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“Para los pueblos indígenas, sin territorio no hay salud, no hay vida”

[Por: REPAM]

Lucila da Costa Moreira, una mujer indígena nawa del estado de Acre, Brasil, transmitió un poderoso mensaje a las Naciones Unidas: el territorio es un bien innegociable para los pueblos indígenas, pues constituye su derecho y herencia como guardianes de la tierra. «Lo que debemos dejar a nuestros hijos y nietos es nuestra tierra, nuestra cultura, nuestra sabiduría, nuestros ancestros que nos dan la fuerza para sobrevivir. Dicen que somos un estorbo. No lo creo. Creo que somos vida», afirmó Lucila durante el Caucus Indígena, celebrado antes del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas…

 

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Noticias Iglesia Internacional: 20 al 27 de abril – Suplemento

[Coordina: Cecilia Tovar | IBC]

El inmenso legado del Papa Francisco tardará una generación en ser comprendido en profundidad. Pero ya se está gestando en el Papa León XIV, quien fue «la última sorpresa del Papa Francisco», según el subtítulo de un reciente artículo sobre el cónclave que lo eligió, escrito por el corresponsal en América Gerard O’Connell y Elisabetta Piqué. En las semanas previas a esa elección, hace un año, los cardenales hablaron de la necesidad de dar continuidad a la era inaugurada por Francisco, que intentaron plasmar en palabras como humilde, pastoral, misericordioso, sinodal, misionero, perspicaz y fraterno. 

 

Haciéndose eco de sus deseos, León les dijo a los cardenales justo después del cónclave que continuaría el camino que Francisco había iniciado. Lo describió como la renovación del camino del Concilio Vaticano II, que, según dijo, Francisco expuso de manera magistral y concreta en su primer gran documento doctrinal, «La alegría del Evangelio» (« Evangelii Gaudium »)…

 

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En el Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras

[Por: Víctor Cabrera]

Mi reconocimiento a

Los Trabajadores de la Educación,

Los Trabajadores de la Salud.

Los Trabajadores del Transporte.

Los Trabajadores del Comercio;

Los científicos, los poetas, los pintores , los músicos, …

 

A los mineros, los campesinos, los pescadores, los feriantes, Los trabajadores de la construcción, Los empleados públicos; a todos los dirigentes sociales y sindicales que dan su tiempo y talento para mejorar la calidad de vida; a todos mi gratitud.…

 

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El trabajo, camino de dignidad y fraternidad

[Por: Comisión Nacional de Justicia y Paz | Conferencia Episcopal de Chile]

En el marco del Día Internacional del Trabajador, la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Chile quiere ofrecer una palabra a la luz del Evangelio de Jesucristo y de la Doctrina Social de la Iglesia, reconociendo en el trabajo humano una dimensión esencial de la vida personal y social…

 

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Libro: Legado de Francisco a la Iglesia y a la vida religiosa

[Por: CLAR]

El 21 de abril de 2025, en el Monasterio de la Visitación de Carepa, Antioquia, desde las 4:00 a.m. repicaron las campanas de forma inusual. Esto ocurrió después de celebrar la Semana Santa en la Diócesis de Apartadó, Colombia, en misión al ritmo de los migrantes, con 45 religiosas y religiosos de distintos países de América Latina y el Caribe. El motivo de los insistentes repiques lo comprendimos cuando la hermana encargada de la hospedería, desde afuera informó: ¡ha muerto el papa Francisco! No había señal de internet… El silencio orante y la espera paciente nos acompañaron hasta las 7:00 a.m., hora concertada el día anterior para celebrar la Eucaristía en el monasterio con las Hermanas Liliana Franco, Presidente, y Daniela Cannavina, Secretaria de la CLAR. Fue, pues, en un encuentro de la Vida Religiosa contemplativa y misionera en torno a la misión y a la Eucaristía donde la CLAR comenzó a asimilar y a orar la partida de Francisco a la Misión del Cielo y a pensar en su legado para la Vida Religiosa, la Iglesia y la sociedad… (Tomado de la Presentación)

 

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Razones para la esperanza en tiempos distópicos

[Por: Juan José Tamayo]

El Forum Cristianisme ara i ací

 

Una de las semillas más auténticas de esperanza hoy en la sociedad y en la Iglesia en España es el FORUM CRISTIANISME ARA I ACI (antes, Cristianisme i mond d’ avui), de Valencia, que viene celebrándose desde hace 38 años con numerosa asistencia y participación. En cada sesión del FORUM se pretende identificar los más importantes desafíos del cambio de era que estamos viviendo y aportar modestamente respuesta desde un cristianismo liberador con claro acento ecológico y feminista, enraizado en el país valenciano con una mirada global. La continuidad del FORUM desde hace casi cuatro décadas constituye la mejor expresión de la excelente salud y vitalidad del proyecto y de su capacidad de mirar al futuro bajo la guía de la esperanza en dirección a la utopía de otro mundo posible.

 

El tema elegido este año no ha podido ser más oportuno: Raons per a l’ esperança en temps d’ incertesa. Deseo expresar mi agradecimiento por invitarme a participar. Ha sido un verdadero placer intervenir en una de las mesas de diálogo con mi amiga y colega Lucía Ramón bajo la moderación de Santiago Sanchis Mullor, que elaboró el guión y nos permitió transgredirlo dando lugar a un diálogo vivo, que recondujo con gran profesionalidad.  

 

Disfruté mucho conversando con Lucía en sintonía y juntos nos enriquecimos con la hermenéutica creativa de la esperanza. Ofrezco a continuación mi respuesta a la primera pregunta del diálogo, que fue el centro de nuestra conversación: ¿Qué papel juega la teología crítica en la construcción de una esperanza creíble para la sociedad actual?

 

Vivimos tiempos distópicos

 

Vivimos tiempos distópicos, marcados por un mundo en llamas y en colpaso, la emergencia climática más grave de la historia, el irrespeto al Derecho Internacional y a los derechos humanos, el neofeudalismo, el necrocapitalismo, la cultura del descarte, los discursos de odio, el nacimiento de una nueva religión: el cristoneofascismo, la securitización extrema, el genocidio y la crisis humanitaria en Gaza, el avance de la extrema derecha que gobierna en Estados Unidos y en varios países de América Latina y Europa, el incremento de las desigualdades, etc.  

 

Creo que es momento de dignificar y resignificar la teología en el espacio público, reconocerle su dimensión emancipatoria y su carácter crítico en el horizonte de la teoría crítica de la sociedad. Tres son las tendencias teológicas críticas que pueden contribuir a la reconstrucción de una esperanza creíble en la sociedad actual: la teología de la Esperanza, la teología de la Liberación y la teología Feminista.

 

Teología de la Esperanza

 

La teología de la Esperanza supone un cambio de paradigma en el discurso cristiano: de la centralidad de la fe a la de la esperanza, En el cambio de paradigma, la esperanza, “olvidada y relegada a un lugar modesto en medio del tratado de ‘las virtudes’” (G. Gutiérrez), se convierte, en principio y categoría fundamental de la teología frente a la concepción tradicional que partía del principio de la fe como ortodoxia. Bajo la inspiración del filósofo de la esperanza Ernst Bloch, el ser humano es definido como “animal utópico”.  Siguiendo la herencia bíblica y la antropología yo defino a la persona como “ser-en-esperanza”.

 

La esperanza no es una simple disposición anímica que defina a las personas optimistas y entusiastas y esté ausente de las de talante pesimista, sino que es una determinación fundamental de la realidad objetiva y un rasgo fundamental de la conciencia del ser humano, “el más importante constitutivo de la existencia humana”, afirma Jürgen Moltman, el creador de la teología de la esperanza. Está inscrita en la estructura misma de la persona: en nuestra conciencia, en nuestra libertad, en nuestra relación con el mundo, con la naturaleza, con las otras y las otros.

 

La esperanza no se queda en el terreno de las virtudes, sino que es un principio: el “Principio Esperanza” en expresión feliz del filósofo de la esperanza Ernst Bloch, que da título a su obra más importante. Es docta spes, esperanza fundada, que no va a la zaga de la realidad, ni a la deriva, ni emprende un viaje a ninguna parte, sino que se orienta hacia una finalidad. Precisamente la finalidad es la que fija el rumbo de la esperanza y la libera tanto del quietismo pasivo (confianza ciega) como del nihilismo (desesperanza).

 

La esperanza cristiana no se sitúa en el más allá después de la muerte, sino que está vinculada a las utopías históricas y a la materialidad de la vida en la mejor tradición bíblica: “Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán su fruto, No edificarán para que otro habite, no plantarán para que otro coma, habite […]. Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero; venid, comprad trigo, comed sin pagar; vino y leche de balde. ¿Por qué gastáis dinero con lo que no alimenta? ¿Y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos” (Is 65, 21-22; 55, 1-2).

 

La esperanza cristiana se encuentra bajo el signo de la promesa, que es una forma de rebelión contra la cómoda instalación en el presente, en el (des)orden establecido. Es esperanza fundada bajo la guía de la razón, para no caer en actitudes ingenuas y fantasmagóricas. Razón y esperanza no se contraponen, sino que se complementan, como afirma Bloch: “la razón no puede florecer sin esperanza, ni la esperanza puede hablar sin razón”. Sin embargo, la esperanza puede frustrarse y terminar en fracaso. Está teñida de luto y con crespones negros, como afirma Bloch. Pero puede levantarse del fracaso y salir fortalecida. Es la resiliencia, aplicable también la esperanza cristiana. 

 

La esperanza no es ciega, muda o pasiva, sino que tiene ojos abiertos para mirar al futuro más allá de los hechos, se expresa a través de la palabra vivificadora de la realidad histórica y se autentifica en el compromiso de transformación. No es un afecto pasivo, sino un afecto práctico, militante. Es, en definitiva, esperanza-en-acción. Por eso, el inconformismo es un elemento constitutivo de la esperanza, que no se somete servilmente a la realidad, sino que entra en conflicto con ella. y pugna por cambiarla desde la perspectiva de la justicia y la fraternidad-sororidad. Desmiente la afirmación antiutópica de que “las cosas son como son y no pueden ser de otra manera” y coincide con Bloch en que “si la teoría no está de acuerdo c on los hechos, peor para los hechos”.

 

Creo que es aplicable al cristianismo la afirmación de Bloch “donde hay esperanza, hay religión”. Lo que se confirma en Jesús de Nazaret, no solo como objeto de la esperanza, sino como persona esperanzada. Su esperanza está puesta en la realización del reino de Dios en su unidad de trascendencia e historia, en su dialéctica presente y futuro, con hechos y palabras, como Buena Noticia para las personas más vulnerables y los colectivos marginados, y en defensa de con la vida, sobre todo de quienes la tienen más amenazada.

 

Pero la esperanza de Jesús no tiene lugar en una sociedad pacificada, sino en pleno conflicto político con el Imperio romano, religioso con las autoridades judías y económico con quienes extorsionaban a través de impuestos. Jesús espera en el horizonte de las expectativas mesiánicas de su pueblo, pero corrigiéndolas a partir del mesianismo sufriente, ante la incomprensión de las personas que le acompañaban, en lucha con los poderes establecidos -autoridades religiosas, políticas y económicas-, en medio de la oscuridad de la historia, ante el silencio de Dios y sin la seguridad de un final feliz. La resurrección de Jesús de Nazaret se traduce en revolución y subversión tanto en el interior del ser humano como en la comunidad, tanto en la historia como en la naturaleza.

 

Teología de la liberación

 

La teología de la liberación se presenta como una “nueva manera de hacer teología” y se define como “reflexión crítica de la praxis histórica a la luz de la Palabra”. Es una teología de la transformación liberadora de la historia de la humanidad y de la Iglesia como porción de la historia humana. No se limita a pensar el mundo, sino que busca situarse como momento del proceso a través del que el mundo es transformado.

 

Busca la realización del reino de Dios a través del amor que libera y de la protesta por la dignidad humana pisoteada, en lucha contra el despojo de las clases sociales explotadas, las culturas y religiones destruidas, las etnias negadas, la tierra depredada, las mujeres múltiplemente discriminadas y los pueblos oprimidos, y en la construcción de un ser humano nuevo y una sociedad ecohumana, hermanada, sororizada y liberada de todo colonialismo.

 

La teología de la liberación reformula el texto de la primera Carta de San Pedro: “Estad dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1Pe 3,25) y lo traduce como esperanza de los pobres. Esta teología será auténtica, afirma Gustavo Gutiérrez, cuando las personas más vulnerables, los sectores empobrecidos y los colectivos oprimidos puedan alzar su voz y expresarse directa y creadoramente tanto en la sociedad como en la Iglesia, cuando ellos mismos “den cuenta de la esperanza de la que son portadores y sean los gestores de su propia liberación”.

 

Lo que está sucediendo hoy es lo contrario: el bombardeo de poblaciones enteras que desemboca en genocidios, ecocidios, biocidios, geocidios, feminicidios e infanticidios, se convierte en bombardeo de la esperanza de los y las pobres y en el robo del principio-esperanza, ínsito en todos los seres humanos. Es la más crasa negación del certero aforismo “donde hay vida, hay esperanza”. Matar la esperanza de las y los pobres es destruir su vida.

 

Teología feminista

 

Otra de las teologías que está contribuyendo a la construcción de una esperanza creíble para la sociedad actual es la teología feminista, que defino como teoría crítica del patriarcado político y religioso en alianza; ejercicio hermenéutico en favor la dignidad de las mujeres, negada durante siglos y todavía hoy por los poderes patriarcales que gobiernan el mundo; discurso teológico en defensa de la vida de las mujeres subalternizadas; grito de protesta contra los feminicidios que son la expresión más brutal  del odio contra la vida de las mujeres; incorporación de las categorías de la teoría de género a la hermenéutica bíblica; práctica militante contra la interseccionalidad de la discriminación de las mujeres por razones de género, identidad sexual, clase social, etnia, cultura y religión. Esta práctica lleva derechamente a la teología feminista a la participación en las movilizaciones y reivindicaciones de los movimientos feministas.

 

La teología feminista sustituye el modelo andro-kyrio-céntrico, establecido por la corriente masculina y legitimado por el patriarcado religioso, y el modelo de complementariedad de los sexos que considera a la mujer como complemento del hombre permaneciendo la masculinidad como normativa y susceptible de interpretaciones y prácticas subordinacionistas, por un modelo que reconoce la radical igualdad y justicia de género y la paridad en la representación a todos los niveles.

 

En su libro En memoria de ella Elisabeth Schüssler Fiorenza hace una reconstrucción histórico-feminista de las mujeres en el movimiento de Jesús de Nazaret y de las primeras comunidades cristianas en el Nuevo Testamento y crea un modelo hermenéutico y una construcción eurística: la ekklesia de las mujeres. Esta expresión no excluye a los hombres, sino que es un recurso lingüístico para hacer tomar conciencia de que las mujeres son la Iglesia. La ekklesia de las mujeres es constitutiva de la Iglesia. Con ella Schüssler Fiorenza intenta transformar la Iglesia patriarcal en el discipulado de iguales del movimiento de Jesús de Nazaret.  

 

Según la teóloga feminista brasileña Jaci Candiotto, que interpreta a Fiorenza, la ekklesia de las mujeres se refiere a un espacio libre, a una zona liberada que pretende romper con la marginación de las mujeres en las instituciones religiosas y con los límites de la creación feminista del discurso femenino-maternal. A su vez, puede ser el ámbito en el que se superen las frecuentes divisiones entre movimientos seculares y movimientos religiosos. 

 

Los planteamientos de la teología feminista y de la rebelión de las mujeres en la Igelsia que tiene puesta la esperanza en la realización de la igualdad y justicia de género, chocan con la resistencia de las instituciones eclesiásticas, que se oponen al liderazgo de las mujeres, tienen una doctrina androcéntrica sobre Dios, una moral misógina, una liturgia masculina clerical y una organización jerárquico-piramidal patriarcal. Son una patriarquía perfecta. La base de dicha construcción es la masculinidad de Dios y la patriarcalización de Jesús de Nazaret.

 

Dos pensadoras feministas estadounidenses confirman tal construcción. Una es Mary Daly, teóloga y filósofa feminista y una de las primeras doctoras en teología, quien en su libro pionero de la teología feminista Más allá de Dios Padre (1973) afirma: “Si Dios es varón el varón es Dios”. El patriarcado religioso legitima el patriarcado político. Otra es Kate Millet, pionera de la tercera ola del feminismo, que en su libro Política sexual (1970) escribe: “El patriarcado tiene a Dios de su lado”.

 

Hay asistimos a una rebelión antipatriarcal dentro del cristianismo, que está en la base de la teología feminista y tiene en ella una sólida fundamentación argumental bajo el signo del feminismo que, al decir de la historiadora italiana Lucetta Scaraffia, “ha cambiado la historia del cristianismo”. Creo no exagerado afirmar que dicha rebelión constituye uno de los hechos mayores y de más profundo significado tanto en la Iglesia cristiana como en la sociedad en el presente y de cara al futuro.

 

La teología feminista y la rebelión antipatriarcal nos marcan las tareas para conseguir la utopía de la justicia y la igualdad de género en el cristianismo y su contribución a dicha igualdad en la sociedad: deconstruir la patriarquía eclesiástica, desmasculinizar a Dios, despatriarcalizar la cristología, elaborar una teoría crítica del patriarcado político y religioso, desmasculinizar la moral, desclericalizar el cristianismo y los ministerios eclesiales, reconocer el liderazgo de las mujeres, crear comunidades inclusivas de la diversidad afectivo sexual y de género, de las personas LGTBIQ+, más allá de la binariedad sexual y de la heteronormatividad.

Nueva publicación: Religiones en América Latina

[Por: Seminario sobre Religiosidades Contemporáneas]

tenemos el agrado de invitarles al lanzamiento del libro “Religiones en América Latina. La gran transformación”, del Dr. Cristián Parker Gumucio, que se realizará en modalidad online.


Este libro constituye una síntesis de la extensa trayectoria académica del profesor Parker y ofrece una mirada profunda sobre los cambios contemporáneos en las expresiones religiosas de la región. La actividad contará con los comentarios de Octavio Spíndola, Renée de la Torre y Cristina Gutiérrez Zúñiga
…

 

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Martha Zechmeister recibirá Premio Teológico de Salzburgo 2026

[Por: Kellys Portillo | UCA]

En reconocimiento a su trayectoria como promotora de la teología de la liberación, Martha Zechmeister, académica y directora de la Maestría en Teología Latinoamericana, ha sido distinguida con el Premio Teológico de las Semanas Universitarias de Salzburgo 2026, que recibirá el próximo 5 de agosto. 

 

Este prestigioso galardón reconoce una obra de vida con relevancia para la reflexión teológica. Se otorga desde 2006 en el marco de las Semanas Universitarias de Salzburgo, un encuentro académico y teológico de verano realizado en Austria que reúne a especialistas y estudiantes para dialogar sobre temas de relevancia social, cultural y religiosa. 

 

En la carta oficial de comunicación del premio, el jurado destaca la labor de Zechmeister como “mediadora y defensora de la teología de la liberación latinoamericana”, así como su compromiso sostenido con la opción preferencial por los pobres, tanto en el plano teórico como en la práctica concreta. 

 

“Su comprensión de la solidaridad, orientada en la práctica radical de Jesús, mira de manera consecuente a las personas marginadas y privadas de sus derechos, a quienes el mensaje liberador del Evangelio se dirige de manera especial; con ello usted vuelve a poner en palabra la dimensión profética de la vida religiosa, no como una opción abstracta, sino como una opción viva en el seguimiento de Jesús”, detalla el documento. 

 

Además, el jurado la reconoce como una representante destacada de una “mística de los ojos abiertos”, entendida como una mirada clara y vigilante ante las realidades más apremiantes, así como frente al potencial liberador del mensaje de Jesús. 

 

Zechmeister es doctora en Teología por la Universidad de Viena. Llegó por primera vez a la UCA en 1999, aunque un año después se trasladó a Alemania, donde se desempeñó como catedrática durante ocho años. En 2009, regresó a la Universidad para incorporarse como docente del Departamento de Teología. Desde 2012 dirige la Maestría en Teología Latinoamericana, el primer programa que la Universidad impartió en modalidad virtual, marcando un hito en la diversificación de su oferta académica. En la Maestría, la reflexión teológica dialoga con la realidad histórica, social, espiritual y eclesial de América Latina. 

 

“Este reconocimiento es motivo de una profunda gratitud. Lo recibo con alegría, pero no solo como algo personal, sino también como un reconocimiento a una manera de hacer teología que quiere mantenerse cerca de la realidad, especialmente de la realidad de las personas más vulnerables”, dice Zechmeister. 

 

“Para mí es fundamental que la reflexión teológica no se separe de los espacios de vida donde nace: de las comunidades concretas, de los procesos vivos, de las personas reales. También por eso la teología de la liberación sigue siendo una fuerza viva, abierta a nuevas preguntas y realidades”, añade. 

 

Zechmeister señala que su trabajo ha estado profundamente influenciado por figuras como Ignacio de Loyola, Mary Ward (fundadora de la Congregación de Jesús), Johann Baptist Metz (teólogo alemán) y Jon Sobrino, así como por su experiencia en América Latina. Según explica, estos referentes transformaron su vida como mujer, creyente y ser humano. 

 

Ante el reto de resumir su trayectoria en una sola frase, responde así: “La teología ha sido para mí una escuela de descentramiento, de dejarme interpelar y transformar por la realidad, y de buscar a Dios allí donde la vida está amenazada y, sin embargo, la esperanza sigue abriéndose camino”. 

 

Publicado en: https://noticias.uca.edu.sv/noticias/martha-zechmeister-recibira-premio-teologico-de-salzburgo-2026.

Invitación: Misa de Don Enrique Alvear

[Por:Varios]

Nos reunimos en la Eucaristía para dar gracias por su vida, su entrega y su ejemplo de fe…

 

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La ternura como fuerza política

[Por: Daniela Ochoa]

La ternura es una forma de fuerza que no grita. No es débil y no avanza conquistando, avanza sosteniendo.

 

La ternura no irrumpe. Hace lugar.

 

En un mundo organizado por la prisa, la competencia y el descarte, la ternura es una interrupción. Un gesto que desacelera la maquinaria. Una negativa a tratar lo vivo como cosa…

 

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