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“Te quero viva!”

[Por: Júlio Lázaro Torma]

Estamos vivendo os 21 dias de Ação contra a violência contra as Mulheres. Na qual iniciamos no dia 25 de Novembro, o assassinato das Hermanas Mirabal, na República Dominicana. Assassinadas pelas forças repressivas ( guarda nacional) do ditador gen. Rafael Leónidas Trujullo Molina ( 1891-1961)....

 

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María, Madre del pueblo fiel pero también mujer y primera discípula

[Por: Olga Consuelo Vélez]

A propósito de la fiesta de la Inmaculada concepción de este 8 de diciembre y de la figura de María en todo este tiempo de navidad, quiero comentar algo de la Nota Doctrinal publicada el pasado 7 de octubre por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (Mater Populi Fidelis), sobre los títulos marianos…

 

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La pobreza apremia

[Por: Rodolfo Cardenal | UCA]

Hablar de la pobreza en El Salvador es urgente por ser la realidad cotidiana de las mayorías. La pobreza es dinámica. No tiende a disminuir, sino a engrosar sus filas. La estadística oficial no la ignora, aunque sus informes son incompletos. Ciertamente, la pobreza no es nueva, pero, en lugar de retroceder, se profundiza. Mientras los organismos internacionales alertan sobre ello, Bukele distrae a los pobres con espectáculos de ricos.

 

La diversión masiva entretiene y convence de que la pobreza no es tan grave, uno de los mensajes repetidos por las voces a sueldo. Hablar de pobreza es cosa de “resentidos”, excluidos del poder y del dinero. Les pagan para cultivar falsas expectativas. Destacan algunos aspectos aislados llamativos para pedir paciencia, mientras las fuerzas invisibles del neoliberalismo distribuyan la riqueza nacional. Su amo recetó “medicina amarga” y paciencia, pues avanza “poco a poco”, pero sin plazo.

 

Los países, por lo general, no son pobres. Su riqueza es la que está distribuida de forma muy desigual. El Salvador no es la excepción. Las ganancias asombrosas de unos pocos alimentan exponencialmente su capital, mientras que los ingresos de la mayoría se reducen hasta el punto de no permitirle adquirir la canasta básica. En una sociedad donde los pobres son cada vez más numerosos, una minoría atesora cada vez más riqueza. Posee más de lo necesario para vivir confortable y lujosamente en un mundo completamente diferente al resto.

 

Los pobres no caben en ese mundo. Pero su masividad impide evitarlos. De todas maneras, la cultura dominante se esfuerza para ocultarlos. Son tan visibles y molestos que los expulsa de los espacios gentrificados como el centro de San Salvador, reservados para quienes disfrutan de mayor poder adquisitivo. Los pobres son sucios, ingobernables y afean los sitios emblemáticos de la dictadura. Los pobres no son dignos de estima, de compasión y de atención. En la recién pasada asamblea de la FAO, León XIV volvió a denunciar, como ya lo hizo el papa Francisco, que los pobres son sobrantes que ni siquiera son explotados.

 

La ideología que defiende esta realidad es falsa. Los mercados y la especulación financiera no son libres. Los líderes autoritarios meten la mano para favorecer a los poderosos con menoscabo de los débiles, provocando desequilibrios cada vez más pronunciados. Es falso que un día el vaso rebalsará. Es insultante recetar “medicina amarga” y pedir paciencia a los empobrecidos para lograr unos objetivos que solo benefician a los poderosos. Estas posturas se defienden como racionales, pero más bien son excusas para invisibilizar la imposición unilateral e implacable de una tiranía.

 

La obsesión actual con la felicidad concibe la vida como acumulación de riqueza y de éxito social a cualquier costo porque, de otra manera, esa felicidad es inalcanzable. Esa felicidad es reclamada como un derecho inalienable. En la práctica es la mejor manera de deshumanizarse y de ser infeliz. La acumulación no hace feliz, mientras hunde a las mayorías en la miseria.

 

Sobrevivir malamente en la pobreza, denunció el papa León XIV en la FAO, no es una elección, ni una casualidad, ni obra del destino. En contra de la evidencia, los poderosos y sus aliados así lo sostienen para tranquilizar su mala conciencia. La inmensa mayoría de los pobres, hombres, mujeres y menores de edad, se rebusca de sol a sol en lo que se ofrezca, con lo cual obtiene algo para malvivir, nunca para mejorar su vida. No debe extrañar entonces que entre los pobres haya quienes se niegan a trabajar. Sus antepasados, pese a trabajar durante toda su vida, murieron en la miseria. Los pobres no merecen vivir en pobreza. Son pobres porque han sido despojados. Tampoco la riqueza y la buena posición social son merecidas. Suelen estar contaminadas con la deshonestidad y la inmoralidad.

 

Los líderes populares constituyen la contrapartida de los líderes autoritarios. Son populares no por ocupar el primer puesto en las encuestas de opinión, sino por su capacidad para incluir a todos en los beneficios de la gestión pública. El bienestar no está destinado a unos pocos, sino que es un derecho de todos, comenzando por los menospreciados y vulnerables. El papa Francisco decía que lo que afecta a todos debe ser decidido por todos. No creía en los liderazgos iluminados. Los líderes populares no temen el parecer diferente. Al contrario, consideran la diversidad de opiniones un valor, porque de lo que se trata es de encontrar el bien general, no el privilegio de unos pocos.

 

La dignidad de la persona humana debe ser respetada desde ahora, no en un futuro incierto, insistió León XIV. La miseria de la muchedumbre a la que se niega su dignidad interpela la conciencia, obliga a denunciar la dictadura de una economía que mata al mismo tiempo que divierte y a actuar audazmente para revertir esa tendencia asesina.

 

* Rodolfo Cardenal, director del Centro Monseñor Romero.

 

Publicado en: https://noticiahttps://noticias.uca.edu.sv/articulos/la-pobreza-apremias.uca.edu.sv/articulos/la-pobreza-apremia

Después recibir a los obispos exiliados: el tiempo será clave para León XIV en Nicaragua

[Por: Edgar Beltrán | The Pillar | El Confidencial]

El Vaticano se debate entre un “apagón” total de la Iglesia y la pretensión del régimen de tener poder de veto sobre los nombramientos episcopales

 

El papa León XIV recibió al obispo Rolando Álvarez en una audiencia el 13 de noviembre de 2025, marcando el primer encuentro entre el obispo —quien pasó más de un año en prisiones nicaragüenses bajo cargos de conspiración— y el nuevo pontífice.

 

La audiencia se realizó dos meses después de que el Papa recibiera a otros tres obispos nicaragüenses exiliados en el Vaticano.

 

La serie de reuniones recientes ha generado especulación sobre si el Vaticano está empezando a cambiar su enfoque hacia el país, en el que la Iglesia ha sido casi completamente silenciada por la persecución continua del régimen.

 

Tomar una nueva dirección diplomática podría resultar complicado. Las declaraciones críticas hacia el Gobierno han provocado de manera consistente picos en la persecución, lo que ha llevado a los líderes católicos, tanto en Nicaragua como en Roma, a mantenerse mayormente en silencio en los últimos años.

 

Y si León XIV está interesado en involucrarse con el régimen —por ejemplo, restableciendo una presencia diplomática en el país— podría verse limitado por las demandas del Gobierno de contar con poder de veto sobre futuros nombramientos episcopales.

 

A fin de cuentas, el Papa podría determinar que la verdadera cuestión no es si actuar en Nicaragua, sino cuándo.

 

Bajo el pontificado de Francisco, la Santa Sede adoptó inicialmente una postura de silencio estratégico durante las protestas de 2018-2019 en Nicaragua que desataron la persecución actual, dejando la mayor parte de los comentarios públicos al Episcopado local.

 

Este silencio se vio interrumpido ocasionalmente por declaraciones críticas a lo largo de los años —por ejemplo, cuando Francisco comparó al dictador nicaragüense Daniel Ortega con Hitler y lo calificó de hombre “desequilibrado” en una entrevista de 2023.

 

El Papa también dio señales periódicas de apoyo a la Iglesia nicaragüense, como la designación del obispo Rolando Álvarez como delegado a la segunda sesión del Sínodo sobre la sinodalidad en 2024.

 

Pero estas declaraciones fueron pocas y, en general, imprecisas. Cuando el papa Francisco escribió una carta pastoral al pueblo de Nicaragua en 2024, solo hizo una breve mención de la situación de derechos humanos en el país.

 

Apagón casi total de la Iglesia en Nicaragua

 

La reacción del régimen ante cualquier gesto de Roma ha sido consistente: más detenciones, más exilios y más presión.

 

A estas alturas, la Iglesia en Nicaragua ha entrado en un apagón casi total.

La mitad de los obispos del país se encuentran ahora en el exilio. Congregaciones religiosas enteras han sido expulsadas del país. El 20% de los sacerdotes han huido o sido expulsados. Quienes permanecen han cesado toda crítica pública al régimen. Comentarios críticos en homilías, procesiones religiosas, oraciones por los perseguidos e incluso el contacto con sacerdotes u obispos exiliados pueden ser considerados como traición o conspiración potencial.

 

Diversas fuentes del Vaticano dijeron a The Pillar que las comunicaciones entre los obispos que aún permanecen en Nicaragua y Roma se han colapsado.

 

“Muchos obispos (exiliados) prácticamente gobernaban sus diócesis desde el extranjero, pero eso ya no ocurre. El régimen espía a los sacerdotes y cualquiera que envíe mensajes o hable con obispos o sacerdotes en el exilio termina también siendo exiliado, así que básicamente no hay comunicación entre la Iglesia en el país y el resto de los obispos latinoamericanos o el Vaticano”, dijo una fuente a The Pillar.

 

“Los obispos no van al Vaticano, no asisten a reuniones del CELAM (la Conferencia Episcopal Latinoamericana) ni a celebraciones en otros países de Centroamérica, porque temen que una vez que salgan del país no se les permita regresar”, dijo otra fuente.

 

Este vacío de comunicación significa que el Vaticano tiene casi ninguna información confiable sobre las condiciones dentro del país.

 

Papa debe restablecer a un nuncio en Nicaragua

 

Muchos en el Vaticano creen que la primera prioridad del papa León con respecto a Nicaragua debería ser restablecer la representación diplomática en el país. El nuncio del país fue expulsado en 2022.

 

“Tener un funcionario del Vaticano sobre el terreno debe ser lo primero. Estamos lejos de tener nuevamente un nuncio, pero necesitamos a alguien en Nicaragua, necesitamos restaurar la comunicación”, dijo un funcionario del Vaticano a The Pillar. “Necesitamos eso antes que cualquier otra cosa, porque ahora mismo no conocemos bien la situación en el país.”

 

Pero hacerlo podría requerir un tipo de compromiso que el Vaticano no parece dispuesto a aceptar.

 

Si Roma quiere restaurar siquiera una presencia diplomática mínima en Nicaragua, es probable que el régimen exija tener voz en los nombramientos episcopales. Se cree ampliamente que el gobierno está presionando para que se nombren sacerdotes afines al régimen, así como al obispo René Sándigo, de León, partidario del régimen, para ocupar vacantes.

 

A principios de 2025, el Gobierno emitió un comunicado argumentando que “nada autoriza al Estado Vaticano, que debe seguir las normas del Derecho Internacional y respetar a los gobiernos e instituciones nacionales, a realizar cualquier tipo de nombramientos en el territorio soberano de nuestra Nicaragua”.

 

El comunicado ha generado expectativas de que el gobierno podría negarse a reconocer futuros nombramientos episcopales en el país, exigiendo la aprobación del régimen y poder de veto sobre la designación de nuevos obispos, a cambio de una reducción parcial de la presión del Gobierno y de la expulsión de clérigos e instituciones eclesiásticas locales.

 

Esto podría dar lugar a un escenario similar al de China, con el Gobierno nicaragüense creando su propia Iglesia católica paralela aprobada por el régimen, algo que el Vaticano quiere evitar a toda costa.

 

Como resultado, el papa León XIV podría descubrir que sus opciones son limitadas. Si espera evitar tanto un empeoramiento de la persecución en el país como una repetición de la situación de la Iglesia en China, su mejor opción, por ahora, podría ser esperar.

 

Dialogar con Rosario Murillo

 

El dictador nicaragüense Daniel Ortega acaba de cumplir 80 años, y sus apariciones públicas se han vuelto más escasas, lo que ha generado especulaciones sobre su estado de salud.

 

Se considera que su esposa y “copresidenta”, Rosario Murillo, será su sucesora. Murillo es ampliamente percibida como más radical en su enfoque hacia la Iglesia que Ortega, aunque no goza de mucho apoyo dentro del círculo íntimo de la dictadura. Es posible que surja inestabilidad cuando asuma el poder, así como la eventual aparición de un líder distinto.

Funcionarios del Vaticano dijeron a The Pillar que creen que una transición de poder podría generar una breve ventana para el diálogo con la Iglesia.

 

El enfoque es arriesgado, debido a la postura rígida de Murillo y al hecho de que los obispos del país están envejeciendo y varias diócesis ya presentan vacantes.

 

Pero no hay muchas otras opciones para que el Vaticano logre cierta buena voluntad del régimen y así restaurar la normalidad episcopal y diplomática. Además, cualquier declaración pública empeora rápidamente la situación para los católicos nicaragüenses.

 

El papa León podría descubrir que, por mucho que quiera cambiar el rumbo en Nicaragua, la opción más eficaz podría ser simplemente esperar a un cambio de poder.

 

*Artículo publicado originalmente en The Pillar y traducido por Confidencial.

Madre de Jesús… sin más, ni menos

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[Por: Rosa Ramos]

A María vamos por Jesús, o no vamos en serio.

 

Myrian, María, después tantos títulos… y ella fue nada más, y nada menos, que la madre de Jesús. Los títulos marianos son títulos cristológicos y sabemos -o sería bueno saber- el origen tanto de esos títulos posteriores a la pascua, como de los derivados y atribuidos a María mucho tiempo después.

 

Jesús nació, como todos nosotros, de una mujer (Gal. 4, 4), sabemos asimismo que los llamados “evangelios de la infancia” (en Mateo y Lucas) son narraciones teológicas, no crónicas. Siglos después se escribieron los evangelios apócrifos y allí la imaginación levantó vuelo en torno a toda la vida de Jesús y en particular a su origen, antepasados e infancia. Ya estábamos bajo la influencia del platonismo que hizo el resto en relación a concepciones y todo tipo de devociones, que la jerarquía eclesial aceptó y promovió.

 

También es preciso tener en cuenta el papel de la necesidad humana de protección, amparo, ternura y misericordia, especialmente en momentos de intemperie y fragilidad. Si analizamos serenamente y sin defensas previas las imágenes, múltiples advocaciones y devociones a María, notamos la respuesta a esas necesidades.

 

Las advocaciones y piedad mariana, tan extendidas a lo largo de los siglos, contrarrestan, o en todo caso equilibran, las imágenes de un Dios todopoderoso, no pocas veces arbitrario, varón, barbado, anciano y distante; un Dios que le interesa su gloria y honor, poco amigable y sordo, al que hay que acceder a través de mediadores más sensibles. Esa imagen de Dios, que se consolidó con las más primitivas referencias del Antiguo Testamento, olvidando las de los profetas, en particular de Isaías, sin duda necesitaba la contraparte de una figura femenina y la proyectó en la madre de Jesús.

 

Nada de esto es novedad, es archiconocido, sin embargo, la liturgia y la catequesis siguen apegadas fórmulas anacrónicas y mensajes que siembran confusión, cuando no rechazo. De ahí que siga aceleradamente el éxodo-sangría de la Iglesia en occidente -ya sabemos lo que pasa en oriente-, con excepción de los fundamentalismos cerrados, que crecen a partir de afirmar “verdades eternas”, dogmas rígidos e indiscutibles. Ellos dan seguridad en tiempos de incertidumbre y se maridan tristemente con deseos de poder y manipulación de conciencias.

 

¿Cómo rescatar la humanidad de Jesús en un nuevo Adviento?, ¿cómo devolverle una madre, una familia, normal y humana? Por supuesto que, sin duda muy especial y amorosa, abierta al diálogo con Dios, al descubrimiento de su voluntad original: la realización plena, la felicidad humana, que es posible a través del amor, de la generosidad, la vida atenta y entregada.

 

Es en Jesús y a través de él, de sus parábolas, de sus actitudes, de sus signos a favor de la vida, que podemos vislumbrar algo de su madre, de sus padres, de su “crecimiento en estatura, sabiduría y gracia”, para utilizar la imagen lucana. Sin conocer a Jesús, al histórico, al nazareno, todo lo que digamos de María no es serio, no tiene asidero, es proyección humana de necesidades inmaduras. Es fruto también de una historia, de una cultura de cristiandad ya pasada, aunque haya resabios y sobre todo intereses por mantenerla.

 

El auténtico culto mariano debería ser el “hagan lo que él les diga” (lo que les ha enseñado a lo largo de su prédica y hasta su muerte en cruz). Imágenes, oraciones y devociones, santuarios, peregrinaciones, en fin, todo el culto mariano, al margen de la vida y praxis de Jesús, del predicador del reino de Dios, de su misericordia, es una evasión piadosa, a veces una idolatría.

 

Recientemente la Congregación para la Doctrina de la Fe tuvo que realizar precisiones respecto a cierto título que se quería atribuir a María, otras veces ha tenido que señalar el peligro de ciertos santuarios y devociones muy extendidas. Actualmente se intenta evitar ciertos “excesos” que en otros tiempos se toleraban y hasta promovían.

 

¿No nos basta con valorar a María como la mujer que fue madre de Jesús, plena revelación de Dios? Aquella mujer de la cual en verdad no tenemos datos, en una pequeñísima aldea, fue la primera educadora de Jesús. De modo que sí podemos llegar a saber o intuir algo acerca de ella, ¿cómo? en tanto contemplemos a su hijo, su sensibilidad, sus opciones, en tanto que escuchemos sus palabras y profundicemos en el significado de sus gestos proféticos y de cuidado. Con ellos quiso mostrarnos su experiencia de Dios Abba. Pero en tanto humano como nosotros, se formó en una familia, en unas coordenadas culturales de las que aprendió a la vez que supo distanciarse.

 

Entonces a María podemos llegar indirectamente por su hijo. Desde allí podemos trazar su perfil: tan mansa y humilde como libre y valiente; tan fiel a Dios como a la vida amenazada; amiga, hermana de todos y en especial de los más frágiles; exquisitamente compasiva…

 

Cuando Jesús habla con las mujeres, se deja tocar por ellas, yo veo a una madre libre. Cuando Jesús come con pecadores públicos, y no teme mancharse, yo veo un hogar judío un tanto contracultural: casa abierta a todos, no sólo a los puros. Cuando Jesús abraza a los niños y dice que hay que ser como ellos, veo una casa llena de niños de diversas edades compartiendo, riendo, jugando, aún en una aldea pobre y sometida a un imperio. Cuando Jesús se compadece de los enfermos, los toca, los escucha, los alienta y libera, puedo imaginar a una familia en la que todos eran incluidos, los ancianos, los que padecían dolencias físicas o heridas de la vida.

 

Pero sobre todo hay una escena que me lleva a descubrir o intuir el corazón de la madre de Jesús, la he contemplado en Ejercicios “como si presente me hallare”. Les comparto:

 

Cuando Jesús dejó Nazaret para convertirse en predicador del Padre y del Reino, su madre en su pequeña aldea seguía cocinando, lavando y haciendo labores junto a las otras mujeres. Pero estaba siempre atenta a las noticias que llegaban con los trabajadores y los peregrinos. Se llenaba de asombro y orgullo, decían que Jesús tocaba leprosos, que entraba a la casa de publicanos y fariseos, que comía con toda clase de gentes, que lo seguían los pobres y eran felices. Y… la más asombrosa noticia que circuló en todos los fogones: había salvado a una mujer de que la apedrearan. Como un fogonazo María recordó aquella noche, siendo niño su niño, tras oír sobre una lapidación en otro pueblo, le preguntó a ella y a José a por qué hacían eso, ellos se miraron y bajaron la cabeza, José se atrevió a decir en voz muy baja: “nadie está libre de pecado como para tirar la primera piedra”. Jesús no dejaba de mirarlos con ojos enormes hasta que salió corriendo y llorando. Esa noche su hijo tuvo pesadillas, gritaba: “no, no, no pueden hacer eso”. Intentando consolar a su hijo ella también lloraba aquella noche y su marido, un hombre justo, suspiraba sin poder dormir tampoco.

 

En este Adviento sigo recordando con ternura, sin asomo ni necesidad de idolatría, en esa buena mujer, madre y educadora de Jesús. No me hacen falta otros títulos.

 

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Invitación: Conversatorio “La nueva estrategia de seguridad de Estados Unidos en el Caribe”

[Por: Radio Isla]

Con la conducción de la ex secretaria ejecutiva de CLACSO Marcia Rivera, conversamos en Voz Alternativa, por Radio Isla de Puerto Rico, sobre la nueva estrategia de «seguridad nacional» de los Estados Unidos y las amenazas que se ciernen sobre la región. Emitido el 7 de diciembre de 202...

 

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El Vaticano, “por el momento”, dice ‘No’ al diaconado femenino

[Por: RD / EFE]

La comisión vaticana encargada por el papa Francisco en 2020 excluye por el momento la posibilidad de un diaconado femenino, es decir de ordenar diaconisas, pero se abre a la institución de nuevos ministerios que puedan realizar mujeres.



 

Esta segunda comisión sobre el tema -la primera no fue concluyente por la división entre sus miembros- publicó este jueves sus conclusiones y determinó “que no podrá existir el diaconado para mujeres, entendido como un grado del sacramento del Orden”, aunque añade que “por el momento no es posible formular un juicio definitivo, como en el caso de la ordenación sacerdotal”.



 

El diaconato en la Iglesia católica, que solo existe para los hombres, es el grado de consagración anterior al del sacerdocio y no permite oficiar misas, pero sí predicar y administrar algunos sacramentos como el bautismo.

 



“El statu quo en torno a la investigación histórica y la indagación teológica, consideradas en sus mutuas implicaciones, excluye la posibilidad de avanzar hacia la admisión de mujeres al diaconado, entendido como un grado del sacramento del Orden”, dice el informe de la comisión presidida por el cardenal italiano Giuseppe Petrocchi.



 

También indica que “a la luz de la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio eclesiástico, esta evaluación es contundente, aunque actualmente no permite un juicio definitivo, como en el caso de la ordenación sacerdotal”, según se lee en las conclusiones de Petrocchi, que además es arzobispo de la ciudad italiana de L’Aquila.

 

El estudio para la elaboración de este informe de siete páginas se concluyó en el mes de febrero, el cardenal Petrocchi lo envió a León XIV el 18 de septiembre y ahora se hace público a petición del papa.

 

Pros y contras 




“Quienes están a favor argumentan que la tradición católica y ortodoxa de reservar la ordenación diaconal (pero también la sacerdotal y episcopal) solo a los hombres parece contradecir la igualdad de condición entre hombres y mujeres a imagen de Dios”, afirman los partidarios.



 

Los que están en contra defienden que “la masculinidad de Cristo, y por lo tanto la de quienes reciben las órdenes, no es accidental, sino parte integral de la identidad sacramental, preservando el orden divino de la salvación en Cristo. Alterar esta realidad no sería un simple ajuste del ministerio, sino una perturbación del significado nupcial de la salvación”.

 

Este último párrafo, se explica en el informe, se sometió a votación y recibió cinco votos a favor para confirmarlo con esta redacción, mientras que los otros cinco miembros votaron por su eliminación.



 

Asimismo, en el informe sí que se abre a la institución de nuevos ministerios que podrán celebrar las mujeres para fomentar la sinergia con los hombres.



 

Con nueve votos a favor y uno en contra, se expresó la esperanza de que “se amplíe el acceso de las mujeres a los ministerios establecidos para el servicio comunitario (…), garantizando así también un adecuado reconocimiento eclesial de la diaconía de los bautizados, en particular de las mujeres. Este reconocimiento resultará una señal profética, especialmente donde las mujeres aún sufren discriminación de género”.



 

Pero el cardenal explica que para continuar el estudio es esencial “un examen crítico riguroso y amplio del propio diaconado, es decir, de su identidad sacramental y su misión eclesial, aclarando ciertos aspectos estructurales y pastorales que actualmente no están plenamente definidos”.



 

León XIV ya afirmó en la entrevista que concedió para el libro “León XIV. Ciudadano del mundo, misionero del siglo XXI” que “por el momento” no tiene la intención de cambiar la enseñanza sobre la posible ordenación de mujeres diaconisas.

 

Publicado en: https://www.religiondigital.org/vaticano/Vaticano-momento-dice-diaconado-femenino_0_2840415947.html?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=el_no_del_vaticano_al_diaconado_femenino_definitivo&utm_term=2025-12-05

Piquito

[Por: Omar Serrano | UCA]

Traté a Piquito más de la mitad de mi vida. Mi primer encuentro con él fue en Panamá, cuando recibí el curso Fe y Política, un binomio cuya separación neutraliza y hasta condena el compromiso con la justicia. Para Piquito, ambas eran inseparables: la lucha por la justicia es una consecuencia de la fe cristiana. En aquella primera ocasión, se presentó como Juan Hernández Pico, pero dijo que, por el tamañito, le llamaban Piquito. Y así fue desde entonces para muchos. Nació el 24 de abril de 1936 en Bilbao, España. A lo largo de sus 89 años, le tocó vivir en una época de cambios o, quizá más apropiadamente, un cambio de época. Tres meses después de su nacimiento, en julio de 1936, ocurrió el levantamiento inconstitucional militar contra la República que provocó una guerra civil y que tres años después instauró la dictadura de Francisco Franco que se prolongó hasta la muerte de este, en 1975.

 

Entre las muchas afectaciones que pudo tener en esa época, a Piquito le marcó no haber aprendido a hablar el euskera, el idioma vasco, porque la dictadura prohibió hablar idiomas regionales como el catalán, el gallego y el euskera. Durante ese período, Piquito estudió en colegios jesuitas y ahí descubrió su vocación. En el colegio, sintió el llamado a seguir a Jesús siendo misionero. Entró al noviciado de Orduña a los 17 años, en 1953. Durante el mes de Ejercicios Espirituales que hacen de rigor los nuevos jesuitas, le puso destino a ese llamado misionero pidiendo venir a Centroamérica. Pero tuvo que esperar varios años para hacerlo realidad; una enfermedad grave de su padre que se prolongó hasta su muerte en 1957 demoró su destino.

 

Lo primero que se podría decir de Piquito es que el centro de su vida fue Jesucristo. Y de ahí viene todo lo demás. En su relato autobiográfico nos narra cómo sintió el llamado en los Ejercicios Espirituales del noviciado: “Un amor personal a Jesucristo ya nunca desaparecido”. Años más tarde, ya siendo sacerdote, en otros Ejercicios: “Dios en la vida me había dejado listo para asumir el amor de mi vida y vivir de él: Jesucristo y, en Él, la gente pobre”. Ese amor a Jesús crucificado y a los pobres lo hizo una persona disponible para ir donde se le necesitara. Sintió que depender de la voluntad de Dios era vivir “al viento del Espíritu” (por eso tituló su libro autobiográfico Luchar por la justicia al viento del Espíritu), lo que se tradujo en una actitud permanente que lo llevó a experimentar tiempos hermosos y tormentosos, alegrías y tristezas, experiencias de vida y de muerte.

 

Otra característica de Piquito es que, siendo un apasionado por Jesús y su Reino, el seguimiento lo hizo siempre acompañado. No me lo imagino viviendo solo. Su vida transcurrió haciéndole honor a la orden a la que pertenecía y amaba, tratando de ser compañero de Jesús, pero también de otros con los que compartía el mismo carisma. Piquito tenía facilidad para hacer amistades, característica que no todos comprendían. Sabía querer entrañablemente y se dejaba querer también. Casi siempre, según mi experiencia, la iniciativa venía de él; profundizar la amistad dependía del otro. La sonrisa con la que lo conocí en Panamá nunca desapareció con los años en cada encuentro, incluso en el último, unos días antes de su muerte. Y esta actitud no se limitaba a los jesuitas; hizo amistades entrañables también con muchas personas de fuera de la Compañía.

 

El deseo de ir a Centroamérica se le cumplió hasta 1960, cuando vino para hacer la etapa de magisterio en el colegio Javier de Panamá. Ahí coincidió con el que sería uno de sus grandes amigos, César Jerez, a quien consideraba un hermano. Piquito decía que fue adoptado por la familia Jerez, aunque probablemente él primero los adoptó a todos ellos. No tengo dudas, aunque nunca hablé con él al respecto, que esta filiación, unida a la experiencia de la comunidad de la Zona 5 en Guatemala, incidió para que se hiciera guatemalteco, como a él le gustaba presentarse. A Piquito no se le entiende sin los amigos y compañeros de su generación, como Ricardo Falla, Javier Gorostiaga, Iñaki Zubizarreta, Xavier Zarrabe y muchos otros, cuyos nombres estaban escritos en su corazón. Pero también tuvo la apertura de hacer amistad con las generaciones que venían después, incluso con quienes había una gran diferencia de edad. Haber sido responsable de etapas de la formación y profesor, facilitó esas amistades. Fue un acompañante espiritual cercano, presto al consejo, comprensivo con las debilidades del otro, pero sin dejar de ser asertivo a la hora de la corrección fraterna.

 

Al interior de la Iglesia, a Piquito también le tocó vivir un momento fundamental. Entró con los jesuitas antes del Concilio Vaticano II, que lo vivió estudiando teología con sus compañeros en Frankfurt. Según sus propias palabras: “Durante la etapa de teología (1963-1967), lo más importante de nuestras vidas fue el Concilio Vaticano II”. Contaba que lo habían seguido de cerca gracias, en parte, a que tres jesuitas profesores suyos fueron también peritos conciliares y los mantenían al día de su desarrollo. Personalmente, creo que para su grupo y para la dirección de la Compañía de Jesús el Concilio no fue un terremoto inesperado, sino más bien una confirmación de lo que ya venían haciendo, pensando y sintiendo.

 

Desde su llegada a Panamá a la etapa de magisterio, ya Piquito y César Jerez tenían en mente fundar en Centroamérica un Centro de Investigación y Acción Social, como había en otras provincias de América Latina. Esa idea siguió madurándose durante los estudios de teología. Sobre lo que ya hacían y el Vaticano II, Piquito escribió: “Estábamos de verdad en la fidelidad católica cuando nos íbamos a poner a buscar a partir de la fe y, a través del análisis, de la investigación, de la crítica, de la denuncia y de la propuesta, ‘soluciones plenamente humanas’ para una realidad tan injusta como la que sufríamos en Centroamérica”.

 

Después de la teología y ya ordenados, un “provincial visionario” —como le gustaba decir—, Luis Achaerandio, envió a un grupo de jesuitas a realizar estudios especiales en sociología, antropología, economía y otras disciplinas, con miras a crear el Centro. El proyecto se hizo realidad en 1973 cuando fundaron la comunidad de la Zona 5, un área populosa de la capital guatemalteca de la que todos sus integrantes, unos años después, tuvieron que salir al exilio por las amenazas contra ellos. Piquito y su grupo fueron los precursores de lo que es hoy el apostolado social de la Compañía en Centroamérica.

 

Por su formación, Piquito se movió en esa siempre difícil frontera entre la sociología y la teología. Trataba de estar al tanto de las novedades en esas y otras disciplinas. Fue al primero que le escuché hablar de Manuel Castells y de la “era de la información” en la que la humanidad entraba. Incluso disertó sobre esta temática en el primer Encuentro Centroamericano de Análisis de la Realidad del año 2002, realizado en El Progreso, Honduras. Sin saberlo, estábamos entonces en el preludio de los cambios vertiginosos que traerían las TIC y que ahora, según parece, definen el orden mundial. Además, Piquito tenía una memoria privilegiada, lo que le ganó el mote de “la memoria de la provincia”. Por eso, en sus últimos años, a él le dolía que la memoria le fallara, pero, como en otras ocasiones, lo supo tomar con humildad.

 

Se pueden decir muchas otras cosas importantes sobre alguien de quien tuve el privilegio de contarme entre sus muchos amigos y amigas. Pero no es esa la intención. Creo que cae por su peso que al describir a Piquito, he descrito al jesuita amante de Jesucristo y de los pobres, luchador por la justicia, con una sólida preparación académica, valiente para decir la verdad, consciente de sus fallos y limitaciones, y con una gran capacidad de compartir sus conocimientos en las aulas y en comunidades; y también de compartir la mesa con los preferidos de Dios en la Zona 5, en el Ixcán, en Arcatao o en Santa María Chiquimula.

 

A lo largo de su vida, Piquito experimentó dos temores. Uno era la soledad, quedar abandonado. Otro era el olvido, que se olvidaran de él. Creo que ambos temores no pasaron de serlo. Vivió toda su vida en compañía y siendo querido por muchos; murió rodeado de compañeros que estuvieron con él hasta el último momento. Hasta siempre, querido Piquito.

 

* Omar Serrano, de la Vicerrectoría de Proyección Social. 

 

Publicado en: https://noticias.uca.edu.sv/articulos/piquito?fbclid=IwY2xjawOb3phleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFvRGlkMzF5RmcxTzViUVRqc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHmWkE4z8Cnpu9u8xb_aiqiZtczCHAMWgqrSFn2W3C9OQMwW7wfjVotU4DOw8_aem_GGa72dL7S_yU2HVkRJlRvw

Invitación: Charla sobre el libro “Sobre el compromiso social de los laicos”

[Por: Editorial Buena Prensa]

La Editorial Buena Prensa invita a la charla sobre el libro “Sobre el compromiso social de los laicos”, con la participación de Diego Pereira (autor), Melecio Figueroa y Carlos Ventura...

 

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Homilia do P. Beozzo: 1º Domingo do Advento – “Ficai preparados! Porque na hora em que menos pensais, o Filho do Homem virá”

[Por: Jose Oscar Beozzo | O Fato Maringa]

“Ficai atentos”, “vigiai”, “ficai preparados” são as advertências insistentes do evangelho deste primeiro domingo do Advento (Mt 24, 37-44), início do novo Ano Litúrgico, em que seremos acompanhados pelo evangelista Mateus. O Advento prepara-nos para a chegada do Deus feito humano no meio de nós, na noite de Natal. Jesus se vale de duas comparações para ilustrar a iminência do que está para acontecer “com certeza”, sem que se saiba, porém, ao certo, o dia e a hora, o que exige maior vigilância e o estar atentos e preparados: “A vinda do Filho do Homem será como no tempo de Noé. Pois nos dias antes do dilúvio, todos comiam e bebiam, casavam-se e davam-se em casamento, até o dia em que Noé entrou na arca. E eles nada perceberam, até que veio o dilúvio e arrastou a todos. Assim, acontecerá também na vinda do Filho do Homem” (Mt 24, 37-39)…

 

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