28 de Octubre de 2016
[Por: Federico E. Cavada Kuhlmann]
“La Iglesia esta cambiando y cambiará más. Paso a paso, lentamente se va consolidando el camino que señaló Juan XXIII al llamar al Concilio Vaticano II en 1959 y que desde 1964 comenzó a buscar los nuevos caminos para el Pueblo de Dios, reafirmados en Medellín en 1968 cuando se definió la pobreza de la Iglesia y la preferencia por los pobres como clave de los signos de los tiempos que vivíamos y que estamos viviendo. Esos signos se están reafirmando día a día, después de momentos difíciles marcados por aquellos que se resisten a perder los privilegios de que han gozado como clero en una Iglesia que lee el evangelio pero no lo predica y menos lo practica. Aquellos que aún no entienden que Jesús nos enseña a mirar a Dios en los ojos de los pobres (…)”.
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[Por: Federico E. Cavada Kuhlmann]
“La Iglesia esta cambiando y cambiará más. Paso a paso, lentamente se va consolidando el camino que señaló Juan XXIII al llamar al Concilio Vaticano II en 1959 y que desde 1964 comenzó a buscar los nuevos caminos para el Pueblo de Dios, reafirmados en Medellín en 1968 cuando se definió la pobreza de la Iglesia y la preferencia por los pobres como clave de los signos de los tiempos que vivíamos y que estamos viviendo. Esos signos se están reafirmando día a día, después de momentos difíciles marcados por aquellos que se resisten a perder los privilegios de que han gozado como clero en una Iglesia que lee el evangelio pero no lo predica y menos lo practica. Aquellos que aún no entienden que Jesús nos enseña a mirar a Dios en los ojos de los pobres (…)”.
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