Cuando un gobierno -en este caso el de Israel con Natanyahu a la cabeza- no se detiene durante 3 años exactamente con el genocidio de los palestinos en Gaza -desde el 7 de 2023-, cuando tiene el apoyo militar de Estados Unidos y Europa, cuando las instituciones internacionales como la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y la CPI (Corte Penal Internacional) de la Haya en Holanda son incapaces de detener tal carnicería -¡75,000 muertes principalmente civiles de entre los cuales 20,000 niños!-, es más que tiempo para los ciudadanos de a pie que gritemos nuestro dolor y nuestro desacuerdo. Por eso hemos respondido a la iniciatives de un grupo ciudadano de Inglaterra para manifestar nuestra disconformidad y presionar nuestros gobiernos para incidir sobre el gobierno israelí hasta cortar relaciones diplomáticas, afín de detener esta masacre a cielo abierto. Se trata de levantar una “Alianza Global por la paz en Palestina”.
Las Comunidades Eclesiales de Base de Guayaquil nos hemos unido, este miércoles 7 de octubre, a muchas organizaciones sociales y de solidaridad con Palestina, para una marcha, un plantón y un acto de protesta en el centro de Guayaquil. Nos sentimos unidos a centenares de miles de personas que, por todo el planeta, están haciendo lo mismo.
Frente a los zapatitos de unos 30 niños palestinos asesinados, hemos tomado unos minutos de oración para fortalecernos en nuestros compromisos por la paz y la justicia en la tierra de Jesús y María de Nazaret.
“Padre y Madre Dios, te damos gracias porque cuidas de cada uno de nosotros.
Hoy te venimos a pedir perdón por el genocidio de los palestinos, porque un gobierno ha decidido borrarlos de la faz de la tierra y muchos hemos sido cómplices por no incidir suficientemente contra este proyecto satánico.
Padre y Madre Dios, nos has dado la tierra para que tengamos cada uno la posibilidad de vivir en dignidad, paz y justicia. Ayúdanos a detener esta masacre que dura ya 3 años y ha causado la muerte de 75,000 palestinos, mayoritariamente niños, mujeres y ancianos.
Señor Jesús, tú que has venido hace 2,000 años “ungido por el Espíritu de Dios para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor” (Lucas 4,18-19), haz que estas palabras se cumplan nuevamente hoy gracias a nosotras y nosotros.
También haz que seamos, Señor Jesús, portadores eficaces de la paz y de la justicia. Haz de nosotros los artesanos de la libertad para quienes están presos del odio y de la muerte. Ayúdanos a abrir los ojos de los ciegos que no quieren ver este genocidio. Haznos valientes, Señor Jesús, para que pronto logremos detener la opresión y la muerte y podamos celebrar el año de la gracia del Señor.
Santa María de Nazaret, madre de Jesús y madre nuestra, has proclamado en casa de tu prima Elizabet que “el Poderoso mostró su misericordia siglo tras siglo a todos aquellos que viven en su presencia. Deshizo a los soberbios y sus planes. Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías” (Lucas 1,49-53).
Santa María de Nazaret, ayúdanos a ‘deshacer los planes de los presidentes que apoyan al gobierno de Israel, a derribar a los poderosos internacionales de sus tronos y a despedir a los ricos con las manos vacías’.
Padre y Madre Dios, haz realidad en nosotros esta oración nuestra.
Señor Jesús, haznos constructores hoy y siempre de tu Reino de libertad, paz y justicia.
Santa María de Nazaret, renueva nuestra fe, purifica nuestra vida, une las espiritualidades judías, cristianas y musulmanas para que vivamos como hermanas y hermanos y construyamos un mundo de paz donde todas y todos quepamos.
Amén, así sea.”
Nos sentimos solidarios del grito del párroco la Sagrada Familia de Gaza: “Es hora de acabar con la guerra y construir la paz. En Gaza no hay ni un solo lugar seguro. No se está a salvo en las casas, no se está a salvo en la calle, no se está a salvo en ningún sitio. Y tampoco se está a salvo en las iglesias”. En el bombardeo de su Iglesia ha habido 4 muertos. Pero el padre conserva la esperanza: Cerca de su iglesia 2 palmeras habían sido golpeadas por el bombardeo, pero han vuelto a revivir. Dice: “Estas palmeras son una imagen de la esperanza: herida, pero viva; doblada, pero no quebrada”.
¡Palestina existe, Gaza resiste: Con nuestro apoyo, la paz con justicia triunfará!






