La formación de catequistas constituye una responsabilidad decisiva de las Iglesias particulares. La preparación bíblica, doctrinal, litúrgica, espiritual, pastoral y pedagógica sostiene a quienes acompañan a niños, jóvenes y adultos en procesos de iniciación cristiana y preparación sacramental. Ese importante fundamento conserva toda su vigencia y, en la Cultura de la Inteligencia Artificial, necesita enriquecerse con nuevas capacidades. El desafío que veo y propongo es sencillo pero vital: la formación de los catequistas que acompañan procesos de iniciación en la fe y preparación sacramental requiere hoy incorporar competencias específicas para discernir, utilizar e integrar técnica y pastoralmente tecnología y asistentes de inteligencia artificial, preservando y fortaleciendo aquello que hace insustituible su servicio eclesial.
En estas páginas la atención se concentrará deliberadamente en el catequista que acompaña la iniciación cristiana y la preparación a los sacramentos. Esta delimitación no pretende reducir el significado más amplio que el Magisterio atribuye al catequista, cuya misión abarca diversas etapas de la transmisión y maduración de la fe. Permite, en cambio, formular con precisión una pregunta pastoral inmediata, ¿qué necesita aprender hoy quien acompaña sacramentalmente a personas que ya buscan información, aprenden, producen contenidos y formulan preguntas dentro de ambientes mediados por inteligencia artificial?






