Sacerdote diocesano de Madrid, Modino fue misionero en Brasil entre 2006 y 2025 y cuenta con una amplia trayectoria en la comunicación eclesial latinoamericana. Como corresponsal de Religión Digital en Brasil y América Latina, integrante del equipo de comunicación de la Red Eclesial Panamazónica (Repam) y colaborador del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), ha acompañado de cerca diversos acontecimientos eclesiales, entre ellos el Sínodo para la Amazonía y el Sínodo sobre la Sinodalidad.
En esta entrevista, el autor comparte las claves de su publicación y resalta la riqueza de los testimonios recogidos durante la asamblea sinodal, que muestran cómo es posible “caminar juntos en la diversidad”. También invita a profundizar en la sinodalidad como una forma de ser Iglesia que, pese a las resistencias que todavía encuentra, puede ayudar a responder mejor a los desafíos del presente y a la misión eclesial.

Misionero y comunicador eclesial
Pregunta: Una breve presentación de su persona.
Respuesta: Soy Luis Miguel Modino, sacerdote diocesano de Madrid, director de desarrollo comunicativo y contenidos de la archidiócesis de Madrid. He sido misionero en Brasil desde 2006 hasta 2025. Corresponsal de Religión Digital en Brasil y en América Latina de 2014 a 2025, miembro del equipo de comunicación de la Repam y del Celam, asesor de comunicación del Regional Norte1 de la CNBB, coordinador de comunicación de la archidiócesis de Manaos. He cubierto el Sínodo para la Amazonía y el Sínodo sobre la Sinodalidad, el cónclave en el que fue elegido el Papa León XIV, consistorios, visitas ad limina y diversos eventos eclesiales a lo largo de los últimos 10 años.
El procesos sinodal todavía no ha concluido
P.: ¿Qué aspectos de la Segunda Sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad considera fundamentales para comprender el camino que hoy recorre la Iglesia?
R.: El Sínodo sobre la Sinodalidad hay que entenderlo en su conjunto, teniendo en cuenta todo el proceso sinodal, que todavía no ha concluido, y del que un momento importante será la asamblea eclesial prevista para octubre de 2028. Un proceso que se inició con un trabajo de escucha en todos los niveles de Iglesia, que fue dando pasos de preparación hasta la primera sesión de la asamblea sinodal, que continuó en el año transcurrido entre las dos asambleas y que todavía está presente en el trabajo de la Iglesia.
La Segunda Sesión afianzó la reflexión en torno a la sinodalidad y mostró el valor del discernimiento comunitario, algo que fue valorado y respetado por el Papa Francisco, que decidió no escribir una exhortación postsinodal y asumió el Documento Final de la Segunda Sesión como aquello a decir sobre el Sínodo.
La composición y desarrollo de este Sínodo, el sínodo de las mesas redondas, ha sido una novedad que ha marcado la forma de trabajar a partir de entonces en los encuentros vaticanos. El último ejemplo es el encuentro recientemente realizado sobre los 10 años de Amoris laetitia. En cada una de esas mesas participaban con voz y voto, hombres y mujeres que asumen diferentes ministerios y prestan diversos servicios en todos los rincones de la Iglesia universal. Solo por eso ya podría considerarse un éxito el Sínodo sobre la Sinodalidad.
“Una Iglesia en la que caben todos”
P.: ¿Qué aprendizajes de las experiencias y reflexiones recogidas en sus crónicas pueden ayudar a las comunidades a vivir la sinodalidad en lo cotidiano?
R.: Las crónicas recogen entrevistas, reflexiones, el contenido de todas las ruedas de prensa llevadas a cabo durante la Segunda Sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad. La diversidad de los entrevistados, de las intuiciones que aparecen en las reflexiones y los participantes de las ruedas de prensa muestran la riqueza presente en la Iglesia en todos los rincones del mundo. Allí aparecen expresiones de sinodalidad que nos iluminan en la concreción de una Iglesia en la que caben todos, en la que todos tienen voz y en la que es posible en la práctica caminar juntos en la diversidad.
Estamos ante testimonios que pueden ayudar a entender, desde la reflexión teórica, pero sobre todo desde el testimonio de otras personas, que es posible asumir la sinodalidad como modo de ser Iglesia.

“Avanzar en el camino de la sinodalidad”
P.: ¿Por qué es importante leer y conocer lo vivido durante esta segunda sesión de la asamblea sinodal?
Es importante conocer lo vivido durante la segunda sesión de la asamblea sinodal porque eso nos permite avanzar en el camino de la sinodalidad, pero también nos ayuda a tener en cuenta y también a superar las dificultades que se viven en algunas iglesias locales para avanzar en ese camino.
Podemos decir que la práctica de la sinodalidad ha avanzado en América Latina que en otros continentes. Sin reducirse a ese continente, el libro presenta mayores aportes procedentes de esa realidad eclesial, tanto a la hora de las reflexiones como de las entrevistas o participantes de las ruedas de prensa. De ahí la necesidad de leerlo para poder profundizar.
“La sinodalidad es un modo de ser Iglesia que todavía enfrenta muchas resistencias”
P: Algo que le gustaría agregar o algún mensaje que quisiera dejar.
R.: La sinodalidad es un modo de ser Iglesia que todavía enfrenta muchas resistencias. Profundizar en la reflexión en torno a ella, algo a lo que ha ayudado decisivamente la asamblea sinodal, en la que participaron expertos llegados de todo el mundo, ayuda a superar reticencias y entender que vale la pena asumir la sinodalidad para mejor responder a aquello que Dios está pidiendo a la Iglesia en este momento de la historia que nos ha tocado vivir.
Descarga el libro aquí: https://observatoriosinodalidad.org/project/escucha-discernimiento-y-mision-cronicas-de-la-segunda-sesion-del-sinodo-sobre-la-sinodalidad/







