no es una simple disposición anímica que defina a las personas optimistas y entusiastas y esté ausente de las de talante pesimista, sino que es una determinación fundamental de la realidad objetiva y un rasgo fundamental de la conciencia del ser humano, “el más importante constitutivo de la existencia humana”, afirma Jürgen Moltman, el creador de la teología de la esperanza. Está inscrita en la estructura misma de la persona: en nuestra conciencia, en nuestra libertad, en nuestra relación con el mundo, con la naturaleza, con las otras y las otros.

 

La esperanza no se queda en el terreno de las virtudes, sino que es un principio: el “Principio Esperanza” en expresión feliz del filósofo de la esperanza Ernst Bloch, que da título a su obra más importante. Es docta spes, esperanza fundada, que no va a la zaga de la realidad, ni a la deriva, ni emprende un viaje a ninguna parte, sino que se orienta hacia una finalidad. Precisamente la finalidad es la que fija el rumbo de la esperanza y la libera tanto del quietismo pasivo (confianza ciega) como del nihilismo (desesperanza).

 

La esperanza cristiana no se sitúa en el más allá después de la muerte, sino que está vinculada a las utopías históricas y a la materialidad de la vida en la mejor tradición bíblica: “Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán su fruto, No edificarán para que otro habite, no plantarán para que otro coma, habite […]. Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero; venid, comprad trigo, comed sin pagar; vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero con lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos” (Is 65, 21-22; 55, 1-2).

 

La esperanza cristiana se encuentra bajo el signo de la promesa, que es una forma de rebelión contra la cómoda instalación en el presente, en el (des)orden establecido. Es esperanza fundada bajo la guía de la razón, para no caer en actitudes ingenuas y fantasmagóricas. Razón y esperanza no se contraponen, sino que se complementan, como afirma Bloch: “la razón no puede florecer sin esperanza, ni la esperanza puede hablar sin razón”. Sin embargo, la esperanza puede frustrarse y terminar en fracaso. Está teñida de luto y con crespones negros, como afirma Bloch. Pero puede levantarse del fracaso y salir fortalecida. Es la resiliencia, aplicable también la esperanza cristiana. 

 

La esperanza no es ciega, muda o pasiva, sino que tiene ojos abiertos para mirar al futuro más allá de los hechos, se expresa a través de la palabra vivificadora de la realidad histórica y se autentifica en el compromiso de transformación. No es un afecto pasivo, sino un afecto práctico, militante. Es, en definitiva, esperanza-en-acción. Por eso, el inconformismo es un elemento constitutivo de la esperanza, que no se somete servilmente a la realidad, sino que entra en conflicto con ella. y pugna por cambiarla desde la perspectiva de la justicia y la fraternidad-sororidad. Desmiente la afirmación antiutópica de que “las cosas son como son y no pueden ser de otra manera” y coincide con Bloch en que “si la teoría no está de acuerdo c on los hechos, peor para los hechos”.

 

Creo que es aplicable al cristianismo la afirmación de Bloch “donde hay esperanza, hay religión”. Lo que se confirma en Jesús de Nazaret, no solo como objeto de la esperanza, sino como persona esperanzada. Su esperanza está puesta en la realización del reino de Dios en su unidad de trascendencia e historia, en su dialéctica presente y futuro, con hechos y palabras, como Buena Noticia para las personas más vulnerables y los colectivos marginados, y en defensa de con la vida, sobre todo de quienes la tienen más amenazada.

 

Pero la esperanza de Jesús no tiene lugar en una sociedad pacificada, sino en pleno conflicto político con el Imperio romano, religioso con las autoridades judías y económico con quienes extorsionaban a través de impuestos. Jesús espera en el horizonte de las expectativas mesiánicas de su pueblo, pero corrigiéndolas a partir del mesianismo sufriente, ante la incomprensión de las personas que le acompañaban, en lucha con los poderes establecidos -autoridades religiosas, políticas y económicas-, en medio de la oscuridad de la historia, ante el silencio de Dios y sin la seguridad de un final feliz. La resurrección de Jesús de Nazaret se traduce en revolución y subversión tanto en el interior del ser humano como en la comunidad, tanto en la historia como en la naturaleza.

 

Teología de la liberación

 

La teología de la liberación se presenta como una “nueva manera de hacer teología” y se define como “reflexión crítica de la praxis histórica a la luz de la Palabra”. Es una teología de la transformación liberadora de la historia de la humanidad y de la Iglesia como porción de la historia humana. No se limita a pensar el mundo, sino que busca situarse como momento del proceso a través del que el mundo es transformado.

 

Busca la realización del reino de Dios a través del amor que libera y de la protesta por la dignidad humana pisoteada, en lucha contra el despojo de las clases sociales explotadas, las culturas y religiones destruidas, las etnias negadas, la tierra depredada, las mujeres múltiplemente discriminadas y los pueblos oprimidos, y en la construcción de un ser humano nuevo y una sociedad ecohumana, hermanada, sororizada y liberada de todo colonialismo.

 

La teología de la liberación reformula el texto de la primera Carta de San Pedro: “Estad dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1Pe 3,25) y lo traduce como esperanza de los pobres. Esta teología será auténtica, afirma Gustavo Gutiérrez, cuando las personas más vulnerables, los sectores empobrecidos y los colectivos oprimidos puedan alzar su voz y expresarse directa y creadoramente tanto en la sociedad como en la Iglesia, cuando ellos mismos “den cuenta de la esperanza de la que son portadores y sean los gestores de su propia liberación”.

 

Lo que está sucediendo hoy es lo contrario: el bombardeo de poblaciones enteras que desemboca en genocidios, ecocidios, biocidios, geocidios, feminicidios e infanticidios, se convierte en bombardeo de la esperanza de los y las pobres y en el robo del principio-esperanza, ínsito en todos los seres humanos. Es la más crasa negación del certero aforismo “donde hay vida, hay esperanza”. Matar la esperanza de las y los pobres es destruir su vida.

 

Teología feminista

 

Otra de las teologías que está contribuyendo a la construcción de una esperanza creíble para la sociedad actual es la teología feminista, que defino como teoría crítica del patriarcado político y religioso en alianza; ejercicio hermenéutico en favor la dignidad de las mujeres, negada durante siglos y todavía hoy por los poderes patriarcales que gobiernan el mundo; discurso teológico en defensa de la vida de las mujeres subalternizadas; grito de protesta contra los feminicidios que son la expresión más brutal  del odio contra la vida de las mujeres; incorporación de las categorías de la teoría de género a la hermenéutica bíblica; práctica militante contra la interseccionalidad de la discriminación de las mujeres por razones de género, identidad sexual, clase social, etnia, cultura y religión. Esta práctica lleva derechamente a la teología feminista a la participación en las movilizaciones y reivindicaciones de los movimientos feministas.

 

La teología feminista sustituye el modelo andro-kyrio-céntrico, establecido por la corriente masculina y legitimado por el patriarcado religioso, y el modelo de complementariedad de los sexos que considera a la mujer como complemento del hombre permaneciendo la masculinidad como normativa y susceptible de interpretaciones y prácticas subordinacionistas, por un modelo que reconoce la radical igualdad y justicia de género y la paridad en la representación a todos los niveles.

 

En su libro En memoria de ella Elisabeth Schüssler Fiorenza hace una reconstrucción histórico-feminista de las mujeres en el movimiento de Jesús de Nazaret y de las primeras comunidades cristianas en el Nuevo Testamento y crea un modelo hermenéutico y una construcción eurística: la ekklesia de las mujeres. Esta expresión no excluye a los hombres, sino que es un recurso lingüístico para hacer tomar conciencia de que las mujeres son la Iglesia. La ekklesia de las mujeres es constitutiva de la Iglesia. Con ella Schüssler Fiorenza intenta transformar la Iglesia patriarcal en el discipulado de iguales del movimiento de Jesús de Nazaret.  

 

Según la teóloga feminista brasileña Jaci Candiotto, que interpreta a Fiorenza, la ekklesia de las mujeres se refiere a un espacio libre, a una zona liberada que pretende romper con la marginación de las mujeres en las instituciones religiosas y con los límites de la creación feminista del discurso femenino-maternal. A su vez, puede ser el ámbito en el que se superen las frecuentes divisiones entre movimientos seculares y movimientos religiosos. 

 

Los planteamientos de la teología feminista y de la rebelión de las mujeres en la Igelsia que tiene puesta la esperanza en la realización de la igualdad y justicia de género, chocan con la resistencia de las instituciones eclesiásticas, que se oponen al liderazgo de las mujeres, tienen una doctrina androcéntrica sobre Dios, una moral misógina, una liturgia masculina clerical y una organización jerárquico-piramidal patriarcal. Son una patriarquía perfecta. La base de dicha construcción es la masculinidad de Dios y la patriarcalización de Jesús de Nazaret.

 

Dos pensadoras feministas estadounidenses confirman tal construcción. Una es Mary Daly, teóloga y filósofa feminista y una de las primeras doctoras en teología, quien en su libro pionero de la teología feminista Más allá de Dios Padre (1973) afirma: “Si Dios es varón el varón es Dios”. El patriarcado religioso legitima el patriarcado político. Otra es Kate Millet, pionera de la tercera ola del feminismo, que en su libro Política sexual (1970) escribe: “El patriarcado tiene a Dios de su lado”.

 

Hay asistimos a una rebelión antipatriarcal dentro del cristianismo, que está en la base de la teología feminista y tiene en ella una sólida fundamentación argumental bajo el signo del feminismo que, al decir de la historiadora italiana Lucetta Scaraffia, “ha cambiado la historia del cristianismo”. Creo no exagerado afirmar que dicha rebelión constituye uno de los hechos mayores y de más profundo significado tanto en la Iglesia cristiana como en la sociedad en el presente y de cara al futuro.

 

La teología feminista y la rebelión antipatriarcal nos marcan las tareas para conseguir la utopía de la justicia y la igualdad de género en el cristianismo y su contribución a dicha igualdad en la sociedad: deconstruir la patriarquía eclesiástica, desmasculinizar a Dios, despatriarcalizar la cristología, elaborar una teoría crítica del patriarcado político y religioso, desmasculinizar la moral, desclericalizar el cristianismo y los ministerios eclesiales, reconocer el liderazgo de las mujeres, crear comunidades inclusivas de la diversidad afectivo sexual y de género, de las personas LGTBIQ+, más allá de la binariedad sexual y de la heteronormatividad.

Nueva publicación: Religiones en América Latina

[Por: Seminario sobre Religiosidades Contemporáneas]

tenemos el agrado de invitarles al lanzamiento del libro “Religiones en América Latina. La gran transformación”, del Dr. Cristián Parker Gumucio, que se realizará en modalidad online.


Este libro constituye una síntesis de la extensa trayectoria académica del profesor Parker y ofrece una mirada profunda sobre los cambios contemporáneos en las expresiones religiosas de la región. La actividad contará con los comentarios de Octavio Spíndola, Renée de la Torre y Cristina Gutiérrez Zúñiga
…

 

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A paz e a guerra

[Por: Matias Soares]

O mundo acompanha o embate entre o Papa Leão XIV e o presidente dos Estados Unidos, Donald Trump. O primeiro clama por paz. O segundo vive buscando guerra. O primeiro confia na mensagem do Evangelho. O segundo na força das armas. O primeiro projeta valores humanísticos. O segundo valores econômicos. Podemos continuar apresentando os contrapontos, com a consequente clareza da nossa escolha e objeto de validade; pois, como discípulos de Jesus Cristo, a paz é um Dom que confirma a Era verdadeiramente messiânica, na qual o Reino de Deus está acontecendo, e ela tem como principal característica a existência da paz (cf. Jo 20, 19.21.26; Mt 5, 9). Os filhos de Deus e discípulos de Jesus estão ao lado da paz. Não justificam a guerra e as armas; pois, quem com o ferro fere; com ele será ferido (cf. Mt 26, 52). A guerra fomenta tudo o que pode acontecer à destruição da própria humanidade…

 

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Mons. Romero: El sí de las promesas de Dios

[Por: Luis Van de Velde]

Aunque nos llamamos cristianos, tengo cada día más la impresión de que no creemos lo que monseñor Romero nos dice en esta cita: «Cristo es el sí de las promesas de Dios».  Es decir, Jesús es el cumplimiento del amor de Dios por la humanidad, la verdadera cercanía de Dios con su pueblo, el acompañamiento y cuidado de la humanidad, que siempre comienza por los más débiles. Jesús es el «amén» de las esperanzas de todos los pueblos.  Jesús es la encarnación del Dios Padre-Madre que nos ama, a pesar de nuestra tibieza, nuestra falta de respuesta en la construcción del Reino y nuestros errores y traiciones…

 

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Familia, cartas, enfermedades: el lado personal de Charles Darwin

[Por: María Luisa Santillán]

“Cuando Darwin se subió al Beagle no tenía ni idea de qué era la evolución y cuando se bajó tampoco”, enfatiza el doctor Juan Manuel Rodríguez Caso, profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM. Sin embargo, según sus diarios, se hacía preguntas relacionadas con las diferencias que notaba entre la flora y la fauna de Sudamérica y de Europa. 

 

A pesar de estas inquietudes, no es sino hasta dos años después que bajó del Beagle y que empezó a conformar sus ideas evolutivas. “Oficialmente podríamos casi ponerle fecha y casi todos asumimos que el cambio de idea en Darwin de decir: las especies no cambian, a las especies sí cambian, sí hay un proceso de cambio que va a ir haciéndose más fino con el paso del tiempo, es en algún punto entre septiembre y octubre de 1837”, ubica el doctor Rodríguez Caso…

 

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Carta de Erika Lederer (hija desobediente)

[Por: Erika Lederer]

“Quiero compartir algo que, para mí es muy importante, con todos ustedes.

 

Hace meses, alrededor de octubre, he tomado una decisión:  Cruzar a nado el Río de La Plata por la Memoria de nuestros compañeros arrojados allí desde los vuelos de la muerte, mal llamados “traslados”. 

 

Lo haré en mi carácter de hija desobediente de un médico militar genocida que ha participado de dichos vuelos así como de los partos clandestinos a las mujeres embarazadas que luego de dar a luz eran arrojadas desde aquellos vuelos, tanto al RÍo de la Plata como al mar…

 

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Revista Contacto: Ciencias Sociales, Teología y Política – Edición Conmemorativa

[Por: Secretario Social Mexicano]

El 8 de septiembre de 2023, celebramos en la Casa de la Solidaridad “Sergio Méndez Arceo” (Ciudad de México) los 100 años de creación del Secretariado Social Mexicano. Fue un punto de llegada de diversas acciones conmemorativas, una de ellas, la publicación del primer número de la Revista Contacto. Ciencias Sociales, Teología y Política, en su Nueva Época.

 

Ese mismo día, inauguramos nuestro Año Jubilar (2023-2024), como tiempo de reflexión y discernimiento, de búsqueda colectiva de la esperanza y los caminos de restablecimiento de la justicia y la equidad. Impulsamos por ello, espacios de análisis de la realidad social y política, acciones de acompañamiento a las luchas dignas en México y Nuestra América, diálogos diversos hacia la rearticulación de nuestros esfuerzos y la construcción de una agenda común en medio de la dispersión social y la conflictividad creciente; entre otras iniciativas, cuyos contenidos y frutos hoy presentamos en este segundo número conmemorativo de Contacto, como herramienta para la revitalización de la memoria y de la acción social en nuestro presente, con mirada de futuro…

 

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Boletín: Centro Bíblico Ecuménico “Por el Camino de Emaús” No. 95

[Por: Centro Bíblico Ecuménico]

Este año, par el Boletín, pensamos en los mitos fundantes tal como se cuentan en el inicio del libro del Génesis. Ellos son una forma especial de contar, tratando de entender lo que les sucedía…

 

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Nos dijo: sin los pobres no hay salvación

[Por: Vicenzo Pablia | l’Unità – IHU]

«Todos los cristianos están llamados a preocuparse por construir un mundo mejor. Se necesita una nueva cultura de solidaridad. Es cierto que el Papa Francisco  no tenía una visión “política” que proponer, y quizás ni siquiera la deseaba, pero estaba convencido de que el mundo, tal como era, necesitaba cambiar», escribe Vincenzo Paglia en un artículo publicado por l’Unità el 21 de abril de 2026. Traducción de Luisa Rabolini…

 

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Vaticano II: Monsenhor Montini, amigo espiritual de Dom Helder, é eleito Papa

[Por: Ivanir Antonio Rampon]

Nos últimos dias do Primeiro Período do Concílio, surgiu o boato, depois confirmado, de que João XXIII estava com câncer. Dom Helder escreveu à Família São Joaquim: “Sabem que o Papa está doente? […] Se Deus o levasse agora não faltaria quem pensasse que a Providência o arrebatava para evitar que ele caísse em heresia, arrastado pelos Bispos progressistas… Nada como deixar Deus agir”…

 

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