Este artículo presenta una reflexión en torno a lo que han representado las emergencias sociales y las llamadas “revueltas sociales” que se han movilizado en América Latina en los últimos años, y que no solo están referidas a la coyuntura de la emergencia sanitaria; van más allá, involucran diversos actores, expresiones simbólicas, culturales, políticas y estéticas. Las “revueltas”, sus protagonistas y sus expresiones toman un lugar en este texto, para observarse desde un lugar conceptual, social, cultural y político: las revueltas pueden leerse como una crisis de ilusiones y hastío con la modernización ofrecida por el orden neoliberal; como expresiones psicosociales que hicieron emerger imaginarios colectivos de resistencia y de proyecto. En la producción académica y la evolución política de 2023—2026, este artículo incorpora tres dimensiones nuevas: la crisis de institucionalización del ciclo posrevuelta y la cultura política de la “era del hartazgo”; el desplazamiento de la participación juvenil desde los canales institucionales hacia los espacios digitales; y la tensión estructural entre el fracaso de la integración política y la crisis de resiliencia democrática. Sobre esta base, el artículo introduce el marco conceptual de Georges Didi-Huberman en torno al levantamiento , la desobediencia y la política performática, para interpretar en profundidad los gestos, los deseos, la memoria y la potencia de las revueltas latinoamericanas. El artículo sostiene que la “revuelta epistemológica” abierta por las movilizaciones permanece inconclusa, y que su legado continúa fermentando en la tensión persistente entre el estancamiento institucional y el descontento social; el marco de Didi-Huberman ofrece recursos teóricos irremplazables para comprender la dimensión gestual, la política de los afectos y la política de las imágenes de las revueltas, al tiempo que abre nuevos campos problemáticos para la investigación futura.
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