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¿Es posible cambiar el rumbo del Titanic?

[Por: Leonardo Boff]

Estamos en el ojo de una crisis civilizatoria sin precedentes en la historia.

Todas las grandes crisis conocidas fueron regionales. Como consecuencia de ellas surgía un nuevo sujeto histórico («los bárbaros»), dotado de vitalidad y de un proyecto alternativo que permitía que la historia continuara por un nuevo rumbo.

 

Esta vez es diferente. La crisis parece ser global, estructural y terminal. Global, porque afecta a todo el planeta. Es estructural porque no se trata de una crisis coyuntural que, una vez superada, permita la continuidad de la civilización occidental, hoy despreciada por Donald Trump. Ahora ha sido alcanzado el corazón mismo del sistema. Por eso es terminal. Con ella no termina el mundo, sino un determinado tipo de mundo social, construido a lo largo de los últimos siglos.

 

Para resolver sus problemas internos y los heredados, este tipo de mundo tendría que negarse a sí mismo. Pero no lo hace. Por eso tiene pleno sentido la severa advertencia de Eric Hobsbawm al concluir La era de los extremos (1994): «El mundo corre el riesgo de explosión e implosión. Tiene que cambiar… la alternativa al cambio es la oscuridad» (p. 352). Inevitablemente está en rumbo de colisión contra el iceberg que él mismo creó. Un signo de esperanza nos lo ofrece el ecosocialismo, que recoge lo mejor del ideal socialista clásico (no el soviético) y lo articula con la ecología.

 

¿Cuál es ese iceberg? El orden del capital, un verdadero Titanic. Parte del falso supuesto de que los recursos de la Tierra son ilimitados. Imagina que eso permite también un crecimiento ilimitado. El sistema no se preocupa por la Sobrecarga de la Tierra, que ya alcanzó su límite a mediados de junio de 2026. Tampoco le preocupa la erosión de las nueve fronteras planetarias (cambio climático, integridad de la biosfera, cambios en el uso del suelo, entre otras), cuyo traspaso puede provocar el colapso de la civilización. Seis de ellas ya han sido sobrepasadas.

 

El sistema del capital es depredador. En el proceso normal de evolución desaparecen aproximadamente 300 especies de seres vivos por año. Actualmente, debido a la voracidad consumista, según E. O. Wilson desaparecen entre 70.000 y 100.000 especies anualmente. Esto equivale a una auténtica devastación, comparable a la ocurrida durante milenios en el pasado. Casi todos los bienes y servicios naturales no renovables se vuelven cada vez más escasos.

 

Además de los ya mencionados, algunos representan límites infranqueables que amenazan al conjunto de la humanidad, como es el caso de la escasez de agua potable. Solo el 3 % de toda el agua del planeta es potable y, de esa cantidad, apenas el 0,7 % es accesible para el uso humano. En los diversos foros internacionales organizados por la ONU se ha advertido que, en los próximos años, podrían producirse guerras devastadoras entre regiones para garantizar el acceso al agua potable, sin la cual la vida resulta imposible.

 

A ello se suma el agotamiento, previsto para los próximos años y ya perceptible debido al cierre del estrecho de Ormuz, de la energía fósil (el petróleo), la sangre que alimenta la máquina industrial mundial. Dependemos de fuentes alternativas de energía renovable, parcialmente desarrolladas, que todavía no alcanzan el 30 % de la demanda total.

 

El sistema también es consumista: la maquinaria fue diseñada para producir bienes y servicios materiales de manera lineal, creciente e ilimitada. Esos bienes deben ser consumidos. Si no hay consumo, el negocio quiebra. Los seres humanos son inducidos a consumir cada vez más y a universalizar el consumo tanto como sea posible, algo que la Tierra no puede soportar.

 

Ese consumo no es solidario, sino individualista. Por eso produce desigualdades e injusticias clamorosas que atentan contra el sentido mismo de la creación, orientada más por la cooperación que por la competencia, hoy convertida en principio hegemónico.

 

¿Existen salidas para una crisis de semejante magnitud? No dentro del orden capitalista. Sí, con la condición de inaugurar un nuevo modelo civilizatorio de producción, respetuoso de la naturaleza y basado en un consumo responsable y solidario.

 

Pero conviene señalar la distorsión filosófica que subyace a nuestra civilización: el hecho de haberse construido sobre toda la parafernalia de los medios técnicos destinados a producir poder y riqueza, y no sobre los fines que dan sentido a nuestra aventura planetaria.

 

Además, marginó la inteligencia cordial, fundamento de la ética, de la justa medida y de la espiritualidad, que son las que plantean la cuestión de los valores y de los fines últimos. La primera representa la modernidad técnico-científica, cuya máxima expresión es la inteligencia artificial (dominus, el dueño). La segunda representa la modernidad ético-espiritual, relegada a un segundo plano (frater), que reconoce a todos —incluida la naturaleza— como parientes, hermanos y hermanas.

 

¿Hay salida para la crisis? Sí, si recuperamos aquello que dejamos atrás y refundamos una civilización que otorgue centralidad a la comunidad de vida y, a partir de ella, reoriente la economía, la política y las formas de participación social.

 

¿Lo desean quienes detentan el poder y los grandes negocios? No. La mayoría es negacionista. Están más preocupados por obtener ganancias ventajosas que por garantizar las condiciones para que el planeta siga siendo habitable.

 

¿Podemos detener al Titanic en rumbo de colisión? Sí y no. Sí, si introducimos los cambios necesarios. No, si persistimos en el camino actual que nos conduce a escenarios dramáticos.

 

Pero existen fuerzas rectoras que construyeron el universo y también a nosotros mismos. Esas fuerzas son más poderosas que la destructividad humana. ¿Por qué no intentar el ecosocialismo (Michel Löwy), propuesto como un proyecto realizable para todo el planeta por situar los valores en el centro? Es una propuesta viable y prometedora para construir un futuro mejor.

 

Leonardo Boff escribe para la revista LIBERTA del ICL. También es autor de Cuidar de la Tierra, proteger la Vida.

Hacia una espiritualidad ecofeminista: tiempo de espiritualidades

[Por: Juan José Tamayo]

Agradezco la generosa acogida por parte de Religión Digital de mi artículo sobre ¿Hay lugar para la espiritualidad en tiempos de la Inteligencia artificial y de la tecnocracia?, publicado el 12 de julio, y a las lectoras y los lectores los comentarios que me han hecho llegar. Todos ellos han enriquecido el texto y me permitido caer en la cuenta de la necesidad de seguir reflexionando y profundizando sobre el secuestro al que está siendo sometida la espiritualidad por los diferentes sistemas de dominación, incluido el religioso y, más en concreto, el sistema eclesiástico jerárquico-piramidal y clerical, que ha sofocado la espiritualidad jesuánica en aras del mantenimiento del poder patriarcal.

 

Han sido la teología de la liberación y la teología feminista las que me han llevado derechamente al redescubrimiento de la espiritualidad y a la nueva orientación liberadora y feminista de la misma.

 

El artículo terminaba con la pregunta ¿Qué espiritualidad para el siglo XXI?, anunciando la respuesta en un nuevo artículo que es el que ahora voy a desarrollar. Me centraré en una de las dimensiones a mi juicio más importantes, creativas y más necesarias de la espiritualidad: la feminista. Se trata de una dimensión necesaria a abordar y cultivar precisamente en un momento en el que avanzan, tanto en la sociedad como en las religiones, las prácticas patriarcales y las tendencias antifeministas, que son el resultado de la alianza entre el neoliberalismo y el patriarcado, como certeramente han demostrado Ana de Miguel en Neoliberalismo sexual (Cátedra) e Irene Otero Pérez en Postfeminismo: alianza entre neoliberalismo y patriarcado (de próxima publicación).

 

La perspectiva de género debe jugar un papel fundamental en el nuevo paradigma de inter-espiritualidad que desarrollo en mi libro Hacia una espiritualidad liberadora (Herder, Barcelona, 20204). El resultado es una espiritualidad feminista, que empieza por cuestionar las formas clásicas –mayoritariamente masculinas y autoritarias- de representación de lo Divino y las concepciones morales del eterno femenino y del culto a la dama blanca, que “son una proyección de la élite de los hombres y clérigos cultos occidentales”, como afirma Elisabeth Schüssler Fiorenza.

 

Tales concepciones exigían -y todavía exigen en no pocos espacios religiosos- a las mujeres una vida espiritual de renuncia, resignación, sometimiento al varón, silencio, evasión, recato, invisibilidad, enemistad con la vida, desprecio del propio cuerpo y negación del placer.

 

Espiritualidad ética y política

 

En la nueva espiritualidad las mujeres se redescubren como sujetos, viven la experiencia religiosa desde su propia subjetividad y no aceptan mediaciones clerico-patriarcales o jerárquico-institucionales que, en el fondo, pretenden negar o, al menos, controlar su subjetividad. No se reconocen en las tradicionales divisiones entre sagrado y profano, espiritual y material, natural y sobrenatural, cuerpo y alma, trascendencia e inmanencia, etc.

 

El lugar de la nueva espiritualidad es el mundo sin fronteras, la naturaleza toda donde se deja sentir el misterio, la vida como don y tarea, la realidad sin compartimentos estancos y, en feliz expresión de Elisabeth Schüssler Fiorenza, “las plazas públicas de la aldea global”, donde son enviadas “las creadas de la Divina Sabiduría”. 

 

Su espacio son todos aquellos lugares en los que se desarrolla la existencia humana: la profesión, la actividad política, la comunicación, la vía pública, el ágora, la vida cotidiana, etc. Eso no significa que se proponga neo-sacralizar el mundo. Todo lo contrario: respeta su plena autonomía y le reconoce como el verdadero escenario donde se juega el destino humano. Su presencia en el mundo se orienta a transmitir el dinamismo liberador de la E(e)spíritu. 

 

No es una espiritualidad intimista y privatizante, sino sapiencial, política y activa, que levanta la voz y lucha en favor de las personas indefensas y de la naturaleza expoliada. En ese sentido es rebelde e inconformista con el sistema excluyente, todopoderoso y opresor. Se caracteriza por una profunda inspiración ético-práxica. Se guía por los imperativos de la fraternidad-sororidad, la justicia-liberación y el respeto a la dialéctica igualdad-diferencia. Una espiritualidad sin ética es vacía; una ética sin espiritualidad es ciega.

 

La nueva espiritualidad se expresa a través del lenguaje de los símbolos, del cuerpo, de los sentimientos, de las pasiones, de la experiencia, sin por ello eliminar la razón, pero sin que esta domine sobre otras dimensiones del ser humano. Parte de la vida en toda su riqueza y complejidad, con sus contradicciones y problemas, sus aspiraciones y frustraciones, sus alegrías y tristezas, sus avances y retrocesos, sus búsquedas y sus fracasos.  

 

Es una espiritualidad ecológica, que no utiliza la naturaleza como objeto de dominio, sino, haciendo mía la idea de Raimon Panikkar, como espacio de encuentro: una espiritualidad interreligiosa donde convergen las experiencias místicas y contemplativas más auténticas, no mediadas por los intereses de poder de cada religión, sino animadas por el encuentro humano-divino no venal, sino pleno de gratuidad.     

 

La nueva espiritualidad feminista, ética y sapiencial, ecológica e interreligiosa, va a las fuentes de la experiencia religiosa y de la experiencia humana, constituye el mejor correctivo a la cada vez más extendida mercantilización de la religión por parte del sistema, a su manipulación por parte del Imperio, a su uniformización por parte de los fundamentalismos, a su espiritualización por parte de los funcionarios de lo sagrado, a su patriarcalización  por parte de las masculinidades sagradas.

 

Espiritualidad ecofeminista holística

 

La espiritualidad ecofeminista incluye en su horizonte la naturaleza. Tras siglos de desencuentro entre Gaia y Dios, Rosemary Radford Ruether muestra que Gaia, la diosa griega de la Tierra, símbolo del planeta concebido como un ser vivo, no es antagónica de la deidad monoteísta de las tradiciones bíblicas. Para ello hace un análisis dialéctico de las fuentes históricas y religiosas de la cultura occidental donde encuentra tanto las ideas y las prácticas del dominio del varón y de Dios sobre la Tierra como elementos importantes para una nueva actitud eco-fraterno-sororal ante la vida, la naturaleza, Dios y los seres humanos.

 

El propósito del ecofeminismo es recuperar la Tierra, el restablecimiento de una relación sana y armónica entre hombres y mujeres, los seres humanos y la Tierra, la eliminación de las clases sociales y de las fronteras entre las naciones. Esta recuperación solo será posible si reconocemos y modificamos la manera en la que la cultura occidental, apoyada en parte en el cristianismo, ha justificado la dominación de la naturaleza por los seres humanos, especialmente por quienes detentan coaligadamente el poder político, económico y cultural. Ello requiere “transformar nuestras mentes y la forma en que establecemos las relaciones entre el hombre y la mujer, los humanos y la Tierra y Dios y la Tierra”, afirma Radford Ruether.

 

Es necesario escuchar las dos voces: a) la de Dios para proteger a las personas y los colectivos más vulnerables: clases sociales explotadas y naciones oprimidas, y limitar el poder de los fuertes; b) la de Gaia, que habla desde el corazón íntimo de la materia y no se traduce en leyes o en puro conocimiento intelectual, sino en el cuidado de la Tierra.

 

Con-spirando. Revista Latinoamericana de Ecofeminismo, Espiritualidad y Teología, fundada en Chile en 1992, propone una espiritualidad ecofeminista holística cuyos análisis se centran en los antecedentes de las situaciones culturales y sociales que han propiciado no solo relaciones destructivas entre hombres y mujeres, entre dirigentes y grupos humanos oprimidos, sino también la destrucción de la comunidad biótica, de la que los seres humanos somos parte interdependiente.

 

En América Latina, la espiritualidad ecofeminista holística se nutre de la cosmología antigua de las culturas de los pueblos originarios de donde surgen las prácticas de sanación y formas sapienciales y espirituales ajenas a las religiones monoteístas de carácter patriarcal. Esta cosmología se basaba en la dualidad de los opuestos complementarios. Los aspectos religiosos y sociales estaban estrechamente entretejidos: la religión, la filosofía, las artes, la agricultura, etc.

 

La espiritualidad ecofeminista holística critica el sistema patriarcal jerarquizado y excluyente sin el cual el capitalismo no podría existir, cuestiona la antropología y la cosmología que consideran a los seres humanos dueños y señores de la creación, y deconstruye la imagen de Dios-Creador que habría dado al varón la orden de dominar la Tierra y que estaría legitimando el derecho a abusar de ella en su propio beneficio apelando a una orden divina. Reclama, a su vez, un cambio en la imagen del ser humano y de Dios en el Cosmos.  

 

De la guerra de espiritualidades al tiempo de espiritualidades

 

Junto a una espiritualidad ecofeminista creo necesario elaborar un diálogo entre espiritualidades. Hay que hablar de espiritualidades en plural como un fenómeno real a constatar, un derecho a reconocer, un valor a promover y una riqueza a cultivar. Esto contrasta con la tendencia a uniformar y jerarquizar las espiritualidades desde planteamientos hegemónicos, en el caso de Occidente, desde la hegemonía de la espiritualidad cristiana.

 

Tal tendencia uniformadora y jerarquizada lleva a juzgar a las otras espiritualidades desde criterios cristianos, minusvalorarlas e incluso anatematizarlas. Peor aún, conduce a la “guerra de espiritualidades”, que con frecuencia sirve de fundamento a las guerras de religiones y al choque de civilizaciones, tan frecuentes en la historia de la humanidad hasta nuestros días.

 

Es necesario desactivar el falso fundamento de la “guerra de espiritualidades”, todavía hoy vigente en determinados entornos geopolíticos, culturales y religiosos, y poner las bases para pasar de la espiritualidad única al pluriverso espiritual, de la actitud anti a la inter-espiritualidad, del anatema al diálogo y del enfrentamiento al encuentro. El resultado es un nuevo paradigma de espiritualidad en un mundo global caracterizado por la pluriversidad. 

 

Y todo ello no desde la neutralidad política, sino en el horizonte de la liberación de las personas más vulnerables, de las clases sociales explotadas, de las mujeres sometidas a múltiples discriminaciones por razones de género, etnia, cultural, religión, clase social, hasta el feminicidio, de los pueblos originarios, de las comunidades negras, de la naturaleza depredada por mor del modelo de desarrollo científico técnico androcéntrico de la Modernidad, de las culturas, sabidurías y espiritualidades despreciadas y negadas hasta llegar al epistemicidio, y de las identidades afectivo-sexuales no reconocidas.

 

Mi propuesta de espiritualidades en diálogo constituye una respuesta argumentada y una alternativa a los fundamentalismos y exclusivismos que pretenden imponer la uniformidad en todos los ámbitos de la existencia humana. Con esta propuesta dese contribuir modestamente al nacimiento de un tiempo nuevo: el “tiempo de inter-espiritualidades”.

Com São Cristovão, solidariedade na caminhada

[Por:  Júlio Lázaro Torma]

Neste domingo, comemoramos o Dia do Motorista e da Motorista e a Paróquia São Cristovão. Na 41ª Festa de seu Padroeiro e do Motorista, nos convida “Com São Cristovão, solidariedade na caminhada”…

 

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¿Qué huellas dejamos?

[Por: Pedro Pierre]

Hay una frase de la Biblia que me ha impactado y me impacta siempre: “Hagamos ahora el elogio de los hombres ilustres… Unos sobresalieron por sus sabias decisiones… Otros cayeron en el olvido, desaparecieron como si no hubieran existido.” (Sirácides 44). ‘Dejar huellas’, de eso se trata: Estamos llamados a ‘dejar huellas’; para eso existimos y por eso llegamos a ser felices…

 

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Itepa Faculdades conclui mais uma Pós-Graduação em Espiritualidade

[Por: Itepa Faculdades]

Aconteceu sábado, 18 de julho, a Formatura da Pós-Graduação em Espiritualidade na Itepa Faculdades. Inicialmente, houve a celebração da Missa presidida pelo Coordenador da Pós-Graduação em Espiritualidade, Pe. Ivanir Antonio Rampon.

 

Em seguida, aconteceu o Rito de Formatura, sob a Coordenação da Secretária Ângela Maria Oliveira Fauth. Compuseram a Mesa, o Diretor da Itepa Faculdades, Prof. Pe. Ari Antônio dos Reis; o Coordenador da Pós-Graduação em Espiritualidade, Prof. Pe. Ivanir Antonio Rampon; e, o Representante dos Estudantes, Pe. Edson Tagliaferro, que fizeram seus pronunciamentos…

 

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O Sínodo e o Espírito Santo

[Por: Matias Soares]

A Arquidiocese de Natal está celebrando e vivendo o seu primeiro Sínodo. É desejo e orientação pastoral do nosso Arcebispo Metropolitano, Dom João Santos Cardoso. Esse é um acontecimento que pode renovar as esperanças no avanço pastoral das nossas comunidades eclesiais, com o olhar atento às alegrias e às angústias do homem de hoje (cf. GS, 1), sendo ele um momento para aprofundarmos a nossa “caminhada conjunta”…

 

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Um encontro necessário

[Por: Matias Soares]

A Igreja viveu nos últimos meses o preocupante Cisma testemunhado pelos Lefebvrianos, “apesar das generosas tentativas dos santos Paulo VI e João Paulo II, da decisão de revogar a excomunhão tomada por Bento XVI e das faculdades concedidas por Francisco, com as consagrações ilícitas realizadas contra a vontade do Papa, a Fraternidade volta a separa-se de Roma” (cf. https://www.vaticannews.va/pt/vaticano/news/2026-07/o-cisma-de-lefebvre-se-repete-apos-38-anos.html). Essa radical tomada de decisão já vinha sendo preparada…

 

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Noticias Iglesia Internacional: 13 al 20 de julio

[Por: Cecilia Tovar | IBC]

El capítulo tres de Magnifica Humanitas dedica el párrafo 101 al costo ambiental de los sistemas de inteligencia artificial, afirmando: «una adopción rápida y acrítica nos expone a varios riesgos, incluido el de subestimar su impacto ambiental. Los sistemas de IA actuales requieren grandes cantidades de energía y agua, impactan significativamente las emisiones de dióxido de carbono y consumen muchos recursos»…

 

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Noticias Iglesia Internacional: 13 al 20 de julio – Suplemento

[Por: Cecilia Tovar | IBC]

El religioso chileno de la Congregación de Santa Cruz fue una figura relevante de la teología de la liberación latinoamericana. Perseguido después del golpe de Estado, vivió durante 29 años en Perú, donde el encuentro con las comunidades aymaras cambió su vida y su pensamiento…

 

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Exceso de banalidad y pérdida del pensamiento crítico en la sociedad moderna

[Por: ASINJA]

Entre el ruido mediático y la fugacidad digital, el pensamiento crítico y la cultura profunda parecen desvanecerse. En su lugar, crecen la inmediatez, la trivialidad y el espectáculo. La excelencia intelectual ha sido reemplazada por la complacencia, y el saber por la apariencia. ¿Cómo llegamos a este punto? ¿Qué consecuencias tiene esta banalización cultural en nuestra forma de ser, crear y convivir? ¿Resistimos? ¿Despertamos?…

 

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