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Dios no discrimina a las personas, y la prueba es su trato con los pobres

[Por: Eduardo de la Serna]

Jesús presenta una nueva parábola, y expresamente se dice a dónde “apunta” la narración: para confrontar con quienes te tenían por justos y despreciaban a los demás. Para ello presenta una imagen absolutamente identificable para sus interlocutores y la oración de ambos. Sin embargo, Dios –a quien la oración va dirigida- reconoce que justo es el inesperado porque Dios ve las cosas de otro modo…

 

 

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Un primer selfi a un pontificado global

[Por: Julio Pernús]

León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo xxi

 

Las obras literarias vinculadas a la religión me apasionan. ¿A ustedes también? Termino de leer León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo xxi, de la periodista estadounidense Elise Anna Allen, y debo decir me ayudó, al menos de forma elemental, a conocer características del primer estadounidense que se convierte en obispo de Roma. Del libro hay una reflexión que se repite una y otra vez en aquellas personas conocedoras de Robert Francis Prevost, y es que “es un hombre que sabe escoger sus batallas”. Esa seña va siendo uno de los signos de su pontificado. Un elemento crucial en estos tiempos de tanta polarización.

 

Las biografías son siempre un desafío. Allen escoge para su texto dos momentos esenciales. En el primero, contruye la infancia y el recorrido de Prevost antes de ser elegido obispo de Roma. Para su propósito, usa como fuentes a personas cercanas a Robert que van narrando su experiencia. A medida que esos relatos van tomando forma en la obra, son complementados por matices históricos que dibujan el contexto donde se muestra la narración. Uno de los hilos de más consistencia que hablan los cercanos al actual papa es el tema de su rol en el acompañamiento a las víctimas de abuso sexual perpetrados por Sodalicio de Vida Cristiana (en latín, Sodalitium Christianae Vitae, SCV), una organización católica surgida en Perú y disuelta durante el pontificado del Papa Francisco.

 

En un segundo momento, quizás el más esperado por los lectores, la periodista conversa con el papa sobre asuntos de actualidad. Ante preguntas complejas como el vínculo de la iglesia con la comunidad LGTBIQ+ o qué rol debería jugar él como sumo potífice en conflictos como el de Gaza o Ucrania, las respuestas de León XIV siempre conducen a su llamado a la unidad a partir de la teología de San Agustín y marcado por la sinodalidad que trajo la primavera eclesial de Francisco. La paz desarmada será otra de las claves de este pontificado y es una línea pastoral que fue defendida, incluso, desde el discurso inaugural.

 

Para los que gustamos de las ciencias sociales, nos sentimos contentos al tener un Papa que tomó su nombre de León XIII, que es clave para entender el impulso a la doctrina social de la Iglesia. Por eso, Prevost no escatima en decir que llevará adelante una reflexión sobre los desafíos que trae para el mundo la nueva revolución industrial signada por la Inteligencia Artificial. León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del sigloxxi es una obra que, al menos a sus lectores, nos deja esperanzados, pues sabemos que el Espíritu Santo ha obrado para que tengamos al Papa que requiere esta nueva época.

“Yo te he amado”. Carta pastoral del papa León XIV sobre ‘el amor hacia los pobres’

[Por: Pedro Pierre]

 

El papa León XIV acaba de publicar una Carta apostólica sobre los pobres y la opción por los pobres. Retoma un borrador dejado el papa Francisco. Esta carta ha de representar la ‘hoja de ruta’ del papa León XIV: Se trata de una continuidad con los caminos abiertos por el papa Francisco y su aporte personal relacionado con la Doctrina Social de la Iglesia iniciada por su predecesor el papa León XIII; éste a finales del siglo 19 escribió su Carta “Nuevas situaciones” (Rerum novarum, 1891) sobre las inhumanas relaciones laborales de los obreros de aquella época.

 

La Carta del papa León XIV llama la atención por su sencillez, su claridad y su contundencia. En una Iglesia mayoritariamente conservadora, es una verdadera hazana haberse atrevido a poner a los pobres y la opción por los pobres en el centro de la Iglesia. José Manuel Vidal de ‘Religión Digital’ de Madrid, España, calificó tal Carta de “revolución dulce del Papa sereno: ‘Dilexi te’ recoge en palabras de fuego una tradición de misericordia y denuncia, que hunde sus raíces en el Evangelio, en el magisterio latinoamericano y en la revolución de Francisco”.

 

He aquí unas cuantas frases claves de la Carta papal.

 

Ver la realidad escandalosa de la pobreza creciente

 

1. “El cambio de época que estamos afrontando hace más necesario reconocer que la realidad se ve mejor desde los márgenes y que los pobres son sujetos de una inteligencia específica, indispensable para la Iglesia y la humanidad. Sólo desde esta cercanía real y cordial podemos acompañarlos adecuadamente en su camino de liberación.

 

2. Las mujeres son doblemente pobres. Entre ellas encontramos constantemente los más admirables gestos de heroísmo cotidiano. La falta de equidad es la raíz de los males sociales.

 

3. A veces se percibe en algunos movimientos o grupos cristianos la carencia o incluso la ausencia del compromiso por el bien común de la sociedad y, en particular, por la defensa y la promoción de los más débiles y desfavorecidos.

 

Iluminarnos con la palabra de Dios y los documentos eclesiales

 

4. El cristiano no puede considerar a los pobres sólo como un problema social; éstos son una ‘cuestión familiar’, son ‘de los nuestros’.

 

5. La condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia.

 

6. No estamos en el horizonte de la beneficencia, sino de la Revelación; el contacto con quien no tiene poder ni grandeza es un modo fundamental de encuentro con el Señor de la historia.

 

7. No se puede amar a Dios sin extender el propio amor a los pobres. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios. Son dos amores distintos, pero inseparables.

 

8. Cuando la Iglesia se arrodilla para romper las nuevas cadenas que aprisionan a los pobres, realiza su vocación más profunda. Amar al Señor allí donde Él está más desfigurado, se convierte en signo de la Pascua.

 

9. La Iglesia, si quiere ser de Cristo, debe ser la Iglesia de las Bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres, un lugar en el que los pobres tienen un sitio privilegiado.

 

10. Los pobres son quienes nos evangelizan para que todos reconozcamos la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.

 

Actuar individual y colectivamente

 

11. Es preciso seguir denunciando la dictadura de una economía que mata y reconocer que mientras las ganancias de unos pocos crecen, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar.

 

12. Las estructuras de injusticia deben ser reconocidas y destruidas con la fuerza del bien, a través de un cambio de mentalidad, pero también con la ayuda de las ciencias y la técnica, mediante el desarrollo de políticas eficaces en la transformación de la sociedad.

 

13. Siempre debe recordarse que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación individual e íntima con el Señor. La propuesta es más amplia: es el Reino de Dios.

 

14. La solidaridad es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero. Es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares.

 

Conclusión

 

15. Ya sea a través del trabajo que ustedes realizan, o de su compromiso por cambiar las estructuras sociales injustas, o por medio de esos gestos sencillos de ayuda, muy cercanos y personales, será posible para aquel pobre sentir que las palabras de Jesús son para él: «Yo te he amado».”

 

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Ahora los cristianos no podemos decir: “No he sabido”. La fe va con el compromiso por una liberación integral. Eso fue el compromiso de Jesús, el mensaje de los primeros cristianos, el ejemplo de los innumerables mártires latinoamericanos, el testimonio de las Comunidades Eclesiales de Base y es el actual grito de los empobrecidos que son mayoría en nuestro país y nuestro continente. Hagamos realidad la esperanza de Dios, de los pobres y la nuestra también.

 

Actualmente la solidaridad de los cristianos ecuatorianos con nuestros hermanos indígenas demuestra la solidez de su fe y la calidad de su seguimiento de Jesús de Nazaret. “El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios”, escribe el papa León XIV.

Povos indígenas precisam de justiça

[Por: Joaquim Armindo]

“Nós, indígenas dos povos Karipuna, Kujubim, Puruborá, Migueleno, Guarasugwe, Cassupa, Wajurú, Kaxarari, Karitiana, Oro Wari, dos povos Apanjêkra Canela, Memõrtumré Canela, Gavião, Tremembé, Akroá Gamella, Krenjê e Krepym, e dos povos Pataxó Hã-hã-hãe, estamos em Brasília para denunciar a situação de extrema insegurança que vivemos enquanto esperamos por décadas a demarcação e proteção dos nossos territórios. (…) Nossos territórios não estão demarcados e durante essa espera, que parece não ter fim, diariamente nossos territórios são invadidos, desmatados, explorados, queimados, envenenados, entre tantas outras maldades que os não indígenas fazem muito bem, sem nenhum tipo de receio ou responsabilização.”, foi assim que estes povos indígenas começam a sua exposição aos órgãos dos governamentais brasileiros, nomeadamente, ao Supremo Tribunal Federal.

 

E continuam: “Se não bastasse isso, estamos cada dia mais encurralados, sufocados e sem espaço para viver da forma como bem entendemos. Se não bastasse a contaminação dos nossos rios, que por sua vez envenena nossos alimentos e nossos corpos, agora o veneno tem vindo também pelo ar. Quando ousamos pedir socorro e resistir em nossos territórios a polícia ao invés de nos proteger nos agride e não fazem distinção se é um ancião, uma criança ou uma mulher. Ao invés de prender a milícia organizada que atira contra nós, a polícia nos prende.” E destacam em Brasília: “A gente não quer esse marco temporal, não é lei para nós. A gente está aqui lutando contra esse marco temporal, que nós não queremos. [Contra] essa lei que está aprovada, que os deputados aprovaram. A gente está aqui lutando, nós queremos a nossa demarcação de nosso território”

 

Os povos Karipuna, Kujubim, Putuburá, Migueleno, Guarasugwe, Cassupa, Wajurú, Kaxarari, Karitiana e Oro Wari são originários da região de Rondônia [a região de Rondônia está localizada na região Norte do Brasil, fazendo fronteira com os estados do Amazonas, Mato Grosso e Acre, além da Bolívia ao sul. Esta área é caracterizada por sua vasta floresta amazónica, rica biodiversidade e é historicamente habitada por diversos povos indígenas].

 

Os povos Apanjêkra Canela, Memõrtumré Canela, Gavião, Tremembé, Akroá Gamella, Krenjê e Krepym, são do Estado do Maranhão [o estado do Maranhão está localizado na Região Nordeste do Brasil faz fronteira com três estados brasileiros: Piauí (leste), Tocantins (sul e sudoeste) e Pará (oeste), além do Oceano Atlântico (norte ) e é 17º mais rico do Brasil. indústria (trabalho  alumínio e alumina, celulose, alimentícia, madeireira), os serviços, o extrativismo vegetal (babaçu), a agricultura (soja, mandioca, arroz, milho) e a pecuária] e povo Pataxó Hã-hã-hãe, originário do estado da Bahia [este Estado, banhado pelo Oceânio Atlântico,  na costa mais extensa do país, está situada na Região Nordeste, onde representa a maior extensão territorial, a maior população, o maior produto interno bruto].

 

Todos estes povos têm enfrentado graves ameaças à sua sobrevivência e à preservação de seu território. para comercialização,  escravizados e eram antigamente chamadas costas “dos escravos“, “da pimenta“, “do marfim” e “do ouro“, destacam-se pela sua longa trajetória de resistência e luta pela recuperação e demarcação de suas terras tradicionais. Ao longo das décadas, enfrentaram processos de expulsão, violência e sucessivas tentativas de usurpação de seu território, especialmente na região sul da Bahia. Mesmo diante de constantes ameaças, mantêm vivas práticas culturais, línguas e tradições ancestrais, reforçando o sentido de pertencimento e identidade coletiva, de acordo com CMI, Conselho Missionário Indígena do Brasil. 

 

“Cadê a demarcação do nosso território? Nós estamos ameaçados de não termos nossa terra demarcada. O tempo está passando e nós temos pressa, porque os nossos direitos estão sendo violados. E a gente se pergunta: por que temos de morrer primeiro?”, questionam, e no seu comunicado afirmam: “Se não bastasse isso, estamos cada dia mais encurralados, sufocados e sem espaço para viver da forma como bem entendemos.” Acabando por escrever que: “Então, estamos aqui, para pedir a Vossas Excelências que protejam os nossos direitos, protejam a Constituição Federal e que julguem o que precisa ser julgado, a Lei 14.701/2023 e o RE 1017365, com a máxima urgência. Lembrando que nossos direitos não se negociam, devem ser respeitados por todos.”

 

* Joaquim Armindo – Doutor em Ecologia e Saúde Ambiental.

¿Por qué hemos llegado donde hemos llegado?

[Por: Leonardo Boff]

En la historia siempre ha habido crisis de civilizaciones. Basta leer la voluminosa obra de 12 tomos de Arnold Toynbee A Study of History en la cual detalla cómo surgen, cómo entran en crisis y cómo acaban las civilizaciones. Maneja dos categorías básicas: desafío (challange) y respuesta (response). Cuando el desafío es de poca monta la civilización responde y crece. Cuando el desafío es mayor que su capacidad de respuesta, la civilización entra en crisis y, eventualmente, desaparece. Esta es una exposición simplificada de una obra compleja y extremadamente erudita. Tal vez su mayor límite consiste en no haber considerado la lucha de clases que, queramos o no, siempre ocurre en sociedades complejas. Hasta fechas recientes las crisis eran siempre regionales, no abarcaban a la totalidad del planeta.

 

Lo singular de la crisis de nuestro tiempo reside en el hecho de que es planetaria y que afecta al conjunto de las civilizaciones. Nos faltan categorías adecuadas que puedan ofrecernos una respuesta completa: cómo hemos llegado a esta crisis planetaria que lleva en su seno el principio de nuestra propia destrucción, no del planeta como un todo, sino de la vida en todas sus formas. No es imposible, y para algunos es probable, que nuestra especie pueda desaparecer, pues ha creado todos los medios para hacerlo. El fin del mundo no sería obra de Dios sino de la propia acción humana. Y hay locos suficientes entre los decisionmakers que pueden poner en peligro la vida y eventualmente declarar una guerra entre potencias “con una destrucción mutua asegurada”. Y junto con ella iría la humanidad, salvo, quien sabe, algunas de las cien tribus indígenas de la Amazonia que nunca han tenido contacto con esta civilización nuestra que juega con la muerte.

 

La pregunta radical que nos desafía es esta: ¿por qué ha explotado en todo el mundo una terrible ola de odio, de rabia, de violencia, hasta el punto de, si se radicaliza, acabar incendiando definitivamente todo el planeta? Se aducen muchas razones desde varios puntos de vista. Por mi parte diría, como hipótesis, dejando a un lado las causas estructurales presentes en la modernidad y que ya he analizado, que tal atmósfera enemiga de la vida y de la convivencia entre los humanos deriva de una profunda decepción que ha degenerado en una no menos profunda depresión.

 

La decepción residiría en el fracaso de todas las promesas que las grandes narrativas han hecho a la humanidad en los últimos siglos. El iluminismo prometía el acceso al conocimiento a toda la humanidad. El capitalismo proyectó el ideal de hacerse todos ricos. El socialismo se propuso acabar con todas las desigualdades y el sistema de clases. El industrialismo moderno, en sus distintas formas, incluyendo la automatización y la IA general, afianzaba la completa libertad del ser humano del peso del trabajo y el acceso ilimitado a todos los saberes acumulados por la humanidad así como una comunicación ilimitada y libre de todos con todos.

 

Tales promesas no se han realizado. Predominó una lógica del poder de algunos codiciosos para alinear todos los avances en el sentido de sus intereses de acumulación privada, competitiva y nada solidaria. En vez de un mundo más apetecible y humanamente más amigable, prevaleció un mundo cruel e insensible frente a los demás humanos y depredador de la naturaleza. La decepción generalizada redundó en una gran depresión colectiva. ¿Quién está satisfecho con este tipo de mundo que estamos creando, exceptuando a esos pocos que controlan y dominan todo (también ellos asombrados por el miedo)? La percepción más extendida es que así como están las cosas, no pueden continuar, pues podrían llevarnos a todos a una fosa común.

 

En situaciones críticas de esta intensidad, normalmente irrumpen dos comportamientos: los que huyen hacia un pasado idealizado donde orden, disciplina, religión y moralidad rígida resolverían la crisis. Otros, huyen hacia el futuro con utopías salvacionistas o cambios tan radicales que configurarían un mundo bastante más habitable, respetando la naturaleza. Ambas me parecen utopías sin viabilidad histórica, pues no enfrentan el desafío en su gravedad existencial ni buscan alternativas viables. Esa actitud  termina acentuando la decepción y la depresión.

 

¿Hay alguna salida para esta situación tan complicada o nos ha llegado el turno de cerrar nuestro ciclo dentro de la evolución y vamos a desaparecer? Es sabido que todos los seres despues de haber vivido millones de años sobre este planeta, llegan a su clímax y de repente desaparecen. ¿También nosotros tendríamos el mismo destino? Dejo esta cuestión abierta, pues no nos parece ni improbable ni imposible, ya que nos hemos dado los medios de autodestruirnos.

 

Mi sentimiento del mundo me dice que cuando desfallecen las utopías, incluso las mínimas mejoras dentro del sistema imperante, sólo nos queda volvernos sobre nosotros mismos. Somos una fuente inagotable de virtualidades y una capacidad ilimitada de relaciones y de creatividad. No obstante ser contraditorios, hechos de luz y de sombras, sapientes y dementes, podemos potenciar de tal forma nuestra positividad y ahí definir un nuevo rumbo y una nueva esperanza. Nos corresponde profundizar esta alernativa, imposible de ser detallada aquí, pero volveremos a ella.

 

La Tierra futura no será un paraíso terrenal sino una Tierra revitalizada, Tierra de la buena esperanza como ya lo expresaron algunos.

 

*Leonardo Boff ha escrito Habitar la Tierra, Vozes 2025.

Traducción de MªJosé Gavito Milano

Orientaciones Pastorales de las Iglesias Católicas frente a la minería

[Por: Iglesias y Minería | Editorial Celam]

Este documento es fruto de la reflexión, el discernimiento, la oración y el compromiso de miembros de la Iglesia Católica, en la defensa de la Casa Común en América Latina, quienes mantienen un constante diálogo con otras Iglesias. Coordinado por la Red Iglesias y Minería, con el apoyo del CELAM e inspirado, especialmente, en un reciente encuentro de algunos obispos latinoamericanos que viven en regiones amenazadas o afectadas por la minería.

 

El texto busca ofrecer a las Iglesias de América Latina propuestas y orientaciones pastorales frente a los impactos de la minería en los territorios, las violaciones de derechos socioambientales que esta provoca, y las amenazas y violencias a las que sigue expuesto el pueblo de Dios y, en él, los líderes eclesiales. Expresa el papel ético y profético de la Iglesia, a la luz de la Palabra de Dios y del magisterio, en un contexto de particular urgencia para el compromiso socioecológico de nuestra fe.

 

Han pasado ya diez años desde la publicación de la encíclica Laudato

Si’, que renovó el camino de la Iglesia en la prioridad de la Ecología Integral, y que lanzó al mundo un llamado urgente al cuidado de la Casa

Común, abriendo nuevas perspectivas políticas, económicas, culturales, educativas y espirituales para nuestras sociedades. Las interpelaciones que esta encíclica plantea son aún más necesarias hoy, en estos tiempos de colapso ambiental y climático.

 

A la vez, la Iglesia está celebrando un Jubileo, al cumplirse 2025 años desde la encarnación de Dios en nuestra historia, reafirmando así el compromiso bíblico de renovar las relaciones de la humanidad y “reconciliarse con el mundo”. El objetivo del Jubileo era restablecer la correcta relación con Dios, con las personas y con la creación; conllevaba el perdón de las deudas, la restitución de terrenos enajenados y el descanso de la tierra.

 

El Año Jubilar lleva por lema “Peregrinos de Esperanza” y la bula de convocatoria del Papa Francisco ha sido titulada “la esperanza no defrauda”. Entre los temas más importantes, resaltamos la propuesta a los gobiernos de abolir la pena de muerte, la condonación de las deudas

externas y la creación de un fondo para acabar con la pobreza.

 

En este mismo año de 2025, la Conferencia de las Partes sobre el Clima (COP30), se realizará por primera vez en la Amazonía. La Iglesia está participando de manera significativa en este proceso, así como actuó con compromiso en la COP16 sobre la Biodiversidad en Cali, Colombia, en 2024.

 

En estas oportunidades, la Iglesia viene apoyando decididamente la causa de los pueblos y comunidades que, a través del cuidado de sus territorios, son los verdaderos protagonistas en la lucha contra el grave cambio climático.

 

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El IV Congreso Continental de Teología rendirá homenaje a Gustavo Gutiérrez a un año de su partida

[Por: Micaela Díaz]

A un año de la Pascua del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino, las instituciones organizadoras del IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña —Amerindia, el Instituto Bartolomé de Las Casas (IBC) y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP)— han preparado un programa especial de homenaje que se desarrollará durante los tres días del encuentro, del 22 al 24 de octubre, en Lima.

 

Considerado el padre de la Teología de la Liberación y una de las figuras más influyentes del pensamiento cristiano contemporáneo, Gutiérrez será recordado a través de actividades artísticas, académicas y litúrgicas que buscan mantener viva su inspiración pastoral y teológica, centrada en el amor preferencial por los pobres y en la esperanza de un mundo más justo.

 

Tres días de homenaje a un legado vivo

 

El miércoles 22 de octubre, a las 20:00, se celebrará un Acto Cultural a cargo del reconocido grupo peruano Yuyachkani, que presentará una puesta en escena dedicada a la vida y obra del teólogo, resaltando su compromiso con los pueblos oprimidos de América Latina.

 

El jueves 23, a las 19:30, se desarrollará una Mesa Redonda bajo el tema “Gustavo Gutiérrez, defensor de la Teología de la Liberación”. En este espacio participarán Leonardo Boff, Jesús Cosamalón, Carmen Lora, Jon Sobrino S.J. y otros teólogos y pensadores que compartirán reflexiones sobre el impacto de su pensamiento en la Iglesia y en los movimientos populares del continente.

 

El viernes 24 de octubre, a las 19:30, se celebrará una Eucaristía conmemorativa, que marcará la clausura del Congreso. Será un momento de acción de gracias por la vida y la obra de quien inspiró a generaciones de creyentes y comunidades a vivir el Evangelio desde la justicia y la solidaridad.

 

Las personas interesadas en participar en las actividades del homenaje pueden registrarse en el enlace oficial: https://bit.ly/homenajegustavo.

 

Congreso que teje esperanzas desde abajo

 

El homenaje se enmarca en el IV Congreso Continental de Teología, que lleva por tema “Horizontes de liberación: Tejiendo esperanzas desde abajo”, y que reunirá a teólogos, agentes pastorales, religiosos, jóvenes, comunidades de base y pueblos originarios.

 

El encuentro tiene como objetivo: “Animar el quehacer teológico liberador en América Latina y el Caribe y en este tiempo, de modo que se torne en un dinamizador que ayude a organizar la esperanza”.

 

Más de una década de reflexión continental

 

Desde hace más de diez años, Amerindia impulsa una serie de congresos de teología latinoamericana y caribeña orientados a leer el contexto global desde la fe y a buscar respuestas ante el sufrimiento de los más pobres.

 

El I Congreso Continental, celebrado en San Leopoldo (Brasil) en 2012, marcó el inicio de un camino de reflexión conjunta. Le siguieron el II Congreso en Belo Horizonte (2015) y el III Congreso en 2018, bajo el lema “Los clamores de los pobres y de la tierra nos interpelan”, con motivo de los 50 años de la Conferencia de Medellín.

 

Ese encuentro fue descrito como “un soplo que ha reencendido la llama de esta teología que quiere ser fuego que encienda otros fuegos en la Iglesia y la sociedad”.
Durante la pandemia, en 2021, se realizó un congreso virtual titulado “Teología en tiempos excepcionales de crisis y esperanza”, que mantuvo viva la reflexión teológica continental.

 

Ahora, en 2025, con el regreso a la presencialidad, el Congreso se propone reconstruir la trama de comunidades y grupos de base, reafirmando el compromiso de seguir tejiendo esperanza desde abajo, como lo soñó y enseñó Gustavo Gutiérrez. 

 

 

 

Silvia Cáceres: El Congreso de Teología será un telar vivo “donde cada hilo aporta a la construcción de la justicia, de la igualdad, de la paz”

[Por: Micaela Díaz]

 

A pocos días de inaugurarse el IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, que se celebrará del 22 al 24 de octubre en Lima, la teóloga peruana Silvia Cáceres, directora del Instituto Bartolomé de las Casas, miembro del equipo coordinador de Amerindia Continental y docente del Departamento de Teología de la Pontificia Universidad Católica del Perú, compartió sus expectativas sobre este encuentro eclesial y académico que busca renovar la esperanza desde los pueblos de América Latina y el Caribe.

 

“Este Congreso nos puede ayudar a descubrir que todos y todas tenemos algo que aportar desde la vida y la fe a la construcción de sociedades más justas, más humanas, más solidarias”, señaló Cáceres. Desde su mirada, el encuentro parte de una realidad social, política y cultural, que interpela directamente a los creyentes.

 

“Proponemos una teología que se hace enraizada en esa realidad”, explicó, y resaltó que no se trata de una reflexión “abstracta o simplemente especulativa”, sino de una teología que quiere dar razones y motivos de esperanza, una teología “que busca seguir siendo significativa y responder a los desafíos que la realidad actual nos plantea”.

 

Teología enraizada en la vida

 

Para Cáceres, el Congreso ofrece la oportunidad de repensar la teología desde la experiencia de los pueblos y sus luchas cotidianas: “Los creyentes vivimos la fe de manera encarnada”, dijo. Desde esa convicción, la propuesta teológica que inspira el encuentro apunta a unir pensamiento y compromiso, fe y acción transformadora.

 

Este Congreso, organizado en el marco del legado de Gustavo Gutiérrez, fundador de la Teología de la Liberación, quiere hacer memoria viva de su enseñanza: el punto de partida de toda reflexión teológica es la realidad de los empobrecidos. “Gustavo nos enseñó que los empobrecidos son lugar teológico”, recordó Cáceres. En ese sentido, las jornadas del 22 al 24 de octubre serán un espacio donde “la escucha de los empobrecidos en nuestro continente” oriente el discernimiento común sobre los grandes desafíos actuales.

 

Tejer esperanza desde todos los colores

 

Cáceres usó una imagen para describir el espíritu del Congreso: un telar vivo. “Si el Congreso fuera un telar, diría que necesitamos hilos de todos los colores, hilos resistentes, hilos que se tensen y generen espirales”, explicó. Con esta metáfora, invitó a reconocer la diversidad de voces y experiencias que conforman el tejido eclesial y social de América Latina y el Caribe.

 

“Cada uno de nosotros representa un hilo de ese gran tejido”, dijo. “Cada uno aporta desde su diferencia, desde sus propios dones. En la Iglesia ahora lo llamamos sinodalidad”. Esta sinodalidad, subrayó, significa que todos los integrantes de la Iglesia y de la sociedad tienen la capacidad de aportar a la construcción de la justicia, la igualdad y la paz.

 

Por eso, insistió, “necesitamos todos los hilos, de todos los colores, porque esas diferencias nos enriquecen y son una oportunidad para construir mayor igualdad y mayor justicia”.

 

Escuchar a los más vulnerables

 

En su reflexión, Cáceres también resaltó la urgencia de dar voz y pensamiento propio a las comunidades más vulnerables y empobrecidas. “Hoy, más que nunca, es importante que las comunidades y colectivos empobrecidos tengan voz en espacios como este Congreso”, señaló.

 

La teóloga enfatizó que el objetivo no es “ser la voz de los sin voz”, sino abrir los oídos y el corazón para que los no escuchados puedan ser oídos: “Ellos tienen una voz que muchas veces es silenciada”.

 

Para Cáceres, uno de los mayores desafíos de la Iglesia y de las sociedades latinoamericanas es precisamente escuchar a los más vulnerables, pues “son quienes pueden expresar de la mejor manera cómo la pobreza y la desigualdad vulneran sus derechos”. Pero, al mismo tiempo, añadió, “las personas empobrecidas son capaces de organizarse, de resistir frente a una realidad caótica e incierta”.

En esa resistencia, afirmó, “hay muchos recursos para generar la esperanza que todos necesitamos”.

 

Homenaje a Gustavo Gutiérrez

 

El IV Congreso de Teología será también un homenaje al padre Gustavo Gutiérrez, pionero de la Teología de la Liberación, cuya obra inspiró a generaciones de cristianos comprometidos con la transformación social.

 

“Será una experiencia comunitaria y eclesial donde cada participante se sentirá parte de una comunidad que aporta desde su realidad y sus propios dones”, comentó Cáceres, destacando el carácter participativo, plural y esperanzador del evento.

 

Las distintas miradas teológicas, culturales y sociales que convergerán en Lima, permitirán “pensar de manera más compleja esta realidad latinoamericana y dar respuestas a la altura de los grandes desafíos que tenemos por delante”.

 

El IV Congreso de Teología, organizado por el Instituto Bartolomé de las Casas, Amerindia Continental y la Pontificia Universidad Católica del Perú, se proyecta como un espacio de encuentro, escucha y construcción colectiva de esperanza.

 

Alejandro Ortiz: “Ante el colapso civilizatorio, necesitamos encontrarnos, pensar y tejer nuevas narrativas de liberación”

[Por: Micaela Díaz]

De camino al IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, a realizarse entre el 22 y 24 de octubre en Lima, Perú, Alejandro Ortiz, miembro de Amerindia México, compartió una reflexión sobre las expectativas y horizontes del encuentro, remarcando la urgencia de renovar los procesos de liberación en América Latina y el Caribe frente a los nuevos desafíos sociales, culturales y religiosos.

 

“Nos hemos planteado varios objetivos”, afirmó Ortiz. “El primero, y tal vez el más evidente, es que un congreso necesita generar pensamiento, generar reflexión en torno a temas vitales de la cultura y de la sociedad”. En su mirada, este espacio, más allá de debatir ideas, quiere confrontar las corrientes conservadoras y doctrinales que intentan frenar la vitalidad de los pueblos y de sus expresiones de fe.

 

Para Ortiz, el horizonte de este Congreso no es otro que tejer juntos una utopía liberadora. “Queremos un congreso donde pensemos, dialoguemos, debatamos y colaboremos en la construcción de los grandes desafíos de la teología de la liberación hoy”, expresó. En esa línea, el teólogo mexicano insistió en que los llamados horizontes de liberación deben servir para abrir caminos “diversos, plurales, de diferentes colores que nos permitan llegar a eso que llamamos liberación”.

 

El legado de Gustavo Gutiérrez

 

Durante el Congreso se tendrá el homenaje a Gustavo Gutiérrez Merino, considerado figura clave en el nacimiento de la teología de la liberación. Ortiz recordó su influencia con admiración y equilibrio histórico: “Gustavo fue una persona emblemática, central y simbólica para la generación de lo que en América Latina se llama la caminata teológica latinoamericana”.

 

Aunque se le reconoce como fundador por su libro Teología de la liberación (1971), Ortiz señaló que la riqueza del movimiento fue colectiva: “No es el padre de la teología de la liberación por escribir un libro, sino porque en ese libro centraliza los ideales sociales, culturales, políticos y económicos de ese momento y los reflexiona desde América Latina”, explicó.

 

El valor de Gutiérrez, añadió, radicó en haber ayudado a crear un lenguaje teológico propio, profundamente arraigado en la realidad de los pobres y en su fuerza transformadora. “Desde los empobrecidos podemos encontrar las claves de liberación”, sostuvo.

 

El entrevistado evocó además su coherencia de vida, describiéndolo como “un párroco que no iba a grandes congresos por atender a su feligresía, un hombre pequeño de estatura y enfermo, pero que nunca dejó que eso lo limitara”. “Se volvió un gigante y un roble para todos nosotros”, expresó Ortiz.

 

Durante el Congreso se rendirá un homenaje al padre Gustavo Gutiérrez. “Será un pequeño homenaje —reconoció Ortiz—, pero con palabras sentidas de quienes lo conocieron de cerca, personal y teológicamente”.

 

Diálogo entre teólogos y agentes de base

 

El IV Congreso de Teología se propone crear un verdadero diálogo entre teólogos consagrados y agentes pastorales, superando estructuras verticales y abriendo espacio a la palabra de todos los participantes.

 

“Está muy bien pensado”, explicó Ortiz, “porque aunque mantenemos el ver, juzgar y actuar, está pensado en una dinámica vertical, donde lo que digan los grandes expositores y expositoras en la mañana se complementa con la palabra en grupos”.

 

Según el representante de Amerindia México, no se trata simplemente de revisar si se entendió lo dicho por los ponentes, consiste, más bien, en completarlo desde las experiencias y contextos de quienes participan. “Se trata de tejer juntos algunos bordados, algunas telas que nos identifiquen”, dijo.

 

Este ejercicio colectivo tiene el fin de reconocer los desafíos del mundo actual y discernir por dónde va hoy el camino liberador, a partir de los aportes de las comunidades de base y las nuevas generaciones de teólogos.

 

Frutos esperados del encuentro

 

En cuanto a los frutos del Congreso, Ortiz resaltó dos dimensiones: la espiritual y comunitaria, y la teológica y epistemológica.

“Lo primero es la alegría, la motivación, la actualización de ideas y pensamientos”, dijo. Espera que los participantes regresen a sus comunidades “llenos de espíritu liberador” y con la convicción de que valió la pena haber estado allí, incluso con sacrificios personales.

 

A nivel intelectual, espera que los asistentes “salgan con nuevas claves de interpretación, con ideas y conceptos actualizados que les permitan entender qué está pasando hoy en el mundo, en la Iglesia y en sus propias vidas”.

“Si la mayoría sale el viernes diciendo ‘qué bueno que estuve aquí por mil razones’, habremos logrado nuestro objetivo”, afirmó con entusiasmo.

 

Invitación a pensar y resistir

 

Alejandro Ortiz invitó a participar activamente en el Congreso y a fortalecer la resistencia colectiva frente a los desafíos globales: “Ante un colapso civilizatorio y un nuevo reordenamiento de la geopolítica actual, donde el poder militar se une al capitalismo digital, y ante el discurso conservador de derecha o de extrema derecha, es necesario que nos juntemos”, expresó.

 

El teólogo alentó a encontrarse, abrazarse y pensar juntos, no solo para resistir, sino para construir nuevas narrativas: “Debemos enfrentar esas narrativas con otras de liberación, desde abajo, desde los empobrecidos, desde las víctimas de la historia”.

 

Para Ortiz, ese es el verdadero espíritu del IV Congreso Continental de Teología: “reforzar lo que ya se hace desde lo liberador, renovar el ánimo y vislumbrar nuevos desafíos y nuevos retos que tenemos todos y todas”, concluyó.

Homilia do P. Beozzo: Nossa Senhora da Aparecida – Eles não têm mais vinho! Mulher, por que dizes isso a mim? Minha hora ainda não chegou

[Por: Jose Oscar Beozzo | O Fato Maringa]

Neste 12 de outubro, celebramos Nossa Senhora Aparecida, padroeira do Brasil. É também festejado o Dia das Crianças, que acolhemos com carinho em nossas famílias e comunidades. Por elas oramos, repetindo o gesto de Jesus que as acolheu e repreendeu os discípulos dizendo: “Deixai que as crianças se aproximem de mim e não as empeçais, pois a elas pertence o reino dos céus” (Lc 18, 16). Marcos acrescenta que Jesus as abraçou, abençoou e impôs as mãos sobre elas (Mc 10, 13-16). Em vários países da América Latina, comemora-se neste doze de outubro o “descobrimento” da América por Cristóvão Colombo. Noutros países, porém, celebra-se o “Dia da raça”, na verdade o da resistência dos povos indígenas à violência da colonização, o do orgulho de sua cultura, idioma, espiritualidade e da reafirmação do direito a seus territórios e a seu modo de vida…

 

Confira os comentarios bíblicos e o vídeo.

 

Vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=rS9D_8dLkN4