15 de Setiembre de 2016
[Por: Grupo de curas en Opción por los pobres]
“En el Evangelio del próximo domingo (Lucas 15,1-32) Jesús vuelve a mostrarse como un subversivo para su ambiente religioso y social. Mientras lo ‘normal’, lo ‘bueno’ y ‘razonable’ era comer solamente con los que ‘son como uno’, Jesús come con ‘todos los publicanos y pecadores’. Las mesas de Jesús son un escándalo para sus contemporáneos porque para Jesús son expresión del reino que está llegando, son mesas abundantes y para todos y todas.
El problema fundamental radica en que los miembros de la élite (escribas y fariseos) se niegan a reconocer a los despreciados como verdaderos ‘hermanos’. La predicación de Jesús, precisamente, está centrada en insistirles –e insistirnos– que son hermanos y como tales debemos vivir, comportarnos y sobre eso debemos edificar nuestra existencia. En tiempos donde tantos hermanos nuestros son excluidos de la mesa para todos, y hasta nos repiten que “no era normal” que lo fuera, en tiempos donde hay ‘hijos y entenados’ los seguidores de Jesús nos vemos exigidos a insistir que si la mesa no es para todos, no es la mesa de la vida (…)”.
Descargue la carta.
[Por: Grupo de curas en Opción por los pobres]
“En el Evangelio del próximo domingo (Lucas 15,1-32) Jesús vuelve a mostrarse como un subversivo para su ambiente religioso y social. Mientras lo ‘normal’, lo ‘bueno’ y ‘razonable’ era comer solamente con los que ‘son como uno’, Jesús come con ‘todos los publicanos y pecadores’. Las mesas de Jesús son un escándalo para sus contemporáneos porque para Jesús son expresión del reino que está llegando, son mesas abundantes y para todos y todas.
El problema fundamental radica en que los miembros de la élite (escribas y fariseos) se niegan a reconocer a los despreciados como verdaderos ‘hermanos’. La predicación de Jesús, precisamente, está centrada en insistirles –e insistirnos– que son hermanos y como tales debemos vivir, comportarnos y sobre eso debemos edificar nuestra existencia. En tiempos donde tantos hermanos nuestros son excluidos de la mesa para todos, y hasta nos repiten que “no era normal” que lo fuera, en tiempos donde hay ‘hijos y entenados’ los seguidores de Jesús nos vemos exigidos a insistir que si la mesa no es para todos, no es la mesa de la vida (…)”.
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