06 de Octubre de 2016
[Por: Jim Rickards]
“Estimado lector, imagínate levantando unas balas de cañón. Sentir el peso de sus 20 kilos en tus manos por un momento…Luego las echas dentro del cañón. Introduces la pólvora y prendes la mecha…Tapas tus oídos tan rápido y fuerte como puedas… ¡BOOM! El cañón explota con tanta fuerza que te tira al suelo. Pero olvídate del humo y del ruido ensordecedor del disparo… En vez de eso, quiero que te enfoques y pongas mucha atención a la trayectoria de la bala de acero (…)”.
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[Por: Jim Rickards]
“Estimado lector, imagínate levantando unas balas de cañón. Sentir el peso de sus 20 kilos en tus manos por un momento…Luego las echas dentro del cañón. Introduces la pólvora y prendes la mecha…Tapas tus oídos tan rápido y fuerte como puedas… ¡BOOM! El cañón explota con tanta fuerza que te tira al suelo. Pero olvídate del humo y del ruido ensordecedor del disparo… En vez de eso, quiero que te enfoques y pongas mucha atención a la trayectoria de la bala de acero (…)”.
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