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Los desafíos que asumirá de la nueva “ministra” de las comunicaciones del Vaticano

[Por: Óscar Elizalde Prada | El Tiempo]

La designación de María Montserrat ‘Montse’ Alvarado como Prefecta o “ministra” de las comunicaciones del Vaticano, a partir del próximo 1.º de noviembre, ha sorprendido a la Curia Romana y a los católicos en general, al punto que algunos vaticanistas han ponderado que estamos ante “el primer gran nombramiento del año” del papa León XIV, quien hace un mes cumplía el primer aniversario de su pontificado.

 

También hay quienes han llegado a afirmar que “se trata de una elección personal” del obispo de Roma, “cuyo nombre ha mantenido en absoluto secreto”, si bien conserva la perspectiva reformista instaurada por Jorge Mario Bergoglio, a través de la constitución apostólica Praedicate evangelium, que prevé la apertura a la participación de laicos en altos cargos de responsabilidad en la Santa Sede, otrora reservados a clérigos, obispos y, sobre todo, cardenales.

 

En efecto, ‘Montse’ Alvarado es la segunda mujer en ocupar una de las posiciones más importantes en el Vaticano —y la primera mujer laica, o sea, no-consagrada—, tras la nominación de la religiosa italiana sor Simona Brambilla, como Prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, hace un año y medio, en enero de 2025, por el papa Francisco, elección que luego sería refrendada por Robert Prevost.

 

Nuevos vientos

 

Si bien el Dicasterio para las Comunicaciones ya venía siendo liderado desde 2018 por un laico —es decir, un no-clérigo—: el prestigioso periodista siciliano Paolo Ruffini, quien traía una trayectoria de 40 años en varios medios italianos como Il Mensaggero y la Rai, y venía desempeñándose como director de TV2000, la red televisiva de la Conferencia Episcopal Italiana, la llegada de Alvarado bien podría representar el inicio de un nuevo periodo post-italian como vaticinó el teólogo e historiador Massimo Faggioli desde su cuenta de X, en el que, por primera vez, una outsider de origen latino —nacida en la Ciudad de México— y con amplia trayectoria en los Estados Unidos — donde obtuvo la ciudadanía en 2009—, se pondrá al frente de una de las áreas clave para la misión de la Iglesia católica.   

 

El hecho de que ‘Montse’ Alvarado se haya desempeñado desde 2023 como presidenta y directora de operaciones de EWTN News, gestionando plataformas de contenidos noticiosos para televisión, prensa escrita, radio, medios digitales y redes sociales, en siete idiomas —inglés, español, polaco, húngaro, sueco, ucraniano y alemán—, podría suponer un nuevo impulso a la comunicación global de la Iglesia, si se considera que la Eternal Word Television Network (la Cadena de Televisión Palabra Eterna), con sede en los Estados Unidos, es considerada la mayor organización de medios católicos del mundo, con 11 canales de televisión global y numerosos canales regionales que llegan a más de 400 millones de hogares en 160 países, además de unas 600 emisoras de radio afiliadas en todo el mundo y una amplia red de medios digitales que incluye Aci Prensa, ChurchPop, CNA y National Catholic Register.

 

Asimismo, su experiencia en organizaciones religiosas y su formación en gestión política, por la Universidad Internacional de Florida, con un máster en ciencias políticas, por la Universidad George Washington, la llevaron a ocupar  altos cargos por 12 años en el Fondo Becket para la Libertad Religiosa, entre 2009 y 2023, donde sumó importantes logros ante la Corte Suprema, incluyendo los casos de las Hermanitas de los Pobres, los condenados a muerte musulmanes, los servicios sociales católicos de Filadelfia, los derechos civiles de las escuelas y sinagogas judías, y la protección de las agencias de acogida religiosa, según ha reseñado el periódico italiano Avvenire.

 

Alvarado, además, ha hecho parte del Comité de Libertad Religiosa de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos en un tiempo en el que el Wall Street Journal llegó a considerarla como “defensora de todas las religiones”.

 

Controversias

 

Sin embargo, lo que para muchos podría representar una gran oportunidad de renovación para un Dicasterio (‘Ministerio’) que concentra la mirada —y también las críticas— ad intra y ad extra de la propia Iglesia, para otros también trae consigo no pocos desafíos e inusitadas contradicciones, como ha señalado Gerard O’Connell en America: “este nombramiento podría suscitar cuestionamientos, debido a la relación de la Sra. Alvarado con EWTN, una cadena que el papa Francisco criticó duramente, debido a que un sector pequeño pero influyente de su programación televisiva lo atacaba con frecuencia durante sus doce años de papado”.

 

El propio Francisco denunció el abuso de los medios de comunicación durante su viaje a Eslovaquia, en septiembre de 2021, cuando en declaraciones a los jesuitas de ese país manifestó su malestar frente a “un gran canal de televisión católico que no duda en hablar continuamente mal del Papa”, refiriéndose a EWTN.

 

No obstante, algunos analistas como José Manuel Vidal, consideran que “con su nombramiento, León XIV habría querido situar al frente de una pieza clave del Vaticano a una mujer laica, con experiencia real en grandes medios, capaz de hablar a públicos muy distintos y de entrar en terrenos donde la Iglesia suele perder visibilidad”, de modo que la elección de “una presidenta de EWTN News —la cadena global que Francisco llegó a criticar duramente, tachándola de ‘obra del diablo’— puede leerse no tanto como una concesión al conservadurismo mediático, cuanto como una manera de integrar voces incómodas, reconociendo que la comunión eclesial no se construye solo con perfiles afines”.

 

Es claro que si las apuestas fundamentales del papa León —desde el día de su elección y como hijo de san Agustín— pasan por la “unidad” y la “comunión”, en un mundo fragmentado que clama por “una paz desarmante y desarmada”, y que compromete también a los periodistas y a los comunicadores, a quienes exhorta a “desarmar las palabras” y a “reparar las redes”, su apuesta por una mujer proveniente de uno de los grandes medios católicos norteamericanos, que a lo largo de los últimos años ha protagonizado episodios de “fuego amigo” en el Vaticano, podría significar un paso definitivo hacia una comunicación eclesial que contemple la diversidad y las diferencias que existen dentro de la propia Iglesia, sin pretensiones de uniformizar ni de domesticar, pero siempre en comunión con la Iglesia, com Petro et sub Petro (con Pedro y bajo Pedro).

 

Comunicar con todos

 

Si se considera que, en su esencia, el Discaterio que asumirá María Montserrat Alvarado, como su Prefecta, “se ocupa de todo el sistema de comunicación de la Sede Apostólica (…) para que responda de una manera coherente a las necesidades de la misión evangelizadora de la Iglesia en un contexto caracterizado por la presencia y la evolución  de los medios digitales, por factores de convergencia e interactividad”, resulta imperativo que la comunicación del Vaticano se nutra de las mejores prácticas globales, bajo criterios humanistas y éticos anclados a la enseñanza social de la Iglesia —como los que se expresan en Magnifica humanitas, la primera encíclica del papa León—, y transite hacia una comunicación desde y con las periferias, menos eurocentrista, si se quiere, o meramente romana, pues no solo se trata de “comunicar a todos” sino de “comunicar con todos”.

 

No es el único reto que deberá encarar Alvarado. Hay otros que resultan menos visibles a los ojos del mundo, pero profundamente sensibles en el seno del Vaticano, y tienen que ver con la sustentabilidad del ecosistema de comunicación de la Santa Sede que desde 2015, con la creación del Dicasterio para la Comunicación, ha desarrollado procesos de convergencia entre Radio Vaticana, Vatican News, la Oficina de Prensa, L’Osservatore Romano, Vatican Media, la editorial vaticana, la imprenta vaticana y la Filmoteca Vaticana. Se trata de un organismo único y vital que alberga más de 50 lenguas con sus equipos técnicos y editoriales en los que trabajan más de 500 profesionales.

 

Sin embargo, es evidente que un ecosistema tan robusto y necesario para llevar el mensaje de la Iglesia a todos los confines, representa también una gran inversión de recursos que impactan las finanzas del Vaticano. No en vano, en su último discurso a los participantes de la Asamblea Plenaria del Dicasterio para la Comunicación, en noviembre de 2024, el papa Francisco había manifestado su preocupación: “tendremos que ser un poco más disciplinados con el dinero”, dijo. “Deben encontrar la manera de ahorrar más y buscar otros fondos, porque la Santa Sede no puede seguir ayudándoles como ahora. Sé que es una mala noticia, pero también es una buena noticia porque mueve la creatividad de todos ustedes”. Con toda seguridad, la nueva Prefecta tendrá que asumir este gran desafío para que la Iglesia siga comunicando bien y comunicando el bien con veracidad.

Publicado en: https://www.eltiempo.com/vida/religion/los-desafios-que-asumira-la-nueva-ministra-de-las-comunicaciones-del-vaticano-3562801

Teólogos latinoamericanos publican “Te he amado”, una obra que relee Dilexi te desde la opción por los pobres

[Por: Micaela Díaz]

La publicación reúne las reflexiones de once teólogos y teólogas de América Latina sobre la exhortación apostólica Dilexi te, considerada uno de los textos programáticos del pontificado del Papa León XIV y una reafirmación de la tradición eclesial que pone a los pobres en el centro del Evangelio.

 

La red Amerindia Continental presentó el libro “Te he amado”, una obra colectiva que ofrece reflexiones teológicas latinoamericanas sobre la exhortación apostólica Dilexi te del Papa León XIV. Coordinado por Rosario Hermano y Alejandro Ortiz, el volumen reúne aportes de once autores y autoras de distintos países del continente que dialogan con el documento pontificio desde la experiencia de una Iglesia comprometida con los pobres y los procesos de liberación.

 

En la presentación del libro, Alejandro Ortiz recuerda que Dilexi te tiene un origen particular: fue un proyecto iniciado por el Papa Francisco en los últimos meses de su vida y asumido posteriormente por León XIV al inicio de su pontificado. El mismo Papa explica que decidió hacer suyo este texto porque comparte “el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres”.

 

Para los coordinadores de la obra, este hecho constituye una de las claves de lectura más importantes del documento. El Papa León XIV recoge una herencia pastoral y teológica de Francisco, además que ratifica que el camino de la Iglesia pasa por reconocer en los pobres y sufrientes el lugar privilegiado para descubrir el corazón de Cristo. Como señala la presentación, en ellos “se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas”.

 

Reflexión desde la experiencia latinoamericana

 

El libro nace de una invitación a teólogos y teólogas vinculados históricamente a la tradición liberadora latinoamericana para que compartieran las resonancias que la lectura de Dilexi te despertaba en su propia experiencia de fe y compromiso pastoral.

 

Más que realizar un análisis académico del documento, los autores fueron convocados a escribir desde lo que la obra denomina su “sentirpensar”, es decir, desde la experiencia palpable de acompañamiento a los pobres y excluidos. El resultado es una colección de textos que abordan la exhortación desde distintas perspectivas: la opción por los pobres, la ética, la lectura popular de la Biblia, el legado de san Óscar Romero, la teología de la liberación, la democracia, la solidaridad, la reforma de la Iglesia y la sinodalidad.

 

Según la presentación, se trata de una obra cuyo “contexto vital” es la propia opción de vida de quienes han acompañado durante décadas a los pobres y sufrientes del continente, en un camino marcado por la esperanza, pero también por la resistencia y la persecución.

 

La opción por los pobres

 

Uno de los aportes que más resalta corresponde al teólogo brasileño Agenor Brighenti, quien explica cómo Dilexi te recoge y universaliza una de las contribuciones más significativas de la Iglesia latinoamericana: la opción preferencial por los pobres.

 

Brighenti sostiene que la exhortación representa un reconocimiento explícito a una tradición pastoral y teológica desarrollada en América Latina desde Medellín y Puebla. En este sentido, sostiene que lo novedoso no es la formulación de la opción por los pobres, sino el hecho de que el Papa León XIV la asuma como horizonte para toda la Iglesia universal.

 

El autor muestra además el recorrido histórico que llevó a la Iglesia desde una comprensión asistencial de la caridad —una Iglesia “para” los pobres— hacia una Iglesia “de” los pobres, una Iglesia pobre y finalmente una Iglesia “con” los pobres, donde estos dejan de ser objeto de ayuda para convertirse en sujetos de su propia liberación.

 

Libro para ahondar la lectura de Dilexi te

 

La obra reúne las voces de Agenor Brighenti, Rosario Hermano, Francisco Aquino Junior, Silvia Cáceres Frisancho, Paola Polo, Manoel Godoy, Mauro Castagnaro, Nicolás Meyer, Francisco Bosch, María Suyapa Cacho y Pedro Trigo SJ.

 

A través de once capítulos, los autores exploran las implicaciones pastorales, sociales y espirituales de una Iglesia llamada a caminar junto a los más vulnerables, denunciar las estructuras que generan exclusión y construir una auténtica cultura de solidaridad.

 

La invitación de los coordinadores es a leer el libro con tiempo y sin prisas, dejándose interpelar por testimonios y reflexiones que ayudan a comprender con mayor profundidad el mensaje de Dilexi te y el desafío permanente de reconocer en los pobres el rostro vivo de Cristo.

 

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“Te he amado”. Reflexiones teológicas latinoamericanas sobre la exhortación Dilexi te del papa León XIV

Comprender, mirar y contar. Tres verbos para celebrar a Gustavo Gutiérrez en el día de su cumpleaños

[Por: Félix Grande]

En esta evocación quiero usar estos tres verbos y conectarlos con expresiones que Gustavo pronunció en distintos momentos y de diferentes formas.

 

Primer verbo: comprender

 

Aquí la expresión de Gustavo que quiero recordar es “no me comprendan tan rápido”. La dijo durante una entrevista realizada en 1985, en la que cuenta lo siguiente:

 

“A veces, cuando estoy fuera de América Latina y hablo sobre el tema de la pobreza, la gente en Europa y en Estados Unidos me dice ‘bueno, yo comprendo que usted hable de la pobreza porque usted viene de América Latina’. Mi respuesta siempre es decirles: no me comprendan tan rápido. Porque mi primera razón para hablar de la pobreza no es porque yo vivo allí, sino porque creo en el Dios de Jesucristo”.

 

Creo que hoy, cuarenta años después, Gustavo también podría decirnos: “no me comprendan tan rápido”. Tomen su tiempo para comprender mejor, vuelvan a mirar, no confíen en la memoria, revisen nuevamente el conjunto de la obra, no solo los libros, también los gestos y las palabras.

 

Ocurre que, en el campo del pensamiento, vivimos un tiempo ávido de novedad. Las ideas circulan a una gran velocidad y envejecen pronto. Por eso, hay el riesgo de pasar rápido la página y asumir que ya conocemos y comprendemos la obra de Gustavo. Es un desafío comprenderlo.

 

Quienes han leído el excelente prólogo escrito por Leo Guardado a “Vivir y pensar el Dios de los pobres”, el libro póstumo de Gutiérrez, habrán observado que, antes de presentar el contenido del libro, Leo hace un recuento, una revisión de los catorce libros principales publicados hasta entonces.

 

Y en ese contexto dice que _En busca de los pobres de Jesucristo: el pensamiento de Bartolomé de Las Casas,_ “el libro más largo de Gutiérrez, a pesar de su enfoque histórico, es su obra más orientada al futuro”, la de mayor actualidad. Entiendo que Leo está pensando en la problemática de la colonialidad del poder y la decolonialidad. Por ejemplo, allí hay un tema que requiere una mejor comprensión.

 

Segundo verbo: mirar

 

Aquí la expresión de Gustavo que quiero comentar es “mirar adelante y mirar lejos”.

 

A él le gustaba citar la conocida expresión de Juan XXIII, “mirar lejos”, pronunciada por el papa bueno, en 1963, poco antes de morir. Gustavo usó esa expresión para titular la presentación a la décimo tercera edición de Teología de la Liberación, en el año 2014.

 

La volvió a usar en su último libro, introduciendo un matiz. Así, en lugar de decir solamente mirar lejos, como había hecho siempre, esta vez escribió “mirar adelante y mirar lejos”.

 

Estamos ante un énfasis que quiero subrayar: mirar adelante y mirar lejos. ¿Por qué? Porque creo que allí hay algunas pistas importantes. Me permito anotar las siguientes.

 

Se trata de mirar adelante y mirar lejos para saber qué caminos emprender hoy. En el último capítulo de “Vivir y Pensar el Dios de los pobres’, Gustavo escribió hacia dónde debe estar orientada esa mirada:

 

“Estamos frente al desafío de saber qué caminos emprender hoy para el anuncio del reino en un mundo que combina distancias y cercanías de un modo que la historia humana desconocía hasta hace poco”.

 

Mirar adelante, mirar lejos, no nos saca del presente, pero hace que no quedemos atrapados en el agujero negro de la resignación o el pesimismo de nuestro tiempo. Nos sitúa en el hoy de nuestra historia y, simultáneamente, le pone un sentido de esperanza.

 

Byung Chul Han, el filósofo coreano alemán, Premio Princesa de Asturias, igual que Gustavo, publicó en el 2022 el libro “El espíritu de la esperanza”. Llamó mi atención el siguiente pasaje:

 

“El diccionario etimológico de Friedrich Kluge explica así la voz hoffen, “esperar”: “Cuando uno quiere ver más lejos o trata de ver mejor, se estira hacia delante”. Por tanto, esperanza significa ‘mirar a lo lejos, mirar al futuro’. La esperanza nos abre los ojos a lo venidero”.

 

“Al mismo tiempo, la esperanza tiene algo de contemplativo. Se estira hacia delante y aguza el oído. Tiene la ternura de la receptividad, que le da belleza y encanto… Pone rumbo a lo que aún está por nacer. Sale en busca de lo nuevo, de lo totalmente distinto, de lo que jamás ha existido”.

 

Por tanto, mirar adelante y mirar lejos es ya una afirmación de la esperanza en la historia.

 

Tercer verbo: Contar

 

Aquí la expresión de Gustavo que quiero comentar es “contar la historia de Jesús”. Éste es el título de la conclusión de “Vivir y pensar el Dios de los pobres”. Él dice que, más que una conclusión, es un ejercicio de proyectar la mirada luego de todo lo dicho en los catorce capítulos anteriores. Cito algunos pasajes. Dice Gustavo:

 

“La cuestión de fondo es ¿cómo proponer el evangelio en este tiempo? ¿Cómo narrar los hechos y las palabras de Jesús que revelan el amor gratuito de Dios? ¿Cómo decir a nuestros contemporáneos la buena nueva que libera?”

 

“Contar la historia de Jesús es contar sus gestos y palabras , enlazarla en la historia cotidiana de los tenidos por insignificantes, hacer ver su absoluta incompatibilidad con toda forma de injusticia. Relato corto… que inspira muchos otros relatos. Contarlo significa anunciar una liberación, cuyo sentido último es la comunión plena, la amistad con Dios, pero a la que no es extraña ninguna dimensión humana y cósmica. La liberación total es el contenido de la buena nueva que el Señor vino a proclamar a toda persona… Una liberación que germina en la historia como un grano de mostaza”.

 

Desde que vi este capítulo, me llamó la atención que Gustavo usara la palabra contar. No la recuerdo así en otras de sus obras. Debo decir que es una palabra muy bien elegida.

 

Estos son tiempos para contar historias. Y la historia de Jesús que podemos contar es apasionante.

 

Antonio Spadaro, el jesuita que dirige La Civiltá Cattolica, ha escrito recientemente que “No solo necesitamos más historias. Necesitamos historias que nos ayuden a ver las cosas de otra manera. Historias que nos enseñen a distinguir la belleza de lo artificial, los sueños de las ilusiones, la visión de la estrategia. Historias que nos recuerden que cada palabra puede ser un hilo, y cada texto un telar”.

 

Gustavo invita a contar la historia del Jesús que sigue revelándose en el acontecer de la humanidad y se manifiesta muchas veces en lo escondido, en lo pequeño, en lo recóndito, en la suave brisa de la que habla el libro de los Reyes, cuando Dios se manifestó a Elías.

 

Tenemos que contar la historia de Jesús en el que creemos y a quien seguimos, el Jesús encarnado e identificado con los pobres, que acompaña su caminar.

 

Podemos contar la historia de la liberación humana en este tiempo y en adelante. Una historia de lucha contra diferentes formas de opresión. Una historia animada por el Dios que hace nuevas todas las cosas.

 

Se cuenta historias con gestos y palabras. Y hoy las palabras que usemos tienen que conectar con las nuevas sensibilidades contemporáneas. No puede ser un lenguaje tan conceptual. Tienen que ser palabras que emocionen, que susciten, que inspiren, que convoquen, que movilicen.

 

Contemos la historia de Jesús con toda nuestra alma, con toda nuestra mente, con todo nuestro corazón. Con radicalidad, pero también con esa gana “ubérrima, política de querer”, de la que habla el poema de César Vallejo:

 

“Me viene, ay días, una gana ubérrima, política,

de querer, de besar el cariño en sus dos rostros,

y me viene de lejos un querer

demostrativo, otro querer amar”.

 

Concluyo:

 

Gustavo tenía un gusto particular por las bienaventuranzas, en su doble dimensión de promesa de felicidad y de tarea práctica y acción concreta. Cada vez que las leía, solía decir que se debería agregar una a las ocho ya existentes, que debería ser “bienaventurados los tercos”.

 

Creo que este es un tiempo de afirmación de esa terquedad, Terquedad histórica, terquedad en el corazón de la historia humana, no fuera de ella, no en una burbuja o en una cámara de eco.

 

Se trata, entonces, de vivir y pensar el Dios de los pobres y, en ese camino, asumir los desafíos a los que la obra y la vida de Gustavo nos invitan: comprender mejor; mirar adelante y mirar lejos y, a partir de allí, contar la historia de Jesús.

 

Chorrillos, 8 de junio de 2026

 

Foto: Centro de Estudios y Publicaciones

Recibir a Jesús Eucaristía implica el compromiso comunitario

[Por: Olga Consuelo Vélez]

Hoy conmemoramos a Jesús presente en el pan y el vino convertidos en su cuerpo y sangre para la vida del mundo. El contexto es el del alimento que da vida. Pero ¿Cuál vida? Se refiere a la vida eterna, a la plenitud de vida con Dios. Esto se explica más, cuando al final del texto se hace referencia al maná que comieron los padres en el desierto y murieron, mostrando así el contraste, con este alimento, que es Jesús mismo y es para la vida eterna…

 

Descargue los comentarios bíblicos.

Nueva publicación de Amerindia: “Te he amado”. Reflexiones teológicas latinoamericanas sobre la exhortación Dilexi te del papa León XIV

[Por: Alejandro Ortiz]

Terminada el 4 de octubre del 2025 y presentada el 9 del mismo mes, el papa León XIV presentó su primera exhortación apostólica titulada Dilexi te. Su origen, que él mismo nos explica, nos ayuda comprender su finalidad:

 

“…en continuidad con la encíclica Dilexit nos, el papa Francisco estaba preparando, en los últimos meses de su vida, una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, titulada Dilexi te, imaginando que Cristo se dirigiera a cada uno de ellos diciendo: no tienes poder ni fuerza, pero ‘yo te he amado’ (Ap 3,9). Habiendo recibido como herencia este proyecto, me alegra hacerlo mío —añadiendo algunas reflexiones— y proponerlo al comienzo de mi pontificado, compartiendo el deseo de mi amado predecesor de que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres” (DT 3).

 

De entre las muchas cosas que hay que analizar de este punto, hay dos que consideramos relevantes. La primera es que esta primera exhortación fue idea del papa Francisco, “la estaba preparando” anota León XIV. Y la segunda, y tal vez, más importante fue que este proyecto inconcluso lo ve como una herencia y nos comparte que, con alegría, lo hace suyo. De esta manera el papa León XIV nos señala muy claramente que su pontificado dará continuidad —con su propio sello— a la línea de Francisco.

 

Continuando en este tono de sinceridad, nos comparte una confesión: “… de hecho, también yo considero necesario insistir sobre este camino de santificación, porque en el ‘llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse’ [Gaudete et exsultate 96]” (DT 3). Y tal vez, en este punto encontramos lo que motiva al Papa a pensar en los pobres: solo se llega a conocer lo más profundo de Cristo (sentimientos y opciones) en los pobres y sufrientes del hoy.

 

Así, los “pobres y sufrientes” que fueron centrales para Jesús, deberán serlo también para sus seguidores y seguidoras. Para demostrar este camino de seguimiento fiel a Jesús, hace un recorrido histórico de aquellos y aquellas que han puesto en el centro de su cristianismo a los empobrecidos. Y en esa tradición y camino eclesial, las teologías latinoamericanas han tenido un lugar predominante. Ciertamente, en la teología de la liberación ese ha sido su ADN: poner en el centro de su reflexión al pueblo crucificado, en palabras de Ignacio Ellacuría.

 

Quedó claro desde un principio —y no sin conflicto— que la pre-ocupación (indignación y praxis queremos decir) primera es la vida del pobre, y siempre en segundo lugar, la reflexión teológica que la acompaña o nace de ella. Por ello, Gustavo Gutiérrez decía que la teología de la liberación no se limita a pensar el mundo, sino que es parte de un proceso de liberación donde el mundo es transformado y eso es el Reino de Dios.[1] Siendo los pobres, no solo los protagonistas de este proceso de liberación, sino el “lugar vital”[2] para realizarla, de este modo, quedará claro que “lo primero es el compromiso de caridad… La teología viene después, es acto segundo”[3]. Es una teología que pone la reflexión al servicio del amor al pobre, es una intellectus amoris o como prefiere Jon Sobrino una intellectus misericordiae, ya que la misericordia no solo es la primera acción frente al mundo sufriente sino también la fuerza que organiza una praxis que busca enfrentarlo y erradicarlo.

 

Desde esta importante, continua y profunda tradición teológica liberadora se les pidió a varios teólogos y teólogas latinoamericanas que nos compartieran sus reflexiones en torno a la Dilexi te. Se les invitaba que pudieran escribir su sentirpensar cuando estuvieran leyendo esta obra. Aunque en muchos textos hay elementos que ayudan a analizar la exhortación apostólica esta no era la intención primera. Más bien se les pedía que, desde su experiencia teológica liberadora, al lado de los pobres y sufrientes, pudieran escribir algunas reflexiones que iban sintiendo y pensando cuando estaban leyendo la exhortación apostólica. Explicábamos en la invitación que sabíamos que el tema de los pobres no era para nuestras vidas un tema más, sino una dimensión propia de nuestras vidas, un factor que ha estructurado nuestras opciones más importantes en las distintas áreas de nuestras vidas. Así, les solicitábamos que desde su propia historia personal y por ende desde su propia manera de vivir el “amor a los pobres” escribieran su aporte.

 

Las y los lectores tienen en sus manos una obra que su “contexto vital” es la propia “opción de vida” por acompañar a los “pobres y sufrientes” en sus procesos de liberación de los autores y autoras y que en conjunto ha conformado un caminar latinoamericano lleno de esperanza y vida, pero también de persecución y resistencia. Y eso en conjunto es el cristianismo mismo histórico.

 

Son once textos, de cuatro mujeres teólogas y de siete teólogos, que aceptaron la invitación y desde su experiencia en el acompañamiento a “pobres y sufrientes” en nuestro continente dialogaron con el texto. Son artículos de diversa extensión, y con diferentes ángulos para dialogar, sin quitar con ello, rigurosidad y profundidad en sus reflexiones. Invitamos a una lectura con tiempo y sin prisas para que puedan disfrutar cada aporte. Seguramente después de leer esta obra podrán leer de un modo más profundo la exhortación apostólica Dilexi te.

 

[Tomado de la presentación del libro elaborada por Alejandro Ortiz]

 

Bajo la coordinación editorial de Alejandro Ortiz y Rosario Hermano, el libro ha contado con la dirección editorial de Pilar Torres Silva y consta de 206 páginas.

 

¡DESCARGUE EL LIBRO!



[1] Gutiérrez, G. (1972). Teología de la Liberación. Perspectivas. Sígueme. pp. 40-41. La cita completa es: “una teología que no se limita a pensar el mundo, sino que busca situarse como un momento del proceso a través del cual el mundo es transformado: abriéndose –en la protesta ante la dignidad humana pisoteada, en la lucha contra el despojo de la inmensa mayoría de los hombres, en el amor que libera, en la construcción de una nueva sociedad, justa y fraternal– al don del reino de Dios”.

[2] Sobrino menciona que para la teología de la liberación los pobres no solo son el sitz im leben sino también debe de recuperar el sitz im Tode, el lugar de la muerte, para su proceso de liberación.

[3] Cr. Gutiérrez, G. (1972). Teología de la Liberación. Perspectivas. Sígueme. p. 35.

Fiesta del corpus Christi: mordiscos del hambre, antropófagos de Dios

[Por: Julián Bedoya Cardona]

Para comer, lo primero que necesitamos es tener hambre y hacernos cargo del hambre de los demás. Es conveniente, decir que es diferente y no podemos confundir, el hambre con las ganas de comer. Porque la verdadera hambre es aquella que nunca se sacia con cualquier cosa. Las ganas de comer y la fatiga del estómago, lo disimulamos fácilmente a base de picoteo, las golosinas o de comida chatarra…

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¿Cómo traducir hoy “Reino de Dios”?

[Por: Rosa Ramos]

¿Cuántos kilómetros faltarán
para llegar al pueblo aquel?

Un día claro como un vergel
los corazones se abrirán
los pobres se repartirán
el mundo, el vino, el pan aquel…

Numa Moraes

 

“Reino de Dios”, peor aún “gloria de Dios”, son expresiones de nuestra jerga cristiana que sin duda son incomprensibles para ajenos, pero también ya hoy para propios. La IA dice “La jerga es el lenguaje particular y exclusivo que utilizan entre sí los individuos de una misma profesión, oficio o grupo social. Su vocabulario a menudo resulta incomprensible para quienes no pertenecen a ese entorno”.

 

Quizá hace unas décadas eran “normales”, creíamos entenderlas todos y las decíamos sin prurito. Nos acostumbramos desde niños a esas expresiones que los evangelistas ponen como síntesis de la novedad de Jesús en su boca: “el reino de Dios está cerca” (Mc. 1, 15), “busquen el reino de Dios y su justicia y todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt. 6, 33), “el reino de Dios está entre ustedes” (Lc. 17, 21). Solemos decir el reino adviene o advino a nosotros en la persona de Jesús. 

 

Pero hoy el término “reino” está contaminado, no es que no lo estuviera antes, desde tiempos bíblicos, el propio Jesús advierte sobre los reyes y su dominio, y el dar un vistazo a la historia hasta siglos recientes nos muestra un panorama desolador. Sin embargo, hoy nos resulta más chocante que nunca la palabra “reino”, quizá porque hemos crecido en sensibilidad, descubierto “derechos humanos”, aunque nos cuesta mucho vivirlos.  Lo cierto es que hoy es necesario reformular, repensar, procurar una traducción a “reino de Dios”, darle un sentido que sea significativo para este tiempo.

 

Claro que no se trata de sacar esa expresión de los evangelios sinópticos, pero asumir que es preciso volver a llenarla de contenido con la persona, los signos, las palabras del propio Jesús. Volver a “caer en la cuenta” del mensaje-persona que más nos acerca a Dios.

 

Y para los “ajenos”, los que no entienden la jerga, quizá podamos acercarlos con ejemplos concretos y cercanos. El lenguaje del amor es universal y puede hacer más inteligible el reino de Dios ya presente a veces apenas atisbado en pequeñas experiencias comunitarias. En el poema canción citado aparece como soñado “el pueblo aquel” a una distancia desconocida, en kilómetros.

 

Voy a compartir lo vivido hace una semana en una actividad organizada por Amerindia. Junto con otros organizamos un “espacio de escucha” en el que participamos treinta y cinco personas. Podría decir que allí vislumbramos el sentido genuino de esa expresión de Jesús recogida por los evangelistas y que hoy nos es extraña, ambigua, por qué no negativa, en nuestro imaginario.

 

 Al inicio nos preguntamos y escuchamos responder: “En las situaciones más críticas de nuestra vida ¿qué nos ayudó a salir?”. Después tuvo lugar un panel con tres experiencias. 1. Un grupo llamado “Minga” que trabaja con adolescentes en riesgo en Las Piedras, una ciudad a 45 kilómetros de Montevideo. 2. La experiencia de un hombre joven que vivió en situación de calle y ahora vive en una casa comunitaria, proyecto de Obsur. 3. “Proyecto Caminos” llevado adelante por un grupo ecuménico con mujeres que realizan trabajo sexual. Esta experiencia fue compartida por una religiosa y por una pastora. Luego del panel volvimos a escucharnos reflexionar en grupos las “esperanzas y desafíos”, que más tarde pusimos en común haciendo circular una vela encendida.

 

Hicimos experiencia del “reino de Dios”, de ese vivir como Dios sueña que vivamos en la escucha abierta, respetuosa, acogiendo las diferentes historias, experiencias y después los ecos. Hicimos experiencia y la hicimos consciente en el final del encuentro expresándonos agradecimiento y dándonos unos a otros un gran abrazo, antes de compartir fraternalmente el almuerzo.

 

A los cristianos se nos hace sí inteligible que el reino de Dios está cerca, en medio nuestro, cuando compartimos dolores y esperanzas, temores, cansancios y empeños por construir “el pueblo aquel donde no falte el tibio pan, donde te ofrezcan pura miel, donde no te golpearán por religión o por piel”, como canta Numa Morales. Se nos hace palpable aún en situaciones penosas, en lo imperfecto de nuestras construcciones, aunque todavía falta mucho camino por hacer y por vivir.

 

Descubrimos y señalamos en el espacio de escucha que las diferentes experiencias no sólo desmienten el “no se puede hacer nada”, sino que además nos desafían a cambiar la cabeza, las expectativas y el lenguaje. “Hay esperanza, empatía, humanidad. Son muchas las experiencias de acogida y acompañamiento, son muchos los procesos de inclusión de las personas en situaciones de vulnerabilidad. Hay muchos hermanos trabajando y todos podemos aportar y descubrir potencialidades” -son algunas de las reflexiones que surgieron-.

 

“Se puede y se puede en comunidad, en redes, con otros” Nos salvamos en racimo, no se trata de que unos saben, pueden, dan, y otros pasivamente reciben; todos aprendemos, crecemos, cambiamos en estos procesos de compartir vulnerabilidades, capacidades y empoderamiento. No cabe duda de que vivimos una realidad de exclusión, de violencia, de inhumanidad que hasta se promueve, pero también hay mucho de camino, de construcción, de novedad: “Hay estrellitas que iluminan la noche”, se dijo.

 

Si cambiamos la mirada y escuchamos atentamente, descubrimos que a lo largo del tiempo siempre hubo muchas estrellitas de esperanza iluminando esos procesos de humanización. En la jornada también escuchamos la palabra serena y humilde del Padre Cacho, del que ya hemos escrito otras veces. Hace más de treinta años, en otro contexto de sufrimiento y exclusión, él veía esa luz que empezaba a surgir en el barrio: “En cierto sentido nuestro pueblo ha practicado un ateísmo sobre las personas, hemos dejado de creer en el otro, y ahora empieza a surgir ese valor, creer en el otro como valor en sí, como persona, como ser capaz de hacer resurgir la vida.”

 

El “reino de Dios” lo vimos cerca en Minga, en Proyecto Caminos, en Puertas abiertas, casa comunitaria. Podríamos traducir la expresión como “el mundo humano”; “el pueblo aquel donde todos caben”, donde todos tenemos, fragilidades y fortalezas, algo para aportar; “allí donde resurge la vida” porque creemos en las personas y todas las manos se tienden para sostener la vida tan frágil como valiosa. Entonces hasta se haría entendible y no escandalosa la expresión “gloria de Dios”, pues sería la alegría del Dios de Jesús, que no la gloria del mundo que divide y excluye a los pequeños. (Mt. 11, 25).

Corpus Christi

[Por: Júlio Lázaro Torma]

 

 

Neste dia em que alegremente celebramos a Solenidade do Corpo e Sangue de Nosso Senhor Jesus Cristo. Onde,o Honramos em nossas ruas,avenidas e praças,com os  nossos tapetes e tapeçarias coloridas. Na qual Honramos a sua Divindade e o seu Amor para conosco. Na qual permanece por meio da Hóstia e do Vinho Consagrado diáriamente na Santa Missa…

 

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Malintzin, no traicionó

[Por: Kajkoj Máximo Ba Tiul]

Durante muchos años,

Nos acusaron de malinchistas,

Porque nos hicieron creer,

Que Malintzin, traicionó a su pueblo,

Cuando en realidad,

Ella encarnó el dolor,

De las mujeres,

Que dan todo

Para salvar a su pueblo…

 

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Mons. Romero: “Algo nuevo en la historia reciente de nuestra Iglesia – la persecución”

[Por: Luis Van de Velde]

Desde hace mucho tiempo, hasta en parroquias más conservadoras, se ha cantado el canto “dónde, dónde encontraré al Señor”.  Caminando en procesiones como de Corpus Christi hemos cantado que hay que buscar al Señor en el niño pobre que no tiene que comer, en la madre enferma que se muere sin querer, en el campesino que entre lágrimas contempla su milpa fracasada que no le dará cosecha.  Sin embargo, durante muchos años ese canto no ha movido las fuerzas de la Iglesia hacia “esta defensa de los pobres”.  En realidad, es bastante extraño que durante siglos hemos leído y reflexionado las bienaventuranzas y Mt 25,35.40, mientras la práctica económica, política y social de cristianos/as y de las mismas iglesias contradecía totalmente el mensaje central del Evangelio de Jesús.  De ahí, por supuesto no hubo persecución a la Iglesia, porque no estábamos defendiendo la vida de los pobres.  En muchas partes del mundo, hubo y hay pequeñas experiencias eclesiales que sí hicieron y hacen caso al Evangelio, y fueron y son perseguidas…

 

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